Diclaimer: Frozen no me pertenece


Capitulo 13: El corazón no entiende de razones


Las gotas de lluvia siguen golpeando en mi ventana. Veo la hora en mi celular y este ya marca las 3 a.m.

Eso esta tan mal.

La situación e recuerda a cuando sé que tengo algo importante mañana y no puedo dormir por la noche. Lo cual empeora todo ya que voy todo el día desvelada y hace realmente difícil lo que sea importante que tenga que hacer.

No tiene sentido de todas formas. No tengo razones para estar nerviosa ahora… pero aun así, acostada en esta cama pienso que estoy perdiendo el tiempo.

No es como si tuviera un tema que estudiar que este dejando para último momento o algo así. Si ese fuera el caso me levantaría de mi cama y lo estudiaría para que el asunto me dejara dormir.

Me siento en mi cama y veo afuera como el cielo oscuro se enciende por un relámpago. 1 manzana, 2 manzanas, 3 manzanas, 4 manzanas 5… escucho el estruendo. Ni cinco manzanas, la tormenta aún está muy cerca.

Me pregunto si Anna estará bien. Quizás pueda acercarme a su cuarto y chequear…

¡Claro que no! ¿Qué clase de excusa es esa para acercarme a su cuarto? Anna está bien y ella no es mi tema de último momento que tengo que estudiar cuya culpa evita que me duerma ¡No!

Aunque es raro, juro que estoy cansada, el día ha sido largo y estoy exhausta ¿Por qué no me duermo?

He estado pensando en algunas cosas, e hice las pases con mis pensamientos. Yo pensare en las cosas, de verdad que sí, le daré rienda suelta, pero una a la vez, no todo junto. La idea es no enloquecer.

Así que se podría decir que estoy en paz… ¿Por qué no me duermo?

¡Cierto! Aun debo hablar con Anna. Ella dijo que hablaríamos. ¿Pero cuando?

Pensé que hablaríamos siquiera algo cuando tomáramos el té, pero parece que Myriam tuvo la misma idea. Y al final con el asunto del corte de luz y hablar con su padre simplemente nos fuimos a dormir.

¿Tendrá pensando hablarme mañana? ¿En qué momento? ¿En el desayuno? ES una mala idea, seguro tendremos a Myriam encima nuestro. Se supone que nuestro chofer la acercara a su casa en cuanto pueda, puedo acompañarla allí… pero supongo que tampoco tendremos mucha privacidad en ese momento. Aparte ya no somos compañeras en el instituto ¿Cuándo la volveré a ver?

¡Dios! ¡¿Cuándo la volveré a ver?! ¡No había pensado en eso!

¡¿Qué pasa si desaparece de nuevo?! No podría soportar algo así de nuevo, definitivamente enloquecería. Me costó muchísimo mantener mis pensamientos al margen, pero ahora sería imposible, acabarían conmigo.

No, no, no, no, Anna dijo que hablaremos, no parecía querer escapar o desaparecer. No creo que tenga planeado escapar sin decirme… espero.

De todas formas, ahora sería un buen momento para hablar, claro, si ella esta despierta como yo. No hay como el ahora ¿verdad?

No lo pensé bien.

Me encuentro frente a la puerta de la habitación de huésped y… no lo pensé bien ¿Qué se supone que diga? Toque la puerta y "Oye, Anna ¿Estas despierta? ¿Te desperté entonces? Oh, lo lamento… ahora podemos hablar"

Claro que no, y claro que está dormida, son más de las 3 de la mañana. ¿Qué clase de anfitriona seria si molesto a mi invitada tan tarde por un asunto tan trivial?

No sé qué le pasan a mis modales últimamente ¿Desde cuándo me volví tan egoísta?

Me giro y comienzo a caminar así mi puerta… pero… ¿Y que si Anna no está dormida? ¿Y que si piensa lo mismo que yo?

Anna es mucho más directa y más clara, es decir, se encargó bastante bien de hacerme entender que yo era importante para ella. Me dijo que había pensado mucho en mí y en todo lo que paso.

Yo evitaba pensar en ella, pero siempre estuvo allí, en mi cabeza. La ignoraba con fuerza pero la sentía de todas formas.

Seguramente paso más noches en velas que yo. Sería muy cruel de mi parte hacer que pase una noche más así.

Llamare a la puerta, si esta despierta me atenderá, sino seguirá durmiendo. Nadie murió por algo así ¿Verdad?

