Disclaimer: Frozen no me pertenece.


Capitulo 4: Hacer lo que uno quiere


Ha llegado temprano.

Me siento en mi banco dejando caer despacio mi bolso. Aparte de Anna hay un par de estudiantes más, también Enzo que me saluda con la mirada y se mete en sus vagos dibujos.

Saco mis cuadernos y los acomodo en la mesa. Quizás solo tuvo un día agotador, es lunes pero quizás pasa. Talvez es de las personas a las que no le gustan los lunes.

Vuelvo mi mirada a ella con disimulo sosteniendo un libro. Está leyendo algo con la cabeza apoyada en su mano, parece aburrida.

Enzo da pequeños golpes a mi silla con sus pies, me giro para verle. Sonriendo me muestra una caricatura, un dibujo con personas de palitos, uso una lapicera roja para dibujar los cabellos de Anna, que está sentada en su silla llorando, una burbuja de dialogo aparece en su cabeza "Soy una molestia"

Dejo de mirar el dibujo y vuelvo a los ojos de Enzo, con reproche niego un par de veces con mi cabeza y vuelvo mi vista al frente.

No puedo evitar observarla de nuevo, sigue igual de indiferente a lo que sea que lee.

Esto está mal ¿De verdad sigue así por lo que le dije? Ya paso todo un fin de semana… ay Dios ¿Y si estuvo con ese ánimo todo el fin de semana por mi culpa?

-¿Qué hacen?- es la forma de saludar de Rita, yo le doy un pequeño ademan con la mano y sigo en lo mío, pero la profesora no tarda en aparecer y la clase comienza.


¿Nunca tuvieron ese momento en el que dicen "a la cuenta de tres lo hago"? y contaron varias veces hasta tres pero no hicieron nada, bueno, yo soy ese tipo de personas que necesitan esos 3 segundas y luego actúa, obviamente si ya tengo un plan, pero… ese es el problema: contaba hasta 3 pero en el momento de ir a decir algo no tenía nada.

¿Qué se supone que diga aparte?

¿"Lamento haber dicho lo que dije el otro día"? … esperen… eso suena bien, eso hare.

Bien, esperare la campana, no debe tardar mucho en sonar.

Me quedo un rato más pensando en cómo podría seguir esa conversación, muy dispuesta a hablar de todas formas.

Es cuando Anna se levanta y se disculpa con la profesora, habla en francés pero de forma baja y calmada, como ha permanecido en toda la clase. La profesora asiente y ella toma sus cosas. Atraviesa a puerta y algo me dice que ya no va a regresar por hoy.

La campana suena luego de unos minutos y realmente no tiene sentido que cuente hasta 3 ahora.


-Elsa, tu madre al teléfono- escucho que mi padre me llama desde la planta baja.

Mi madre puede llamarme cuando quiera, y lo hace con frecuencia. A veces solo tenemos charlas que no superan el minuto y otra veces pasamos la noche hablando. Siempre me pregunta si estoy bien.

Yo soy la que no puede llamarla cuando quiera, es una mujer ocupada y, a menos que sea una emergencia, prefiere que no la interrumpa.

Desde niña he entendido eso, y sé que ella me ama tanto como yo, no me molesta esta situación. Aparte cuando me visita o yo voy para allá, ella es exclusivamente mi persona todo ese tiempo.

Bajo las escaleras y mi padre me espera aun hablando por el teléfono, me ve y se despide de ella, me besa la frente al lado.

-Bonjour

-Ohhh Elsa, ese fue un hegmoso acento fangces.

-Mamá…

-Mi pequegna está sonando como toda una dagmita fangsesa.

-Mamá ¿Cómo quieres que aprenda francés si tú nunca me hablas en francés?

-Ogg Pardon, es que adogo tu vocesita tal cual es, me gecuegda tanto a tu padge.

-Mamá, hablaste con él hace solo 5 segundos.

-Lo se ciego, lo sé.

-¿Qué tal las cosas? Me asusté mucho con esa noticia del temblor.

-Oh Ciego, no tienes pogque, no afegto a nadie aquí, solo una pequegna movida.

-Ya veo.

-¿Y cómo estás tú, quegida?

-La próxima vez que vengas vamos a trabajar en tu pronunciación de las "R"- comento algo divertida, mi madre debe tener la voz más preciosa que conozco, cuando era pequeña vivía mirando sus labios cuando hablaba francés en mi presencia, era tan bonito- bien, todo bien por aquí, ya sabes, la universidad, los cursos, el instituto de francés… todo bien.

-Te esfuegzas mucho, Elsa.

-No lo suficiente.

-Es bueno haceg amigos y dispegsagse un puco.

-Yo sé, yo sé…

-Elsa, ciego… ya ha pasago dos meges ¿Vegdad?- la escucho y mi mano aprieta un poco el telefono.

