¡Hi! Muchísimas gracias por comentar me pone mega feliz que más personas lean el fic ¡De verdad, gracias! Espero que más se animen a leerlo y gracias nuevamente por su apoyo.
Les dejo largo el capt para que tengan tiempo de leerlo, de comentar y esperarme a que publique el otro capt jeje (luego tardo mucho)
(Hice un fanart de mi fic, la imagen de Victoria para que vean cómo luce. Si desean verlo sólo denle clic a "Nekogirlmorris" y ahí en mi perfil aparece el link. Me gustaría que comentaran también respecto a la imagen ¡Saludos! Y espero que les guste el capítulo)
Nota: En este capt se resolverán la mayoría de sus dudas y surgirán otras (ni tanto, a lo mucho dos jeje)
El examen de alquimista nacional (Capt 6)
Winry brindó alojamiento a Victoria y a Joseph. En la noche, Vic no podía conciliar el sueño. Decidida, salió de la habitación que le ofrecieron para después salir a la terraza.
Se sentó en el suelo, encogió las piernas hacia el pecho y acurrucó su cabeza sobre sus rodillas. Estaba muy triste, se sentía extraña, aunque por vez primera podía respirar profundamente y no sentir esa pesadez que le indicaba que el anterior mundo en donde habitaba no era el suyo.
- No vayas a llorar.- escuchó. Volteó a ver a y se topó con Matt.
- No lo haré pero…- dijo aguantándose.
- Te dije que no lloraras.- repitió Matt quejándose.- Acabarás despertando a todos.- señaló con poca apatía.
Victoria secó sus lágrimas por lo que dijo el chico. A él realmente no le importaba si lloraba o no, sólo no quería que ella hiciera escándalo.
- ¡Eres un grosero!- le gritó.
- Di lo que quieras, ya vete a dormir.- dijo Matt poco interesado.
- ¡Ni creas que me he olvidado de cómo me viste cuando te saludé!- se mostró molesta.
- ¿Pues cómo querías que te viera? Tan sólo mira como andabas.- se refirió a las extrañas ropas que antes traía, a diferencia de la bata blanca que ahora tenía puesta.- Además, pareces niño y surges de la nada para luego contar que vienes de "otro mundo".-burló.
- ¡Y tú te crees mucho con…
- Shh.- susurró poniendo un dedo en boca de Victoria para que no se quejara más.- Mi madre a tardado en conciliar el sueño.- la calló de inmediato.
- Lo siento.
- Conque tu padre es ese tal Edward.- sonrió y dijo en voz baja cuando hubo breve silencio.- Mamá lo mencionó a él y a su hermano una que otra vez, tengo entendido que fueron importantes para ella.- pronto notó que Victoria bajó la cabeza.
Viendo Matt que la chica estaba tranquila aprovechó para irse sin decir nada más. Pero ya se estaba yendo cuando sintió que le estrellaron algo en la cabeza. Adolorido volteó a ver a Victoria.
- Eso, es por decir que parezco varón.- justificó ella el haberle arrojado su zapato.
Matt la miró ahora como una loca.
A la mañana siguiente, Victoria y Joseph recorrieron Rizembull. Al regresar al taller Rockbell Winry estaba en pleno labor; una mujer con su hijo le agradecían su trabajo, el pequeño llevaba un brillante automail en un brazo. Al marcharse, Vic se acercó curiosa a preguntar por el extraño implante.
- Se llama automail.- explicó Winry.
- Mi papá tiene uno en el brazo derecho y en la pierna izquierda.- recordó Vic.
- Lo sé.- suspiró.- Yo le se los hice.- mencionó recordando el esmero que hizo al hacerlos.
- Entonces usted era su mecánica.- la miró maravillada.
- Así es, mi abuela siempre tuvo éste taller desde que era pequeña, en un principio era únicamente de automails, pero al morir ella me hice cargo del taller y Matt resultó tener la misma afición por la mecánica, aunque no precisamente de automails, por eso se volvió un taller en general.- dijo viendo el letrero que anunciaba el taller Rockbell.- Desde muy pequeña me aficioné con la mecánica, lo cual le molestaba mucho a tu padre.- rió. - ¿Por qué?
