Al fin el fin….

Espero que sea de su agrado y perdón por la espera…

Atte: Ciel Phantomhive.

Capítulo 7 Decisión.

Mientras caminaba por los aglomerados pasillos del centro Jack no podía dejar de pensar en Jamie. Beso al niño y juro que no lo haría con nadie más, pero…

¿En que estaba pensando cuando prometió tal cosa?

Jamie apenas tenía ocho años y durante el resto de su vida conocería miles de personas que poco a poco se irán haciendo un espacio en su corazón y entonces ¿Qué?… Jack solo quedaría relegado en el olvido como un recuerdo más… solo eso, un episodio en su memoria que quizás no evocaría con el mismo sentimiento, pues al crecer cabía la posibilidad de que pensara en él, no como alguien que lo aprecio de verdad, sino como un aprovechado de su minusvalía emocional.

Jack dio un suspiro y se dejó caer en la primera banca que encontró, sinceramente preocupado porque sus sentimientos por el castaño iban mucho más allá de lo que deseaba admitir. Lo tenía bien metido en su corazón, en sus pensamientos, en su alma.

Sin darse cuenta le había permitido adueñarse de todo con sus brillantes sonrisas, se prendo de él con su fuerza y voluntad, con su inocencia y bondad.

Jack dio un suspiro, la solución al problema era fácil y razonable. Lo correcto era dejar de ver a Jamie… situación del todo sencilla si tomaba en cuenta la llamada de Hiccup a su casa la noche anterior.

Jack se sorprendió de escuchar la voz del amado primo de Jamie. Después del saludo de cortesía Hiccup no tuvo reparo en contarle con puntos y comas su plática con Jamie y sobre la petición que le hizo su primito.

Y Jack entendía, quizás demasiado bien, lo que Hiccup deseaba hacer, lo que deseaba darle a Jamie y, siendo realistas sí se quedaba lo único bueno sería que podrían verse a diario pero…

¿Quién era él para impedirle al niño rehacer su vida con quien de verdad lo estimaba y quería lo mejor para él? lo extrañaría, pero…

—Lo mejor es que Jamie se vaya… —murmuro para sí, muy seguro de su decisión.

—¿Pero que tenemos aquí?

Jack se giró para toparse con un hombre alto de cabello castaños oscuro que le sonreía de forma desinhibida.

—La preocupación no encaja en un rostro tan bello —dijo él mientras se relamía los labios.

—Pues si me invitas unos tragos puede que mejore mi ánimo—contesto Jack coqueto.

Estaba tan acostumbrado a tomar la invitación de cualquiera para pasar el rato que ni siquiera lo medito.

El hombre le sonrió contento y con gesto caballeroso dijo.

—Escoge el lugar yo pago.

Jack asintió satisfecho de la respuesta, se puso de pie y se encamino hacia el mejor bar que conocía sin darse cuenta que a unos metros de él un chiquillo acaba de pararse en seco mientras de sus ojitos color avellana brotaban gruesas lágrimas de decepción al haber presenciado su actitud.

&&&[…]&&&

—Jamie… —llamo Norte al darle alcance a su nieto.

Cuando entraron a la plaza Jamie estaba tan entusiasmado que corría mirando todo a su alrededor, estaba feliz porque Michael le había telefoneado muy temprano para invitarlo a la fiesta de cumpleaños de Jack que se llevaría a cabo dentro de tres días y que por casualidad del destino caía el mismo día del prestreno de Rise of the Guardians.

Jamie desde entonces se puso imperativo pensando en que podía regalarle. Gracias a la filmación tenía dinero para poder darle algo que valiera la pena.

Norte de buena gana lo seguía calmadamente hasta que, sin razón aparente Jamie salió disparado rumbo al centro de la plaza. Nicolás pensó que quizás ya había elegido algo, así que no entendía por qué ahora el niño lloraba tan amargamente hecho ovillo.

—Vamos a la casa abuelito—pidió Jamie entre gimoteos apenas tenerlo a su alcance, mientras se sujetaba con fuerza del pantalón de Norte.

Sin preguntar nada tomo al niño en brazos y lo saco de ahí.

Durante todo el trayecto a la casa Jamie no paro de llorar ni un solo segundo y Norte no sabía cómo calmarlo o incluso como hacer que le dijera el porqué de su llanto. Así que apenas llegar a casa llamo a la única persona capaz de sonsacar algo de información al niño.

Hiccup contesto de inmediato y Nicolás a trompicones le puso al tanto de lo que sabía.

—Dale el teléfono a Jamie —pidió y en su voz se notaba lo preocupado que estaba por el pequeño.

