DISCLAIMER:
Saint Seiya no me pertenece, si no a sus respectivos autores...
Yo sólo sufro con ellos T.T
Pido perdón por la tardanza y sin más... ¡Disfruten!
PREVIAMENTE:
— Hiciste lo que te mandaron Shura, si el se lo merecía o no, no lo sé, no sé si hablaste con él y no quiero saberlo, porque si me enterara que él quiso decirte algo y tú no lo escuchaste jamás podría perdonarte, así que sólo dejémoslo así y volvamos al Santuario, quiero ver a Aioria.
El Caballero de Capricornio asintió, serio, y ambos se dirigieron rumbo al Santuario.
Casa de Sagitario
— Me quedaré con mi hermano Shura.
— De acuerdo, debo reportarme al Patriarca.
En eso ambos oyen unos gritos y sollozos, Aiami corrió hacia la fuente del ruido, en la habitación de Aioria.
— ¡Eres un traidor igual que tu hermano! ¡Confiesa ya!
Unos Caballeros de Bronce y Plata molestaban al rubio que sólo sollozaba en silencio, observándolos con furia.
— ¡Déjenlo en paz! ¿Qué le hacen a mi primo?
— Ah, es la pequeña prima del traidor, debe ser como él también, agárrenla.
— Alto, ¿Qué sucede aquí?
— S-se-señor Shura, el Patriarca nos ordenó acabar con la vida de estos niños.
— Si es así yo mismo me haré cargo. ¡Excalibur!
La técnica del capricorniano cortó la pared en la que se habían agazapado ambos primos y separó el abrazo en el que se habían fundido, además, alcanzó a rasguñar la mejilla de Aioria y cortarle unos cabellos a Aiami.
— Aspirantes, vengan conmigo, iremos frente al Patriarca.
Aparentemente, el Caballero de Capricornio no creía del todo en los otros de rango menor, Aioria lo miró con odio, Aiami tomó su mano y lo estiró.
— ¿Qué? Aiami, nos matará.
— Mejor morir en manos de Shura o el mismo Patriarca antes que en las de estos idiotas que tú y yo podríamos vencer si quisiéramos.
El leonino asintió a lo dicho por su prima por cosmos y ambos siguieron a Shura, disfrutando de las frustradas miradas de los otros Caballeros.
Cámara del Patriarca
Shura y los pequeños se arrodillan ante el Patriarca.
— Levántense, Shura de Capricornio, ¿algo qué decir?
— El traidor ha cumplido con su condena.
El corazón de los familiares de Aioros se contrajo dolorosamente y lágrimas amenazaban por escapar de los pares de ojos esmeralda, Aiami agradecía tener su máscara puesta y apretó fuertemente la mano de Aioria, quien respondió haciendo lo mismo.
— Aioria y Aiami, ante la acusación de cómplices y encubridores, ¿cómo se declaran?
Aioria se aclaró la voz ante de responder.
— Inocentes señor, no teníamos idea de qué clase de persona era aquel a quien llamábamos hermano e ingenuamente creíamos en todo lo que nos decía.
— Dime Aioria, ¿cómo has ido con tu entrenamiento? Mañana llegarán 3 nuevos Caballeros Dorados, pero tú estás al nivel de un Plateado según los informes.
Aioria gruñó.
— Así es señor, pero tenga por seguro que entrenaré muy duro para lograr mi nivel necesario. "Seré el más poderoso de todos" – lo último se lo dijo a Aiami por cosmos, ella sólo asintió.
— Probablemente Aioros no te exigía lo suficiente, ¿entrenarás tú solo?
Aioria asintió.
— Bien, Aiami, tu progreso. Tengo entendido que estás al nivel de un Bronceado.
— Así es mi señor, pero poseo la velocidad de un Caballero de Plata.
— Interesante, tú te irás al Recinto con el resto de las Amazonas.
— P-pero Señor, yo quisiera quedarme con mi hermano.
— En cuanto él se vuelva un Caballero Dorado podrá tomarte como su aprendiz si quiere pero mientras tanto irás con las Amazonas como siempre debió haber sido.
Ambos primos apretaron los puños, pero asintieron, resignados.
— Bien, ustedes dos pueden retirarse, Shura, quédate.
— Sí señor.
Ambos salieron y una vez fuera de la vista de los mayores se abrazaron y soltaron las lágrimas contenidas.