Me giro de nuevo y encaro la puerta con determinación… pero… ¿Qué me pasa?

¿Ahora me creo el centro del universo y pienso que soy tan importante como para no dejar dormir a alguien?

¡¿Cuándo me volví tan soberbia y creída?!

Aparte, todavía no he pensado en que decir… una charla a las 3 de la mañana no parece un buen plan. Ni siquiera sé que le diré en esa charla aparte. En realidad estoy esperando que ella solo hable y yo escuchar.

¿Qué pasa si ella comienza preguntando "¿Y de que querías hablar?" O "¿Qué era eso tan importante que tenías para decir?" o algo así?

¿Qué es lo que tengo para decir?

Cuando deje sacar lo que tenía adentro… termino siendo una escena donde le gritaba en medio de la calle reclamándole cosas que yo misma me busque…

Y luego la bese.

Mejor no pensemos en eso. Y esto es una terrible idea, me vuelvo a mi cuarto.

Me giro de nuevo y camino… pero… No, no hay peros esta vez que se me ocurran ¡Lo que es peor!

¡Heme en mi propia casa esperando encontrar cualquier excusa para meterme al cuarto de invitados!

Me agarro la cabeza creyendo que se me va a salir en cualquier momento ¡Porque definitivamente la perdí!

-Mmm ¿Elsa?

Brinco y me pego a la pared, mis ojos bien abiertos buscando de donde salió la voz.

-¡¿Qué crees que haces escondida allí?! ¡¿Me quieres matar del susto?!

-¿Eh? Pero si no estoy escondida- se defiende y luego de tranquilizarme un poco me doy cuenta que quizás tenga razón.

Anna se encuentra cerca de la pared de frente a la habitación de huésped, no se podría decir que en mitad del pasillo pero sí bastante próxima a eso.

¿En qué momento llego ahí?

-¿Qué haces levantada?- pregunto finalmente, molesta, ella mira hacia arriba como intentando recordar, o quizás inventar algo- ¿No podías dormir?- pregunto ahora, esperando que ambas hayamos tenido las mismas inquietudes.

-¿Qué? No, claro que pude dormir. Me quede dormida apenas toque la almohada- dice y me sonríe. Quizás no tengas ni por aproximación las mismas inquietudes- solo…me levante al baño.

-Tu habitación tiene baño privado- digo al instante.

-Ah… cierto…

-¿Anna?...

-Bueno, está bien, me descubriste- admite sin perder el buen humor y levanta sus manos haciendo mostrar una pequeña bolsa de galletas. Son las que comimos para acompañar el chocolate antes- a veces me despierto en mitad de la noche y no puedo dormir hasta que tomo un poco de leche. No quería tener que despertar a nadie tan tarde en casa ajena, y recordé que Myriam dijo que podía sentirme en libertad de lo que quiera, claro que no pensaba tomar sus palabras a pecho, descuida, pero entonces no iba a poder dormir, y no las quería levantar y…

-Ya ya ya- la detengo gesticulando con la mano para calmarla- no necesitas justificarte tanto, pero eso que tienes ahí son galletas, no leche.

-Ah sí… es que cuando baje las vi en la cocina y recordé que me gustaron mucho. No pensaba comérmelas todas, pero temía que luego quisiera otra y tendría que bajar de nuevo a la cocina y no quería hacer tanto ruido, es decir, la tormenta afuera ya hace mucho ruido, y yo la verdad preferiría…

La vuelvo a interrumpir moviendo mi mano para que se callara.

-Ya… está bien, puedes comer todas las galletas que quieras. Cuando Myriam dijo que te sintieras con la libertad de hacer lo que quieras lo dijo de verdad.

-Eso lo entiendo pero… bueno… Myriam no es la dueña de casa ¿Verdad?

-Ciertamente- admito y suspiro- Anna, por favor, siéntete en la libertad de hacer lo que creas necesario para sentirte cómoda en mi casa. No me molesta, eres mi invitada, y como anfitriona lo único que me molestaría es que mis invitados estén incomodos.

-Gracias, Elsa- me contesta con entusiasmo y con una enrome sonrisa- igual, no soy una invitada molesta, ya volveré a dormir.

Y dicho eso paso al lado mío abriendo su puerta.

-Cierto…- dice y se gira de nuevo hacia mí- ¿Que hacías esperando en mi puerta?

-¿Eh?

