Disclaimer: Helados no me pertenecen, aunque compre muchos kilos de helados y estos si me pertenecen, pero este no.


Capítulo 12- Encantada


-¡Señorita Elsa! ¡Por Dios! ¡Esta empapada! ¡Le va a dar un resfrió terminal de seguro!

-¿Resfrió terminal?... ¿De verdad?- es lo primero que logro preguntar luego de ver la cara de asombro, alivio, pánico y preocupación que me da Myriam.

-Pues claro que sí, mi niña. ¡Oh Dios santo! ¿No se acuerdas lo que decías? ¿Qué creías que ibas a enfermar? Se cumplirá su profecía de seguro.

Myriam sigue muy metida en sus asuntos, ni siquiera se ha corrido de la puerta de entrada para dejarme pasar.

-Ya lo decía yo, usted heredo las mismas manías de su madre. Las enfermedades de su cuerpo deberían ser estudiadas para propósitos místicos y quizás un…- Myriam se interrumpe pero no creo que haya sido por mi cara de escepticismo, seguramente es por lo que tengo detrás- Oh… otra chica a punto de enfermar.

-Amm no, vera, yo estoy muy acostumbrada a caminar bajo la lluvia y mojarme, rara vez me enfermo, de verdad, no se preocupe, y hola, un gusto conocerla… ¿Mmm?

-Myriam, Myriam- le contesta a Anna y enseguida le estrecha la mano que le ofreció, de arriba abajo muchas veces con entusiasmo.

-Myriam, es un nombre muy bonito. Mi nombre es Anna, encantada- contesta Anna riendo.

-Oh, esta chica es un encanto ¿Nos la podemos quedar?

-Pues no lo sé, primero habría que dejarnos pasar- contesto con gracia y Myriam se lleva del brazo a Anna de inmediato, paso detrás de ella, suspirando al cerrar la puerta. Todavía llueve a mares.

-Debes de ser una amiga muy querida por Elsa- escucho decir a mi criada, mientras sigo su camino a la cocina.

-¿Ah sí?

-Pues claro, Elsa salió como alma que lleva el diablo cuando te vi cruzar la calle… ¡Y a la lluvia! Tú no tienes idea lo que Elsa detesta que se le moje la ropa.

-¿Ah sí?- repite Anna mirando a sus espaldas a donde avanzo, pero cada vez más lento.

-Les preparare algo caliente a ambas ¿Qué te gusta Anna? ¿Té? ¿Café?

-Me gusta mucho ambos, pero si tiene chocolate…

-¡No diga más! ¿Chocolate en esta casa? Pufff, al patrón y a la señoritas les encanta- dice Myriam soltando a Anna y buscando por las alacenas- ¿Qué les parece una ducha caliente? Se van a enfermas, de verdad que sí.

-De hecho esa es una buena idea- digo viendo el rastro de charquitos que dejamos con Anna a medida que ambas avanzamos por la casa.

-Oh, lo lamento, no me di cuenta.

-No te preocupes por eso- le digo quitándole importancia- mientras Myriam prepara las cosas deberías ducharte, por más que digas que estas acostumbrada, no te puede hacer bien estar así.

-Claro, gracias, si quieres puedes bañarte tu primero.

-No hace falta- digo y veo que me mira confundida- es decir, claro que tomare un baño, pero no hace falta que me esperes, en esta casa hay como cinco o seis baños.

-Claro, claro- dice ella mirando alrededor, supongo que dándose cuenta que es una casa grande por primera vez- es una linda casa.

-Gracias.

-Supongo que Anna se sentirá más cómoda si usa su baño, señorita- propone Myriam- también necesitara ropa.

-Sí, ya había pensado en eso, ven Anna.

Camino dejando a Myriam en la cocina, seguida por Anna comenzamos a subir las escaleras a mi habitación.

-Myriam es muy simpática.

-Sí, es el alma de la casa, de hecho.

-Gracias por dejarme venir.

