Los capítulos se están yendo muy rápido y creo que en rea liad se está escribiendo debido a dos lindas señoritas.
Kikyoyami8 y AdelY-sensei
Espero poder subir todo el fic en una semana. Sera algo así como un reto personal, un reto que me sugirió cierto joven impetuoso y al cual no puedo negarle nada.
Y sé que es tarde para dedicarle el fic a alguien, pero si llegan por aquí quiero que sepan;
Pequebalam… my lady, sigue siendo una luz en mi vida, gracias por tantos caprichos cumplidos, gracias por darme fics que me hacen sonreír como idiota.
C. B. Gillermo, my lord, no importa cuánto tarde en volver, los buenos amigos y escritores se quedan tatuados en el corazón. Que cada que escribo pienso en vos.
Hana-kitzu: Extraño su presencia. Sé que está ocupada, pero… en cada capítulo espero ver su nombre en los comentarios.
Y alguien más:
Eeste:
La verdad me tienes intrigado. He visto tus comentarios en varios de mis fics. Pero no se… que decir, o como llamarte, creo, por la forma en que escribes que eres chica… asi que si equivoco corrígeme.
En todo caso, mil gracias por comentar, por dedicarme tu tiempo a pesar de no tener cuenta. Yo lo aprecio más, porque sé que no es fácil, lo digo por los códigos que te piden que introduzcas y si está mal te borran el comentario y tienes que volver a escribirlo. Por eso…
Darle las gracias sé que no es suficiente. Quedo de usted.
Atte: Ciel Phantomhive.
Capítulo 2 Debe haber alguien mejor.
Jack entro cual bala al foro y más rápido que deprisa se cambió de ropa y tomo su lugar en el sillón de los maquillistas. Estaba ansioso por ver al chiquillo del día anterior. La verdad era que le recordaba a si mismo cuando empezó, él también tenía, según Michael, esa inocencia, la cual había ido perdiendo tras cada trabajo, pues sus compañeros siempre fueron egoístas y mal intencionados y algunos hasta pedófilos.
Pero él no pensaba tratar de esa forma a Jamie. No señor, el seria agradable con él niño para que esta primera experiencia, porque pondría su mano al fuego a que era su primer filme, fuera en extremo grata.
En el plato las luces tintinearon un par de veces avisando que iniciaban el rodaje, Jack estaba listo.
―Luces… cámara… acción. ―grito el director.
―Se graba, toma 5A, 013…
―Viento llévame a casa… ―pidió Jack dando un salto que arranco más de una exclamación de asombro pues la maniobra se hizo desde un lugar demasiado elevado. ― ¡Día nevadoooo! ―grito apasionado mientras se concentraba en mantener el control de su cuerpo durante las miles de acrobacias que debía hacer.
El Director Peter contenía el aliento casi al borde su buraca, para dichas tomas insistió en usar un doble, pero Jack se había negado rotundamente, asegurándole que él podía realizarlas sin mayores problemas.
La cámara intentaba seguir todos y cada uno de sus movimientos, de las piruetas que con gracia sin igual le daban a la escena un realismo sin par.
Y fue aún más el ansia de Jack al acercarse el momento de compartir cámara con Jamie.
Con un rápido movimiento aterrizo en el lago, se deslizo ágil cual ráfaga de aire lanzando con aquel ventarrón el libro del niño. Jack rio feliz al aterrizar justo detrás, pero cuando se acercó como marcaba el libreto para preguntar si el libro era interesante, su sonrisa se borró por completo. El niño frente a él no era Jamie, e incluso fue tal su desazón que su rostro dibujo una mueca un tanto desagradable.
―Corte… ―grito Peter sin saber a qué se debió la interrupción en una toma que estaba saliendo perfecta.
Las luces del foro se encendieron y Jack respiro profundo antes de disculparse por haber arruinado la escena.
Peter no podía molestarse porque después de todo Jack estaba haciendo un buen trabajo y podían retomar la escena justo en la parte en donde el espíritu aterrizaba.
―Todos a sus lugares…―ordeno y Jack se preparó para continuar con su trabajo, no era el fin del mundo y su desempeño no tenía nada que ver con que su compañero de filmación no fuera Jamie.
―Se graba, toma 5A, 013.5A…
―¡Ey! Es un libro interesante.
El niño miro directamente a los ojos a Jack, un error mínimo, pero error al fin de cuentas, luego al frente platicando con sus amigos y fingiendo no verlo, subían la pequeña colina en dirección a su casa y entonces…
―¡Auch! ― gimo al resbalarse con la nieve, al tratar de sujetarse de algo se llevó también de filón a los demás chiquillos.
―Corte…. ―grito Peter elevando los ojos al techo, como suplicando que este no fuera el comienzo de un día por demás agotador. ―De nuevo… vamos señores, no tenemos todo el día.
