Capítulo 14: El perdón.

Hola queridos lectores del NaVia, me disculparía por la gran demora pero no será el caso, no por ser grosero, deben de entender que a veces no se puede tener todo el tiempo para escribir, si bien a mí me gustaría hacerlo más seguido las situaciones no favorecen…. A quien engaño, me declaro culpable, he estado subiendo y escribiendo otra historia, lo siento, me obsesione con una nueva franquicia y no perdí el tiempo para escribir una historia de ello por temor a que alguien me ganará la idea, espero que disfrute el capítulo.

Han pasado tres meses sin nada nuevo que mencionar, bueno, tal vez eso no era del todo cierto, Elfman y Ever volvieron a estar juntos después de todo ese tiempo, cosa que el albino agradeció de gran manera a tal grado que le pidió a la integrante de la tribu del dios del trueno que se casará con él, pues había entendido que no podía vivir sin ella. Gajeel y Levy anunciaron el día de su boda, que sería dentro de dos meses, específicamente el día en que se conocieron y los hijos de Happy y Charlie nacieron, siendo trillizos, dos niñas y un varón, este suceso lleno de alegría al reciente padre y a su querido hermano que festejo a lo grande la paternidad de su colega y medio hermano.

Gildarts se anunció oficialmente su jubilación, su deseo por viajar por el mundo y el hecho de que había cumplido el tiempo requerido como director de la empresa fueron las razones dejando al cargo a Erza Scarlett como nueva dirigente de Fairy Tail, era un puesto muy estresante y difícil debido a que tendría que lidiar con todos los locos miembros y trabajadores de la compañía. Entre glorias y victoreos por el ascenso de la pelirroja, que la misma anunció, junto con su marido, que estaba esperando un hijo, los aplausos y felicitaciones no se hicieron esperar y ya se estaba preparando el baby shower de la nueva directora por su tan maravilloso esperado retoño.

La empresa se encontraba muy animada, puras buenas noticias estaban embargando el ambiente contagiado a todos y cada uno de los trabajadores de la empresa, sin embargo había dos personas que no compartían la misma alegría que el resto, no porque no quisieran, era más el hecho de que no podían, esos dos eran Lucy Heartfilia y Gray Fullbuster, los traidores, como eran mayormente conocidos en esos días.

Ninguno de ellos la había tenido fácil desde que fueron descubiertos de infraganti el día en que Natsu y Lucy hicieron sus nupcias, el día en que todo se fue al demonio, por su error, por su cobardía, por su amor. Ese amor que hacía mucho tiempo había estado emergiendo en ambos, mucho antes de que el mismo Natsu le pidiera matrimonio a Lucy, mucho antes de que ambos se dieran cuenta, las palabas, los cumplidos, las miradas que ambos se daban fueron evolucionando hasta volverse algo más profundo y obscuro.

Lo hicieron una infinidad de veces, engañaron a todo el mundo durante mucho tiempo, aprovechando cada oportunidad para verse, sentirse y quererse, la necesidad que ambos sentían se iba incrementando con el paso del tiempo, haciendo cada vez más frecuentes sus reuniones en la que ambos le fallaban y traicionaban su pareja y amigo, sería mentira si dijeran que no sentían remordimiento, fue por ese mismo pesar que Gray terminó su relación con la Loxar, si bien la chica era maravillosa y lo amaba de una forma incondicional no le era suficiente, prefirió terminar con todo antes de lastimarla aún más.

Lucy también pensó en terminar con Natsu para poder estar con el hombre que realmente amaba, pero no pudo, no tenía la fortaleza para terminar con aquel maravilloso chico que la había encantado desde el primer momento en que lo vio, su principal preocupación era lastimarlo y con ello provocar el odio hacia ella por parte de sus conocidos y amigos, esa presión fue la que la llevó a continuar con su relación con el peli rosa y seguir viéndose a escondidas con el de ojos grises, a vista de cualquiera ella se estaba comportando como una cualquiera y eso era lo que era, una infiel y traicionera persona.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses y todo continuo de la misma forma, incuso después de que Natsu le propusiera matrimonio eso no cambio nada, salvo el hecho de que los encuentros fortuitos que tenía con Gray disminuyeron debido a la falta de tiempo y al hecho de que estaba con alguien casi siempre. Los mensajes y llamadas no bastaban, la insistencia de Gray para que dejara a Natsu por él, una propuesta en extremo tentadora que al final no aceptó, diciéndose a si misma que era feliz con el peli rosa, que podía serlo a su lado, pero por más que trataba de asimilar esos pensamientos nunca los hizo propios dando como consecuencia el desgarrador final que se dio el mismo día de su boda.

No lo había pensado mucho, solo se dejó llevar, Gray la llevo a una habitación donde se entregaron como en antaño lo hacían, estaba casada pero le daba igual, ella lo deseaba, él la deseaba, ambos se deseaban. Infringiendo la santidad del matrimonio Lucy se entregaba en su noche de bodas a alguien al que no le había jurado nada, sus mentes y corazones solo podían pensar en el otro, en el amor que sentían y la necesidad del otro que los atosigaba cada vez que no estaban juntos, pero todo lo bueno acaba y para ellos fue de la peor forma posible.

Sabían que serían descubiertos tarde o temprano si seguían así, pero serlo por la persona que menos querían dañar fue un golpe devastador para sus personas, la expresión de aquel chico de cabello rosa era indescifrable, esperaban un grito, una pelea, un insulto quizás pero lo que vieron los dejo a ambos desconcertados, aquel impulsivo hombre huyo, corrió y corrió para perderse lejos, dejándolos a ambos junto a sus amigos y conocidos, testigos de su crimen.