-Fue mi idea, no tienes que agradecerme. Tu casa quedaba considerablemente más lejos que la mía y la enorme tormenta que estamos teniendo afuera hace que los taxis reconsideren el tomar pasajeros tan… mojados como nosotras, supongo.

-Mmm sí…

-Aparte Myriam tiene razón, si sigues mojada así por más tiempo te agarrara algo, no es una tormenta veraniega i nada que se le parezca. Yo estoy temblado, debes de estar igual.

-No mucho…

Llegamos a mi recamara y me dirijo directamente a mi ropero, buscando algo que le pueda servir a mi muy aguada invitada.

-Así que…- la escucho decir detrás mío- saliste dispara a buscarme en medio de la lluvia ¿Eh?

-No fue así, Myriam tiende a dramatizar todo, ella vive una vida de telenovela en su cabeza- me apresuro a contestar mientras me hundo más si es posible en mi búsqueda por ropa.

-¿Ah no?

-No…

-Oh… ¿Y cómo fue?

-¡Listo!- digo incorporándome con varias prendas, no una- aquí tienes, elige la que más te guste- digo entregándosela- cuando estés lista, baja ¿De acuerdo?

-Claro.

-Bien- digo y me doy vuelta, logrando salir rápidamente de la habitación. No porque las preguntas de Anna me ponga en aprietos, claro que no. Es porque me urge bañarme, ya que me hace frio… por más que me arda la cara.


Salí tan deprisa de mi habitación, concentrando en que tenía apuro en bañarme que olvide sacar la ropa de mi habitación, así que ahora me paseo envuelta en una toalla mientras mi cabello sigue escurriendo agua.

Recordare pedirle disculpas a Myriam por tener que hacerla trabajar tanto solo por impulsos míos. Yo no soy así.

Golpeo la puerta de mi habitación, lo que de por si es raro, nunca tuve que golpear la puerta de mi habitación antes.

-Se puede pasar- me contesta Anna desde dentro.

Al ingresar puedo ver que ya se terminó de bañarse y vestirse. Lleva mi camiseta blanca con el logo de mi antiguo colegio en celeste y mis pantalones piyamas a cuadros azules.

-Termine poniéndome este pantalón, los de andar no me calzan muy bien. ¿No hay problema?

-No, te dije que podías elegir lo que quisieras, solo que no creo que Myriam pueda secar tu ropa para esta noche y ya me había hecha la idea que te llevaras esa ropa a tu casa. No es que me importe, solo que no te veo caminando o tomando un taxi hasta tu casa en pantalón piyama.

-Sí, también pensé en eso, descuida, llamare a mi chofer de mi padre, estará encantado de pasarme a buscar, nunca lo llamo.

-Ah, cierto, a ti te gusta caminar- digo mientras veo que se acerca a mi secándose el rostro.

-Ciertamente- dice deteniéndose muy cerca de mí y tirándome su toalla en mi cabeza.

-Ammm ¿Qué haces, Anna?- pregunto mientras pone sus manos en mi cabeza sobre la toalla.

-Te seco el cabello- dice como si nada, la puedo ver concentrada en su labor.

-Me doy cuenta- digo agarrando más firmemente la toalla que me envuelve- me refería al Porqué me sacas el cabello.

-Porque lo tienes muy mojado y aun no te lo haz secado.

La respuesta me parece absurdamente fundamentada, así que no discuto. Mi cerebro hace una especie de cortocircuito porque las manos de Anna, masajeando mi cabeza, secándome con la toalla, se sienten muy bien.

Finalmente siento como la toalla limpia cerca de mis orejas y me produce cosquillas.

-Listo- anuncia dejando descansar la toalla en mis hombros con sus manos- ¿Mejor?

Asiento y la cercanía nuevamente me comienza a incomodar, pero Anna no es de las que entiende lo que respetar el espacio personal significa.

-Lo lamento- admite ahora con una sonrisa algo avergonzada- en mi casa estoy acostumbrada a hacer estas cosas desde pequeña, los baños eran algo divertido.

-Ya veo…- digo y ella se me queda viendo, inspeccionando mis ojos, no puedo sostenerle la mirada.

