¡Hola, hola! Aquí está el penúltimo capítulo de la historia. Como hice en Arañando sombras para verte ll aquí haré igual. Disculparme con vosotros, lectores y lectoras. Los estudios impedían que pudiera escribir y además esto provoco cierta falta de inspiración. Como entenderéis, aunque la historia este completamente pensada, no se puede forzar si no tienes entusiasmo. Espero que el capítulo compense y aviso de algo que pondré abajo, ya que no me voy a liar a escribir cuando querréis saber como continua el fic ;).

Los personajes le pertenecen a Akira Toriyama!


Capítulo 12. La caída del tirano.

POV Chi Chi

Ante nuestros ojos veíamos una de las batallas más duras que estaba viviendo Freezer. Él era alguien poderoso y ahora que había sufrido diversas transformaciones lo era aún más pero eso no significaba que fuera invencible. Goku y Vegeta eran Super Saiyajins y, aunque se encontraban malheridos, sus fuerzas habían aumentado más de lo normal. Les acompañaban los demás habitantes del planeta que quedaban en pie para luchar con el tirano. Puede que no fueran más fuertes pero si había algo que se sabía era que si un día hubiera un rebelión de esta raza contra el Gran Freezer, éste, acabaría perdiendo.

Era eso lo que estábamos viendo. No quedaba ya nadie de su ejército. Sólo y únicamente él contra todos. El temido y poderoso Freezer caía ante los ojos de las que fueron sus hijas a manos de la raza que más repudiaba de todas. Todo el dolor causado a nuestra gente... Todo lo que nos hizo creer ahora estaba siendo pagado.

Mis ojos se dirigieron a Bulma que estaba observando la escena de la misma manera que yo... con lástima. Padre Freezer... así le llamábamos. Le habíamos querido de una forma especial. Creíamos que de verdad era nuestro padre y que estaría siempre con nosotras. Él y sus mentiras acabarán extinguidas y no serán nada más que un horrible recuerdo del que una vez fuimos presas... Qué irónico fue el destino con él. Sus hijas del lado del enemigo y ganándole, sabiendo cuan grande es su poder...

Flash Back.

Tenía diez años y Bulma once cuando Padre Freezer nos mandó llamar. Quería vernos de inmediato porque quería decirnos algo de importancia. Yo estaba asustada porque ese mismo día provoqué a un soldado suyo ya que no paraba de llamarme mocosa. Acabé diciéndole cosas muy feas hasta el punto en el que iba a levantarme la mano para golpearme pero alguien apareció, otro guerrero, y detuvo el golpe con un ataque mortal. Por mi causa murió uno de los hombres de mi padre.

Cuando llegamos a la sala la rana verde y el gordo rosa nos guiaron hasta Padre Freezer que estaba en su cómodo asiento que levitaba. Nada más vernos se bajó de él mostrándonos una sonrisa amplia. Mi rostro se volvió alegre porque verle feliz me hacía sentir igual.

-Mis dos pequeñas niñas-nos nombraba mientras nosotras nos arrodillábamos ante él.

-Padre Freezer-dijimos al unísono.

-Os quería mostrar algo que realmente os gustará-chasqueó los dedos a sus hombres para que cumplieran una orden-. No podía aguantar más tiempo para que lo vieran, niñas.-

-¿Qué es, Padre Freezer?-preguntó Bulma llena de duda.

-Paciencia, niña-giró a ver a sus hombres que aparecieron con dos vestidos. Se lo dieron a Padre Freezer que sonreía-aquí están.-

Se acercó a Bulma y le entregó un vestido largo de color azul y luego a mí me dio uno igual de color rojo. Nos mandó a la sala pequeña de al lado para cambiarnos y presentarnos con ellos puestos. Le obedecimos y en cuestión de pocos minutos ya estábamos listas y ante su mirada.

-Fijaos bien, pequeñas-se acercó a nosotras con una gran sonrisa-. Parecéis dos diminutas princesas.-

-Los vestidos son preciosos, Padre Freezer-sonreí mientras miraba el mío.

-¿Por qué nos los ha dado?-preguntó Bulma-. Nunca antes nos hemos vestido así.-

-Porque quiero que todo el mundo sepa que sois las princesas de la base-la mirada de Padre Freezer iba guiada a mí-. Por eso nadie puede haceros daño. Nadie.-

Padre Freezer ordenó a Bulma y a sus dos hombres que salieran y nos dejaran a solas. Mi cuerpo temblaba un poco porque ya sabía que me regañaría. Se había enterado de lo que le pasó al soldado por mi culpa y ahora pagaría las duras consecuencias.

