Capítulo 12: El regreso y grandes noticias.

Hola a todos los lectores de volviendo a amar, lamento mucho la demoro, estoy yendo a una escuela primaria a realizar mis prácticas y no he tenido tiempo de escribir debido a las planeaciones y actividades que tengo que realizar para los niños y es mucho trabajo el que tengo que hacer, a los que leen predestinado les pido una disculpa también, los dejo leyendo este nuevo capítulo que espero sea uno de los mejores de esta hermosa historia que tanto amo escribir.

Paso un mes desde que Natsu y Juvia huyeron junto a Italia, nadie supo del par de enamorados durante todo ese tiempo, ni un mensaje o carta, parecía que se los había tragado la tierra, nadie intento rastrearlos pues sabían que sería en vano ya que si conocían a Natsu él se las arreglaría para no ser encontrado. La empresa entera estaba ansiosa, Natsu dijo que volvería dentro de un mes y ese mes había pasado, los más ansiosos eran el grupo de "protagonistas", todos esperaban con ansias alguna noticia de Natsu en la oficina de Gildarts el cual le dio indicaciones al portero de que si veía a Natsu o a Juvia le avisaran cuanto antes, el grupo entero daba vueltas alrededor de toda la gran oficina, cualquiera se hubiera mareado al ver a tanta gente caminando en círculos.

-¿Por qué tardan tanto? – se preguntó Erza así misma en voz alta.

-Tranquila, Natsu dijo que volvería y yo creo que así será – dijo Happy.

-No hemos sabido nada de ellos desde que se fueron – dijo Gajeel – me preocupa que algo les haya pasado.

-¿Gajeel, preocupado? Eso sí que es alarmante – dijo Cana sarcásticamente.

-No estoy jugando, conozco a Salamandra y me preocupa que haiga metido en problemas a Juvia.

-Relájate – dijo Mira para destensar a Gajeel – Natsu es responsable – todos se le quedaron mirando con cara "¿En serio?" – bueno… tal vez sea muy impulsivo pero creo que lo note diferente, se veía cambiado.

-Natsu jamás cambiara – afirmó Laxus – seguirá siendo el idiota impulsivo y destructivo que todos conocemos.

Mientras tanto, a las afueras de la empresa, un auto color azul se detiene justo en la entrada, el portero ya estaba a punto de decirles que estaba prohibido estacionarse allí cuando vio quienes se bajaban, de la puerta del conductor salió un hombre de cabellos rosado vestido de traje y con una bufanda blanca de cuadros y del asiento del copiloto salió una hermosa mujer de cabellos azul, largo y ligeramente ondulado, el portero quedo mudo, eran Natsu y Juvia, Natsu espero a Juvia en la entrada y luego le lanzo las llaves al portero.

-Quédatelo – le dijo Natsu al portero – a Juvia le gusta más mi motocicleta.

-Natsu es demasiado amable – dijo Juvia mientras abrazaba el brazo de Natsu.

-Andando, que de seguro todos nos están esperando.

La pareja se fue dejando perplejo al portero el cual veía las llaves y el auto de forma repetitiva, el portero comenzó a saltar y a gritar de alegría, estaba tan contento que se olvidó por completo darle aviso a Gildarts que Natsu y Juvia. Mientras tanto en el piso principal el elevador se abrió, todos dejaron de trabajar al ver quiénes eran los salieron de él, la pareja salió tomados de la mano y con una gran sonrisa, mientras aminaban rumbo a la oficina no dejaron de ser seguidos por las miradas de todos los empleados, unos hasta se cayeron de sus sillas o derramaron café sobre otros, a pesar de las miradas fijas de sus compañeros la pareja no lucía nerviosa, siguieron caminando hasta el escritorio de Kinana la cual estaba muda.

-Hola Kinana, ¿Cómo estás? – preguntó Natsu, la nombrada no dijo ni una palabra, solo presiono un botón rojo que activo el alto parlante que conectaba a la oficina de Gildarts.

-Señor Gildarts – llamó Kinana a su jefe por el megáfono.

-¿Qué pasa Kinana? – preguntó Gildarts.

-Están aquí – un escandaloso ruido se escuchó por el otro lado de la puerta, como si hubiera un choque automovilístico dentro de la oficina, la puerta de la oficina se abrió de par en par y de ella salieron casi atropellándose Gildarts y el resto.

-Hola chicos – saludó Natsu a sus agitados amigos recibiendo de Erza un puñetazo que lo dejo tendido en el suelo.

-¡Maldito irresponsable! – gritó Erza – pasamos un mes sin saber nada de ustedes, estábamos preocupados.

-L-lo siento – dijo Natsu adolorido en el suelo.

-¡Maldito Salamandra! – gritó Gajeel cayéndole encima con el codo.

-Gajeel-kun, basta, lastimas a Natsu – dijo Juvia preocupada de que Natsu estuviera recibiendo demasiados golpes. Gildarts toma del cuello de la camisa a Gajeel y lo arroja lejos contra un escritorio, toma a Natsu del brazo y lo levanta, Natsu temblaba como gelatina al ver la furiosa mirada de su jefe.

-¿Estas bien? – preguntó Gildarts cambiando su expresión a una más tranquila cosa que dejo confundido a Natsu.

-Sí, estoy bien – respondió Natsu.

-Que bien – Gildarts hace hacia atrás su cabeza y con el impulso le dio un poderoso cabezazo a Natsu chocando frente con frente, la frente de Gildarts tenía las venas hinchadas, Natsu sentía que su alma se le escapaba de su cuerpo mientras caía como saco de papas, su frente despedía humo blanco dando a encender lo fuerte del cabezazo - ¿Cómo te atreves a venir de una manera tan descarada después de no venir a trabajar durante un mes? – Preguntó Gildarts tratando de calmar su ira cosa que no podía – el tiempo que te tomaste será descontado de tus próximas vacaciones.

-S-si – respondió Natsu más muerto que vivo mientras era atendido por Juvia.

La noticia de que la pareja "favorita" volvió se propago como el fuego, toda la empresa y sus ramas se enteraron en segundos del regreso de ellos, mientras tanto la pareja era interrogada por sus muy curiosos amigos, Juvia era bombardeada con una serie de preguntas por parte de las chicas las cuales tenía que responder con muchísimo detalle mientras que Natsu era recibido con golpes leves en el hombro por sus amigos exceptuando a Gajeel el cual todavía estaba furiosos de que Natsu haya "secuestrado" a su mejor amiga demostrando así el mucho cariño que le tenía a su amiga de la infancia.

-¿Fueron a Roma? – preguntó impresionada Mirajane.

-Si – respondió Juvia – de allí Natsu me llevo a distintas ciudades, mi favorita fue Venecia.

-¿Hicieron "cositas"? – preguntó Cana de forma picara.

-Cana, esas cosas no se preguntan – dijo Erza decepcionada - … ¿Lo hicieron?

-Natsu fue muy romántico, todo el tiempo consentía a Juvia – contesto Juvia con un leve rubor en las mejillas.