-¿Qué que hacías esperando en la puerta?

-¿De qué hablas?

-Pues… de que estas en frente de mi puerta, bueno, la puerta de la habitación de invitados.

-Ah, eso… yo, bueno… ah… quería un vaso de agua.

-¿Del baño de la habitación de huésped?

-¿Qué? No, iba a ir a la cocina.

-Pero la cocina queda escalera abajo ¿verdad?

-Sí, y allá iba…

-A mí no me lo parecia.

-… ¿A qué te refieres?

-Bueno, te vi salir de tu habitación y dirigirte a mi puerta, hiciste el amague de golpear pero luego te giraste a tu habitación de nuevo, luego te quedaste en tu puerta, después volviste a la mía y te quedaste viendo esa puerta, luego parecia que ibas a golpear pero te volviste a girar… diste tres pasos y te agarraste la cabeza.

Me quiero morir.

-¿Todo eso necesitas hacer para ir a la cocina? Si no lo recuerdas las escaleras están del otro lado.

-¡¿Si me viste haciendo todo eso porque no dijiste nada?!

-Es que quería ver si de verdad te animas y golpeabas la puerta.

-Eres…

Esta chica, dice que quiere ser un buen invitado pero al final se burla de mí.

-Perdón- termina diciendo riéndose un poco, pero su risa es interrumpida por un fuerte estruendo de afuera- vaya, parece que aun va a llover con fuerza.

-Sí- concuerdo mirando por la ventana del final del pasillo- No te asustan los truenos, ¿Verdad, Anna?

-¿Sí digo que sí te vas a quedar en mi habitación conmigo para protegerme?

-¡Ya deja de burlarte de mí!

-Perdón- vuelve a decir con humor- es que tú no te viste, fue muy divertido.

En serio me quiero morir.

-Bien, me alegro que te divierta- digo molesta y apenada- ahora, si me disculpas, será mejor que vuelva a dormir, no quiero "entretenerte" mas… literalmente…

Me doy vuelta dispuesta a terminar finalmente con la cuota de humillación diaria y me encamino a mi habitación.

-Aun no me dijiste para que viniste a buscarme- me dice, haciéndome detener, pero no digo nada ni volteo por varios segundos.

-No lo sé- declaro honestamente- me sentía algo intranquila en mi habitación, supongo que por tenerte en casa.

-Intranquila… ¿Malo?

-Mmm no lo sé… no lo creo, intranquila, ni bueno ni malo- termino contestando.

-Ya veo- dice y su sonrisa cae un poco ¿Dije algo malo?- bueno, nos veremos por la mañana, cuando te pueda ver mejor el rostro supongo.

-Emmm sí, claro- digo y asiente, se da la vuelta y se mete en su habitación.

Yo me quedo viendo su puerta por unos momentos… cuando se abre de repente.

-¿Por qué sigues aun en el pasillo?

-¡Deja de burlarte de mí!- le reclamo y dándome una sonrisa burlona cierra la puerta de nuevo- esta niña…


Giro en mi cama, finalmente despertando. Imposible que haya logrado dormir por lo menos 3 horas.

Aun cuando tuve el encuentro con Anna, al regresar a mi cama no logre dormir por más que lo intentara, creo que lo último que vi fue un tenue amanecer, dejo de llover para ese entonces.

Tanteo mi mesa de luz en busca de mi celular y me lo acerco a la cara.

¡Las 8:30! ¿No es viernes hoy? ¡Sí! ¡Sí que lo es! ¡Debería estar en clases en mi universidad desde hace media hora!

Me levanto rápidamente y comienzo a buscar mi ropa, veo por la ventana, no llueve pero pareciera que podría lloviznar, teniendo eso en cuenta podría usar… un momento.

Me acerco de nuevo a la ventana, miro por ella y abajo, en los jardines puedo ver dos paraguas coloridos, debajo de ella a dos mujeres, una de ella es Myriam, que no me despertó pese a que conoce mi rutina y la otra… ¡Cierto, Anna! Anna pasó la noche aquí. ¿Sera por eso que Myriam no quiso despertarme?

No, no tiene sentido, más sentido tendría que me despertara justamente porque teneos invitados… a menos que sea un invitado que a ella le convenga tener sola… no, estoy pensando demasiado.

Vuelvo a ver a mi ropero, pero la idea de cambiarme deprisa para alcanzar lo que queda de clase ya no es atrayente para nada.