-Lo lamento, Elsa- me dice y levanto mirada a ella de nuevo- yo sé que es algo difícil para ti hablar de tus sentimientos y que posiblemente hasta para ti sean complicado entenderlos, y por eso también sé que no puedo esperar que me cuentes abiertamente que pasa por tu cabeza, o que paso por tu cabeza en estos meses, o siquiera como te sentiste- sigue y toma una de las puntas de la toalla para secarme la mejilla- ¿Sabes? Siempre creí que era la única que pensaba demasiado en lo que paso la última vez que nos vimos. Que cuando me fui y no te volví a ver, yo era la única que pensaba todavía en todo. Me repetía mil veces lo mal que había hecho y pensaba en otras cosas que quizás hubiera podido hacer mejor contigo. Pero… supongo que fui muy egoísta. Nunca me detuve a pensar en que quizás tú también la estabas pasando muy mal. Nunca medí que mis acciones te pudieran afectar así. Lo lamento mucho, Elsa. La pasaste muy mal por mi culpa ¿Verdad? Lo siento.

-Ummh- exclamo no sabiendo que decir- si lo dices por todo lo que te grite antes, creo que exagere demasiado. No tienes que disculparte, no es tan terrible, de verdad. Solo… estaba lloviendo, me hacía frio, aturdida, y sí, estaba molesta, pero no exactamente contigo. Aparte, yo soy la que debería pedir disculpas… también.

Dejo de hablar notando que Anna me inspecciona el rostro.

-¿Sabes? Tienes una piel muy clara- me dice delineando con su dedo desde mi mejilla a mi mandíbula- cuando te sonrojas el rubor se marca mucho- ahora me acaricia la mejilla con su pulgar- como esas muñequitas de porcelana.

Sus comentarios solo empeoran las cosas en mis mejillas, y el que ahora se ponga en puntas de pie para besarme en una de ellas no ayuda.

-¿Elsa? Ya está todo listo- escucho la voz de Myriam en algún lugar de la casa.

-Iré abajo a ver si puedo ayudar en algo.

-No tienes que, eres la invitada- contesto con naturalidad.

-Sí, lo sé, pero supongo que preferirás cambiarte en privado ¿Verdad?

Cierto, estoy solo con una toalla.

-Sí, si no te importa- menciono y ella niega finalmente haciéndose unos pasos hacia atrás y soltando mi hombro- sería bueno que hablemos… de esto- agrego rápidamente antes de que pueda tocar la puerta.

-Sí, eso me gustaría. Hablaremos- dice y ya deja la habitación cerrando la puerta detrás de ella.


No contaba con que Myriam tomara parte con nosotras mientras tomábamos el té, bueno… chocolate mas bien. Ella parecía verdaderamente intrigada por Anna, supo disimular bien el interrogatorio por una charla amena, pero yo podía verlo, realmente le estaba sacando toda la información que podía de Anna. Supongo que luego que se vaya tendré una charla con ella también.

-Ha estado muy delicioso todo, pero si me disculpan, me gustaría llamar a mi padre, ya es algo tarde y no quiero preocuparlo, aparte le pediré que traiga a su chofer.

-Sí, adelante- contesto y comienzo a ayudar a levantar la mesa con Myriam, esperando que Anna desaparezca de la vista- ¿Qué estás haciendo?- le pregunto ahora.

-¿Yo? Nada ¿A qué se refiere?- pregunta ella con una sonrisa eludiéndome y llevando las cosas del comedor a la cocina, la sigo.

-Cuando tenemos invitados, a menos que sean los tuyos, claro, no sueles hablarles mucho si ellos no te hablan.

-Comúnmente los invitados de esta casa suelen ser invitados de tu padre, gente con traje mayormente y que parecen muy serios, a ti también se te pasan las ganas de hablar cuando vez alguien así.

-Tampoco sueles hablarle tanto a mis invitados- agrego recordando que contadas veces traigo a alguien.

-Ah… pero este invitado es especial.

-¿Qué? ¿Por qué?