-Sí, hoy ya hace dos meses.

-¿Cómo estás?

-Bien, te dije que todo está bien, mamá.

-Elsa…- la escucho pronunciar mi nombre con tanto cariño que casi me dan ganas de llorar y todo vuelve- los asuntog del cogazon no pasan así pog así.

-Lo sé, mamá.

-Gecuegdo una vez, cuando estuve mucho tiempo si veg a tu pagde, comencé a enfegma.

-Mamá, ya me contaste ese cuento unas millones de veces. Papá no podía verte por trabajo, tú estabas ocupada, pasaron meses sin verse, te dio gripe que tu atribuiste a que tu corazón estaba triste, papá te busco con un ramo de flores, y la magia de su amor te curo, un millón de veces, de verdad- le digo riendo, porque recuerdo que de pequeña esa historia me pareció encantadora, ahora de grande solo es un cuento.

-No eg solo un cuento, Elsa, es amug- me aclaro con paciencia- el amug no es nunca un cuento y nada más. ¿o me vag a decig que enfegmasteg justo cuando ese muchacho bognito Hangs te dejo de puga casualidad?

-Tuve un resfriado madre.

-¿Un gegfiado de dos meses, Elsa?

-El medico dice que era posible, no ayudo el que yo anduviera débil y sin ganas de comer, aparte ya me encuentro bien, ya retome las clases y estoy al tanto, y Hans sigue su vida sin mí. ¿Lo ves? No se trata sobre el amor, se trata sobre las bacterias y virus en el aire, madre.

-Eges tan negcia a veces, pequegna.

-Sí, lo sé. Lo saque a papá.

-Sig- contesta ella riendo- me alega sabe que estas bien.

-Y yo saber de ti, mamá.

Suspiro al tiempo que la oigo suspirar también, es reconfortante saber que tienes seres que te aman, aun estando un océano de distancia. Me gustaría hablar un poco más…

-Bien, supogno que ya te estabas alistando para dormig, no te ententegno mas y…

-¡Mamá!- le interrumpo de repente.

-¿Si, ciego?

-Me leias mucho de pequeña ¿verdad?

-Ah, sí, me gustaba leegte mucho.

-Es porque te gusta leer ¿verdad?- mi madre debe ser la persona más aficionada a los libros que conozco, no solo los de estudio y política, sino las novelas y cuentos, algo que la familia al parecer lleva en la sangre aunque yo no lo tenga. Conocí la biblioteca persona de mi abuelo, tranquilamente toda una familia podría vivir allí.

-Sí, Elsa, amu leeg.

-Hay una chica, mamá. Es una compañera en el instituto de francés, ella dijo una frase, bueno, no la dijo entera, pero me dijo que era de un libro.

-¿Qué libgo?

-No me lo dijo.

-Oh ¿Y pogque no se lo peguntas?

-Se lo pregunte la primera vez, pero al parecer quería que lo descubra por mi cuenta.

-Oh, un desafío, integesante.

-No, no es interesante, para nada.

-¿No te integeso, no lo buscaste?

-Bu… bueno, sí, sí que lo busque, pero no porque realmente me interesara saber, más bien estaba algo inquieta porque no podía… encontrarlo- creo que me estoy contradiciendo.

-¿Inquieta? ¿Lo bugscaste mugcho?

Debo admitir, aunque sea para mis adentros, que si lo busque bastante. Ya había hecho una búsqueda admirable antes, pero los días posteriores de llamarle molestia lo hice con más fuerza.

-Voy a tomag tu silencio como un "sí" – habla y puedo imaginármela con una sonrisa, a esta mujer le agrada verme interesada en algo, suele decir que la curiosidad es uno de los más grandes motores que puede impulsar a una persona, a que no adivinan cual es el "más grande"- si fuiste desafiagda y pegdiste, es de nobles admitigdlo.

-Te estás haciendo una mala idea de esto- le digo con convencimiento- no es que ella me haya desafiado a encontrar la frase y todo, solo lo dijo como quien no quiere la cosa y luego… no lo sé, quizás quiso dejarme la imagen de alguien interesante.

-Ah, ya veu… Pagese que lo logo.

-¿Por qué crees eso?

-Pues… pageses integesada… y mucho.

-No lo estoy, solo me pone un poco- "loca" es la palabra, pero quiero algo más tranquilo para dejar de dar la impresión de que de verdad estoy interesada- me inquieta no saber de qué libro es.

-Mmmm ¿y quieges mi ayuda?

-Sí, quizás hayas escuchado de él o si te suena de algún lado, cualquier pista podría ayudarme.

-¿Pego eso no segia haceg tgampa? Después de todo te dijo que tú lo buscadgas.

-Mamá, ya te lo dije, no es una competencia o algo así.

