¡Por fin pude subir la continuación! Espero me sigan leyendo y les siga gustado esta historia que la escribo con mucho amor. Recuerden dejar reviews sino no me entero de lo que hago bien o mal, de esta manera me ayudan a mí a mejorar y a ustedes conseguir mayor calidad en mis fics.

Ah, ¡y feliz 2016 a todos!


- Ya me parecía raro poder ver un Minish... Tú debes ser Vaati, el nuevo aliado de Zant, ¿no es así? – dijo Midna.

- Así es, princesa, ¡Un gusto conocerlos! - contestó el minish haciendo reverencia y mostrando una sonrisa sarcástica. Pero ésta se apagó de inmediato - Uhm... Esperaba poder interceptar al Héroe antes de que consiguiera el primer Colgante de la virtud. ¡Qué pena! – dijo aparentemente afligido – Yo les hubiera evitado las molestias matándolos antes -

- No te preocupes. Morir es igual de molesto – contestó la twili ganando un poco de tiempo mientras comenzaba a invocar algún hechizo. Pero Dark la detuvo con una mano en el hombro.

- Yo me haré cargo de esto – dijo desenfundando su espada y dando pasos hacia delante.

- Por favor. No estoy interesados en ustedes – rio burlesco - Quiero al Héroe – Vaati extendió los brazos, también preparándose para convocar algo.

- Tendrás que pasar por nosotros primero – gruñó la muchacha.

- No... - dijo rebasando a los hermanos - Esta es mi pelea – Link mostró su espada y preparó el escudo.

Sabía que tanto Midna como Dark estaban exhaustos. La magia de Midna se encontraba sellada bajo el aspecto de diablito y eso la debilitaba día a día, y Dark aún tenía algo de veneno corriendo por sus venas, le tomaría unos días más recuperarse por completo; pero los hermanos eran tan cabeza dura que ninguno lo admitirían. Ambos habían estado protegiendo a Link todo ese tiempo, era su turno de hacer algo por ellos. Aunque no estaba totalmente seguro de cómo iba a lidiar con el minish...

- Link, ¿estás seguro? - inquirió Midna preocupada y algo perpleja, pero a su vez un poco esperanzada de que el rubio estuviese aceptando su papel de héroe. No obstante, no estaba segura de que estuviese listo para enfrentarse a un duelo sin ayuda.

Por otro lado, Dark lo miró con desaprobación, pero no sería él quien le bajase el espíritu, eso no era propio de un Soldado Real. Quizás el Héroe haya salido victorioso ante dos Guardianes anteriormente, pero ellos eran nada a comparación de los aliados de Zant. Sin embargo, retrocedió sin dejar de fruncir el ceño, con toda la intención de asistirlo si algo salía mal.

- Perfecto. Esto es lo que estaba esperando – dijo Vaati complacido – Y para asegurarme de que no haya interrupciones...- conjuró una barrera alrededor de ellos, la cual Dark y Midna quedaron fuera de ella para solamente observar la batalla desde lejos; después alzó una mano para lanzar un rayo hacia Link.

Link pudo esquivarlo fácilmente haciéndose a un lado y después corrió contra su oponente. Vaati lo burló desapareciendo y apareciendo tras de él, dándole una patada por la espalda y haciéndolo caer al pasto para luego conjurar otro rayo que Link rápidamente neutralizó casi por completo con su escudo. Era extraño, no le había dolido, pero aún así pudo sentir algo de electricidad recorriendo su brazo, misma que, sin saber por qué lo había pensado, aprovechó para golpear a Vaati con ella usando el escudo como conductor ya que se hubo puesto en pie. Aquello pareció surtir efecto, pues el mago retrocedió sacudiéndose un poco.

Link no tenía idea de cómo había hecho eso, es decir, apenas sabía usar magia de fuego, ni siquiera sabía que otras magias podía aprender; no obstante, sospechó que tenía algo que ver con el anillo que Dark le había obsequiado.

Durante un momento continuaron con la persecución y esquivo del uno al otro hasta que Vaati, molesto, comenzó a conjurar rayos más potentes, pero esta vez Link se dejó atrapar por ellos, pero no cubriéndose con el escudo sino con la espada, almacenando toda la electricidad. Cuando creyó que ya había juntado suficiente poder, esperó a que el minish dejase de conjurar para blandir su espada al aire y de ésta salió disparado un rayo que golpeó directo a su oponente.

