Capítulo 3: Un inquilino con un extraño accesorio.
Yao tenía un papel amarillo pegado en la frente.
Bueno, más que amarillo, gris amarronado. No podía culparlo, seguro cargaba con el polvo y la suciedad de al menos tres siglos encima. Y no sólo polvo. El papel estaba gastado, agrietado a causa de antiguos dobleces. Agujereado por las polillas. Lleno de pequeños cortes en los bordes. Y, como para joderla más, con la señal de una quemadura en la esquina inferior derecha.
A pesar de todo, eso seguía allí. El tiempo no había conseguido borrar esas líneas rojo oscuro, aquella especie de conjuro ancestral trazado con fuerza en el delicado papel.
—Mientras los hanzi estén intactos no pasa nada —comentó Yao en una oportunidad—. El día en que se borren, o algún corte los alcance, entonces todo acabaría.
Loung asintió con la cabeza, pero no dijo nada. No quiso preguntarle a qué se refería con "todo". No es como si le importara, de cualquier forma.
¿Verdad?
.
Aquí de nuevo~ Capítulo corto, más bien para mostrar el porqué del título xD
Sólo resta decir que los hanzi son el equivalente de los kanji, pero chinos.
¡Hasta la próxima semana!
