/Holau OwO

¿Saben? Ayer me tome la libertad de leer sus comentarios, no saben lo contenta que me pone leer sus comentarios, me llena de dicha.

Recién me di cuenta de que los fics que me gustan no son los más leídos, o los más comentados. Me sentía triste porque mi fic no era muy relevante, pero después de ver aquello ya no me importo.

Les agradezco mucho su apoyo n.n/


Capítulo 10

Ya era sábado, y como cada fin de semana, desde hace quince días atrás, Kenny iba a terapia. Hanna simplemente tuvo suficiente con aquel día ver a su hijo amenazarse de muerte a sí mismo, clara mente ella no lo iba a permitir. Quizá no sean familia sanguínea, pero en ese momento pensó que Kenny se parecía a su hermana Anaid, solo que Anny no había llegado "así" de lejos.

Hanna llevo a Kenny a terapia, con el fin de así poder descifrar el porqué de esos deseos suicidas estúpidos e imberbes. Por un momento le paso por la mente su herencia genética original, pero después lo descarto por completo.

-"Mi niño no es como sus padres lo fueron"-se pensaba

Para una madre adoptiva, el peor dolor que puede haber es saber que tu hijo está igual de "desconectado" que sus padres originales. Debía pensarlo bien, hablaba de Kenny, la luz de sus ojos, el muchacho a quien ha educado con los valores que su madre le ha inculcado. Su hijo, a quien le ha enseñado los valores de la vida, de lo que es correcto y lo que está mal. De nada tampoco le servía echarle la culpa a ese hombre con el que su hijo tuvo la desgracia de toparse, no valía la pena, pero ciertamente su hijo había cambiado desde ese día.

Nuevamente, como cada vez que dan las tres de la tarde en punto, la sección de Kenny había concluido. La puerta se abrió asomando la figura del rubio y de su doctora, quien le acompañaba; una mujer alta, de pelo pelirrojo atado con una coleta baja y unas gafas con un grueso pero elegante armazón. La doctora Johnson miro a la castaña, negando con la cabeza, pues una vez más había tenido un intento fallido en que el hijo de esta le comentase algo. Ni siquiera el rubio se ocupó en dedicarle mirada.

-Nos vemos dentro de ocho días Kenny-dijo la doctora. El rubio solo asintió

Frustrada, la castaña agradeció a la doctora, abrazo a su hijo por los hombros y ambos emprendieron la retirada hacia el automóvil que esperaba inerte a fuera en el estacionamiento.

El recorrido a casa era demasiado silencioso y aunque no lo pareciera, eso estaba estresando a la podre mujer. Quería hablarle, dedicarle una vez más todas esas palabras que él sabe pero que se niega a escuchar y, si quiera hacerlo, debía encontrar la forma de; si le hablaba suave y contenta, el podría creer que a ella él no le importa, si le hablaba seria, eso empeoraría aún más las cosas, porque así el creería que ella está molesta. Hanna verdaderamente estaba asustada y confundida. No sabía que más hacer por su hijo.

Detuvo la marcha de su auto cuando la luz del semáforo indico que había que parar. Se detuvieron frente a una casa que parecía demasiado vieja, la castaña inconscientemente, al tratar de ver a su hijo sentía que la ira se le venía encima. Kenny quien solo se dedicaba a verse las manos con la mirada gacha, se sintió algo perturbado al sentir tan pesada mirada, por lo tanto decidió enfrentarse a esos ojos color miel que tenía encima. Hanna no lo miraba a él. Kenny, ciertamente confundido, volteo su mirada donde su madre la tenía enfocada y como mero acto de relejo salió del auto, dejando sola en el mismo a su castaña madre.

Ambos miraron nada más y nada menos una escena de muy poco agrado. Fijaron su mirada en una niña que estaba siendo maltratada por alguien que fácilmente aparentaba ser su madre. Aquella repulsiva mujer zarandeaba el cuerpo de la niña de un lado al otro, como si ella fuese una simple muñeca de trapo que se mueve a su gusto. Por ello fue que Kenny salió.

Una vez que la luz verde pidió el siga, las bocinas desesperadas de los conductores tras de Hanna hicieron que esta moviere el automóvil hasta la esquina de aquella casucha, pero sin quitarle la mirada a su hijo.