- Siempre dijo que estaba loca… pero debiste ver la cara que ponía cuando destrozaba su automail y pedía que se lo arreglara.- hizo coraje.- Ése Edward era un despreocupado orgulloso que…jeje bueno, tú sabes.- trató de disimular Winry, empezaba a meter la pata.
Vic no dijo nada, a lo mejor su padre era muy diferente a lo que ella conocía.
A mediodía una mujer morena llegó a la casa trayendo una cesta con frutas. Iba entrando muy alegre anunciando su llegada cuando se topó con los dos jóvenes visitantes. Al principio los miró confundida, los examinó con la vista y se sorprendió de su especulación.
- Son idénticos.- dijo Winry acercándose a Rose, que seguía estupefacta.
- Ellos son…
- Sí, son ellos.- afirmó la de tez blanca mirando con su amiga a los dos chicos.
A Vic y a Jos les presentaron a Rose. Ella había regresado de visitar Lior, pero nunca imaginó que al volver a Rizenbull se toparía con la agradable sorpresa de conocer en persona a los hijos de Edward y Aphonse.
Un poco más tarde, Winry esperaba en la terraza de la casa la llegada de un invitado a quien ya le había contado la grata noticia.
Un hombre de cabello oscuro, con un parche en el ojo derecho, el rostro endurecido por lo años y con ligeros cambios físicos, se asomó por la colina portando un uniforme militar que sobresalía a simple vista denotando superioridad. Al llegar a la morada, Winry le indicó que la acompañara a la parte trasera de la casa. Una vez allá, señaló a Vic y a Joseph. Los dos otra vez observaban el horizonte aislados de los demás.
Roy apenas los vio, sonrió discretamente. Se acercó para verles mejor.
- ¿Quién es usted?- preguntó Jos dudando un poco del sujeto que se les había acercado.
- Mi nombre es Roy Mustang, Fürer del cuartel general.- se presentó.
Victoria quedó extrañada, recordaba que su padre le había mencionado ese nombre, pero no la razón de éste.
- Así que ustedes son los hijos de Edward y Alphonse Elric.- dijo Roy viéndoles de pies a cabeza.- Sabía que esos dos formarían su propia familia.- embromó un poco molestando a los dos adolescentes.- Y díganme… ¿El enano aumentó de estatura?- preguntó con sonrisa jocosa disimulando muy a su manera la completa alegría de ver al par de chicos.
Inmediatamente Vic recordó quién era ése hombre y porqué su padre se lo mencionó.
- ¡Usted era ése creído coronel! ¡Burlándose siempre de mi papá!- replicó Victoria.
- Por lo que veo Edward tiene buenos recuerdos de mí.- dijo Roy suspirando y encogiendo los hombros, sugiriendo que no era su culpa. - ¡Por qué no va y se mira en un espejo, estoy segura de que tendría mucho que decir!- exclamó muy agresiva.
Roy soltó una gran carcajada.
- Es obvio que eres una Elric.- se agachó para verle bien la cara a la molesta chica.- luego miró a Jos.- Tú debes ser el hijo de Alphonse.- indicó, Joseph inclinó la cabeza a un lado queriendo negar lo que dijo.
Les miró la cara a los dos.
- De ahora en adelante estarán bajo mis órdenes.-anunció.- Eso, si desean regresar a su hogar.
Los dos jóvenes miraron todavía más molestos a Mustang.
- Winry me ha contada su situación y si realmente quieren volver a casa tendrán que aprender alquimia.
- Sólo nos falta práctica y aplicación.- comentó Jos con el semblante serio.
- ¿Y qué esperan para empezar? seguramente ni han usado un círculo de transmutación.- expresó, a lo que los chicos no se defendieron.- Entonces, empecemos.- enseñó una sonrisa.
Victoria dibujó un círculo de transmutación en un árbol, puso ambas manos y transformó la planta en una silla. Por fin conoció en ese mundo desconocido lo que era la alquimia.