Tras eso las cosas no mejoraron, ahora podían estar juntos pero a un muy alto costo, perdieron a un invaluable amigo y obtuvieron el repudio de otros, si bien estar uno con el otro ayudaba de una gran manera a sobrepasar aquel suceso no mejoraba el hecho de que personas muy estimadas por ellos los vieron con asco. Soledad, era lo que cada uno sentía cada vez que iban al trabajo, les recordaba su justo castigo por cometer tan vil acto que es la traición, sus colegas les dirigían la palabra por obligación, renunciar fue una opción que no se les permitió, algo bueno realmente pues amaban la empresa y a todo lo que representa, ganándose sus puestos con el arduo trabajo que realizaron por años, su único consuelo era el otro.

Sin embargo esto cambió totalmente, los sucesos que han transcurrido en los últimos meses los afectaba de gran manera, tantos acontecimientos bellos y felices de los cuales no pudieron formar parte se presentaron, los compromisos, las bodas, las buenas nuevas que se avecinaban, era algo lógico que ambos estuvieran felices por sus amigos, pero el no formar parte de aquella felicidad era devastador y triste.

La pareja se hallaba en su apartamento, recostados en su sofá, el único lugar en donde podían estar en paz, lejos de los prejuicios y las miradas de los demás, su manantial, su sombra en el desierto, esos meses sirvieron para afianzar sus lasos y su amor, llegando a la conclusión de que jamás se apartarían del otro mientras les quedara aliento en sus pulmones y vida en sus corazones, pero ese día en particular ambos estaban cavilando sobre el suceso más reciente, el embarazo de Erza.

Lucy se hallaba recostada sobre Gray el cual acariciaba las largas hebras doradas, ninguno decía nada, pero sus pensamientos reposaban en lo mismo.

-Se le veía muy feliz – dijo Gray rompiendo el silencio.

-Si – fue lo único que atino a decir su pareja.

-Me hubiera gustado estar en su boda.

-Y a mí… ¿Gray?

-¿Si?

-¿Hicimos lo correcto?

-… ¿Tu sientes que no?

-No, no lo siento, pero…

-Fuimos unos cobardes – interrumpió Gray.

-No puedo evitar pensar que todo esto fue por mi culpa – se lamentó Lucy.

-Se te olvida que yo fui quien te besó primero – dijo con ironía en su voz el Fullbuster.

Lucy rio.

-No me refiero a eso, si hubiera terminado mi relación con Natsu antes o si hubiera rechazado su proposición tal vez las cosas serían diferentes.

-Tal vez si, tal vez no, yo termine con Juvia por ti y solo le ocasione más dolor de lo que hubiera deseado, sus llamadas y mensajes… en serio la lastimé, hubiera sido lo mismo con Natsu.

-Quizás…

Ninguno dijo nada más por un buen rato.

-Los extraño – dijo con pesar la de ojos chocolate.

-Yo igual, Dios, incluso extraño a ese alborotador adicto al picante.

-Es tu mejor amigo.

-Más bien era – corrigió Gray – no tengo el derecho de llamarme su amigo después de lo que hice, estuve muchas veces a punto de ir a buscarlo, intenté llamarlo una infinidad de veces, pero nunca tuve el valor para hacerlo.

-Los dos perdimos algo ese día – dijo con tristeza la rubia.

-Y aunque me gustaría cambiar las cosas, solucionarlas, sé que nada volverá a ser como era antes – continuó Gray.

-Yo igual – secundó Lucy.

El teléfono de Gray empezó a sonar, Lucy se apartó levemente para que el de los ojos gris lo sacara de su bolsillo, Gray observo el número, era de Lyon, algo sorprendido y con desgano contesto la llamada.

-Gray.

-Hola Gray, ¿Cómo estás?

-Bien – contestó a secas el Fullbuster - ¿Qué quieres?

-Wow, parece que alguien está de mal humor, solo llamaba para invitarte un copa, tengo tiempo libre ¿y tú?

Gray miró a Lucy la cual asintió con la cabeza autorizando por completo cualquier acción que su novio fuera a hacer.

-Sí, si lo tengo ¿Dónde te veo?

-Donde siempre, nos vemos.

-Adiós.

Gray cuelga el teléfono y suelta un sonoro suspiro, si bien le gustaba la compañía de Lyon en ese momento prefería la compañía de su amada.

-Ve, hace tiempo que no sales con él, te servirá para relajarte – aconsejo la rubia tomando asiento liberando a Gray.

-¿Estas segura de que estarás bien? – inquiere Gray preocupado.

Lucy hace un gesto confianza que le dice que lo estará, pero a la vez siente que ocurre algo más pero decide no indagar sobre el asunto pues necesitaba realmente hablar con su hermanastro, se levanta estirando sus miembros y va recoger su chaqueta, como era sábado no habría problemas con su trabajo, se despidió de Lucy y tomó su camino.

Lucy se quedó unos momentos más frente a la puerta mirando el infinito, saco su móvil y tecleó un número familiar que lo tenía grabado de memoria.

-¿Hola? Levy-chan, necesito que me acompañes… ¿A dónde?, al médico…

Gray y Lyon bebían una cerveza en un bar estilo irlandés cerca del domicilio del Bastia, desde que arreglaron sus diferencias hace varios años habían adoptado la costumbre de reunirse de beber ocasionalmente en aquel establecimiento, pero como hace mucho tiempo que ninguno se veía tenían bastante que contarse.

