Capítulo 9: Un dueño de casa que ha "aprendido" la lección.

—Yao…

—Idiota, pudiste haberte matado.

Loung estaba en su cama, mirando al techo y tapado apenas con un manta. Acababa de despertar y no tenía idea de cuánto tiempo había pasado —horas, tal vez días—. El mayor, unos pasos más allá, le daba la espalda.

—No me dijiste que el conjuro te permitía controlar tus instintos de Jiang Shi… Vale, vale, debí haberlo preguntado —rectificó al ver a Yao mirarle con el ceño fruncido—. En todo caso, no esperaba que me atacaras. Aún me duele el cuello, ¿sabes?

—Es tu culpa por estar vivo. Si estuvieras muerto, no te habría atacado.

—Oh, sí, qué gran consuelo.

El breve silencio fue roto por la risa contenida de Yao.

—Lo siento, pero es la verdad —respondió, aún riéndose—. Los "no-muertos" como yo necesitamos robar vida para poder seguir adelante.

—Sí, sí, como digas. Po cierto, no tenía idea que estabas cayéndote a pedazos. Suerte que ese pergamino te sirva de "extreme makeover"… ¿Desde cuándo estás muerto?

—¡Aiyaa! No voy a responder una pregunta tan irrespetuosa.

—Vamos, sólo una idea. —Se incorporó en la cama, intentando que no se notara cómo se estaba divirtiendo a su costa—. ¿Tu edad está en siglos? ¿Milenios?

—Púdrete, Long.

—Es gracioso que tú lo digas, siendo que…

—¡Ya cállate la boca de una maldita vez!

Loung sonrió para sus adentros, pero se quedó en silencio. No quería tentar más a la suerte.

Después de todo, que Yao tuviera ese papel amarillo en la frente, no significaba que ya no quisiera matarle. Literalmente hablando.


.

¡Loung! No se le pregunta la edad a una coffcoffdamacoffcoff (?) Menos cuando sabes que ya está vieja uwu (?)

Bueno, una cosa más tranquila después del ataque del capítulo anterior. Que la herida no fue tan grave, sólo perdió mucha… energía vital, o como se llame eso de lo que se alimentan los Jiang Shi (?)

Por cierto, el cambio Long-Loung tiene que ver con los dialectos siníticos. El nombre de Hong Kong es Jia Long en mandarín, pero Kha Loung en cantonés.