Disclaimer: Frozen no me pertenece y cualquier parecido con la realidad… pues… a veces no son meras coincidencias XD


Capítulo 9 – Entre tazas y tazas


No sé cómo… pero al final yo fui la que resulte invitándola a tomar algo.

Y ahora me encuentro aquí, en un bar, mientras espero que mi chocolate se enfrié un poco para tomarlo, contándole mi día lunes… y ella está ahí, sentada en frente mío, prestándome toda su atención.

Y de alguna forma, sus ojos saltones y la pequeña sonrisa que se forma cada vez que digo algo curioso no me molesta para nada… inclusive se podría decir que lo disfruto… pero…

-Ammm creo que siempre hablo mucho de mí- digo apenas termino el relato de la última clase que tuve en el día- hablemos un poco de ti… si te parece.

-Claro ¿Qué quieres saber?

"¿Yo te gusto?"

-Pues…- intento disipar esa pregunta y buscar una más… acorde- ¿Por qué mejor no empiezas contándome lo que te motivo a teñirte el pelo de… bueno, así?

-Esa es una pregunta complicada, todavía no tengo la respuesta del todo.

-Todavía…no tienes… la respuesta… del todo…

-Sí, bueno, parece que hay varias respuestas.

¿Está diciendo que ni ella sabe porque se tiñó?

-¿Te obligaron a teñirte?

-¿Qué? No, claro que no.

-¿Y qué? Te levantaste esa mañana y lo decidiste.

-Más o menos.

Pestañeo varias veces mientras la veo dar un sorbo a su chocolate, parece una respuesta sincera… pero eso es lo que más me intriga.

-Debe de ver un motivo por el que te teñiste.

-Bueno… mi psicóloga dice que fue para "Darme coraje"

-¿Tienes psicóloga?- pregunto y ella asiente con una sonrisa- ¿Por qué vas a un psicóloga?

-Esa es otra pregunta que tiene varias respuestas y todavía la estoy armando.

Mi cara de incredulidad pasa luego de unos momentos a formar una sonrisa.

-¿Intentas hacerte la misteriosa conmigo, Anna?- pregunto captando que ese puede ser su propósito.

-Noooo… intento ser lo más sincera que puedo, nunca es suficiente, pero es demasiado difícil para las personas entenderme y a veces me canso de repetir una y otra vez las cosas… y siempre suelen ser largas y confusas. Así que si te digo la verdad desde un principio no te frustraras por intentar entenderlas. Ni siquiera yo se la respuestas de algunas cosas sobre mí. ¿Nunca te ha pasado a ti? ¿No saber algo de ti?

-"No saber algo de mí" ¿Cómo?

-No lo sé. Nunca has hecho algo que no tiene ninguna razón, ningún fin. Que lo hiciste sin saber porque.

-No en realidad. Suelo hacer las cosas teniendo un motivo especifico, así no pierdo tiempo en cosas que no valen la pena.

-Ya veo… entonces va a ser realmente muy difícil que me entiendas.

Ciertamente. Me cuesta entender a Anna bastante y solo le he hecho dos preguntas.

-Ya… hablemos de algo común, tu familia.

-¿Qué con ella?

-Háblame de tu familia, yo te hable de la mía un par de veces.

-Cierto, sería lo justo. A ver…- dice mirando hacia arriba, temo que me vaya a inventar algo ¿Qué tanto tiene que pensar?- Mi padre es un hombre cariño y mi mejor amigo, trabaja duro y todos sus compañeros lo quieren mucho. Somos muy familiares. Siempre que podemos salimos de vacaciones todos juntos. Mi abuela sabe hacer los pasteles más deliciosos del lugar.

-¿Tienen una pastelería?

-No, no, ella cocina porque ama cocinar. No deja que nadie más cocine si ella puede hacerlo. Por eso mi padre siempre fue un tipo gordinflón, y yo también lo seria si no fuera porque desde pequeña ando saltando de aquí y para allá.

-Eso no me cuesta imaginármelo.

-Sí, era muy inquieta. Mi padre siempre fue un tipo ocupado, pero se las ingeniaba para tener tiempo para mí, cuando él no estaba mi abuelo se encargaba de contarme historias para ver si así me dormía.

