Disclaimer: Frozen no me pertenece.


Capitulo 14: La primera cita


De no ver a Anna en muchos meses y verla ahora dos días seguidos es… un tanto mucho para mí.

Aunque el plan que tuvo es algo tranquilo, después de todos nos veremos teniendo algo planificado de por medio: La acompaño en la búsqueda de un nuevo móvil y luego nos sentaremos a tomar algo.

¡Sencillo!

No es como si fuera una cita al cine en la que después hay que hablar si o si de la película y luego te quedas sin charla, o una cena en algún bar donde después debes descubrir quién paga la cuenta y pensar en que van a hablar, o una cita a ciega donde no sabes nada de nada o… no lo sé, nada complicado, es sencillo.

Iremos a buscar un móvil nuevo y luego a charlar, y no es una charla que debamos penar que debemos decir porque ya a un tema en específico del cual hablar que es… bueno, eso, él porque del beso que Anna me dio la última vez que nos vimos y el distanciamiento.

De hecho ella es la única que debería estar preocupada en ver que decir, ella es la única que debe hablar, yo solo debo escucharla, y escuchar no requiere un gran esfuerzo de mi parte.

Aunque yo también la bese…

¿Sera muy tarde para cancelar la cita?


Cuando el misterio es demasiado grande es imposible negarse… ¿Dónde fue que leí eso?

De todas formas se aplica, ya que supongo que por eso me encuentro ya con Anna caminando por la avenida donde dan los comercios. Que Anna me hable del porqué de algunas preguntas que vengo esquivando hace tiempo y como ha estado en mi ausencia llama más mi atención y me tiene más anclada que mis miedos.

Anna se detiene en una vidriera y parece ver cada uno de los móviles puestos allí.

-¿Ya sabes qué modelo quieres?- pregunto poniéndome a su lado.

-Pues la verdad no, me gustaba mucho el que tenía y nunca pensé que lo perdería tan pronto. Averigüe un poco y arreglarlo me sale aún más que comprarme uno nuevo- explica sin apartar la vista de la vidriera.

-¿Y porque no te compras el mismo?

-Me gusta el cambio…

No sé porque no me anticipe a esa respuesta, la consigna de vida de esta chica parece ser "Intentemos algo nuevo ¿Qué más da?"

Pensando con más detenimiento las cosas, Anna se podría comprar tranquilamente una docena de celulares, y si ninguno de estos le gusta puede intentar con una nueva docena más.

Pero tampoco es el tipo de chica que le gusta derrochar su dinero, ni siquiera le gusta aparentar tener ese dinero.

De repente me doy cuenta que se más de lo que pensaba sobre Anna.

-¿Tu qué crees?- me pregunta y veo, ahora sí, los móviles de la vidriera.

-Bueno, depende de lo que te guste a ti y que es lo que más usas de un móvil.

-Pues, la verdad no utilizo mucho mi teléfono.

-Yo tampoco, solo para hacer llamadas y mandar mensajes.

-Sí, bueno, lo mismo, pero también cuando no tengo nada que hacer y estoy lejos de casa descargo libros y leo.

-Sí, yo igual, y bueno, escuchar música cuando viajo, me mareo si leo cuando estoy en movimiento.

-La música es fundamental.

-Ciertamente- asiento y noto que ella me mira pero me sigo intentando concentrar en los móviles.

-¿Qué tipo de música escuchas Elsa?

¿Vamos a hablar de eso? ¿De verdad? ¿Dentro de todas las cosas que le pueden interesar me pregunta algo tan trivial?

-De todo un poco, no tengo algo definido- contesto vagamente y me alejo de la vidriera haciendo que Anna se ponga en movimiento también.

-Respuesta evasiva- la escucho decir.

-Lo es- contesto sin titubear, me gustaría que se concentrara solamente en lo otro.

-¿Sabes? No es necesario que me ayudes a buscar un móvil si lo que en realidad te interesa es hablar de algo en específico- me dice y me hace detener, girándome para verla- Si quieres podemos ir a tomar algo o sentarnos por aquí en algún banco y tratar solo lo que te interesa.

De hecho sí que así lo prefiero, pero no es… educado si lo digo.

Ella fue la que me invitó, me aclaró que iba a comprar un móvil y que luego tendríamos tiempo de hablar.

¿Sera que Anna pensó mucho en esta tarde como yo? Si es así entonces estoy siendo inmensamente desconsiderada.

Suponiendo que ella haya planeado algo para su cita conmigo y yo no este cooperando, solo le estoy complicando las cosas y poniéndola nerviosa.

Bueno, así estaría yo si estuviera en su lugar.

Una mano se agita delante de mis ojos.

-¿Eh?- pregunto y Anna aleja su mano, feliz de obtener mi atención de nuevo.

-Pensé que la pregunta había sido sencilla, pero ya estoy viendo que te la estas complicando- me dice con gracia- Yo esperaba pasar la tarde contigo en busca de un móvil que comprar, pero si esa idea no te gusta, podemos ir directamente a lo que te importa… a mí no me molesta, de verdad.

