Y volví, después de cómo una semana (creo .-.). Finalmente pase unos exámenes ^u^. En fin regreso el sufrimiento de Noru, con la pesadilla tres :3 Ojalá les guste (en un sentido no tan literal… osea… ya saben XD).
Día 3
No entendía bien que sucedía, trataba de pensar en otras cosas, pero su mente se enfrascaba en llevarlo una y otra vez al recuerdo de las pesadillas. Y lo más terrible no era lidiar con eso, sino, con la pregunta que todos los días oía del otro lado del teléfono "¿Y cómo estás Norge?" Sentía esa necesidad de contestar la verdad, pero sabía que el otro se preocuparía y posiblemente vendría corriendo; y no podía permitir eso. Por más que a veces deseara simplemente acurrucarse entre aquellos brazos que lo hacían sentir seguro, esa reunión a la que había ido era de suma importancia; no podía interrumpirla por un par de mal sueños. Tendría que seguir así, solo esperar unos días más.
Recordaba cuando de pequeño, Emil tenía pesadillas y se levantaba en medio de la noche, aterrorizado. El pobre ni siquiera pedía ayuda, o se escabullía en la cama de los mayores como otros niños, simplemente se quedaba paralizado mirando al vacio. Y era tan extraño, cuando el danés, que solía dormir como si entrara en coma, se levantaba por alguna razón e iba a su habitación, como si supiera que el pequeño islandés estaba pasando un mal rato. Cerró los ojos, disfrutando de esos pequeños recuerdos, olvidando mantenerse despierto.
Mientras estaba recostado, volvió a sentir esa extraña sensación, que cada vez parecía ser más una alerta, una advertencia de algo. Berwarld lo había sacudido un poco para despertarlo de su letargo. Tenían que ir al hospital, tomó sus cosas y ambos se dirigieron al lugar. Al entrar notó como el más alto lo miraba con consternación, y él no podía evitar sentir cierta envidia, ya que Mathias había olvidado a todos menos a él, aunque era lógico, porque el sueco y el danés se conocían desde hacía más tiempo. Antes de entrar, Noruega inhaló hondo, para evitar que alguna expresión de tristeza se colara.
Ahí estaba él, con su sonrisa, esta vez un poco más reducida. Los primeros días fueron los más difíciles, se asustaba con los "extraños" sin saber que aquellos a quien llamaba extraños habían convivido con él por más de un siglo. Ese día fue algo especial, el doctor les había dicho que nunca recuperaría la memoria, que todo lo que le hubiera pasado se había ido, para siempre. Lukas, observaba desde una esquina, notando esas pequeñas miradas que le lanzaba Mathias, que luego mostraba un poco de desconcierto al hacerlas; no sabía porque las hacía, no recordaba todas esas veces en donde se habían estado mirando así, para que nadie los descubriera. Aun así, era diferente, las miradas cargadas de amor se habían esfumado, remplazadas por muestras de desconcierto y extrañeza.
Se ponía a pensar en si alguna vez las cosas podrían regresar a la normalidad, era obvio que no, que nada volvería a ser igual. Lo carcomía la incertidumbre, no saber si Dinamarca podría volver a amarlo, si ni antes había comprendido las razones del mayor para querer a alguien como él. La desesperación lo inundaba, seguida de un miedo incontenible, cada que escuchaba al otro decir: "Lukas es muy frío".
—Oye... ¿Estás bien? —Ni siquiera notó, cuando el sueco había abandonado la habitación.
— ¿Eh? Ah… sí—
—Sé que esto te sonará extraño, pero, tú y yo no nos llevábamos bien ¿O sí? —En un instante sus esperanzas se derrumbaron, solo se quedo mirando a la persona que acababa de hablarle. —No te ofendas, es que pareces muy molesto de estar aquí.
Quería morirse ahí mismo, simplemente dejar de sentir. El agua llenaba sus ojos rápidamente, y ni siquiera se atrevía a voltear a algún lado en específico; el aire le faltaba y pasaba incesantemente su mano por su pelo, en un intento desesperado de no llorar. Trato de evadir las preguntas que le llegaban a la mente "¿Acaso siempre fue eso lo que pensó?" "¿Sentiría siempre que Lukas estaba molesto?"…
Despertó, sintiendo un dolor en la cabeza. Había sido tan real… por unos instantes de verdad creyó que el sueño era verdad; que estaba pasando. Duró unos minutos en la misma posición, tratando de regular su ritmo cardiaco. Su mente seguía inestable, tuvo que llamarlo para saber que todo estaba normal, que él lo recordaba… y que seguía sintiendo lo mismo.
Al colgar el teléfono se quedo mirándolo largo rato.
Y esa fue. Ya sé que el final es muy "Se acabó" Pero se me acabo la imaginación :p. Tal vez (y solo tal vez) suba otro capítulo mañana o pasado. Aunque… con un review con uno solo sí que subo mañana o pasado.
Dejen Reviews :3 No saben que felicidad dan~
Gracias por leer :3