Nicolás subió al cuarto, toco a la puerta, nadie contesto, y no lo dudo en abrir la puerta.

El teléfono cayó al suelo y mientras Nicolás miraba atónito como Jamie mantenía escaso equilibrio en el borde de la ventana.

—¿Abuelo que está pasando? ¡Jamie! ¡Jamie! ¡Maldición, alguien que me conteste! —salía la voz por el teléfono ahora completamente olvidado en la alfombra.

—Jamie, hijo… —nombro Norte dando un paso en dirección al niño.

—Pensé que él era sincero, que…—dijo Jamie dejando salir más lágrimas. —yo estaba dispuesto a darle todo de mí. Yo…

Nicolás jadeo de la impresión cuando sin titubeos soltó el marco para dejarse caer al vacío.

—¡JAMIE!—grito Norte desapareciendo la distancia que lo separaba, arrojándose sin pensarlo para atrapar al niño por muy poco.

Aun temblando logro devolver dentro de la habitación mientras lo apretaba contra él. Nicolás lloraba aferrándose al pequeño cuerpo de Jamie quien también gimoteaba.

—¡¿Por qué?! —grito dolido. —¿Qué te hizo pensar que saltar era una buena idea? —cuestiono dolido de ver que no podía hacer nada contra la tristeza que experimentaba su nieto a tan corta edad.

—No quiero vivir si puedo hacer daño a quien más quiero… —no dijo nada más, se quedó callado.

Norte puso al niño en la cama y levanto el teléfono, se escuchaba la respiración de Hiccup, quizás había deducido lo que estaba pasando y esperaba por noticias.

—Hiccup.

—Abuelo, ¡Oh! gracias al cielo… ¿qué paso? —exijo saber Hiccup completamente alterado.

—Habla con Jamie por favor…—suplico luego le tendió el teléfono al niño.

—¿Hiccup? —murmuro Jamie temeroso.

—Hola Jamie…

Nicolás salió de la habitación para darle privacidad al chico y de esa manera se sintiera en confianza de contarle todo a Hiccup, eso sí, se quedó parado junto a la puerta escuchando los murmullos, muy atento a cualquier silencio demasiado largo.

Tres horas estuvo ahí esperando, rezando porque el final de la conversación diera buenos resultados. La llamada le saldría en extremo cara, pero eso era último que le importo.

La puerta se abrió con suavidad y hasta entonces Norte respiro aliviado.

—Mañana por la mañana Hiccup estará aquí para recogerme—informo Jamie sin poder ocultar sus ojitos irritados mientras se sorbía la nariz.

—¿Estás seguro? —Norte se arrodillo para mirarlo de frente.

—Hiccup dice que va a cuidarme hasta que me sienta mejor, que no va a permitir que vuelva al hospital. Y que… no dejara que nadie sepa que yo…

Nicolás asintió al comprender, Hiccup no dejaría que nadie supiera que Jamie había intentado suicidarse porque sin duda lo encerrarían de por vida.

—Empaquemos tus cosas.

&&&[…]&&&

Jack miro por última vez la casa. Había estado tocando el timbre desde hace media hora sin que nadie abriera.

Tal vez Norte decidió llevar a Jamie de paseo.

Estaba algo desilusionado, había ido con el fin de invitar personalmente a Jamie a su fiesta de cumpleaños y no es que precisamente él deseara una, pero siendo una persona pública y habiendo coincidido con la premier de la película, Michael su representante y Peter el director, decidieron celebrarlo en grande.

Gente de la prensa, patrocinadores y muchas, pero muchas personas famosas se darían cita para el evento. Jack hubiera con gusto cancelado la celebración con tal de pasar su cumpleaños única y exclusivamente con Jamie. Podría invitarlo a un parque de diversiones o al cine… pero ya que tenía que estar presente pues quería al menos tener cerca a alguien que verdad le importaba.

Jack dio un suspiro y sin más se alejó caminando, lo intentaría por la tarde.

Ese mismo día Michael lo mantuvo ocupado hasta muy altas horas de la noche, entre el atuendo que utilizaría y la lista interminable de nombres y rostros que debía aprenderse para que cuando lo saludaran pudiera responder correctamente no tuvo oportunidad de regresar a casa de Jamie, pero se prometió intentarlo temprano en la mañana.

Jack se levantó por primea vez, desde que se convirtió en actor, a las siete de la mañana. A las nueve Michael acudiría a recogerlo y todo el día ya lo tenía agendado con miles de pendientes, pero no estaba dispuesto a dejar pasar la invitación al único que deseaba estuviera presente en esa fecha especial.

Casi jadeando llego a la casa de Jamie pero esta vez no se dirigió a la puerta principal, sino al enrejado del lado izquierdo por donde podía trepar hasta la ventana de Jamie.