-No, está bien. Dije que te acompañaría a buscar tu móvil, después tendremos tiempo de hablar, aún es muy temprano- digo sin darle más vuelta al asunto y caminando de nuevo.

-Aunque hayas dicho eso no es tu obligación cumplir.

-Claro que sí, dije algo y debo actuar según lo que dije.

-Te libero de esa obligación, no quiero que hagas algo que no quieras.

-Te dije que está bien- aclaro con paciencia- ya déjalo.

-Bien…

Caminamos una cuadra en silencio.

-¿Prefieres que solo nos concentremos y hablemos del móvil o podemos charlar mientras?- pregunta al cabo de otra cuadra en silencio.

-Claro que podemos hablar- contesto con obviedad.

-Pero hace unos minutos contestaste con evasivas y me dio la impresión de que no querías tanta charla.

-No es que no quería charlar… es que no era un tema que… ammmm esperaba que toques.

-Oh, ya veo- dice y vuelve a caminar en silencio por unos segundos, la veo de costado y está mirando hacia arriba, como pensando- entonces… ¿Por qué me besaste?

-… ¿Sabes? Me habías preguntado por la música ¿Verdad? Bueno, la verdad es que mi estilo favorito va a depender del momento, por ejemplo si estoy estudiando prefiero los instrumentales de piano ¿Has escuchado alguna vez a Yiruma? Es realmente inspirador, te lo recomiendo mucho, especialmente su canción River flow in you, quizás si la conozcas y…- me tomo una pausa al darme cuenta que no estoy respirando entre palabras, la veo de reojo y me sonríe.

-Nunca escuche de él, será la primera canción que baje en mi nuevo móvil- me dice tranquilamente, olvidándose de su pregunta inicial… o por lo menos aparenta olvidarse…

Anna definitivamente es mucho más considerada que yo.

-Así que te gusta el piano, a mí también.

-¿Ah sí?- Indago para seguir la charla- ¿Tocas?

-Sí, aunque todavía no muy bien, creo que es el instrumento más difícil de todos los que trate, cuando pases por mi casa, si es que vuelves algún día, tocare algo para ti- me dice mirándome y dándome otra sonrisa- quizás no me salga nada bien, seguro me pondré algo nerviosa, pero tratare.

-Mmmm… sí, claro.

¿Cómo es que esta chica puede hacer declaraciones como esa, sonrojarse, pero aun así estar bien?

-¿Qué?- me pregunta y me doy cuenta que me la quede viendo.

-Nada, solo no sabía que eras hábil con los instrumentos musicales, me preguntaba cuántos tocas- digo dejándola de mirar y distrayendo mi vista con la vidriera por al que pasamos.

-Bueno, no muchos, trate con el violín y con dos tipos de flauta, también el chelo, pero creo que de todos, el que más se me da es la guitarra. Mi familia suele cantar bastante y desde chicas aparte de los cuentos escuchaba los cantos acompañados de guitarra.

-Pensé que la guitarra era de origen español…

-Sí… ¿Y que con eso?- me pregunta sin entender.

-No… nada.

El error lo estoy cometiendo yo. Si bien Anna y sus familias tienen orígenes italiano, y su comportamiento va de acorde, no quiere decir que no adopten otras culturas y demás. No es como si viviéramos en el siglo XVII o algo así tampoco.

Aunque podría apostar que puedo adivinar algo de esto.

-Anna tu comida favorita no es la pizza ¿Verdad?- pregunta y se le ilumina la cara.

-¡Sí! ¿Cómo supiste?

-Y voy a suponer que también las pastas.

-Sí, sí, adoro las pastas, en especial el espagueti- sigue contestando con entusiasmo.

Ya veo, así que la influencia de su familia después de todo si marcó muchas tendencias. Supongo que se aplica lo mismo en mí. Después de todo saque muchos gusto que guarda mi madre por su ascendencia, más allá de que también tengo por mis padre gustos de aquí… Anna solo tiene un lado de eso y es italiano.

Bueno… aunque he de suponer que la madre de Anna también es italiana. Hay muchas probabilidades de eso… seguro lo sabe. Seguro piensa mucho en eso.

-Estábamos bien, ya te pusiste seria de nuevo- me comenta y vuelvo a ella.

-Solo recordé algo ¿Por qué no entramos en esta tienda?- señalo indicando una en la esquina- aquí es donde compre mi móvil, es la más grande que conozco y tiene mucha variedad.

-Sí, por mi bien.

Entramo en el lugar. Es una tienda amplia con muchas vidrieras donde muestran los productos. Hay bastantes personas y no veo a algún empleado desocupado.

-Supongo que no es tan temprano como tú piensas.

-Hay un poco de gente, es cierto, pero aún nos queda un par de horas para que las tiendan cierren. Veamos un poco lo que tienen hasta que nos atiendan ¿Ya sabes un poco lo que quieres?

-Bueno, todavía no.

-Mejor hazte una idea antes que el encargado te pregunte, será más fácil si ya sabes lo que quieres.

-Mmmm- exclama y se acerca a los estantes.

Pasado unos minutos en que la veo mirar con más detenimientos los móviles comienzo a adivinar que sigue igual que desde un principio.