-En serio, Lyon, fue una tontería que fueras a la empresa a buscar a Juvia – le recriminaba Gray al pelo platino.

-Por amor hacemos muchas locuras, pero ya aprendí, decidí dejarla ir, no importaba cuanto lo intentara jamás sería mía, incluso cuando tú la dejaste.

-No me lo recuerdes – dijo Gray con pesar – le hice mucho daño, a lo menos es feliz ahora.

-Y mira con quien – dijo con ironía – quien diría que los ex se juntarían – la mirada afligida del Gray delata que su comentario hirió más de lo que debía – lo siento, debió ser duro para ambos.

-Lo fue, mi reacción fue la misma que la de Lucy cuando nos enteramos, pero es reconfortante saber que lograron salir adelante.

-¿Y tú? ¿Estas siguiendo adelante? – inquirió Lyon.

El silencio de Gray fue suficiente respuesta, le dio un gran trago a su cerveza y negó con la cabeza.

-Creí que esto es lo que querías, que la querías a ella.

-Y lo hago, dejaría todo y a todos por ella, solo desearía poder disculparme con Natsu.

-¿Y porque no lo haces? – dijo Lyon como si fuera lo más normal del mundo.

-Claro, como es tan sencillo – dijo con sarcasmo el Fullbuster – hola, Natsu, ¿Cómo estás?, oye, siento acostarme con tu esposa el día de tu boda ¿amigos otra vez?

-Vaya, suena mal si lo pones así.

-¡Y claro que lo es!

-Solo digo… yo no lo conozco tan bien como tú, pero se lo suficiente para saber que ese tipo es fuerte y si su amistad realmente fue tan grande estoy seguro que te perdonara y de ser lo contrario a lo menos lo intentaste.

-Estamos hablando de que le quite a su mujer, su esposa.

-Yo por lo que se es muy feliz con Juvia, incluso más que cuando estaba con Lucy, solo piénsalo ¿Qué tienes que perder?

-…

La idea de Lyon no era mala, pero era más fácil decirlo que hacerlo, encarar a Natsu requeriría de mucho valor y aun si lo hiciera este bien podría ignorarlo o en el peor de los casos darle un paliza tremenda por su osadía, si bien la recibiría con gusto eso no quitaba el hecho de que Natsu posiblemente lo odiara a muerte por lo que le hizo. Su mente estaba dividida en ese debate: ir a disculparse con Natsu o dejar las cosas así. Si escogía la primera podía haber dos resultados, el ya mencionado o el fantástico y poco realista caso de que lo perdonara y pudieran volver a ser a amigos, pero si escogía la segunda tendría que vivir el resto de su vida con ese pesar.

Al diablo, no tenía nada que perder, era todo o nada, si bien no se lo merecía debía hacer el intento, si bien no lamentaba estar con Lucy si se lamentaba por la forma en que se dieron las cosas, debía explicarle todo, desde el inicio, esa sería su expiación y su castigo lo decidiría el mismo al que tanto le hizo daño.

-Gracias, Lyon, de veras necesitaba hablar con alguien de esto.

-No hay de que hermano, espero que todo salga bien.

-Eso lo dudo.

Después de despedirse del Bastia, Gray, telefoneó el teléfono del peli rosa, pero este de inmediato le desviaba la llamada, no era de extrañar que lo hiciera, comenzó a hacer un par de llamadas para localizar el paradero del peli rosa para así hablar con él. Sus intentos por hablar con sus más allegados fue un fracaso pues la mayoría, si no todos, lo repudiaban por lo que hizo, así que tomando el camino difícil comenzó a preguntar a sus contactos en la empresa, trabajadores a su cargo y jefes de seguridad, de hecho, llamó a una gran cantidad de personas hasta que por fin dio con la localización de Natsu, se hallaba en la empresa, haciendo algún trabajo que la nueva dirigente le había encargado y por ello se hallaba allí a pesar que debía ser su día libre.

Sin perder más tiempo tomó rumbó hacia las oficinas, debía ser rápido si quería llegar antes de que este se marchará pues era poco probable que consiguiera su nueva dirección, la idea de contactar a Juvia y preguntárselo a ella surcó por su mente pero de inmediato fue desechada, ¿con que cara le podía pedir, mucho menos exigir, algo a ella?

Al llegar a la empresa se encontró con el vehículo de Natsu, señal que aún seguía dentro del edificio, a pasó veloz se dirigió a la entrada donde el portero después de cerciorarse de quien era y dedicarle una mirada de repugnancia lo dejo pasar, no le tomo ni cinco minutos llegar a la sección perteneciente a Fairy motors, había varios trabajadores armando autos o probando piezas, algunos lo vieron pasar pero no dijeron nada pues estaban muy ocupados para prestarle atención.

A unos pasos de llegar a su objetivo, Gray se detuvo a contemplar la puerta que daba a la oficina de su mejor amigo, su nombre en una placa dorada decoraba la puerta de madera, recuerdos de ambos iniciando su labor en Fairy Tail surcaron por su cabeza, dos jóvenes recién egresados empezaron a trabajar para una de las mayores empresas del país, era casi un sueño, tantas metas e ilusiones de un gran futuro lleno de éxito, todas y cada una de ellas cumplidas.

Flash back.

-¡Hey, Natsu, date prisa, vamos a llegar tarde! – le recriminó Gray a su compañero de piso que aún no estaba vestido para ir al trabajo.

-Dame un minuto – exigió Natsu poniéndose su uniforme de mecánico.

-Pareces una mujer – se bufó el de ojos grises mientas anudaba su corbata.

-¡Vete al demonio, exhibicionista!