— No puedo creerlo.
— Ni yo hermanita, pero te prometo que muy pronto seré el guardián de Leo y volverás a estar conmigo.
— Sí, te amo Aioria.
— Y yo a ti Aiami, cuidate por favor.
— Lo haré.
Con un último abrazo, ambos bajaron por las 12 Casas, Aioria se quedó escondido en el templo de Leo y ella siguió bajando y luego se internó en un bosque, en cuyo interior estaba el Recinto de las Amazonas.
Recinto de Amazonas
Al estar amaneciendo, las mayores despertaban a las aprendices, tímidamente Aiami se acercó a la que recordaba haber visto unos días atrás.
— Um, disculpe señorita, ¿Usted es Kira de Casiopea no es así?
La pelirrosada la miró, confundida.
— Aiami, aprendiz del Caballero de Sagitario, ¿cierto? ¿Qué haces aquí?
— Sí, soy Aiami… Mi maestro, eh, el Ex Caballero de Sagitario, traicionó al Santuario, el Patriarca me mandó aquí al Recinto con ustedes al menos hasta que mi hermano Aioria consiga su armadura.
— Ya veo… Espera un minuto. ¡Kassia!
Una mujer de cabellos plateados y ojos verdes se acercó hacia ellas y observó con curiosidad a la pelinegra.
— Hola pequeña, ¿tú eres la aprendiz de Sagitario no?
Kira se quitó la máscara, revelando unos ojos violetas y miró fijamente a Kassia, quien asintió, Aiami comprendió que le estaba hablando por cosmos.
— Bien peque, soy Kassia, Amazona de Plata del León Pequeño, tengo entendido que aspiras al Colibrí, pero ya hay muchos aspirantes, ¿Te gustaría ser mi aprendiz? La armadura del León Pequeño es cercana a una Dorada, como la del Colibrí, pero no encuentro a ningún sucesor digno, quizás tú puedas ser mi sucesora.
Aiami se quitó la máscara y le sonrió, murmurando un quedo "me encantaría". Kira le sonrió, luego se fue con 2 niñas que ella reconoció como Shaina y Geist.
— Dime Aiami, ¿cuántos años tienes y cuál es tu progreso como aprendiz?
— 5, mi cosmos está al nivel de un Bronceado pero soy veloz como un Caballero de Plata. ¿Cuántos años tiene y a qué edad consiguió la armadura maestra?
Kassia sonrió ante los modales de la niña, se notaba que más que entrenada para Plateada, era entrenada como Dorada.
— Tengo 34, conseguí mi armadura a los 15 y ahora quiero formar una familia, es por ello que busco un sucesor. Sé que muchos entrenan en secreto a sus aprendices para aspirar a mi armadura, pero esta armadura sólo irá con quien sea digno de portarla, y eso lo elijo yo. Ven, te llevaré con mi otra aprendiz, su nombre es Eleanor.
Dicho esto se dirigieron hacia la cabaña de la mayor, pero antes pasaron por al lado de Kira y sus aprendices, Aiami les sonrió pero ambas niñas le miraron con hostilidad, entonces dejó de sonreír y las miró con molestia.
Ya en la cabaña de Kassia, Aiami vio a una joven castaña de ojos negros, que practicaba puñetazos al aire.
— Elle, ella es Aiami, será tu compañera de entrenamiento y rival.
Eleanor, visiblemente mayor que ella le dirigió una mirada indiferente y asintió a modo de saludo.
— La prima del traidor, ya veo.
El rostro de la menor se contrajo en furia y su cosmos ardió violentamente, llegando a superar por un momento a Eleanor que abrió sus ojos sorprendida.
— Con que los rumores corren rápido ¿eh? Sí, mi primo fue un traidor, pero yo no lo soy y no permitiré que nadie me hable de ese modo.
Kassia aplaudió para apaciguarla.
— Bien, creo que sigues muy tensa, ve a dar 40 vueltas al Coliseo y luego regresa para seguir entrenando.
Aiami la observó y asintió, quizás si tenía suerte vería a su hermano, o eso pensaba.
Coliseo
Aiami respiraba pesadamente, ya iba por la mitad de las vueltas, habían pasado 4 horas y no había visto a su hermano.
En eso, un soldado le puso un pie haciendo que tropezara y cayera al suelo.
— Miren a la hermana del traidor.
