¡Hola! Ahora sí tuve tiempo de continuar el fic más rápido (si llamamos 2 meses rápido lol). Recuerden dejar reviews, así puedo saber si la historia va bien o mal.


A la mañana siguiente... Link sintió una respiración sobre su rostro. Al abrir los ojos se topó con que Dark y él se habían quedado dormidos, juntos, sobre cama de una de las habitaciones del castillo, la cual era lo suficiente amplia como para que cupieran los dos y hubiesen dormido así de a gusto. Sintió su cara ardiendo e hizo un esfuerzo por levantarse lo más lento posible para no despertar a su compañero, mas no sirvió de mucho porque no se había ni sentado cuando Dark comenzó a estirarse.

- Ah, parece que nos quedamos dormidos – dijo a la vez que se frotaba los ojos.

- S-sí... - contestó Link sin voltear a mirarlo. Estaba nervioso por su cercanía. Era cierto que ya habían dormido uno al lado del otro en muchas ocasiones cuando acampaban a la intemperie, e incluso compartido cama, como en Ciudad Reloj y el Dominio Zora; pero siempre estaban acompañados de Midna, jamás solos...

Dark se dio cuenta de su apuro y sonrió divertido.

- Creo que hoy será un día tranquilo – comentó al poner los pies en el piso – Es decir, Midna no ha venido a molestarnos... Por lo pronto, regresaré a mi habitación a cambiarme de ropa. Tú haz lo mismo. Estoy seguro de que a Zelda no le molestará si tomas algo del ropero -

- Está bien – asintió agitando la cabeza. De hecho, recordaba que la rubia le había comentado que podía tomar todo lo que quisiese de aquella habitación como un segundo obsequio, aunque no pensaba hacer algo así.

- Volveré en unos minutos, así que no te tardes -

Cuando se hubo quedado solo, Link se dirigió al ropero y miró lo que había dentro. Parecía ser todo de la mejor calidad y telas finas, pero tenía colores demasiados llamativos y feos, ninguno le gustaba. Al final pudo encontrar una camisa de manga larga de color crema con motivos azules y un pantalón verde con cinturón negro, el cual tenía una hebilla de oro con la Trifuerza tallada, también encontró unas botas oscuras. Al terminar de cambiarse escuchó que Dark tocaba la puerta y salió para encontrarse con él.

El pelinegro también llevaba ropa simple, parecido a la de él, pero completamente de color negro y alguno que otr tono gris, y en el cinturón tenía una hebilla de plata sin adornos; lo que hacía que su tez blanca resaltara del todo, además de la corona de laureles. Link tuvo que admitir que se veía muy bien. Era la primera vez que lo veía con ropa casual y no con la armadura dorada o el chaleco de malla.

- Oh. Te queda bien – comentó Dark, al tiempo que le ayudaba a acomodarse correctamente el cuello de la camisa.

- Gracias... - dijo no pudiendo evitar otro rubor, para su suerte, llegó un soldado a hacerles compañía.

- La princesa Zelda los está esperando en el comedor. Por aquí – dijo con voz solemne y tan pronto terminó de hablar empezó a caminar de nuevo. Los chicos lo siguieron.

Llegaron a una gran sala que tenía de centro una larga mesa, la cual en una de las esquinas estaba sentada la princesa Zelda con Midna a su lado, sentada en el lateral izquierdo.

La princesa ahora vestía con gracia su prendas reales y la corona. Sonrió al verlos.

- Link, Dark, buenos días -

Los chicos contestaron al unísono y se sentaron frente a Midna, quien Link no había notado que tenía el cejo fruncido hasta que comenzó a hablar.

- ¡Inconcebible!... ¡Link! ¡No me digas que tú también estás de acuerdo con eso! - exclamó dolida.

- Por supuesto que lo está – intervino la princesa rubia golpeando ligeramente la mesa con el puño – Él y yo estamos de acuerdo en que deberías quedarte en el castillo – mientras hablaban, las sirvientas fueron llegando con las bandejas de comida y las servían en los platos. Link y Dark decidieron ignorar la discusión de las chicas para empezar a comer. Hacía días que no comían algo decente – Además, seguro que Dark también lo piensa -

El aludido simplemente hizo un sonido de afirmación, sin dejar de comer.