-¿A quién demonios le dices exhibicionista? – le gritó iracundo.

-Al que solo lleva corbata al trabajo.

Efectivamente, Gray solo llevaba puesta la corbata mientras el resto de su ropa yacía en el piso.

-¡Maldita sea!

A Duras penas, ambos amigos habían podido llegar a tiempo al trabajo, era su primera semana en la empresa, era emocionante, enviaron sus solicitudes cuando ambos terminaron sus carreras y aunque Gray tenía ya una invitación directa a Lamia Scale decidió rechazarla y arriesgarse a entrar a tan prestigiosa y selectiva empresa, un sueño que prometía no solo riqueza, sino más, mucho más.

Ambos compañeros de departamento salieron disparados en el auto de Natsu, el cual excedía el límite de velocidad por las prisas, pasándose en más de una ocasión una señal de alto y una que otra patrulla. Por un milagro ambos llegaron en una pieza justo a tiempo para ser recibidos por su vieja y querida amiga Erza, una hermana mayor para ambos la cual llevaba ya dos años dentro de la empresa, teniendo su puesto en el área administrativa central, los que se encargaban de dirigir todas las demás ramas de la corporación.

La Scarlett los recibió con un afectuoso abrazo, claro, siendo ella ambos sintieron que los asfixiaba un oso, después de darle sus credenciales les dio un leve tour por todo el complejo, ambos estaban más que entusiasmados, durante el trayecto ella les comento que fue ella quien los recomendó, pues solo se podía ingresar a aquella prestigiosa empresa por contactos, por eso mismo ella esperaba grandes cosas de ambos, lo cual fue recibido por una afirmativa por los nuevos empleados que no decepcionarían a su fiel amiga que creía ciegamente en ellos, por su propio bien.

Los días se volvieron semanas y las semanas meses, en muy poco tiempo la empresa entera galardonaba a las nuevas adquisiciones de la misma, los jóvenes prodigios, Fairy motor con su nuevo jefe de mecánicos mientras que Construction Tail a su nuevo arquitecto estrella, eso no pasó desapercibido por el alto mando de aquel tiempo, Makarov, el tercer gerente general de la empresa, rápidamente los jóvenes se ganaron su favor y apoyo por lo cual no fue extraño el ascenso de ambos, sus compañeros, lejos de guardarles rencor o envidia se sentían maravillados e incluso entusiastas con la nuevas ideas y proyectos que ambos proponían, ganándose de forma definitiva su lugar en la empresa.

Después de tres años de largo y duro trabajo ambos se consolidaron como grandes eminencias en sus ramas tanto a nivel nacional y mundial, no había empresa rival que no conociera sus nombres, hubo ofertas muy tentadoras con absurda cantidades de dinero de por medio, pero nada de lo que les ofrecían los haría desertar, mucho menos dejar la empresa.

Pero aquellos bellos tiempo solo eran el preludio de una gran tempestad que se avecinaba, desgracias comenzaron a inundar a la empresa desde adentro, la muerte de la primera esposa de Natsu, el ataque legal de Jellal, la deserción y traición de Laxus, el conflicto con Phantom Lord y su intento de espionaje corporativo, pero contra toda adversidad, Fairy Tail, se mantuvo de pie y logro superarlo todas, incluso se volvió más fuerte y unida que nunca.

Fin del flashback.

Aquellas vivencias hicieron que el corazón de Gray se llenara de valor, si bien no lo merecía, lo intentaría, abriendo la puerta sin tocar se encontró que dentro de la misma oficina se hallaba al que estaba buscando, pero no estaba solo, junto a su escritorio se encontraba una de sus mayores fuentes de inspiración y actual "maestra" de la empresa, Erza Scarlett, la cual al verlo le dedico una mirada llena de desprecio y decepción, Natsu se encontraba metido en una pila de papeles así que no vio quien era el que entró a su oficina.

Al levantar la vista en dirección a la entrada se topó con la mirada gélida grisácea que caracterizaba a Gray, el cual de inmediato desvió su mirada para no ver directamente al peli rosa. Natsu se levanta de su escritorio deteniéndose justo en frente del mismo, esperando que el recién llegado dijera algo. Erza observaba expectante lo que ambos harían, si bien lo que ella deseaba era sacar por la fuerza de la oficina a Gray parte de ella estaba curiosa de la presencia del mismo en el área de trabajo del Dragneel.

En vista de que al parecer el Fullbuster no diría nada, Natsu, rompió con el interminable silencio que inundaba a la habitación.

-¿Qué quieres Gray? – el tono de voz de Natsu era hostil y cortante.

-Natsu, yo… - Gray no hallaba las palabras correctas para comenzar – sé que no tengo el derecho, ni siquiera debería estar aquí y que posiblemente no quieras verme, pero tengo que hacerlo, debo decirte cuanto lo lamen…

Gray no pudo terminar su monologo pues Natsu le había conectado tremendo derechazo en la mandíbula, Gray cae al suelo bruscamente cual saco, sin tiempo que perder su atacante se le abalanza posicionándose encima de él iniciando una brutal ola de golpes contra su objetivo, Gray no hace nada para defenderse, se queda tendido en el suelo recibiendo aquel devastador castigo.

-¡Esto es por haberme engañado! – Grita Natsu dando otro golpe - ¡Esto es por ser un cobarde! – Otro más - ¡Esto es por haber lastimado a Juvia! – conecta otro más.