-¿No es especial?- me pregunta con verdadera curiosidad, temiendo equivocarse al parecer.

-No dije eso.

-¿Entonces si es un invitado especial?

-Tampoco dije eso- contesto con rapidez- lo que quise preguntar es ¿Por qué es especial para ti?

-Porque es especial para ti- dice como si fuera lo más natural del mundo mientras comienza a lavar las tazas- No he escuchado mucho sobre esta chica, pero sí que te he escuchado decir su nombre, y luego cuando te preguntaba "¿Quién es Anna?" siempre mirabas para otro lado, cambiabas de conversación o simplemente decías "Una chica, nadie importante" Y aquí esta. Traída por ti misma luego de perseguirla bajo una tormenta- contesta finalmente dándose la vuelta y mirándome, con una de sus manos en la cintura- No sé tú, pero si algo así no te da curiosidad no sé qué lo haga.

Ella… ella tiene un punto.

-No mencionaba tanto el nombre de Anna- me defiendo poniéndome a su lado y secando las tazas y platos que ella va lavando- estas exagerando.

-¿Lo estoy? Quizás tengas razón, me la paso mucho leyendo y viendo novelas. Quizás todo lo vea con esos ojos.

-Sí ¿Lo ves? Exageras, no deberías consumir tanto esas cosas.

-Pero estoy segura que nunca tuviste a alguien tan presente, aparte de a tu madre, claro. Antes relacionabas todo con tu madre, parece que Anna le gano ese lugar.

-Estas exagerando de nuevo…

-Ay- exclama mirando para arriba, con nostalgia- todavía recuerdo cuando tu padre decía las mismas palabras. "Exageras Myriam, exageras" pero toda la familia, y hasta los vecinos sabía que ese hombre estaba enamorado. Aún recuerdo cuando lo admitió, todo era tan romántico y…

-Elsa, tengo un problema con el tele…- la voz de Anna se pausa mientras nos mira, supongo que es por la escena, pues le acabo de tirar con el trapo con el secaba los platos a Myriam mientras aun lo sostengo a la altura de su boca- ¿Esta todo… bien?- pregunta y ambas asentimos- Ammm bien, veras, cuando me caí en la calle tire mi celular y este se mojó- relata mostrando su celular con la pantalla oscura- intento prenderlo pero- dice ahora tocando algo, el celular parece querer arrancar pero luego la voz de bienvenida se distorsiona y se apaga.

-Ya veo, puedes usar el teléfono de casa- ofrezco bajando finalmente la mano y tirando el trapo a la par de los platos- ven.

Llegamos al pasillo y le señalo el teléfono que descansa en una mesita a Anna, esta me sonríe en agradecimiento y se dirige a levantar el tubo, no llega a marcar ni tres teclas y un enorme estruendo se escucha afuera. Las luces tintinean unos momentos y terminan por apagarse, dejándonos a oscuras por unos segundos, entonces las luces de emergencia se encienden.

-Vaya, al parecer la tormenta se la está poniendo muy difícil a la ciudad esta noche- dice Myriam uniéndose con nosotras.

-Eso parece.

-No tiene tono- confiesa Anna colgando el tubo de nuevo.

-Descuida, mi celular aun anda, puedes usarlo. Lo traerte- anuncio y me dirijo a las escaleras, pero me detengo notando que estoy dejando a Myriam sola de nuevo con Anna, giro mi cabeza y le doy una mirada de advertencia, ella solo me sonríe y comienza a hablar con Anna, diciéndole que hay mejor luz en la cocina.

Hay que buscarle un pasatiempo nuevo a esta mujer.

Las luces de emergencia solo iluminan apenas los pasillos de la casa, ya que están diseñadas para marcarnos el camino a las salidas en caso de emergencia. Puedo sentir a la lluvia cayendo más aún más fuerte y por las ventanas veo como los árboles se mueven por el viento, pero no creo que estemos en situación de emergencia ni mucho menos, solo es una gran tormenta y nada más.

Me cuesta encontrar mi celular en la oscuridad pero cuando finalmente lo tengo no tardo en reunirme en la cocina.