-¿Y por eso quieres ser escritora? Te gustaba mucho las historias de tu abuelo.

-Me gustan más las historias que cuenta mi papá. Es algo de familia al parecer. Mi abuelo le contaba cuentos a mi padre de niño, este superó a mi abuelo y el empezó a contarle cuentos a todos y luego nací yo, y me contó cuentos a mí, y ahora yo debo superarlo- termina diciendo con brillo en los ojos de la seguridad- aparte, mi padre enamoró a mi madre contándole bellas historias… yo quiero hacer lo mismo.

-¿Enamorar gente contado historias?

-Enamorar a mi madre contándole una.

-¿Qué?- pregunto sin entender.

-Cuando conozca a mi madre hare lo mismo que hizo mi padre, le contare varias historias, hare que me ame tanto y me hará parte de su vida. Por eso tengo que volverme una buena escritora.

-¿No conoces a tu madre?- pregunto recién hilando lo que acabo de escuchar, ella niega con una sonrisa- ¿Por qué?

-Tampoco se eso- dice algo apenada, pero parece más bien por seguir diciéndome que no puede contestar mis preguntas- desde que tengo memoria solo tengo el recuerdo de mi familia paterna. Cuando me hice más grande y comencé a preguntar por mamá. Mi padre, apenado, me decía que eso era un gran e importante secreto que se me desvelaría cuando sea el momento. Me di cuenta que mientras más insistía ponía en aprietos a mi familia, así que decidí creerle a mi padre, y sé que es verdad. Algún día la voy a conocer.

-¿Y cómo sabes que le gustan las historias?

-Mi padre me cuenta mucho sobre ella, por eso sé que la voy a conocer, mi padre también quiere que nos encontremos, lo sé, y aunque nunca pude hablarle o verla, siento como si la conociera de toda la vida. Es una persona maravillosa, yo lo sé.

Le doy una sonrisa de lado a Anna, aunque me cuesta creer lo que dice. Una madre que abandona a su hija, por el motivo que sea, no es una persona maravillosa.

Ella lo dice con tanto cariño y comprensión, paciencia. Yo… yo creo que le guardaría un enorme rencor si mi madre o mi padre me abandonaran.

Definitivamente somos muy diferentes.

-Ya te pusiste seria de nuevo- me dice y levanto mi vista de mi taza- no importa como lo diga, siempre las personas cambian su aptitud cuando le hablo de mi madre. Ella no me hizo nada malo, yo estoy bien, mi padre se encargó de que tuviera la infancia más feliz que una niña puede tener. No sientas pena por mí.

-No siento pena por ti- digo honestamente, aunque quizás si me conmovió un poco.

-Bien- asiente nuevamente sonriente- tu madre vive muy lejos de ti ¿Verdad?

-Sí, pero hablo con ella tanto como puedo, aunque también es una persona ocupada.

-Ambas tenemos padres muy ocupados.

-Sí- digo y veo que mi taza casi esta vacía- no me dijiste de que trabaja tu padre.

-No es importante.

Sacarle información a esta niña realmente es algo… especial.

-"No es importante"- repito mirándola con detenimiento.

-¿Qué? Es la verdad, de que trabajan las personas, cuánto ganan, que tan grande es la casa en donde viven, siempre he pensado que son cosas poco importante.

-El trabajo de una persona es algo importante de su personalidad. Dice mucho porque es la vocación que eligieron para vivir. El resto también dice bastante, Anna. Una persona de clase alta, con propiedades elevadas, tiende a tener una visión más clara de algunas cosas.

-¿Eso crees?

-No, no creo eso, yo "se" eso- aclaro y ella suspira- pero bien, si no quieres contarme tampoco eso, está bien.

Busco por el lugar al chico que nos sirvió para pedirle la cuenta. Anna sigue sonriendo pese a que me puse seria. Comúnmente eso hace que las personas aflojen y hablen, pero ella no es alguien común ¿verdad?

No parece ni mínimamente intimidada a la idea de que me vaya enojada porque no me da lo que quiero.


-Pareces frustrada.

-No lo estoy.

-Yo creo que sí.

-Pues te equivocas.

-No creo.

Enzo es idiota o la idiota soy yo que está a punto de tirarle con el cuaderno en la cara sino para de hablarme.