-Jamás me imagine que Natsu fuera tan romántico – dijo Cana impresionada con todas las cosas que Natsu hizo – ni siquiera con Lucy – Cana fue mandada a volar por Erza hacia una pared.

-Continua – exigió Erza.

Salamandra! Te harás responsable si Juvia termina embarazada – dijo Gajeel de forma amenazante lo que causo que Juvia se pusiera roja como tomate.

-¡¿Piensas que soy un desobligado?! – preguntó Natsu encabronado haciéndole frente a Gajeel.

-Claro que sí, eres tu – esas fueron las palabras que dieron inicio a la pelea, una gota de sudor surco por la sien de todos, Gajeel era demasiado sobre protector - ¡Te matare si la haces sufrir!

-¡No quiero escuchar sermones y mucho menos de ti! – dos fuertes manos los sujetaron de la cabeza y los estrelló cabeza con cabeza dejándolos viendo estrellas.

-Nada de peleas en mi oficina – dijo Gildarts muy malhumorado – Natsu, Juvia vayan a trabajar, tienen que reponer el tiempo perdido.

Juvia se dirigió hacia el bufet acompañada de Freed y Natsu a Fairy motors siendo arrastrado por Happy. Juvia llego a su oficina encontrando una enorme pila de papeles que llegaba hasta el techo y otros dos montones más en una esquina.

-Este es todo el trabajo acumulado que tienes – dijo Freed – te recomiendo que empieces pronto porque… - Freed no termino la oración cuando Juvia se dirigió a su escritorio y empezó a revisar y a trabajar la gran pila de papeles a una gran velocidad que dejo asombrado a Freed - ¡oye, tómatelo con calma, si algo te sale mal…! – Freed tomó una de las carpetas que Juvia ya había terminado para revisarla y para su gran sorpresa estaba as que bien, era un trabajo excelente, más que maravillarse se deprimió, esa mujer estaba haciendo un mejor trabajo que él.

Mientras tanto en Fairy motors, Natsu tecleaba, revisaba planos, firmaba documentos a una velocidad que parecía que se había multiplicado, Happy tenía la boca tan abierta que pudiera caber un gato dentro de esta, nunca lo había visto trabajar tanto y tan rápido, las vacaciones fueron de bastante ayuda. La hora del almuerzo llegó, Natsu salió disparado como rayo de su oficina y Happy tras de él soltando un suspiro.

-Natsu, no sabes cuánto te odio – dijo Happy para sí mismo con un aura deprimente a su alrededor, durante todo el tiempo que su hermano no estuvo él tuvo que hacer su trabajo, sufrió bastante y casi no pudo ir a su casa por terminar el trabajo faltante y él llega y hace la mitad de lo que él hizo en unas horas.

Juvia terminó de guardar unas carpetas en el archivero y estiro sus brazos soltando un pesado suspiro, se dirigió a la puerta y salió de su oficina la cual estaba totalmente limpia, las pilas de papeles desaparecieron sin dejar rastro, Juvia camino por el pasillo rumbo al ascensor encontrándose a varios compañeros sentados en el suelo con auras depresivas alrededor mientras murmullaban quien sabe quién, Juvia oprimió el botón del elevador y subió a este, una vez que se fue Freed salió de su oficina con los ojos rojos, había tratado de igualar la velocidad de Juvia pero el esfuerzo fue inútil.

-Es un monstruo – dijo Freed mientras caía inconsciente por el esfuerzo.

Toda la empresa estaba reunida en la cafetería, el tema de conversación era el mismo, la pareja prodiga que regresó después de todo un largo mes de ausencia, los cuchicheos se escuchaban por todo el comedor propagándose tan rápido como un virus, todos hacían sus especulaciones e inventaban su rumores que se extendían por todos lados, todos estaban muy emocionados, todos excepto dos personas que escuchaban con desinterés como los demás halaban sobre el nuevo chisme, esos dos eran los conocidos "traidores de Fairy Tail", los cuales se encontraban sentados en la mesa más apartada como de costumbre.

-Ya volvieron – dijo el de la mirada gris.

-Eso parece… es un poco irónico – prosiguió la rubia.

-Ni me lo digas… aun sientes algo por él ¿no es así? – preguntó Gray con pesar.

-Lo quiero… pero no esa clase de querer – contesto Lucy – solo espero que esta vez encuentre la felicidad, ¿Qué hay de ella, aun la quieres?

-Creo que en realidad nunca la quise – contestó Gray – al menos no de esa forma, ella es muy especial, hubiera hecho feliz a cualquier hombre.

-A todos menos a ti.

-Así es.

Entre murmullo y cuchicheo hizo acto de presencia, casi como si los hubieran invocado, los reyes de roma, todos cesaron de hablar para prestarle atención a la pareja recién llegada, los cuales conversaban mientras se dirigían a una mesa sin prestar atención a las atentas miradas, Juvia traía consigo unos recipientes de plástico, seguramente con comida, los dos conversaban animadamente, Natsu bromeando y Juvia riéndose por las ocurrencias de su pareja, todos los presentes miraban con cierta envidia, en especial las parejas, a aquellos dos tortolos que emanaban una intensa luz de ellos.

-No puedo creer el trabajo que tengo – dijo Natsu mientras masajeaba su cuello – Gildarts fue bastante duro esta vez.

-Y no es para menos, Natsu y Juvia estuvieron ausentes mucho tiempo.

-Si… pero valió totalmente la pena ¿no? –preguntó el peli rosa con tono seductor poniendo colorada a su novia.

Juvia carraspeo su garganta.

-Cambiando de tema, las chicas me dijeron que nos juntaríamos en casa de Erza después del trabajo, aunque no me dijeron el motivo de la reunión.

-De seguro te quieren interrogar más a fondo – formulo Natsu – por lo regular siempre hacen eso pero te acostumbraras.

-Hey Natsu – llamó una voz chillona, el nombrado voltea y ve a su medio hermano dirigiéndose a él.

-¿Qué pasa Happy? – preguntó Natsu.

-Te buscan en tu oficina – respondió el peli azul.

-¿Quién?

-Jellal

-¿En serio? – Dijo Natsu sorprendido - ¿Qué querrá? Juvia, v termina de almorzar, tal vez tarde un poco.

-Está bien – dijo Juvia de forma comprensiva, Natsu se levantó de su silla y se fue a Fairy motors – Happy.

-Mande Juvia.

-¿Jellal es el novio de Erza?

-Así es, creo que lo conociste antes en la piscina.

-Sí, pero casi no hable con el ¿Cómo es el?

-Como la gran mayoría de los amigos de Natsu, un hijo de perra traicionero – Juvia no entendía a qué se refería – Jellal, en el pasado, no tuvo exactamente buenos términos con Fairy Tail, tuvimos muchos problemas por su culpa pero la más afectada fue Erza, Jellal la utilizó para atacar a Fairy Tail, jamás había visto a Erza llorar así.

-Erza-san siempre me pareció alguien muy fuerte, jamás llegue a pensar que pudo pasarle algo así – dijo Juvia con empatía, conocía más o menos esa sensación.