- ¡Traicionada! ¡Primero Zant, luego mi pueblo, ahora mi propio hermano! - dijo cruzándose de brazos y mirando su plato, apenas con antojo de probar el desayuno. Dark continuó ignorando su berrinche.

- Midna, por favor – dijo Zelda suavizando su voz – Sé que como el Vínculo que une los mundos debemos hacer lo posible para ayudar a Link, pero Zant te tiene bajo un hechizo poderoso. Tu magia y tu cuerpo se están debilitando, si algo te sucediera...- no pudo continuar. Eran amigas desde niñas, tal sólo pensar que algo pudiese sucederle le rompía el corazón.

- Insinúas en que sería un estorbo... ¿Y tú que opinas, Link? - lo miró de manera inquisitiva, buscando más argumentos para rebatir.

- Uh, bueno... Me preocupa tu salud. No quisiera que te pasara algo y yo no pudiera hacer algo para ayudarte. Estarás mejor en el castillo -

- Oh. No es la respuesta que esperaba, pero me gusta – se suponía que ella debía proteger a Link, no al revés. Rió levemente por la ironía y entonces se dirigió a su hermano – Dark, será mejor que cuides de Link. Es una orden como tu princesa. Yo misma te ejecutaré si fallas – dijo de "manera angelical".

- Sí, mi princesa – contestó sarcástico.

Luego de que terminaran el desayuno, las princesas se excusaron diciendo que debían estudiar viejos mapas de Hyrule para intentar localizar la ubicación actual de el Templo de las Sombras y la Gran bahía, donde se supone se encontraban los colgantes restantes, el de Poder y Coraje.

- Deberían ir a dar una vuelta por la ciudad – les sugirió Zelda – Sheik les hará de guía -

- Me alegra por fin conocer esta ciudad – dijo Dark a Link, mientras esperaban a la sheikah en el vestíbulo del castillo – Midna y yo hemos estado aquí muchas veces, pero jamás pudimos salir a ver lo que había a los alrededores -

- ¿Por qué? - preguntó curioso - Pero si el portal está afuera de la ciudad -

- Hay otro portal dentro del castillo, ese conecta directamente con el castillo de Termina; es así como la familia real de ambos mundos se mantenía en contacto, pero Midna usó gran cantidad de magia para bloquearlo, es así como Zant logró maldecirla -

- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo es que la maldijo? - Link no pudo evitar formular las preguntas, desde hacía tiempo que quería saberlo, pero de alguna manera intuyó que preguntárselo a Midna no era la mejor idea. No obstante, Dark endureció la mirada y temió que no fuese a decir más.

- Sucedió el día que Zant nos traicionó. Él usó alguna clase de hechizo sobre los sirvientes y soldados del castillo y los puso en nuestra contra. No tuvimos mucho tiempo para pensar, pero Midna supo que debía cerrar el portal para evitar que lo traspasaran y proteger a Zelda. Luego de eso Zant selló su magia y tuvimos que rendirnos. Nos mantuvo a los dos en calabozos diferentes hasta que Cya y Lana pudieron rescatarnos -

- Ya veo... - al escuchar el relato Link se sintió mal por los hermanos, tanto que se vio reflejado en su rostro.

- Hey, ¿qué sucede? - inquirió el pelinegro con sorpresa.

- Nada... Sólo pensaba en lo asustados que debieron estar Midna y tú al ver a todos en su contra... -

Dark se mantuvo callado un rato, pensando en lo que el rubio había dicho.

- No, yo no sentí miedo. Te lo dije, desde que era niño supe lo que era el rechazo por mi raza – Link asintió lentamente, recordando su conversación sobre su lado twili – Ninguno de los sirvientes me miraba con respeto a pesar de ser su príncipe, aunque tampoco era algo que me importara; y mis compañeros soldados trataban de no relacionarse conmigo. Lo que sentí fue tristeza, pero no por ellos, sino por mi hermana. Ellos la adoraban y ella hacía lo mejor que podía para gobernarlos con benevolencia. Por lo que no puedo todavía imaginarme que sintió cuando Zant le arrebató a su reino, a su gente... Midna estuvo decaída durante semanas hasta que tú apareciste de nuevo en sus sueños -

Al oír eso Link dio un respingo, ahora más que consciente de lo que significaba él para las princesas. Prosperidad, paz...Debía cargar con aquellas expectativas y tratar de no morir en el intento.