―Se graba, toma 5A, 013.5B…
―¡Ey! Es un libro interesante.
Una vez más el niño no pudo evitar mirarlo a los ojos, y Jack al salir de cuadro torció la boca, así nadie se creería que no podía verlo. Luego más dialogo, llegaron a la casa entre comentarios en los que debía firmar la existencia de pie grande y la del Conejo de Pascual, diálogos dicho sin convicción.
―¡Oh! Pues claro que es real… es realmente irritante, y gruñón y súper vanidoso. ―decía Jack mientras con gran esfuerzo mantenía el equilibrio sobre la barda de madera.
―Ponte el gorro amor, no querrás que Jack Frost te congele la nariz.
―¿Jack Frost? ―pregunto el niño volviendo a cometer el error de mirar a Jack―¿Quién es Jack Frost?
―Nadie, es solo una expresión.
―Solo una expresión―se molestó Jack y entonces…
El niño al escuchar ese tono dio un paso atrás sin recordar que su salida era por un hueco en la barda, por lo que choco con la madera haciendo tambalear al cerca. Jack tuvo escasos cinco segundos para hacer un movimiento por demás arriesgado y saltar antes de que toda la barda se viniera abajo.
Las luces se encendieron de inmediato anticipándose a la orden del Director quien corrió, al igual que Michael, a ver si Jack se había lastimado.
―Tranquilos, estoy bien ―los apaciguo Jack. ―tengo muy buenos reflejos.
Eduard, el niño estaba a punto de llorar al darse cuenta de que su descuido pudo haber terminado con una lesión para Jack. Estaba realmente apenado y…
―Es mejor que dejemos la filmación por hoy―dicto Peter sosteniendo entre su dedo índice y pulgar el puente de su nariz. ―Deberías ir al médico, no quisiera que…
―Yo señor… no fue…―intento decir Eduard extendiendo sus manos temblorosas.
―No pasa nada, el director no está molesto, después de todo un error lo tiene cualquiera. ―arguyo Jack consolando al chico.
El niño asintió no muy seguro.
―Bien tomen un descanso. Continuaremos en dos horas. ―concedió Peter agradeciendo la intervención del albino.
Jack dio un suspiro, por un momento creyó que el director Peter despediría al pequeño.
Mientras todos se relajaban en el área común Jack no podía dejar de mirar el set que representaba el lago, Jack Frost, el personaje, había muerto sin saberlo en ese mismo lago y seria ahí en donde conocería al ser que lo liberaría de una existencia triste y solitaria.
―Aquí dice que encontraron muestras de pelo y ADN de pie grande, en Míchigan…. Eso esta súper cerca.
Jack escucho la línea identificándola de inmediato como los parlamentos de la Última Luz.
―Si existe, el Conejo de Pascua es real ―declaro Jamie completamente seguro. Con una convicción avasalladora que hizo reír a Jack y hacerlo desear participar en el pequeño juego del castaño.
―¡Oh! Pues claro que es real… es realmente irritante, y gruñón y súper vanidoso. ―se unió Jack saltando sobre la baranda que ya había sido reparada y manteniendo el equilibrio, esperando por ver la reacción de Jamie a su intrusión, después de todo Jack no conocía directamente al niño.
Se escuchó el silencio perteneciente a lo que sería el espacio de las intervenciones de los demás personajes. Para sorpresa de Jack, Jamie en ningún momento se volvió a mirarlo, pero si parecía estar atento al movimiento de los demás personajes, de sus amigos y de su madre.
― ¿Quién es Jack Frost?
Al terminar la escena Jack bajo de un salto, Jamie lo miraba con una hermosa sonrisa dibujada en sus labios rosas.
―Eso estuvo bien, de hecho, mejor que bien, excelente. ―Elogio Jack desapareciendo la distancia entre ellos.
―Pues muchas gracias, es un gran cumplido viniendo de usted.
Jack se sintió un poco ofendido. ―¡Ey! no soy tan viejo para que me trates de usted. Solo… dime Jack.
Jamie rio y Jack pensó que la sonrisa que se dibujó en su rostro era nada en comparación a esa brillante muestra de felicidad en la boca de Jamie.
―Mi abuelo dice que eres un genio en la actuación, que debo tratarte con el mayor respeto porque los artistas son temperamentales.
―¿Tu abuelo? ―pregunto haciéndose el desentendido, aunque de sobra sabia a quien se refería.
―¡Ah! No sabes quién es. Nicolás Bennett, en la filmación, Norte, el guardián del asombro. ―presumió Jamie inflando el pecho de orgullo.
―¡Oh! Entonces ¿eres el nieto de Santa Claus?