-¿Anna?- le llamo la atención y solo me da una sonrisa avergonzada, suspiro- a ver… dijiste que usas tu móvil para llamadas y mensajes, eso hacen todos, pero también dices que te gusta para leer y escuchar música, hay marcas que se especializan más en los sonidos que otras, y si te gusta leer será mejor que tenga una pantalla más o menos grande y cómoda de usar para eso.

-Sí, tienes razón ¿Se te viene alguno a la mente?- me pregunta volviendo a ver los móviles.

Sin pensarlo demasiado saco mi teléfono.

-El mío cumple muy bien esas funciones- explico mirándolo y entrando a uno de los documentos que tengo guardado en él, es una documento de i universidad, seguramente muy diferente a lo que Anna lee, pero servirá de ejemplo- mira.

Ella toma el celular entre sus manos y la veo tocar la pantalla pro unos momentos.

-Mmmm No tienes muchas fotos en tu móvil.

-¡No te lo di para eso!

-Ya, ya, era broma- se ríe y veo que sigue observando el móvil- es un muy bonito, aparte parece sencillo de usar, siempre me hago un lio con… bueno, con todo lo que es tecnología.

-De hecho es algo avanzado, pero para personas que solo quieren lo básico pues la verdad que basta y se deja entender.

-Ya veo…- dice y le da otra mirada- bueno, quiero este.

-¡¿Qué?! No.

-¿Eh? ¿Por qué no?

-No quiero que tengamos el mismo móvil

-¿Por qué no?

-Porque…

Porque no tengo ni idea. No lo sé, siento que si se compra algo que yo tengo de alguna forma estaremos más cerca, y la verdad no quiero, no se lidiar con la cercanía que ya tenemos de por si y en realidad no es mucha ¡Y quiero que se quede así!

-¿Por qué?- vuelve a preguntar al ver que yo no continuo.

-Porque… la verdad no es tan bueno, a veces no me abre algunos documentos y algunas páginas tardan en carga.

Cuanta mentira, yo adoro mi móvil y siento que le estoy dando puñaladas por la espalda, se porta excelente conmigo. Si ahora comienza a andar mal será porque me está escuchando.

…¿Desde cuándo pienso tan infantilmente de los móviles?

-¿De verdad? Pero si a mí me parece estupendo, aparte, si no te abre alguna página no es problema del móvil, sino del servicio ¿No es asi?

-Bueno… sí.

-Estupendo, entonces creo que tratare con este.

-Oye, espera…- intento viendo que me da la espalda y se dirige a uno de los mostradores con mi móvil.

-Descuida, no pediré el mismo si no quieres, le preguntare si tiene alguno parecido ¿Esta bien?

Supongo que eso está mejor, así que ya no discuto y la dejo que se acerque al mostrador.

En vez de seguirla me distraigo con unas adornos mostrados en otra vidriera, hay uno de un sol en anaranjado, parece de vidrio pero supongo que es plástico trasparenta, me recuerda un poco a Anna, el sol está sonrojándose y tiene dibujada una sonrisa con sus ojos cerrados… definitivamente me recuerda a Anna.

Algo llama mi atención a través del estante, del otro lado del vidrio a unos cuantos metros, el andar de una persona me resulta familiar y su postura también.

¡Enzo! ¡¿Por qué esta Enzo aquí?! ¡¿De todos los lugares del mundo?!

Instintivamente me encojo y comienzo a caminar hacia atrás, él está de espalda así que no me ve… aun. ¡Debo salir de aquí!

Veo hacia la puerta y noto que tengo la salida libre, solo a unos cuantos pasos.

Me dirijo allí pero ¡Anna! No me puedo ir sin Anna, estoy con ella. Estaría terriblemente mal que la dejara… ¡En esta cita!

Me vuelvo y me escondo detrás de un estante… que es trasparente así que sé que no estoy necesariamente a salvo. Mirando de costado y con cuidado veo que Enzo se dirige a otro estante, milagrosamente del lado contrario a donde Anna se encuentra.

-Bien…- susurro y me armo de valor para salir de mi escondite, pero antes de salir me topo con la mirada de un niño al frente mío, sostiene un helado y me mira con curiosidad.

… Estoy haciendo el ridículo de nuevo, hablo sola y actuó como si estuviera de espía infiltrada o algo. Dios, cuando perdí tanta gracia.

Me pongo erguida y aclaro mi voz, el niño me sigue con la mirada e intento ignorarlo mientras avanzo al mostrador ya como una persona normal y no alguien que pretende poner una bomba.

-¿Anna?- le susurró al oído y ella escarmienta- debemos irnos.

-¿Eh? ¿Por qué?

-Shhh

-¿Qué haces?

¡Haciendo el ridículo de nuevo! ¿Cuánto me duro? ¿Treinta segundos de normalidad?

-Nada, solo… debemos irnos- sigo susurrando, por Dios.

-¿Por qué susurras?

