Capítulo 14: Un joven... no, un amo, con poder absoluto.

—Yao.

—¿Sí?

—Tú… harías cualquier cosa por mí, ¿verdad?

—Estoy en eterna deuda contigo, por haberme regresado un poco de mi humanidad perdida.

—¿Debo tomar eso como un sí?

—Sí. Haré cualquier cosa que me pidas. Es lo menos que puedo hacer.

—Entonces quiero que mates a alguien.

No hubo respuesta.

—Ya, no me pongas esa cara de sorpresa. Acabas de decir que harías cualquier cosa que te pidiera. Además, alguien que porta unas Shuanggou de la forma en que lo hacías tú, no es precisamente un campesino. ¿Qué, me equivoco? …Sí, eso pensé. Entonces, no creo que te moleste volver por unos instantes a los viejos tiempos. Hazme ese favor, ¿vale? Sabes lo fácil que me resultaría quitarte el sello y echarte de mi casa. Sabes lo simple que sería exorcizarte justo ahora. Y tú no quieres nada de eso. No, no lo quieres. Sí, eso, buen chico.


.

El tiempo volvió amable a uno y frío al otro...