Da igual, supongo, las clases de la mañana del viernes son lo de menos en la semana, no hará nada que falte una vez.

Mejor busco algo que ponerme para ir al jardín. Supongo que una campera liviana bastara, después de todo estoy en mi casa, y Anna es una invitada no tan… seria. No creo que haga falta que me cambie del todo… o quizás si para que no me vea tan relajada y…

¿Por qué pienso mucho en esto? Estoy en mi casa después de todo, así estará bien… ¿Y desde cuando me importan tan poco mis clases?

Definitivamente debo acomodar mis prioridades.


Llego hasta las puertas que dan al jardín, están son de vidrio asi que puedo ver asi afuera. Anna parece estar ayudando a Myriam con una escultura que se cayó. Definitivamente la tormenta nos la puso muy difícil.

Que mal, me gustaba mucho esa venus.

De todas formas, este tipo de trabajo lo debería estar haciendo lo de jardinería. Supongo que ya tengo algo que decir o preguntar cuando me acerque a ellas.

Bien, vamos…

…¿Por qué debo tener algo planeado para decir para moverme por mi propia casa ahora?... ¿Me he vuelto idiota?...

Abro la puerta y me acerco a ellas, están de espalda a mí y no notan cuando me acerco. Parece que en cualquier momento lloverá de nuevo.

Anna sigue con mi ropa puesta, la remera blanca suelta y mi pantalón piyama, aunque lleva en los pies unas botas para lluvias, Myriam igual.

Espero a que ambas ponga en una carretilla una de las partes de la estatua rota para interrumpirlas.

-Buenos días- hablo pero mi voz no sale con la confianza que pensé que tenía, de hecho sale algo nerviosa ¿Qué me pasa?

Ambas se dan vuelta y me sonríen.

-Buenos días, señorita- me saluda Myriam desde su lugar.

-¡Elsa!- exclama Anna y se acerca hasta llegar hasta mí. Toma mis hombros con sus manos y estirándose me besa- buenos días.

¡¿Qué acaba de hacer esta chica?!

-¿E… Elsa?

-Ah, es que la señorita Anna es muy expresiva, a mi también me sorprendió que me saludara con un beso de buenos días. La señorita Elsa no está acostumbrada a esa clase de afectos.

-¿De verdad? En mi casa estamos muy acostumbradas a darnos los buenos días con besos en la mejilla, abrazos y tener mucho contacto físico para expresarnos.

-Bueno, a decir verdad, me contaste que tu familia es de Italia ¿No es así?

-Sí.

-Siempre me han comentado que los italianos son muy eufóricos en sus actos y suelen invadir mucho el espacio personal de las personas.

-Ah… si, también escuche lo mismo. Supongo que tienen razón, perdón.

-No tienes de que preocuparte querida. Ven, ayúdame a levantar estas partes y ya terminamos.

-Sí.

Y se aleja de nuevo y… ¿Esta de broma?

Quizás por el ángulo Myriam no lo vio bien ¡Pero eso estuvo muy lejos de ser en la mejilla! Bueno, tampoco fue en los labios para que me escandalice tanto ¿Verdad? ¿Verdad que no fue en los labios? No, aun me arde donde me tocó, fue muy cerca de la comisura de mis labios.

¡Y lo hizo así como si nada!

-¿Le pasa algo señorita?- me pregunta Myriam, parece que ya recogieron toda la escultura- Tiene la cara muy roja y los hombros muy levantados.

-Nada- contesto a secas.

-Que linda campera- comenta Anna mirando lo que llevo puesto, al final opte por no retirarme el piyama pero venir con algo más abrigado arriba.

-Ah sí, esa es la campera favorita de Elsa. Un presente de un diseñador de su madre. Se la pone para ocasiones especiales cuando debe andar de informal.

-¡Eso no es cierto!

-¿Eh? Pero si cuando te la trajeron ¿No fueron tus palabras "Que hermosa campera, es justo lo que necesito para verme elegante y relajada al mismo tiempo, es perfecta"?

¿Por qué no me muero ahora mismo?... ¡¿Y cómo es posible que esta mujer recordara eso?!

-N… no es tan importante, aparte ya tiene un par de años y es algo vieja. Tenía algo de frio y estaba en mi ropero, no es la gran cosa- explico intentando quitarle importancia… aunque ahora que lo pienso de hecho tuve que remover unas cajas para dar con esta campera.