-Pero lo que hizo Natsu fue bastante radical.

-¿Qué hizo?

-Golpeo a Jellal a tal grado que fue hospitalizado por un mes.

-Pero… en aquel entonces Jellal ya era fiscal de distrito ¿no?

-…Si, no podíamos sacarlo de prisión a pesar de todo nuestro esfuerzo, pero cuando Jellal fue dado de alta levanto los cargos y fue liberado.

-¿Por qué haría eso? Quiero decir, eran enemigos.

-Deduzco que Natsu le habrá dicho algo mientras peleaban.

-¿Qué habrá sido?

-Tal vez lo mismo que a Gajeel y a Laxus.

-¿También peleó con ellos?

-Sí, Gajeel intento robar información de la empresa y tras una paliza Natsu lo perdono y Laxus trato de tomar la empresa y al igual que a los otros le dio una paliza, a pesar de que Natsu terminó más golpeado.

-Natsu es sorprendente.

-Así es él, es uno de los principales pilares de la empresa, tanto laboral como personal ha sido un gran apoyo para todos.

Mientras tanto, Natsu, llego a su oficina donde lo esperaba Jellal recargado en su escritorio.

-Es raro que vengas aquí – dijo Natsu - ¿paso algo?

-Natsu, vengo a hablarte de algo muy serio.

-Está bien, lo siento – dijo Natsu alterado sorprendiendo a Jellal – no fue mi intención golpear a aquel guardia en Italia o romper aquella estatuilla de mármol.

-¿De que estas hablando? – preguntó Jellal sin entender de qué rayos hablaba.

-…No, nada, olvida lo que dije, ¿Qué se te ofrece? – Jellal saco una pequeña caja de su bolsillo la abrió y revelo que dentro de esta había un anillo con un diamante – lo siento, yo no le tiro a ese barrio.

-¡No es para ti idiota! – Gritó Jellal – es para Erza.

Natsu se puso serio, miraba fijamente a Jellal en los ojos como si buscara una pizca de duda en sus palabras, sin decir nada camino hacia su escrito y de un cajón sacó una botella de Wisky y dos vasos para luego proceder a llenar una cuarta parte de ellos y darle uno a Jellal.

-No sabes cuánto he esperado por esto – dijo Natsu - ¡Al fin te pusiste pantalones idiota! – celebro para beberse su vaso de golpe.

-Creo que la que debería de estar emocionada es otra persona.

-Claro, pero para mí también, Erza a estado esperando mucho por esto, ella es la hermana que nunca tuve y le deseo siempre lo mejor, aunque le gustaste tu así que me tengo que aguantar.

-jaja – rio Jellal con sarcasmo – muy gracioso, pero darte la noticia no era a lo que vine, quiero pedirte la mano de Erza.

-¿Y porque a mí? – preguntó Natsu confundido.

-Eres lo más cercano más cercano a un pariente de Erza, por eso vengo a pedir tu bendición.

-Mexicano tenías que ser.

-Español – corrigió Jellal – más bien parte.

-Es lo mismo, con respecto a tu petición… tienes mi bendición, cuñado – ahora fue Jellal quien bebió su vaso de un solo golpe.

-Muchas gracias, a ti y al resto de Fairy Tail, después de lo que les hice me perdonaron y me aceptaron entre ustedes, a pesar de que no trabajo aquí.

-Que puedo decir, es conveniente tener a un contacto en la policía – bromeo Natsu.

-Ya tienen abogados.

-Pero nunca se sabe, a propósito ¿Dónde se lo vas a pedir?

-Me alegro que me lo preguntes, la iba a llevar a su restaurante favorito e iba pedirle al camarero que pusiera el anillo en el fondo de la copa y… - Jellal no pudo terminar de contar su plan ya que fue golpeado por Natsu en la mejilla.

-¡¿Es en serio?! – Exclamó Natsu – vas a usar ese truco tan barato y usado para proponerle matrimonio a mí Erza, a lo menos esfuérzate.

-¿Y qué quieres que haga?

-Tú eres el que se quiere casar, impresióname.

Jellal carraspeo su garganta.

-Erza – se pone de rodillas el peli azul – me harías el honor – Jellal no pudo acabar la oración ya que Natsu le dio un puñetazo en la mejilla quedando con la cabeza volteada.

-¡Y sigues sin entender! Imagina que yo soy Erza y dime lo que le dirías a ella – dijo Natsu molesto, Jellal cubre su rostro con su mano y se levanta aun con su cara volteada a otra dirección – por favor, no te pegue tan fuerte.

-Erza – dijo ella mientras se levantaba y justo en ese momento giraba su cabeza y apartaba su mano de su rostro causando que su cabellera se moviera como si hubiera pasado una corriente de aire por la habitación, su voz tenía un tono sensual y un atractivo sobrenatural, sus ojos despedían chispas, su rostro en si se había vuelto la encarnación de la seducción misma, Natsu solo se quedó mudo observando pasmado aquello que no tenía explicación – te he amado desde el momento desde que te conocí, mi mirada jamás se ha posado en ninguna mujer que no seas tú y mis pensamientos se niegan a abandonarte, tu eres el corazón que mantiene vivo a mi cuerpo y por ende no puedo vivir sin ti.

-Mierda casi caigo – pensó Natsu en voz alta, ahora comprendía por qué Erza estaba tan loca por él, Jellal se pone de rodillas y toma la mano de Natsu.

-¿Me harías el honor de hacerme el hombre más feliz sobre la infinidad del cosmos y convertirte en mi esposa?

-Acepto – dijo Natsu tratando de imitar la voz de Erza, Jellal sacó el anillo y se lo puso en el dedo anular.

En ese momento se escuchó como una pila de papeles caía al suelo, ambos voltearon hacia la entrada, pues de allí provino en sonido, la persona que dejo caer aquellos papeles era nada más ni nada menos que la pelirroja que por la cual ambos estaban haciendo esa escenificación, quien sabe desde cuando estaba allí, los dos la miraron de pies a cabeza, parecía una estatua y su cara reflejaba asombro, tenía la boca abierta a cal y canto y los ojos abiertos de par en par y no dejaba de temblar. Jellal y Natsu miraron a Erza, luego a ellos, luego al anillo en el dedo de Natsu y luego Erza, ese ritual se repitió tres veces más.

-Esto no es lo que parece – dijo Jellal imaginándose lo que pasaba por la cabeza de la pelirroja.

-Me… me tengo que ir – Erza salió disparada como bala de la oficina de Natsu.

-¡Espera, Erza… mierda! – Exclamo Jellal mientras iba tras ella no sin antes darle un derechazo a Natsu el cual trataba desesperado de quitarse el anillo que se había atorado en su dedo.