- Qué diablos... - se quejó el minish al tiempo que cayó rendido y sentía un doloroso hormigueo por todo el cuerpo – Je... eres más listo de lo que pareces. Debo recordar no subestimarte la próxima vez – al decirlo aquello, apareció un portal el cual entró y desapareció.

La barrera se desvaneció tan pronto se retiró Vaati y Midna levitó hasta Link para abrazarlo.

- Link, ¡eso fue genial! -

- ¡Eso fue peligroso! - contradijo Dark.

- Vamos, hermanito, debes admitir que concentrar la magia de Vaati y lanzarla contra él fue bastante genial. Nunca se me habría ocurrido que Link pudiera hacer eso tan pronto – rió – Debes decirme cómo lo lograste -

- Uh...No lo sé – contestó algo desorientado, todavía no pudiendo creer que haya sido el vencedor - Pero, creo que fue el anillo que me dio Dark -

- ¿El anillo mágico? - repitió el pelinegro – Pero ese anillo sólo sirve para bloquear magia -

- Tal vez la magia de Vaati es tan poderosa que el anillo no la pudo bloquear – dijo la chica con una mano en la barbilla – Así que la repelió utilizando otros medios, como la espada de Link. Pero eso no explica cómo pudiste almacenar la energía y después soltarla si aún no puedes ni manipular magia sencilla sin errores. Umm... Posiblemente tienes un don para la magia – resolvió en decir con una sonrisa.

- Como sea... - suspiró Dark con desgane, algo molesto de no haber sido ser de ayuda durante la pelea – Pero, eh...Link, debo admitir que superaste mis expectativas... -

- Una vez más – Midna rió y Dark la miró con enfado, después continuó.

- Y veo que has tomado tan en serio nuestro entrenamiento hasta el punto de que puedas enfrentarte a un aliado de Zant sin problemas. Al principio tuve dudas de que pudieras hacerle frente solo, pero ahora veo que yo estaba equivocado y que puedes llegar a ser igual o más grande que tus antecesores. Desde ahora sé que puedo contar contigo como guerrero -

- G-gracias – el rubio sonrió con suma sinceridad. Las palabras de Dark no hicieron más que elevar su moral, además de hacerlo reflexionar una vez más vez sobre los Héroes pasados. Cada vez estaba más convencido de ser uno de ellos.

Dark miró la sonrisa Link varios segundos hasta que el rubio hizo una mueca de confusión, entonces desvió la mirada hacia su manos.

- Antes de continuar buscando el portal, deberíamos curar tus heridas primero -

- ¿Mis heridas? - repitió sin entender a qué se refería. Entonces se dio cuenta que sus manos tenían pequeños pero profundos cortes en forma de zigzag y sangre brotando de ellos.

- No te preocupes, estarás bien – decía Midna mientras limpiaba sus manos con un pedazo de tela mojada con poción roja – Esas heridas fueron causadas porque no estás acostumbrado a usar magia, así que tu cuerpo no lo resistió. Sanarán en un par de días -

- Eso es mucho tiempo, ¿qué hay si alguien más nos ataca? - preguntó alarmado. Si no podía usar sus manos, no podía usar la espada y por ende no sería capaz de ayuda.

- Pierde cuidado. La siguiente batalla será mía – dijo Dark.

- Pero...-

- Link, ya demostraste de los que eres capaz, no tienes por qué presionarte. Por ahora que estás herido. Déjame protegerte, ¿de acuerdo? - dijo con seriedad, tanta que el rubio supo que no podría ganarle, así que solamente asintió con la cabeza.

Al menos había logrado evitar que Midna y Dark gastaran fuerzas, supuso que él también tenía que descansar. Cuando la chica twili terminó de vendar sus manos con otra tela, escucharon una voz femenina desde el cielo.