-¿Eh? ¿De qué hablas? Si parece nueva- acota Anna acercándose con Myriam.

-No, no, la señorita tiene razón, ya han pasado un par de años desde que su madre le trajo esa campera, pero como dije, la quiere tanto que la cuida mucho y solo se la pone en ocasiones especiales- acota Myriam- y por eso parece como nueva.

Detengan esto por favor…

-Ya veo- dice Anna y ya la tengo de nuevo en frente, me toca el brazo, creo que está tocando la tela realmente- oh, que botones tan bonitos- dice ahora tocando el que está más cerca de mi pecho.

Me siento algo mal… rara. No puedo respirar y mi cabeza se encuentra aturdida.

-Es la flor de Liz- digo haciéndome dos pasos hacia atrás, no pudiendo aguantar al incomodidad- es uno de los símbolos de Francia… a mi también me gustaron mucho estos botones.

-Ciertamente eso lo heredo de su madre. La señorita Elsa siempre tuvo una atracción por las figuras de Francia- comenta Myriam- bueno, podemos seguir esta charla adentro, estaba a punto de preparar el desayuno.

-Sobre eso- la interrumpo- ¿Por qué estaban las dos limpiando la escultura?

Esto es malo, de alguna forma Anna me ha perturbado demasiado, no puedo siquiera concentrarme y estoy convencida de que las palabras me salen extraño… quizás solo es impresión mía.

-Es decir, tenemos jardineros y otro personal que se encarga de eso- termino.

-Sí, pero no viene hasta el lunes y la verdad, desde la cocina se veía el jardín, se sentía tan triste la escena de la Venus rota que quise retirarla. Ha estado en esta casa desde siempre y no soporte la escena. Quise limpiarla cuanto antes y Anna, que ya estaba despierta se ofreció a ayudarme.

-Sí, y como había mucho barro nos pusimos botas- agrega ella levantando uno de sus pies y moviéndolo mostrándome la bota con barro.

-Lo que me recuerda que mejor antes que entremos nos las saquemos y nos limpiemos bien. Adoro los quehaceres del hogar, pero sacar barro de los suelos es realmente otro tema- termina Myriam y pasa a mi lado, la veo sacándose las botas en la entrada- vamos.

-Sí- contesta Anna y también pasa al lado mío, pero antes de que se aleje la tomo de la muñeca para retenerla. Ella me mira con curiosidad pero yo vuelvo a mirar a Myriam, está ya paso por la puerta y es cuando hablo.

-No hagas eso- le digo y mi pecho se pone aún más pesado.

-¿Hacer que?- me pregunta confundida, y no sé muy bien que contestar.

-Tocarme- responde y siento mi voz áspera- me molesta.


Aunque dije la verdad… me hubiera gustado decir otra cosa.

Luego de decirle eso a Anna pase a su lado y entre a la casa. Y ella me obedeció, no volvió a tocarme, pero también se limitó a hablar con Myriam y dejar de preguntarme cosas o incluirme en la conversación.

Bueno, yo tampoco ayudaba. Sentía que había dicho algo malo y que Anna debería estar enojada conmigo, pero no parecía enojada solo… solo ya no era lo mismo.

Luego del desayuno Myriam arregló para que nuestro chofer la llevara a su casa. Sentía que se me hacía tarde y que Anna ya se iba por otro tiempo prolongado de tiempo.

Me recordó mucho a cuando mi madre venía a visitarme, a las mañanas en las que se iba, cuando era muy pequeña solía agarrarme a su rodilla y llorar, pero ella me consolaba diciendo que me vería pronto… nunca era demasiado pronto para mí.

Y ahora también quiero llorar, no sé porque, ando muy sensible supongo. Quizás sea solo el día.

-Su trasporte las espera- anuncia Myriam volviendo al recibidor con nosotras, le doy una mirada de confusión- Creí que querría acompañar a la señorita Anna a su casa.

¡Cierto! Ese era mi plan inicial, y de hecho es algo que me gustaría hacer todavía.

-No hace falta, de verdad- se apresura a hablar Anna- no quiero ocasionar más molestias, de verdad fueron muy atentas conmigo, no les puedo pedir más así que…

-No es ninguna molestia- contesto con seguridad finalmente- vamos.


Pero en el auto tampoco hablamos nada. Mirando por la ventana sé que falta poco para llegar a la casa de Anna.