Pierdo mucho tiempo en Anna, vamos a admitir eso, pierdo mucho tiempo. Pero es que no puedo hacer nada.

¿De que trabaja su padre? ¿Por qué no lo dice? No es la gran cosa. Llevo dos noches buscando en sus redes, pero es muy hábil dejando en blanco cosas que me puedan conducir a información importante.

¿Lo hace a propósito? ¿Es realmente más lista de lo que aparenta? ¿Por qué tanto misterio?

¡¿Por qué no me deja dormir?!

-Pareces frustrada.

-¡Lo estoy!- admito casi gritándole- ¡Ahora ya cállate!

Es frustrante. Para ser alguien tan abierta y alegre y curiosa, es en realidad bastante reservada en cosas cruciales… bueno cruciales para las personas normales, que lo crucial para ella parece ser el sonido de la voz de las personas más que su trabajo.

Me llevo una mano a la frente.

Kristoff entra al aula. Viene solo. Anna todavía no llega.

Me pregunto si Kristoff sabrá cosas que yo no sé.

Seguro que sí. Habla mucho con Anna. O quizás no y Anna lo tiene igual de idiota que yo… lo dudo, nunca he visto a Kristoff con mala cara. Definitivamente Anna no le quita el sueño…

O tal vez sí…

¿Qué tiene Kristoff que ver con Anna? Son muy amigos, es verdad ¿Pero habrá algo más? ¿Habrá intentado algo más? ¿Funciono?

No le pregunte nada de eso a Anna el otro día.

Esas pueden ser preguntas interesantes para ella. Después de todo me pregunto a mi sobre mi anterior pareja.

Bien, ya tengo como hablarle para averiguar más cosas "interesantes" comenzaremos por ahí y luego podre averiguar las otras.

Seguramente podré hablar con ella a la salida de clases cuando caminemos.

Y así… es como la estoy esperando… de nuevo.


Pero Anna no vino ese día, tampoco lo hizo a la siguiente clase, ni tampoco luego del fin de semana, ni la clase siguiente. Y hoy ya es viernes y vamos a la mitad de esta clase. Algo me dice que no vendrá hoy de nuevo.

Vuelvo mi vista a donde esta Kristoff, el parece aburrido pero no preocupado. Seguro sabe porque Anna no está viniendo a clases.

No tengo forma directa de comunicarme con Anna. Podría agregarla a mis redes pero eso sería como nombrarla oficialmente mi amiga y someterme a preguntas de Enzo y Rita que quisiera evitar.

Pero… a estas alturas me preocupa más Anna que esas molestas preguntas.

Quizás nuestra profesora sepa. No había pensado en esa posibilidad, pero nuestra profesora no pregunto ni una sola vez por Anna… y no es como si su ausencia pasara desapercibida.

Realmente, las clases fueran aburridas toda la semana sin ella.

Eso hare, le preguntare a la profesora cuando la clase termine y todos se hayan ido.


Ya tocó el timbre de finalización de clases y la mayor se marchó, Enzo y Rita se fueron sin esperarme porque les dije que debía hablar con la profesora de unas cosas que no entendí.

El único que queda es Kristoff y no parece tener apuro por dejar el aula.

La profesora ya me está mirando con curiosidad. Tendré que preguntarle ahora.

-Excuse-me acerco finalmente a su escritorio, puedo notar que Kristoff acomoda su bolso perezosamente, como esperando aun algo- ce qui est arrivé à Anna?

-Anna est malade- contesta ella con simpleza. Enferma, ya veo- Kristoff va lui donner les devoirs.

Kristoff se acerca con una sonrisa y la profesora le pasa las hojas de la tarea de hoy.

-Vous pourriez expliquer mieux-agrega la profesora, y no puedo estar más de acuerdo.

Le doy una sonrisa a Kristoff y este me la devuelve algo nervioso.


Esta debe ser la caminata más silenciosa y larga que he tenido en toda mi vida.

Ya perdí la cuenta de la cantidad de cuadras que pasamos, pero fueron muchísimas, la suficiente como para justificar tomar un taxi, pero Kristoff no parece molestarle en lo absoluto.

Es tan prolongado el silencio que hay entre nosotros que romperlo para preguntar "¿Falta mucho?" me parece descortés.

