Disclaimer: Frozen no me pertenece, le pertenece al raton.
Capítulo 3- Irritante
La información que tengo sobre Anna se ha incrementado notoriamente… no porque así lo haya pedido.
Han pasado unas cuantas semanas ya desde que regrese al instituto y conocí a esta "peculiar" chica.
En este tiempo, gracias al libro de trabajos que suelen poner actividades en la que debemos expresarnos, las clases de video, y el constante murmullo que se genera cuando Kristoff y su grupo entablan una conversación divertida, he comenzado a conocerla más.
Se puede saber mucho de alguien solo prestando atención a su alrededor y estar despierta cuando le toca hablar, ni siquiera necesite entablar una conversación con ella.
Sé que se llama Anna, tiene dos apellidos, uno más complicado que pronunciar que otro pero jamás los había escuchado antes, es italiano ya que su padre es de allí y, por alguna razón que no comprendo, tiende a ocultar de que trabaja, solo dijo que era un tipo ocupado.
Tiene 2 años menos que yo, estudia en una secundaria nada prestigiosa y al parecer es una alumna regular de allí. No grandes notas, no grandes logros e inclusive la escuche decir que apenas aprueba matemáticas y química.
Juro que podría ponerle la etiqueta de "Estandar" y pasar a otra cosa… si no fuera por el hecho de que todo el tiempo me da la impresión de que no es una chica "común y corriente" para nada.
Cuando no está, es fácil para mi pensar que es solo "una compañera" y ya. Una chica que parece tener interés en otro idioma, como si de un hobbie se tratara y nada más. Que es sociable, porque lo es, y busca solo divertirse con sus pares.
Cuando no está, puedo decir "No tiene nada que ver conmigo" y es la verdad, y me siento bien, creyendo y esperando las cosas que "Sí" tienen que ver conmigo y con las que estoy emocionadas por vivir.
Pero… cuando sí esta… cuando la veo o cuando la escucho… no me parece para nada "alguien más" y es muy difícil de ignorar.
En varias clases me encontré a mí misma observándola, cayendo en mis pensamientos por un misterio totalmente extraño.
No tiene nada que ver con la primera imagen que a uno se le viene a la cabeza con "persona misteriosa", esas que son reservadas, con mirada distante y se visten de negro, esta chica no tiene nada que ver con eso y jamás la vi de negro… y no es reservada para nada… y aun así es algo… ¿Cautivante?
-Quoi?- Veo la pregunta salir de sus labios y tardo un par de segundas en darme cuenta que me ha atrapado viéndola de nuevo.
Como si fuera un robot me siento derecha y giro mi cabeza al pizarrón, intentando aparentar… ¿El qué? Es evidente que la estaba viendo, se dio cuenta y me pregunto "¿Qué?" con una sonrisa. Le debo causar gracia.
De reojo miro de nuevo hacia la izquierda, ya no me ve, está en su libro, pero la sonrisa sigue ahí.
-¿Te corre alguien del curso?
Me sobresalto un poco, porque iba caminando sola por la calle cuando esa voz apareció a mi lado.
-¿Disculpa?- le pregunto a Anna que está ahora a mi lado mostrándome una enorme sonrisa.
-¿Si alguien te apura a "huir" del curso todas las noches?- vuelve a preguntarme, pero con la mirada remarco mi confusión- ya sabes, siempre te vas tan deprisa, los demás nos quedamos a conversar o salimos más… ammm tranquilos, pero tú siempre te apuras en salir.
-Ah, a eso te refieres, no, no es nada en el curso, solo es que me urge llegar a casa- contesto sin más. Es la verdad, mis días son ajetreados y cuando me tocan los días en el instituto de francés solo quiero llegar a casa a relajarme para luego dormir.
Aparte, la principal razón seria que no tengo nada que me ate más tiempo del que es necesario allí.
-¿Haces muchas cosas durante el día?- casi no escucho su pregunta por estar viendo el semáforo de paso, pero luego la interpreto.
-Ah, sí, sí, suelo tener días con mucho que hacer.
-¿Qué cosas?
A medida que cruzamos la calle me doy cuenta que alguien ha decidido acompañarme en el recorrido de regreso y ese alguien parece estar curioso de mí.
