¡Resurgida de las cenizas para terminar con Lazos de sangre! Sí... la espera ha sido larga pero espero que haya valido la pena. No voy a alargarme porque quiero que disfrutéis leyendo el final :D

Tiene escenas leves de lemon de Goku y Chi Chi. Lo prometí anteriormente y cumplo con mi promesa :D

Personajes del gran Akira Toriyama!


Capítulo 13. Lazos de sangre.

Un año después...

POV Chi Chi

La destrucción del planeta Vegeta aún seguía en nuestra mente tanto como la muerte de aquel al que nombrábamos "Padre". El dolor aún inundaba en nuestro corazón. Bulma y yo habíamos vivido una triste mentira durante muchos años y era difícil despertar como si nada hubiera ocurrido.

Después del exterminio de la raza saiyajin y de la muerte del mayor asesino del Universo estuvimos vagando por varios planetas hasta encontrar aquel que nos aceptara sin importar quienes fuéramos, aunque en este caso era más bien quienes fuimos, pues de ellos poco queda ya.

Tras unas semanas de búsqueda aterrizamos en el planeta Konats, donde los konatsian nos acogieron sin tener en cuenta de quienes eramos. Ellos eran una raza bastante especial, ciertamente parecidos a nosotros, salvo por sus largas y puntiagudas orejas.

Bulma y Vegeta fueron los que entablaron conversaciones con los superiores del planeta. Entre los dos lograron llegar a un acuerdo beneficioso para ambas partes. Vegeta y Goku serían los pilares importantes en la defensa de su planeta y Bulma les brindaría con su inteligencia. A cambio de ello a nosotros nos ofrecieron un techo y comida. Suficiente para sobrevivir.

A día de hoy todo ha cambiado inesperadamente. Bulma, que tiene a su madre ahora a su lado y la cual nos habla de la Tierra y de nuestra familia, espera un hijo de Vegeta. Sí... es muy joven para tener ya un niño pero yo no puedo hablar de este tema pues hace dos meses di a luz a mi bebé, el cual es el primogénito de Goku.

Y aquí estaba yo. En la habitación de mi hijo Son Gohan el cual dormía en su cuna mientras yo le contemplaba con dulzura. Quería darle todo aquello que a mí me fue arrebatado. Deseaba darle una realidad única y una vida en la que sus padres no le abandonarían hasta que fueran viejos y para entonces él nos hubiera dado nietos.

–Chi Chi–escuché mi nombre en una varonil voz de la cual ya vivía enamorada. Sentí un cuerpo abrazarme por la espalda, las cálidas manos de un guerrero posadas en mi cintura y el aliento saliendo de aquella preciada boca golpear en mi cuello–, se hace tarde. Deberías volver a la cama.–

Me giré para verle directamente a la cara. Su frente chocó contra la mía mientras una sonrisa se agrandaba. Observaba sus ojos negros esperando perderme en ellos esta y las demás vidas.

–Tengo miedo, Goku–acaricié su rostro mientras cerraba mis ojos–. Siento temor al pensar que cuando salga de la habitación de mi hijo alguien me lo arrebate igual que a mi me robaron de los brazos de mi madre.–

Sus cálidos labios se posaron sobre los míos. Fue demasiado dulce y fugaz creando un fuerte escalofrío recorriendo por mi cuerpo que incluso llegaba a doler. Él rompió el beso sin separar su frente de la mía.

–No tienes nada de que preocuparte, Chi Chi–él sonaba preocupado y a la vez sereno. Era como un jarro de agua fría cayendo por mi cabeza–. Nadie se atreverá a llevarse a nuestro hijo lejos de nosotros y si alguien tiene una idea como esa yo me encargaré de hacerle pagar todo el dolor que nos causara.–

–Te amo–dije tan rápido cuando terminó de hablar.

Me separé un poco de él. Volví la mirada a mi hijo y sonreí dulcemente. Mis ojos volvieron a posarse en el saiyajin que me miraba con su amplia y típica sonrisa. Le agarré de la mano y le guié para que me siguiera. Abandonando la habitación de nuestro bebé nos adentramos en la nuestra. Desde que Son Gohan nació, e incluso antes de que sucediera, nosotros no habíamos tenido demasiado tiempo íntimo.

–Chi Chi...–posé mi mano sobre sus labios para que no hablara. Ya teníamos muchas conversaciones al día y ahora no era el momento para seguir con ellas. Sólo quería que la pasión embriagase nuestra habitación de tal forma que también lo hiciera con nosotros.

