Debería de estar durmiendo porque mañana regreso a clases, pero tenía que pasar a dejar este capítulo. El último o tal vez no, si quieren un epílogo dejen Review :3 y si no lo quieren... También dejen Review :3. En fin, creo que use la palabra "no" mucho en este capítulo DX, además de que unas partes me salieron medió exageradas. De igual manera, espero que les guste. Gracias por leer y seguir el sufrimiento de Noru hasta el final ^u^ (Creo que es el capítulo que más rápido escribo en mi vida)
Día 7
Existía algo peor que la muerte de un ser querido. Y Noruega acaba de comprobarlo.
3 días antes.
Finalmente Lukas había podido tener una noche de descanso decente, ocho horas corridas, sin sueños ni problemas. Podía sentir que todo estaba bien de nuevo. Miraba al teléfono, que había quedado justo a su lado; tras dormirse hablando. Todo parecía estar perfecto. Hasta que el teléfono volvió a sonar, marcando un número desconocido.
—¿Si? —Por alguna extraña razón tenía miedo.
—¿Lukas Bondevik? —Era una voz calmada.
—Sí —Odiaba por dónde iba la situación.
—¿Es familiar de Mathias Kholer? —Existen veces es donde no necesitan darte la mala noticia, simplemente la sabes.
—¿Sí...?
Apretaba el teléfono contra su pecho, sentía que de hacerlo perdería algún tipo de soporte invisible. Miraba fijamente el aparato, tratando de asimilar lo que le acaban de decir. ¿Morir? Era imposible, las naciones no morían, sobretodo si el país al que representaban se encontraba perfectamente. No... no, no, no, no... No podía estar pasando esto, no al final de esa horrible semana.
Todo era su culpa, sino le hubiera dicho al danés sobre sus pesadilla, el otro no se abría preocupado y no hubiera tomado un vuelo antes. No habría tomado ese vuelo, en ese avión que se desplomó antes de llegar al aeropuerto matando a todos los pasajeros.
2 días antes.
Ver su cuerpo frío sobre una mesa metálica le hizo comprender que era verdad. Escuchaba como Finlandia derramaba lágrimas incontenibles, veía a Suecia apretarse el puente de la nariz mientras negaba lentamente, Islandia solo veía, observaba completamente impactado la escena sin moverse. Y luego estaba él, tocando esa mano fría, algo griseasea e inerte. Había instantes en los cuales creía sentir un pulso, una esperanza, la cual era arrebatada al darse cuenta que era su propio pulso y no el de él. En algún momento su cuerpo rechazo todo, incluso el propio alimento que acaba de comer, tuvo que ausentarse para volver el estomago.
Miro su reflejo en el espejo, estaba cubierto en sudor; tenía muy mal aspecto, marcadas ojeras, pálido y triste, extremadamente triste. "Se ha ido" pensaba mientras con su mano trataba de acallar los sollozos inminentes. Y ahí se derrumbó, en el baño de una morgue.
No dejó nada para después, solo dejaba salir las lágrimas, las aspiraciones bruscas de aire, encorvarse en un grito, pasarse las manos innumerables veces por la cara, tratando de detener el agua. Le importó poco recostarse contra la sucia pared, mientras caía entre lamentos... "¿Porqué? ¿Porqué él? ¿Porqué ahora? ¿Porqué no yo?" Mil preguntas sin respuesta.
Cuando su hermano lo encontró, no hicieron más que abrazarse y quedarse en silencio. Pudo ver los ojos rojos e hinchados del otro, los suyos debían de estar igual.
Horas antes.
Igual tuvo que haber un funeral. Muchas naciones fueron, incluso algunos humanos, los primeros mostraban desconcierto y desolación, los segundos sólo la clásica tristeza y pesar. Peter estuvo gritándole mucho rato a Arthur "¿Dónde está mi tío Den?" Y el mayor no tenía ni idea de cómo explicarle, aunque en el fondo estaba seguro de que el pequeño ya sabía la respuesta.
Noruega estaba aislado, ahí en medio de toda la multitud. No notaba a nadie a su alrededor. No al patético drama que montaron Prusia y Estados Unidos, ni al asiático que abrazaba a su hermano. Volvió un poco en sí, cuando el sueco se le acercó.
—¿Cómo es posible? —Estaba sentado a un lado de la tumba.
—No lo sé... —El otro se arrodilló a depositar una flor, un trébol rojo— Fue un idiota.
—Sí... —Ambos sonrieron un poco... Lukas no pudo aguantar mucho, comenzó a morderse fuertemente el labio— Pero... Era mi idiota.
Pudo sentir la mano de Berwarld sobre su hombro. Ambos sufrían de distintas maneras, pero los dos por la misma causa. Los dos habían conocido a Dinamarca cuando eran apenas unas pequeñas naciones y habían pasado tantas cosas juntos. Cosas que jamás se repetirían y se quedarían para siempre como recuerdos.
Segundos antes.
Los cuatro entraron, debían... Debían llevarse las cosas del danés. Decidieron hacerlo pronto, para así deshacerse de todo y tratar de continuar. Entonces se dieron cuenta de que la luz de la sala estaba prendida. Y había alguien acostado en el sillón.
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, el sujeto se levanto. Era alto, más o menos la altura que tuvo Mathias, su cabello era del mismo rubio, salvo que este caía perfectamente peinado sobre su cabeza, asemejando el corte de los demás Nórdicos. Tenían unos ojos azul marino, pero se veían opacos y fríos. Su expresión era sería y aburrida. Llevaba la antigua gabardina negra de Dinamarca.
—¿Quién eres tú? —Preguntó el noruego. Tenía un pésimo presentimiento. Y con las siguientes palabras, todo se derrumbo para todos.
—Soy la nueva representación de Dinamarca.
Existía algo peor que la muerte de un ser querido. Y Noruega acaba de comprobarlo.
:'3
¿Review?