¡Porque Enzo, la persona a la que peor le caes, que conozca, está en la misma tienda que nosotras, y él solía hacer bromas sobre tu sexualidad alegando que gustabas de mí! Lo que ¡Hey! Resulto ser cierto, pero con lo que no contaba es que yo tampoco te soy del todo indiferente, pero estuve muy alejada de hacérselo saber y cree que también te considero rara, lo que también es verdad, porque vamos, eres rara. ¡Pero lo juro, nunca pensé que la rareza me iría a gustar tanto en alguien! Lo que no viene al caso justo ahora, porque hasta yo lo niego, y lo niego ahora, no es que me gustes tú, no estoy diciendo eso, pese a que acepte tener esta cita contigo, pero me debato si esta es solo una salida para buscar tu móvil o esa es solo una excusa que usaste y en realidad estamos en una cita "cita", y eso es exactamente lo que pensara Enzo si nos ve juntas.

¡Que estamos en una cita!

¡Lo que es, relativamente, refutablemente y contradictoriamente, cierto!

¡Y no quiero!

-Mmmmm yo… tengo mucha sed- termino diciendo y ella me levanta una ceja totalmente escéptica- solo… vámonos ¿Si? Ahora.

-Pero es que ya logre que mee atendieran y el chico fue a buscar los modelos que…

-Por favor…- pido, temiendo que ya Enzo me haya visto y sea muy tarde.

-Claro- me dice dándome una mirada paciente y se da la vuelta. Comenzamos a caminar y no veo a Enzo por ningún lado.

Recién luego de caminar varios pasos lejos de la tienda es que puedo dar un enorme respiro de alivio. Vuelvo a ver a Anna y noto que ella me mira, no enojada o extrañada por mi comportamiento, ni siquiera demandante de que le diga que paso adentro… más bien parece… amable, comprensiva… y yo soy terrible.

-¿Sabes? Creo que la tienda donde compre mi anterior móvil ya cerró, pero recuerdo otra que abrieron hace poco justo en la misma cuadra- me dice mirando hacia el frente- no es muy lejos de aquí ¿Crees que podamos ir a ver ahora?

-Sí, vamos- contesto simplemente.

-¡Elsa!- escucho a mis espaldas solo después de dar unos cuantos pasos más, me detengo y me doy vuelta, conozco la voz… y aunque no es tan terrible escucharla como la de Enzo, igual me pone en alerta.

Rita se acerca a nosotras con una enorme sonrisa que no devuelvo.

-¿Qué pasa? ¿Ya no saludas a tus antiguos compañeros?- dice una vez en frente de mí.

-Ah, lo lamento- digo honestamente- no te vi.

-No has cambiado en nada durante estos meses entonces, siempre metida en tu propia cabeza con tus importantes asuntos, ni tiempo para los humildes mortales- dice fingiendo estar dolida, notablemente está de buen humor.

-¿De que estas hablando? Me cruce contigo hace dos semanas- contesto la exageración.

-Pero no pudimos hablar mucho, aun siento que no se de ti en meses.

-Nos mandamos mensajes por teléfono.

-Y nunca quedamos en ir a tomar algo ¿Tan poco importaba nuestra amistad para ti?- sigue actuando ofendida.

-Sabes que eso no es cierto, pero te lo dije, he estado algo ocupada.

-Cierto, no sé cómo van tus clases de francés pero nuestro profesor es realmente exigente, siempre nos llena de tarea y… Rita se interrumpe y se porque, a notado a alguien detrás de mí a mi costado. Raro… instintivamente puse a Anna atrás mío.

-Hey…- saluda ella tímidamente. Rita pestañea y vuelve su mirada a mí, luego de nuevo a Anna.

-Estas tiendas apestan, te lo dije, no puedes conseguir nada por aquí, y los empleados son cada vez más estúpidos- esa es la voz de Enzo y no tarda en llegar a la misma altura de Rita- ¡Elsa! ¡Que sorpresa, tanto tiempo!

-Sí, tiempo de no verte, Enzo.

-¿Y cómo has estado? ¡Vaya! Que alegría volver a verte.

No puedo decir lo mismo.

-¿Mmm? ¿La rarita también?- pregunta Enzo al tomar a Ana también en cuenta, Esta solo asiente le da media sonrisa- ¿Acaso vinieron juntas?

Mi turno de mirar a Anna, pero esta le sigue sonriendo, supongo que espera que yo conteste eso ¿Qué debería hacer?

Rita se molestara si se entere que encontré espacio para Anna de un día para otro y ella que lleva semanas intentando quedar conmigo siempre la paso, por otro lado Enzo se entrara a burlar y…

-No. También me encontré con Elsa de casualidad. Justo estaba buscando un móvil nuevo y la encontré viendo estas vidrieras- explica Anna señalando la que está más próxima a nosotros.

"Ella no es mi amiga"

El recuerdo me llega de inmediato. Anna explicando que no es mi amiga por mí en las clases de francés.

"Es decir… yo entiendo que no soy la amiga de Elsa, somos solos compañeras, es lo normal ¿verdad? No nos conocemos de nada"

-Hace meses que tampoco la veía y hoy me pareció reconocerla entre la gente- sigue explicando.

-Sí, las casualidades de la vida- agrega Enzo con indiferencia- ¿Y qué viniste a hacer tu por aquí, Elsa?

-Solo salí a caminar- contesto de manera automática.