Con agilidad subió y sus ojos se negaron a dar por verídico aquel cuarto completamente vacío que tenía delante.

Con suavidad abrió la ventana que cedió permitiéndole el paso.

Pero apenas poner un pie dentro de la casa la puerta de la recamara se abrió. Norte lo miraba con el entrecejo fruncido desde ahí.

—¿Que buscas Jack? —pregunto con tono distante y un tanto amenazador.

—¡Ehmm! Pues quería ver a Jamie.

—Él no está. Ni estará.

—¿Por qué? ¿Hiccup ha regresado? ¿a qué hora lo puedo encontrar? No importa que sea tarde.

Norte sonrió ladino apoyándose contra el marco de la puerta antes de decir.

—No podrás encontrarlo a ninguna hora porque se fue…

Jack no lo podía creer, simplemente no era posible que Jamie se hubiera marchado sin despedirse, sin siquiera haberle regalado una última sonrisa. Jack pensó que era importante en la vida de Jamie, que el niño sentía por él quizás la mitad de lo que Jack albergaba en su corazón por el pequeño castaño.

O tal vez…

—¿Hiccup se lo llevo a la fuerza? —rumio considerando realmente ir a buscar hasta el fin del mundo al entrenador de dragones y congelarle lo que más le doliera.

—Hiccup no tuvo que forzar a mi nieto, Jamie se fue por voluntad propia.

—Pero entonces…

—Luego entonces, deberías olvidarte de él.

—Pero ¿Por qué? Yo no…

—Porque Jamie no quiere saber nada de ti. —dijo señalando al muchacho con el dedo e ir subiendo el tono de su voz. —Porque eres un mentiroso desvergonzado y un maldito pedófilo que ni siquiera note tenía la vista puesta en mi niño. Te aprovechaste de su condición, pero mira que Dios es grande y no permitirá que te salgas con la tuya. Y será mejor que te largues antes de que llame a la policía y te acuse de allanamiento de morada.

—¡Yo no me aproveche de Jamie! No es nada de lo usted dice, él es…

—Él es uno más en tu haber… uno de tantos con los que disfrutarías o quizás, deseabas probar algo nuevo.

—¿De qué está hablando? De dónde saca que prácticamente soy un vividor, nunca le haría daño a Jamie.

—¡Ah! Entonces… ¿era tu pariente el tipo ese con el que aceptaste ir a un bar el día antes de ayer? Discúlpame por ser un mal pensado…—y dejo el sarcasmo muy plasmado en cada palabra.

Jack palideció de pronto, ellos… ellos lo habían visto. En realidad, Jack había aceptado por mera costumbre porque mientras caminaban rumbo al bar el albino simplemente se disculpó y se marchó de ahí molesto, porque sin quererlo su cabeza había pensado.

"Jamás permitiré que Jamie entre a un lugar como este, es tan lindo que seguramente todos se le abalanzarían apenas verlo."

Jamie lo tenía completamente embelesado. Lo cautivo de tal forma que cada acción o pensamiento en la vida de Jack, le gustara o no, lo incluía.

—Estoy esperando por una respuesta…—acoto Nicolás.

Jack dio un brinco regresando de golpe de sus pensamientos debido a su voz. ¿Qué podía responder? Seguramente el mayor ya había leído en sus reacciones que sabía de lo que estaba hablando y, sobre todo, que eran correctas sus deducciones.

Jack no podía negar que era cierto, pero también lo era que eso fue antes de conocer a Jamie, además no tenía nada de qué avergonzarse, jamás paso de una salida, ni se permitió propasar la línea de lo moralmente correcto.

—Yo le prometí que jamás besaría a nadie más que a él.

—Una promesa vacía, ¿por qué no me vas a decir que tú y tu amigo solo se tomaron de las manos?

Jack afilo la mirada. —No soy un promiscuo.

—Pues lo demuestras muy mal. Y te repito que tu presencia no es ni necesaria, ni bien recibida.

Jack resoplo indignado.

—No voy a rendirme.

—Pues te sugiero que lo hagas porque no quieres ver molesto a un Haddock y menos a Hiccup —rio con sorna.

Jack salió de la casa a paso rápido, sentía su corazón golpear desesperado contra su caja torácica, no sabía qué hacer, a quien recurrir, sus sentimientos y emociones se disparaban como fuegos artificiales que explotan en miles de colores en diferentes direcciones.

No tenía un padre al cual pedir consejo, una madre que le prestara su regazo para llorar, ni siquiera un amigo con el cual desahogarse, estaba solo… siempre lo estuvo, pero ahora lo sentía aún más marcado, mas lacerante.