-Estoy asistiendo a clases de oratoria, también de expresión, aparte claros las del instituto de francés, y también debo llevar al día mis materias en la universidad y…
-La de Ciencias Política ¿verdad?- me interrumpe y con mi mente doy un fugaz repaso a si alguna vez dije que estudiaba eso mientras ella estaba.
-Sí…
-¿Por qué elegiste Ciencias Políticas?- sigue preguntando con entusiasmo, me está comenzando a molestar.
-Mis padres son personas que están metidas en esa área…
-¿Ellos te dijeron que lo hicieras?
-Claro que no, yo quise estudiar eso.
-¿Solo porque tus padres estudiaron eso?
-Sí, bueno… no solo por eso, pero es la principal razón, quiero seguir sus pasos.
-¿Por qué?
Dejo de mirar al frente mientras camino y giro mi mirada a ella, quizás capte la indirecta de que está haciendo demasiadas preguntas en un periodo muy corto de tiempo.
-¿Quieres gobernar?- insiste y me doy cuenta que no es muy perspicaz.
-Mmm no es cuestión de que quiera o no- digo, después de todo esa es una pregunta que no me he hecho, heredare el puesto de mi madre lo quiera o no, así que "qué es lo que quiero" no es realmente parte de la ecuación aquí.
-¿Ah no? Yo pienso que todo es cuestión de lo que uno quiera hacer. Si quieres hacer algo lo haces, si no quieres hacerlo no lo haces.
-No es tan fácil si tienes obligaciones- le digo y me siento un poco enfadada con esa visión tan infantil de la vida, sigo mirando al frente, solo unas cuadras para doblar a la izquierda y terminar con esta charla… a menos que también decida seguirme hasta la puerta de mi casa.
-Tampoco es fácil hacer lo que uno quiere y ya- contesta y vuelvo a ponerle atención- "Haz lo que quieras"- exclama imitando la voz de alguien anciano- y creerías que es fácil- dice ahora mirando hacia arriba, intentando recordar algo, ya con su voz habitual- pero es sobre hacer tu verdadera voluntad… y no hay nada más difícil que eso… creo que…
Me la quedo viendo, esperando que siga explicándose, pero su mirada se distrae con un grupo de gente que pasa delante nuestro con carteles y redoblantes, una manifestación de protesta.
Me recuerda lo que hable con mi padre esta mañana. La clase media se está quejando de nuevo por el aumento de los impuestos y la diferencia que hay con su aumento de sueldo, los que no cuentan con un contador de su lado se darán cuenta que estarán perdiendo más dinero que nunca en estos meses, aun con el aumento de sus salarios.
-"En vez de educarse y tomar un libro es más fácil golpear una cacerola y hacer ruido"- digo repitiendo a mi padre. Caigo de nuevo en cuenta que estoy con Anna y la miro para saber si escucho lo que dije.
Ella también me mira, pero su sonrisa sigue ahí, vuelve la vista a las personas de la calle, esperando a que pasen.
No parece estar complacida o de acuerdo con lo que dije, pero tampoco molesta o desilusionada. Sea lo que sea, no vuelve a hablar por esa cuadra, pero lejos de dejarme tranquila, me inquieta.
-Me… me estabas hablando de que es difícil hacer lo que uno quiere- digo sin mirarla, cuando ya llego a la esquina en donde tengo que girar.
-¡Ah eso! Es de un cuento.
-¿Cuál?- insisto viendo que no tiene intenciones de decirme.
-No te diré.
… ¿Qué?
-Te lo dejare de… "Tarea para la casa"- termina.
Doy una sonrisa de lado.
-Yo creo que ya tengo mucha tarea por hacer- contesto intentando sonar amable- pero gracias… por acompañarme me refiero. Yo me voy por aquí- contesto señalando la izquierda.
-Oh… ya veo.
-Sí, bueno, no vemos en clases. Que tengas buenas noches.
-Tú también- me devuelve con su habitual sonrisa y se acerca unos pasos, quizás para despedirse o no lo sé, pero yo solo asiento un par de veces nerviosamente y me volteo antes de que pueda llegar a alcanzarme, comienzo a caminar deprisa por la vereda. ¿Qué me pasa?
No, ya… en serio… ¡¿Qué me pasa?!
