Un acontecimiento tras otro.

HELLO EVERYBODY… ¿SE ESCRIBE ASI? ANDO PRACTICANDO EL INGLES PUES ME HA EMPEZADO A GUSTAR UNA SERIE QUE NO HE PODIDO ENCONTRAR EN ESPAÑOL… CREO QUE NO DEBO DE HABLAR DE ESTO AQUÍ -.-U LAMENTO MUCHO LA DEMORA, COMO SIEMPRE… MEJOR LOS DEJO LEER, DISFRUTEN Y COMENTEN.

Ha transcurrido un mes desde la gran boda de Erza con su gran amor platónico, Jellal Fernández o más bien Scarlett, la luna de miel de los recién casados duro una semana, ambos no quisieron estar mucho tiempo ausentes de sus respectivas responsabilidades y no era para menos, los dos son pilares importantes en sus áreas de trabajo, además del hecho de que Erza temía que la empresa se fuera a quemar sin su supervisión, lo que no era para menos pues Natsu tenía montada una hoguera en medio del comedor mientras todos danzaban alrededor del fuego; por su parte Jellal tenía que vigilar a sus empleados, los ex convictos también conocidos como "oración seis", a pesar de su gran reformación aun conservaban alguno que otro mal hábito y solo el ahora señor Scarlett podía ponerles un punto y aparte a cualquier mala acción no intencionada por parte del grupo, pues era muy buenas personas aunque no lo parecieran.

El grupo de Fairy Tail decidió hacer una fiesta en honor a la recién pareja, las mujeres se llevaron a Erza y los hombres a Jellal; las chicas se reunieron en la nueva casa de la señora Scarlett muchas con un deje de envidia pintada en sus caras, la razón: la recién casada no dejaba de presumir y pulir su anillo de bodas delante de las "aun no casadas o comprometidas", cosa que provocaba que las chicas miraran con molestia a sus respectivas parejas, después de todo también querían un final feliz como el de Erza que parecía sacado de una telenovela mexicana; por su parte los chicos decidieron ir a la casa más grande del miembro del grupo, el pent-house del poderoso Laxus "el rayo" Dreyar, así un buen tiempo que el grupo no visitaba la casa del nieto del antiguo jefe de la empresa, Makarov, el cual se encontraba en la isla privada de la empresa disfrutando de su retiro dejando a cargo a Gildarts. Los chicos comenzaron a beber una gran variedad de bebidas, cortesía del bar personal de Laxus, Natsu no perdió la oportunidad de jugar uno que otro desafío con cualquiera que lo retase demostrando su gran resistencia al alcohol, la pandilla no dejaba de felicitar a Jellal por conquistar a una de las "inalcanzables", categoría en la que se encontraban la esposa de este y Mirajane, nadie hubiera creído que al final ambas terminarían con parejas, sobre todo Mira, lo que Laxus había hecho era una hazaña digna de admirarse, también el hecho de que ha salido con ella por mucho tiempo y sin engañarla, demostrándole a todo el mundo el gran amor que siente por la albina y su compromiso.

El invitado de honor tuvo que marcharse temprano debido a un inconveniente en las oficinas de su trabajo y no podía esperar hasta mañana, según decía el mensaje, a pesar de que Jellal se había ido los chicos continuaron en el lujoso pent-house del Dreyar, matando el tiempo gastándose bromas pesadas.

-Déjame ver – dijo Happy analizando la situación - primero saliste con Juvia – le dijo a Gajeel el cual asintió – luego con Levy – el moreno volvió a asentir – Juvia tiene… - Happy comienza a dibujar la silueta de una mujer con curvas y grandes senos en aire – y Levy… - dibuja dos líneas paralelas en vertical - ¿Sabes qué significa? – el azabache de ojos rojos niega con la cabeza – que cada vez te buscas a una chica de cabello azul más pequeña… ¡cuidado Wendy! – gritó Happy al aire mientras todos estallaban a carcajadas por el muy cierto comentario, excepto la última parte, mientras que un muy furioso Redfox se abalanzaba sobre el tipo de cabello azul que provocó el ataque de risa del grupo.

-Eso significa que Natsu y Gajeel son hermanos de saliva –complementó Lily.

-¡Púdrete! – exclamaron los mencionados señalando con el dedo índice a Lily.

-Quien diría que un día estaríamos en donde estamos – dijo Loki tomando un sorbo de su bebida – con novias, esposas e hijos – todos le dieron la razón.

-Solo falta que todos den el gran paso – dijo Happy mientras tarareaba la clásica música de boda a la vez que bailaba con una pareja invisible.

Todos comenzaron a reír por la dramatización del chico de cabello azul.

-¿Y tú que dices Natsu? – Preguntó Elfman - ¿Cuándo le propondrás matrimonio a Juvia? De seguro ya tienes el anillo jajaja – todo el mundo comenzó a reír con la broma del albino adicto al ejercicio.

Justo en ese instante Natsu saca una pequeña caja de su bolsillo, la abre y revela su contenido, un anillo de oro con un diamante en forma de gota de Juvia, todo el mundo se quedó estático, nadie hubiera esperado que la broma de Elfman resultara ser posiblemente cierta, no había palabras para describirlo que veían, era una mezcla de asombro y confusión, cualquiera hubiera pensado que después de dos matrimonios fallidos como los del pelo rosa cualquier persona se hubiera dado por vencida en la búsqueda del amor, pero el Dragnel era diferente, no era porque sus antiguas relaciones valieran tan poco como para olvidarlas, es todo lo contrario, todo lo que ha vivido ha formado al hombre que es ahora, un hombre que sigue adelante después de tantas adversidades, que aguanta los duros golpes de la vida puede darle a uno y seguir extendiendo su mano a completos desconocidos pero lo que también era un hecho era la presencia de Juvia en su vida, de no haber sido por ella quizá aún seguiría solo, sumido en aquella fría y dolorosa depresión, ninguna otra mujer hubiera podido hacer tal hazaña, solo ella y únicamente ella.

Gajeel camina hasta su "rival" y situándose justo al lado de Natsu le da un ligero golpe en el hombro mientras sonreía enseñando los dientes.

-Santa madre de Mavis – dijo Happy acercándose a Natsu como el moreno para ver con más atención el anillo – ¿De dónde sacaste eso? – preguntó bastante asombrado pues se veía muy costoso.

-De una joyería – respondió Natsu de forma tranquila como si hubiese comprado un dulce en alguna tienda.

-¡Eso es obvio! – exclamó todo el mundo por la obvia respuesta de Natsu.

-Lo se jajaja, lo compre cuando estábamos en Italia.

-Pensabas dárselo después del sexo ¿verdad? – cuestionó Laxus.

-…Si – dijo Natsu cabizbajo – pero decidí esperar, quiero seguir disfrutando esto, lo que tenemos… a lo menos un poco más.

En fila india, casi como si lo hubieran ensayado, el grupo de hombres le dio unas palmadas en la espalda al pobre tipo de cabello rosado. Después del extraño ritual todos volvieron a sus respectivos asientos.

-Bueno – dijo Happy – solo faltaría que Laxus le quisiera proponer matrimonio a Mira para que esto se vuelva más extraño.