-No has elegido un buen día- comenta Rita poniendo fin a su análisis para Anna- ha llovido horriblemente estos días y las calles están hechas un asco, sin mencionar que da la impresión de que comenzara a llover nuevamente en cualquier momento.

-Sí, bueno… necesitaba algo de aire.

-¿Siquiera has traído un paraguas?

Yo no, pero cuando Anna me busco en mi casa note que llevaba uno, así que decidí no traer el mío cuando Myriam me recomendó hacerlo. Pensé que si llovía Anna compartiría el suyo.

-No…

-Pero tú odias mojarte y también no eres gran fan de las caminatas- sigue agregando y juro que puedo ver como sus ideas se arman en su cabeza- interesante…

-Pfff, sí, Elsa se ha vuelto más descuidada en estos últimos meses ¿Quién lo diría?- dice Enzo con gracia- pero es bueno saber que estas desocupada, la verdad no creo que encuentre lo que buscaba así que también terminamos. ¿Por qué no vamos a tomar algo?-pregunta- Solo los tres, como en los viejos tiempos.

Con esas palabras Enzo dejo en claro que acaba de excluir a Anna.

-Bueno, yo todavía no he comprado mi móvil, será mejor apurarme antes de que las tiendas cierren- dice Anna excusándose con nosotros- ha sido lindo verlos- termina saludándonos con la mana. Rita devuelve el saludo y Enzo, satisfecho, se da la vuelta para empezar a caminar.

Tomándola del brazo no dejo que Anna se vaya. Es la primera vez que la toco desde que le dije que me molestaba… se siente raro.

-¿Por qué no nos acompañas a tomar algo?- le pregunto y por alguna razón me siento como si fuera la Elsa de hace tiempo, la que yo conozco, la que no es torpe ni hace el ridículo, la que era antes de que Anna entrara en mi vida.

-¿Qué?- pregunta Enzo dándose vuelta para mirarnos.

-Vamos, hace tiempo que no te veo también ¿Verdad?- digo mirándola a los ojos, parece confundida- ven a tomar algo con nosotros.

-Ammm no creo que sea una buena idea, aun debo ir a…

-Insisto- digo firmemente, dándole a entender que no tomare un no por respuesta- solo tomaremos algo, no nos desocuparemos tan tarde. De hecho conozco un excelente lugar donde vende móviles, tengo un conocido, seguro te conviene. Te presentare con él luego, pero primero toma algo con nosotros.

-Claro…

Siento a Enzo bufar mientras se da la vuelta y camina, Rita lo sigue y me da una sonrisa que no puedo descifrar, detrás de ellos comenzamos a caminar con Anna.

-¿Qué estás haciendo?- me pregunta en un susurro, fijándose que solo la escuche yo. Deslizo mi mano de ella intentando que pase desapercibido y me cruzo de brazos.

-Eso debería preguntarte yo ¿No crees?- le pregunto sin mirarla- ¿En qué momento te pedí que mintieras por mí?

-Supuse que no querrías que supieran que habíamos salido juntas.

-Deja de suponer cosas, Anna. ¿Y qué pretendías despidiéndote aparte? Estar contigo y encontrar tu nuevo móvil es más importante, después de todo yo acepte salir contigo no con ellos.

-Oh…


He tenido momentos incomodos en mi vida… este debe estar en el pedestal de los peores 3 por lo menos.

Estamos sentados los cuatro en la primera cafetería que nos topamos, Anna al lado mío, Enzo y Rita en frente.

Los silencios incomodos son lo que más abundas, que son interrumpidos cada tanto por Rita al preguntarme algo sobre mi vida en estos tiempo, contesto sin mucho interés y sin muchas posibilidades de ampliar el tema… y nuevamente el silencio.

Enzo parece concentrado en mirar con desdén el lugar y cada tanto le tira miradas odiosas a Anna y luego vuelve a mirar hacia otro lado como si algo le diera asco de estar sentado aquí.

Anna por su parte también parece haber optado por encontrarle lo interesante al lugar, solo con una actitud más tranquila y soñadora.

Tardaron demasiado en traer nuestro pedido, o quizás no tardaron en absoluto y es solo que el tiempo nunca me pareció que pasara más lento.

Un comentario sobre la comida, otro comentario sobre el clima y luego de terminar y de que llegara la cuenta el panorama no cambia para nada.

-Supongo que ya es algo tarde y será mejor que nos apuremos, temo que la tienda de la que te hable cierre, Anna.

-Sí, claro- contesta ella ya una vez fuera de la cafetería junto conmigo y los demás- bueno, nuevamente me ha dado gusto verlos de nuevo- saluda ella de nuevo recibiendo un asentimientos de Rita y la total indiferencia de Enzo.

-Sí, lo mismo digo, y Rita descuida, prometo llamarte en cuanto llegue y quedaremos para tomar algo de nuevo.

-Solas por favor, hay cosas de lo que me gustaría hablarte- dice ella sonriéndome- que no se te olvide, Elsa.

-No lo hare- le aseguro- Enzo- también me despido y este solo me ladea la cabeza- bien, vámonos- digo y comienzo a Caminar, Anna saluda con la mano una vez más y me sigue.