-¿Y si no lo eg pogque simplemente no le vuelves a peguntag?

-Porque…- me tomo unos segundos pensar en una respuesta- porque resulta que ahora… ella ya no me habla.

-Oh ¿Pogque alguien no quegia habag contigo?

-Porque, quizás, le dije que era una molestia y que me irritaba- confieso, sintiendo nuevamente mal por todo- y ahora esta todo el tiempo callada en su banco, sin apartar la vista de su libro… lleva así toda la semana. Y no sé cómo solucionarlo.

-Oh, Elsa, hábage.

-No puedo, se escapa antes de que la campana suene y parece muy concentrada en sus cosas, indiferente a la clase, no hace más que estudiar e irse, no creo que le importe en lo más mínimo, parece que ha decidido eso, que ya no soy importante.

¿Qué estoy diciendo?

-Elsa, ciego, si tú la quieges…

-No la quiero- la interrumpo de inmediato- ni siquiera es mi amiga, casi ni la considero mi compañera, se sumó hace un par de meses, no la quiero.

-Ummm ¿Entonces pogque tanto pogema?- me pregunta con sincera confusión… y yo no tengo la respuesta para eso.

-No lo sé, es que… me siento terrible pensando que le hice algo malo, no era mi intención ofenderla, solo estaba cansada, era viernes y… sí que busque ese libro, pero no pude hallar nada… y… ella es tan rara ¿Sabes?

-No me pagese gaga, quizas integesante- me corrige- y solo digle lo que me estas digiendo. Te sentigas mejo, cgeeme.

-Lo hare, mamá- contesto suspirando.

-Aun no me has digho la fagse del ligbo.

-Cierto, cierto, bueno, no me dio una frase armada, solo lanzo algunas palabras al azar.

-Digme.

-Ammm era algo sobre hacer lo que quieras, así, "lo que quieras" y que esto era muy difícil, eso dijo ella. Y yo le dije que cualquiera podía sin responsabilidades podía hacer lo que quiera… Eso fue lo que hablamos ¿Suena familiar para ti?

-Sí, algo así. Es de un ligbo infantil ¿Sabes?

-¡¿De verdad?!- pregunto emocionada, incrédula, de repente creo que mi corazón a comenzado a latir deprisa.

-Sí, puede que sea ese ligbo, aunque la fragse que gecuegdo es difegente, pego es la idea.

-¿Ah sí? ¡Dime!


-Muy bien- digo para mí misma en la puerta de entrada del instituto, es extraño pero esto me recuerda a cuando me preparo para un muy difícil examen.

Entro y me dirijo a mi curso, Enzo y Rita ya están aquí, también algunos compañeros, Kristoff mira a Anna con cierto desdén pero esta esta como las ultimas clases, metida en su libro.

Me siento en mi banco y Enzo se mueve sentándose en uno que aun este vacío al lado mío.

-Toda una semana de tranquilidad- me dice y me deja un bombom de chocolate en mi mesa- no es suficiente para que sepas la gratitud que te tengo por ubicar a la rarita, pero…

-Lo siento- le digo tomando el bombom- pero voy a tener que devolver tu paga- le digo decidida. Hoy es, hoy se termina esto.

La profesora llega y nos saluda, Enzo vuelve a su lugar. No importa si sale antes, yo también pediré permiso. Si ella no me da una oportunidad, yo búscare la mía, pero de hoy no pasa.


La primera hora pasa tranquilamente, ella sigue con la misma indiferencia y toque de tristeza de los últimos días, pero un anuncio de la profesora me hace ver mi oportunidad.

-Travail en paires- "trabajen en parejas"

-Elsa…- me llama Enzo enseguida pero al ponerme de pie muy rápido lo interrumpo.

Sin pensarlo camino al lado izquierdo del salón y me detengo al lado del banco de Anna, esta sigue en su libro como si nada.

-Mmmm- comienzo a murmurar y ella levanta la vista hacia mí, ahora me doy cuenta que no conté hasta 3 y de verdad, de verdad lo necesitaba-Aimeriez-vous être mon partenaire?

Espero unos segundos y puedo sentir a todo el curso en silencio a mí alrededor, Anna solo me mira con extrañeza.

-Pour le travail!- aclaro apenas me doy cuenta que le acabo de pedir que seamos pareja.

Quizás ella no escucho cuando la profesora nos pidió que trabajáramos de a dos, quizás solo me escucho diciendo que sea mi pareja, quizás malinterpreta las cosas ¡Quizás todo el curso está malinterpretando las cosas!

Me estoy sofocando, puedo sentirlo.

-¡Mmm!- exclama asintiendo enérgicamente con una sonrisa- Oui.

Quedo un momento atontada por su reacción, es como pasar de un día gris de lluvia frio a una tarde soleada.