Tacho la respuesta que acabo de dar en el cuaderno de actividades, no puedo sacar esta oración correctamente, menos aún, ni siquiera puedo concentrarme en escribir algo.
Anna está hablando muy fuerte con sus compañeros, algo sobre un primo de Kristoff que tiene los mismos gustos que ella, no lo sé, no me importa, solo quiero concentrarme en la clase… pero Dios, habla tan fuerte.
Esto no pasaría si estuviera nuestra habitual profesora, pero hoy tuvimos un suplente, y es del tipo de los que se ríen y dan lugar a sus alumnos a hablar… Anna debió tardar medio minuto en simpatizarle.
Comúnmente los viernes estoy de buen humor. Es el fin de la semana, puedo tomar mi tiempo para acomodar mis horarios, recargar energía, leer alguna novela o algo que me interese aparte de mis libros de estudio y descansar en mi casa, a solas. Sí, pese a que los viernes son los días que más cansada me encuentro por todo lo que debo correr durante la semana, son mis días favoritos… pero hoy…
Escucho a Anna riendo por algo que dijo Kristoff.
Vuelvo a intentarlo con las oraciones. De reojo miro el reloj y aún falta una hora para que la clase termine, nunca pensé que una hora me pareciera una eternidad.
No, no solo estoy de mal humor por el escándalo del salón o por estar cansada por la semana, no solo es eso.
Desde el día que Anna me dijo "Haz lo que quieras" he tenido una batalla interior por no hacerle caso y ponerme a buscar lo que significaba o de que libro se trataba. "¿Qué importa eso?" me decía e intentaba volverme a lo mío, pero todo el tiempo tenía esa sensación de tener un "nuevo conocimiento incompleto" y me inquietaba.
Luego de dos días de batallar con esa sensación, el asunto de darle o no importancia a lo que Anna había dicho, decidí que estaba haciéndome problema por nada, si quería buscar la frase y saber más de ella, simplemente tenía que hacerlo.
No se trata de una cuestión de honor o quebrar el orgullo de nadie.
Busque la frase… no la encontré por ningún lado… inclusive se lo pregunte a mi padre y nada. Buscar "hacer la tarea" y no encontrar nada solo me puso peor, más inquieta.
Me iba a dormir pensando en Anna… y no me gusta.
Me gusta irme a dormir pensando en mi futuro, en las cosas importante que tengo que hacer, de verdad importante, no en una frase que parece tirada al azar pro una chica de prioridades dudosas y un serio problema de sentido común.
¿Por qué alguien te diría una frase a medias y no te diría el resto o de donde la saco? La primera respuesta que me nace es simple: Para fastidiarte… y lo ha logrado.
Aparte, ¿Qué es eso de tratar a un desconocido como si lo conocieras de toda la vida? No recuerdo haberle dado confianza.
Tampoco es que sea algo especial conmigo, lo hace con todo el mundo… ¡Y eso solo me inquieta más!
¿Qué me pasa?
Es una frase simplona de una chica que bien podría ser un payaso ¡Y ya está!
-¿Elsa?- la voz de Enzo atrás mío me hace volver- no puedo con el ejercicio 4 ¿Ya lo tienes?
Miro mi hoja y aun no paso el ejercicio 1 ¡Ridículo!
-Perdón, no he llegado a ese punto aun- contesto y me determino a hacer la tarea.
Las voces de Kristoff y compañía vuelven a entrar por mi oído y me siento aturdida de nuevo. Anna habla de su plato favorito… no me importa.
Cierro los ojos y suspiro.
-Agaçant- "irritante" digo y puedo escuchar mi voz como si mi palabra le hubiera dado un puñal a todo el ruido.
Es la única palabra que grita por salir de mi mente, en lo único que pienso "Esto es tan molesto"
-Intento concentrarme en esto pero estas haciendo tanto ruido que me molestas lo suficiente para no poder avanzar- sigo hablando con tranquilidad, no hace falta que grite o me exalte, todos están en silencio- Eres tan escandalosa.
Mientras hablo solo miro a Anna, no a todo el grupo del bullicio porque me parece que es solo ella la causante del problema.
-Aturdes- término y solo cuando compruebo que me ha entendido porque ya no sonríe, es que me vuelvo a mi cuaderno.