- ¿Eso es lo mejor que puedes hacer?- preguntó irónico Roy al tiempo que chasqueaba y quemaba la silla.
- Luego por qué uno no tiene amigos.- musitó molesta Vic.
- Tendrás que hacer algo mejor que eso.
Victoria recordó todo el esfuerzo que hizo durante un año para llegar a donde se encontraba que el comentario de Roy exigiendo más esmero no le causó gracia, en el arranque de coraje juntó ambas manos y las colocó sobre el pasto; se produjo un gran temblor en la tierra, orillando a que ésta emergiera.
Roy seguidamente la tomó por la fuerza de las manos tras ver lo que hizo.
- No creo que hayas heredado eso de tu padre.- le dijo con voz recia. - Yo creo que si.- temió un poco Vic.
- Joseph, ¿Tú también puedes hacer lo mismo?- le preguntó Mustang con carácter frío mientras no soltaba de las manos a su prima. Definitivamente el ambiente se había vuelto un poco tenso.
- No.- respondió dando pasos hacia atrás. También sabía que se requería cierto sacrificio para lograr lo que ella hizo.
- Vete.- le exigió Roy.- Necesito hablar con tu prima.- explicó sin soltar a la chica, rebeldemente ella se rehusaba a darle explicaciones al recién conocido hombre, pretendiendo escapar de sus manos.- Será mejor que me expliques.- le dijo a Vic después de que Jos se apartara de su presencia.
- No tengo nada que explicar.- hizo rabia, Mustang la sujetaba con más fuerza.
Aquel la miraba seriamente, con poca finta de amigos. La soltó y le dio la espalda.
- ¿Porqué?- preguntó sin mirarla.- ¿Por qué pudiste cruzar la puerta y aparecer de la nada, y tu padre no?- reveló enojado.
Victoria rió un poco sarcástica, sabía que tarde o temprano tendría que darle explicaciones.
- Enfermé ya que no pertenecía al otro mundo, quedaba demás provocando un desequilibrio al existir el mismo ente en un miso lugar, que obligaba a la naturaleza a darme por muerta por la ascendencia que tengo. La única forma de reestablecer el equilibrio era viniendo aquí, pero para ello debía demostrar que realmente pertenecía a éste lado, y era mostrarle que llevo la misma sangre que mi padre. Eso fue lo que hice. - ¿Por qué Edward no hizo lo misma demostración para demostrar que él tampoco pertenecía ahí?- preguntó Roy mirándola poco.
- Porque mi padre ahora ocupa el lugar de quien antes fue su alter en el otro mundo. No había vuelta atrás, en su caso no había desequilibrio… junto con mi tío él había escogido quedarse ahí, conciente que una vez tuvo la oportunidad de regresar.- trató de explicar.
- Sabes que aún pueden regresar…- tomó en cuenta probabilidades.
- Me habló de ello pero no fue muy específico, según entendí era muy complicado y arriesgado.
- Viniste sin sacrificio por una simple demostración y ahora resulta que puedes hacer alquimia sin círculo, razones hay y quiero saber.
- No lo sé, cuando llegué aquí tenía el don.- excusó.
- ¡No es un don!- corrigió molesto Roy.- Es un privilegio que se gana…por un gran sacrificio. Por lo general es una habilidad que se obtiene al practicar una transmutación humana fallida, pero más que nada por ser testigo de un gran secreto de la alquimia, algo que vio tu padre y le costó mucho. Por lo que distingo a ti no te hace falta nada… dime Victoria, ¿Qué fue lo que diste? - ¡Que no he dado nada!
- Eres muy mala mintiendo.- río.- Estás conciente de que las cosas sí fueron así, no creo que de la nada se te haya ocurrido juntar ambas manos y hacer alquimia, además me parece demasiado extraño que la transmutación que acabas de hacer es la primera que haces en éste mundo ¿Por qué no lo intentaste antes apenas llegaste aquí? ¿Qué acaso tenías miedo?- intrigaba a la rubia.