Delicadamente me quité el camisón que utilizaba para dormir. La tela recorrió mi cuerpo dejándome sólo con la parte íntima inferior. Me acerqué a Goku y dulcemente deposité un beso en sus labios. Él no tardó mucho en responderme. Sus manos se posaron en mi cintura atrayéndome a él y cerrando cualquier salida de la cual yo jamás escaparía.

Rodeé su cuello mientras sentía como era conducida lentamente hasta la cama. Choqué con ella y con un leve empujón ambos caímos sobre el colchón. Goku se apartó de mí mientras soltaba mi cabello dejando que se esparciera por la almohada. Sonreí mientras intentaba quitarle su ropa de entrenamiento con su ayuda. Su torso desnudo estaba más entrenado desde la primera vez que estuve con él así. Me permití el privilegio de recorrer con mis manos cada milímetro de su piel.

Él se acercó a mis labios para besarlos mientras yo aún acariciaba su musculatura. Recorría con la yema de mis dedos su espalda y sus brazos mientras que él viajaba con sus labios desde los míos hasta mi cuello. Me daba pequeños mordiscos que me provocaban la salida de varios gemidos. De vuelta con su camino bajaba desde el cuello hasta terminar en mis desnudos pechos. Sus manos también jugaban a aquel excitante juego que ejercía en cada uno de ellos. Yo le nombraba entre diversos sollozos de placer.

Goku seguía probando cada parte de mi cuerpo. Acariciaba y besaba cada parte de mí desde mis pechos hasta mi intimidad la cual desnudó en poco tiempo. Un gemido más alto a los anteriores vibró en mi garganta al sentir como probaba cada parte de mí. El calor se apoderaba de mi cuerpo envolviéndome entre oleadas se placer. Siempre me sorprendía como en la intimidad era así de pasional. Sentía que probaba todo mi ser cobrándose con mis gemidos y jadeos.

No tardó mucho en separarse de mí y volver a besar mis labios mientras le ayudaba a quitarse los pantalones del combate y su ropa interior. Esta vez el beso no fue para nada dulce y cariñoso, estaba lleno de locura y necesidad. Mordía mi labio inferior y tiraba de él casi sin medir su fuerza provocando una herida en ella. Reaccionó al ver la sangre pero yo acaricié su rostro para que no se preocupara. Quería disfrutar de él.

–Antes quería decirte algo, Chi Chi–yo sonreí al escucharle–. Quiero que sepas que como pienso proteger a nuestro hijo... también te protegeré a ti.–

–Tonto–le di un pequeño beso manchando sus labios de mi sangre–, ya sé que me proteges ahora y que siempre lo harás.–

–No es solo eso–noté sus manos separando mis piernas–. A pesar del tiempo sigues aun sufriendo por lo de mi planeta y por lo de Freezer. Yo no quiero que nada te haga daño.–

–Entonces no me dejes–besé con fuerza sus labios.

Con nuestros labios unidos Goku se adentró en mí llevándose el primer gemido de este encuentro. Esta vez fui yo la que tiré de su labio inferior haciéndole una leve herida. Supuse que él bajó su ki para ello. Sonreí al verle observándome hasta que mis ojos se cerraron al sentir las penetraciones del guerrero.

Mis uñas arañaban su fuerte y formada espalda mientras su aliento golpeaba en mi oído mezclándose con sus jadeos que eran más silenciosos que mis gemidos. Entre mis balbuceos le nombraba, le pedía que no me abandonase y que esta noche fuera eterna. Mordía mis labios mientras acariciaba mis piernas.

Mis ojos se nublaban ante las rápidas embestidas del guerrero. Los decibelios de mis gemidos aumentaban con su ritmo. Sentía que me rompía en mil pedazos bajo un cuerpo tan fuerte y poderoso. Sus ojos oscuros que se fundían con los míos reflejaban el mismo deseo que me inundaban el cuerpo. Las gotas de sudor resbalaban por su torso cayendo sobre mi pecho que se hinchaba con más frecuencia. Él volvió a pegar su frente a la mía haciendo que nuestros gemidos golpeasen los unos con los otros.

Finalmente todo se volvió más blanco. Mi espalda se arqueó chocando mi pecho con el suyo y mis brazos se aferraron con fuerza a su espalda. Mis labios quedaron a la altura de su oído para desahogar en él mi orgasmo llamándole con anhelo. Él rompió el suyo en mi boca unos segundos más tarde.