En ese momento Mira, Levy, Everegreen, Cana y Bisca recibieron un mensaje que decía "Verónica", todas las chicas dejaron todo lo que estaban haciendo y fueron casi volando hacia el departamento de la que había escrito el mensaje la cual era Erza pasando por Juvia a su oficina llevándosela casi a rastras, todas entraron agitadas encontrándose a Erza abrazándose las piernas en su sofá mientras lloraba, Mira, Levy y Ever se dirigieron a la cocina mientras que Cana y Bisca quitaban la chapa de la puerta y ponían otra, Juvia miraba sin entender la situación y se preguntaba que estaba sucediendo, las chicas que fueron a la cocina con tasas de té, galletas y un litro de helado, Mira se sentó al lado de Erza y le dio el helado y una cuchara, en ese momento Juvia se decidió por hablar.

-Juvia no entiende porque la sacaron de su oficina y la trajeron aquí.

-Es verdad – dijo Mirajane – Juvia no ha recibido el cuadernillo de CCFT.

-¿Qué es eso? – preguntó la peli azul sin poder entender nada aun.

-Código de Chicas de Fairy Tail, te llegara el lunes.

-Recibimos el código "Verónica" de Erza y decidimos traerte – prosiguió Cana.

-¿Y que es un código "Verónica"? – volvió a preguntar Juvia.

-Significa que el novio la engaño – explicó Bisca terminando de quitar la chapa de la puerta y poner otra.

-Juvia tiene otra pregunta ¿Por qué cambiaron la chapa?

-Para que él y ano entre – dijeron todas al unísono.

-Supongo que se refieren al novio de Erza, Jellal ¿verdad?

-Así es – dijo Levy – Erza, cuéntanos que ocurrió, obviamente sabemos que pasó pero necesitamos los detalles – todas asintieron al mismo tiempo.

Erza comía desenfrenadamente el helado, se limpió las lágrimas y lo dejo en la mesita de centro que tenía en frente.

-Lo descubrí hoy – todas empezaron negar con desaprobación con la cabeza – escuche que está en la empresa y lo fui a buscar y cuando lo encontré lo vi todo – decía Erza entre lágrimas y llanto.

-Qué sínico, no tiene vergüenza ese desgraciado – dijo la Strauss.

-Un momento por favor – dijo Juvia – Jellal engaño a Erza, eso quedo claro, lo de los códigos es raro pero no fuera de lo usual con ustedes pero ¿Por qué cambiaron la chapa de la puerta?

Justo en ese ellas cierran la puerta y le ponen seguro y no paso ni cinco segundos cuando alguien trata con desesperación de abrirla, el sonido de unas llaves tratando de entrar por la cerradura de forma frenética en vano porque la llave no entraba.

-Erza, soy yo – la voz era inconfundible, sonaba bastante agitado y desesperado, Mirajane se coloca detrás de Erza y le cubre sus orejas con sus manos para que ella no pudiera escuchar nada - ¡¿Cambiaste la chapa?! – Jellal comienza a golpear la puerta.

-Ella no quiere verte – dijo Cana.

-¡Están aquí! – Exclamó Fernández sorprendido – que rápida reacción – dijo bajando más la voz.

-Eres un traidor Fernández, lo volviste a hacer – le reclamó Mirajane.

-Déjenme hablar con Erza – exigió el peli azul.

-Ella no hablara contigo – respondió Levy.

-¡Dejen que ella responda! – dijo mientras seguía tratando de abrir la puerta.

-Juvia piensa lo mismo – dijo la peli azul ganándose una reprimida con la mirada de todas

-Al fin tienen a una que entiende a razones entre ustedes – dijo Jellal aliviado.

-Ella es nueva, no cuenta – excusó Bisca.

-¿Entonces porque le cubren los oídos? – preguntó un poco consternada la Loxar.

-Esta chica es tan tonta y débil en lo que se refiere a ese tipo que con cualquier cosa que le diga lo perdona, a ocurrido antes y seguirá pasando hasta el fin de los tiempo, creeme, ya ha pasado – explicó Levy.

-¡Maldita sea! – gritó Jellal para después arremeter violentamente contra la puerta sin poder siquiera sacarla ni un milímetro de su sitió - …puerta antirrobo, eres un genio Jellal – se recriminó.

-Vete, ella no te escuchara – volvieron a insistir todas.

Los sonidos de forcejeo cesaron, se escucharon unos pasos alejarse, Ever se acercó a la puerta y vio por el visor de esta para comprobar si se había ido y efectivamente así fue, Jellal se había marchado.

-El peligro ya pasó – dijo Ever, todas soltaron un suspiro y le destaparon los oídos a Erza.

-¿Se fue? – preguntó Erza.

-Así es – contestó Mira volviéndose a sentar junto a ella.

-Gracias, no sé qué haría sin ustedes.

-Ni que lo digas – dijeron todas al unisonó.

-En fin, sigue contándonos – dijo Cana.

-Sí, ¿Quién es la zorra con quien te engaño? – dijo Mirajane sacando una escopeta de quien sabe dónde.

- ¡Ese fue el mayor problema! – Exclamó con desesperación la pelirroja mientras volvía a llorar llamando la atención de las chicas – fue con un hombre.

Si las quijadas no estuvieran unidas a la cabeza se les hubieran caído, las chicas estaban absortas, no daban crédito a lo que Erza decía, ¿Jellal gay?, eso era la última de las cosas que esperaban de él de la larga lista de fallos, errores y malas descripciones de su persona.

-Lo sabía – dijo Cana victoriosa.

-¡¿Y porque nunca me lo dijiste?! – exclamó furica la Scarlett.

-No tenía pruebas, lo único que apoyaba era mi teoría era el hecho de que todavía no te había pedido matrimonio.

-Espera – dijo Mirajane parpadeando repetidamente – Estamos hablando del mismo Jellal, ¿verdad? – Erza asintió - ¿Y con quien te engaño?

-Con Natsu – respondió Erza deprimida y bastante decaída, su voz, apenas audible, llegó perfectamente a los oídos de todas en la habitación, las presentes quedaron petrificadas como si hubieran sido hechizadas, las cuencas parecían que se les iban a salir, pensaron que habían escuchado mal pero la cara de Erza no reflejaba duda ni parecía que mentía. Pensándolo un poco mejor tendría un poco de lógica, después de dos matrimonios fallidos no sería raro que un hombre se rindiera respecto a buscar a una mujer con la cual vivir el resto de sus vidas, todas estaban sacando un montón de conclusiones en sus cabezas para justificar aquello.

-Tiempo fuera – dijo Juvia haciendo una "cruz" con sus brazos – Natsu jamás traicionaría a Erza-san y definitivamente no es gay – Mirajane asintió apoyando la noción de la abogada, las chicas miraron un tanto extrañadas la acción de la albina pero no le dieron importancia.

-Pero yo los vi – dijo Erza entre lágrimas – entre a su oficina y los sorprendí en el acto.

Descripción del suceso según la mente de Erza.

Erza entró a la oficina principal de fairy motors para entregarle unos documentos y de pasada ver a su querido y amado novio, pues, el guardia de la entrada, le aviso que Jellal había entrado a la empresa con dirección a fairy motors, al entrar a la oficina se encontró con una escena que su cerebro no lograba entender, Natsu se encontraba de pie con una expresión de asombro reflejada en cada poro de su rostro, Jellal se encontraba justo en frente de él de rodillas con una pequeña del tamaño de su palma irradiando ese usual brillo que emanaban sus ojos.

