Disclaimer:
Saint Seiya no me pertenece, si no a sus respectivos autores.
Si me perteneciera Saori mandaría al carajo a todos y se quedaría con Seiya, Shun le daría un beso hasta la garganta a Junet antes de irse al Santuario, Ikki hubiese podido salvar a Esmeralda o en su defecto hubiera besado a Pandora (Rada lo hubiese visto y se hubiese arrancado parte de su uniceja, haciéndolo normal(?), Milo y Aiacos descubrirían que en realidad son hermanos...
Coliseo, Santuario de Athena 15 años antes de la Guerra contra Hades
Aioros observaba a sus "hermanos menores" en batalla, Aioria le llevaba una clara ventaja a Aiami, pero ella no se daba por vencida.
El rubio tomó a la menor por un brazo y la arrojó al piso para luego dirigir un golpe a su estómago, pero ella rodó por el suelo y lo esquivó, para luego darle un patada en la nuca y colocarse encima de él, tomándole de los brazos y estirándolos de manera que si tiraba un poco más le dislocaría los hombros.
— ¿Te rindes Aioria?
— Jamás.
El chico estiró sus brazos con todas sus fuerzas para liberarse y lo logró, luego tomó a su prima por el cabello y golpeó su cabeza fuertemente contra el suelo, casi noqueándola.
— Suficiente Aioria, bien hecho, Aiami, lo estabas haciendo bien, pero recuerda jamás bajar la guardia ante un enemigo.
La aludida alzó el rostro y los observó por debajo de su máscara.
— Sí hermano, oye, ¿puedo entrenar con Saga?
— Él entrena en su casa, no creo que debas molestarlo.
— Por favor, si me dice que no volveré enseguida y esta vez Aioria no me ganarás.
— Siempre dices lo mismo y luego simplemente besas el suelo.
— ¡Vigila cómo hablas Aioria! Está bien, ve, pero luego le preguntaré si fuiste, si te busco y no estás allí, te arrepentirás de haberte escapado del entrenamiento.
— No te preocupes, no lo haré, nos vemos luego.
Así, se fue corriendo al templo de Géminis.
Casa de Géminis
Saga realizaba su técnica "A otra dimensión" contra su hermano Kanon, quien a su vez realizaba lo mismo. Al impactar ambos poderes hubo una explosión que no duró mucho, pues el poder del gemelo mayor superó al del menor y rápidamente lo envió a otro lugar, aunque Kanon aprovechó eso para luego aparecer por detrás de su hermano y asestarle un fuerte golpe en la nuca que lo desequilibró, pero que Saga usó como impulso para luego patear las piernas de su gemelo haciendo que este también caiga al piso. Comenzaron a mandar y esquivar golpes a la velocidad del sonido allí en el suelo mientras una cabeza enmascarada observaba curiosa detrás de un pilar. Kanon la vio y esa distracción fue suficiente para que Saga lo pusiera debajo de él aprisionado en una llave, a punto de romperle las piernas.
— Lo siento Kanon.
Al escuchar esa delicada voz el gemelo mayor soltó a su hermano, quien furioso se dirigió a donde se encontraba la espía y la tomó de su ropa.
— ¡Aiami tonta! ¡Sabes que no puedes distraernos de esta forma!
Saga rápidamente hizo que soltara a la chica y se puso frente a ella mirándola con seriedad.
— ¿No deberías estar entrenando con tus primos?
La pelinegra soltó una risa inocente.
— Quería venir a verlos a ustedes, le dije a Aioros que entrenaríamos juntos Saguita.
— Ugh Aiami, no se qué se te pasó por la cabeza al pintar tu máscara, es horrible.
Se quejó Kanon para molestarla, era evidente que seguía enojado. Aiami lo abrazó y le dijo que pensaba en él, el gemelo menor se rió y correspondió su abrazo.
— Ya que le dijiste a tu hermano que entrenaríamos eso es lo que haremos señorita, colóquese en posición.
