N. A.
Bien, he pensado en hacer una segunda parte, digo después de este epilogo… bueno primero lean y luego me dan su opinión.
En fin, mi propuesta es que si tiene alguna serie, una película en la que crean que estos dos pueden aparecer pues les agradecería que me la recomienden.
Obviamente si no la conozco me pondré en contacto para que me explique a grandes rasgos de que va la trama o si me la puede poner en el comentario pues de perlas.
Nos leemos…
Atte: Ciel Phantomhive.
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Epílogo
Jamie miro el gran edificio departamental en el que ahora viviría. Su pequeño cuerpo tembló, todo a su alrededor era completamente nuevo, desde la gran cantidad de personas que caminaban presurosas por la acera hasta el ruido de los autos que circulaban la avenida y que doblaba, o triplicaba el transito al que estaba acostumbrado.
—Todo va a estar bien —murmuro Hiccup contra su oído mientras que sus manos apretaban los delgados hombros del niño. —No importa lo difícil que sea, siempre voy a estar aquí para ti. Confía en mí, para que con el tiempo confíes en ti mismo.
Jamie asintió y con paso vacilante entro al edificio, con forme avanzaban Hiccup lo presento a portero y los de seguridad.
Lo emocionaba y asustaba todo al mismo tiempo, pero sin duda lo que hizo a sus mejillas colorearse y sus ojos brillar de alegría fue el hecho de escucharlo decir:
—Quiero que conozcan a Jamie, mi hijo.
Jamie sentía que el mundo no podía haberle sonreído de una manera más afable y fabulosa. No solo iba a tener una familia, sino al mejor padre del mundo.
Mientras subían en el ascensor al piso que les correspondía Jamie no pudo evitar abrazar a Hiccup, para demostrarle de esa forma su felicidad, su agradecimiento y su amor.
Hiccup respondió el abrazo con una sonrisa, prometiéndose esforzarse por arrancar más de aquellas hermosas expresiones en el que ahora en adelante era su hijo.
Las puertas se abrieron en el piso veintitrés, en menos de unos cuantos pasos deshicieron la distancia al departamento y entonces Jamie contuvo el aliento. Estaba a punto de conocer a Toothless la pareja de su ahora papá.
—No tengas miedo, él te va a adorar—aseguro Hiccup abriendo ante los aterrorizados ojos de Jamie la puerta.
Lo primero que Jamie vio lo dejo casi sin aliento, el lugar era hermoso, la sala estaba decorada de tal manera que los colores otoñales predominaban dando un aire de calidez. Incluso tenían una pequeña chimenea.
—Hiccup —llamaron desde más a dentro y Jamie no pudo evitar esconderse detrás de su prim… de su padre, pues la voz gruesa y varonil le intimido. Nunca en su vida había escuchado una voz como aquella, potente, firme pero con un timbre tan bien controlado que parecía dejar implícito su estado de ánimo.
—Toothless, he vuelto —respondió Hiccup sonriente.
Jamie solo tuvo un segundo antes de tener delante de si a un hombre alto de cuerpo excelsamente trabajado y de ojos color verde toxico que lo miraba penetrante.
El niño gimió levemente ante el asombro para resguardarse detrás de Hiccup.
—Es un lindura —afirmo el pelinegro mirando feliz a su pareja para inmediatamente después acuclillarse y así poder estar a la altura del niño. —Con que tú eres Jamie.
Hiccup dio un suave apretón a la mano del niño y este entendió que debía dejar de lado su timidez para hablar con quién sería su otro padre.
Jamie asomo su cabecita para asentir. Y en ese instante el corazón de Toothless dio cabriolas con un nuevo sentimiento naciendo en él. Jamie era no solo lindo sino perfecto, tenía el mismo rico color castaño de Hiccup, se podía notar a leguas que era su pariente pero a diferencia de su pareja tenía unos exquisitos ojos color avellana que lo cautivaron.
¿Y ese iba a ser su hijo?… ¡Dioses! Le habían obsequiado al niño más lindo del mundo. Y ahora con ese amor de padre naciendo en él sentía que podría matar a cualquiera que se acercara demasiado a su pequeño niño.