-¿Me harías el honor de hacerme el hombre más feliz sobre la infinidad del cosmos y convertirte en mi esposa?

La voz de Jellal sonaba tan natural y serena, cada palabra despedía pasión, cariño y amor del más puro que pudiera existir, era la voz del Fernandez, la que la volvía loca con tan solo un susurro, pero ahora le decía aquellas palabras que tanto ella había anhelado oír por casi veinte años a otra persona que no era ella, su mente apenas podía procesar aquella escena de telenovela, trataba de decir palabra pero no salía sonido alguno de boca, lo único que pudo hacer fue mirar a aquel chico de cabello rosado al quien consideraba como un hermano de forma expectante, esperando que dijera que no, sin embargo para su desdicha y pena dijo todo lo contrario.

-Acepto – fue la respuesta de aquel hombre que una vez consideró un hermano menor. Un brillo mágico rodeo a ambos hombres mientras el peli azul le ponía el anillo en el dedo anular de Natsu.

La respuesta de Natsu se clavó como una furiosa flecha en su pechó, todo su mundo se rompió como un cristal y su alma caía en un oscuro abismo que no parecía tener fin, su cuerpo temblaba como si un sismo interno sacudiera sus entrañas, las fuerzas abandonaron su cuerpo causando que el agarre que tenía sobre aquella pila de papeles se aflojara y los dejara caer, el ruido producido por aquellas hojas llamo la atención de los que estaban frente a ella sacándolos de esa atmosfera tan romántica en la que se encontraban, parecía que Jellal le había dicho algo pero ella no pudo escuchar nada, sin poder decir o hacer nada la única opción que le quedó a la pelirroja fue correr y huir de aquel lugar lo más rápido que pudiera, claro, el asombro no le impidió mandarle aquel mensaje a sus amigas.

Fin de la descripción del suceso según la mente de Erza.

-Y eso es lo que pasó – concluyo Erza deprimida al recordar tan desgarradora escena.

-Pues no necesitamos más pruebas que esa – dijo Cana cruzándose de brazos mientras el resto, menos Mira y Juvia, asentía.

-Debe haber una explicación razonable a todo esto – dijo Juvia aun defendiendo al Dragneel – lo que tenemos que hacer es hablar con Natsu.

Justo en ese momento se escucha un golpeteo en la ventana al otro lado de la habitación, pensaron que había sido un ave golpeando la ventana pero el golpeteo de volvió a repetir, Erza se acercó al ventana y abrió la cortina que cubría la ventana que daba vista a la calle y como por arte de magia el anterior nombrado apareció justo en frente de ella, el corazón de la pelirroja pegó un brinco y los ojos casi salen disparados del asombro al encontrarse con el peli rosa frente a la ventana temblando como gato bajo la lluvia, de inmediato Erza abre la ventana y jala a Natsu hacia adentro poniéndolo a salvo, Natsu respiraba agitado como un conejo acorralado.

-¡Natsu! ¿Qué demonios te pasa? – Le reprochó la pelirroja mientras el resto de las chicas se acercaban - ¡Estamos en un quinto piso por el amor de Dios!

-Lo sé – decía Natsu entrecortado – le tuve… que pedir al vecino… que esta dos puertas a la derecha de la tuya… que me dejara salir por su ventana... y caminar por la saliente… hasta llegar a la tuya.

-Eso sí que esta de locos – dijo Cana.

-¿Y qué haces aquí? Traidor – masculló Erza recuperando la compostura y tomando un semblante de decepción.

-Venía a explicarte lo que sucedió – respondió Natsu ya recuperando su pulso.

-No necesitas hacerlo, yo sé lo que vi.

-Lo es – las palabra sorprendieron a la pelirroja y llamaron la atención del resto – es por eso que vine, conociendo tu mala fortuna y el cómo eres para exagerar las cosas – esto último molestó mucho a la Scarlett – lo más probable es que solo hayas escuchado la parte final en la que él me pedía matrimonio, ahora les contare toda la historia.

Después de una explicación más detallada en donde Natsu defendía su sexualidad y explicaba los motivos del Fernandez por su visita, Natsu, terminó mostrando el anillo que tenía en su dedo anular el cual ya estaba morado por la falta de circulación como ultima prueba, pues, el diamante tenia forma de hada y tenía una grabado que decía "Scarlett" en letra cursiva.

-Y eso es lo que pasó – concluyó Natsu.

En el mismo instante en que terminó de contar su historia una muy furiosa mujer con cabello rojo y ojos endemoniados con una sed de sangre diabólica arremete con furia con el susodicho golpeándolo salvajemente en el rostro, entre todas las chicas sujetaron a la endemoniada chica que tenía todas las intenciones de arrancarle el dedo en el que tenía el anillo con los dientes y por poco lo hacía.

-¡Maldito idiota, arruinaste mi vida, cualquier cosa hubiera estado bien! – le gritaba a Natsu con amargura.

-Él tenía buenas intenciones, no puedes culparlo por eso – dijo Mirajane abogando por Natsu el cual yacía en el suelo como animal atropellado por los potentes golpes de Erza.

Erza se dejó caer al piso de rodillas con un aura depresiva alrededor de ella y no era para menos, prácticamente dejó pasar la oportunidad que ella había anhelado durante años, su mayor sueño y fantasía, ser la señora Fernandez. Al día siguiente en la empresa, Erza, se encontraba en el comedor sentada junto a todas las chicas, tenía los ojos rojos y unas enormes ojeras, señales que indicaban que había estado en vela toda la noche, posiblemente llorando.

-No te desanimes Erza – le dijo Levy tratando de animarla – vas a superar esto.

-No, no podre, él jamás me hablara de nuevo, terminara nuestra relación y se casara con otra, tendrá familia, hijos y yo moriré vieja, sola y gorda – dijo Erza bastante pesimista.

-Estas exagerando las cosas – dijo Mirajane – han pasado por situaciones peores y las han resuelto, podrán superar esto también.

-Esto no podrá repararse, soy como una hoja que se cayó del árbol, una vez despegado de él no podre volver a unirme – decía la pelirroja con melancolía.

-Eso ni siquiera tiene sentido – dio Cana dándole un sorbo a su cerveza – ten a lo mejor esto te anima – Cana le extiende una tarra grande con cerveza recibiendo un leve karatazo de mira.

-A lo menos nos tienes a nosotras – dijo Levy. Erza se pone a llorar cubriendo su rostro con sus manos, las chicas se sintieron ofendidas con la acción de la pelirroja.

Justo en ese momento se empezó a escuchar el sonio de una guitarra a la distancia, el cual se empezó a hacer más fuerte conforme avanzaba mientras se le unían mas instrumentos, trompetas, clarines, y demás, las puertas del comedor se abrieron de golpe y dos hileras de mariachis vestidos de negro, eran alrededor de unos cincuenta, los músicos rodearon la mesa de Erza sin dejar de tocar, justo de entre los mariachis salió uno vestido de blanco, de pelo azul y un tatuaje en él lado derecho de su rostro, era Jellal. Todos los presentes estaban boquiabiertos, sobre todo Erza, la cual estaba muda de la impresión y no era para menos, nuca se lo hubiera visto a venir.