Victoria miraba temerosa a Mustang sin lograr que palabra alguna saliera de su boca.
- No me lo tienes que decir ahora, tarde o temprano lo sabré.- prosiguió él mirándola a los ojos.
La de cabello corto se mostró frustrada. Sólo el tiempo sería capaz de revelar las respuestas a las preguntas de Roy; la verdad siempre sale a flote, tarde o temprano.
Vic, acompañada de Joseph, tendría que seguir y obedecer a Mustang, sabía que el único intermediario de acceder y obtener los medios necesarios para encontrar la forma de regresar con su familia, según había aprendido de su padre, era convirtiéndose en alquimista nacional bajo las órdenes del Fürer. Ganarse una mala relación con Roy no era buena idea tomando en cuenta que también tendría que prepararse para aprobar el dichoso examen de ingreso a la milicia, además, él era el único que podría ayudarla al lado de su primo, pese a las dudas que generaba sobre ella.
Roy tuvo que poner al corriente a Victoria y a Joseph sobre varias cosas que habían cambiado referente a lo que Edward y Alphonse les habían contado de su pasado. Para empezar, Winry había contraído matrimonio con un miembro de la milicia, con el que poco después concibió a Matt, pero, desgraciadamente, el hombre más adelante falleció. Roy se había negado a profundizar respecto a lo último. Durante la ausencia de los Elric, Winry forjó un buena relación con Rose, por lo que al morir su esposo ambas permanecieron en la casa Rockbell acompañadas de sus respectivos hijos. Mustang sólo mencionó que en pos de la partida de Ed y Al fue nombrado Fürer del cuartel, pero no mencionó nada sobre su vida personal.
Para ayudar al par de jóvenes, había puesto una condición; que ninguno de ellos mencionara su apellido y mucho menos que salieran de Rizenbull. Ellos extrañados aceptaron, de alguna forma confiaban en Roy Mustang y en lo que él hacía.
La aplicación de la alquimia empezó a ser nuevo motivo de entrenamiento para los sucesores Elric. Ignorando la reciente hablididad de Victoria, Joseph se mostraba indiferente ante la situación dibujando con tiza círculos de transmutación, tal y como solía hacer y practicar, Vic hacía lo mismo aunque aprovechando la habilidad concebida, o más bien, la que había adquirido insólitamente.
- Hay algo que no entiendo.- mirando por la ventana cómo Jos y Vic practicaban alquimia con Mustang, dijo Rose una vez que Winry lavaba los platos.
- ¿Qué cosa?- le preguntó interrumpiendo su labor.
- ¿Por qué Vic y Jos desean regresar a su mundo si acaban de llegar?- preguntó confundida la atractiva morena.
- Lo que sucede es que no fue decisión de ellos venir aquí, Victoria agonizaba en el otro mundo y venir aquí la salvaría. Ahora desea regresar pero para eso necesita encontrar la forma de hacerlo sin alterar el equilibrio entre éste mundo y el otro. Se volverá alquimista como su padre.- dijo detrás de un profundo suspiro.
Rose siguió viendo a Victoria y a Joseph entrenar, especialmente a la chica que parecía agotarse pronto.
- He notado que Victoria duerme mucho, supongo que le ha agotado el viaje.- trató de ocultar su preocupación.
- Espero que sea eso y no otra cosa lo que la ha agotado.- dijo Winry bajando la mirada angustiosamente.
No fue hasta varias semanas después que Vic decidió abrir el paquete que su tío le había dado antes de que ella partiese del otro mundo. Tuvo miedo en un principio debido a que al abrirlo extrañaría el doble a su familia, pero le urdía saber el contenido del paquete.
Halló dentro de éste una gabardina roja y sucia, la sacó y la extendió notando un peculiar símbolo negro ubicado en la parte trasera del atuendo, hurtó otra vez dentro en el paquete y encontró una fotografía en la que se apreciaba a toda la familia Elric.
Sonrío gustosa por el retrato pero decidió guardarlo teniendo sus razones.