-¿Que temes, princesa?-miré a Padre Freezer que se agachaba para ponerse a mi altura.

-Me va a castigar ¿verdad?-me arrepentí porque mis palabras salieron sin ser razonadas antes.

-¿Castigarte? Claro que no-se sentó en una silla y me mandó ponerme sobre su regazo.

-Yo pensé...-me senté sobre sus rodillas y él, acto seguido, acarició mi largo cabello azabache.

-Pensaste que iba a castigarte por haber provocado la muerte de uno de mis soldados-asentí ante el descubrimiento-. Da gracias que lo haya matado otro. Si hubiera golpeado a una de mis princesas ahora mismo ese desgraciado estaría deseando la muerte más que nada en el mundo.-

-Tampoco quería que muriese, Padre Freezer-agaché la mirada ante la idea.

-Era un hombre malo y a ese tipo de seres hay que matarlos, niña-sentí sus brazos alrededor de mi cuerpo. Me abrazaba de manera protectora-. Nadie que toca a mis hijas vive para contarlo.-

-Padre Freezer...-quería decir algo pero él me interrumpió.

-No dejaré que nadie te haga daño, Chi Chi-miré sus ojos que parecían tristes-. Eres mi hija, mi pequeña princesa. Ni tú ni Bulma sufrirán porque yo no lo consentiré.-

Sonreí complacida por su gesto y sus palabras. Mi respuesta fue darle un abrazo. En mi mente podía pensar que él siempre estaría ayudándonos a mi amiga y a mí pero era todo un sueño...

Fin Flash Back.

No eramos sus princesas. No eramos sus hijas... Sólo unas marionetas que utilizar a su antojo. Sus sonrisas radiantes y sus miradas demostrando un sentimiento no eran más que unas máscaras que dejaban ver un rostro sádico y cínico. La frialdad y la oscuridad tenían un nombre y era Freezer... mi desgracia era que le llamaba como si fuera mi padre mientras que él se reía de nosotras jugando con nuestros sentimientos manipulados por su mente retorcida. Si ese soldado estuviera vivo hubiera dado permiso para matarme ahora.

Desperté de mi pensamiento poniendo la mirada en los dos Super Saiyajin que estaban peleando con Freezer cuando algo empezó a ocurrir en ese momento... El tirano juntó sus dos manos y cuando las separó se pudo apreciar una esfera rojiza entre ellas. Elevó sus brazos con ella todavía entre las palmas de sus manos y con fuerza la tiró hacia el suelo. Empezó a penetrar la tierra provocando fuertes temblores haciendo que Bulma y yo cayéramos con fuerza sobre la superficie.

-¿Estás bien?-le pregunté a Bulma viendo que había chocado su cuerpo de frente con el suelo.

-Sí-contestó emitiendo una forzada sonrisa-. ¿Tú?-

-Bien-respondí imitando su acción-. ¿Qué es eso? ¿Falló con el ataque?-

-Freezer nunca tendría un fallo tan patoso-volvimos la mirada a él-. Algo trama...-

Una sonrisa se hizo en el rostro de Freezer que miraba a Goku y Vegeta desafiante. Levantó el brazo y amenazó con la palma de la mano abierta a ambos pero nunca realizó un ataque. Empezó a reír de forma burlona mientras los saiyajins le observaban con rabia.

-¡Cinco minutos!-gritó Freezer entre risas-¡En ese tiempo vuestro planeta pasará a ser como la Tierra! ¡NADA!-

Miré a Bulma que dio un fuerte grito mirando al tirano. Volvió la vista a mí espantada de las palabras de Freezer.

-Esa esfera ha debido de dañar el núcleo del planeta-me contestó mientras se levantaba y su madre la imitaba-. Va a explotar.

La mirada volvía a Freezer. Él todavía hablaba con los guerreros, supongo de lo que dijo Bulma. Entonces no falló... dio en el blanco. Quería matarnos junto con el planeta. Empecé a sentirme invadida por el terror y la angustia. Mi corazón se paralizaba y empezaba a notar mis mejillas mojadas. No podía retener las lágrimas... Tal vez hubiera pensado que ya podía morir después de conocer lo que es amar pero todo era un mentira. ¡Quería vivir con él! No podía ser así. Que mi vida terminara de la manera que una vez pudo haber acabado. Con un planeta destruido, la Tierra.