-Me siento más vieja- dice una vez que ya vamos alejándonos varios pasos.

-Sí, se a lo que te refieres- contesto yo largando un suspiro, siento los hombros entumecidos.

-Rita no parece haber cambiado en nada todo este tiempo, tampoco Enzo- comenta y yo asiento- bueno, supongo que tampoco ha sido mucho tiempo, pasaron varios meses pero no son años, no el suficiente tiempo para que alguien cambie notablemente.

Solía creer lo mismo, y heme aquí, notando de momentos a otros que vuelvo a ser la Elsa que conocía y transformándome en otros en alguien que ni siquiera reconozco.

-No existe esa tienda donde tienes a tu conocido ¿verdad?

-No, no existe- digo y recuerdo que aun debemos buscar el móvil para Anna, miro hacia arriba y como Rita dijo parece que va a llover de nuevo- si damos vuelta aquí y caminamos tres cuadras hacia atrás podremos llegar a la tienda que entramos primeros.

-¿Crees que sea una buena idea? Ya es algo tarde y parece que va a llover. Si llueve como el otro día quedaremos atrapadas y nos veremos obligada a caminar en el medio de la lluvia. Llegar empapadas y heladas a tu casa no es un buen plan para tu salud.

-¿Ahora te preocupas por la salud? Creí que te encantaba caminar y más aún si llueve.

-Dije "tu salud" Elsa, Myriam me dijo que cuando te enfermas suele ser algo para preocuparse.

-¿Myriam te dijo eso?

-Sí.

-¿Y también te dijo que es raro verme enferma?

-Sí, también lo dijo. Y prefiero que siga siendo así y esta no se convierta en una de las pocas veces que lo haces y todos se preocupan- dice y mira por la calle- ¿Te parece si tomamos un taxi en la esquina?- propone y sin esperar mi respuesta se dirige hacia allá.

Caminando a la par de Anna el dorso de mi mano choca con el de ella. No es la primera vez que pasa en el día pero no importa que tanto pase siempre se siente… mucho, como si el tiempo pasara más lento en ese momento y nuestras manos estuvieran en contacto más de que en realidad esta.

Cruzo mis brazos en mi pecho para que la posibilidad de que eso vuelva a pasar desaparezca.

-Prefiero que vayamos a ver lo del móvil, igual.

-Pero de verdad es algo tarde, Elsa y en cualquier momento se pondrá a llover.

-No importa, tienes un paraguas ¿No es asi?- digo testarudamente- no hay problema entonces, solo son unas cuadras.

Caminamos, conmigo un poco adelanta a ella, a paso veloz, sin hablar, pero cuando llegamos allí vemos que hay más gente que antes y un letrero de que ya no se atiende a más, la tienda de por si cerrara más tarde pero solo para las personas que están adentro del local.

Para empeorar las cosas una cuadra atrás ya sentí unas gotas sobre mi cabeza. Ahora siento más… y ahora ya no siento ninguna.

Anna ha abierto su paraguas y lo posiciona más arriba de mi lado que del suyo.

-Lo lamento- digo aun mirando las vidrieras de la tienda desde afuera.

-¿Por qué?

-Porque supongo que nada de esto estaba en tus planes para hoy.

-¿De qué hablas? Mis planes para hoy era pasar tiempo contigo. Aún estoy contigo, yo creo que puedo considerar el día lo suficientemente exitoso.

-No digas cosas como esas.

Haces que mi pecho se sienta lleno y me incomoda, me hace olvidar a la Elsa que recuerde momento atrás.

-Por favor- termino y comienzo a caminar por la vereda.

-Sí, está bien- contesta siguiéndome- perdón.

Esta última palabra hace que me detenga y mi mandíbula se tensa sintiendo como el mal humor me invade.

-No recuerdo haberte pedido que te disculpes- digo encarándola.

-Hice algo que te molesto, por eso me acabas de pedir que "por favor" lo dejara de hacer. Si hice algo que te molesto entonces debo pedir disculpas ¿No es así?

-¡No dije que lo dejaras de hacer porque me molestara! Te pedí también que dejaras de suponer cosas ¡Y lo sigues haciendo! Deja de ser tan considerada conmigo cuidando lo que me molesta ¡Y haz lo que quieras!

-¡Pero me acabas de decir que no diga cosas como esas, Elsa!

Y tiene razón, por Dios, ni siquiera estoy enojada con ella por eso, porque fue lo que yo dije.

-¡Sí, pero yo no te pedí que mintieras por mí! Que dijeras que no habíamos venido juntas y que fue una simple casualidad encontrarnos ¿De dónde sacas eso? Si hubieras dicho desde el principio que estábamos juntas buscando un móvil hubiéramos podido salir de eso, ir a una tienda, comprar y luego seguir con el plan. Eso hubiera sido mucho más fácil que tener que soportar el té más difícil de tomar de toda mi vida ¡¿Por qué mentiste?!

-¡Porque creí que lo preferirías! Y eres pésima mintiendo cuando algo te incomoda de verdad, así que decidí hacerlo por ti antes que tener que escucharlo. ¡No quería tener que escucharlo!

