Disclaimer: Frozen no me pertenece… y actualizo tarde porque andaba trabajando. (Equisde) sepan disculpar
Capitulo 15: Tocada
Me gustaría que la clase dure más. De alguna forma siento que mientras este aquí, con el profesor explicando el tema, el cual todos escuchan con mucha atención porque debe de ser difícil, estoy a salvo.
Pese a que el tema sea difícil y si no nos concentramos desaprobaremos con seguridad, me siento a salvo.
Y no porque yo si entienda el tema, es más bien porque mientras este aquí, sentada, el profesor no me preguntara "Señorita Di Arendelle, sería tan amable de contestar la pregunta pregunta 6: ¿Qué es lo que siente por Anna?- Desarrolle su respuesta en función a los motivos que la llevo a besarla la primera vez que la vio luego de desaparecer por más de 6 meses"
Aquí adentro no me harán ese tipo de preguntas, pero cuando salga de aquí, debo hacerme la idea que cosas así me esperan.
Sí, estoy nerviosa, ansiosa, porque también será Anna la que me cuente cosas. En algún lugar leí que si algo te ponía mal y no lo podías hacer, la mejor forma es afrontarlo tu misma, es decir, si tienes alguna inseguridad, darle la cara desde un primer momento y eso te dará la sensación de control.
Yo fui la que invito a Anna hoy, eso quiere decir que yo estoy buscando esto, así que sí, algo de control sobre el tema tengo, después de todo yo lo ocasione… la cita de hoy, es decir, la cena.
Aún más control porque ya decidí donde llevarla, y es un bar cerca de aquí, nada ostentoso y extravagante, muy lejos de eso, es un lugar donde las personas que se encuentran de casualidad pueden ir a comer o tomar algo, incluso familias para salir de apuros.
Eso lo hace más relajante de algún modo, algo informal y casual lo que es perfecto, más fácil de controlar.
Estaré bien, seguro estaré bien… aun cuando no me sienta a salvo, seguro estaré bien.
La clase termina y me dirijo a paso lento a la salida, pero al llegar allí no veo a Anna. Pienso por unos momentos que sería buena idea llamarla a su móvil, pero es raro, solo he hablado con ella una vez por ese medio y fue al teléfono de su casa.
Ya comenzamos mal. Llamar a alguien para preguntarle donde esta cuando han quedado y no la ves es lo más natural en esta situación, y yo ya me lo estoy complicando.
Comienzo a marcar a Anna, pero entonces escucho su voz, es inconfundible para mí.
Me doy la vuelta y la veo caminando con la conserje del instituto, hablando animadamente. Cuando me ve sonríe y se acerca a mi aun acompañada.
-Hola, Elsa- me saluda y se despide a su vez de la conserje, la cual le agradece y hace lo mismo, perdiéndose por una de las aulas antes de llegar a la entrada- Ojala no te haya hecho esperar mucho.
-No, descuida, acabo de llegar, iba a llamarte- contesto mostrándole mi celular- ¿Pasó algo?
-No, nada, es que hace mucho que no veía a Mirta- me explica refiriéndose posiblemente a la conserje- como cambie de turno y eso…
-¿La conoces?
-Bueno, la conocí cuando empecé a venir a este instituto. ¿Sabías que este turno es el que más tarde sale pero tienen un curso que tiene menores también?
-Sí, sí lo sabía- digo recordando que hay un grupo de menores estudiando también a este horario.
-Sí, y según Mirta siempre dejan muy desordenado el aula. Como se quedaba hasta muy tarde y cada tanto la veía me quedaba a charlar con ella de vez en cuando… excepto las veces que me dejabas acompañarte. Ella toma el mismo camino que yo así que cuando volvía lo hacía con ella también.
-Ya veo. Supongo que a ti no te gusta caminar sola a casa.