- ¡Pero qué es lo que ven mis ojos! - exclamó con sorpresa la voz. Link apenas si volvió la cabeza hacia arriba cuando, parado frente a él, ya se encontraba una mujer de piel morena, cabello blanco y ojos púrpura, mirándolo con una extraña sonrisa - ¿En verdad eres tú el nuevo Héroe? -

El rubio no supo que hacer sino dar pasos hacia atrás, y luego voltear hacia Dark en busca de respuestas. El pelinegro solamente rodó los ojos al ver a la mujer.

- ¡No sabía que Dark también tenía un gemelo! - dijo otra chica sonriendo a la vez que bajaba levitando y aterrizó en el pasto. Era idéntica a la otra pero de cabello azul, ojos del mismo y ropa... menos provocativa.

- Cia, Lana[1]– habló Midna con tono autoritario – Les presento ante ustedes al Héroe de la Luz – alargó un brazo hacia Link y las chicas hicieron una reverencia – Link, te presento a dos de mis mejores hechiceras. Cia y Lana son usuarias de magia de Fuego y Agua, respectivamente -

- Princesa Midna, Dark, nos alegra de verlos sanos y salvo – dijo Cia, al tiempo que alternaba su mirada lasciva entre Midna y Link.

- Sí. No habíamos sabido nada de ustedes desde que escaparon del castillo. Estábamos muy preocupadas – ahora dijo Lana, quien a ratos posaba su mirada tímida sobre la princesa y en otros a Dark - El búho Kaepora fue el que nos informó que encontró al Héroe

- Ya veo. Así que vinieron a cerciorarse de si estábamos bien. Gracias – sonrió.

- Sí. Y también vinimos para saber si necesitaba que viajáramos con ustedes. Para mí será un placer facilitar el viaje de nuestro Héroe – dijo la de cabello blanco, tomando al rubio del brazo. Cia vestía un escote bastante pronunciado que rozaba con su brazo, y Link, no queriendo ser maleducado, miró a Midna con súplica.

Link podría ser inocentón, pero no era tonto, además de que la chica no disimulaba para nada. Era evidente de que Cia se sentía atraída por él, cosa que no le molestó pero tampoco le complacía; como también era bastante obvio que a Lana le gustaba Dark. Pero esto último no sabía cómo lo hacía sentirse.

- No necesitamos su ayuda. Gracias – dijo Dark con recelo a Cia, ésta dejó de sonreír y lo miró con molestia.

- ¿Están seguros, Dark? - inquirió Lana con la cabeza baja, notablemente desanimada.

- Estamos seguros – confirmó Midna – Entre menos gente tengamos en el grupo, menos probabilidades tendremos de ser detectados por Zant. Además, necesito que ustedes dos se queden en Termina y continúen protegiendo a nuestro pueblo -

- Como ordene, princesa – las chicas dijeron al unísono, aunque nada felices. Las gemelas volvieron a hacer una reverencia para marcharse, pero Lana se acercó a Link para una charla rápida.

- Disculpe la osadía de mi hermana, Héroe. Así se pone cuando ve chicos guapos – sonrió con el rostro ruborizado por vergüenza ajena, después recobró la postura – Le deseo buen viaje. Nosotras estaremos rezando a las Diosas para que los proteja – luego se volvió hacia el pelinegro para decirle algo que Link no escuchó porque Cia lo abordó.

- Oh, Héroe, espero que nos volvamos a encontrar muy pronto – le dio un rápido beso en la mejilla y por último le guiñó un ojo.

Al marcharse las hechiceras, continuaron buscando el portal hacia el Reino de la Luz.

- Parece ser que le agradaste mucho a Cia – comentó Midna con sorna.

- Eh, sí... - contestó Link, ruborizado, al tiempo que intentaba borrarse la marca del lápiz labial que la muchacha le había dejado.

- ¿Tú qué dices, Dark? - dijo mirando con cierta complicidad a su hermano.

- No te acerques a ella. No es buena compañía – advirtió de la manera más adecuada que pudo mientras buscaba el portal con la mirada. Él era un caballero, no se atrevería hablar mal de una mujer por más buscona que ésta fuera; Dark sabía que Cia era ese tipo de mujer que sólo se fijaban en hombres atractivos para luego deshacerse de ellos, no obstante, también sabía que era una hechicera respetable. Y por todo eso, no era buena compañía, mucho menos para un chico sensible como Link – Allá – apuntó hacia unos metros en adelante y pudieron ver un portal mágico que emanaba un brillo blanquecino.