Escucha esta canción.

Comenzó a cantar Jellal al mismo tiempo que los mariachis empezaban a cantar.

Que me sale del corazón

Solo te pido un momento

O tan solo un minuto

O tan siquiera un segundo

Escuchame por favor

Eres lo menjor que me ha pasado

Por favor permanece a mi lado

A mi vida llegaste

Y todo lo cambiaste

Con tu mirada tan dulce

Que me roba el aliento

Justo en ese momento

Se que no estoy mintiendo

Se que te he lastimado

Se que he sido el culpable

De todos tus llantos

Y de todos mis fracasos herirte a sido el peor

Se que te sigo fallando

El amor que he jurado

Como lo he maltratado

Y tu corazón he partido en dos se quedo

No sé si exista el perdón

Para esta cruel situación

Pero en esta ocasión

Te digo de corazón…

Escucha esta canción

Que me sale del corazón

Solo te pido un momento

Tan siquiera un segundo

Escuchame por favor…

Aún recuerdo aquellos días

Donde todo era alegría

Solo éramos tú y yo

En esa ocasión

Nos juramos amor

Y entre beso y beso

Y caricia y caricia

Con la luna de testigo

Te entregaste a mí

y yo totalmente a ti…

Escucha esta canción

Que me sale del corazón

Solo te pido un momento

Tansiquiera un segundo

Escuchame por favor…

Hoy te pido perdón

Por el daño que te he causado

Te prometo todo hacer a un lado

Pero ven y toma mi mano

Sin ti ya no hay camino

Por favor quedate conmigo

Sin ti yo estoy perdido

Sin ti ya no hay un destino

Ya la vida no tiene sentido

Si tu no estas a mi lado

Esta pierde su significado

Muero lentamente

Si no estás presente

Escucha esta canción

Que me sale del corazón

Solo te pido un momento

Tansiquiera un segundo

Escuchame por favor

Quiero gritarte te amo

Hasta que se apague mi voz

Tú lo vales mi amor

Yo te entrego mi corazón

Escucha esta canción

Que me sale del corazón

Solo te pido un momento

Tansiquiera un segundo

Escuchame por favor:

"yo te amo, mi amor…"

Agradecimiento al genio escritor "Fanatico Z" por contribuir con esta canción a esta romantica historia como en otros fic's en los que me ha apoyado.

Toda la cafetería comenzó a gritar, chiflar y ovacionar al grupo de músicos y otros lloraban por lo conmovedora que era la canción, la más afectaba de todas fue Erza, la cual lloraba a mares pero estaba vez de alegría infinita, Jellal se quita el sombrero y se pone de rodillas frente a Erza.

-Erza Scarlett – dijo el Fernandez sacando una pequeña caja de su bolsillo, Erza voltea a ver en dirección hacia Natsu el cual estaba de pie cruzado de brazos, al percatarse de la mirada de la pelirroja le enseña su dedo anular el cual se encontraba vendado – me harías el hombre más feliz de la tierra.

Jellal abre la cajita revelando el anillo que Natsu tenía el día anterior. Todo el mundo comenzó a regocijarse de alegría, no había alma en fairy tail que no supiera cuanto quería la apodada "Titania" de las ventas el casarse justamente con el sujeto que yacía en el piso de rodillas con una banda de mariachis alrededor suyo.

-Aceptó – dijo sin dudar la Scarlett y la futura señora Fernandez para después lanzarse a los brazos del Fernandez y besarlo con pasión que fue correspondida al instante.

Los gritos de júbilo inundaron todo el edificio, los más cercanos a ellos no cabían del gozo del ver el sueño de una de sus más grandes amigas hecho realidad, cabe decir que más de uno soltó más de una lágrima. Uno de los mariachis se separó del grupo y se dirigió hacia la mesa en donde se encontraba Juvia, el pícaro mariachi empezó a tocar su guitarra frente a la peli azul mientras le dedicaba una mirada coqueta, lo que paso después no fue de extrañarse, Natsu se levantó como una fiera para propinarle n fuerte derechazo al osado mariachi que cayó como costal al piso, los otros mariachis, al ver a uno de sus compañeros caídos, rompieron su formación para lanzarse contra el tipo que ataco a sus camarada, Natsu no retrocedió, fue todo lo contrario, se lanzó contra la manada de mariachis seguido por todo el comedor, una batalla campal se desato dentro del comedor, instrumentos musicales, comida, vajillas y personas salían volando por todos lados y en medio de ese desastre se encontraban los recién comprometidos Jellal y Erza la cual le daba una mirada a todo su alrededor mientras esbozaba una sonrisa, no podía pedir más ese día, Jellal pidiéndole matrimonio y una pelea, ese sería el segundo mejor día de su vida, pues el primero sería el día de su boda, Erza mira a Jellal como si le pidiera permiso y este suelta un suspiro y asiente, lo siguiente que paso fue que, tanto mariachis como personal, salían volando con el paso del huracán rojo que se unió a la revuelta dejando a todos fuera de combate, los gritos se hicieron sonar por toda la empresa hasta quedar todo en silencio.

Gildarts se encontraba sentado en su escritorio con los codos en este y los dedos entrelazados, delante de él se encontraban Natsu, Erza, Jellal y un mariachi, Gildarts parecía bastante tranquilo, aunque la vena que sobresalía de su frente decía todo lo contrario, había hecho llamar a los presuntos responsables de la pequeña guerra que se libró el Fairy Tail y la verdad es que no le sorprendía el ver al pelirosa y a la apodada "Titania de las ventas" sentados frente a su escritorio, pero ver a Jellal y a un mariachi completamente desconocido era nuevo.

-Déjenme entender – dijo el director ejecutivo de la empresa – le viniste pedir matrimonio a Erza – dijo señalando a Jellal - metiste a un pequeño ejército de mariachis a la empresa y tu – dijo señalando a Natsu – golpeaste a uno de ellos causando un pleito en el comedor y luego tu – ahora señalaba a Erza – mandaste al hospital a treintaicinco miembros del personal y a casí medio grupo de mariachis al hospital y por ultimo usted señor – ahora señalaba al mariachi – me está pidiendo una indemnización por los gastos médicos y el equipo dañado, ¿Me pase algo? – preguntó al final con sarcasmo.

-… Nosotros ganamos – dijo Natsu causando que a su jefe se le hincharan tres venas más y su cabello se despeinara.

Gildarts pagó las facturas del mariachi junto a Jellal, el hombre se fue dejando solo a los tres.

-¿Qué debería hacer con ustedes? Tal vez despedirlos – se decía a sí mismo el jefe aguantándose toda la ira acumulada.

