Proyecto a largo plazo, de verdad, creo que debo contratar a alguien para que me diga cuando parar o para que me obligue a terminar primero lo que tengo pendiente.
Atte: Ciel Phantomhive.
Luces, cámara… ¡amor!
Resumen.
Puedes tenerlo todo en la vida, pero… de que sirve si lo único que deseas en verdad, es de lo único que careces... frase Mia. Yaoi. Es un AU AJack un cotizado modelo de pasarela le llega la propuesta para hacer una película.
Prologo
Jack elevo su elegante ceja plateada mientras escrutaba con detenimiento el sobre entre sus manos. La propuesta no era singularmente atractiva, como esa, muchas más a lo largo del año se apilaban, en espera de una respuesta positiva de su parte.
Jack Overland Frost era sin duda el ídolo juvenil del momento, marcas de ropa, zapatos, desodorantes… etc. peleaban por ser los afortunados de llevar en su producto el rostro del joven, pero casi ninguno cumplía con su muy estricto y exentico gusto.
―Y… me estás diciendo que es una buena oportunidad porque… ―dijo Jack mirándolo con detenimiento.
Michael, el representante de Jack dio un suspiro, ya le había explicado al albino, en más de una ocasión las razones por las cuales aceptar la propuesta para el proyecto de esa película, seria en extremo benéfica para su carrera.
―El personaje principal llevara tu nombre. Jack Frost. No suena…
―Sí, si… suena maravilloso. ¿Ya viste al reparto?
―Pues aun no, pero…
―Primero quiero que veas el presupuesto, no pienso participar en una película de baja calidad. Y luego, si es que pasa la primera prueba puedes venir a verme y juntos podremos hacer una pequeña visita al set para ver al elenco.
Michael elevo un dedo, como para pedir permiso de hablar. Jack lo fulmino con la mirada y el pobre hombre tuvo que salir de ahí.
Ya estando afuera el representante dio un suspiro, a veces no sabía quien manejaba a quien. Se supone que Jack debería acatar sus consejos y presentarse en donde él dijera, pero no, para Jack Overland Frost las cosas no eran así. Jack siempre decidía que trabajos tomar, en qué lugar presentarse y todo arbitrariamente a las perspectivas tanto del público como a las de la prensa.
Eso sí, no podía quejarse porque hasta ahora la fortuna le había sonreído al chico en más de una forma, de hecho, Jack estaba entre los hombres más apuestos según varias revistas de moda.
Michael dio otro suspiro y miro el libreto que en un intento desesperado porque aceptara, el director le había mandado a Jack.
Rise of the Guardians. La historia era por demás apasionante y Michael no dudo en darle el visto bueno debido a que la trama se centraba en Jack Frost un espíritu bastante travieso y sarcástico que a través de su mal comportamiento buscaba disfrazar la soledad que lo embargaba.
Y la verdad sea dicha, a Michael le recordaba demasiado a verdadero Jack, quizás porque sus padres siempre estaban demasiado ocupados o porque el chico se abrió camino en el mundo del espectáculo casi a dentelladas pues al principio no contaba con nadie que lo apoyara.
Ahora las cosas eran diferentes en cuanto a trabajo, pero emocionalmente Jack seguía solo.
Michael apretó las manos en puño, si quería que Jack le diera una oportunidad a esa película debía poner de su parte, por eso a pesar de ser casi las seis de la tarde telefoneo al Director.
―Buenas tardes, habla Michael Gregorian, representante de Jack Overland. Me comunico en contestación a su propuesta de trabajo.
―¡Oh! Claro, claro, y el joven Jack considerara el papel.
Michael torció la boca, deseaba poder contestar afirmativamente, pero…
―Primero debo corroborar unas cuantas cosas con usted, y… de estar dentro de los parámetros solicitados por Jack, mañana mismo estaríamos visitando el set para conocer el elenco ya seleccionado, porque me imagino que tienen personajes por cubrir.
―Sí, si aún quedan algunas vacantes, pero creemos que el reparto estará completo a más tardar este fin de semana.
―Me da gusto escuchar eso entonces, comencemos con las preguntas.
&&&{…}&&&
Jack se colocó la chaqueta, el gorro y las gafas oscuras antes de salir a la calle. Sabia de sobra que de querer una limusina lo llevaria hasta su casa, pero… ¿Cuál era la prisa? Eran las seis de la tarde y el solo aun brillaba, podía pasar al cine, o simplemente a curiosear en el centro comercial, entrar a algún bar... que más daba lo que hiciera, después de todo no había nadie en su casa que lo estuviera esperando y cuanto menos estuviera al pendiente si llegaba oliendo a alcohol.
Ya estando en medio de la plaza se acomodó en una de las bancas, esperando la primera invitación, nunca faltaba, podía ser tanto de una linda señorita, hasta de un tipo, mientras tuviera buen cuerpo no encontraba ningún reparo en aceptar pasar unas cuantas horas en su compañía.
Eso sí, su improvisada cita siempre terminaba a las diez. Nunca antes, nunca después y por supuesto que se cuidaba de no dejar al descubierto su identidad ni permitirles, en especial a los tios, que tocaran más de la cuenta.
Él solo buscaba distraerse un rato, no ser la puta de cualquiera.
―¡Ey! ¿Esperas a alguien? ―pregunto una chica un poco mayor que él, quizás de unos veintitrés.
―Pues no realmente, pero si me invitas un café con gusto diré que a ti muñeca.
Ella sonrió avergonzada de que el muchacho le hubiera respondido de aquella forma tan airada, pero apresurándose a aceptar la propuesta, no todos los días tenía la suerte de conocer a un chico tan lindo.
Continuara…
