Capítulo 2: Un inquilino extraño, pero bien conservado a su "edad".
El cuerpo de Yao era bastante decente. La forma rasgada de sus ojos le quedaba bien, a pesar que las cataratas hubiesen reducido su color ámbar a una delgada franja bordeando los opalescentes cristalinos. Sus finas cejas, junto a su mentón estrecho y sus pómulos altos, le otorgaban un innegable aspecto andrógino; detalle que el cabello castaño hasta más abajo de los omóplatos no hacía más que acentuar. Era delgado… tal vez demasiado delgado. La piel parecía tirante en algunos sectores, marcándole con decisión las clavículas y el hueso de la cadera. Y era pálida, casi lechosa, casi verdosa en la línea de la mandíbula y en los recovecos de sus delicadas orejas.
A pesar de eso, era hombre —Loung había tenido la desgracia de comprobarlo—.
Un hombre que apareció frente a su casa una madrugada cualquiera, vistiendo ropas dignas de un museo de Historia, rogándole por un techo que le protegiera del amanecer y por una vida, apenas una insignificante vida para saciar su hambre.
Podría haberle cerrado la puerta en la cara. Podría haberlo dejado ahí, retorciéndose de dolor cuando los rayos del sol le alcanzaran. ¡Podría haberle noqueado de un golpe!
Sin embargo, le señaló al molesto perro de su vecino y regresó a su cuarto, dejando la puerta abierta.
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Nuevo capi~ Asdf, no sé por qué, pero en verdad pienso que Yao se vería sexy con ese aspecto uwu ¡Soy una necrofílica! ;w;
Y... bueno, no me resistí a colgarlo un día antes. ¡Espero que sea de su agrado!