Justo en ese momento Laxus saca una pequeña cajita de color negra, , Freed se desmayó, el cabello de Gajeel se volvió lacio y Elfman se fue de espaldas, Happy y Natsu escupieron estrepitosamente sus bebidas mientras el resto del grupo estaba sin dar crédito a lo que veían, sus quijadas estaban tan abiertas que bien podría entrar un gato y los ojos parecían que se les iban a salir, Laxus Dreyar tenía lo que parecía ser una cajita donde usualmente se ponen unos pequeños aros, normalmente de oro, con un diamante, todos se mantenían expectantes ante cualquier cosa que dijera el dueño de aquella caja.

Laxus abrió aquella cajita revelando su contenido, una llave, algunos se quedaron un poco estupefactos al no ser lo que ellos esperaban y no falto el curioso que preguntó:

-¿Qué es eso? – preguntó Loki saliendo del asombro que le provocó el Dreyar.

-Son las llaves de mi casa – respondió Laxus con mucha seriedad.

-¿De esta o las de verano? – cuestionó Gajeel.

-De esta.

-Eso es casí un anillo de compromiso – dijo Happy señalando la llave.

-Ok, me esperaba lo de Natsu – dijo Elfman señalando al anterior mencionado – pero tú… ¿Es en serio?

-¿Qué estás tratando de decir? – dijo con un ligero deje de furia el rubio mirando amenazadoramente al musculoso albino el cual se escondió detrás de un sofá.

-¡Espera, no quería decir eso! – dijo alarmado el Strauss imaginándose la paliza que le daría Laxus.

-Se lo que quisiste decir – dijo Laxus recobrando su compostura – más de uno e incluso yo mismo conocen lo que era, lo que hacía, pero eso quedo atrás.

-Desde que te di aquella paliza – dijo Natsu colaborando en su historia ganándose una mirada fulminante por parte del rayo Dreyar – este… - dijo nervioso – mejor continua.

-Jamás me imagine tener una relación, que durara más de una semana, con alguien, les seré sincero, hasta yo estoy sorprendido con todo esto, a principio solo inicie mi relación con Mira para satisfacer mis impulsos sexuales, sin ofender Elfman.

-Descuida, Mira me dijo lo mismo.

Los presentes se quedaron mirando hacia el Strauss, pensándolo un poco mejor, la albina era de cierta forma parecida, en el ámbito amoroso, a Laxus, nunca tuvo una relación seria que durara hasta que empezó a salir con el Dreyar.

-Pero pronto empecé a sentir algo, aquello me transformó, ya había cambiado gracias a Natsu pero Mira me complemento, es… el amor de mi vida.

Todos escucharon estupefactos aquellas palabras que no creían que saldrían de la boca del hombre más mujeriego que conocían, Laxus les estaba mostrando un lado que ni en sus más alocados sueños pensaron que tendría, aquel momento fue interrumpido cuando Happy sacando su celular y de este salió el sonido de un látigo golpeado el aire. El grupo se quedó mirando hacia donde el medio hermano de Natsu se encontraba sentado.

-Tenía que hacerlo – dijo Happy ganándose un derechazo por parte del Dreyar dejándolo tumbado en el piso.

-¿Y cuándo planeas pedírselo? – cuestiono Gajeel sin disimular ni un poco su curiosidad.

-Mañana mismo – respondió con determinación Laxus apretando con fuerza aquella pequeña cajita a la vez que la guardaba en su abrigo.

-¿Tan pronto? – dijo Freed recuperando la conciencia.

-Ya la hice esperar demasiado.

-Descuida Laxus, nosotros estaremos contigo en el momento dándote nuestro apoyo a una distancia prudente – dijo Natsu levantado su dedo pulgar mientras el resto asentía de forma positiva.

-… Solo quieren ir de chismosos ¿verdad? – dijo Laxus leyéndoles la mente a lo cual asintieron un poco avergonzados – pues ya que, pero no quiero que ella los vea.

Ante la condición del Dreyar nadie tuvo que objetar, el resto de la noche se la pasaron bebiendo, bromeando, contando anécdotas absurdas de sus locas aventuras pero sobre todo celebraban por el futuro de Laxus, que a pesar de no haber tenido un buen inicio con la mayoría de los presentes ahora eran amigos incondicionales que estarían juntos en las buenas y en las malas.

Mientras tanto, en otro sitio.

El grupo de chicas de Fairy Tail tenía su famosísima "reunión grupal" en casa de la nueva miembro del grupo, Juvia Loxar, después de su iniciación, que consistía en hacerse un tatuaje del logotipo de la empresa, cosa que dejó bastante perturbada a la chica pues se dio cuenta de que todas tenían el mismo tatuaje en diferentes partes de su cuerpo, por petición de ella se lo hicieron en la parte inferior de su muslo derecho para no hacerlo tan visible. Después de la iniciación las chicas se sentaron tranquilamente a tomar té mientras charlaban sobre los temas de más interés que habían estado dando vueltas por toda la empresa, durante todo ese tiempo Erza no dejo de contemplar su anillo de bodas, puliéndolo en un intervalo de cinco minutos, en pocas palabras lo estaba presumiendo a sus amigas, las cuales notaron la indirecta de inmediato causando molestia a más de una, se sentirían muy felices por el hecho de que una de sus mejores amigas cumpliera el sueño de su vida, pero tampoco debía restregárselos en la cara.

-Se te caerá el diamante si lo sigues puliendo – dijo Levy mirando con envidia aquel aro de oro en el dedo anular de la pelirroja.

-Lo lleve a reforzar hace dos días en una joyería, primero se caerá mi dedo antes que él – dijo la Sr. Scarlett con orgullo - ¿Envidia?

-Y mucha – dijo Everygreen sin disimular.

-Tranquilas chicas, algún día también lucirán un vestido blanco – dijo Erza tratando de animar los ánimos de todas

-Erza, en este mismo momento queremos golpearte – dijo Mirajane con una siniestra sonrisa.

-Cambiemos de tema – habló Juvia para evitar una pelea entre las chicas y la posible destrucción de su apartamento.

-Cierto – dijo Mira recuperando su compostura - ¿Cómo esta yendo tu relación con Natsu, planean casarse?

La atención del grupo se centró en la Loxar, manteniéndose expectantes por su respuesta.

-La verdad es que nunca hemos tocado ese tema – respondió Juvia con sinceridad – además Juvia siente que Natsu debería ser quien decida eso.

-¿Y lo qué sientes tu no es importante? – cuestiono Erza.

-No malinterpreten a Juvia, Juvia solo trata de ponerse en el lugar de Natsu, de entenderlo, ha pasado por situaciones muy duras y lo último que quiere Juvia es presionarlo, nada le daría más gusto a Juvia que estar siempre al lado de Natsu… pero por ahora Juvia está feliz como están las cosas ahora.

El grupo sonrió cálidamente ante la respuesta de Juvia, definitivamente amaba con mucha fuerza al chico de cabellera rosada al grado de ver primero por él antes que por ella misma.

-Mierda, ¿Dónde se encuentran mujeres así? – bromeó Cana causando que más de una se riera.

-Bueno, por otro lado ¿Cómo van las cosas con Laxus, Mira? – preguntó Erza dándole un sorbo a su taza siendo imitado por todas las demás.

-Voy a terminar con él.