Lo cruzaron y lo siguiente que Link vio fue por fin un escenario conocido. Se encontraban sobre la cima de una montaña desde la que se podía observar una gran ciudad iluminaban. Era La ciudad del Castillo, el centro de Hyrule. Y a diferencia de Termina, allí era de noche.

- ¡Genial! - exclamó Midna – Este portal nos trajo bastante cerca del castillo de Hyrule. Podremos descansar otra vez sin hacer turnos de vigilancia -

- Oye, ¿estás bien? - preguntó Dark al notar que su hermana comenzaba a respirar con dificultad.

- No te preocupes por mí, hermanito. Estoy perfecta – sonrió de una manera un tanto arrogante.

- La magia de Midna parece debilitarse el doble de rápido cuando cruza a Hyrule – explicó Dark a Link – Creemos que es debido a la maldición de Zant -

- Es posible. Pero estoy bien – dijo a la defensiva.

Comenzaron a bajar la montaña y tardaron dos o tres horas hasta llegar a las puertas de la ciudad. Midna sabía que con su aspecto actual sería difícil convencer a los guardias de que era la princesa de Termina, así que usó un hechizo de invisibilidad e indicó a los chicos a entrar deprisa para no gastar tanta energía. Tan pronto estuvieron dentro pudieron confundirse fácilmente entre los visitantes nocturnos, pues la ciudad era bastante concurrida a cualquier hora.

Link miró a toda esquina con cierta nostalgia. Recordaba haber visitado La ciudad del Castillo cuando era niño con sus padres y una pequeña Aryll todavía en brazos...

- Princesa Midna – escucharon una voz de mujer tras ellos.

A pesar de la oscuridad y la poca luz que producían los faroles, Link se percató con sorpresa de que la figura femenina llevaba puesto ropajes azules y un enorme ojo rojo dibujado en el pecho. Era una Sheikah, una raza de guerreros ninja que se suponía había sido extinta siglos atrás.

- Por aquí – la mujer no dijo nada más y caminó delante de ellos para mostrarles el camino hacia el castillo. Dark hizo una señal de aprobación a Link al verlo desconfiado y entonces la siguieron.

Al llegar a la entrada del castillo, la mujer sheikah no necesitó hacer nada para que los guardias se hicieran a un lado y los dejaran pasar sin problemas. Continuaron un tramo más por un pasillo largo hasta la sala del trono. Por su parte, el rubio se sentía extraño rodeado por tanto lujo; a cualquier parte donde miraba podía distinguir adornos de oro y plata.

- Esperen un momento – la sheikah hizo una reverencia y salió de la sala.

- Este lugar es enorme – comentó Link casi en susurro, pues no estaba seguro de cómo tenía que actuar dentro de un recinto Real.

- Mi castillo es más grande – replicó Midna cruzándose de brazos.

Pronto acabó el comentario, escucharon pisadas ligeras pero rápidas, y entró a la sala una muchacha de largo cabello rubio, ojos azules, y envuelta en una manta rosada de seda, que Link imaginó sería su bata para dormir. La chica se detuvo frente a Midna y respiró agitada. Después frunció el ceño con algo de confusión.

- Midna, ¿eres tú? -

La twili suspiró frustrada.

- Sí, soy yo. ¿Es todo lo que se te ocurre preguntar? -

- L-lo siento, es que percibo tu magia muy débil... -

- Está débil – afirmó Dark.

- Ya veo... - se llevó una mano al pecho y después miró a Link – Héroe, ¿podría hablar contigo un momento? En privado. Midna, Dark, vayan a descansar. Los guardias les mostrará el camino hacia sus habitaciones. Sheik, ve con nosotros -

Link dio un respingo y la sheikah acató la orden situándose tras ella.

El rubio se dio cuenta que la muchacha no parecía sorprendida por su presencia (o por su similitud con el pelinegro). Pero él sí estaba nervioso, puesto que estaba consciente de que la chica se trataba de la mismísima princesa Zelda.