— Si está pequeñita, pero seguro piensa en traicionarnos y vengarse por la muerte de su hermano. ¿No es así ratita? Confiesa.
Otro soldado la tomó de los cabellos y la levantó del suelo, estirándole tan fuerte su cabello que incluso sangró un poco por su cuero cabelludo. Aiami sólo se quedó quieta, sabía que si los atacaba se quejarían ante sus superiores y sólo ella se metería en problemas.
— Habla rata.
Golpearon su cabeza contra el suelo. Luego le dieron entre los 2 soldados patadas en las costillas, haciéndole toser sangre que escapaba por debajo de su máscara. Cuando estaba por perder el conocimiento, sintió un cálido cosmos en contraposición a cómo bajaba la temperatura.
— ¿Se llaman a ustedes mismos servidores de una Diosa justa como es Athena? Dan asco.
— U-un Do-dorado. S-señor nosotros…
— Ahórresenlo. ¡Ataúd de Hielo!
Los soldados quedaron atrapados en un cubo de hielo gigante, en tanto el Caballero tomaba con suavidad a Aiami en brazos.
— ¿C-caballero Do-dorado?
La pelinegra mantenía los ojos cerrados pero los abrió apenas.
— Aiami, soy Camus, ¿me recuerdas?
Aiami sonrió por debajo de su máscara agrietada.
— Cam, lo co-conseguis-ste.
— Así es, también Shaka y Mu han venido. Ahora descansa, te llevaré a Acuario conmigo por hoy. Por cierto me enteré de lo que pasó, mis condolencias. ¿No entrenas con Aioria?
Pero la niña no respondió a ello, pues se había desmayado.
Casa de Aries
Aiami despertó bruscamente, se encontraba en una cama y a su lado se encontraba su hermano, Aioria, igualmente golpeado y vendado. Notó que aún tenía su máscara, se la quitó y le dio un beso en la mejilla al rubio, que lentamente abrió los ojos.
— ¿Hermanita?
— ¡Hermano!
Ella lo abrazó fuertemente y comenzó a llorar en su pecho, él la rodeó con sus brazos.
— ¿Qué te han hecho? – se preguntaron mutuamente, Aioria también soltó algunas lágrimas mientras se miraban a los ojos que parecían ser el reflejo del otro, no sólo por su color idéntico si no también por sus sentimientos, ambos sentían lo mismo, sólo ellos sabían cuánto estaba sufriendo.
— Me alegro que ya hayan despertado y siento interrumpirlos.
Aiami se colocó la máscara y ambos observaron a la puerta de la desconocida habitación, al verse no prestaron atención a nada más, pero al estar más tranquilos, ahora sí veían más allá de ellos. Quien les hablaba era un niño de la edad de Aioria con aire gentil de cabellos lilas y ojos verdes, con 2 puntos "especiales" como cejas, en seguida lo reconocieron y Aioria le dirigió una sonrisa agradecida.
— ¡Mu! ¡Qué alegría verte! Dime, ¿conseguiste la armadura de Aries no?
El mencionado asintió con una sonrisa.
— Sí, observen, el maestro dijo que está orgulloso de mí.
Un brillo dorado lo cubrió, seguido de su armadura, pero sus ojos no brillaban, había algo raro en ellos.
Al par de minutos se quitó la armadura y ésta se guardó en su Caja de Pandora. En tanto, Mu se acercó hacia los primos y encendió su cosmos para ayudar a que sus heridas sanen más rápido.
— Gracias carnerito. Por cierto, ¿y Cam?
— Camus fue a reportar al Patriarca de los soldados que mató por haberte atacado, yo hice lo propio con algunos soldados y Caballeros de Plata que atacaron a Aioria.
Los primos se sujetaron fuerte las manos.
— Caballero de Aries solicito permiso para atravesar su templo.
— Shaka, ven aquí.
Un chico, también de la edad de Mu y Aioria se asomó, poseía una Armadura Dorada y cabellos tan dorados como ella, además mantenía los ojos cerrados.
— Parece que los han derrotado, por mucho.
Aioria se rió, esa era la forma de decir de Shaka que les dieron una paliza.
— Bueno, tal vez nos hayan golpeado un poquito… Pero estaremos bien.
— ¡Aka! ¡Qué gusto verte! Um, ¿Por qué tienes los ojos cerrados?