De inmediato el grupo de chicas escupieran el líquido que tenían en sus bocas empapando a la albina de té y saliva.

-¡Qué asco! – exclamó la albina con total desagrado mientras sacaba un pañuelo para limpiare.

-Muy bien, tengo solo dos cosas que decir – habló Cana – Primero: felicidades Juvia por escupir al mismo tiempo que nosotras, ya estas aprendiendo; segundo: … ¡¿Qué demonios pasó, terminaras con Laxus?!

-Así es – respondió la Strauss con total tranquilidad.

-¿Por qué, acaso te engañó? – preguntó Levy igual de sorprendida que el resto por la serenidad de su amiga.

-No, para nada, primero lo mato.

-¿Entonces cuál fue la causa, motivo, circunstancia, razón por la cual terminaras con él? – cuestionó Erza deseosa de saber las razones por la cual Mira botaría a uno de los hombres más codiciados del país - ¿Lo estas dejando por otro?

-No se hagan ideas equivocadas chicas, lo amo y no creo que ame a otro hombre igual que a él, pero la verdad… es que estoy cansada – ante la obvia confusión en las miradas de las chicas Mirajane prosiguió – les seré sincera, nunca llegué a pensar que tendría una relación seria en mi vida, no recuerdo ni siquiera el nombre del último hombre con el que estuve antes de empezar a salir con Laxus, al principio empecé a salir con él solo para satisfacer mis necesidades sexuales, él estuvo de acuerdo pero una cosa llevó a otra y nos volvimos novios oficiales, durante los últimos años todo ha sido maravilloso pero… hasta allí llegó, nuestra relación no dio ningún otro paso, se estancó y fue apenas cuando vi a Erza en el altar que me di cuenta ya no quería quedarme así y siento que si sigo con Laxus siempre será lo mismo.

-Te entendemos – dijo Levy – no todas somos como Erza que podemos esperar por siempre.

-¡Oye! – exclamó molesta la pelirroja.

-Me alegro que lo entiendan.

-¿Y cuándo se lo dirás? – preguntó Juvia.

-Mañana, de hecho nos pusimos de acuerdo para vernos en la empresa cuando todos se fueran… ¿quieren ir a ver verdad?

-Si – respondieron todas al mismo tiempo.

-Está bien, pero no se dejen ver.

Al día siguiente.

La hora para el encuentro fue fijada, durante todo el día la pareja pensaba en que dirían, que aunque conocían su objetivo perfectamente tenían que escoger bien las palabras que iban a decir pues sería un momento único para ambos aunque fuera distinto para cada uno, se encontraban ansiosos porque terminaran sus respectivas jornadas, sería un día que nunca olvidarían. Las horas pasaron volando, el personal se fue retirando dejando casi todos los edificios, Laxus se dirigió al punto de encuentro acordado, llegando a este unos quince minutos antes de la hora acordada, siendo seguido por su sequito de files amigos que se escondieron tras un muro situado detrás del rubio a una distancia lo suficientemente cerca para escuchar toda la conversación.

Al cabo de unos minutos la Strauss hizo acto de presencia, llegando también un poco antes de la hora acordada, se veía sorprendida de que Laxus llegara tan temprano, por lo regular era ella la que llegaba primero a todos los sitios en donde acordaban verse, camino hasta el rubio quedando a unos dos metros de distancia de este, la seriedad y tensión se sentían en el aire y era completamente natural, lo que ambos estaban a punto de hacer cambiaria sus vidas para siempre.

-Mira/Laxus – dijeron al mismo tiempo – Tengo que decirte…

-Yo primero – se adelantó Laxus a tomar la palara recibiendo una afirmativa de la albina – Mira, estos años han sido los mejores que he tenido en mi vida, eres asombrosa y por mucho la mejor amante que he tenido, pero a pesar de todo esto siento que esto ya no está funcionando, nada ha cambiado, no importa que tan bueno sea el sexo, ya no quiero más este estancamiento y es por eso que…

Laxus no pudo terminar ya que la Strauss lo interrumpió.

-Hijo de puta – dijo mirándolo fijamente a los ojos.

-… ¿Perdón? – dijo Laxus con una expresión de extrema confusión.

-¡Hijo de puta, estas terminando conmigo! – gritó histérica.

-Espera… ¿Qué?

-¡Claro, el "grandísimo" Laxus Dreyar quería presumirle a sus amigotes que terminó con Miraje Strauss! – gritaba Mira con una mezcla de sarcasmo y furia.

-¡Oye! Si ese es el caso tu trajiste a tu "club" contigo.

Justo en ese instante salen todos de sus escondites.

-¿Chicos/Chicas? – dijeron los dos bandos al mismo tiempo.

-¡Eso es diferente! – Refutó Mirajane -¡¿quién es la puta, por quien me estas dejando?! ¡Es Everygreen ¿verdad?!

-¡No! Tuviera gonorrea – exclamó Laxus

-HEY – gritaron la miembro de la tribu del dios del trueno y el Strauss, muy ofendidos y molestos.

-Es en serio, revísate – dijo Laxus señalando al albino el cual quedo pálido a la vez que una muy molesta Ever le lanzaba una mirada asesina a su novio.

-¡Entonces dime quien es! – exigió Mirajane con ira absoluta.

-Ya te lo dije, no hay nadie – dijo Laxus de forma tranquila tratando de calmar a la "diablesa" – la única que se te podría comparar seria Erza pero…

El rubio no pudo terminar su oración ya que fue interrumpido de forma abrupta por una enloquecida Mirajane que le lanzó una mirada llena de ira a su mejor amiga.

-¡LO SABÍA, MALDITA PELIRROJA OBESA CON CARA GRASOSA, SIEMPRE QUISISTE A MI HOMBRE! – dijo colérica la Strauss.

-¡¿Qué?! ¡Vete al demonio anoréxica de mierda, estoy casada! – dijo igual de furiosa Erza al haber sido ofendida por donde más le duele.

-¡Como el tuyo no rinde quisiste uno de verdad! ¿No es así?

Los insultos ya no fueron necesarios, ambas chicas se lanzaron contra la otra pero lejos de ser una pelea era más bien como una pelea de gatas, se tiraban del cabello y hacían tiras sus ropas dando un buen espectáculo para la vista.

-¡Santo cielo, Gajeel, el lodo! – ordenó Natsu.

El moreno salió corriendo a quien sabe dónde y volvió con una tina inflable llena de lodo, la arrastró hacia donde se encontraban las chicas peleando y estas en su forcejeo cayeron a la piscina quedando totalmente cubiertas de su contenido, rápidamente el grupo de hombres rodeo la tina y empezaron a arrojar billetes mientras que animaban a ambas a seguir luchando. Mientras tanto el resto de los presentes observaban incrédulos aquello, no sabían que era lo más extraño, que estuvieran arrojando billetes a la tina de lodo, el hecho de que trajeron una tina de lodo o desde hace cuánto tenían la tina con lodo.

Tuvo que ser Laxus el que tuvo que meterse entre el grupo de idiotas que alentaba aquella, pero sexy, pelea innecesaria, terminando metiéndose en la tina tomando a ambas mujeres de los brazos separándolas al instante.

-Detengan esta ridícula pelea – ordeno el rubio aun manteniendo sujetas a ambas pues todavía querían seguir peleando.