-Ten- digo extendiéndoselo a Anna y mirando con curiosidad a Myriam.

-Gracias- dice y se aleja unos pasos para hablar.

-No sé qué ideas te hayas hechos- susurro solo para que ella me escuche- pero definitivamente no es lo que crees.

-¿Qué es lo que creo?

-¡Eso! De que tengo algún tipo de enamoramiento o algo por Anna- exclamo aun bajando más la voz, y mirando con cuidado a nuestra invitada que parece que finalmente logro comunicarse con su casa.

-Pero yo no dije eso, señorita.

-Dijiste que recordaste cuando mi padre se enamoró de mamá

-Ah, eso… es que me lo recordó bastante.

-No tiene porque, no es lo mismo.

-Pero es que la escena era bastante parecida, bueno… tu padre nunca buscó a tu madre en la tormenta como lo hiciste tú, pero sí que andaba atontado… y haciendo cosas similares.

-¡Eso no significa nada!

-Y diciendo lo mismo… se parecen tanto.

-Solo…- exclamo refregándome la cien- ya nada. Déjate de hacer ideas ¿Si? Y no es nada de lo…

-¿Anna? ¿Cielo?- la llama Myriam acercándosele. Largo un suspiro y la sigo- pareces en problemas.

-Discúlpame ¿Si?- se excusa ella al teléfono y mira a Myriam- Sí, mi padre dice que la tormenta es tan fuerte que los caminos a mi casa están en partes inundados. Puede, aun así, mandar a su chofer por mí, pero temo que su auto se quede y causarle más inconvenientes… caminar tampoco parece ser una buena idea.

-¡Claro que no!- se exalta Myriam- ¡Podría llegar a morir! Una niña tan linda muerta en una tormenta, ya veo los anunciados. No, no, no, no. Claro que no. Dígale a su padre que aquí no tenemos ningún inconveniente que pase la noche.

Ella es la dueña de casa… ella decide.

-No lo sé. De verdad ya cause muchas molestias aquí también- duda mirándome.

-Claro que no, ninguna molestias ¿Verdad, Elsa?- me pregunta y ahora ambas me miran, me toma más de la cuenta relacionar las palabras.

-¿Qué? No, claro que no. Es decir, claro que no es ninguna molestia. Y sí, es peligroso afuera, no sé si de muerte como dice Myriam, pero creo que tiene razón, deberías quedarte… no es ninguna molestia que te quedes, suelen quedarse invitados a veces a pasar la noche, nada especial, en otra habitación, claro que en otra habitación, tenemos muchas habitaciones, elige cualquiera- me vuelvo a tomar la frente tentada en realidad de taparme la boca y así dejar de hablar para bien.

-¿De verdad no es un problema?- vuelve a preguntar.

-¿No la escuchaste? ¡Estará encantada de que te quedes!

¡Yo no dije eso!

-Aparte así me dará más tiempo de secar tu ropa y mañana, si amanece mejor que seguro amanece mejor, podrás desayunar con un pastel especial que estuve preparando hoy, para mañana estará listo para acompañarlo con un cálido té. Y luego no hará falta que tu padre te busque. Nuestro chofer te llevara. ¿Verdad, Elsa?

Nuevamente me pierdo en la pregunta mientras ellas me miran. Termino dándome cuenta que se me pregunto algo y asiento rápidamente.

-¿Lo ves?

-Bien, muchas gracias, se lo diré a mi padre- dice y disculpándose ahora con nosotras se aleja para terminar su llamada.

-Sí la señorita quiere, puedo convencerla de que las demás habitaciones tiene algo y que lo mejor sería que comparta la habitación con usted, después de todo la habitación de la señorita es la más grande de la casa- me aconseja.

-¿De verdad, Myriam? ¿Vas a convencerla de que las 7 habitaciones de huéspedes que tenemos en la casa están casualmente deshabilitadas?- pregunto cruzándome de brazos, incrédula.