Dark dio un suspiro y su rostro se suavizó.

- Lo siento. No quise decirlo antes para no presionarte, pero ten por seguro que no dejaré que pases por todo esto tú solo – sonrió, y Link sintió como aquella carga se aligeraba un poco.

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- ¿Estás segura de que vamos por el camino correcto? - preguntó Ralph a Saria, quien sostenía un mapa de la zona.

- ¡Estoy segura! - contestó a la defensiva mientras alternaba su mirada entre el mapa y una brújula.

Se habían separado de las hermanas cirqueras, argumentando que debían partir a más ciudades a presentar su acto, luego de que éstas les contaran que Link se trataba de una reencarnación de los Héroes de las leyendas y que buscaba la Espada Maestra para enfrentarse a un tal Zant. Los chicos no les hubieran creído sino fuera porque en ese momento se encontraban en un mundo alterno al suyo, donde habían visto y aprendido magia, y conocer que existían otras razas, además de Humanos, Hylianos y Gerudos. Y cuando les preguntaron a las hermanas que cómo es que sabían todo eso sobre Link si no lo conocían, ellas contestaron que simplemente lo sabían.

- Pero no veo hielo por ningún lado... -

- ¡Silencio! - exclamó Ilia en voz baja, haciendo un ademán para que se ocultaran tras los arbustos – Veo algo... me parece que es un...eh, ¿un zoro? -

- Creo que se dice zora – corrigió Saria en voz baja.

- Eso, un zora – agitó una mano para que siguieran sigilosamente al zora.

Pasado un rato, se percataron que efectivamente se encontraban en el Dominio Zora, donde creían que podrían encontrar a Link, o eso les había sugerido las hermanas tras escuchar el rumor del palacio congelado. No obstante, el lugar prácticamente ya estaba descongelado y había muchos zoras reunidos como si nada hubiese sucedido.

Estaban los tres tan distraídos que no notaron que un zora dio un aviso de alerta por su presencia.

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Link y Dark caminaban detrás de la muchacha sheikah mientras ésta de vez en cuando contestaba preguntas que el rubio hacía sobre la ciudad.

Link estaba más que maravillado de poder ver una vez más la ciudad de día, todo allí era tan alegre y vivaz. Niños corriendo por doquier jugando con perritos y gatos; vendedores ambulantes gritando gangas, artistas ambulantes mostrando sus trabajos. Y el sol brillaba tan cándidamente sobre las casas que le había hecho olvidar por un momentos los conflictos en Termina para disfrutar de ese día de descanso, pues Hyrule aún vivía con relativa tranquilidad. La princesa Zelda se las había arreglado para mantener en secreto las apariciones de monstruos creados por Zant, que hasta ese momento eran pocos y no muy fuertes.

Para suerte del grupo, ese día hubo un espectáculo callejero, lo supieron por el tumulto de gente alrededor de una pequeña plataforma de madera.

- ¿Podemos quedarnos a ver? - preguntó Link, inconscientemente rogando tal cual niño pidiendo un caramelo. Dark no se pudo negar a eso.

- No veo por qué no. No tenemos nada más que hacer de todos modos – contestó entre verdad y broma.

Luego miró a Sheik, quien asintió con la cabeza sin variar su expresión. Entonces recordó que ahora en adelante Sheik sería su nueva compañera de viaje por ordenes de la princesa Zelda. La chica no era muy habladora pero parecía amigable. Trataría de sacarle algo de conversación luego del espectáculo.

Link salió de sus pensamientos al oír los silbidos y aplausos de la muchedumbre cuando una joven de piel morena y cabello rojizo salió a saludar junto con otra de cabello azul que sostenía un arpa.

La pelirroja comenzó a danzar lentamente junto al arpa tal cual bailarina de ballet, pues la melodía era suave y poco rítmica, mientras la peliazul cantaba en un extraño idioma. Por un momento Link tuvo una sensación familiar, como si hubiese escuchado esa canción antes. Sin embargo, pensó que quizás estaba imaginando cosas.