-¡No hasta que ahorque a esta cerda! – gritó la albina.

-¡Cerda la ramera de tu…! – Erza no pudo terminar su insulto cuando la poderosa y firme voz de Laxus se hizo sonar por todo el lugar.

-¡Suficiente! – dijo Laxus separando a amabas chicas las cuales aún querían seguir peleando - ¡No voy a romper contigo!

La mirada seria del rubio le dio a entender a Mirajane que realmente no iba a terminar con ella, en un instante la furia dentro de ella se desvaneció dejando un sentimiento de culpa y vergüenza, más que nada por su muy exagerada interpretación de los hechos pues no dejo que Laxus terminara de hablar, pero… ¿sino era para terminar con ella que era lo que quería decirle? Pronto las dudas de la albina se vieron disipadas al ver como su novio sacaba una pequeña caja negra de su bolsillo, basta con decir que la mayor parte de las chicas tenían una expresión de sorpresa absoluta al grado de que sus ojos se expandieron para poder ver mejor aquel pequeño estuche que guardaba regularmente un accesorio circular y pequeño, por su parte Mira miraba con absoluta seriedad aquel singular objeto, no es que no hubiera pensado lo mismo que sus amigas pero tampoco era bueno hacerse ilusiones o hacer conjeturas apresuradas.

-Mira – dijo Laxus mirando directo a los ojos azules de la albina mientras habría la pequeña caja revelando su contenido, una llave.

La impresión en el rostro de las chicas cambio por una expresión de confusión, incluso la misma Strauss no acababa de entender lo que estaba pasando.

-Quiero entregarte esto, las llaves de mi casa – terminó de hablar el Dreyar.

-¿La de verano o el pent-house? – preguntó la albina.

-Pent-house – respondió Laxus.

-Es casi un anillo de matrimonio – susurro Levy siendo apenas audible solamente para las mujeres.

-Juvia todavía no acaba de entender lo que está pasando – dijo la peli azul al grupo de chicas.

-Quiero que vengas a vivir conmigo, tal vez no esté listo aun para el matrimonio pero no quiero pasar ni un minuto más lejos de ti ¿Qué dices? – terminó Laxus su discurso con altas expectativas a pesar de que Mirajane se encontraba inmutable hasta el momento ocasionando un ambiente de tensión, igualmente sus compañeros y amigos observaban ansiosos por una respuesta por parte de la albina ¿lo rechazaría? ¿Terminaría con él como lo había planeado? ¿Diría que sí? La esperaba estaba desesperando a más de uno de los presentes.

-…Digo que sí no hubiera nadie más presente te haría mío en este lugar, en este mismo momento – fue la respuesta de la Strauss, más que suficiente para Laxus.

-¡FUERA! – dijo con voz firme e intimidatoria mientras le lanzaba una mirada asesina a todo el elenco de cotillas que se encontraban en el lugar haciendo que absolutamente todos salieran disparados por rumbos distintos para no sufrir la ira de el "Rayo Dreyar" casi chocando unos con otros.

Momentos más tarde, Laxus, se encontraba en su oficina sentado en su silla frente a su escritorio con los pies encima del mismo a la vez que fumaba una pipa dorada que le perteneció a su abuelo, frente a él se encontraban sus "invaluables" amigos mirando contentos el semblante del portador de la pipa con orgullo pues ese pedazo de metal era solo era fumada en casos muy especiales.

-Pipa de la victoria ¿eh? – Inquirió Natsu – yo la he fumado dos veces – dijo con orgullo.

Laxus de inmediato arrojo la valiosa pipa de su abuelo a la basura, esto dejo desconcertados a todos.

-¿Y eso porque fue? – preguntó Natsu siendo el único que sentía curiosidad o el valor de hablar.

-Por nada… superstición – dijo Laxus mirando hacia otro lado.

No hizo falta explicación para la broma realizada, cada uno de los presentes tuvo que contener su risa frente al peli rosa, el cual solo bufo molesto por la indirecta que le acababan de arrojar en su cara pero eso era lo de menos, estaba feliz porque uno más de sus amigos había encontrado la felicidad con su "media naranja". Es gracioso, desde hace algún tiempo había empezado a ver y a pensar de forma diferente, ¿sería esto a lo que llama la gente madurar?, Natsu no pudo evitar reír por la ironía de ese hecho, tantos tropiezos y deslices que ha pasado a lo largo de su vida le han servido de experiencia y lo ha llevado a donde se encontraba ahora.

Sorpresivamente esa misma semana pasaron muchos acontecimientos asombrosos uno tras otro, Levy y Gajeel se comprometieron, aún no han dado fecha para la boda, Loki, el mujeriego, formalizo su relación con su amiga de la infancia Aries, Elfman y Ever, para sorpresa de todos, se dieron un "tiempo" para conocer a otras personas, no era de extrañar que el albino lo tomara muy bien pues de inmediato cayó en una profunda depresión, algunos creen que es debido a un video que se filtró en la empresa. Gildarts nombro al siguiente sucesor de Fairy Tail cuando este se jubilara y fue grande la sorpresa de todos cuando dijo que sería la mismísima Erza, todos pensaron que Laxus no se lo tomaría muy bien pero resulto que apoyaba en todo la decisión del actual director ejecutivo y no era para menos, nadie podía objetar la decisión, o había nadie mejor para manejar o más bien controlar a los desenfrenados y algo excéntricos empleados de Fairy Tail.

.

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El grupo entero se encontraba sentado en una de las salas para reuniones de la empresa, era ya una tradición el juntarse allí al final de cada mes para descargar las presiones del trabajo y conversar un rato, todo el mundo se encontraba muy animado y no era para menos, pues los sucesos acontecidos eran grandes noticias, excepto para el pobre de Elfman que aún estaba deprimido. Mirajane, por el contrario de su hermano, estaba más feliz que nunca, el vivir con Laxus había sido duro al inicio y tras unos acuerdos de convivencia ambos quedaron satisfechos.

-Hey chicos – llamó Cana alzando su tarro de cerveza – esto se está poniendo aburrido, juguemos a algo.

-¿Qué tal a esto? – Dijo Happy sacando una botella –al que señale la botella tendrá que contestar una pregunta.

-¿No creen que es un juego muy infantil? – inquirió Erza con voz madura.

-Dices eso pero ya estás sentada en el piso – señaló Mira sentándose a su lado provocando un leve rubor en la pelirroja.

El resto imitó a ambas chicas sentándose todos en un círculo e iniciaron el juego, cualquiera pensaría que era absurdo jugar a un juego así porque cualquiera podría mentir, por desgracia Erza sabía cuándo alguien mentía y lo llevaba a un armario para propinarle el castigo de "eso", dejando a entender que a cualquiera que se atreviera a mentir sufriría el castigo innombrable por lo cual no era una opción el tratar de engañarla, en uno de los giros la ruleta señaló a Natsu, siendo Juvia la que haría la pregunta, todos esperaban algo ansiosos lo que le preguntaría, haciéndose ideas de lo que podría ser: ¿Cuándo te casaras conmigo? Era la favorita, por su parte ella no sabía que preguntar, no quería hacer una pregunta que lo hiciera revelar algo que él no quisiera pero tampoco quería ponérsela sencilla para conservar el ambiente del juego.