No sabiendo el significado de la gabardina roja optó por acudir a Winry para saber si ella era capaz de decirle.
- ¡Vaya!- emitió Winry al ver la gabardina.- Creí que nunca más la volvería a ver, seguramente ya ni le queda a Edward.- comentó viendo las malas condiciones con que se encontraba la gabardina que extendía en su regazo.
La chica ojimiel miraba sin entender.
- Ésta gabardina siempre la llevaba tu padre, dejó de usarla y me la dio a guardar. Más tarde tu tío lo usó.- reveló la rubia aclarándole a Vic el significado especial de la prenda.
Winry aprovechó el momento para inquirirle a Vic.
- Y dime Victoria… ¿Cómo es tú madre?- preguntó dulcemente con sus ojos azules en lo que doblaba con delicadeza la gabardina.
Victoria simplemente la observó. En Winry la veía a ella, a su madre.
- Es muy bonita.- respondió mirándola tiernamente.
- Sabía que Ed encontraría a esa persona especial.- sonrío la amiga de su padre.
Vic mantuvo la vista en el suelo. Desde el primer momento en que vio a Winry notó el gran parecido que tenía con su madre, pero no dijo nada, porque también se dio cuenta de muchas otras cosas que prefirió guardar. Winry no debía ver la fotografía de su familia.
Durante el tiempo de estadía en la casa Rockbell, Joseph y Victoria socializaron con Kain y Matt. Por lo general, el chico mecánico molestando a la chica por su apariencia, Kain era el pacifista que trataba de calmarlos y Joseph sólo observaba los conflictos o simplemente le daba igual mientras no se metieran con él.
- ¡Deja de decir que estoy plana como una pared!- gritaba Vic en una de las riñas.
- No dije que estabas plana sino que eres poco femenina.- reía Matt, le divertía ver la reacción de Vic ante sus burlas.
- Matt ya basta, la has estado molestando toda la mañana.- decía Kain razonadamente.- Además, yo creo que Vic es muy linda no sé porque la molestas tanto, ah no ser de que te guste.- pensó la situación para callar a Matt. No lo calló pero provocó que se sonrojara tenuemente.
- ¡En mi sano juicio cómo podría gustarme eso!- explotó señalando a Vic despectivamente.
La de ojos miel bajó la mirada asomando pequeñas lágrimas, abatida entró corriendo a la casa Rockbell. Joseph que había visto todo, en una de esas mañanas en Rizembull, se acercó a Matt muy molesto.
- Te diré una cosa Matt.- se acercó cada vez más al mecánico.- Aunque te cueste creerlo mi prima es una chica y por lo tanto un ser humano que sufre y siente de la misma manera en que perdiste a tu padre, sabiendo que nunca más lo volverías a ver, ahora imagina que no sólo no volverías a ver a tu padre sino también a tu familia…- dijo causándole impacto.-… y que un idiota venga a burlarse de ti…bueno, ya sabes como se sentiría, tan sólo te pido un poco de comprensión.- terminó fríamente.
Matt rabió un poco pero en el fondo sabía que había hecho mal.
Los días fueron pasando con las frecuentes visitas de Roy para preparar a Vic y Jos, y Matt, seguía sin disculparse. Un día en el que observaba a Victoria jugar con su yoyo, encontró la forma de disculparse, pero para eso necesitaba esperar hasta el día en que la chica se convirtiera en alquimista nacional. Entretanto, Vic y él se evitaban.
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- Mañana será su examen.- expuso Roy un día anterior a la aplicación de la prueba.
- Yo no lo presentaré.- dijo Joseph seguro de lo que decía.
Su prima lo miró con tristeza al oírlo.
- Pero Joseph creí que…
- Sólo tú eres capaz de dar lo que sea por regresar Victoria, yo no.- recordó el resentimiento hacia su padre Alphonse.
Roy sólo descendió la mirada austeramente, ya estaba preparado a que Joseph se negara a ser alquimista nacional.
- ¿Tú también piensas retirarte?- le preguntó con firmeza a la chica.