- Es la Balada de la Diosa[1] – comentó Sheik casi en susurro – La suelen cantar los bardos y recitar los oradores cuando cuentan las leyendas sobre los héroes -

- Ya veo... -

- Algún día tú tendrás tu propia balada, Link – bromeó Dark, mas Sheik asintió. Y el rubio se encogió de hombros. Eso sólo pasaría si lograba salir victorioso contra Zant, de lo cual todavía tenía bastantes dudas.

Cuando terminó el baile, continuaron su recorrido en busca de algo para comer en un sitio no tan ajetreado. Sheik los llevó a un lugar cuyo nombre tenía escrito en un letrero la "Tasca de Telma".

Link ladeó la cabeza intentando recordar algo. Conocía ese nombre. Y sus sospechas se vieron confirmadas al dar un paso adentro, donde hizo contacto visual con una mujer pelirroja y regordeta.

- ¡Muchachos! Nunca creí encontrarlos aquí – saludó caminando a toda prisa hacia ellos para abrazar primero al rubio y después a Dark, quien sin querer pretender ser grosero, retrocedió al terminar el abrazo.

- Veo que ya conocen a Telma – dijo Sheik. Link asintió pero Dark hizo una mueca de confusión, a lo que la mujer decidió explicárselo.

- ¡Pero qué torpe soy! - exclamó fingiendo vergüenza – Cuando te conocí, cinco días atrás, estabas inconsciente. Si recuerdo bien, habías sido envenenado -

- Oh... ¡Oh! Usted es esa Telma – dijo Dark, entonces haciendo una reverencia tal cual soldado que era – No tengo manera de recompensarle por su ayuda. Pero tiene mi agradecimiento eterno -

- Por favor, me haces ruborizar – rió– No tienes por qué agradecerme nada, corazón. Hice lo que cualquier persona de buena fe haría al ver a un herido. La Diosas fueron las que desviaron mi camino y dí con ustedes -

- Aún así estamos muy agradecidos – ahora dijo Link, todavía recordando el terror que sintió al pensar que Dark iba a morir – Uh.., por cierto, ¿cómo es que estás aquí si nos encontramos en el Mundo Oscuro? -

- Ah, eso. Soy comerciante de Leche y tengo permiso de ir de Hyrule a Termina para intercambiar productos – dijo orgullosa – El Rancho Romani, en Termina, produce la mejor leche del mundo, es por eso que la prefiero a cualquier otra de Hyrule, y es la misma que sirvo aquí en mi taberna. Vengan. Para celebrar nuestro reencuentro les daré la especialidad de la casa. Va por mi cuenta – guiñó un ojo.

Luego de que una camarera les sirviera la comida, la cual consistía la mayoría a base de leche, desde queso, yogurt, y combinaciones extravagantes, Telma y Sheik se alejaron un momento para hablar en privado. Los chicos, quienes nunca había probado algo como eso, decidieron empezar sin ellas.

- ¡Vaya! ¿Quién diría que esta simple moza ayudó a los mismísimos príncipes de Termina? - dijo Telma acercándose a la mesa – Su Majestad – hizo una reverencia ante el pelinegro con una sonrisa afectuosa.

- No tiene que hacerlo, Telma. Usted salvó mi vida; somos iguales – dijo Dark devolviendo la sonrisa.

- Eres un encanto de muchachito – dijo y le pellizcó una mejilla – Bien, chicos. Por ahora los dejaré para prepararme para nuestro viaje. Espero que disfruten la comida -

- ¿De qué hablaste con Telma? - preguntó Dark a Sheik - ¿A qué viaje se refiere? -

- Le hablé sobre nuestra situación – contestó sentándose con ellos - Telma nos ayudará a llegar a la Villa Kakariko en su carruaje, haciéndonos pasar por mercancía, así podremos pasar desapercibidos si es que algún lacayo de Zant está vigilando los caminos -

- ¿A la Villa Kakariko? - inquirió Link, sobresaltado - ¿Por...por qué allí? -

- Las princesas piensan que la ubicación del templo más cercano debe estar ahí. Sin embargo, no están seguras en dónde exactamente, para eso están estudiando los mapas -

- ¿Sucede algo? - cuestionó Dark al verlo de pronto tan pensativo.