Shaka sonrió y respondió un simple "Cuestiones de entrenamiento".
— Caballero de Aries, ¿se encuentra aquí?
Aiami se tensó, esa era la voz de su nueva maestra, Kassia, de seguro estaba molesta y decepcionada.
Mu llamó a su armadura y salió de la habitación, a los pocos minutos volvió a entrar acompañado de la Amazona del León Pequeño.
— Pequeña Aiami, me da gusto que estés bien, ¿Caballeros podrían dejarnos a solas? Y tú pequeño cachorro de León, cierra los ojos ¿si?
Los chicos obedecieron y Kassia se quitó su máscara, mirando a la niña con preocupación. Se acercó a ella y le quitó la máscara, Aiami bajó la mirada, pero eso sólo hizo que se notaran más sus ojos hinchados que ya estaban en camino de ponerse morados, además de un corte pronunciado en la frente, cerca de las raíces de su cabello. Encendió su cosmos y murmuró un "Regeneración Felina", a los pocos minutos, la niña sintió como sus heridas sanaban, levantó la vista, agradecida, hacia su maestra, pero su mirada pasó a ser de preocupación al ver que unos hilillos de sangre corrían por su frente y su nariz, además de la mirada cansada que poseía. Aún así, Kassia le sonrió.
— Esta técnica es especialmente de los leones – dijo mirando a Aioria, quien cubría sus ojos con sus manos, pero de todas formas escuchaba.
» ¿Sabes? El Caballero de Leo puede hacerlo sin agotarse, pero yo gasto muchísima energía, me cansa mucho.
"Y la lastima, maestra", Kassia sólo amplió su sonrisa y se colocó su máscara, Aiami hizo lo propio y luego tomó las manos de su hermano, quien aún así tenía los ojos cerrados.
— Ya puedes abrir los ojos pequeño cachorro de León.
Aioria obedeció para observar curioso a la mujer de la máscara plateada que no poseía ningún diseño en ella.
— ¿Cómo se llama señorita?
— Soy Kassia, del León Pequeño, Aioria, quisiera enseñarte mi técnica especial de curación.
Los ojos verdes del niño brillaron con emoción.
— ¿De verdad?
La peliplateada asintió.
— Sólo si tú quieres cachorro.
Aioria, un poco sonrojado por como le seguía diciendo, murmuró un tímido "sí", su prima, llena de felicidad lo abrazó fuertemente, recibiendo un par de quejas de dolor del leonino.
— Cachorro de León, un Caballero no se queja del dolor, menos un Dorado. Un verdadero Caballero recibe el dolor como un premio, pues quiere decir que sigue con vida y puede hacerse más fuerte.
— ¡Sí maestra!
Ante el entusiasmo del chico, Kassia soltó unas carcajadas.
— Bien Aioria, nos veremos mañana en el Coliseo a las 7 A.M., ¿de acuerdo? Vamos al Recinto Aiami.
Sintió como la más pequeña asentía sin ganas y mientras abrazaba a su hermano con una mano, con la otra parecía acomodarse la máscara, pero el sonido de un beso le llegó luego y lo comprendió. "Dijo ser tan veloz como un Caballero de Plata, pero está más cercana a la Velocidad de la Luz… Como un… Dorado… Interesante" pensaba Kassia. Aiami se levantó para ver que sus ropas eran más grandes que ella, comprendió que seguramente eran de Mu y no le dio mucha importancia, Aioria despidió a las chicas con la mano, ellas correspondieron de la misma forma y fueron hacia el Recinto.
CONTINUARÁ...
Me sigo lamentando por la muerte de Aioros... T.T Igual te amo Saga, no te culpo para nada (?)
Cof... Cof... Dejando todo de lado... ¡Estoy viva! O algo así...
YaoiLover: Juro que no fue con mala intención! Y definitivamente Aioros es medio molesto, como todo sagitario, pero en fin, así lo quiero(?) Umm... Quizás te engañe y mande a Kanon, necesito a Saga por ahora(?) Es un Patriarca muy ocupado, ya sabés! Camus probablemente me congelaría pero prometo que voy a intentarlo! :D
Guest: Gracias! Espero que te guste la actualización! :D
Lucykailu: Le esperan muchas cosas... Muajajajaj! :D Bueno, mejor me calmo!
¡Saludos a todos y gracias por leer!