- No.- respondió ella.
- Bien.- suspiró Roy.- Primero presentarás un examen de conocimiento, ese mismo día te presentarás con los grandes cargos de la milicia y nos dirás tu razón de ser alquimista nacional, y por último tu examen práctico. Las cosas han cambiado también un poco en la milicia. El examen practico ahora consiste en una enfrenta que tendrás con un alquimista nacional que yo mismo he seleccionado al azar, sólo podrás usar tu fuerza física y las habilidades con la alquimia. Una cosa más, necesito que evites tu identidad.- señaló. - No entiendo.- lo miró confundida.
- Ocultarás tu imagen y no mencionarás tu nombre y apellido.
- ¿Pero, porqué?- preguntó Vic un tanto molesta y extrañada.
- ¿Quieres que te recuerden como "la hija de Edward Elric" o "Victoria la alquimista"?- interrogó Roy con voz emotiva.- Sólo así podrás demostrar que tú eres más que un simple apellido y nadie te juzgará por tus raíces, sino por quien en verdad eres y te vales.
Los dorados ojos de Vic brillaron con intensidad aceptando lo que Mustang le pedía.
Al día siguiente Victoria viajó a Ciudad Central. Al llegar, se encontraba maravillada con la ciudad mirando atenta por doquier. Como debía ocultar su identidad, no encontró mejor forma que vestirse como chico escondiendo su cabellera con una boina, y usando lentes para opacar sus ojos dorados. El decir que en esa ocasión una chica de doce años presentaría el examen de alquimista nacional atraería mucho la atención y despertaría sospechas. Dio su nombre verdadero bajo el aguardo y protección de Mustang.
Presentó y aprobó el examen con buenas notas pero no tan buenas como con las que su padre aprobó a su edad, al menos obtuvo más allá de lo necesario. Finalmente pasó a presentarse a una gran sala en donde los altos mandos del ejército la esperaban de pie con el Fürer Mustang a la cabeza. Le preguntaron, respondió sus razones e inmediatamente salió afligida de la sala.
Días más tarde Vic viajó de nuevo a Ciudad Central acompañada del trío de chicos; Joseph, Matt y Kain. La joven se cubrió el rostro con la capucha de una gabardina negra que Winry le había dado deseándole mucha suerte para su examen de práctica.
Cuando llegó al Cuartel general, tenía una cita personal con el Fürer, éste la esperaba.
Todos los del cuartel al ver la ajena figura con capucha merodeando por los pasillos prontamente empezaron a cuestionar su identidad.
Llegó sola a la oficina de Mustang. Ya había entregado hace tiempo su solicitud de alquimista nacional, sólo era cuestión de que Roy le indicara donde debía ser la prueba.
- Será en la parte trasera del cuartel.- dijo Mustang.- Mucha suerte, Victoria.- sonrío al percatarse del asustado rostro de la chica.
En la parte trasera del cuartel se llevaría acabo la gran prueba. Victoria esperaba a que su oponente apareciera, se encontraba nerviosa con toda esa gente de la milicia que la veía prejuiciosa y dudosa; hacía el mayor esfuerzo por ocultar su persona. Entre los espectadores se encontraban Jos, Matt y Kain.
En el público, una chica con el uniforme de la milicia y de cabello castaño amarrado en cola alta, llegaba con sus compañeros del cuartel.
- ¿Aún no empieza?- preguntó al llegar junto a Breda y Havoc. Los dos hombres que alguna vez fueron subordinados del, en aquel entonces, Coronel Mustang, poco habían cambiado, tan sólo se habían dejado crecer la barba y habían afilado sus rostros con los años. - No, todavía. Ya tardó en llegar…- le decía Havoc antes de ser interrumpido.
- ¡Como siempre! Cree que el mundo está a su favor.- expresó harta provocando que Havoc riese un poco.
En eso llegó Fuery corriendo y metiéndose entre la gente.
- ¡Señorita Elysia!- gritaba. - Parece que otra vez te buscan.- le dijo Havoc a la joven que hacía mueca de fastidio.