-¡Ahí estas de nuevo! ¡Suponiendo cosas! Yo no estaba incomoda de estar contigo, no me molesta estar contigo. ¡No iba a decir nada de lo que supones que…!

-¡Mentirosa!

Ya estábamos levantando la voz de por sí, pero Anna prácticamente gritó lo último haciéndome callar.

-Estas intentando hacerlo ver como que yo deliberadamente tome la decisión sola ¿Pero quién fue la que me pidió salir apuradamente del local en primer lugar?- me pregunta mirándome fijamente, enojada- cuando me pediste salir, corrección, me suplicaste salir, supuse que no era de la nada, y vi a Enzo. Querías salir porque no querías que nos vieran juntas ¡Tenias miedo de que nos vieran juntas! Así que no digas que cuando Rita te encontró, y Enzo se sumó luego, le ibas a decir verdad ¡Porque es mentira! Sí vas a acusarme como lo estás haciendo ¡Por lo menos ten la decencia de ser honesta siquiera contigo misma! ¡Dios! Se nota que te cuesta mucho…

-¡Te quiero!- la interrumpo aun con el tono de voz muy alto- ¡Tú me importas! ¡Más de lo que estoy dispuesta admitir! ¡Y no sé porque! ¡Últimamente no sé nada! ¡Y todo el tiempo tengo miedo! Te extrañe tanto… cuando te encontré y te dije que te extrañe lo decía en serio, todo mi cuerpo me dolía de nostalgia cuando te vi. Siempre intentaba adivinar que estabas haciendo en todo este tiempo. Perdí la cuenta de las veces que me pregunte si aún pensabas en mí, si como pensabas en mí. Todos los días eran ridículamente aburridos, no encontraba nada interesante en las cosas que antes me importaban. ¡Y yo sabía porque era, pero aun así me resistía a pensar en ello! ¡Me asustaba pensar! ¡Luchaba para poder dormir por las noches porque mi propia cabeza no me daba un respiro! ¡Dios! Lloraba suplicando que mis pensamientos pararan… Eso… ¡¿Eso es lo suficientemente honesto para ti, Anna?!

Mis respiración es un tanto agitada y me duele el pecho, estoy molesta, y siento que estoy viendo a Anna con enojo, quien se ha quedado muy quieta y tiene una expresión de pena… eso estoy dando.

-Dios…- exclamo llevándome una mano a la frente, el sentimiento de fuga se hace presente casi al instante- debo irme- me excuso y comienzo a caminar- No- le digo al ver que da un paso hacia mí- déjame sola.

Camino apresuradamente la cuadra que queda hasta llegar a la avenida y tomo uno de los taxis que descansaban allí.

Al llegar a mi casa no hago nada más que dirigirme a mi cuarto en silencio, pese a que Myriam me saludo y también Rafael. Cierro la puerta con llave y prendo la ducha, me quito la ropa que casi no se llegó a mojar, tirándola por el piso del baño sin cuidado y me meto debajo del chorro caliente.

Uno vez ahí dejo de luchar contras las lágrimas y comienzo a llorar. El ruido del agua siempre opaco mis lágrimas y me hacía sentir mejor, pero mis sollozos esta vez me hacen estar consciente de ello.

De que lloro porque todo lo estoy haciendo mal. De que no puedo llegar a entender lo que pasa en su totalidad. De que sigo asustada y ni siquiera sé de qué. De que no recuerdo quien fue el que dijo que es mejor sacar lo que uno lleva adentro para que deje de doler… pero definitivamente es un idiota.


Si sigo pellizcando el papel quizás lo rompa, así que alejo mis manos de este de nuevo.

Han pasado ya tres días desde que vi a Anna. Ella no ha tratado de comunicarse conmigo, y conociendo lo último que estuve conociendo de ella, debe ser por tomarse a pecho lo de "Dejarme sola"

Así que estoy segura que el volverla a ver depende solamente de mí.

-¿Es acaso el cumpleaños de la señorita Anna?- me pregunta Rafael mirándome por el retrovisor.

-No, no lo es.

-Oh… pensé que el regalo era para la señorita.

-Lo es- digo volviendo a pellizcar el papel de la bolsa de regalo inconscientemente.

-¿Es algún día importante para ella?- vuelve a intentar adivinar.

-No lo creo… bueno, no que yo sepa, claro.

-Ya veo-dice y se vuelve a quedar en silencio por unos segundos- ¿Desea la señorita que ya llame al portero?

Ya han pasado varios minutos desde que conteste esa misma pregunta, pero aun no me siento lista para entrar a su casa.

-Está bien, aún falta más de una hora para que nos presentemos al almuerzo con su padre y sus compañeros, puede tomarse su tiempo- me anima el poniéndose cómodo en su asiente de conductor.

-No, no… está bien. No me gustaría demorar a mi padre, le gusta llegar puntual.

-No soy el único chofer con el que cuenta, descuide.

-Es verdad, pero eres el que mejor le cae, Rafael.

-Sí, eso me han dicho- contesta con una sonrisa y le hago una seña para que avance.