Su niño…
Jamie regreso a su escondite detrás de Hiccup al ver tantas emociones en los ojos verdes, y se aferró aún más a él cuando vio aquella sonrisa grande… enorme que se formó en sus labios.
Lo que sin duda no previo fue que Toothless lo tomara de la cintura para elevarlo por los aires mientras le dada vueltas gritando. —Ya soy padre. Ya soy padre. —Y terminar con un abrazo suave.
Jamie aprecio cada movimiento, pero por sobre todo cuando aquellos musculados brazos lo apresaron de manera tan delicada que casi sintió ser de la porcelana más fina. Percibiendo diminuto su cuerpo al ser estrechado contra el pecho cuadrado y duro del pelinegro.
—Hueles a bien— murmuro Jamie percibiendo el aroma a maderas que desprendía la colonia del pelinegro.
—Por supuesto que huelo bien, debo hacerlo porque de lo contrario ni tu ni tu PADRE —y recalco la palabra mirando a Hiccup y haciéndolo ruborizar. —querrán abrazarme.
Hiccup rio antes de unirse a la estampa abrazando también a Jamie y en el proceso a Toothless.
Con forme el tiempo pasaba Jamie comenzó a tomarle cariño a Toothless de tal forma que pronto no tuvo ningún reparo en llamarlo papá, ese día el pelinegro sintió que mundo por fin estaba completo, que tenía la familia que siempre deseo.
Amaba a Hiccup, su adorado esposo, con todo su corazón y ahora también a Jamie, más que tierno y lindo hijo.
Por eso, ese día de su tercer año juntos Toothless jamás pensó que tener nuevos vecinos le complicaría la vida.
Era de tarde y regresa de recoger a Jamie del colegio, ahora su niño contaba con trece años pero seguía teniendo aquel aire inocente que a sus ojos lo convertía en el ser más adorable del planeta. Como buen padre conocía a todos los amigos de su hijo, a los padres de estos, en donde vivían y alguno que otro dato irrelevante como, si tenían algún antecedente penal, o parientes con gustos extravagantes. Pero todo eso solo por mera precaución.
—Mira papá —grito Jamie al ver el camino de mudanzas.
—Parece que tendremos nuevos vecinos —argumento Toothless haciéndose una nota mental sobre investiga… conocer un poco a los vecinos antes de dejar que Jamie confraternizara con ellos. sin embargo, sus planes se vieron boicoteados cuando un chiquillo salio a toda prisa con un balón en las manos.
Ambos niños se quedaron mirando. Jamie con su timidez natural se acercó imperceptiblemente a Toothless quien no tardo en activar su faceta de padre sobre protector modo 1.
—Hola —saludo el niño con una enorme sonrisa en los labios. —Me llamo Andy y a partir de hoy mi familia vivirá en este edificio. ¿En qué piso vives tú?
—En el veintitrés —respondió Jamie
—Entonces seremos vecinos, nosotros nos alojaremos en el veintidós.
—¡Andy! —se escuchó que llamaba al chico. —¡Andy!
Y esta vez tanto Toothless como Jamie pudieron ver que quien lo llamaba era un joven de uno diecisiete o dieciocho años de pelo castaño claro, casi miel y ojos azules.
—Buenas tardes, Andrew Davis, un gusto conocerlos—se presentó muy educamente al tiempo en que le tendía la mano a Toothless, y luego a Jamie.
—Toothless Cadwalader y este es mi hijo Jamie, el gusto es nuestro.
—Mamá dice que vayas a terminar con lo que te encargo antes de salir a jugar —dijo a su hermanito sin retirar la vista de Jamie.
El niño bufo bajito antes de volver a entrar.
—Jamie —llamo el menor de los Davis —¿crees que mañana puedas acompañarme a la escuela? Es que, el uniforme que me compraron es igual al tuyo, así que supongo que iremos al mismo y…
—Sí, salgo a las ocho.
—Bien, te espero entonces —respondió agitando la mano en forma de despedida.
—Espero que tú y Andy sean buenos amigos.
Jamie asintió con una sincera sonrisa que cautivo al joven.
Toothless gruño bajo, elevo su ceja antes de disimuladamente colocarse delante de su hijo. Hacía poco que tenía a Jamie y no permitiría que nadie se lo quitara. Menos ese muchacho que de verdad parecía haberse prendado de su lindo niño.