Los hermanos se miraron un momento y no tuvieron objeción alguna. Y antes de que los otros emprendiera la marcha hacia otra habitación, Dark le dio una palmada a Link en la espalda para que se tranquilizara.

La princesa Zelda le indicó al rubio el camino hacia una puerta que se encontraba oculta justo detrás del trono real. La princesa usó una llave para abrirla y entonces entraron a una habitación oscura que pronto se vio iluminada cuando Zelda encendió las velas del techo con magia, revelando así una serie de murales que Link reconoció como La leyenda de los héroes.

- Creo que sería una pérdida de tiempo contarte esta leyenda, seguro que ya la conoces – la princesa rió y se volvió a mirarlo – Cuando era niña soñé con tu llegada, no obstante, a pesar de la alegría que siento con tu presencia, no puedo decir que sea un placer que estés aquí – dijo con rostro dolido – Tanto el mundo de la luz y como el de la oscuridad están a punto de sumirse en un caos por culpa de Zant, es por eso que la Diosas te han enviado con nosotros. Así que te lo ruego, Héroe – se dejó caer de rodillas, suplicante – Sálvanos -

- ¡P-princesa! – Link enseguida le ayudó a levantarse – Eso no es necesario. Yo...estoy haciendo todo lo posible por ayudar. Ya hemos encontrado un Colgante de la virtud y estamos en busca de los otros. Y, por favor, sólo llámeme Link -

La princesa sonrió al darse cuenta que el nuevo Héroe tenía una personalidad sencilla, justo como los anteriores, lo cual hizo que ganara su confianza.

- En se caso, Link. Juro ante estos murales que tienes el total apoyo de Hyrule. Y para sellar este pacto, tengo algo para ti – lo tomó de las manos y cerró los ojos. Link pudo sentir un calor cándido recorriendo sus dedos hasta pasar por todo el cuerpo – Magia de luz. Te será útil en el Templo de las Sombras -

Link se miró las manos luego de que la princesa lo soltara. Aún había algo de brillo en ellas.

- Gracias – dijo con una sonrisa sincera, aunque no estando seguro de lo que había recibido.

- Es lo menos que puedo hacer por ti. Además, debo pedirte otro favor – dijo regresando al rostro serio – Tienes que convencer a Midna de quedarse en el castillo. Ella no debería continuar gastando energía. Si algo le sucediera, se rompería el balance entre los mundos, justo lo que Zant desea. Sé...sé que también es peligroso que Midna se quede en Hyrule y no en Termina, pero al menos aquí Zant no se atreverá a venir a buscarla, no tiene el suficiente poder aún -

- Sí... Yo también estoy preocupado por ella – recordó las veces en que el pelinegro comentaba sobre la salud de su hermana. Link pensó en que la princesa tenía razón, pero..., si Midna se quedaba en el castillo, ¿Dark se quedaría con ella? Apenas si pudo pensar en ello cuando la chica habló de nuevo.

- Link, aún te queda mucho camino por delante. Tendrás todavía más pruebas que pasar, pero no tienes que hacerlo solo. Yo misma te acompañaría en tu viaje siendo que también soy una reencarnación – mostró la Trifuerza de la Sabiduría brillando en su mano derecha – sino fuera porque Zant ha estado enviado sus tropas a aterrorizar a mi pueblo. No puedo dejar trono sin alguien que mantenga la cordura entre los ciudadanos. Pero sé que mi mejor guerrera, Sheik, será un complemento valioso en tu viaje -

La sheikah, que hasta ese momento se había mantenido callada, dio pasos hacia Link y se presentó.

- Mi nombre es Sheik. Será un placer para mí servirle, Héroe -

Después de que terminaran la reuníon, la princesa le sugirió al rubio tomar una habitación y dormir, pues, a pesar de que sabía que para el grupo hacía tan solo unas horas era mediodía, no podía dejar ir a sus invitados sin un apropiado descanso.

Link accedió. A decir verdad había quedado agotado después de su batalla contra Vaati. Sin embargo, no tenía sueño. Y no sabía dónde estaban las habitaciones de Dark y Midna como para ir a buscarlos para conversar sobre lo que la princesa Zelda le había dicho. Por otro lado, hacía un mes y medio que no tenía un momento a solas, hasta cierto punto era reconfortante tener algo de espacio para sí mismo.