El portero no tarda en recibir la orden de dejarnos pasar y aunque el jardín delantero de la casa de Anna es considerablemente amplia no tardamos en estar al pie de las escaleras de entrada.

No llego a poner un pie en el suelo y ya siento la puerta abrirse. Doy una rápida mirada hacia arriba y es Anna la que emerge desde adentro.

Me concentro entonces en las escaleras en subirla hasta llegar a la puerta principal. Una vez ahí se me olvida todo lo que venía ensayando para decir… aunque ya estaba esperando que algo así pasara.

-Hola- me saluda, y aunque no veo su rostro juraría que me sonríe.

-Hola- contesto pero se me complica realmente verla, aun me siento muy avergonzada por todo.

-Me da mucho gusto verte, Elsa, y más aún en un día tan bonito- comenta.

-A mi también, bueno… y sí, es un bonito día, también lo creo.

-Sí, hemos tenido días muy bonitos desde que llovió el fin de semana, lo que es un alivio, en esta casa dependemos mucho del sol para que la ropa se seque, no sabes la pila de trapos que estábamos acumulando.

-Oh, ya veo.

Me doy cuenta que Anna sigue siendo muy considerada conmigo y que la charla que está tratando de formar es para que me deje de sentir incomoda, está funcionando después de todo.

-Te traje esto- le digo extendiendo mi mano.

-¿Eh? ¿Para mí?

-Sí- digo y asiento, dándole una mirada a su rostro por primera vez, luce feliz.

Ella toma la bolsa con ambas manos desde la parte de abajo y yo suelto la tiras de arriba. Me pregunto si Anna sigue teniendo cuidado en tocarme por lo que le dije que me molestaba o es solo casualidad.

-¿Un regalo?- me pegunta al sacar el paquete con envoltorio brillante de dentro de la bolsa, yo simplemente vuelvo a asentir.

Anna se sienta en cuclillas y comienza a romper el envoltorio para mi sorpresa, ya que esperaba que lo abra luego.

-Oh Elsa… pero… no puedo aceptarlo, es un regalo muy caro- dice poniéndose de pie de nuevo ya con el móvil en sus manos.

-Bueno… no me gustan hacer este tipo de declaraciones pero el dinero no un problema para mí… y tampoco para ti, así que no es el gran gesto realmente.

-Sí, entiendo, pero… ¿No dijiste que no querías que tengamos el mismo?

-Eso dije pero… no es que me molestara tampoco. No es ningún problema para mí y aparte se notaba que te gusto así que…- dejo de hablar porque Anna ahora está viendo el colgante de sol- venia de regalo junto con la compra, bueno, no ese en específico, había para elegir y escogí ese, puedes volver para cambiarlo si no te gusta.

Anna se acerca el accesorio a su rostro y le sonríe cerrando los ojos, no sé si su propósito es imitarlo pero lo único que puedo pensar en este momento es en lo mucho que se parecen.

-Me encanta ¿De verdad puedo quedármelo?- me pregunta mirándome nuevamente y asiento- ¡Gracias, Elsa!- dice y abraza la caja del móvil en su pecho.

-No es nada.

-¿Te gustaría quedarte para almorzar?- me pregunta con entusiasmo- hay suficiente comida para Rafael también- agrega saludando con la mano a mi chofer que devuelve de la misma forma el saludo.

-Me gustaría pero la verdad no puedo- explico excusándome y dando un paso para atrás, tengo un almuerzo con mi padre en una hora y la verdad ya debo…

No puedo seguir por al siguiente paso que doy hacia atrás no encuentro apoyo. Hubiera caído si no fuera porque Anna me tiro de la mano para que apoyara nuevamente el pie en la entrada.

-Estas escaleras son un peligro, mentiría si te diera un número de las veces que me caí, pero créeme que han sido varias- dice y suelta mi mano, pero logro aferrarme a dos de sus dedos antes.

-Aunque no pueda quedarme hoy a almorzar, la verdad es que esperaba, es decir, me gustaría que cenáramos mañana… o pasado mañana, o el fin de semana. Cuando más cómodo te quede, claro… si quieres- explico sin solarla aun, armándome de valor para mirarla.

-Claro. Ammm… ¿Mañana sales del instituto a la misma hora que solíamos salir?

-Sí, tengo los mismos horarios.

-¿Quieres que te espere a la salida? Tengo que conseguir una información cerca de ahí y seguro estaré desocupada a esa hora.

-Sí, suena perfecto.

-Bien. Entonces te esperare mañana allí.

-Sí, gracias- y ahora si suelto sus dedos- nos vemos mañana.

-Sí, gracias por el regalo, de nuevo.

Ahora s pongo atención a las escaleras antes de bajarla, Anna me despide desde su puerta y yo subo a la limo, saluda a Rafael nuevamente y este arranca el auto.

Por la ventana puedo ver que Anna se queda en su puerta hasta que desaparecemos por la calle.

-Mmmm la señorita me recuerda a alguien- comenta Rafael.

-¿Yo?

-Sí, sí- contesta y puedo ver que se está esforzando por recordar- ¡Ah sí! es muy parecida a su padre.

-No tu también…