-Siempre dices lo mismo y nunca despides a nadie – refutó Natsu, la poca paciencia de Gildarts se evaporo como agua en el desierto, con un solo brazo tira el escritorio hacia un lado mientras se ponía de pie con una cara que espantaría hasta el mismo diablo, esa fue la señal de Natsu para correr, Natsu atravesó literalmente la puerta mientras era perseguido por un jefe colérico que de seguro lo ataría si lo pescaba siendo seguidos por las miradas curiosas de todos los trabajadores.

Después del incidente en las oficinas todos decidieron ir a la casa de Erza a celebrar las buenas nuevas, Erza no dejaba de presumir su anillo ante las chicas causando cierto recelo hacia ella y miradas de enojo a sus respectivas parejas los cuales captaron las indirectas de sus novias y no pudieron evitar sentirse un poco nerviosos, por decisión de Natsu el quiso pagar la boda alegando de que era forma de pagar el malentendido que surgió por su causa, Erza no alegó nada ante la petición del Dragneel.

-¿Y cuándo será la boda? – preguntó Wendy.

Esa era la pregunta que todos esperaban oír y aún más su respuesta, sin duda alguna seria pronto pues conociendo a la Scarlett lo haría lo más pronto posible.

-La semana entrante – contesto de la forma más normal que se podía la Scarlett, todos los que se encontraban con bebidas o comiendo algún aperitivo los escupieron de forma estrepitosa, nadie esperaba que fuera tan pronto.

-¿No te parece un poquito apresurado? – preguntó con nerviosismo Cana.

-Creeme, si pudiera mañana lo haría – respondió Erza.

-Una boda requiere preparación de ante mano, no creo que puedas… - en ese mismo momento Erza saca una enorme carpeta de costilla con preparativos de la boda dejando muda a la albina - ¿Hace cuánto que lo tienes?

-No quieres saber – le contestó Cana en un susurro.

-Ya tengo todo listo, el vestido, el lugar, la recepción, la comida, la música, el tema, el sacerdote, donde pasar la luna de miel, reservaciones y demás – enumero Erza con los dedos, por la sien de todo el mundo surco una enorme gota de sudor – solo me falta una madrina, queda una bacante.

¿Y quiénes son? – preguntó Levy con curiosidad.

-Obviamente Mira y tú, a la última se lo iba a preguntar hoy, ¿Juvia? – La nombrada voltea - ¿quieres ser mi madrina?

-Pero… Erza-san, ¿estas segura? – preguntó Juvia absorta con la proposición.

-Así es, sé que no te conozco de hace mucho pero fue gracias a ti que Natsu es tan feliz, ese es motivo más que suficiente para mí, claro, eso si tú quieres.

Juvia no sabía que decir, era un gran honor ser elegida como madrina de boda, nunca antes había sido una y se sentía alagada y feliz de ser incluida en ese extraño grupo que se llamaba así mismo "familia", una muy extraña por cierto, no tuvo que pensarlo mucho para dar su respuesta.

-Juvia acepta.

-Que bien – dijo Erza contenta.

Todos comenzaron a felicitar a Juvia por ser escogida, estaban tan absortos que nadie se preguntó quién era la que ocupaba el lugar de Juvia antes, Erza miro la carpeta, estaba abierta en la página de vestidos para las madrinas, en él se encontraba un vestido y tres fotos, una de Mira, otra de Levy y la última pertenecía a Lucy, Erza miro con melancolía la foto de la rubia, ella misma había sido la madrina de ella en su boda con Natsu, recuerdos comenzaron a surcar la mente de Erza en ese momento.

Flashback

Hace 3 años.

-Lucy, el día en que me case quiero que seas mi madrina – decía una muy sonriente Scarlett.

-¿En serio? ¿No sería que mejor escogieras a personas que conozcas desde hace más tiempo?

-Para nada, quiero que seas tú, te consideró como una hermana y a la vez siento que te debo algo por sacar a Natsu de su depresión.

Lucy niega con la cabeza.

-No me debes nada, amo a Natsu y quiero estar con él por siempre, aceptó ser tu madrina solo si tú eres la mía.

-Acepto gustosa – dice Erza estrechando su mano – pero no te cases antes que yo – bromeo Erza.

-Entonces espero que haya vestidos bonitos para mujeres de cincuenta años – devolvió la broma Lucy guiñándole un ojo.

-¡Que grosera!

Fin del flashback

Erza se golpeó mentalmente para sacarse esas imágenes de su cabeza, ella había traicionado su confianza y la de todos al engañar a Natsu, era lógico que escogiera a otra madrina entonces… ¿Por qué le dolía tanto?

La semana paso en un parpadeo, todo el mundo estaba en constante movimiento para tener todo listo para el gran día, el cansancio era abrumador pero le temían mas a aquella pelirroja la cual había puesto a toda la empresa a trabajar en su boda, con tanto personal todo estuvo listo, faltaba un día para la boda y las chicas decidieron hacerle una despedida de soltera a Erza llevándosela a algún bar o algún sitio lujurioso, mientras que la despedida de Jellal fue organizada por Natsu, todo el mundo pensó que sería una despedida a lo grande pero las expectativas se fueron a pique cuando Natsu los llevo a un café, al principio pensaron que era una broma del peli rosa pero para su desilusión no fue así, después de una pelea en el café en donde todos estaban contra Natsu pero luego cambio a un todos contra todos y al final quedo el lugar destruido y luego fueron a tomar unos tragos a un bar cercano, a muchos les sorprendió la madurez que Natsu había adquirido, al parecer la Loxar ha hecho un gran cambio en la vida de este y todo para bien, pero aun conservaba esa esencia salvaje que lo caracterizaba, estaban felices de que haya superado lo de Lucy en tan poco tiempo pero aunque Natsu no lo admitiera o lo demostrara, aún tenía la herida abierta.

El día tan esperado llegó, las campanas de la catedral de Magnolia se hicieron sonar por toda la ciudad, una gran muchedumbre se juntó, entre compañero y reporteros que querían documentar y presenciar la ceremonia pero solo las personas más cercanas podían estar dentro de la iglesia y eso que estaba llena hasta el tope, llegando ocupar las dos plantas de esta.

Jellal se encontraba nervioso pero también ansioso, esperaba en el altar justo al lado izquierdo del padre, a su lado se encontraban sus padrinos, tres miembros de su oficina, los apodados "oración seis", del lado de Erza se encontraban Juvia, Mirajane y Levy que llevaban vestidos color azul cielo, todos esperaban expectantes la entrada de la mujer del momento, el sonido del piano que daba la señal de la entrada de la novia se hizo escuchar en toda la catedral, todos miraron hacia la entrada para observar a una hermosa hada entrar por esta tomada del brazo por Natsu, el cual tenía el papel de entregar a la novia, todos observaban el hermoso vestido de Erza tan puro y blanco como la nieve con un pequeño escote, sin hombros y su cabello de fuego arreglado para la ocasión cubierto con un velo que le llegaba hasta el rostro. Jellal se encontraba embelesado por la belleza de su novia que en esa ocasión estaba casi brillando, se sentía el ser más afortunado de la faz de la tierra, por su parte Erza se sentía igual, quería llorar de alegría pero no quería arruinar su maquillaje, cada paso que daba producía un millar de sensaciones den su estómago y apretaba el brazo de Natsu con fuerza, el pobre tenía que aguantarse el dolor y no hacer ningún gesto, ya casi no sentía el brazo, al llegar al altar, Natsu le entrega a Erza a su futuro esposo, estrechándole fuertemente la mano a Jellal.