-La verdad no me importa tanto, pero si puedo ir con alguien con quien hablar pues lo prefiero. Kristoff está conmigo en el mismo curso y también le espero para poder caminar juntos…
-Mmmm- exclamo ya dejando de prestar tanta atención a lo que dice Anna y más a su mejilla que tiene una mancha de polvo marrón.
Me molesta un poco porque el tono de piel de Anna es claro y la mancha se nota bastante, así que apoyando mi palma y moviendo mi pulgar en el lugar comienzo a removerlo.
Una vez quedo satisfecha con mi limpieza comienzo notar otro detalle. La piel de Anna ya no es clara sino más bien rojiza, se está sonrojando.
-¿Qué haces?- me pregunta en tono neutro.
-Te… tenías un mancha- digo en el mismo tono y noto que me estoy tensando.
-Ah… ¿Ya se fue?
-Sí.
-Que… que bueno…
¡Y le sigo sosteniendo la mejilla!
Vamos, Elsa, tu puedes, suelta la mejilla de Anna de forma natural y con calma, vamos, retira la mano.
De un rápido movimiento pongo mi mano detrás de mi espalda… totalmente lo contrario de natural y con calma.
-Sí ya terminaste de hablar con tus amigos y eso ¿Te parecería bien que nos vayamos?- pregunto dándome la vuelta y caminando a la salida.
-Sí, claro.
Caminamos en la misma dirección que acostumbramos hacerlo al salir del instituto tiempo atrás. No puedo describirlo pero una cálida sensación me invadía. Como si de alguna forma este fuera mi camino a casa… ¡No! Como si esta fuera mi casa, como si esta rutina fuera lo que había estado buscando.
Es difícil de explicar, de verdad, pero creo que así… así estoy bien… feliz… es raro.
Mientras avanzamos dejo que Anna me cuente de su día. Parece que hizo mucho hoy, o simplemente es que ella suele hablar mucho de pequeñas cosas, creo que más bien es lo último. Parece la misma Anna que recuerdo.
-¿Aquí te parece bien?- pregunto interrumpiendo su relato sobre el gato de su vecina, el cual suele tirar las manzanas de uno de sus manzanos.
-Sí… ammm- dice ladeando la cabeza a la entrada del bar.
-¿Pasa algo?- pregunto sin llegar a entender su rostro.
-No, no es nada, entremos- termina diciendo sonriéndome.
Avanzamos a la puerta pero esta se abre antes de que llegue a tocarla.
-¡Anna!- saluda un muchacho que me toma más segundos de los necesario recordar.
-¡Kristoff!- devuelve el saludo Anna mientras es levantada y abrazada por mi antiguo compañero.
-¿Qué haces por aquí tan tarde?- pregunta él bajándola- no tenemos clases hoy ¿O acaso te volviste a confundir?- agrega ahora de forma cómplice.
-Eso fue solo una vez, no soy tan distraída.
-"Tan"- sigue hablando con gracia al momento que cae en mi presencia- Oh…
Sí… "Oh…" Yo también lo dije en mi cabeza. No es que me moleste Kristoff, nunca me ha hecho nada malo y eso, es solo que… "Oh…"
-Si… si recuerdas a Elsa ¿verdad?- intenta introducirme Anna luego de que ambos nos quedáramos viendo por incomodos segundos.
Igual es una pregunto algo tonta. Conozco a Kristoff desde hace un par de años, Anna es la que lo conoce de meses solamente.
-Claro que sí- agrega el saliendo del estado de análisis y sonriendo nuevamente- así que… ¿Están juntas?
-¿Qué? No, no, no, no, no- se apresura a contestar Anna y parece nerviosa- es decir, ¿Ahora? Claro, te refieres ahora, sí, vine ahora con Elsa. Ahora, claro, sí. A comer algo… con Elsa.
¿Qué está pasando aquí?
Le doy una nueva mirada a ambos. Y los dos parecen sospechosos, pero no les entiendo.
