Capítulo 16: Un inquilino con problemas sensoriales.
Yao regresó con el té tan rápido como le fue posible, inclinándose sobre Loung para llamar su atención. El roce de las mangas empapadas en su rostro sobresaltó al menor.
—¿Q-Qué?
—Traje el té. Siéntate, así te lo paso y no lo das vuelta.
—Déjalo en el velador…
—Se va a enfriar si lo dejo en el velador.
—Shhh…
—¿Estabas durmiendo? —preguntó, extendiendo una mano hacia él. Unas gotas escurrieron desde sus dedos y cayeron contra la piel de su cuello. Loung volvió a pegar un salto.
—¿Pero qué demonios haces? ¡Me salpicaste con algo caliente!
Se sentó, dándose cuenta que las manos del Jiang Shi estaban todas mojadas, al igual que parte de su ropa.
—¿Volcaste el hervidor o qué?
—¿Hervidor? Usé una caldera y…
—Joder, tienes una de las mangas como comida por el fuego, y te dejaste una marca negra aquí. —Le tocó la muñeca, pero Yao no hizo ningún gesto—. ¿Es que acaso no te das cuenta de que te quemas?
—No… —Yao bajó la cabeza, sintiéndose avergonzado por estar siendo regañado como si fuera un niño—. Puedo sentir que está caliente, pero no me molesta… Yo sólo quería traerte el té antes que te quedaras dormido, pero ni siquiera pude hacer eso.
Loung resopló, desviando la mirada. Ahora se sentía estúpido por mandar a Yao a hacer algo como eso, siendo que era de una época diferente, era ciego y, al parecer, su sentido del tacto también estaba alterado por su condición. Tomó la taza, bebiéndola a sorbos cortos y recordándose que Yao no era autovalente, por más que lo aparentara, y que no merecía su enojo desmedido por no cumplir bien algún encargo.