-Bueno, Anna no parece el tipo de chica que discutiría a los planteamientos de los dueños de casa, ni siquiera a sus empleados. Aparte… creo que ella estaría encantada.

-No, gracias, solo asegúrate de que este cómoda en la habitación que ella decida. Ha sido un día largo- digo y doy un par de pasos para salir de la cocina, estoy cansada, quiero dormir- Espera- digo y me giro, acercándome nuevamente a Myriam- ¿Qué quieres decir?

-¿Eh? ¿Con que?- pregunta ella.

-¿Con "Creo que ella estaría encantada"?- repito.

-Ah eso… pues… nada importante.

-¿Myriam?...

-Creo que la habitación continua a la tuya estará bien, tiene la cama más cómoda.

-No te hagas la misteriosa ahora ¿Qué sabes?

-Nada, nada, solo me da esa sensación.

-¿Qué sensación?

-Bah, es como tú dices, consumo muchas novelas y cosas. Seguro no es nada.

-Igual dime.

-No, ya dejare de suponer cosas, la señorita tiene razón- dice asintiendo

-Ya termine- anuncia Anna acercándose a nosotras- ¿Te duele la cabeza, Elsa?- me pregunto y supongo que es porque insisto en tocarme la frente ¿Cómo no hacerlo? ¡Estas mujeres!

-Mmmm quizás- contesto.

-Elsa me decía que han tenido un día muy largo, quizás el cansancio está haciendo de sus obras ahora- comenta Myriam- Vamos Anna, te mostrare tu habitación, tiene una de las camas más cómodas de la casa, lo juro, a veces cuando estoy cansada de mis labores, voy a limpiar justo esa habitación- narra mientras se lleva a Anna rumbo a la planta de arriba- pero en realidad me escapo para una siesta, te encantara…

Me cruzo de brazos y suspiro, apoyándome de lado en la isla de la cocina. Por la ventana a la par mía puedo ver que sigue lloviendo con fuerza.

No pasa nada por mi cabeza por varios minutos, como si la escena me pareciera justo la tranquilidad que necesita mi mente. Todo este asunto parece la tranquilidad que necesitaba, aun cuando sé que son varias las preguntas y dudas que hay en mi cabeza, no puedo evitar la sensación de tranquilidad y bienestar ahora.

Como si las cosas estuvieran en su lugar por más ajetreadas que estas sean.

Supongo que divago, y estoy cansada. Lo mejor será dormir un poco. Seguro que al amanecer todo ser más claro… y podré ver todos los problemas y los pensamientos que lucharon por aparecer en estos meses, pero que parece que hoy me dejaran dormir en paz.


Nota del autor


Siiiiiiiiii, me dejaron escribir finalmente XD

La verdad por las fiestas y obligaciones familiares no pude actualizar antes, lo que me apena de sobremanera porque he estado muy motivada por los Review que me dejan.

No les voy a mentir, les voy a ser sincera, dos noches atrás vino mi muso de la inspiración (Que yo no tengo musa, tengo muso sensual y afeminado de la inspiración) y soñamos un montón de cosas para este fic.

Les va a gustar, les juro que les va a gustar :) o bueno, me voy a esforzar para que quede bonito y ahí ya, si les gusta a ustedes XD. Pero de verdad, tengo guardadas muchas cosas para este fic, Estoy muy emocionada por él.

Lo que me queda por decirles es que deseo que todos hayan tenido unas hermosas fiestas y de todo corazón les deseo un buen comienzo de año.

Dejen Review que a mí me ennnnnncanta leerlos, leo todos los comentarios que me dejan como 3 veces. Sí tienen ideas sugerencias, lo que sea, me encantaría saberlas. Y si no tienen ninguna pues… díganme algo a lo:

"Que sensual tu cuerpo baby cuando escribes, que ojos más bonitos debajo de esas dos cejas tienes, que bonito son tus ojos cuando escribes, que tus historias son #sesis en un mar de #sensisualidad"

...o algo asi XD nah, mentira, escriban lo que quieran, que a mí me da gusto leerlos.

Y eso, actualización very very pronto, y nada ;)