Sentí unos brazos alrededor de mí. Bulma, mi compañera de aventura desde toda mi vida, mi mejor amiga... Mi hermana. Podía oírla sollozar en mi hombro. Freezer había condenado a las dos personas que tal vez le hayan querido de verdad... Eso era él. Un ser repugnante indigno de nombrar. En el interior de mi alma era como si me hubieran clavado un puñal pero ¿qué podía esperar? ¿Qué se arrepintiera y nos dijera que nos quería y que nada de esto nos haría daño? Claro que no... eso no ocurriría ni hoy ni nunca.

Me dejé caer en el hombro de Bulma para ocultar mi rostro ganado por el llanto. Aquel momento me estaba superando y empezaba a negarme y a creer lo que ocurría. Freezer no podía hacerle esto a sus hijas. No me sentía con la capacidad de razonar.

Bajo el consuelo de Bulma oí el sonido de una fuerte explosión. No me atrevía a mirar nuevamente. Era incapaz de hacerlo por si me encontraba con una horrible imagen en la que a la persona que amo le hubiera ocurrido algo pero un temblor más nos hizo caer separándonos la una de la otra. Obligada, por la caída, fijé la mirada en el cielo. Solamente estaban Goku y Vegeta. Los demás saiyajins habían caído muertos y Freezer... no estaba. Los dos salieron a nuestro encuentro.

-¿Y Freezer?-preguntó Bulma mirando por todas partes.

-Unimos la suficiente fuerza para matarlo-contestó Goku. Supongo que sería aquella explosión escuchada-pero requería de tanta fuerza que los demás no lo han soportado y han muerto.

-Ahora no podemos pararnos a charlar-gruñó el príncipe-. Tenemos que ir al castillo. Ahí esta la nave en la que podremos escapar antes de que esto explote.

Bulma asintió. Me miró con una sonrisa y luego la volvió a su madre. Suspiré y me dirigí a Goku que me llevó en brazos y me elevó con cuidado. Vi que Vegeta cargaba entre los suyos a mi amiga y a su espalda a la mujer. Ambos se miraron y se asintieron. Sentí como el saiyajin me agarraba con fuerza y emprendía vuelo con el príncipe a una gran velocidad. Me aferraba a su cuello con fuerza mientras miraba al suelo. Numerosos cuerpos sin vida lo adornaban entre charcos de sus propias sangres. Nunca vi nada parecido a pesar de aquellos catorce años de encarcelamiento en la base.


POV Bulma.

Llegamos al patio interior del castillo donde se encontraba la nave. Vegeta me soltó a mí y a mi madre. Kakarotto también dejó libre a mi amiga. Todos miramos delante nuestro y ahí había una gran nave. Entramos corriendo por la falta de tiempo desde que Freezer mandó la esfera.

Cuando entramos la imagen era horrible. Diversos cadáveres se encontraban por el suelo. Eran los saiyajins que iban a escapar por orden del Rey. Me fui corriendo a los controles y vi que estaban destrozados. Vegeta se acercó y vio lo mismo que yo... Una esperanza rota.

-No podemos salir si la nave está destrozada-dije mientras veía todas las pantallas dañadas.

-¡No pienso permitir que muramos de esta manera tan indigna!-gruñó Vegeta que para entonces ya había perdido la paciencia.

-Quedaran menos de dos minutos para que el planeta explote-intenté recordar el tiempo... estábamos condenados.

-¿Y si vamos a la nave de Freezer?-la pregunta de Kakarotto sonó como un rayo de esperanza-. Desde el cielo pude ver donde se encontraba.-

-¡Vamos de inmediato!-Vegeta no dudó en carga a mi madre y a mí nuevamente.

Kakarotto llevó entre sus brazos a Chi Chi que todavía se veía demasiado afectada. La muerte de Freezer era un poco dura ya que nuestra vida aún giran sobre él y los recuerdos que tenemos en los que aparece. Debíamos mantenernos frías y recordar que por mucho que nos cuidara lo hizo con malvadas intenciones.