Esto es malo, y no se me ocurre anda inteligente por decir.

De repente el vehículo da una sacudida brusca haciendo que Anna apoye su mano en mi pierna para intentar estabilizarse, apenas se da cuenta la retira enseguida, como si yo le quemara.

-Perdonen señoritas, una grieta en el camino, por el agua no se vio- se excusa nuestro chofer adelante, mirándonos por el retrovisor

-Descuida Rafael, no pasa nada.

-Bien, ya casi llegamos. Entrare por el portón, será más sencillo si la dejo en la puerta de su casa, lo más cercano señorita.

-Sí, gracias, nos estaban esperando así que no tendrá problema en ingresar- contesta ella.

-Entendido.

Miro a Anna para decirlo, no lo sé ¡Lo que sea servirá! Pero ella no me mira, vuelve su vista a la ventana como en todo el camino.

-¡Cierto!- exclamo casi con triunfo- tu ropa, Myriam dijo que no se había secado aun, pero la tendrá lista cuanto antes- esto es una gran mentira, Myriam me dijo que la ropa de Anna ya estaba lista para después del desayuno, pero se me ocurrió que si tenía la ropa de Anna… entonces tenía una excusa para volver a verla- puedes buscarla en mi casa cuando quieras o si lo deseas puedo traértela o acercártela.

-Oh, gracias, pero no hace falta que te tomes esa molestia tampoco, le diré a mi chofer que cuando pase cerca la retire, o puedo mandar a alguien, descuida.

-Oh… sí…tienes razón, es más fácil que hagas eso.

No puedo evitar notar mi tono de desilusión, ella parece notarlo también y ya deja de mirar la ventana para mirarme a mí.

-¿Elsa?

-¿Mmm?

-Quieres verme de nuevo ¿Verdad?- a la pregunta solo me la quedo viendo por algunos segundos- dime.

-Bueno… aún tenemos cosas de que hablar.

-No tenemos qué si no quieres verme de nuevo.

-Yo no dije eso.

-Tampoco dijiste lo contrario- me debate, pero lejos de parecer enojada solo me da una sonrisa tranquila… casi triste.

-Sí dije algo malo… o algo que no debí decir… lo lamento, no quise ofenderte o…

-No- me interrumpe con la misma amabilidad- no hiciste nada malo, descuida.

-¿Entonces por qué…?- comienzo a preguntar pero como sería la pregunta "¿Por qué pareces triste?"

-Ah, eso… es que recordé que soy muy torpe, lo lamento- dice y no la entiendo- bueno, llegamos. Muchas gracias, Rafael.

-Un placer, señorita.

Y Anna abre la puerta saludando con la mano al chofer por el retrovisor, también me da una sonrisa a modo de saludo y baja.

Y sé que debo decir algo, sé que debo agarrarla y decir algo. ¡Sé qué debo hacer algo! Pero no puedo… y no lo hago.

Anna se va y el auto arranca de nuevo.


Creo que nunca he estado más nerviosa en toda mi vida. Y eso que estoy totalmente sola en mi habitación y el único sonido que siento es el tono de espera del teléfono.

-Buenas noches- escucho del otro lado del tubo y me enderezo de un tirón.

-Buenas noches- contesto esforzando toda mi educación- lamento molestar de noche, pero me preguntaba si Anna se encontraba en casa. He intentado comunicarme con ella a su personal pero no he tenido éxito.

-Oh, sí- exclama la voz alargando las palabras- la señorita averió su celular el día de ayer. ¿Me podría decir el nombre de quien la busca?

Esto era más o menos lo que esperaba. La cortesía y el protocolo de los empleados de las personas de mí medio, aunque la voz de este sujeto tiene un dejo de soñador.

-Sí, Elsa dí Arendelle.

-Bien, espere un momento, por favor.

-Sí, disculpe las molestias- digo y escucho un leve sonido que me indica que el teléfono reposó en la mesa.

Me estoy poniendo más nerviosa, puedo sentirlo… ¿Y que si deje pasar mucho tiempo y ahora Anna ya no quiere saber nada de mí?

Bueno… de hecho la estoy llamando solo 10 horas luego de dejarla en su casa pero… para una persona como yo una solo hora con una incógnita o cuestión se puede volver loca… pero Anna no es como yo.

No, quizás se la paso durmiendo sin ninguna preocupación… quizás ni se acuerda ya de quien soy… ¡Eso no tiene ningún sentido!

