Disclaimer:

Saint Seiya no me pertenece, si no a sus respectivos autores...

Si me perteneciera aparecía la reencarnación de Anfítrite para joderle a Julián la propuesta de matrimonio a Saori, Violate aparecería también en el SS Original y tendría varios hijos con Aiacos(?, se mostraría la vida de los espectros y marinas antes de serlo y Sasha-fantasma le pegaría a Saori para que pelee de verdad.


PREVIAMENTE:

— Jamás le perdonaré que se haya ido sin despedirse.

— No digas eso… no lo hizo porque quiso, mi hermano… agh, olvídalo, solo evita pensar en él y déjame, ve con tus hermanos.

— Yo también lo extrañaré Saga.

Dicho aquello, la niña corrió escaleras abajo mientras dejaba al caballero de Géminis con una lucha en el interior de su cabeza.

Casa de Sagitario

Los tres hermanos se encontraban en una especie de sótano del templo, donde Aiami lanzaba flechas a una diana con una precisión perfecta y aún así, Aioros le corregía cosas como la postura o cómo sostener el arco. Aioria miraba visiblemente aburrido hasta que oyó pasos y salió a curiosear.

— ¿Caballero de Sagitario?

El leonino corrió escaleras abajo y llamó a su hermano, quien ya venía en camino con Aiami tomada de la mano.

— Aquí estoy Amazona, ¿qué necesita?

— Soy Kira de Casiopea, Caballero de Plata, tengo una audiencia con el Patriarca para mostrarle a dos nuevas aspirantes. Solicito permiso para atravesar su templo, señor.

— Permiso…

— Hermano, ¿podemos ver a las niñas?

— Sí, yo también quiero verlas.

— Sus modales niños. Lo siento Casiopea, ¿los dejarías verlas? De lo contrario serían ellos quienes no te dejarán pasar.

Aioros sonrió a la Amazona de cabellos rosas quien soltó una risita e hizo una señal a dos aprendices que se encontraban detrás sosteniendo a unas niñas pequeñas de la mano, ellas se acercaron y ambas niñas se escondieron detrás de las mayores con algo de miedo.

— Sus nombres son Shaina y Geist, ambas tienen 3 años.

— Son muy bonitas – dijo Aiami extendiendo sus dos manos a las pequeñas quienes se le acercaron y tomaron sus manos con algo de duda, pero luego sonrieron. Aioria sólo las miraba con el ceño fruncido.

— ¿A qué pertenecerán?

— A Ofiuco y Serpiente – dijo su prima observándolas fijamente.

— En realidad no lo sé, para eso iremos con el Patriarca, él nos dirá, luego entrenarán y si se vuelven lo suficientemente fuertes entonces obtendrán sus armaduras.

— Eso y si su corazón está lleno de devoción a nuestra Diosa – añadió Aioros.

— Tiene razón Sagitario, en fin, vamos muchachas, que ustedes deben seguir entrenando luego.

— Adiós Casiopea.

— Adiós Sagitario, niños.

Y Kira y sus aprendices siguieron su camino al templo de Shion.

— Aiami, ¿cómo supiste sus constelaciones?

— No lo sé Aioria, sólo me vinieron a la mente.

Aioros recordó aquello que siendo una bebé su prima le dijo por cosmos y mencionó que harían un trato, los niños lo observaron intrigados.

— Si Aiami acierta entonces se ganan 1 día libre de entrenamiento e iremos a pasear a Rodorio, si falla entonces obtendrán un entrenamiento intensivo y agotador por una semana, ¿aceptan?

Aioria dudó pero al ver que su prima se quitaba la máscara y le sonreía con confianza, él le devolvió la sonrisa y ambos asintieron.

— Bien, pues hermanita, tú y yo seguiremos entrenando con el arco.

— No entiendo por qué insistes en entrenarla con el arco, ella no será ni tu sucesora ni la guerrera de la Flecha.

— Agh, siempre tan celoso cachorro de león, lo que pasa es que Aio quiere saber si soy capaz de cazarte con una flecha a la cabeza a cierta distancia.

— Cuidado con lo que dices niñita, este "cachorro de león" como tú dices será el próximo Caballero Dorado de Leo y tú sólo serás una de Plata.

— ¿Quieres pelear gatito?

— Cuando quieras enana malcriada.

— ¡Basta!

El grito de Aioros los hizo temblar, era obvio que lo habían hecho enojar y eso no era bueno.

— Sé que tengo el resto del día libre pero ustedes se lo buscaron.

El mayor encendió su cosmos y al pasar unos minutos Shura le respondía desde la entrada trasera del templo.

— Dime Aioros, ¿qué planeas?

— Un descanso decente para nosotros y un castigo para estos dos. ¿Aphrodite viene?

— Aquí estoy.

— Bien. Ustedes dos – dijo señalando a Aiami y Aioria – vayan a buscarse ropa que pueda mojarse.

Como respuesta ambos salieron corriendo a sus habitaciones.

— Muchachos, ¿gustan un baño en el mar?

— Claro, Máscara dijo que no vendría, pero Saga sí.

— Ya estamos listos hermano – dijo la niña que se colocó unas antiparras oscuras que ocultaban su color de ojos, además de cubrir la mitad de su cara; a juego con una simple malla enteriza negra. En tanto, su primo se colocó unos shorts negros.

— Bien, vámonos.

Playa, cerca de Cabo Sunión

— 3… 2… 1… Tiempo.

Aioria y Aiami surgieron por debajo de las olas, el primero morado por la falta de oxígeno y la segunda burlándose con una simple sonrisa.

— Bien, ahora naden 20 km mar adentro y regresen, cuando lo hagan deberán aguantar la respiración al menos 5 minutos.