De que le servía tanta fama, tanto dinero, tanta alabanza si al final no poseía la única cosa que de verdad anhelaba.

—Jamie… —musito dolido.

Este era el final, jamás volvería a verlo y se ahogaría en el único recuerdo de aquellos labios con sabor a caramelo.

Cuando llego a casa Michael lo esperaba. En los ojos de su representante se notaba el velo de preocupación sincera debido a la tristeza que Jack demostraba.

Así que cuando Michael le tendió el sobre color naranja se sintió realmente culpable de atormentar más a Jack.

Jack tomo el sobre y de inmediato identifico la letra de Jamie. Con los dedos temblorosos abrió la carta para leer.

Para Jack Frost.

Hola Jack, espero que esta carta te sea entregada un poco después de tu cumpleaños para que de esa forma no arruine el gran festejo que Michael y Peter están planeando para ti.

Todos te quieren, eres de esas personas que con tan solo mirarlas te hacen sonreír.

Siempre te admire, aun antes de conocernos directamente. Al compartir tanto contigo, por un segundo me ilusione de que yo podía llegar a ser tan especial para ti como tú lo eras para mí, pero me equivoque…

No estoy molesto contigo; no tendría porque, después de todo solo soy un niño inexperto e infantil que jamás lograra llenar tu vida, por lo menos no ahora.

Solo quiero que sepas que adonde quiera que esté siempre pediré por tu felicidad. Jack quiero que sonrías por siempre.

Y no debes preocuparte más por mí, Hiccup es muy listo, fuerte y cariñoso. Aun no conozco a su pareja, pero confió en que si mi primo lo escogió para compartir su vida es porque es una buena persona.

Quizás algún día nos volvamos a ver, y espero que para entonces veas en mi a una gran persona, voy a esforzarme por salir a delante, por convertirme en alguien digno de aspirar a tu cariño.

Gracias por todo lo que diste. Por las incontables alegrías y sueños.

Tuyo por siempre.

Jamie Bennett.

Jack enjugo la lagrima que aquella carta le arrebato, sus ojos se posaron en la ventana por la que ahora entraba la luz del medio día.

―Espero que tengas una vida normal, feliz y la familia que siempre deseaste…―murmuro apretando las manos en puños.

Por esta vez lo dejaría marchar reconociendo que era lo mejor porque Jack quería creer que este no era un adiós, sino un hasta luego, su amor había llegado demasiado temprano y parte de demostrar que era real consistía en esperar a que Jamie madurara.

―Michael, date prisa que vamos retrasados para la entrevista ―apremio Jack a su representante tomando su chaqueta.

Michael asintió y siguió al joven fuera del departamento.

Mientras bajaba las escaleras de dos en dos Jack se prometió cumplir la promesa que le hizo a Jamie, no besaría a nadie más, así que cuando se volvieran a ver su niño le debería una buena cantidad. Confiaría que lejos de borrarse de su memoria, ese amor que nació durante la filmación de una película llena de magia, sobreviviría al tiempo.

―¡Ah! Michael ―Llamo a su representante quien lo observaba expectante por su indicación. ―Jamie Bennet se fue a vivir con su primo, Hiccup Haddock. ¿supongo que lo conoces? ―el representante asintió. ―Pues bien, quiero saber si Jamie entra a cualquier escuela de actuación, si hace comerciales o hasta si es considerado para un papel secundario en alguna película o serie. ―como le dijo a Nicolás, no se rendiría, volvería a tener a Jamie entre sus brazos como aquella tarde de filmación tras bastidores.

Michael asintió. No preguntaría nada, no era necesario, conocía lo suficiente a Jack para saber la clase se sentimiento que tenía por el niño.

De hecho, lo supo desde el principio, desde que esos ojos de color avellana con destellos dorados se cruzaron con los azul helado de su representado en el set de filmación. Por eso recomendó a Jamie, por eso insistió en que fuera él y solo él quien ocupara el papel de la última luz.

Michael apreciaba sincera y desinteresadamente a Jack por eso para él nunca fue un impedimento el hecho de que Jack sintiera aprecio por un pequeño, cuanto menos porque Jamie sentía lo mismo.

Así que una vez más pondría de su parte para que Jack fuer feliz. Cuidaría de Jamie Bennett desde las sombras garantizando de esta manera que Jack y Jamie volvieran a encontrarse en un mejor momento.

Fin.

N. A.

Estoy considerando un epilogo, pero eso dependerá de cuantos comentarios reciba, ¿Por qué? Pues porque a mi parecer creo que ha quedado bien con este final abierto.

Atte: Ciel Phantomhive.