-Cuidala bien – le dijo Natsu a Jellal.

-Con mi vida – le respondió Jellal con una sonrisa.

-Más te vale - lo amenazó Natsu chocando su puño derecho con su palma mientras sus nudillos crujían.

Natsu se retiró dejando solo a los novios, los padrinos y madrinas y el cura, la ceremonia prosiguió, el padre horó por la felicidad de los novios, ambos pronunciaron sus votos y se pusieron los anillos mutuamente.

-Jellal Fernandez – dijo el sacerdote – ¿aceptas a Erza Scarlett como tu esposa, para hacerla feliz y estar con ella en la salud y la enfermedad, la pobreza y la riqueza hasta que la muerte los separe?

-Acepto – dijo con firmeza el Fernandez.

-¿Y tú Erza, aceptas a Jellal Fernandez como tu esposa, para hacerla feliz y estar con ella en la salud y la enfermedad, la pobreza y la riqueza hasta que la muerte los separe?

-Acepto – dijo Erza.

-Aquel que se oponga a la unión de estos hijos de Dios, que hable ahora o calle para siempre.

Justo en ese momento Happy se levanta de su asiento, todos los invitados soltaron una exclamación de sorpresa ante aquel inesperado suceso, todos, incluso los novios estaban enmudecidos, más la propia esposa del tipo que se oponía a la boda, Happy miro confuso a todos y sintió un escalofrió y el nerviosismo lo invadió al ver a todas las miradas clavándose en él,

-¿Qué? – Preguntó Happy – solo voy al baño.

Charlie se golpeó su cara con su palma, el resto solo suspiro de alivio, Erza fulmino con la mirada a Happy y no fueron necesarias las palabras para que el pobre infeliz entendiera que debía sentarse.

-¿Alguien más? – preguntó el sacerdote, Erza les lanzó una mirada asesina a toda la iglesia – bien, puede besar a la novia.

Jellal, se aferró a la cintura de Erza con un brazo mientras la inclinaba levemente hacia atrás para luego besarla con pasión siendo correspondido al instante por la pelirroja, todos estallaron en gritos de júbilo y aplausos haciéndose sonar en las manzanas más cercanas de la catedral. Fuera de la iglesia, un auto negro estacionado a una cuadra frente de la iglesia descansaba bajo la sombra de los árboles del parque adyacente, los dueños: un hombre de complexión media y cabello azul y una mujer rubia de piel clara de ojos color chocolate, Gray, vestía un traje negro sin corbata y con el ultimo botón desabrochado y Lucy un vestido negro con escote, ni siquiera sabían porque se habían vestido así, ambos, escuchaban con dolor los gritos de las personas dentro de la iglesia, ellos pudieron haber estado allí, con ella, en ese gran día que espero por años, pero ambos conocían sus pecados, un crimen sin perdón cometido contra su más fiel amigo, no esperaron ninguna invitación, ni siquiera una llamada, era obvio que su presencia no sería admitida en aquel sitio donde sus amigos celebrarían la unión de su mejor amiga, Gray recordaba con melancolía los bellos momentos que paso desde que conoció a Erza, lo mucho que aprendió, lo mucho que se divirtió, era casi una hermana para él, lo mismo era para Lucy, lamentaba con todo el dolor de su corazón el no estar ahí y cumplir su promesa, pero ¿con que cara se pararía enfrente de todos al lado der Erza? Ya no era digna de confianza y perdón al cometer tal vil acto que es la infidelidad, el pensar todo esto provoco que una lagrima se fugara por su retina recorriendo toda su mejilla hasta su barbilla, Gray, al darse cuenta, la abraza con ternura, Lucy desahoga las gotas salinas que amenazaban con salir desde el momento en que llegaron, no gimió ni estalló en llanto, solo lágrimas de profundo dolor. Ya era tiempo de irse, los novios saldrían y no querían que nadie los viera allí por el temor a las represalias, que según ellos, las merecían, ambos subieron al auto no sin antes dedicarle un última mirada a la catedral de Magnolia, las puertas se abrieron al instante y detrás de ellos los novios tomados de las manos siendo bañados por arroz, tenían que decirlo, ella se veía hermosa en su vestido de novia.

-Muchas felicidades, Erza – dijo Lucy con una sonrisa de felicidad antes de entrar al auto seguida por Gray y en cuestión de segundos ya se encontraban muy lejos sin saber que habían sido observados por cierto chico de cabello color rosado el cual solo soltó un suspiro mientras negaba con la cabeza.

La fiesta se llevó a cabo en un viñedo a las afueras de Magnolia, la gente danzaba a lo largo de la pista, mientras Natsu lloraba siendo consolado por su novia Juvia, a pesar que fue él el que se ofreció a pagar la boda fue un duro golpe para su bolsillo llegando hasta arrepentirse de no dividir gastos con el Fernandez. La pareja del momento danzo en medio de todos por toda la noche llenos de gozo y felicidad, por ciertos motivos personales Jellal quiso que su apellido fuera Scarlett, quería dejar en el pasado a Fernandez y tener un nuevo futuro con ella, además le gustaba el nombre porque le recordaba a la mujer que tanto amaba. La pareja fue la primera en retirarse en el deportivo rojo de Jellal, tendrían toda una semana solo para ellos y deseaban empezarla ya, el resto se fue retirando de uno a uno de la fiesta, los últimos fueron Natsu y Juvia los cuales observaban los viñedos recordando aquellos mágicos momentos en Italia.

-¿Lo recuerdas Juvia? – pregunto Natsu observando los racimos de uva iluminados por luz de la luna.

-¿Cada momento, cada momento? – le respondió Juvia con una sonrisa.

-¿Alguna vez pensaste que terminarías aquí, conmigo, con todos nosotros?

-Creo que ya sabes la respuesta, pero no, jamás en toda mi loca vida, pero sin duda no me arrepiento de mis deciciones, amo a Natsu, amo Fairy Tail, los amo, a todos ustedes.

-¿Piensas casarte algún día? – Juvia lo mira impactada – quiero decir… si deseas casarte, ya sea conmigo o alguien más.

-¿Natsu cree que Juvia lo dejará?

-¡No!... ¿o sí? – preguntó un poco asustado.

-Claro que no – rio Juvia – quiero estar siempre con Natsu, por el resto de mi vida, pero Juvia aun no piensa en el matrimonio, no por ahora a lo menos.

-Ya veo… me avisas cuando quieras – Juvia rió – ya es hora de irnos – Juvia se adelanta dejando a Natsu unos pasos detrás de ella, Natsu saca una pequeña caja de su bolsillo y suspira – tal vez en otra ocasión.

Santa madre! Como me tarde en subirlo, lo lamento mucho, la historia se prolongara por motivos educativos, espero que comprendan