-Ah, claro, a eso me refería- dice él y desvía su mirada, Anna hace lo mismo- bueno, yo… ya termine mi turno, así que…
-Claro, sí, supongo que nosotras entraremos ahora.
-Sí, por supuesto, bueno… adiós y…. suerte.
-Claro, gracias, adiós.
Pero los dos siguen exactamente donde estaban…
La escena me parece vagamente familiar, la incomodidad que siento por lo menos. Es algo parecido a cuando estaba con Anna buscando su celular y aparecieron Enzo y Rita.
-¡Kristoff!- lo llamo pero la voz me salió más fuerte de lo que esperaba haciendo que el chico se ponga derecho- ¿Estas ocupado ahora?
-¿Yo? Bueno, no, acabo de terminar mi turno aquí.
-Oh ¿Trabajas aquí?- pregunto y el asiente.
-Sí, recientemente.
-Ya veo, bueno, ya que terminaste ¿Tienes hambre?- pregunto y el chico me mira sin entender- estamos por comer algo con Anna ¿No te gustaría cenar con nosotras?
-¿Eh?
-¿Eh?- repite también Anna.
-Ya sabes, para pasar el rato, aparte, si tu trabajas aquí seguro nos recomendaras lo que es mejor ¿Verdad?- agrego y le doy una sonrisa.
-Pues… sí, claro, y aparte tengo algo de hambre también- agrega sonriéndonos a ambas- vere de que nos den una buena mesa, créanme, no querrán sentarse en una atendida por Ricardo, ese tipo pierde la paciencia muy pronto.
Y dicho esto entra adelantándose a nosotras.
-¿Te puedo preguntar qué estás haciendo?- me interroga Anna siguiendo con la vista a Kristoff.
-Poniéndome de igual a igual contigo- contesto con naturalidad.
-¿De qué hablas?
-Ya sabes, tú tuviste que soportar tomar algo con mis amigos, y yo debo hacer lo mismo, igualamos así el marcador.
-¿De qué marcador hablas, Elsa?
-Así estamos a mano- contesto pero comienzo a darme cuenta de que es algo tonto.
-… ¿Siempre sueles "auto-sabotearte" a ti misma de esta forma?
-Mmmmm…
-¡Por aquí chicas!- nos grita Kristoff a la par de una mesa.
Me encojo de hombros sonriéndole a Anna y esta me rolea los ojos pero también sonríe, ambas nos dirigimos a donde se nos invita.
Por más que mi primera intención era estar a mano con Anna… esto no se parece en nada a la salida que tuvo que soportar con Enzo y Rita.
Kristoff y Anna se llevan bien, sino lo supiera diría que se conocen de toda la vida, y siempre tratan de involucrarme en su charla, lo que de alguna forma me hace sentir su atención hacia mi e incluida.
Más allá de enterarme que a su profesor le da un tic cada vez que debe repetirle la lección a Kristoff, que Anna sigue siendo muy buena en francés y que ambos comparten una alegría extraña a la canela… bueno, aparte de eso, no pude sacar más información "clasificada" de Anna.
Y ya es muy tarde…mucho me temo que mi "auto-saboteo" fue muy eficaz.
Terminamos de comer y pagamos, nos hicieron descuento, cortesía de Kristoff, quien amablemente se ofreció a acompañarnos, pero Anna lo convenció de que estábamos bien así.
Él se despide de ambas y nosotras nos damos vuelta caminando en la dirección contraria, hacia ningún rumbo porque ya la cita termino, yo lo arruine, de nuevo, y ahora tendré que pensar en otra cosa… y estar atenta de no arruinarlo también.
-Ya tienes esa expresión de nuevo- me dice Anna y vuelvo mi mirada a ella mientras seguimos avanzando.
-¿Qué expresión?
-La de estarte complicando la existencia.
-Ah… esa expresión
-Sí, esa expresión ¿Qué sucede ahora?