Conozco este barrio, sin embargo. Mi padre tiene algunos amigos por aquí. Es un barrio caro. Si Anna vive por aquí cerca significaría que su familia tiene dinero. Lo cual tendría aún menos sentido de su encaprichamiento para que nadie lo sepa.

-Mmmm- exclama Kristoff aclarándose la garganta y deteniéndose- aquí es.

Levanto mi vista y… debe de estar bromeando.


Kristoff entra por delante de mí, la habitación de Anna esta justo del otro lado de la puerta, pero titubeo un poco. Termino adentrándome también pensando que de todas formas sabrá que estuve aquí, mejor si es viéndome directamente.

La habitación de Anna es inclusive más grande que la mía y definitivamente más iluminada también. Tienen unos ventanales impresionantes de la pared opuesta a la puerta donde supongo entra toda la luz de día, ahora por ser de noche unas tres arañas enormes cuelgan del techo tirando toda la luz cálida que se ilumina cada rincón. Las paredes tienen un hermoso papel tapiz rosado con detalles de cuadros finos en blanco y dorado… y su cama está al lado del ventanal, en diagonal…. Con su enorme sonrisa apuntando a Kristoff que ya está a su lado.

Él le hace una seña con la cabeza luego de saludarla, indicándole que mire hacia atrás y lo hace, su sonrisa cae al verme, definitivamente no se espera que viniera. Bajo la cabeza reconsiderando la posibilidad de desaparecer.

-¡Elsa!- me nombra con entusiasmo y al volver mi vista de nuevo ya está sonriendo de nuevo.

Me adentro más y termino ubicada a la par de Kristoff, no se me ocurre saludar como él en vez de eso las preguntas que se me venían amontonando logran la victoria en mi cabeza.

-Eres la hija del embajador de Italia-digo no a modo de pregunta realmente, sino para que se explique… ¡cómo es posible!

-Ah… sí…

¡¿"Ah, sí"?! ¡¿Solo va a decir eso?! ¡¿Por qué no lo dijo antes?! Anna es quizás más rica de lo que soy yo, bueno… no lo sé, pero seguramente podría competir. Y definitivamente también tiene poder político… ¡debe saber de política! Y yo ahí… tratándola como si no supiera nada de este mundo, creyendo que me tengo que justificar en mi forma de pensar…

-Te traje la tarea- dice Kristoff, y creo que es más bien porque es evidente lo incomoda que estoy poniendo a Anna con mi mirada- la profesora espera que te recuperes pronto y… Elsa justo pregunto por ti así que creyó que era una buena idea que sea ella quien te explique lo que te vas perdiendo… si te pones a pensar tiene sentido, sin ti en clase la verdad es que ando algo perdido por los temas y…

-¿Por qué no dijiste nada? Tuviste la oportunidad cuando fuimos a tomar algo, ¿Por qué tanto secreto? Sabías que estaba en la política con mis padres, lo hubiera comprendido ¿Por qué no dijiste nada?

-Es algo complicado de explicar, no es que no quiera contártelo a ti, es más bien que preferiría no contárselo a nadie.

-¿Por qué?

-Así estoy bien.

-¿Y si yo lo hubiera sabido te hubieras sentido mal?

-No, no es lo que trato de decir. Es que a mí me gusta más el… ammm "perfil bajo"

-No es como si lo fueras a decir por un micrófono o por la radio, me lo ibas a decir solo a mí ¿Por qué no me lo dijiste a mí? ¿Por qué no a mí?

-¿Y por qué "sí" a ti?- pregunta refregándose la frente, ahora noto que está en piyamas, seguramente haciendo reposo- no es como si fuéramos amigas.

La enorme alcoba se llena de un pesado silencio, yo la miro incrédula pero ella me baja la vista, pero…

-Yo creo que mejor…

-Tienes razón- interrumpo lo que sea que vaya a decir Kristoff, puede decírselo luego- lamento haber venido, te estoy molestado. Me voy. Que te mejores.

-Espera Elsa, no quise decir eso… ¡Elsa!

No le doy tiempo a que diga nada más, ya estoy atravesando la puerta de su habitación de nuevo. ¿En qué pensaba viniendo aquí? Aparte tiene razón, no somos amigas y a Kristoff no se le debe de dar tan mal el francés como para necesitarme a la par suya, solo le tiene que pasar la tarea y seguro Anna sabrá lo que hacer. ¡Es una chica lista!