- ¡Ah! N-no, nada – agachó su vista hacia la comida – Yo, eh...me preguntaba...- entonces recordó que quería hablar con la muchacha – Sheik, ¿hay algo que puedas contarme de ti? Es decir, vamos a viajar juntos y me gustaría conocerte – sonrió.

- Uh, entiendo... Pero no tengo mucho qué decir de mí... -

- No te preocupes, Link. La conozco desde hace tiempo y yo tampoco sé mucho sobre ella. Es tímida – comentó Dark.

- No soy tímida... - murmuró con el ceño ligeramente fruncido, entonces habló en voz más alta – He trabajado para la familia Real de Hyrule desde que era niña. Soy un ninja de alto rango y mi deber es proteger a la princesa Zelda, sin embargo, ella misma me pidió que ahora te protegiera a ti, por lo cual daré mi vida gustosa si es necesario -

- Eh... - Link no supo cómo responder a aquello. A pesar de lo extremista que había sonado, la muchacha estaba impasible.

- ¡Pero eso nunca sucederá! - escucharon una voz masculina tras ellos – No dejaré que arriesgues tu vida por nadie. ¡Yo daré mi vida antes de que tú tengas que dar al tuya! -

- ¡B-Byrne[2]! - exclamó Sheik levantándose de la silla.

Link vio como un muchacho de constitución alta y largo cabello azul oscuro agarrado de una coleta se acercaba a su mesa, cargando una especie de garra metálica en su brazo izquierdo, quien luego se dirigiría a él.

- Así que tú eres el nuevo Héroe... No eres gran cosa... No, en serio, eres muy flaco -

El rubio sólo se le quedó mirando. El tal Byrne, a pesar de tener la garra levantada de manera amenazante, hablaba bastante casual, además de que Dark tampoco dio indicios de querer detenerlo.

La sheikah enseguida se acercó al muchacho y lo obligó a inclinar el torso delante de Link como disculpa, haciendo ella lo mismo.

- Lo siento mucho... Byrne es algo bruto, pero te aseguro que es bastante leal y no lastimaría ni a una mosca -

- ¡Pero de qué hablas! - dijo luchando por erguirse - ¡Soy el mejor guerrero de Hyrule! ¡Díselo, Dark! -

El pelinegro suspiró, como si su paciencia se fuera a acabar pronto.

- Link, él es Byrne. Alguna vez fue soldado de Termina, pero por alguna razón – señaló a Sheik con la mirada, quien ahora discutía con el de cabello azul – decidió ser soldado de Hyrule. Es eficiente en el campo de batalla, pero la inteligencia no es su fuerte -

- Y al parecer es también nuestro compañero de viaje – dijo Sheik con un gran suspiro de resignación.

- ¡Sí! Hablé hace unos momentos con la princesa Zelda y me dio su permiso para asistir a Sheik, digo...al Héroe -

A pesar de que el rostro de Byrne era cubierto por una mascada, era obvio que tenía una gran sonrisa debajo de ella. Link también sonrió. Pudo ver que la chica también estaba feliz por ello, pero que era demasiado tímida para admitirlo.

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- ¿Dicen que son amigos de Link? - repitió Ralis, pensativo, sentado en su nuevo trono, el cual había sido el de su hermana – De acuerdo. No parecen estar mintiendo – hizo una señal a los zoras para que los soltaran – Pero me temo que han llegado un poco tarde. Link partió del Dominio Zora hace dos días luego de derrotar a Kholdstare, y desconozco hacía donde haya ido -

- ¿Derrotar a Kholdstare? - repitió Ilia, confundida. Entonces Ralis explicó brevemente lo sucedido – Majestad, ¿nos está diciendo que Link luchó contra un monstruo y le ganó? -

- Efectivamente. Yo lo mismo estuve allí para verlo. Gracias a Link nuestras tierras fueron restablecidas -

- ¡Wow! ¡Un hechizo de fuego! - exclamó Ralph, admitiendo para sí mismo estar impresionado por la hazaña del rubio – Link no es tan inútil como yo creía. Tendré que retarlo a un duelo de magia cuando lo encontremos -