— A veces odio que seas tan responsable hermano.
— Y esta niña debería aprender algo de eso Kanon, no la defiendas.
El menor rodó los ojos y se separó de la chica, que se colocó en posición defensiva. Kanon tomó dos cintas con un cascabel cada uno y le dio una a su gemelo, quien sonrió visiblemente divertido.
— Bien preciosa, tu deber es intentar quitarnos los cascabeles a Saga y a mí.
— Buena idea hermano.
— ¿Cuándo no tengo buenas ideas? El punto es que no será tan fácil como suena, no solo te esquivaremos, también te atacaremos, si al cabo de 2 horas no logras quitárnoslas cambiaremos de posición y nosotros deberemos perseguirte, no utilizaremos cosmos para atraparte, pero sí cuando tengamos los cascabeles, cuando sea tu turno, debes poder conservar al menos un cascabel por 10 minutos, ¿entendido?
La chica asintió, Saga murmuró un "comencemos" y la aprendiz corrió hacia los gemelos que desaparecieron en un instante, siguió el sonido de los cascabeles, pero cuando menos lo esperaba recibía ataques de ambos hermanos que no siempre lograba esquivar y quedaba unos minutos tirada en el suelo.
Estaban por cumplirse 2 horas cuando se le ocurrió una idea, en un ataque de Saga, en lugar de levantarse se quedó tirada en el piso.
Los gemelos observaban con preocupación como ella no se levantaba, ya habían pasado 10 minutos, como máximo Aiami tardaba sólo 3 en levantarse. Ambos se acercaron a la niña y rápidamente le tomaron los signos vitales, momento que ella aprovechó para arrebatarles los cascabeles ante sus incrédulas miradas.
— Los engañé y he ganado.
El cosmos de Kanon se alzó furiosamente, pero el de Saga también lo hizo, tranquilizándolo en el acto.
— No vuelvas a hacer eso niña, la próxima vez yo mismo te mataré por engañarme.
La niña tembló con miedo y Saga la abrazó para calmarla.
— Cálmate Kanon, será mejor que te vayas Aiami.
La pelinegra asintió y aún asustada se fue con Kanon y lo abrazó, él, todavía tenso le correspondió, pero cuando ella le murmuró al oído un "lo siento" se calmó completamente y le respondió un arrepentido "yo lo siento cariño".
— Adiós chicos.
Antes de irse oyó como Kanon le hablaba a su hermano y como éste le respondía con un enojo que jamás creyó ver en el mayor, temblando, corrió hacia el coliseo nuevamente.
Coliseo
Aioria se encontraba luchando contra su hermano, él le dijo que era momento de probar si era digno de la armadura de Leo y el rubio estaba dispuesto a demostrar que así era.
Aioros encendió su cosmos, provocando a su hermano menor, quien respondió con un poder digno de un caballero de plata.
— ¡No es suficiente Aioria! ¡Trueno Atómico!
Aioria salió impulsado nuevamente hacia atrás por el poder de su hermano, cayendo duramente al suelo, pero se levantó lo suficientemente rápido para esquivar un nuevo ataque del mayor y a su vez, asestarle por primera vez un golpe en las costillas, el castaño gimió por dolor pero golpeó nuevamente al menor en el estómago, dejándole sin aire tirado en el piso.
— ¡Hermanos!
Aioros giró la cabeza confundido, sólo habían pasado unas 2 horas aproximadamente de que Aiami se había ido y ya estaba de regreso, esto era extraño.
— Volviste pronto hermanita.
— Saga me dijo que lo dejara solo por un tiempo.
— ¿Lo molestaste no es así?
— Comienzo a quererte más en el suelo Aioria.
— Intenta derribarme entonces niñita.
— ¡Tranquilos los 2! Por pelear darán 25 vueltas al coliseo y 3000 lagartijas.
— Pe… pero hermano…
— Sin peros Aioria, mejor prepárate como lo está haciendo Aiami.