Le devuelvo la sonrisa mientras corre un poco sus libros y acerco una silla.

En los primero momentos el silencio en el salón perdura, pero Anna comienza a hablarme con amabilidad y simpatía sobre el trabajo y su voz comienza a despertar a los demás, ahora todos trabajan.


Trabajando con Anna es que puedo decir finalmente que si sabe de francés, no creo que más que yo, pero si posee cierto nivel envidiable para otros de aquí.

Terminamos realmente rápido y fuimos la primera en entregar, la profesora ahora lo está corrigiendo.

Los demás aun trabajan en lo suyo y somos las únicas desocupadas, yo aún sigo sentada en la silla al lado de su banco, esta es una buena oportunidad.

La miro y ella escribe algo en un cuaderno, pero su habitual sonrisa y sus ojos chispeantes han vuelto. Sonrió para mí misma al notarlo.

No creo haber hecho anda aun, pero eso no evita que me sienta… orgullosa de mí, creo.

Parte de mi sabe que aún le debo una disculpa, pero por otra parte temo recordarle porque estaba molesta, si es que estaba molesta por lo que yo dije, que a fin de cuentas no tengo la certeza de que yo ocasione ese cambio de comportamiento.

Quizás si hablo, vuelve a ponerse triste, y no quiero eso, pero también quiero que sepa que no quise hacerla sentir así.

Es extraño pero de repente creo que ella se merece la mayor delicadeza de mi parte. Que debo esforzarme por no dañar algo delicado, pero no como si fuera débil, no… es como si fuera importante.

No creo que sea capaz de disculparme con ella.

-Mmm ¿Anna?- le susurro, el curso tiene cierto bullicio por el trabajo, pero no quiero elevar tanto la voz para que alguien me escucho, de hecho creo que deseo que ni ella me escuche, pero lo hace.

-¿Mmmm?- exclama levantando su vista y sonriéndome. Si no fuera porque la vi en todo momento, juraría que es otra persona totalmente diferente a la que llego.

-Bueno, es que…- siento cierto calor en la cara, temo estar enrojeciendo así que miro al pizarrón- Ammm "Haz lo que quieras"- termino diciendo.

-¿Eh?

-"Haz lo que quieras"- repito y hago una pausa- "Eso quiere decir que puedo hacer lo que quiera ¿No crees?"- bajo mi mirada porque me parece algo tonto hablarle al pizarrón- "No, quiere decir que debes hacer tu verdadera voluntad, y no hay nada más difícil"

Espero a que me diga algo, pero no lo hace, así que luego de unos segundos término levantando la vista hacia ella.

Sonríe, pero no a mí, a algún punto de mi rostro talvez, sonríe para ella, su mirada parece amable y tranquila, luego si se enfoca en mis ojos.

-Lo hallaste- me dice y yo asiento un par de veces.

-Yo... lo vi en una tienda hoy y lo compre. He comenzado a leerlo.

-¿Ah sí?

-Sí. Aunque a veces es un poco confuso.

-Sí, ni me lo digas, tuve que leerlo varias veces y aun no entiendo varias cosas.

-Ya veo- digo repasando en mi cabeza el comienzo de ese libro "La historia sin fin"

-¿Lo compraste por mí?

-Sí…

… ¿Qué dije?

-Es decir no, no- me corrijo al instante- lo compre porque, bueno, encontré la frase que me dijiste, y luego leí un poco más. Lo vi en esa tienda y creí "Bueno, ya que esta aquí debería darle una oportunidad"

-Oh, definitivamente le tienes que dar una oportunidad.

-Sí, verdad, es decir, todos los libros deben tener una ¿cierto?- digo y ella asiente entusiásticamente.

La profesora se acerca a nosotros y nos entrega el trabajo ya corregido, está aprobado sin errores.

-Hacemos un buen equipo- comenta cuando le paso el trabajo. No sé cómo contestar a eso. Veo a mí alrededor y nuestros compañeros aún siguen trabajando.

Solo quería arreglar las cosas con ella, no una compañera fija de trabajo, espero que no se haga esa idea.

Miro a la derecha justo cuando Enzo nos está mirando, parece molesto pero solo vuelve a su hoja.

Creo que será mejor volver a mi lugar y ayudarle.

-Sera mejor que regrese- le digo y tomado mi cuaderno me pongo de pie.

-Claro- me dice con la misma sonrisa, pero no llego a dar un paso cuando me vuelve a hablar- ¿Entonces si le vas a dar una oportunidad?

Me toma unos segundos darme cuenta que habla del libro… espero.

-Oui.


Nota del autor:

Yeah baby, actualización en domingo tirando a Lunes.

Ya saben, Review si les gusta ;) que a mi me animan y me hacen querer escribir mas y mas rápido :P