-Nada…
-Nunca es "nada" Elsa, vamos ¿Qué sucede?
-Solo- pienso en decir "No es nada" pero Anna me da una insistente mirada y suspiro- estaba pensando en lo mal que salió esta cita.
-¿De qué hablas? Me divertí mucho.
-Sí, ya lo note- digo y miro hacia arriba… ¿Qué actitud es esta?
-¿Perdón?
-Nada, nada, es decir… que si note que la pasaste bien, pero no era lo que tenía en mente.
-Te refieres a lo de "hablar"
-Sí- digo con algo de frustración, porque sé que más que eso, no esperaba que Kristoff nos acompañara y tomara tanta importancia en la cena, y todo gracias a mí- y ahora tendré que pensar en una tercera cita para que hablemos ¿Cuánto más voy a postergar esto? Soy terrible para estas cosas, lo admito.
-Bueno, si cuentas las citas como que la primera fue cuando te invite a que buscáramos mi celular, la segunda cuando me invitaste a comer hoy, eso significaría que la tercera vuelve a correr por mi cuenta ¿cierto?
-Supongo…
-¡Perfecto!- anuncia con entusiasmo poniéndose en frente mío- ¿Elsa, te gustaría tener una cita conmigo… ahora?
-¿Ahora?
-Sí, ahora- anuncia muy convencida- comenzaremos nuestra tercera cita ahora mismo- agrega y si aclara la garganta- ¡Elsa! Que gusto verte, te ves muy bonita esta noche.
Examino a Anna y a su rara propuesta a la vez, pero no es hasta que ella me da una expresión de ánimo que sedo a su pedido.
-Buenas noches, Anna ¿Cómo has estado? ¡Tanto tiempo!- agrego con ironía y ella ríe.
-Muy bien, ansiosa de verte de nuevo ¿Estas ya lista?
-Tan lista como se puede… supongo ¿Qué planes tienes?
-Bueno… ammm- dice y su entusiasmo se esfuma por unos momentos- ¡Grandes planes!
No me digas, Anna… nadie puede planear una cita de un minuto a otro, mucho menos con grandes planes.
-¿Ah sí?- pregunto y ella asiente- cuéntame.
-Planee ammm ir a tomar helado.
-Hace frio y ya está todo cerrado por lo tarde que es.
-Cierto, cierto… entonces… caminar por el parque bajo las estrellas.
-Esta nublado.
-Es verdad… entonces… ¿Caminata por el parque bajo las nubes?
-¿Me estas preguntando?
-No, claro que no, eso es exactamente lo que tenía planeado, caminar contigo por el parque bajo las nubes… ¿Lo ves? Grandes planes- anuncia segura y me espera para comenzar a caminar hacia el parque, el cual podemos ver a solo unas cuadras de donde estamos.
-Ya… - comienzo a decir a medida que nos acercamos- sería mejor que nos quedemos por la zona de la entrada. Es muy tarde y el parque se ve oscuro- agrego mirando que unos guardias están bajo una farola, pero más allá solo se ve la oscuridad y la tenue luz de los faros del camino.
-Sí, supongo que tienes razón.
Con los "Grandes planes" de Anna reducido, nuestra caminata al parque se ve limitada a una cuadra, la cual caminamos un par de veces, ida y vuelta, los guardias ya no están mirando como si estuviéramos locas o si quisiéramos hacer una zanja.
-¿Bien?- pregunto viendo que Anna se dispone a comenzar de nuevo la caminata de la misma cuadra.
-¿Ya te cansaste de caminar? ¿Por qué entonces sigue el siguiente paso de los grandes planes que tengo para nuestra tercera cita?
-¿Ah sí?- vuelvo a preguntar con ironía.
-Claro, lo que sigue es… sentarnos en ese banco, ven- dice y se adelante, sentándose en un banco justo al lado de una farola.