- Dame un cigarrillo Havoc.- pidió lamentándose. El militar le dio lo que exigía.
- ¿Por qué no pidió permiso para retirarse de su labor?- preguntó preocupado Fuery al llegar hasta la castaña.
- Deja de preocuparte sólo fue por ésta vez.- intentó encender el cigarrillo que ya se había llevado a la boca.
- ¡¿Havoc le diste un cigarrillo??- alarmó Fuery molesto.
- No realmente.- respondió cerrando los ojos despreocupadamente.
- ¡Es de dulce!- exclamó Elysia al darse cuenta de que por más que intentaba no lograba encender el cigarrillo.
Finalmente le avisaron a Victoria que su oponente ya había llegado. Tras el aviso, Mustang llegó a dar inicio al combate y todos los del cuartel mostraron respeto a la presencia del Fürer saludándole con una mano en la frente. Le asignaron un lugar especial donde él era el único al que le correspondía una silla con un gran panorama por delante para presenciar la enfrenta y no perderse ningún detalle. Antes de tomar asiento, escuchó la presentación de los oponentes.
- ¡De este lado tenemos a la alquimista del agua!…- un militar señaló a una chica que se reveló a vista de todos.
Victoria se fijó asombrada en su oponente. Era una chica poco más grande que ella, de cabello oscuro y largo, bella, ruda y coqueta con su uniforme militar de falda corta ajustada, asomando una cadena plateada de su bolsillo. La joven alquimista llamaba la atención de todo caballero. Lo extraño, era que llevaba zapatillas azules para combatir.
- ¡Y del otro lado…- siguió presentando el militar.- tenemos a … un oponente anónimo.- dijo sorprendiéndose así mismo sucesivamente de terminar de leer las tarjetas de presentación y no encontrar el nombre de quien acudía al examen, causando revuelo entre el público del ejército.
Roy tuvo que hacerle una seña al presentador para indicarle que todo estaba en orden y que prosiguiera.
- ¡Que inicie el examen!
La joven Elric se aferró a su gabardina para no mostrar su rostro. Nadie debía saber quién era hasta terminar el examen.
- Seas quien seas.- le dijo muy engreída la alquimista.- Aquí quien elije las reglas soy yo, así que decido pelear a mi estilo.- finalizó poniendo ambas manos en el suelo transmutando una especie de tubo metálico con base, suspendido en el aire a poca altura.- Sube, si es que puedes-.se trepó al tubo hasta ponerse completamente de pie manteniendo el equilibrio sobre el cilindro de poco grosor, con todo y zapatillas puestas.
Victoria hizo lo mismo y para sorpresa de su oponente también se puso de pie sobre el tubo de metal.
- Con la misma facilidad con la que subiste igual bajarás. - río la alquimista.- ¡Empecemos!- gritó.
Sacó un prendedor oculto en su cabello y lo transformó en una gran afilada lanza.
- Si caes pierdes.- apuntó con el arma a Vic.
De la misma barra de metal Victoria igual obtuvo una lanza con el don que decía haber heredado de su padre. Los espectadores miraban estupefactos lo que el misterioso personaje acababa de hacer, en especial Havoc, Breda, Fuery y Elysia.
La alquimista del agua, sin tomar importancia de la habilidad de su contrincante, se lanzó a atacarla, sin embargo, Vic reaccionó con rapidez tomando impulso de su propia lanza, pasando por encima a su agresora y sin caer del tubo. Decidió atacarla ésta ocasión pasando la lanza por sus pies, pero la bella chica logró reaccionar dando un gran brinco para esquivar el ataque. Saltos y esquivos dieron las dos. Varias veces Victoria pasó a caerse, pero rápidamente volvía a recuperar el equilibrio, no obstante, por cada enfrenta se agotaba cada vez más.
- ¿Qué sucede? ¿Ya te cansaste?- peguntaba burlona la de cabello oscuro.
Vic resistía las mofadas. Era verdad, extrañamente se había agotado muy pronto y empezaba a marearse.