-¿Natsu-san quién fue su primera vez? – fue la pregunta que al final pudo formular.

Por la reacción en los rostros de los demás mostraban decepción y tristeza, obviamente no era lo que esperaban.

-Juvia, tal vez no lo sepas pero todos sabemos quién fue – dijo Happy con voz de fastidio al ver que nadie quería decir nada – fue Lisanna, su primera novia.

Una culpa tremenda invadió a Juvia, miro con vergüenza a su novio repitiéndose una y otra vez lo tonta que era.

-S-sí, si fue ella – respondió Natsu, más que melancólico, como se esperaba, sonaba más nervioso, había dicho la verdad pero al parecer había algo más.

El tenso ambiente que había creado la pregunta de Juvia despareció, siendo reemplazado por una sed de curiosidad inmensa, era obvio que no mentía pero había algo más y eso lo averiguarían en ese instante.

-Ok, algo escondes – afirmo Happy – tú me dijiste que fue con ella ¿no?

-Algo así – dijo sin perder su nerviosismo el acusado.

-Habla – dijo Erza con una voz sacada del mismísimo infierno mientas un aura oscura la rodeaba.

Más que una petición era una orden, Natsu miro tembloroso a Erza la cual ya estaba crujiendo sus nudillos lista para aplicar el castigo pertinente al que trate de pasar por encima de las reglas del juego, normalmente él en ese momento estuviera cantando cual canario pero un motivo más fuerte que el mismo se lo impedía, muy pocos se percataron pero le mandaba miradas fugaces a Mirajane. Los presentes observaban impresionados como él no decía nada, como si estuviera listo para afrontar el castigo, a pesar de que temblaba como gelatina, fue entonces que la misma Strauss asintió con la cabeza mientras le dedicaba una de sus conocidas sonrisas a Natsu, el cual suspiro y tomó aire fresco que bien le hacía falta.

-Fue… un trio – dijo Por fin respondió el interrogado

-¿!Qué!? – fue lo único que pudieron formular es sus cabezas el grupo entero después de tan reveladora confesión.

-… ¿!Tu primera vez fue un trio!? – inquirió Gajeel sin poder creer lo anterior dicho.

-Si – dijo seca y cortantemente el peli rosa esperando que se olvidaran del tema pero ya era tarde.

-Natsu-sama – dijo al unísono el grupo de varones.

-¡Espera un momento! – exclamó Cana sorprendiendo a más de uno – tu primera vez fue Lissana… ¿Entonces quién fue la otra?

Los engranes de los cerebros de todo el mundo se trabaron con la nueva situación para luego girar como locomotora fuera de control.

-¡¿EEEEEEEHHHHHHHH?!

Natsu pudo jurar que el gritó pudo escucharse por toda la empresa.

-¡Es cierto! – gritó Levy.

-¡Mi hermana en un trio, es imposible! – exclamaba Elfman rascándose la cabeza frenéticamente.

-¡¿pero quién es él o la tercero en discordia?!- formuló Loki.

La atención se centró en Natsu el cual sentía las miradas cual navajas ardientes en su cuerpo de mantequilla, era algo que había estado guardando en secreto durante mucho tiempo, no por el mismo, sino más bien por la otra persona, pues sabía que si alguien se enteraba de ello se causaría un gran alboroto como el que estaba ocurriendo en ese momento.

-¿Cana, fuiste tú? – preguntó Levy conociendo los gustos de la castaña.

-Lo recordaría ¿Y Erza?

-Solo nos bañamos juntos un par de veces pero nada cercano a eso.

-Levy dime por favor que no fuiste tú – suplicaba Gajeel mirando a su prometida con temor.

-¡¿Cómo se te ocurre?!

-Natsu-san ¿Por qué nunca no se lo dijiste a Juvia? – inquirió Juvia pues según él le había contado todo.

-Fue una promesa que hicimos los tres después de esa noche, lo siento – decía con culpa Natsu.

-Fui yo.

La dulce voz de la albina hizo eco en la habitación y mentes de los presentes, sus cabezas giraron como robots hacia la dirección en donde provenía la voz, situándose sus ojos en la Strauss, buscaron alrededor de ella por si había alguien escondido incluso la levantaron de su sitio para buscar al dueño de la voz, inconscientemente pues no cabían en la idea de que ella fue la que había aceptado haber sido la tercera persona que conformaba el trio. En vista de que nadie lo creía volvió a repetir.

-Fui yo.

-¿Tú? – preguntó Happy secamente sin ningún deje de asombro.

-Yo – respondió Mira con una sonrisa con los ojos cerrados.

-Mirajane Strauss – le siguió Cana.

-Si – contesto un poco cansada de tener que repetirlo.

-La "diablesa" con "salamander" - dijo algo atónito Gajeel para si mismo.

De un momento a otro Natsu se encontraba en un pequeño altar hecho de mesas, sillas y cojines mientras alrededor de él un culto le reverenciaba y oraba repitiendo una y otra vez su nombre como si de alguna deidad se tratase, mientras que Elfman se hallaba en el piso en posición fetal al caer en cuenta de que al chico que adoraba el resto literalmente se había "tirado" a sus hermanas al mismo tiempo, un golpe del cual tardaría algo en recuperarse.

-Eso no lo vi venir – dijo Cana dándole otro trago a su bebida.

-¿Pero cómo es que ocurrió? – inquirió Levy.

-Detalles – exigió Erza, de entre todos ella era la que se veía más emocionada por saber.

-Verán…

Flashback.

Mirajane se encontraba rumbo a su hogar después de un pesado día en su universidad, no estaba previsto que llegara ese día pues había acordado quedarse con una compañeras esa noche pero debido a situaciones ajenas, en pocas palabras que no le interesaban, los planes cambiaron. Una vez llegó encontró la casa a oscuras pero no le tomó importancia, cruzó el umbral y subió las escaleras al segundo piso con rumbo fijo a su habitación para enterrarse las sabanas y no saber del mundo hasta la mañana siguiente.

Al subir el último escalón empezó a escuchar unos ruidos extraños, como el de dos personas quejándose, que provenía del cuarto de su hermana menor, Lissana, curiosa cambio su curso deteniéndose justo enfrente de la puerta, la cual se encontraba semi abierta, lo suficiente como para poder ver lo que pasaba dentro del cuarto.

Lissana se encontraba sentada en su cama semi desnuda dándole la espalda a su novio, Natsu, ¿Cómo lo supo?, por su voz, pues no dejaba de quejarse de lo complicado que era desabrochar el sostén de su novia. Mirajane observaba curiosa la escena frente a ella, su mente no tardo en armar los cabos sueltos y llega a la conclusión de que la joven pareja quería tener una "sesión extra oficial de anatomía", no pudo evitar reír a sus adentros, no le molestaba que su hermana tuviera relaciones sexuales con su novio a pesar de que solo tuviera diecisiete años pues ella no era el mejor ejemplo en ese ámbito (ella perdió la suya a los dieciséis), además del hecho de que confiaba en Natsu y si llegaba a pasar algo él se haría totalmente responsable, de otra forma lo mataría.