Natsu se detiene justo después de ese último golpe, se aparta de Gray y se sienta a su lado tratando de regular su respiración, Gray respiraba con dificultad, aquellos golpes habían cobrado mucha factura, sentía que su cabeza le daba vueltas pero aún estaba consciente de su entorno, no esperaba otro resultado. Erza observaba a ambos en el suelo sin decir nada, si bien Gray se merecía eso más se había percatado de algo alarmante, está preocupada de él, algo asombroso si toma en cuenta de que hacía meses que había dejado de hablarle.

-Eso es lo que más me molesta – dijo Natsu sin mirarlo – Juvia es una chica dulce que no merecía que le hicieras eso.

-Pero… tú – decía con dificultad Gray.

-Yo soy un caso más raro, si bien me dolió incluso más que la muerte de Lissana el hecho de que tú y Lucy me traicionaran en mi propia boda… creo que fue más doloroso el perder a mis mejores amigos.

Tanto Erza y Gray abren enormemente sus ojos ante tales palabras.

-Es cierto que en ese momento los odie, incluso pensé en darte una paliza de muerte, pero eso duro cinco segundos… que extraño ¿no?

Gray no dijo nada, ¿Qué podía decir?

-¿Sabes que fue lo más doloroso? – a Gray ni Erza se le ocurría cual sería la respuesta – el hecho de que no fueran a hablar conmigo, ni una disculpa, ni una explicación, si bien cierta parte de mí jamás dejara de querer a Lucy yo jamás le hubiera obligado a seguir conmigo de saber que amaba a otra persona, no soy un monstruo sin corazón ¿O acaso pensaban que me iba a suicidar?

Gray no dijo nada.

-Cabrón – dijo de forma tranquila Natsu mientras se reía - ¿La amas?

-…Si – respondió sin vacilación Gray.

-Pues no se diga más – Natsu se levanta de un salto mientras le tiende la mano al caído – te deseo lo mejor, a ambos – dijo Natsu con una sonrisa sincera.

Gray seguía sin creer la situación presente, a pesar de aquel acto tan horrible que había cometido contra su mejor amigo este lo estaba perdonando.

-Te hubiera perdonado al día siguiente - le dijo Natsu como si leyera sus pensamientos.

Gray se cubrió son su antebrazo sus ojos, gotas salinas amenazaban con salir a desbandadas cual cataratas, una vez más, aquel impulsivo que había sido su amigo y rival desde la infancia le había demostrado que era mejor persona de lo que él jamás podría ser. Por su parte Erza veía conmovida la escena, siempre había sabido del buen corazón que poseía Natsu, incluso al grado de perdonar a aquellos que le habían hecho daño, pero una vez más la sorprendía y eso la hacía sentir orgullosa de cómo había crecido como persona su pequeño hermano menor.

Gray siguió en el suelo un rato más, un par de gotas cristalinas surcaron su defensa bañando sus mejillas a la vez que su cuerpo temblaba.

-¿Qué? ¿Te vas a poner a llorar marica? – se mofó Natsu aun sin dejarle de tender la mano.

Gray solo pudo esbozar una sonrisa mientras aceptaba la mano que se le ofrecía. Ya de pie, ambos se miraban directamente, Gray con agradecimiento, pues había recuperado a su mejor amigo. Erza, que hasta ese momento se había mantenido al margen, se acercó a ambos posicionándose en medio de los dos y sin previo aviso tomo a los dos de la nuca y los atrajo a sus hombros mientras derramaba una lagrima de felicidad, por su parte ambos chicos sentían que los habían estrellado contra un poste de concreto, si bien los hombros de eran pequeños eran condenadamente duros, Gray podía jurar que le hizo una fisura en su cráneo mientras Natsu se debatía entre la conciencia y la inconciencia.

Mientras tanto, Lucy y Levy, salían de la consulta a la que la rubia había ido, su expresión era indescifrable, Levy observaba a su amiga sin saber que decir o hacer, las noticias que ambas recibieron eran grandes, enormes, pero ninguna hacia comentario alguno sobre ello, habían ido al hospital de la ciudad pues Lucy no quería ir al adyacente a la empresa pues seguramente todo el mundo se enteraría en minutos de haber ido, si bien Lucy se daba una idea de lo que tenía el hecho de que un doctor se lo hubiera confirmado no lo hacía menos fácil de procesar, estaba embarazada.

-¿Qué harás ahora? – le preguntó Levy a su amiga, si bien ella quería abrazar y felicitar a su amiga el verla con ese estado de ánimo le dejo bien en claro que su amiga no estaba del todo feliz con la noticia.

-No lo sé – respondió Lucy.

-¿Se lo dirás? – inquirió Levy

-Si… gracias por acompañarme Levy-chan – Lucy prosiguió su marcha.

-¿te llevo a tu casa? – le preguntó Levy.

-No, no gracias, quiero pensar.

Levy obedeció de mala gana su amiga, necesitaba tiempo para pensar y eso le daría, aunque en su estado actual preferiría que no anduviera sola, estuvo tentada a llamar a Gray o a Gajeel para informarles de lo sucedido pero debía ser la misma Lucy quien decidiera aquello, así que únicamente levanto su mano al aire mientras extendía su dedo índice al aire con la mano inversa, Lucy notó de inmediato la famosa señal de la empresa, la sonrisa de Levy la contagió y mejoró un poco su ánimo, siempre habría alguien con quien contar en las buenas y en las malas, eso era Fairy Tail.

Volviendo su marcha ambas amigas tomaron caminos distintos, cada una con sus propios pensamientos, por su parte, Lucy, hacia memoria de todas sus vivencias desde que había llegado a Magnolia, pero sobre todo, el cómo había ingresado a la empresa, todo por aquel incidente hace ya varios años, su primer encuentro con Natsu, siempre había deseado ingresar a las filas de aquella famosa empresa y era peculiar el cómo se conocieron.