- Oh. ¡Y pensar que hace un mes Link me ayudaba a alimentar a los patitos del pozo... y ahora está derrotando monstruos para salvar el mundo! – comentó Saria con suma preocupación – Debe estar pasándolo mal él solo. Tenemos que encontrarlo pronto -

- No se preocupen por eso. Link no viaja solo. Puedo asegurarles que tiene buena compañía. Ya que están aquí, les pido que se queden a descansar -

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Los chicos, tras salir de la taberna de Telma, continuaron su recorrido sin un rumbo fijo, simplemente disfrutando del escenario y de la compañía. Link se dio cuenta que Byrne, a diferencia de Sheik, era más comunicativo y no tuvo problemas en contarle parte su pasado. Tenía 17 años, igual que Sheik. Había sido un bebé abandonado, posiblemente a causa de la pobreza de sus padres, en la puerta de la casa de una anciana que nunca tuvo hijos, por lo que gustosa decidió cuidar de él hasta que murió por causas naturales, después se enlistó en el ejercito de Termina para luego decantarse por el de Hyrule un día que la princesa Zelda visitó el castillo y llevó a Sheik con ella. Claro que después rectificó diciendo que "tuvo curiosidad por el mundo del que venían". Incluso le mostró el collar mágico que utilizaba para no transformarse en un animal (era lo que escondía debajo de la mascada).

Sheik, quien quizás se animó a hablar por estar su amigo presente, dijo que también era una huérfana y vivió en las calles de Ikana[3] con un grupo de indigentes, de los cuales siempre fueron muy amables con ella y tenía muy buenos recuerdos, cosa que añadió al ver el rostro afligido de Link; hasta que un día se presentó ante ella la Familia Real de Hyrule para indicarle su descendencia Sheikah y llevarla al castillo para entrenarla y ser guardaespaldas de la princesa.

- Al principio pensé en negarme pero... la princesa también estuvo allí. Me sonrió y me tendió una mano. Es la primera amiga que he tenido y desde entonces juré protegerla con mi vida – dijo lo último con tal seriedad que ahora Byrne no se atrevió a replicar.

Ya faltaba poco para el anochecer cuando regresaron al castillo. Durante la cena Link le habló a las princesas sobre las maravillas que había visto en la ciudad y del espectáculo callejero. Ellas solo escuchaban divertidas, secretamente aliviadas de que el rubio aún tuviese la moral alta después de todo lo que ha vivido. Y cuando terminaron de comer, estas pidieron hablar en privado con él en una especie de pequeña biblioteca. Link imaginó que Zelda usaba esa habitación como estudio privado, pues había objetos mágicos, libros acomodados de cualquier forma y un montón de mapas abiertos sobre el escritorio.

- Ya tenemos la ubicación del Templo de las Sombras – dijo Zelda señalando una marca roja en uno de los mapas – No te preocupes por memorizarlo. Sheik conoce la Villa Kakariko y sabrá decirte donde está. Y en este otro mapa está el templo de la Gran bahía, que se encuentra dentro del Fuerte Gerudo. Te daré a ti y a los demás un pase con el que los dejarán entrar, después de todo, la princesa de las Gerudo, Tetra, es mi prima -

Link se sorprendió al escuchar aquello. Lo poco que sabía sobre las Gerudos es que era una raza de sólo mujeres (inocentemente ignoraba cómo es que se reproducían). Era cada 100 años cuando se suponía que debía nacer un varón para ser rey, aunque a veces esto no sucedía y debían esperar otra centena. Así que no estaba seguro de cómo es que sostenían lazos familiares, pero no quiso preguntar. Además, recordó que uno de los Héroes se enfrentó contra un rey gerudo.

- Link – ahora le llamó Midna, con el Libro de Mudora entre sus manitas – Encontré en el libro algunos hechizos de bajo nivel, deberías estudiarlos durante el viaje. Tomará medio día llegar en la carreta, así que tienes mucho tiempo de sobra para al menos aprenderte uno. Además, estoy segura de que a Dark le encantará que lo utilices como diana de práctica – sonrió con malicia y Link rió asintiendo con la cabeza, aunque claro que no lo haría – Ah, por cierto. Cuida de él, por favor. No ha pasado ni una semana desde que Veran lo envenenó. Evita que luche o haga trabajos pesados. Si es necesario no le permitas entrar al Templo de las Sombras. Estoy segura de que con Sheik y Byrne a tu lado estarás más que protegido -

Al terminar de hablar con las chicas regresó a su habitación para dormir, no esperando encontrarse al pelinegro dentro de ella.