Finalmente llegamos hasta la nave de Freezer. Ahora si que corriendo me dirigí a los controles. Solté un gran suspiro al ver que todo estaba perfecto. Los encendí mientras veía que todos tomaban posiciones. Marqué las coordenadas del planeta más cercano y comencé a pilotar hasta el lugar.

Despegamos con rapidez mientras nuestras miradas se dirigían al planeta destruido... Freezer había conseguido lo que quería. Exterminar la raza al completo. Era la segunda vez que acababa con un hogar mío. Primero la Tierra y ahora Vegetasai. Todavía no podía comprender cómo podía gustarle hacer ese tipo de cosas sin sentir remordimientos. Tantas muertes, tanta destrucción... Merecía algo peor que el infierno pero reconfortaba saber que ahí era donde estaba. Quemado por su propio fuego y ganado por su mayor enemigo.

Cuando estábamos alejados del planeta pudimos oír la explosión. Mi mirada fue directa a Vegeta que se estaba quitando el cinturón. No podía verle directamente a los ojos porque apartaba la mirada de todos. Perdiéndose en quien sabe donde. Apreté el botón de automático, solté los mandos y me quite el cinturón. Me levanté del asiento y seguí al guerrero que se había metido en una sala. Comprendía su dolor pero yo no tuve que presenciar la muerte de mi gente ni la de mi planeta.

Al entrar le vi en un pequeño almacén donde había algunas provisiones. Estaba sentado sobre una caja mirando al suelo. Cuando entré la levantó para enfrentarme a los ojos. El dolor podía verse perfectamente reflejado sobre ellos. Estaba segura de que se culpaba y eso era un error. Había logrado salvarnos a nosotros y eso ya era un merito por no hablar de la muerte de su enemigo. Fue otra persona la culpable de ello...

-Lo siento, Vegeta-me acerqué a él. Me arrodillé para ponerme a su altura-. Sé que mis disculpas no servirán de mucho pero... Ha sido mi culpa lo que ha ocurrido y si me odias lo comprenderé perfectamente.-

Él no dijo nada. Sólo se limitaba a mirarme fijamente mientras que yo me perdía en sus ojos azabaches. Sentía más la culpabilidad cuando notaba la mezcla de nuestras miradas. Me sentía demasiado vulnerable a su mirada y a su postura.

-¡Lo siento, Vegeta!-me lancé a abrazarle del cuello mientras dejaba mis lágrimas llorar.

Había matado a su padre, había exterminado su raza y había destruido su planeta. Si mi orgullo y mi boca no hubieran hablado en la ceremonia Freezer no hubiera hecho esto... Había logrado hacer lo que nadie hizo sólo con palabras. Desatar la mayor guerra entre el tirano y los saiyajins.

De pronto sentí la mano de Vegeta en mi cabeza y un brazo rodeando mi cintura. Un gesto protector y cálido. Me separé para verle a los ojos.

-¿Olvidas que eres mi mujer?-apartó mis lágrimas con sus manos tapadas con los guantes-. Tendré que soportar tenerte toda la vida conmigo.-

-¿Eso es una desgracia?-pregunté con una sonrisa leve.

-La peor de todas-contestó con una sonrisa de lado.

Sabía que estaba herido pero él no me lo iba a reconocer. Quería hacerse el duro y aceptar que lo que había pasado había pasado y ya está. Pero nada más lejos de la realidad. Se consolaba consolándome a mí. Me abrazaba a él y él lo usaba de excusa para dejar de pensar. Para olvidar... La mejor medicina para ese momento fue un fugaz y pasional beso. Dos bocas unidas por un mismo deseo y dolor. La necesidad de tenerse el uno al otro golpeados por una guerra en la que eramos protagonistas.

Sentí los dientes de Vegeta morder mi labio inferior haciendo una pequeña herida. De éste salió un brote de sangre que creaba un fino hilo que bajaba por él. Su lengua paso por ese pequeño río bebiendo del líquido mientras fundía mi mirada con la suya. Era la sangre la que realmente nos unía...


¿Os gustó? Espero que sí porque sé que deseabais seguir leyendo :). En el siguiente y ÚLTIMO capitulo tendréis lemon suave de GokuxChiChi :D

¡OS AGRADEZCO VUESTRA PACIENCIA! Sois geniales de verdad :')

Gracias por haber leído y haber dejado reviews! Seguid haciéndolo y no os desconectéis ;)