Flashback.

Lucy caminaba rumbo a una fiesta en un crucero, llevaba un hermoso vestido guinda, estaba retocada levemente para la ocasión, ese mismo día, horas antes, había conocido al famoso ingeniero en autos de Fairy Tail, Salamander, ese era su apodo en el mundo de los negocios debido a la intensidad y potencia de sus autos pues todos podían jurar que montaban a un poderoso dragón, en sentido figurado claro. Casualmente lo conoció en el parque de esa pequeña ciudad portuaria, el hombre era atractivo pero lo que más la sedujo fue la oportunidad de ingresar por recomendación a la empresa, pues solo así uno podía entrar y no dudo ni un segundo de la invitación.

Al llegar observo el hermoso barco, era grande y se veía que había muchas personas en él, también se percató de unos sujetos cargando unas cajas con el símbolo de la empresa, posiblemente piezas para autos. Lucy subió al barco encontrándose primeramente con Salamander.

-Buenas noches, madame – saludó cortésmente el anfitrión de la fiesta.

-Buenas noches – dijo Lucy inclinando un poco la cabeza.

-Ven, hablemos.

Ambos se alejaron de la fiesta dirigiéndose a un área apartada, si bien ella se sentía nerviosa confiaba plenamente en aquel hombre que le podía abrir la puerta a sus sueños. Tomando asiento en un cómodo sofá de terciopelo Salamander le ofreció una copa de champaña, Lucy lo acepto pero no pudo evitar notar algo extraño en el licor así que no lo tomó a la primera.

-En serio esta es una gran fiesta – dijo Lucy.

-Es algo que me puedo permitir, después de todo soy rico – dijo fanfarroneando su acompañante.

-Debe ser increíble ser jefe de una rama entera de Fairy Tail – dijo fascinada Lucy imaginándose así misma con un puesto así.

-Mi éxito se debe a mi gran talento con los autos.

-Debe ser maravilloso.

Aquel sujeto observaba a Lucy confiado y pícaro, cosa que la incomodo, no dejaba de ver su copa, como si esperara que lo bebiera, sus sospechas se confirmaron cuando observó un punto blanco al fondo de su copa, definitivamente algo le había puesto a la bebida.

-¿Le haces esto a todas las mujeres que conoces? – le cuestionó Lucy dejando su copa en una mesa adyacente.

-Y yo que pensé que solo eras una cara bonita – se mofó Salamander al verse descubierto – sí, si lo hago.

-¿Por qué?

-Porque puedo, soy rico y exitoso, sin mencionar guapo, deberías estar alagada señorita, cualquier mujer moriría por tenerme solo una noche.

-No soy una mujerzuela.

-¿Pero acaso no quieres pertenecer a Fairy Tail?

-¡No así y si Fairy Tail es esa clase de compañía entonces no quiero nada que ver con! – gritó Lucy al borde de las lágrimas debido a la decepción.

-Niña estúpida.

Aquel hombre levanto su mano listo para golpear a Lucy la cual cerro los ojos esperando el impacto, pero en pleno aire es detenida con firmeza y fuerza el brazo de su agresor, al voltear hacia atrás aquel sujeto se topó con una mirada asesina y fulminante, Lucy observo a su salvador, un hombre joven con cabellera rosa toda alborotada, debía tener casi la misma edad que ella. Sin decir nada aquel recién llegado levanto al sujeto sin dificultad y luego aplico presión al brazo haciendo que se pusiera de rodillas.

-Si vuelves a decir el nombre de Fairy Tail te arrancare el brazo – amenazó el peli rosa para después arrojar al piso a su víctima lejos de él y de Lucy.

-¡Maldito!, ¿Cómo te atreves, sabes quien soy? – Vocifero furioso Salamander – soy miembro de Fairy Tail, el jefe de Fairy Motors, no vas a salir librado de esta tan fácil después de humillarme así.

Cuatro sujetos entraron a la habitación al escuchar los gritos y rodearon al intruso y a Lucy, la cual veía la situación preocupada.

-Me siento un poco mareado – dijo el peli rosa cubriéndose sus ojos con su mano izquierda – odio los barcos.

-¿Quién eres tú? – preguntó Lucy.

Uno de los sujetos se abalanzo sobre el atacante de su jefe sujetándolo del brazo derecho pero en menos de un segundo fue mandado a volar por su oponente de un solo tirón de su brazo, lo cual provoco que le arrancara la manga de la camisa que traía puesta revelando un tatuaje rojo en su brazo, la marca fue identificada por todos en la habitación, era la marca de Fairy Tail.

-Soy Natsu Dragneel – contestó Natsu a la pregunta de Lucy.

-¿Dragneel?... ¡¿Salmander?! – exclamaron todos al unísono.

-Así es y vengo a reventarles sus cabezas – dijo Natsu haciendo crujir sus nudillos.

-Parece que te volviste loco – dijo el falso Salamander – somos cinco y tú solo eres uno, además tenemos rehenes, todos los invitados, aunque estés aquí o llames a la policía eso no cambiara nada.

-Ay sir – se escuchó una voz en el alto parlante – atención pasajeros, les habla su capitán Happy, se les solicita a todos los invitados pasar al salón del barco por motivos de seguridad.

-¿Qué carajo? ¿Quién es ese? – pregunto el imitador.

-Mi socio, antes de venir aquí me encargue personalmente de tu personal y con respecto a la policía… ya están aquí.

Las sirenas se hicieron sonar, Lucy se asomó por una ventana y observo una decena de lanchas policiales rodear al barco.