Acabamos desnudos, empapados y mirándonos sobre una cama la cual nos hizo presa del sueño a los pocos minutos de haber recobrado el aliento que nos faltaba.


POV Bulma

Miraba el verde prado que ante mi vista se presentaba. Estaba sentada junto con Vegeta que me había acompañado en contra de su voluntad. Quería estar con él ese día pues era su cumpleaños... Le observaba refunfuñar mientras miraba a Kakarotto y a Chi Chi jugando con su hijo de dos meses de vida. Mi madre por otro lado estaba ofreciendo pasteles a la pareja a la vez que invitaba a cualquier konatsian que pasase por el lugar en ese momento.

Bajé la mirada hacia mi vientre. Estaba embarazada de siete meses y obviamente ya se notaba mi estado. Esta noticia le gustó a Vegeta ya que su legado aún se conservaría aunque, como decía él, no sería de sangre pura.

–¿No te dan envidia?–él volvió la mirada hacia mí mientras yo observaba a Chi Chi y a Kakarotto–. Nosotros dentro de poco estaremos con un bebé a nuestro lado.–

Él solo emitió un sonido tosco apartando de nuevo la mirada de mí. Yo suspiré un poco incómoda. La vida había cambiado mucho aunque era lo más normal del mundo.

Freezer había muerto y su tiranía había desaparecido del Universo de la misma forma que lo hizo el planeta saiyajin y toda su población descartando a un par de guerreros. Suponía que para Vegeta ya nada era interesante. El trono perdió importancia y apenas tenía un objetivo o enemigo con el que combatir. Su vida sólo giraba en entrenar con Kakarotto para hacerse más fuerte y pensar que iba a tener un hijo... Ya nada era igual.

De pronto sentí algo y corriendo agarré la mano de Vegeta que me miró molesto. Yo sonreí mientras le ponía la mano en mi vientre.

–¡Se ha movido!–le dije mientras soltaba su mano que aún estaba sobre mi vientre–ha dado una patada.–

Nuevamente sentí aquella punzada y observé a Vegeta que se le dibujó una pequeña sonrisa. Él me miró y corriendo quitó su mano sonrojado.

–No te pongas así... Es tu hijo–acaricié mi barriga mientras mis ojos seguían mirando a Vegeta–. Va a sacar tu fuerza. Da muy buenas patadas.–

Vegeta volvió a sonreír mientras me miraba. Puede que ya no existiera ni su planeta ni Freezer, pero nosotros aún nos manteníamos fuertes y erguidos. Nada podría ya romper esta alianza que un día creamos con sangre.

–Es un saiyajin–recalcó el príncipe con orgullo.

–Es un príncipe, Vegeta–me acerqué a él para besarle.

Antes de juntar nuestros labios me fijé en que no nos viera nadie ya que él no era de realizar estas acciones o expresar sentimiento al aire libre y rodeado de gente. Para mí sorpresa antes de cerciorarme de que no eramos vistos él fue quien se atrevió a besarme sin mirar antes alrededor.

Simplemente rodeé su cuello y me dejé llevar por su cálido beso. Era esto lo que nos mantenía vivos y unidos. Nos teníamos el uno al otro y pronto a un hijo. Todo había cambiado... eso no significaba que fuera a peor.


El sol se estaba ocultando dejando un hermoso atardecer en aquel prado. Vegeta y Kakarotto peleaban por la comida mientras mi madre cuidaba de Son Gohan. En mi caso yo me encontraba con Chi Chi dando un paseo.

–¿Sabes de lo que me estaba acordando?–escuché su voz a mi lado.

–Haber si me sorprende–dije con un poco de humor.

–Recuerdo cuando eramos unas niñas y vivíamos con Freezer–la sonrisa que me adornaba en el rostro se esfumó al escuchar el nombre de ese asesino–. Me refiero a cuando gastábamos bromas a sus soldados. ¿Te acuerdas cuando le echamos un montón de picante a la comida de Zarbon y Dodoria?

En ese momento no pude evitar reír. Me llamó la atención que mi amiga paró en seco. Su mirada se mostró triste y apagada.