Pero… y que si le dice a su empleado que mienta por ella y diga que no se encuentra porque ya no me quiere hablar.

¿Y que si malinterpreto todo y saco alguna conclusión errada de lo que dije? Podría pensar que…

-¿Hola? ¿Elsa?

-¡Eh! ¡Si! ¡Hola!- ¿Por qué estoy gritando?

-Hola- me repite la voz de Anna y la se escucha alegre, podría jurar que se está riendo- ¿Sucede algo?

-No, no, es solo que… intente llamarte a tu móvil pero no pude y recordé que se había averiado.

-Ciertamente, no pude repararlo, comprare otro pronto, perdona las molestias.

-No, no, nada de eso. Solo quería avisarte que tu ropa ya está lista y… eso.

-Oh, eso es estupendo, muchas gracias.

-No tienes de que- digo y rápidamente veo mi cuaderno- ¿Sabes Anna?

-Dime.

-No te olvides que aún nos debemos una charla.

-Sí, lo recuerdo, pero te dije que no era necesaria- contesta y vuelvo a ver mi cuaderno.

-No pienso igual. Creo que deberíamos hablar, me gustaría saber algunas cosas y creo que tú también tenías cosas que decir.

-Sí, supongo que sí.

-Bien, entonces aún tenemos que hablar.

-Si eso es lo que quieres.

-Sí, pero no lo veamos como una obligación o compromiso, podemos charlar algo cuando vengas a buscar tu ropa o yo vaya a buscar la mía y te llevo la tuya, porque tienes mi ropa en tu casa ¿verdad? ¡No es como que te la esté pidiendo o algo así! ¡Solo…!- me callo y vuelvo a mirar mi cuaderno. Por si no lo adivinan aun, escribí y ensaye lo que debía decir… y me estoy saliendo del libreto.

-Sí, descuida, no me voy a quedar con tu ropa.

-¡No dije que pensara eso!- me apresuro a aclarar y puedo escucharla reír.

-Ya que dices que debemos juntarnos a hablar, preferiría que fuera una charla más tranquila y donde ambas estemos cómodas ¿No lo prefieres así tú también?

-Mmmm supongo que sí.

-Bien, pues mira, debo comprar mi móvil nuevo ¿Por qué no me acompañas a comprarlo? Soy muy mala eligiendo cosas y si alguien va conmigo seguro me ayuda mucho.

-Sí… claro.

-¡Qué bien! Muchas gracias, luego podremos ir a tomar algo y hablar ¿Suena bien para ti?

-Sí, eso suena bien- "Creo"

-¿Mañana te parece bien?

-¿Eh? ¿Mañana? ¿De verdad?

-¿Tienes algo que hacer?

-No, no es eso- ¡Es que mañana es muy pronto para verte, no estoy lista!

-¿Mmm? ¿Y cuál es el problema?- me pregunta y no se me ocurre nada.

-No, ningún problema, mañana está bien.

-Grandioso, es una cita entonces, te pasare a buscar mañana.

-Ammm claro.

Esperen un momento… ¡¿Qué?! ¡¿Una cita?! ¿Cómo fue que llegamos a esto?

Ojeo mi cuaderno y jamás me sentí más inútil ideando un plan.

-Me alegra que llamaras, Elsa- me dice de repente y nuevamente me deja sin palabras.

-Oh… a mi también. Es decir, me alegra que nos pudiéramos comunicar de nuevo.

-Sí, eso.

Por varios segundos ninguna dice nada más pero puedo escuchar la respiración de Anna del otro lado. Aun cuando no está cerca, igual me pone nerviosa.

Esa era la palabra correcta, "Nerviosa" No "molestia"

"Anna, cuando me tocas me pones nerviosa, por favor no lo hagas, porque no me gusta estar nerviosa, o por lo menos no me toques hasta que entienda algunas cosas"

Eso debería haber dicho, me exprese mal.

-¿Sabes Elsa?

-¿Si?

-Myriam me dijo que mi ropa ya estaba lista antes de que desayunáramos.

¡Me quiero morir!


Quizás tu no tengas idea, y de cierto modo está bien así, no tienes por qué saber, un artista de verdad no le interesa que su nombre sea reconocido o recibir cientos de halagos… sino trasmitir su obra. Si un artista puede trasmitir, bueno, esa ya es demasiada recompensa para él.