—Si quieren puedo acompañarlos mañana… —ofreció el muchacho sonriéndole al niño.
—No es necesario —corto tajante Toothless, — todos los días voy a dejar a Jamie al colegio —dijo afilando la mirada en una clara advertencia.
Sin esperar respuesta entro al edificio a un palmo de tomar a su hijo cargarlo para alejarse lo más rápido posible de ese asalta cunas. De ahora en más, Jamie comenzaría a llamar más la atención, pronto tendría pretendientes, tanto hombres como mujeres y...
¡Cielos! no quiero tener que volver a pelear como cuando conocí a Hiccup y todos deseaban abalanzarse sobre él, pensó el pelinegro mirando a Jamie que con sonrisa en los labios lo seguía contándole su día en la escuela. Era tan lindo, tierno, adorable… cualquier palabra seria poco al destello, a la luz que su hijito desprendía.
—Ya llegamos—se anunció fuerte Toothless apenas entrar por la puerta.
—¡Ah! Qué bueno —respondió Hiccup saliendo a su encuentro e inmediatamente Toothless noto la preocupación dibujada en el rostro de su pareja.
—Hiccup… —nombro tomando su mano.
—No es nada grave—acoto mostrando un sobre que le tendió a su hijo. — Jamie… te están ofreciendo la oportunidad de aparecer en un episodio de una serie.
Jamie se quedó mirando la carta, llevaba tres años lejos de las cámaras y durante ese tiempo había logrado grandes cosas, entre ellas la más significativa era su vida estudiantil que se desarrollaba sin problemas ya sin medicamentos o médicos de por medio. Y quizás…
—Decidas lo que decidas sabes que estaremos ahí para ti…
Jamie tomo el sobre y lo miro detenidamente.
—Voy a pensarlo —respondió tomando rumbo hacia su habitación.
—Y bien… ¿Qué fue lo que no le dijiste? —cuestiono Toothless
Hiccup le sonrio tristemente antes de abrazarse a él y confesar. —Que Jack también fue convocado para dicho proyecto.
Toothless asintió con la cabeza. El pelinegro sabia la historia de su hijo con aquel muchacho, sobre todo la forma nada agradable de como terminaron las cosas pero lejos de lo que cualquiera pensaría, el pelinegro estaba de parte de Jack, ¿Por qué? Pues porque lo había investigado a conciencia, se empeñó en encontrar algo turbio, rumores o hasta algún secreto oscuro, nada el muchacho estaba limpio.
Es más, en cada rueda de prensa cuando se mencionaba el tema de su soltería Jack siempre sonreía diciendo que él ya tenía una persona especial a la que le había prometido no besar a nadie más.
Muchos se reían pensando que era una forma de sacarse a sus muchas admiradoras y ganarse más debido a su fidelidad. Toothless también lo pensó, pero fu antes de saber de boca del mismo Jamie y solo como mero comentario que la promesa fue dirigida a él.
En pocas palabras, Jack mantenía una promesa de la cual no tenía ni idea de si sería recompensada. Y eso para el pelinegro hablaba del enorme amor que le tenía a Jamie, de lo entregado que estaba a ese cariño que nació sobre un plato de filmación.
Y ahora el destino deseaba volver a reunirlos.
¡Ah! Las vueltas que da la vida.
—Espero que acepte—susurro Toothless e Hiccup lo miro un tanto molesto. —Hay algo que debo decirte con respecto a Jack…
Se dice que cuando nacemos un hilo rojo aparece en nuestro dedo meñique y que este está atado al otro extremo a la persona que es nuestro destino, que no importa cuánto se estire jamás se romperá.
Quizás Jamie y Jack estaban atados de esa manera por eso la vida se empeñaba en juntarlos.
Fin.
N. A.
ACLARACION!
Para quien NO lo pesco, los vecinos son Andy Davis de Toys story, bueno lo pensé y dije, como que no pudo haber crecido tanto en los 3 años que se tomaron entre película y película, por eso puse a Andy chiquito, de las primeras dos temporadas y propuse a un hermano mayor que sería el de la tercera película.
Hasta ahí… nos leemos en su continuación si es que tengo un buen número de comentarios y si hay buenas recomendaciones.
Atte: Ciel Phantomhive.