-Perdiste – sentenció Natsu.

-¿Eso crees? Tal vez no sea mi estilo pero aun así los tenemos a ti y a esa chica, serán perfecto rehenes.

Con un chasquido de sus dedos todos los hombres se lanzaron contra Natsu, Natsu no se inmuto, de un derechazo derribo al más cercano el cual perdió bastantes dientes por el golpe, al que veía por su derecha lo recibió con una fuerte patada en el estómago que lo hizo expulsar todo lo que tenía dentro de una forma grotesca; el tercero lo sujeto por detrás solo para ser golpeado por la cabeza de Natsu que le rompió la nariz, el ultimo estaba de pie temblando al ver a sus compañeros vencido y sin otra opción se retiró a toda prisa del lugar.

-¡Vuelve aquí cobarde! – le gritó su jefe pero no obtuvo respuesta.

-Y solo quedas tu – dijo feliz Natsu mientras reducía la distancia entre ambos – tus crímenes: vender propiedad de Fairy Tail, así como su tráfico y reventa, uso sin autorización del logotipo y nombre de la empresa, hacerte pasar por un miembro del personal para usos indebidos y por último y el peor de todos llamarte a ti mismo miembro de Fairy Tail.

Sin perder ni un segundo más, Natsu, se abalanza sobre su enemigo propinándole un fuerte gancho en las costillas a su oponente, el crujir de los huesos delato que se las fracturo, antes de si quiera gritar, Natsu prosiguió con su ataque, un uppercut en la mandíbula, rodillazo en el plexo, cabezazo en la nariz, patada baja en la rodilla y para rematar un gancho en la siente, resultado: costillas fracturadas, mandíbula rota, rotura de rodilla, contusión extrema en zona blanda y fractura craneal, conclusión: el pobre tipo tendría que comer en pajilla y recibir asistencia para ir al baño.

Natsu soltó un largo suspiro al ver sus resultados, su vista se posó en la joven rubia que lo veía con asombro, camino a ella y la observó de forma neutral.

-¿Estas bien? – preguntó Natsu tratando de no sonar preocupado pero no lo logro.

-S-si, eso creo.

-¿Cómo te llamas?

-Lucý… Lucy Heartfilia.

-Bueno, Lucy, mucho gusto, hay algo que tengo que pedirte – dijo Natsu desviando la mirada – veras, no debería de estar aquí así que… necesito tu testimonio para el juicio.

-¿Qué?

-Veras, legalmente no debería estar aquí y si la empresa se entera me meteré en problemas, así que cuento con tu respaldo y testimonio de todo lo que pasó.

-Supongo… - dijo sin muchos ánimos pues si bien todo había salido bien eso no quitaba el hecho de que no sería contratada para Fairy Tail.

-Claro, esto no será gratis – agregó Natsu.

-No quiero dinero.

-Eso es bueno, antes mencionaste que querías formar parte de Fairy Tail pero lo rechazaste cuando creíste que era una mala compañía, eso habla muy bien de ti, es lo que Fairy Tail siempre busca, personas integras y de buen corazón que no titube ante nada.

-¿Eso quiere decir… que me recomendaras si te respaldo?

-No, lo iba a hacer de todas formas, planeaba pagarte por tu testimonio pero en vista que lo rechazaste me parece perfecto – dijo sin preocupación alguna el peli rosa.

-Gracias – dijo Lucy al borde de las lágrimas.

-No lo hagas, por cierto "bienvenida a Fairy Tail"

Fin del flashback.

Después de eso, Lucy, se unió a las filas de la empresa, si en si ambos se metieron en muchos problemas por ese incidente y sumándole al hecho de que todos los miembros eran gente muy peculiar, por no decir rara, eso no mermo la pasión de Lucy de trabajar para ellos, con el tiempo se hizo muchos amigos que después pasaron a ser su familia, formando maravillosos recuerdos con todos y cada uno de ellos, momentos que jamás olvidaría y atesoraría en su corazón mientras este siguiera latiendo, quien diría que después de todos esos felices momentos ella se encontrase allí, en esa situación, si bien estaba con el hombre que amaba locamente desde el fondo de su ser, eso no quitaba el hecho de que parte de ella deseara compartir su dicha con el resto, sus preciados amigos.

Lucy se halló frente a la entrada de Fairy Tail, inconscientemente había terminado en la empresa, que ironía, dando la media vuelta comenzó su camino de regreso a su hogar.

-¿Lucy? – la llamó una voz en extremo familiar.

Dándose la vuelta se encontró con aquella persona que la había integrado a esa gran familia conocida como Fairy Tail, su primer gran amor que traiciono vilmente, Natsu, de entre todas las personas no esperaba encontrarse con él, desvió su mirada hacia abajo avergonzada de sí misma.

-¿Qué haces aquí? Ya es tarde – le habló Natsu de forma familiar, cosa que captó la atención de la rubia.

-Yo… venía de ver al médico – no sabía porque estaba siendo sincera con él, tal vez le había mentido tanto que ya no hallaba fuerzas dentro de ella para volver hacerlo, al menos no en esta vida.

-¿Estas bien? – La preocupación en el tono de voz de Natsu despertó en ella una calidez que no había sentido en mucho tiempo - ¿Te pasa algo, estas enferma?

-No, no lo estoy.

-¿Entonces… que pasa?

Lucy sintió un nudo en su garganta obstruyendo cualquier intento por pronunciar oración alguna, todo su cuerpo comenzó a temblar mientras sus ojos se cristalizaban amenazando con soltar en cualquier momento gotas salinas por su rostro. Obviamente esto no pasó desapercibido por Natsu.