Quizás no tengas idea, pero yo me estoy llevando mucho más que eso al escribir aquí.

Por escribir y poner todo de mí, incluyo mi cabeza… de ese modo se me está permitido escapar de aquí.

Bueno, lo que trato de decir es que simplemente, cuando escribo, sin importar lo mal que estén las cosas en la realidad, siempre tendré un boleto de ida a la ficción, a un mundo creado a mi antojo donde puedo escapar. Y tú, el que está leyendo esto, quizás tengas problemas, o quizás no, quizás no tengas ningún problema y tu vida es un tanto aburrida, no lo sé, pero tú recibes el mismo boleto que yo tengo, visitas el mundo que yo creo, me visitas a mí.

Y como anfitriona, porque lo soy, porque este es mi mundo, quiero que sepas que eres libre de quedarte todo lo que quieras, eres libre de meterte en mis letras tanto como gustes, eres libre de juzgar lo que escribo como mejor sientas que lo entiendes, no me importa.

Puedes hacer de mi mundo lo que quieras ¡Por eso lo creo!

Aun si no me conoces, aun si no te conozco, aun si nunca nos conociéramos. Inclusive si nunca me comentaste y yo no tengo ni idea que me lees, no, aun mas allá de eso, si eres de los que me critican y me escriben cosas odiosa ¡aun así! si crees que leer estas historias te ayuda de alguna forma, aunque sea solo distraerte de tus preocupaciones diarias o alejarte de los pensamientos negativos que tienes por la noche o hacerte olvidar por unos minutos de lo terrible que fue tu día, entonces ¡Por favor! ¡Úsame a mí y a mi mundo como se te antoje!

Yo… vivo muy lejos de ti, de seguro vivo muy lejos de ti, y no puedo ayudarte, verdaderamente ayudarte quiero decir, no puedo hacer eso. Aun soy muy joven, no cuento con mucho dinero ni experiencia, aún me falta por aprender muchas cosas. No puedo verdaderamente ayudarte porque "ayudarme" a mí misma requiere casi todas las energías que tengo…

Y por eso, pido perdón, porque no puedo hacer mucho por ti.

Así que, te regalo este mundo que estoy creando con todas las fuerzas que me quedan. Y sé que tiene errores, y sé que no es muy grande, y sé que te hace renegar a veces, sé que es muy imperfecto… pero yo te prometo que daré mi mejor esfuerzo.

Y tú, tú no tienes que hacer nada, de verdad.

Quizás eres tímido o te crees la poca cosa y por eso no escribes, quizás tienes miedo de que alguien te descubra leyendo este tipo de historias y la tengas que leer escondido y apurado, siempre borrando tu huella, quizás te caigo mal, quizás no, quizás nunca consideraste que una persona como tu está escribiendo esto, a mí me paso, ignoraba totalmente que mis historias favoritas habían sido escrita por alguien.

Hay mucho "quizás" y quiero que sepas que a mí no me importan, porque yo ya soy muy feliz solo siendo de ayuda para ti, aunque solo te sirva como una pequeña distracción placentera de tu día.

¡Si te soy de utilidad entonces yo ya no necesito nada más! ¡Escribiendo me ayudo a mí misma, crezco y aparte puedo ayudar a alguien mas! ¡Dime! ¡¿Cómo es que eso me hace la persona más dichosa del mundo?!

Entonces… Nota del autor:

No necesito que dejes Review ni que me des tu apoyo, yo seré tu apoyo si así lo gustas y yo te dejare mi comentario, lo acabo de hacer después de todo.

Mientras yo viva seguiré trabajando duro en este mundo que creé y amo, que aún estoy creando, y seguiré creando otros mundos de seguro, lo necesito, lo disfruto, así que:

Tu solo preocúpate de ser feliz. Esfuérzate mucho también, por más difícil que sean las cosas, tu esfuérzate, por más mal que se vea el panorama, tu esfuérzate, por más horrible que sean las noticias, ¡Tu esfuérzate!

Un día de estos, echaras tu mirada atrás y te recordaras a ti mismo ¡Recuérdate esforzando por lo que quisiste!

¡Esfuérzate hasta el último de tus alientos!

Y cuando estés cansado, cuando estés estresado, cuando estés idiota o triste o enojado, y creas que necesites una escapada, entonces escapa y recuerda que eres bienvenido a mis mundos… llueve con frecuencia, pero es porque me gusta mucho la lluvia XD