Capítulo 18: Un desconocido de pocas palabras.

Yao guió al desconocido a las afueras de la ciudad, hasta llegar a un lugar rodeado de altos muros. Los sorteó con facilidad, y casi de inmediato escuchó al otro aterrizar tras de sí. El desconocido soltó un silbido de admiración.

—Debí suponer que me traerías a un lugar así. La muerte atrae a la muerte-

—Oh, cállate. Lo hice porque es un lugar amplio y libre de gente.

—Pero no deja de ser un cementerio.

Yao se mordió el labio inferior, volviéndose para encarar al hombre. Éste parecía estar jugando con su espada, a juzgar por los leves sonidos metálicos. Nada más rompía ese extraño silencio.

—Me llamo Shang —habló por fin el desconocido, dejando de mover su arma.

—¿Por qué me lo dices?

—Pensé que tendrías curiosidad.

—¿Curiosidad de qué? —Shang se movió hacia adelante, enviando un golpe hacia su costado. Yao alcanzó a esquivarlo por puro instinto, rodando por el suelo y levantándose de inmediato. Sus ojos se entrecerraron.

—Curiosidad de saber quién sería el que acabaría contigo— completó el hombre, corriendo hacia él.

Ninguno volvió a abrir la boca después de eso.