Por raro que pareciese ella no se marchó para darles privacidad, quería ser testigo, por raro que sonase, de la primera vez de su hermanita, para su desgracia solo termino decepcionándola, observaba los torpes movimientos de ambos con molestia, no esperaba menos de unos "novatos" pero eso ya era demasiado, incluso se dieron un par de cabezazos y golpes en el progreso. Ya un poco harta terminó de abrir la puerta sorprendiendo a la pareja que se separaron uno del otro como un par de infraganti cometiendo un robo.

-¡Mira/Mira-nechan! – exclamaron asustados, más Natsu que Lissana, mientras cubrían sus cuerpos con las sabanas.

-¡No es lo que parece! – decía Natsu con temor tratando de formular una excusa en su cabeza mientras se ponía sus pantalones.

-Eso lo sé muy bien, parecía todo menos lo que querían hacer – decía la albina mayor con los brazos cruzados.

-¿Hace cuánto que nos espiabas? – inquirió Lissana más avergonzada que molesta poniéndose una blusa.

-Lo suficiente para presenciar su intento de juagar twister sin tablero.

Cabe decir que la pareja empezó a echar humo por la cabeza.

-Creo que es mejor que me vaya – concluyó Natsu para no sentirse más avergonzado.

-Me temó que eso no será posible – dijo Mirajane cerrando la puerta dejando algo confusos a la pareja – no voy a dejar que la primera vez de mi hermanita se vea arruinada por la inexperiencia de ambos.

-¿Disculpa?

-Pueden verlo de esta forma: seré su asesora sexual – dijo mientras les guiñaba un ojo.

Si antes estaban rojos ahora parecían dos volcanes ardiendo.

-¡De ninguna manera! –exclamaron ambos.

-Ara ara, Natsu, no sabía que eras tan cobarde – el comentario de Mira golpeo justo en la llaga, pues conocía de antemano lo fácil que era provocar a ese chico – Confíen un poco en su Nee-chan ¿sí?

Ambos no objetaron nada más.

-Bien, lo primero, quiero ver como la besas – la pareja con un poco de calma y hasta dudas obedeció, solo fue un ligero roce de labios - ¿Es enserio?

Con un poco más de confianza la pareja se dejó llevar, masajeando los labios del otro con pasión, cobrando intensidad con cada segundo, llevando sus brazos y manos detrás de su pareja juntándolos aún más, ignorando por completo que eran observados bajo la mirada complacientes de la mayor de los Strauss, al cabo de un tiempo se separaron por la falte de aire, jadeando con fuerza, siendo su aliento notablemente visible.

-Nada mal – dijo Mirajane juntando sus manos – no tengo queja alguna sobre ello pero si una sugerencia.

Mira se acercó peligrosamente a Natsu y de un momento a otro planto sus labios en los suyos, dejando atónitos tanto él como a su hermana, la albina mayor comenzó a masajear los estáticos labios del peli rosa el cual trató de resistirse pero sus fuerzas literalmente fueron drenadas por la endiablada técnica de la Strauss quedando a merced de su voluntad perdiendo todo gramo de resistencia. Mirajane se separó de Natsu para dejarlo respirar mientras relamía sus labios, era curioso, la boca del chico le daba un sabor picante al gusto dejando un rastro de calor por todo su paladar.

-Así es como tienes que besar – le aconsejo la albina – ahora prueba con ella.

Natsu recuperó su aliento y asintió, se acercó de una forma casi agresiva, como si estuviera desesperado por demostrar a Lissana la nueva "técnica" que aprendió, pero por parte de ella no estaba para nada feliz de ver como su hermana acababa de besar a su novio frente suyo y tenía todas las intenciones de para aquello.

-¡Espe…! – Lissana no tuvo tiempo de terminar su oración ya que Natsu le planto sus labios contra los de ella.

Al principio Lissana se resistió pero con lo que no contaba era la abrupta mejora de su novio para besar, no supo cómo ni cuándo pero comenzó a dejarse llevar siendo completamente dominada por Natsu cual maestro comenzó a intensificar el beso robándole un par de suspiros a la albina menor. Lissana sentía que se derretía, la boca de Natsu era literalmente un pequeño sol personal destinado únicamente a provocar calor dentro de ella, más pronto de lo que hubiera deseado se separaron por falta de aire, su aliento era tan cálido que podía verse cada vez que exhalaban aire.

Mirajane aplaudió levemente en señal de aprobación.

-Excelente Natsu, aprendiste muy rápido – decía complacida la diablesa – ahora prueba esto.

Mirajane volvió a acercarse a Natsu para besarlo, este la recibió sin reproches, la albina volvió a repetir el proceso anterior pero esta vez introdujo su lengua en la cavidad del peli rosa, pudiendo saborear todo su interior, la saliva de Natsu era tibia, agradable al gusto, pudiendo también sentir los pronunciados caninos al rosarlos en su movimiento lo cual la emocionaba en cierta medida intensificando el beso. Por su gran experiencia ella domino casi todo el beso sin que el otro involucrado pudiera hacer algo por defenderse de la experimentada lengua de la hermana de su novia que literalmente le chupaba el aire, no supo cuánto duro el beso pues su sentido del tiempo fue mandado por la borda por completo por el endemoniado beso de la Mira, ahora entendía un poco mejor su apodo.

La albina culmino su beso mordiendo levemente el labio inferior de Natsu.

-Ups, perdón me emocione – se disculpó la albina con esta última acción que lejos de molestar a Natsu le gusto.

-Es tu turno, pero no muerdas pues seguro la lastimaras con tus colmillos – le aconsejo una vez más.

Sin perder tiempo Natsu se abalanzó sobre Lissana reclamando sus labios iniciando de la misma forma en que lo hizo la hermana de esta, por su parte Lissana volvió a quedar a merced de su pareja, al cabo de unos instantes Natsu introdujo su lengua iniciando una danza con la de Lissana la cual se movía al compás del invasor siendo sometida en segundos, los suspiros no se hicieron esperar siendo sustituido por un jadeo casi lascivo que solo excitaba más al peli rosa. Mirajane observaba con buenos ojos el resultado, la expresión en el rostro de su hermana era suficiente evidencia, la pareja se negaba a separarse y comenzaba a respirar con la nariz para no asfixiarse, fue en ese momento en que Mira decidió que era hora de pasar al siguiente nivel.

-Excelente trabajo, pero creo que ambos desean llevarlo más lejos ahora.

La albina tomo a su hermana menor por la blusa y se la quitó separando abruptamente a la pareja de su apasionado beso dejando únicamente un hilo de saliva, Natsu por su parte entendió la situación y se despojó de su pantalón.

-continúen

La pareja no volvió a perder más tiempo y reclamaron los labios del otro, Natsu puso sus manos en la cintura de Lissana y ella detrás del cuello de él para profundizar el beso, Mirajane se situó justo detrás de su hermana y de un solo movimiento de dedos desabrocho el sostén de su hermana dejando expuestos sus pechos. Lissana dejo de besar a Natsu para cubrir sus senos con sus manos mientras un leve rubor pintaba sus blancas mejilla, la albina mayor tomó sus manos y las aparto volviendo a dejar a la intemperie a los gemelos de su hermana menor.

-Lissana ¿no me digas que tienes vergüenza? – La menor de las Strauss agachó su mirada – ara ara, que tierna ¿pero no crees que debes responder como novia después de haber llegado tan lejos?