-Haga el favor de soltarla-inquirió el rubio

-¿Ha? ¿Y tú de que te vas? Esta mocosa mugrosa es mía, y yo con ella puedo hacer lo que quiera-exclamo, volviendo a alar del suéter a la pobre niña

-Exijo le suelte ahora mismo-repitió. Sus modales por sobre todas las cosas, pero su temperamento se asimilaba al de su madre, así que en cualquier momento explotaría

Hanna, previniendo un perchase similar al que tuvo su hijo con aquel hombre, tomo su móvil y llamo a una patrulla, la cual no tardó en llegar. Vaya fichita era la mujer. Era una especie de "delincuente menor", claro no comparada con asaltos o robos. La mujer parecía que se dedicaba a la venta de drogas caseras, y con caseras nos referimos a moler medicinas caducas a precio razonable para que los adolescentes pre-puertos se los esnifen y así obtener un efecto "cool", según ellos. La mujer no era tan relevante como para estar conectada con narcotraficantes potenciales y sus mafias, pero no descartarían el vigilarla y/o tenerla bien encerradita, no solo por la venta de drogas, si no por el maltrato infantil de la niña.

Karen, como solo se sabía que así se llamaba, había permanecido con la mujer desde que recordaba. Gracias a los análisis sanguíneos se informó que la mujer, de nombre Matilde, no tenía lazo sanguíneo con la niña de 10 años, pero los informes no indicaban que ella tuviese familia o parientes. Fue abandonada, era huérfana, por lo tanto ella iría a parar a un orfanato. Desde aquel día, Kenny y Hanna no volvieron a saber de la niña.

Ultimadamente, desde el incidente en casa y su amenaza a muerte, Hanna se veía obligada a ir y dejar ella misma al colegio a su hijo. Ya lo hacía de hecho, pero en algunas veces ella debía salir primero y/o ausentarse y alcanzar al muchacho en casa. Confiaba en su hijo, pero no en lo suficiente como para dejar que este volviese solo a casa. Lamentablemente ese Lunes, le avisaron tarde a Hanna que debía quedarse un poco más de tiempo, por lo tanto el muchacho regreso solo a casa, y con solo es realmente solo. Tomo una desviación hacia un camino diferente, tampoco se sentía con ánimos de la compañía de sus amigos, no era que no quisiera, pero no deseaba ver a Marjorine y recordar esa mirada asustada llena de lágrimas.

Mientras caminaba, pensaba en sus cosas. Esas cosas que nadie sabía y que no quería decir ni a la psicóloga. Soltó un largo y fastidiado suspiro, desviando su mirada para siquiera apreciar el paisaje. Allí fue donde todo comenzó. Kenny se encontraba justo en frente de una estructura con pinta de escuela y del otro lado de las rejillas pintadas de negro se encontraba alguien con quien cruzo su mirada. Unos ojos color café lo estaban mirando con detenimiento. Volvió a suceder, ese lugar era el orfanato donde el residió dos meses, donde estaba esa figura observándolo era donde el conoció a su madre y aquella persona que le miraba era ni más ni menos que la niña que había salvado hacia unas dos o tres semanas antes, ya iba a ser un mes desde que la vio, lo recordaba porque ya iba a ser más de un mes que asistía a terapia.

Volvió a suceder, volvió a conocer a alguien en ese negro enrejado y nuevamente le sonrieron a él. Ella le había sonreído justo como su madre lo hizo aquel día, sin quererlo quedo prendado de esos ojitos, la situación fue igual.

Quiso pasar para poder ver si podían dejar que viera a la castañita, pero la administración era diferente a cuando él estuvo allí, claro, ya pasaron diez años era más que obvio, posterior y razonablemente, no le dejaron pasar y cuando salió ella ya no estaba. Se frustro, pero desde ese momento volvió a sonreír, después de más de un mes.

Por fin llego a casa. Quería contarle a alguien lo que había vivido, pero decidió callárselo un rato, quizá ahora si podría hablarle a la prisco loga y contarle algo por fin. Estaba decidido le contaría este sábado. Y así fue.

-Dime Kenny ¿Crees que ahora puedas compartirme algo?-cuestiono la mujer pelirroja, rogando internamente que el muchacho le diera señas de vida mental

-Sí, de hecho si-contesto. La mujer, asombrada le indico que tomase asiento, ella tomo su libreta y pluma; por la expresión en el chico, se veía que iba a ser extenso