Mi muñeca es sostenida firmemente y me veo obligada a voltearme.

-¿Puedes parar? No te he corrido- explica Anna tomando con ambas manos mi muñeca ahora y mirándome con decisión.

-No hace falta, yo sola veo que sobro aquí.

-¿De qué hablas?

-Que ya tienes amigos los cuales ver por ti, y tienes razón, yo no soy una de ellos.

-¡No te puedes enojar porque yo diga que no somos amigas cuando es evidente eres tú la que se esfuerza por dejar eso en claro!

-¿Yo?- le pregunto tomando indignación- si mal no recuerdo en clases fuiste tú la que dijiste que no éramos amigas.

-Eso era lo que querías que dijera.

-¡¿Cómo lo sabes?!

-¡Por qué cada vez que logro sentirme cerca de ti me empujas como si fuera una amenaza!- termina diciendo casi gritando- tu no me quieres de amiga ¡Las amigas no hacen eso!

Solo me quedo mirándola con la misma intensidad, sin bajar la guardia y aun actuando ofendida, pese a que sé que lo que dice es verdad.

A medidas que los segundos pasan puedo ver que Anna sigue algo agitada, respira por la boca y parece costarle, su rostro está tomando más color.

-La señorita no debería estar fuera de la cama- dice la misma voz que nos recibió a mí y a Kristoff en la puerta de entrada, una señora que pasa los 50 años, algo regordeta.

-Sí, lo se María- contesta Anna y una de sus manos suelta mi muñeca, llevándosela a la frente, parece mareada.

Esto es vergonzoso, estoy gritando y discutiendo con una chica enferma, peor, hice que se levantara de su cama en un piyama y descalza para venir a discutir al medio del pasillo.

-Vuelva a la cama, por favor, le llevare una sopa-insiste la mujer.

-Lo hare, solo… dame unos minutos- le pide brindándole una sonrisa y la mujer asiente, desapareciendo luego por una de las puertas.

Puedo ver a Kristoff por sobre el hombro de Anna, se ha quedado en el marco de su habitación a unos metros.

-Lo lamento- digo honestamente pero Anna solo mira su mano aún se ciñe en mi muñeca- te he causado muchos problemas, mejor vuelve a tu cama- recomiendo y noto que mi muñeca es tomada con más fuerza.

Lanzo un disimulado suspiro de resignación, ya entendí.

-Ammm creo que aún no te hemos explicado la tarea y en estos días que faltaste se podría decir que nos dieron temas complicados- explico desviando la vista a un costado- tu acuéstate y yo te los explicare, tengo algo de tiempo, es decir… es viernes por la noche después de todo.

-Le puedo pedir a María que te haga un té, o un chocolate caliente si lo prefieres- me ofrece y yo vuelvo la vista a ella, vuelvo a suspirar. No me sonríe aunque pareciera que quiere hacerlo, su rostro titubea tímidamente, aún muy rojo.

-¿Qué tienes?- le pregunto sin poder evitar que mi mano libre se dirija a su frente. Tiene bastante temperatura. Sus ojos intentando enfocar los dedos que la toca se desorbitan levemente y ahora tiene una expresión de mareo muy tierna.

-Un resfrió mal curado.

-¿Un resfrió mal curado?- repito y ella asiente.

-Era un resfrió normal pero tenía unas evaluaciones importantes y… no me gusta hacer reposo, me aburro… y empeoro considerablemente- explica y yo asiento porque no me cuesta creer que esta chica aun con las frente hervida estaría saltando de aquí para allá en esta época.

-Ya veo- digo y aparto mi mano de su frente, sonrió de lado- un chocolate caliente suena bien.


Nota del autor


¡Épocas de exámenes sin cesar hasta el 20 de diciembre!

Y en eso se concentra mi vida ahora, ando estudiando por eso no tuve mucho tiempo para escribir, pero espero subir el siguiente capítulo en algunos días.

Sepan comprender, estudio para dos universidades y un instituto privado.

¿Review? ¿Review? Yo sé que sí, que quieres apoyar a esta pobre escritora sin tiempo diciéndole simplemente que siga así XD eso me ayudaría mucho.