- Dark, ¿pasa algo? - preguntó algo inseguro. Temiendo a que le preguntara sobre qué había hablado con las princesas y le dijera por accidente lo que habló con Midna. Era muy malo mintiendo.

- Eso mismo quería preguntarte – dijo con una sonrisa ligera, más bien inquieta – Actúas raro desde que Sheik mencionó la Villa Kakariko. ¿Qué hay allí? -

- Oh, eso... - dijo aliviado. No había querido decirlo porque estaba la sheikah delante, pero con Dark no tenía problema. De hecho pretendía decírselo al día siguiente – Es que mi hermana, Aryll, vive allí – contestó sentándose en la cama a su lado – Cuando oí el nombre de la villa me puse a recordar cosas, eso es todo -

- Entiendo – dijo Dark, más tranquilo de que no fuese algo malo – Si quieres, puedes visitarla -

- ¿En serio? - inquirió esperanzado.

- Por supuesto. Sólo no le digas qué haces allí. Por cierto, dijiste que vivías en otra villa, ¿la Villa Ordon? - quiso recordar - ¿Puedes contarme algo sobre ese lugar? -

Link abrió mucho los ojos y de pronto sintió una horrible culpa.

- La Villa Ordon... No había pensando en eso desde hace mucho. Mis amigos... espero que estén bien, y que ojalá no me estén buscando. Pero quien me preocupa más es Anju... - crispó la mirada, y Dark frunció el ceño, ese nombre le sonaba de algo.

- ¿Quién es? - preguntó curioso al verlo tan afligido, era obvio que esa mujer era importante para él.

- Anju es quien me ayudó a establecerme en la Villa Ordon desde el día que llegué. Incluso me dio trabajo en su tienda. Ella es muy querida en el pueblo, siempre está ayudando a otros. Sobre todo es muy buena con los niños, supongo que es porque su esposo murió joven y jamás pudo tener los propios... - en algún punto la conversación dio a parar sobre los amigos de Link, dando tales detalles sobre ellos que Dark pudo intuir sus personalidades casi perfectamente.

Ralph, el chico rico del pueblo el cual se sentía como un príncipe; flojo, poco trabajador, enojón y algo embustero, pero Link insistía en que era buen chico y que a veces regalaba a la gente, incluido él, herramientas y ropa "que no necesitaba". Después estaba Saria, una chica dulce, poco menor que el rubio, a la que le fascinaban los animales. Por la descripción que obtuvo de ella, supo que era más ingenua e inocente que el propio Link. Y por último Ilia, la hija del alcalde; fuerte e independiente como mandona, sonaba como la líder del grupo.

Link contó algunas anécdotas más, desde como los conoció hasta lo que hacían el día que fueron atacados por los monstruos de Zant. La conversación se mantuvo hasta que ambos comenzaron a bostezar. Entonces Dark anunció que iría a hablar con su hermana para despedirse, que seguramente no lo podría hacer al día siguiente pues se marcharían justo al amanecer. Link se sintió mal porque los hermanos tuvieran que separarse, pero a la vez no pudo evitar sentirse feliz de saber que pronto vería de nuevo a Aryll.

[1] Ballad of the Goddess: una de los melodías principales en Skyward Sword.
[2] Bryne: personaje antagonista en Spirit Track. Spoiler: lo siento, desde que vi el final del juego no puedo evitar shippearlo con Zelda (aka Sheik) xD
[3] Ikana Canyon: pueblo fantasma en Majora's Mask.

Reviews:
Lala: ¡Muchas gracias! Me halaga mucho lo que me dices~. Y pues, aquí está la conti. Ojalá te guste.
Mitzuwa: Jajaja, ¡claro! Conforme avance la historia Dark y Link tendrán más interacción, tenlo por seguro ;D
Mika: ¡Aquí la conti! :D
Naru: Ooh, eres otra víctima mía y de mis fics D:! Pero bueno! Me alegro mucho que después de tantos años que escribí Kiss todavía tengas ganas de leerme! xD


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