-Bien ¿Qué deseas contarme?-ella tomo asiento en su silla

-Como usted ya ha de bien saber, soy adoptado. Claro que siempre lo supe, tenía 4 años cuando mamá me adopto, así que es algo muy difícil de olvidar así como así. Mamá me educo con valores que siempre ha creído correctos, y hasta ahora no ha tenido quejas de mí con los profes o con los padres de mis amigos. ¿Sabe? A mamá la hirió un viejo amor de juventud, y todo lo escribió plasmándolo en una especie de libros improvisados, quiere olvidarlo todo, pero se niega a tirar esas cosas-rio-Ella dice que no necesita un psicólogo, porque son recuerdos que no se olvidan. Pero en esas hojas no solo se encuentran momentos lindos y memorables, la mayoría son discusiones absurdas que ese hombre iniciaba, hacia llorar a mi madre y después regresaban a la rutina. Si le he dicho esto, es porque leí todas esas palabras, mamá lo amaba demasiado, pero él se empeñó en romperle el corazón a quien siempre estuvo allí para el.-suspiro-Cuando ellos salían, tenían ese sueño de casarse y tener hijos, obviamente cuando terminaron eso no se logró. Y tiempo después mamá me adopto. Realizo ese sueño de ser madre conmigo. Estoy consciente de que ella bien pudo hacerse la inseminación, pero prefirió adoptarme, a mí, un hijo de dos drogadictos y alcohólicos que murieron de sobredosis, y en cierto modo le agradezco a esas personas. Sin ese hombre yo no estaría con mi madre y sin mis padres, es lo mismo supongo.-sonrió-Mamá siempre ha estado conmigo, pero ella va a trabajar y yo al colegio claro, pero…-pequeña pausa-A veces me siento solo y no con eso digo que por eso soy "emo" porque ni siquiera soy eso. Y si, si lo pregunta tengo amigos incluso hay una chica que me gusta, pero aun no puedo invitarla a salir porque cada que la veo me pongo todo pendejo-se sonrojo y aclaro su garganta al ver que se desvió del tema-¿A-A qué voy con esto? Me divierto con ellos y eso, pero, me siento solo cuando mamá no está, tampoco es que tenga "mamitis" o algo así, digo… Todos mis amigos tienen hermanos. Stan tiene a su hermana mayor Shelley, Ky a su pequeño hermano Ike, que déjeme decirle, es adoptado-agrego como dato "importante"-Cartman tiene a su medio hermano mayor Scott, Butters tiene a Majo y el pendejo de Tucker tiene a Ruby…

-Dime, ¿Que tienen de malo Cartman y Tucker para no tener diminutivo?-interrumpió

-¡Hum!-suspiro haciendo trompita de patito pensativo mientras gritaba los ojos tratando de contestar-Pues, no sé. Bueno a, Eric pues, así le llaman los profesores: Cartman y no le gusta su segundo nombre "Theodore"-leve risa-Y Tucker… Pues él me dice McCormick yo le digo Tucker-se alzó en hombros-Solo eso

-¿Y Butters?

-Ah pues… Significa "dulce de mantequilla" o algo así hasta donde sabemos, sus padres y Majo siempre le han dicho así y todos en el colegio lo llamamos así

-De acuerdo. Continúa por favor

-Bueno pues… Es eso me siento solo. Pero no estoy diciendo que mamá se embarace o algo así, y tampoco es que no quiera, solo no sé, no quiero verla herida por otro hijo de puta

-¿Entonces?

-suspiro-Joder esto es difícil-tomo aire profundamente-El sábado de hace como un mes, saliendo de aquí camino a casa, mamá y yo vimos a una mujer maltratando a la que aparentemente era su hija. El caso es que esa mujer era vendedora de drogas caseras y la niña no era su hija, ni de sangre ni adoptiva, por lo que se esa niña no tiene familia ni parientes y fue a dar al orfanato, curiosamente al orfanato donde yo estuve… Ah… No me pregunte como se todo eso…-divago-Este lunes, cuando volvía a casa después del colegio decidí regresar sin la compañía de mis amigos, quería despejar la mente y me la volví a encontrar. Ella estaba sentada justo donde yo estaba aquel día que conocí a mi madre, la historia se repitió, pero esta vez yo estaba fuera de las rejas ¿Entiende?-pregunto un poco desesperado porque ella realmente entendiera-Desde este lunes he ido a verla, claro, solo por fuera…-sonrió melancólico-Eric dice, que como hijo he fracasado, porque casi nunca le pido nada a mi madre, claro eso no me importa, pero si hay algo que puedo pedirle y quizá sea egoísta, quisiera a alguien para poder cuidar y que me acompañe cuando mamá no está en casa-miro a la mujer-Y tampoco hablo de tener un perro o algo así-dijo

-Entiendo-acomodo sus gafas-Lo que intentas decir es que quisieras que tu madre adoptara a esa niña ¿Cierto?-el asintió-Si quieres mi opinión, creo que lo más correcto es que hables con tu madre de cómo te sientes y que deseas tener a esa niña como hermana, quizá de esa manera puedan cerrar ese "circulo" que lastima a ambos en cierto modo y así iniciar nuevamente ¿Me doy a entender?

-Creo que si-el reloj de péndulo sonó anunciando el fin de la sección

Continuara…


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