— ¿Sólo eso Aio?

— Sí Aia, sin embargo si consiguen contener más de 5 minutos la respiración, se salvarán de lo que sigue.

Ambos niños se miraron desafiantes, aunque a la niña no se le distinguía la mirada en realidad y rápidamente entraron al agua de nuevo.

Mientras, Saga se removía nervioso, estaban a pocos kilómetros de Cabo Sunión, ¿y si alguien veía a su hermano?

"Ese traidor no merecía vivir Saga, hiciste lo correcto" le dijo una voz en su cabeza.

"Pero es mi hermano, ¿cómo pude hacerle eso? No merezco estar vivo".

En tanto, sintió que alguien lo sacudía, era Shura.

— Hey Saga ¿te encuentras bien?

Los otros dos lo observaban también, Aioros preocupado y Aphrodite curioso.

— Descuiden, estoy bien, hey miren, ¿no están volviendo?

Aioros desvió la vista y Aioria salió muy rápido del mar, visiblemente alterado.

— Hermano, Aiami se volvió loca, hay dos pulpos peleando a varios metros de profundidad y ella se quedó ahí mirando.

Todos lo observaron extrañados.

— Yo la buscaré – dijo Saga, los demás asintieron, mientras el mayor se arrojaba sin importar nada al mar.

A unos 70 metros de profundidad y en una cueva submarina, Aiami observaba absorta y con placer, sin importar la tinta como ambos pulpos parecían a punto de matarse, hasta que se aburrió y tomó a uno por un tentáculo, inmediatamente, este reaccionó queriendo apresarla, pero la niña fue más rápida atando todos los tentáculos en un nudo para luego destrozar en varios pedazos al pulpo de un golpe y bañándose en su sangre, alertado, el otro pulpo la atacó obteniendo el mismo final. Disfrutando la sensación de sentir la sangre mezclada con el mar, se quitó las antiparras, colocándolas por su cabello como si fueran una diadema, en tanto cerraba sus ojos frotando la sangre de los pulpos en su rostro, que era rápidamente limpiada por el mar, además pedía perdón por haberlos matado de esa forma.

De lo que no se había percatado es que detrás suyo había alguien observándola con una lucha dentro de su mente, una parte de esa persona estaba absorta, impresionada, la otra estaba complacida y excitada, la primera parte rápidamente reprendió a la segunda por pensar eso de una niña.

Aiami giró la cabeza y se asustó de ver a Saga ahí observándola paralizado, intentó gritar su nombre, pero el agua entró en su boca, de prisa lo escupió y cerró de nueva cuenta sus labios, pero quedándose sin aire, mientras Saga seguía sin reaccionar.

"¿Qué esperás idiota? ¿Que yo mismo la salve? Para mí es más excitante verla morir, es muy pequeña para tomarla pero demonios, es una salvaje y será buenísima en la cama, ¡Despierta Saga inútil!" Saga al fin reaccionó y tomó a la niña por la cintura, tocar su piel le produjo una "agradable sensación" en su bajo vientre y se sintió culpable por ello. La sacó del agua a la velocidad de la luz y al ver que efectivamente se había ahogado un poco, comenzó a hacerle la maniobra de RCP en lo que los demás Caballeros y Aioria se acercaban corriendo, cuando le hacía respiración de boca a boca, Aiami despertó y se enojó un poco al ver los labios del geminiano sobre ella. "Sus labios saben a menta salada, casi igual a los de Kanon" pensó ella de todas formas y como pudo empujó con sus manos al mayor, que al ver que había reaccionado se separó rápido de ella y Aioros se sentó junto a su prima, dándole golpecitos en la espalda mientras ella tosía y sacaba de sus pulmones el agua ingerida.

— ¿Qué demonios me pasó?

Todos suspiraron aliviados.

— Tu lenguaje cariño, te quedaste mucho tiempo bajo el agua y Saga fue a buscarte, aparentemente algo sobre una pelea de pulpos.

La niña lo miró confundida.

— No lo recuerdo, en fin, quiero volver al agua.

— ¡Ni lo sueñes, no te dejaré! – gritó Aioria mientras la abrazaba demasiado fuerte. La pelinegra se quejó en respuesta.

— Déjame gato.

— ¡Estaba muy preocupado por ti! Intenté que vinieras conmigo pero no me hacías caso, me sentí tan inútil…

Aiami le devolvió el abrazo a su primo, repitiéndole varias veces que estaba bien y no era su culpa.

Aioros se sumó al abrazo mientras Saga era carcomido por la culpa de haber encerrado a su hermano en su muerte segura, Shura observaba con ternura y Aphrodite se aburría.

— Bien Aiami, tú y yo volveremos a Sagitario, chicos, pueden quedarse si lo desean, Aioria, nada en círculos cerca de la playa lo equivalente a 5 km.

— Aioros, yo deseo volver a Géminis, ¿te parece si cuido a Aiami y tú puedes vigilar a Aioria?

El pequeño leonino murmuró una maldición entre dientes.

— Genial, gracias Saga, portate bien bonita – le dijo a la niña, quien le sonrió y le dio un beso en la mejilla, diciéndole luego en el oído un "Adiós Aio", luego tomó la mano de Saga y saludó a los demás con la otra. Observó al mayor disimuladamente, tenía una expresión indescifrable.

De camino al templo de Géminis, la pelinegra se preguntaba por qué Saga la habría besado, ambos sabían que con simples compresiones en el pecho bastaría. "Qué hipócrita resultó ser Saga, él era quien le dijo a Kanon que era un pervertido, uh fue incómodo preguntarle a Aio qué significaba eso… Pero en fin, aún lo recuerdo… Bueno, pasó sólo hace 3 meses "...


Continuará...