-¿Sabes? Gray estuvo aquí hace un tiempo.

La sorpresa de Lucy no se hizo esperar.

-Vino a disculparse, por todo, después le di una paliza – el rostro de la rubia develo una enorme preocupación – después lo perdone.

-¿Qué? – inquirió Lucy creyendo haber escuchado más.

-Lo perdone – volvió a repetir como si nada el peli rosa.

Lucy estaba incrédula, ¿lo perdonó, así como así?

-Pero… nosotros.

-Se lo que hicieron Lucy y si, fue devastador, una de mis peores experiencias, no sufría así desde la muerte de Lissana – Lucy agacha su cabeza – pero sabes, pienso que ustedes también debieron haber sufrido mucho – Lucy levanta levemente su cabeza – pasar todo ese tiempo mintiendo y ocultándole la verdad a todos mientras veían a las persona que amaban con otro, eso no puedo imaginármelo, ahora sumándole a la loca "ley de hielo" que todo el mundo les puso cuando se enteraron, debió ser solitario.

Lucy no hallaba palabras, literalmente Natsu los estaba justificando de cierta manera, tratando de entender la situación que ella y Gray pasaron por mucho tiempo, y de cierta forma sus palabras daban en el blanco con lo que sentía en aquel tiempo y el ahora.

-Pero… te engañe ¿eso no significa nada?

-Sí, significa mucho… pero significa más para mí la amistad de ustedes dos.

Las lagrima comenzaron a fluir solas, como si toda la presión saliera de un solo golpe, Natsu remató dándole un cálido abrazo lleno de comprensión y cariño, Lucy, sin aguantar ni un segundo más se derrumbó en sus brazos estallando en llanto, lo extrañaba, realmente lo hacía, extrañaba aquellas animadas charlas, las bromas ocurrentes, extrañaba… a su amigo y si bien parte de ella lo seguiría queriéndolo de cierta forma eso no cambiaba el hecho de que su corazón le pertenecía a Gray y le agradecía al cielo y las estrellas aquel momento en el que pudo recuperar a una de las personas más preciadas en su vida.

-Ya, no llores, no es para tanto – consolaba Natsu a Lucy mientras acariciaba sus largas hebras doradas.

-Eres un tonto – decía Lucy entre sollozos – un tonto demasiado amable.

-Tal vez, pero aun así puedo sonreír y decir honestamente que no me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta ahora.

Lucy se separa de Natsu para poder verlo a los ojos.

-¿Qué hicimos para merecer a un amigo así? – se preguntaba así misma Lucy mientras esbozaba una sonrisa.

-Quien sabe – dijo sin interés el peli rosa – cambiando de tema ¿Por qué fuiste al hospital?

-Fui a ver a un médico, me dijo que estaba embarazada.

Natsu toma a la rubia de los hombros para separarla un poco y mirarla con asombro

-¿En serio? – le pregunta incrédulo, Lucy asiente tímidamente - ¡Eso-es-asombros!

Natsu toma a Lucy de la cintura y la levanta en el aire para luego dar vueltas con ella, Lucy chilla como respuesta mientras soltaba una leve carcajada, sentía como si una enorme carga hubiera sido removida de sus hombros y su corazón y le encantaba compartir dicha felicidad con alguien como Natsu. Natsu la baja y sin soltarla aun le deposita un tierno beso en la frente.

-Les deseo lo mejor a ambos – dijo felizmente.

-Gracias, en serio, muchas gracias.

-¿Él lo sabe? – pregunta con curiosidad.

-Aún no se lo he dicho – responde Lucy avergonzada.

-Se va a enojar mucho cuando se entere que me lo dijiste primero a mí.

-Tal vez.

Esta vez fue Lucy quien abrazó a Natsu.

-Gracias – dijo Lucy cerrando sus ojos sintiendo con más detenimiento el calor natural que Natsu emanaba.

-No hay de qué.

Ambos duraron un rato más abrazados disfrutando de aquel momento de dicha, Lucy abrió los ojos y lo primero que vio fue la imagen de una mujer de cabellera azul llorando desconsoladamente a unos quince metros de ella y Natsu, era Juvia, que miraba con pesar y dolor aquella escena que fácilmente podía ser malinterpretada, al darse cuenta de ello Lucy se separa abruptamente de Natsu, esto llama mucho su atención y mira en dirección de los ojos de Lucy quedando horrorizado con la imagen frente a él, su amada Juvia llorando amargamente.

Juvia no pierde ni un segundo más y sube a su coche antes de que Natsu dijera o hiciera algo, arranca a toda velocidad hacia la calle dejando las huellas de los neumáticos pintados en el asfalto.

-¡Oh, joder, Juvia, espera maldición! – se precipita Natsu hacia su coche para darle alcance.

Natsu sale a toda velocidad tras Juvia en su propio vehículo dejando sola a Lucy, la cual ahora se hallaba en el estacionamiento estática, lo había vuelto a hacer y lo peor del caso es que no había sido su intención hacerlo, ¿pero quién hubiera previsto aquel desenlace? Pero eso no podía evitar que ella se sintiera mal de ser de nuevo por ser la causante del dolor del peli rosa otra vez, solo podía orar para que todo saliera bien.

Hola lectores del Navia, lamento mucho la demora espero que hayan disfrutado el capítulo tanto como yo, solo para informarles que este es el penúltimo capítulo oficial de este fic, el siguiente será el último, así es, ya casi termina esta bella historia de amor, espero sus comentarios, cambio y fuera.