Esclavo de tus palabras
Harry Potter cayó al suelo, las piernas le flaquearon después de haber contemplado la escena, aquella vista ¡por dios!, Draco casi parecía un ser de la luna con la piel pálida brillando con polvo estelar, aquellos movimientos sensuales y esos ojos que parecían diamantes. Harry respiro con profundidad intentando calmarse y no se movió del lugar en parte por morbo en parte porque no podía, había quedado anclado en su sitio después de aquel guiño que parecía dirigido hacia su persona.
Los tres muchachos nadaron un buen rato mientras Pansy solo los miraba y se deleitaba con las vistas.
—Ven aquí pequeña zorrita —llamo Blaise a Pansy un rato después.
—¿Cómo te atreves imbécil? —se quejó la morena, pero de cualquier modo fue a su lado.
Pansy Parkinson no tenía un novio, se contentaba con pasarla bien con cualquiera y eso sus amigos lo sabían.
—Si van a hacer eso, regresen al castillo, me provocan nauseas —dijo Draco viendo como sus amigos se besuqueaban.
Pansy y Blaise se encogieron de hombros y salieron del lago, recogieron sus ropas y se marcharon a seguir con lo suyo.
Harry se sentía como todo un acosador, ahí, sentado en la fría hierba acariciándola y mordiéndose los labios ¿es que Draco Malfoy me está provocando? Se preguntó internamente negando con la cabeza.
Draco se quedó flotando boca arriba viendo las estrellas cuando sintió que una mano le acariciaba por debajo del agua.
—¿Nott? —pregunto el rubio.
—Si —contesto el aludido.
—Vaya pensé que era el calamar gigante, tienes las manos como tentáculos —se burló el rubio.
Theodore se ofendió y salió del lago sin decir palabra, el rubio sonrió.
—Que poco aguantas Nott —dijo Draco aunque el castaño ya no podía escucharlo.
El muchacho de ojos verdes miro como el último de los amigos de Draco desaparecía tras las puertas del castillo, muy bien, ahora solo tendría que esperar a que el rubio se marchara para poder ir directo a su cama. Pero eso no iba a suceder.
En medio de la oscuridad donde los únicos sonidos audibles eran los de la naturaleza despertando a la primavera y los chapoteos del agua donde el rubio se bañaba, Harry sintió que lo llamaban.
La cristalina voz de Draco se hizo escuchar claramente.
—Harry Potter ¡nuestro salvador! Ummm eso suena casi religioso —canturreo.
El moreno no sabía qué hacer, ¿se estaban burlando de él? Sin pensarlo demasiado se levantó y se acercó al ser de la luna que en realidad era solo Malfoy.
Draco lo tenía donde lo quería, lo había hechizado con sus movimientos y las frases que salieran de sus sonrojados labios serian acatadas a la perfección, ahora Harry Potter era esclavo de sus palabras, pero no había usado ningún truco sucio, todo lo que necesitaba era galanura.
—Ven aquí Harry, poderoso hechicero que derroto al señor tenebroso —siguió diciendo el rubio.
—Draco Malfoy ¿te estas burlando de mí? —pregunto Harry de pie frente al muchacho de ojos grises.
—¿Cómo podría mi querido héroe?
Harry suspiro y llego a la conclusión de que el rubio le tomaba el pelo pero no le importaba, así había sido siempre, ellos estaban hechos para provocarse el uno al otro de una u otra manera.
—¿Vienes? —pregunto Draco.
Y Harry sin decir palabra, se metió al agua.