Mira empujo levemente a su hermana hacia Natsu el cual no había dejado de mirar los pechos de su novia, volviendo a recuperar su confianza Lissana reanudo de nuevo el beso que ella interrumpió, Natsu paso su mano derecha desde la cadera de Lissana, pasando por su cintura, hasta el seno izquierdo de ella para comenzar a masajearlo de forma lenta y suave para no lastimarla, pasando su pulgar por su pezón en cada ocasión posible ganándose un par de jadeos.

-Creo que es el primer fallo que veo – dijo Mirajane pasándose ahora a la espalda de Natsu – es normal querer ir a esa parte pero cada mujer… tiene su sitio – esto último lo dijo en un susurro casi rosando con sus labios la oreja de Natsu con un tono más seductor.

La albina posó su mano en la de Natsu y la guio alejándola del seno de su hermana, pasando por deliñada figura de ella, recorriendo lentamente cada rincón de su abdomen y cintura, llevándola más allá de su cadera deteniéndola justo en el muslo, aun con su mano sosteniendo la de él, Mira comenzó a pasarla por toda la blanda y suave carne de su hermana, apretando levemente la parte interna del muslo, ahora los jadeos se transformaron en gemidos audibles, esa fue la señal para la albina mayor para dejar solo al peli rosa el cual acelero poco a poco las caricias por esa zona, llegado cada vez más lejos, rosando con su mano la entrepierna de Lissana, la cual podía sentir un fuego encendiéndose desde su vientre propagándose por todo su cuerpo.

-Lissana no debe ser la única que disfrute el momento – Afirmó Mirajane para después meter su mano dentro del bóxer de Natsu.

El peli rosa jadea al sentir un escalofrío recorrer su espina dorsal al sentir la mano de la "Diablesa" masajear su miembro provocando como resultado la excitación del mismo acabando, para sorpresa de la misma Mira, con una gran erección. La albina recorría de arriba abajo con su mano la espada del novio de su hermana, era considerablemente grande, del gusto de ella, además de estar sumamente caliente. A pesar del gran masaje que la albina mayor le estaba dando, Natsu, jamás se detuvo en su labor de provocarle placer a la hermana menor de esta.

Al cabo de unos momentos más tanto las entrepiernas de ambos estaban completamente bañadas en fluidos, Mirajane saco su mano del bóxer para relamérsela.

-Están listos.

Mira empujo con suavidad hacia adelante a Natsu el cual se dejó llevar por la suave guía de la Strauss recargando su cuerpo contra Lissana terminando encima de ella sobre la cama. Lissana sentía el miembro caliente y palpitante de su novio, Mirajane le termino de desprender lo que quedaba de la ropa interior de su hermana para después comenzar a acariciar la espalda de Natsu para relajarlo pues se encontraba tenso.

-Relájate, así será mejor y menos doloroso – le dijo Mirajane a Natsu en el oído mientras besaba su cuello.

Natsu tomó posición, tomó a su amigo con su mano y lo colocó justo en frente de la entrada de Lissana, con un simple cruce de miradas se dijeron que estaban listos, lento pero firme Natsu penetro por primera vez a su novia, mil y un sensaciones increíbles pero a la vez indescriptibles cruzaron por su mente, la sensación en su miembro era un mar de placer que no conocía límites, quería volverse loco en ese mismo momento y comenzar a sacudir por dentro la vagina de Lissana pero justo en ese momento Mirajane vuelve a besarlo.

-Despacio campeón, sé que se siente bien pero piensa también en tu pareja, siéntela, ella te dará la señal con su cuerpo.

Natsu tuvo que utilizar cada gramo de fuerza para contenerse, apretó la sabana para apaciguar el fuego que amenazaba con consumirlo por dentro. Por su parte, Lissana, sentía que estaba en las nubes, había escuchado que la primera vez dolía como el infierno, aunque si sentía un poco debido a que era su primera vez, pero el placer y felicidad eran aun mayor, una lagrima surco su blanca mejilla hasta caer en las sabanas que adornaban su cama, alzo un poco su cabeza y besó levemente en los labios al hombre que más amaba en el mundo. Su cuerpo, que en ese momento se encontraba tenso, se relajó, esa era la señal que Mirajane le menciono a Natsu, lentamente, Natsu, comenzó a moverse dentro de ella, cobrando cada vez más velocidad y ritmo, ninguno de ellos supo cuando Mira se desvistió y comenzó a acariciar el bien marcado cuerpo del peli rosa mientras le daba apasionados y ardientes besos.

El calor y la lujuria no se hicieron esperar, los gemidos del trio comenzaron a inundar la habitación, Lissana sentía que estaba a punto de terminar, rodeando con sus piernas la cintura a Natsu mientras clavaba sus uñas en su espalda gritó su nombre mientras gozaba de su primer orgasmo. La fuerza de su agarre se desvaneció liberando a su pareja, Lissana se desplomó en su cama recuperando el aliento disfrutando de la sensación del post-orgasmo.

Natsu jadeaba aun sin salir de ella cuando una fuerza fuera de ese mundo lo obligo a dar una vuelta hacia la derecha cayendo justo al lado de Lissana, el movimiento hizo que el peli rosa se asustara pero al ver el escultural y casi divino cuerpo desnudo de Mirajane, sin mencionar su mirada lujuriosa, frente a él.

-Mis lecciones no son gratuitas – advirtió la albina antes de engullir el miembro de Natsu.

Mira comenzó a recorrer con toda su cavidad la espada de carne del peli rosa como si este fuera alguna clase de dulce, Natsu arqueaba levemente su cabeza presionaba su cabeza contra la cama, literalmente sentía que le chupaban el alma, Mira culmino con su trabajo pasando su lengua por todo el largo del pene para rematar con un beso en la punta. Parándose en la cama la albina comenzó su descenso hasta que su intimidad rosaba la punta de la de Natsu para luego dejarse caer abruptamente sobre él, lejos de sentir dolor, Natsu sintió un placer tan salvaje que por un momento pensó que acabaría con su cordura. El ataque de la Strauss no hizo más que empezar, comenzando a mover sus caderas de arriba abajo martillando su entrepierna contra la de Natsu, el cual la tomó de las caderas para hacerlas más fuertes e intensas.

Cada embestida era más rápida y vigorosa, el miembro de Natsu llegaba cada vez más lejos con cada una de ellas, el cuerpo de Mira se sacudía con furia, su mente fue consumida por la lujuria, hacía tiempo que no lo hacía con alguien tan bueno, tanto en estamina como en tamaño, podía sentirlo, estaba a punto estaba a punto de terminar y podía sentir que al peli rosa no le faltaba mucho, su palpitante miembro daba todas las señales de terminar en cualquier momento, era una lástima pero ella sería la primera en recibir la semilla de Natsu debido a que su hermana termino antes pero no tenía ninguna intención de concebir a los bebes del novio de su hermana. Natsu se levantó de la cama con Mirajane sujetada desde sus muslos, la penetración llego a un nuevo nivel cuando empezó literalmente a dejar caer sobre su miembro a la Strauss que ahora gemía y jadeaba con la lengua por fuera, una última zancada y ambos gritaron al aire victimas del orgasmo, los fluidos de Natsu se sentían como lava dentro de la albina, el peli rosa cayó de rodillas sobre la cama sin despegarse de la albina tratando de recuperar el aliento, Mira sonrió complacida mientras lo observaba, aun recordaba a aquel pequeño niño hiperactivo al que le gustaba pelear y competir todo el tiempo verse convertido en un hombre honesto, leal, amable, con convicciones firmes e inquebrantables, conservaba aun la mayoría de sus rasgos infantiles pero eso solo lo caracterizaba y lo hacía más especial.