–También me acuerdo que hace un año casi morimos y pensábamos hacerlo unidas–Chi Chi derramó una pequeña lágrima hiriendo mi corazón–. ¿Ha cambiado algo?–

–Depende...–me acerqué a ella para quitarle la lágrima que recorría su mejilla–¿me dejarías sola si mañana volviera un Freezer?–

–Por supuesto que no, Bulma–no evité mostrar mi sonrisa.

–Yo tampoco te abandonaría , Chi Chi–suspiré mientras me sentaba en la hierba y ella me imitó–. Siempre hemos estado juntas. Ahora tú tienes un bebé y yo pronto tendré también uno al que cuidar. Todavía nos unen varias cosas.–

Ella sonrió. Se quitó la pulsera que tenía en la muñeca derecha dejando a la vista una cicatriz pequeña, yo me quité una que tenía en la muñeca izquierda mostrando una cicatriz igual a la suya.

Flash Back

Chi Chi y yo nos ocultamos en un habitación cuando los guerreros de Freezer tomaban el castillo del Rey Vegeta. Aún no le habíamos visto y tampoco estábamos preparados para verle. Seguíamos nerviosas. Todo lo que estaba sucediendo... era el fin. Sentíamos que lo era.

Deja de ser terca, Chi Chi–ella me miró molesta–. Esto lo he causado yo. Tú no tienes nada que ver. Huye antes de que sea tarde.–

¿Que parte de no voy a dejarte sola no comprendiste?–era cierto que ella era terca pero yo era igual. No podía quejarme. Lo único que deseaba era ponerla a salvo.

No puedo irme... No puedo dejar a Vegeta y...–

A ti te une Vegeta al igual que a mí me une a este planeta Goku–Chi Chi tenía un cuchillo en su mano el cual quería utilizar por si alguien se acercaba a nosotras. Era muy buena con las armas blancas–. No le voy a dejar aquí al igual que no te voy a dejar a ti. Unidas en todo ¿recuerdas?–

Asentí con una dolorosa sonrisa. Ella agarró el cuchillo y se hizo un leve corte en la muñeca derecha dejando salir un brote de sangre y un leve gemido.

¿Qué demonios haces?–me sorprendí de su locura.

¿No recuerdas en la base?–me preguntó mientras me daba el cuchillo.

En la base de Freezer los juramentos se cerraban con sangre. Igual que la promesa con Vegeta pero en esta había más derrame. Acepté el arma de Chi Chi y me corté la muñeca izquierda sin profundizar demasiado mientras me mordía el labio para evitar salir un gemido de sufrimiento y amortiguar el dolor.

Ella me dio la mano y nuestras sangres se juntaron.

Siempre juntas, Bulma–dijo ella.

Siempre juntas, Chi Chi–finalicé yo.

Fin Flash Back

A tal locura y sangrienta promesa, la cual parecía más la de un suicida o un sádico, era a lo que llamaban Lazos de Sangre. Simbolizaba que esas palabras serían eternas y perdurarían vivas mientras nosotras lo estuviéramos.

–Siempre juntas, Chi Chi–sonreía mi amiga.

–Siempre juntas, hermana–Chi Chi me dio una abrazo el cual yo acepté.

Tanto dolor sufrido, tanto daño gratuito y tanta mentira jugada habían creado que dos humanas, criadas por el ser más despiadado del Universo, se unieran para que un día plantasen cara y justicia al que destruyo su raza y planeta.

Chi Chi dice que no se imagina una vida lejos de Goku, yo no me la imagino lejos de Vegeta. Estoy segura que ninguna nos imaginamos una vida lejos la una de la otra.

Al menos eso pactamos con Lazos de sangre...


¡Aquí el final de esta historia! Realmente fue difícil escribir el final, me costó mucho y espero que haya valido la pena. Espero que aceptéis mis disculpas pero de verdad no pensaba dejar sin finalizar esta historia. He tardado pero finalmente he acabado con ella. No sé como agradeceros la paciencia, los comentarios... todos. Esto ha sido increíble. Esta ha sido una de mis mejores historias y siendo sinceros no pensaba que fuera tan increíble. Sólo vosotros habéis conseguido mostrarme que el fic es más de lo que yo pensaba así que os doy las gracias :)

Quiero deciros que para evitar plagios, que ya han ocurrido, esta historia podréis encontrarla con el mismo nombre en Wattpad bajo el usuario de Nephim.

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¡Un fuerte abrazo, un gran beso y mis más sinceros agradecimientos! Gracias por no desconectaros :)