Tenía la habitación para él solo y la cama se veía bastante cómoda. Tal vez si se acostaba y cerraba los ojos... Nada. Se sentó al borde de la cama y suspiró con frustración. Quizás debía buscar algo con que entretenerse... Entonces recordó el objeto que el príncipe... No, que el Rey Ralis le había obsequiado y lo sacó de su bolsa.

Era una ocarina, de aspecto similar a la que Dark poseía, pero de color marrón, no azul. La sostuvo entre sus manos sin saber qué hacer con ella hasta que, de forma instintiva, se la llevó a los labios y pudo escuchar de ella una hermosa pero nostálgica melodía que lo entristeció mas, contradictoriamente, llenó su corazón de esperanza. La Canción de Curación[2], fue el nombre que saltó a su cabeza.

Al terminar de tocarla, se limpió las lágrimas que no supo cómo habían escapado, y con sorpresa se percató de que sus manos, aún heridas, habían dejado de doler.

- Link, ¿estás aquí? - escuchó la voz de Dark desde el otro lado de la puerta.

El rubio se dispuso a abrirle enseguida y lo dejó pasar después cerrando la puerta despacio, para evitar hacer ruido y no importunar a los que estuvieran durmiendo. Dark no llevaba puesta la armadura dorada ni otras armas encima, pero aún tenía puesta la corona de laureles. Link supuso que era para evitar convertirse en un animal, como él que fue un lobo antes de tocar La perla de la Luna en el Mundo Oscuro; y tuvo curiosidad de saber en qué se convertiría Dark si se la quitaba.

- Por poco no te encuentro y me regreso a mi habitación – comentó sentándose sobre la cama – Pero escuché esa melodía... Creí que no sabías tocar ningún instrumento – dijo con una sonrisa leve, aunque con algo de reproche.

- No sé – confirmó y sentó junto al pelinegro – Sólo me puse la ocarina en la boca y comencé a tocarla. No estoy seguro de cómo sucedió -

- Uno de los Héroes tocaba la ocarina. El Héroe del Tiempo, si no me equivoco. Quizás lo heredaste de él -

- Tal vez... -

Dark pudo ver en el ceño fruncido de Link que no le gustaba la idea de que sus habilidades no fueran propias, que todo lo que había logrado hasta ese momento era debido a que la leyenda así lo dictaba.

- Tómalo como una ventaja. Así me evitas tener que enseñarte a cómo usar la ocarina -

El rubio sonrió más alegre, dándose cuenta que su amigo trataba de animarlo.

- A todo esto, ¿qué te dijo Zelda? -

- Ah... Me pidió que convenciera a Midna de quedarse en el castillo, para que dejara de perder energía – contestó con cierta tensión, temiendo que Dark decidiera quedarse con su hermana. Realmente le gustaba su compañía, pero también estaba consciente de que las princesas, al ser el vínculo entre ambos mundos, eran más importantes que él.

- Me parece una buena idea, de hecho, pensaba pedirle que tratara de convencerla. Pero supongo que Midna no se dejaría convencer por Zelda, pero sí por ti

- ¿Por mí? ¿Por qué crees eso? - inquirió curioso.

- Ellas son amigas de la infancia, pero creo que Midna, por alguna razón, se siente inferior a Zelda, así que no siempre hace caso a sus consejos. Cosas de chicas, me supongo – dijo restándole importancia – Espero que puedas convencerla, sino sólo será una carga para nosotros – suspiró.

- ¿Uh? ¿No te quedarás con ella? -

- ¿Ah? - lo miró incrédulo - ¿Acaso quieres que me pierda de toda la diversión? Sólo porque venciste a Vaati no significa que puedas andar por ahí tú solo, ¿sabes? Es mi deber protegerte tanto a ti como a mi hermana. Ella estará segura con Zelda a su lado. Así que no te librarás de mí tan fácilmente – terminó de decir fingiéndose ofendido.

- No esperaba hacerlo – rió aliviado.

[1]Cia y Lana: Personajes principales en Hyrule Warriors.
[2]Song of Healing: Canción que se utiliza en Majora's Mask para curar la pena de las personas.


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