La albina rodeo el cuello de Natsu con sus brazos y besó su frente en una mezcla de orgullo y cariño, su hermana no podía haber escogido mejor pareja que él.

-No dejare que Mira-nee gané – se escuchó una voz femenina detrás de Natsu.

Era Lissana, la cual ya había recupera sus fuerzas lista para una ronda más. Durante toda la noche el trio continuo, bañándose de fluidos corporales, perdiéndose en la euforia del éxtasis provocado por los múltiples orgasmos inducidos, cariño, amor, pasión y lujuria eran los dueños de sus mentes y se negaban a irse temprano esa noche. Eran alrededor de las tres de la mañana cuando los cuerpos de Lissana y Natsu, libres de cualquier gramo de energía, yacían tendidos sobre la cama, la cabeza de Lissana reposaba sobre el hombro de su pareja mientras lo abrazaba celosamente, Mirajane se encontraba recostada con su cabeza elevada sostenida por su mano, no se encontraba tan agotada como los otros dos pero si estaba más que satisfecha que incluso sentía que podía durar un mes sin tener relaciones otra vez, observaba feliz a la joven pareja, imaginando su futuro juntos, acaricio las hebras rebeldes y desordenadas de ambos depositando un beso en sus mejillas.

-Sean muy felices – fue lo que dijo antes de dejarse caer por el cansancio y el sueño.

Fin del flashback.

-A la mañana siguiente los tres prometimos no contarle a nadie sobre lo que pasó esa noche.

Mirajane concluyó su relato, los oyentes estaban absortos, por no decir, metidos de lleno en la historia, los hombres le dedicaban una especie de ceremonia religiosa al peli rosa adorándolo como a una especie de deidad venida del cielo mientras llevaban puestos hábitos con la cara de este como logo.

-Tirarse a las Strauss, tienes mi respeto Natsu – dijo Cana alzando su bebida.

-Juvia imagina que Laxus-san lo sabe.

-Claro que no, que bueno que no está aquí – habló con toda serenidad la albina.

-¿y porque no, es por la promesa? – inquirió de nuevo la Loxar.

-Claro que no, es porque mataría a Natsu – dijo sin dejar de sonreír

Ante las palabras de la Strauss los presentes quedaron en shock, no tanto por su respuesta, sino por lo que estaba parado junto detrás de ella, el pobre de Natsu se encontraba temblando como gelatina mientras su piel se volvía azul. Confundida ante la reacción de sus amigos la albina se giró sobre sí misma y como si el haberlo mencionado tanto lo hubiera convocado se encontraba parado detrás de ella nada más ni nada menos que el mismísimo Laxus Dreyar, cabe mencionar que no se veía muy feliz, sus puños crujían y temblaban por la fuerza ejercida en su presión sobre ellos, unas notables venas sobresalían desde la base de su cuello hasta su frente y un aura asesina cubría todo su cuerpo, sin perder su semblante la albina se dirigió con la mirada hacia el pobre chico de cabello rosa que se encontraba temblando como chihuahua.

-Ara ara, Natsu corre.

Como depredador hambriento el rubio se abalanzó contra Natsu el cual no pudo dar ni cuatro pasos antes de que este le diera alcance terminando con ambos en el piso, Laxus comenzó a lanzar golpes de forma salvaje contra el peli rosa el cual quedo sin defensas al segundo impacto contra sus rostro, el resto del grupo trató de sujetar al Dreyar pero no tenía freno, a pesar de que die personas sujetaran su brazo este no perdía fuerza en sus golpes, en la desesperación de todos llamaron a Gildarts para que el detuviera la ejecución de Natsu, por fortuna él se encontraba en la empresa y no tardo ni medio minuto en llegar sujetando y separando a jalones al rubio de su pobre victima pero lo remato con unas fuertes pisadas en el torax.

Al día siguiente…

-¡¿Me demandaste?! – le gritaba Laxus a Juvia observado el papel que le acaba de entregar.

-¡¿Lo demandaste?! – exclamó el resto del grupo.

-¿mphm? – dijo Natsu vendado de la cabeza obstruyendo su canal comunicativo y otras partes del cuerpo más.

-Mira como lo dejaste – dijo Juvia más que molesta.

-¡Así hacemos las cosas aquí! – decía Laxus defendiéndose de la acusación.

-Pues así lo hace Juvia, Juvia lo vera en la corte mañana señor Dreyar.

-¡Mierda, Freed defiéndeme!

En la corte…

-Falló a favor del demandador – concluyó el juez haciendo sonar su martillo.

-¡Me lleva! – gritó Laxus golpeando la mesa mientras Freed se cubría el rostro con sus manos.

-El acusado pagara medio millón de dólares por daños físicos, psicológicos y la moral contra la persona.

Natsu levanto sus brazos en señal de triunfo mientras Juvia asentía complacida.

-Freed, estas despedido – le dijo Laxus a su segundo al mando el cual estaba listo para realizar sepuku – no, vive con la deshonra.

Después del juicio Natsu y Juvia llegaron a la empresa seguidos por un molesto Laxus y un muy deprimido Freed.

-Quiero que seas mi abogada – le pidió Laxus a Juvia.

-Pues haz fila – le dijo entregándole una lista de nombres de clientes de Juvia señalando también una larga fila justo en la entrada, sorpresivamente la mayoría eran mismos trabajadores y conocidos de Fairy Tail.

En la entrada los esperaban Mirajane y Erza los cuales esperaban los resultados del juicio, aunque se hicieron obvios al ver los semblantes, por un lado Erza felicitaba a Juvia por su victoria contra Freed mientras Mirajane no le dirigía la palabra a Laxus.

Erza, Natsu y Juvia se fueron a enfermería para quitarle las vendas al herido, aunque para ese tiempo el ya estuviera recuperado, era extraña la rápida curación que el peli rosa tenía. Mira y Laxus se fueron caminando a la oficina de este último

-No sé por qué estas enojada, fuiste tú quien se acostó con Natsu – le recriminó el rubio a su novia.

-Porque sabía que esto pasaría – touche.

-… ¿Es mejor que yo? – preguntó con cierta preocupación el Dreyar ganando la total atención y asombro de la albina.

Mirajane detuvo su marcha y rodeo con sus brazos el cuello del rubio mientras este la sujetaba de la cintura, con una sonrisa llevo sus labios hasta su oído y le susurro:

-Nadie es mejor que tú.

La pareja se besó apasionadamente y tras unos segundos se separaron siendo Mira la primera en reanudar la marcha.

-Pero definitivamente es mejor que Gray.

La expresión de felicidad de Laxus cambio de felicidad a una de terror.

no dare excusas ni motivos por lo cual me tarde tanto tiempo en subir el capitulo, no pienso dejar esta historia olvidada y la terminare aunque me cueste la vida.