Jamie volvió a reír y ladeo la cabeza al tiempo en que mecía su cuerpo y elevaba sus bonitos ojos color avellana para contestar. ―Aunque eso no significa que tendré regalos extra en navidad.
―Pues si me dices donde vives, puede que te envíe uno.
Jamie ensancho aún más su sonrisa ―Mi abuelo me ha repetido en más de una ocasión que no le de mis datos a desconocidos.
―Pero yo no soy un desconocido, soy Jack Frost.
Jamie entreabrió los labios para responder, pero se quedó en eso, en solo una intención porque la puerta se abrió dejando paso a todo el personal y parte del elenco. Cuando Jack se giró a buscar a Jamie este ya no estaba.
―Es bueno escondiéndose ―sonrió, mueca que se borró al ver como el otro jovencito, Eduard, se aproximaba para continuar la filmación.
Este iba a ser una tarde por demás larga.
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Jack dio un resoplido cansado. Eran las cinco de la tarde y Peter dio por concluida la filmación por ese día. El motivo era más que obvio. El niño había tardado dos tomas más para que se diera por buena la parte en donde los niños jugaban con la nieve, y si tardaron en esa sencilla escena, no quería ni acordarse el tormento que fue intentar que hiciera la del trineo.
Eduard, había casi gritado de terror cuando sintió aumentar la velocidad y estuvo a un palmo de lastimarse debido a que, avasallado por su miedo, intento frenar con las manos.
Peter Ramsey más que molesto mando a llamar a los encargados del casting a su despacho.
―Debe haber alguien mejor―despotrico apenas cerrar la puerta. ―¿Por qué le dieron el papel a él? ―cuestiono exigiendo una respuesta con la mirada.
―Traía buenas recomendaciones y….
―¡¿Buenas recomendaciones?! ―dijo con un tono que amedrentaría hasta al mismo diablo. ―Les di una lista de las cualidades que debía tener el niño. Nunca, ni por mera insinuación mencione recomendaciones.
―Pero… nosotros…
―No quiero excusas, quiero un actor que me funcione.
Los hombres bajaron la mirada y asintieron. Proponiéndole continuar con la filmación de las escenas en donde no se necesitaba al niño mientras ellos buscaban un remplazo.
Ramsey decidió parar la grabación, recalcándoles que deberían tener al pequeño actor antes del fin de semana.
Jack había escuchado la conversación, bueno, en realidad todos se habían enterado porque no fue que digamos muy discreta.
Así que por ahora tenía una semana de descanso en lo que conseguían quien tomara el papel.
Jack estaba un poco desilusionado, porque eso también quería decir que no vería a Jamie. El niño le agradaba mucho y nada tenia que ver con el hecho de que pensara que el castaño haría un excelente trabajo si le daban la oportunidad.
Tomo sus cosas y camino a la salida. Una semana lejos del set…
―Jack―grito una pequeña vocecita que hizo de inmediato a los ánimos del albino elevarse. ―Jack… ―repitió el nombre casi jadeante, había corrido para alcanzarlo antes de que saliera al estacionamiento.
―Jamie
―Ya que tendrás una semana libre… mi abuelo pregunta si te gustaría venir con nosotros a la playa.
Jack miro al niño, ¿Por qué desearía invitarlo Nicolas Bennett si apenas habían cruzado palabra? Jamie pareció entender lo que pensaba porque de inmediato agrego.
―En realidad, mi abuelo solo consintió que te invitara. Pero si tienes algún compromiso o no te apetece pues no es…
―Me encantaría ―contesto entusiasmado y enternecido, al comprender que la invitación venia en realidad de Jamie. ―¿Cuándo salimos?
Los ojos de Jamie destellaron con un brillo sin igual, como si miles de estrella se encendieran en ellos debido a la felicidad que lo embargo.
―Mañana. ¿Quieres que pasemos por ti?
Jack sentí su corazón palpitar a mil por hora, la alegría del niño era contagiosa, a tal grado que él también comenzaba a entusiasmarse con la idea y entonces recordó que hacia unas horas Jamie no había respondido su pregunta.
―Te lo pregunto de nuevo ¿me dirás dónde vives? ―susurro malicioso cerca del oído del niño arrancándole un notable rubor a sus mejillas.
Jamie esta vez asintió y Jack se juró que jamás olvidaría el rostro avergonzado del chiquillo.
Continuara…
N. A.
Una vez más gracias por leer. Un gran abrazo a mis lectoras.
Por cierto… AdelY-sensei ese si fue un comentario, de verdad, me hizo en extremo feliz leerlo, porque de alguna manera cuando me dejan más de tres palabras siento como si comenzáramos a conocernos, como si la distancia, la barrera que es la pantalla desapareciera solo para dejar a dos personas que disfrutan de las mismas cosas.
Es como una charla amena durante una fría tarde de otoño mientras disfrutas un café.