El ambiente que hay ahora me parece más propio de las horas de clases y siento que con solo sacar esos pensamientos de mi cabeza me quedo más tranquila, puedo concentrarme ahora.
El sonido de los bolígrafos y lápices, escribiendo, me dice que también mis compañeros están haciendo los ejercicios, esto se parece a lo que era antes de que Anna llegara. Me siento satisfecha, calmada.
Termino los 5 ejercicios del libro y con eso es toda la tarea, veo el reloj y ya solo faltan unos 15 minutos.
Algo está mal… puedo sentirlo.
Giro mi vista a un costado y el Kristoff intenta llamar la atención de Anna picando su hombro con un lápiz, pero ella tiene la mirada clavada en el libro, seria… no, no seria, triste.
Ya no me siento calmada ni satisfecha, ni nada de eso, me siento… ¿pesada?
Como será el ruido y el bullicio que Anna armaba, que cuando finalmente se calló el silencio aturdía más.
Ese silencio que tanto extrañaba ahora me aturde más que Anna hablando. Ya termine la tarea, ya no me molesta que hable, ya puede hablar, bueno… siempre pudo hablar.
¿Se ha quedado así de callada por lo que dije? No es la gran cosa, dije la verdad, estaba hablando muy fuerte, no me dejaba concentrar, pero no pretendía hacer que se sintiera mal, solo que bajara la voz o… no lo sé, que se mete en lo suyo, en su tarea y nada más…
Que me dejara en… paz.
Esto está mal, quizás me exprese incorrectamente, lo solucionare ahora, ella suele quedarse en el salón unos momentos, hablare con ella.
Kristoff vuelve a intentar llamar su atención pero Anna lo mira débilmente y niega su cabeza para que también la deje tranquila.
Que infantil es.
Ahora me molesta.
Es como esos niños pequeños a los que no se les puede decir nada porque de lo contrario comienzan a llorar. Le dije que estaba haciendo mucho ruido, no es para que se ponga así ¿En qué piensa?
La campana suena, sorprendiéndome, guardo mis cosas y, aunque me parece que exagera, supongo que debo hablarle.
Me giro ya con el bolso puesto pero Anna no se encuentra en su lugar, cuando miro hacia la puerta apenas puedo ver su espalda antes de que desaparezca. Se ha ido.
-Vaya Elsa- me llama Enzo poniendo una mano en mi hombro- si que hiciste un buen trabajo ubicando a la clase hoy.
-¿De qué hablas?- pregunto yo, aun sorprendida de la rapidez con la que se me escapo mi compañera.
-Sí, definitivamente la ubico- ahora se agrega Rita- es sorprendente cuando hablar, comúnmente no lo haces a menos que te lo pidan, pero cuando tienes que decir algo, vaya que si lo dices.
-No fue para tanto- me defiendo, pese a que sé que ambos están complacidos con mi respuesta y en realidad me felicitan, no puedo evitar sentir cierto malestar.
-No, le dijiste la verdad- me asegura Enzo- "agaçant" te juro que lo tuve que buscar en el diccionario, pero la define totalmente "Irritante" supongo que ella si sabía lo que significaba, ¿le viste la cara de estúpida que puso?
-¡No lo dije de esa forma!
-¿Ah no? Pero si lo aclaraste luego, y con total calma y clase, quizás eso la confundió aún más- agrega Rita- quizás por eso se quedó callada el resto de la clase, no entendía lo que había pasado y estaba intentando entenderlo en su cerebro.
-No, no creo, Elsa le dejo en claro que era escandalosa, hasta un bebe podría entenderla.
-Yo no quise decir eso- murmuro cayendo en recapitulando lo que dije.
-¿Mmm?
-Nada- niego, ya siento que el mal humor me invade de nuevo, solo quiero llegar a mi casa.
Comienzo a caminar y Enzo me da unas nuevas palmadas en el hombro.
-Gracias, la verdad que era una molestia- dice y sigue caminando adelante mio, Rita me saluda con la mano y ambos se van.
Mmmm… es verdad… ella… me molesta.
Nota del autor.
Si les gusta dejen Review, que me animan a escribir más rápido :P
Y eso, que nos leemos pronto :D