La sigo y me siento a su lado, guardando un tanto de distancia.
-¿Y ahora?- pregunto viendo cómo se distrae con unos insectos que vuelan cerca de la luz.
-Y ahora… hablamos- dice mirándome- Tú tienes cosas que quieres hablar conmigo ¿Verdad? Y parecen importantes para ti así que… dime.
Esta es Anna dándome la oportunidad por la que había estado esperando durante meses… y esta soy yo no sabiendo como tomarla.
Bien, no tengo porque comenzar por las más grandes e incomodas preguntas primero. Puedo comenzar con las que más curiosidad me dan desde hoy, y luego puedo ver cómo se van dando las cosas… así que:
-¿Kristoff sabe lo nuestro?- pregunto directamente, recordando lo extraño que fue la interacción antes de entrar al bar.
-Elsa… ni siquiera tú sabes lo nuestro.
Buen punto.
-Me refiero a si sabe… bueno ¿Qué es lo que Kristoff sabe?- rearmo la pregunta.
-Te refieres a… que sabe sobre… ¿Qué exactamente?
-Él parecía incomodo de encontrarnos juntas y tu reaccionaste extraña también cuando te pregunto si estábamos juntas "juntas" ¿Por qué?
-Oh, bueno, temía que el interpretara que estábamos juntas como si estuviéramos en una relación formal. No quería que pensara que estábamos "juntas" como pareja.
-Pero si estábamos en una cita… saliendo juntas- aclaro.
-Sí, bueno. Hasta para mi es difícil saber a qué te refieres tú cuando dices "cita" y "salir juntas"- dice pensativamente- al parecer tenemos un concepto de "cita" muy diferente. Yo considero que una cita es salir con alguien que te gusta a solas, y tú, al parecer, dices que estamos en una cita solo cuando te conviene y vez que no te involucras ni te compromete para nada.
Otro buen punto para Anna.
-Lo lamento.
-No lo dije como si te acusara. Solo te estoy contestando tu pregunta. No quería que Kristoff malinterpretara las cosas.
-Bien, entiendo eso- digo ya sintiéndome mal por no aclarar lo que estas salidas significan para mí- lo que en verdad quiero saber es que tanto sabe Kristoff sobre nuestra… ammm… situación.
-Bueno… él sabe todo lo que yo le cuento, somos buenos amigos, nos contamos cosas.
-¿Y qué le contaste a él sobre nosotras? ¿Él sabe que yo… bueno que tu… sabe lo que paso antes de que terminara el cuatrimestre? La razón por la que rendiste antes y te fuiste…
-Él sabe que te bese antes que terminara la mitad del año, sí.
-¿Y que más sabe? Él sabe que yo… bueno…
-No, no le conté nada sobre el día que nos reencontramos, no he tenido tiempo.
-¿Piensas contarle eso también?- pregunto, intentando que la preocupación no se me note demasiado.
-Si no quieres que lo haga entonces no lo hare- dice dándome una expresión de calma- Kristoff es muy cercano a mí. Nos hicimos buenos amigos rápidamente y nos contamos todo. No quería tener que contarle lo que sentía por ti a nadie, pero me vi con la necesidad de hacerlo un día.
-¿Con la necesidad?
-Sí, veras, un día, cuando Kristoff me acompañaba de camino a casa luego del instituto, me dijo que gustaba de mí.
-¿Se te declaro?
-Sí, lo hizo, y fue muy tierno y cariñoso. Siempre supo que decirme…
Mientras Anna habla no puedo evitar sentir un revoltijo en mi estómago.
De verdad la pase bien con Kristoff y ella en el bar. Hablamos mucho y todo, pero entre ellos dos comparten miradas, expresiones, chistes que yo no entiendo. Tienen una buena conexión, lo noto, lo sé.