El rubio observó a la menor con enojo y ella sólo pudo soltar una risita de burla. Cuando estaban por comenzar, Aioros recibió una comunicación del patriarca por cosmos, habían llegado 3 nuevos caballeros dorados y Saga y él debían presentarse para recibirlos.
Los más pequeños miraban observaban al mayor con curiosidad, hasta que él, con una sonrisa se dirigió a ellos con un "síganme", sin pensar demasiado ambos lo hicieron, pues los salvaba de un extenuante castigo.
— Han llegado 3 nuevos caballeros dorados, Aioria, quiero que observes bien en lo que llegarás a convertirte si tienes la suficiente disposición y fuerza, Aiami, como vives en la casa de Sagitario conmigo debes conocerlos para que te dejen pasar.
Ambos asintieron impresionados, Aioros y Saga eran los únicos caballeros dorados en el Santuario, ahora habría cinco y se preguntaban quiénes habrían conseguido las armaduras.
Cámara del Patriarca
Aioros, envestido en su armadura entró en la Cámara Patriarcal seguido de sus dos pequeños aprendices para luego arrodillarse ante el Sumo Pontífice.
— Levántese Sagitario, veo que ha traído al aspirante de Leo y del Colibrí.
— Así es maestro, espero que no le moleste.
— En absoluto.
En ese instante, Saga también ingresó en el lugar con su armadura correspondiente, lucía una expresión preocupada, aún así se arrodilló ante el Patriarca, quien lo observó por un instante para luego decirle que se levantara, Saga obedeció y fue junto a su compañero, Aiami le tomó la mano y él la miró con una sonrisa, articulando un "estoy bien" con los labios, aún no muy convencida, ella asintió y lo soltó, justo a tiempo para que tres brillantes armaduras doradas ingresaran en el recinto, los 2 aspirantes los observaron embelesados y según lo que leyó en la biblioteca de Sagitario, Aiami reconoció que esas vestiduras pertenecían a Cáncer, Capricornio y Piscis y se quedó observando curiosamente al portador de éste último, era muy hermoso.
— Bienvenidos caballeros, felicitaciones por haber obtenido sus armaduras, levántense, Miguelángel, Shura, Aphrodite.
— Felicidades chicos.
Aioros y Saga les sonrieron con felicidad.
— Señor, prefiero Máscara de Muerte.
Todos observaron confundidos al caballero de Cáncer, pero asintieron, sin prestarle demasiada atención.
— Ya pueden retirarse, caballeros, hoy no entrenarán más, supongo que querrán hablar entre ustedes y organizar sus cosas en sus templos.
— Gracias señor.
Todos salieron del lugar y Aioros fue a hablar felizmente con Shura, Aioria los siguió, Aphrodite y Máscara de Muerte hablaban tranquilamente rumbo a la casa de Piscis y Aiami decidió acercarse a Saga, quien seguía con esa expresión distante e incluso por un momento, le pareció observar un pequeño destello escarlata en su mirada azul, pero lo ignoró y le habló.
— ¿Seguro que estás bien Saga? ¿Qué pasó con Kanon?
A esto último lo había susurrado, el peliazul revolvió las hebras negras-violáceas de la niña y le sonrió con pesar.
— Estoy bien, él también, sólo que… dejó el Santuario… para siempre.
La niña casi gritó, pero se mordió la lengua y sólo preguntó por qué con timidez.
— Ya no podía estar aquí, eso me dijo, él… quería hacer otras cosas y… tuvo que irse.
— Jamás le perdonaré que se haya ido sin despedirse.
— No digas eso… no lo hizo porque quiso, mi hermano… agh, olvídalo, solo evita pensar en él y déjame, ve con tus hermanos.
— Yo también lo extrañaré Saga.
Dicho aquello, la niña corrió escaleras abajo mientras dejaba al caballero de Géminis con una lucha en el interior de su cabeza.
Continuará...