Ya le iba a atacar su rival cuando de pronto tambaleó a punto de desmayarse y caer el suelo. Afortunadamente, a tiempo se aferró con una mano del tubo, a pocos centímetros de tocar el suelo y perder.
La alquimista se acercó a la asustada figura que temía por la derrota.
- No sé quién eres, pero ni creas que un don nadie podrá vencerme, tan sólo dime tú nombre y no será tan doloroso tu fracaso.- le dijo no pudiéndole ver el rostro, Vic lo ocultaba demasiado bien.
Aprovechando el descuido que tenía la alquimista, con una mano Victoria la tiró del tubo y ésta cayó al suelo.
Muy molesta por la brusquedad con que se derribó en el piso, le reclamó a Vic.
-¡Ni pienses que has ganado!, si sabes bien, no has usado mucho la alquimia, tan sólo tú fuerza física, y eso no te da créditos para aprobar ¡Tienes que vencerme como un alquimista!
La de gabardina negra no perdía de vista a su oponente recelando que jamás obtendría el triunfo.
- ¡Baja! Has pasado la primera parte de condición física. Ahora muéstrame tus habilidades alquímicas.- exigió la alquimista del agua.
Victoria bajó y se preparó para pelear por la segunda fase. La alquimista coqueta empezó sacando un poco de agua de una botella que traía, elevó en el aire una masa líquida controlada con sus manos y luego la congeló, pequeños fragmentos afilados de hielo logró producir. Esta vez Vic temió por su vida.
La chica arrojó a gran velocidad los fragmentos de hielo cual si fueran dagas, Vic logró esquivarlas pero una que otra alcanzó a perforar su gabardina. Pensó en algo rápido, formó una pared con el mismo suelo para que la protegiera de los ataques.
- No Victoria, no seas cobarde, piensa en algo… ¡Pronto!- asustadiza se susurraba así misma.
- Si logro quitarte la gabardina me dirás tu nombre.- le propuso la alquimista.- Si tú logras quitarme mi reloj de alquimista nacional automáticamente ganarás.
La hija de Ed aceptó asomándose a los ojos de su rival.
Una increíble batalla se desató entre la alquimista del agua y el misterioso personaje de gabardina negra. Los espectadores miraban asombrados la agilidad del último.
En uno de los ataques, Vic recordó el acuerdo y colocó ambas manos sobre el piso incitando que la tierra temblara, por consecuencia la alquimista cayó sentada al suelo y ella se acercó para arrebatarle el reloj de bolsillo. Pero no tomó en cuenta que su adversario transmutó agua que había caído al suelo y que ella se encontraba sobre aquel charco que pronto se convirtió en hielo, aferrándola igualmente en la superficie.
- Ahora veamos quién se esconde bajo esa gabardina.- dijo la alquimista arrebatándole la gabardina negra y dejando a la vista su aspecto.
La chica rubia mantuvo la cabeza gacha apenas cubriendo su rostro con sus cortos cabellos. La ropa que ahora traía era diferente a la que había usado en un principio, sin duda, Winry le había hecho el moderno vestido que ahora llevaba puesto.
- Mi nombre es…- murmuró la joven de doce años-. Victoria Elric.- terminó diciendo alzando el rostro y dejando ver su mirada dorada y brillante.
El público permaneció sin habla ante el increíble asombro de escuchar el nombre de aquella chica. Havoc dejó caer su cigarrillo de la boca; Fuery y Breda también estaban boquiabiertos.
Gotas de sangre empezaron a brotar de la nariz de Victoria cayendo al suelo. Se había esforzado demasiado que su cuerpo empezó a reclamarle. La vista se le nublaba y las voces se le hacían distantes, fue en ese momento en el que empezó a recordar a su familia y lo feliz que era. Y una pregunta que jamás olvidaría resurgió en su pensamiento ¿Qué has dado a cambio, Victoria? No soportó más y se desmayó.
Había perdido más allá de una batalla. Mustang lo sabía, ella lo sabía…y otros seres también.
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