Las clases eran divertidas para cierta personilla, más desde que Erica había comenzado a mandarle notitas en clase con estúpidos dibujos en ellas. Creía que era algo dulce.
Solía distraerse de todo cuando sentía el toquecito de sus dedos en su hombro, sintiéndose eléctrica con solo su toque sobre su camiseta de algodón, y recibía la nota rosando sus dedos de manera intencional, por supuesto Erica no lo notaba, ella creía que era casualidad pero no podía evitar sonreír al saber que se quedaba con cara de idiota despues de eso.
Las notitas decían siempre lo mismo 'me aburro' 'saltémonos las clases' '¿Cuánto falta para el almuerzo?' pero esta vez los ojos de Kylie se abrieron lo mas que podían y sus mejillas se ruborizaron. Miro sobre su hombro y la castaña fingía ignorarla con la mirada fija en una pared que no había sido pintada desde hacía tres generaciones atrás.
'¿estás libre hoy? ¿Quieres quedarte en mi casa?'
Inocente a plena vista pero no desde que eran novias y las hormonas habían enloquecido sus cerebros. Kylie mordió su labio inferior.
Aprovecho que la maestra se había distraído con los exámenes por revisar de unos grados superiores y saco su celular para teclear algunas cosas y enviarle un mensaje a su madre. Más tarde recibió un mensaje de respuesta en donde daba vista buena y le dejaba quedarse en la casa de Cartman siempre y cuanto llamaran al llegar.
Sonrió para sí complacida, las pecas de su nariz se confundieron con el rubor y escribió en el pedazo de papel, por debajo de la mesa estiro su mano para que Erica la tomara. La castaña estaba echada en la mesa haciendo más sencillo recibir la nota, aprovechando de enroscar sus dedos en los de Kylie.
Por supuesto nadie notaba esos pequeños momentos. Eran tan suyos que el mundo entero se daba la vuelta para darles privacidad.
Erica sintió como sus labios temblaban en una sonrisa demasiado ancha para su cara, ordeno su cabello detrás de su espalda y jugueteo con un mechón, enroscándolo en su dedo.
-…
Despues de las ansias de la espera ambas muchachas se encontraron en los casilleros. Estaban peleando aunque nada fuera de lo común, era de esas discusiones tan típicas que llegaban a ser los 'buenos días' o '¿Cómo estás?' de todos los días. Kylie miro su reflejo en el vidrio de la estantería de premios, observando su cabello rojizo y rizado que, por más que lo intentase, no podía domarlo. Todos los días se le formaban nidos de pelo al despertar y se estaba hartando.
Pero ¿Por qué no se lo cortaba?
Seguramente porque le asustaba verse peor de lo que se veía, era lo que ella pensaba de sí. Erica sonríe al ver las manos de la pelirroja intentando alizar su cabello.
"podría cortártelo, ya sabes, tengo talento con el cabello" era un curioso talento que la había posicionado en el primer lugar de la lista 'el mejor cabello de la escuela'.
Kylie dudo un poco. Solía hacer cosas tontas cuando sentía que podía confiar en Cartman. Sonrió un poco nerviosa.
"pero mi madre se enojaría" murmuro. Cartman rodo los ojos. 'mi madre esto' 'mi madre esto otro'.
"si lo haces no podrá hacer mucho al respecto" golpeo su bracito con gracia "vamos, te dejare tan guapa esa judía cabeza tuya que estarás en el segundo lugar de 'el mejor cabello de la escuela'. Despues de mi, por supuesto"
Kylie hizo una mueca con sus labios.
"vamos judía, te estoy dando una oportunidad en un millón" aprovecho la cercanía de sus manos para entrelazar sus dedos y apretar "no me gusta cuando te miras así en el espejo… y sé que te gustaría tener el cabello corto por las practicas y eso" agrego sin mirarla fijamente.
Kylie quería aceptar. Asintió tímida y la castaña dejo ver esas perlas blancas en una sonrisa amplia.
"¿es verdad eso de que despues crece más bonito?"
"yo que sé, tu eres la nerd"
"pff, y tu eres la perra en celo que sabe más de cabello" bufo.
"Con cuidado judía, recuerda quien sostendrá las tijeras esta noche" la pelirroja trago saliva.
-…..
Su cabello rojo caía sobre sus hombros, estaba recién lavado por las expertas manos de la chica más ancha. Kylie aun podía sentir la sensación de su sien siendo masajeada con lentitud y precisión, cosquilleaba y sentía escalofríos de placer en baja intensidad.
Cartman había puesto música, metal sinfónico para ser exactos, daba una ambiente sureal con esas velas aromáticas y el olor a lavanda que desprendía su pelo. Erica volvió a acercarse a la chica sentada despues de haber encontrado las tijeras 'especiales'.
Comenzó a cortar. Kylie sintió como un gran peso de cabello caía y se desplomaba sobre el suelo sin hacer ruido. Por un instante se asusto creyendo que quedaría calva, pero se tranquilizo a si misma al oír como Cartman le exigía que calmara sus tetas.
Y así prosiguió, los tijeretazos, el cabello amontonándose en el suelo, los retoques, los dedos de Erica enredándose en su cabello y dándole un volumen natural.
Todo era como una danza erótica pre-sexo y la idea acrecentaba sus ganas de abalanzarse contra la castaña. Más aun desde que esta había decidido cortarle el cabello con un camisón transparente que dejaba a la vista sus rosados pezones. Mordió sus labios con impaciencia.
Erica se le acerco al oído y susurro 'la paciencia es una virtud' con una voz ronca y pasional. Pero ambas sabían que ninguna de las dos poseía esa 'virtud'.
La obra maestra de Cartman había dejado boquiabierta a la pelirroja, quien se miro al espejo preguntándose si no había alucinado.
"joder, estas tan guapa que quiero que me folles" comento Erica con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Kylie se veía a sí misma en el espejo con los mismos ojos con los que ella la veía todos los días.
"gracias, eres fantástica Erica… deberías…" murmuraba. Sintió calor en sus pómulos y acerco sus manos a las mejillas de Cartman "eres la cosita más maravillosa que me ha pasado" estos momentos eran pocos. No eran muy de 'te amo osito de peluche' pero de vez en cuando sus bocas se movían más rápido que sus cabezas.
Terminaron con besarse suave y cariñosamente, las velas aromáticas seguían iluminando el ambiente y la ropa interior nueva de Kylie –la cual había sido muy selectamente escogida junto a su amiga Kendall- era removida por los dedos ya expertos en el cuerpo de la pelirroja.
Erica podía jurar que era una experta de Kylie, podía conseguirse un doctorado, la conocía al 110% y sabia que tocar, cuando tocar, con que presión tocar. Sabía cómo encenderla. Sus dedos eran los segundos habitantes de esa piel.
Por su lado Kylie no se desasía de ese lado tímido e inseguro de sí misma. Sus manos buscaban no lastimar, pero querían sentir, quería bajar un poco más, pero se obligaba a subir. Unos cuantos besos y la timidez comenzaban a esfumarse entre sus gemidos.
Definitivamente le gustaban las notitas en clases.
me siento tan romantica hoy.
creo que se nota un poco. awhjhcbhbdbn ctm