-Sí, es verdad, congenian bien- digo al instante- harían una excelente pareja, se entienden tanto…
-Supongo… pero en esa ocasión- dice retomando el relato- él me pregunto si yo sentía lo mismo y lo rechace. Me sentí mal por no darle una buena explicación, y le conté sobre ti... Desde entonces él ha sido mi confidente, mi oído… ha hecho muchas cosas por mí.
-Sí, Kristoff es un buen chico. Muy amable y atento- vuelvo a decir al instante y Anna me da una mirada rara.
-Sí, bueno. Cuando cambiamos de turno y me toco de nuevo ser su compañera estaba tan aliviada.
-Totalmente…
-¿Qué tienes?
-Nada…
-Bien, solo digo que me sentía aliviada porque estaba muy mal ¡porque cierta persona decidió desaparecer de mi vida!- dice tomando una posición defensiva.
-Claro, pero supongo que ese no era un problema, porque allí estaba tu buen amigo Kristoff mas que dispuesto a ofrecerte su hombro.
-Sí, todo este tiempo lo tuve a él, y estoy agradecida por eso, por tener un buen amigo, Elsa.
-Anna, tu misma acabas de decir que le gustas a Kristoff ¿De verdad eres tan ciega para no darte cuenta que él se puede aprovechar de eso para acercarse de una forma "no amistosa"?
-Tu no lo conoces, Elsa.
-Pero tú sí que lo conoces, y él te conoce a la perfección ¿verdad? ¡Porque son los mejores amigos y se llevan "tan" bien! ¡Vamos! Seguro que intento cosas mientras yo no estaba.
-Pues si quieres saber la verdad, Kristoff es tan noble que me volvió a dejar en claro las cosas. Me dijo que sus sentimientos no habían cambiado, pero que ante todos él era mi amigo, y que eso era lo más importante para él. ¡Él nunca se aprovecharía de mí!
-Sí, sí, ya lo dijiste, que noble que es Kristoff ¿Si es tan genial, bueno y atento es, porque no le correspondes y ya? ¿Si tan bien se entienden pues ponte de novia con él si eso es lo que quieres? Tienes a un gran chico esperándote, es fácil solo tienes que ir a él y un "Vivieron felices por siempre" justo como en los cuentos infantiles que tanto te gustan. Hasta puedes…
-¡Eso es muy injusto!- me grita interrumpiéndome- ¡Deja de hacer eso! ¡No es justo!
-¿Qué?- pregunto totalmente confundida.
-Que de verdad cuesta mucho no… tocarte ¡Es difícil! No te das cuenta pero eres muy linda estando celosa.
-¡Yo no estoy celosa!- grito totalmente avergonzada por la acusación.
-"Pues ponte de novia con él si eso es lo que quieres" ese debería ser el lema de los celosos, Elsa
-¡No lo dije con esa intención!
-¿Qué intención?
-La que tú crees que tuve, de estar celosa y decirte que…- ¡Ay por Dios! sí fue por eso.
-Y tengo que estar aquí, mordiéndome el labio y conteniendo mis manos porque a ti te molesta que te toque, pero me lo pones difícil así… ¡Y aparte tú me tocas todas las veces que quieres!
-¡¿De qué hablas?! ¡No digas cosas así!- Dios, esta conversación suena tan rara.
-Hablo de que cuando me viste, lo primero que hiciste fue tomarme de las mejillas.
-Las tenías sucia.
-Sí, pero me tocaste, yo no puedo hacer eso. Te molesta que yo te toque pero no tienes problemas cuando el contacto lo haces tú.
-¡Me exprese mal en esa ocasión! no quería decir que me molestaba que me tocaras.
-¿Ah no? Porque eso fue lo que escuche.
-Sí, porque fue lo que dije ¡Pero no quise decir eso!
-¿Qué quisiste decir?
-Quise decir que me pones nerviosa cuando me tocas, no que me moleste.
-¿Eh?- me pregunta y ya no parece molesta, sino curiosa. Supongo que llego el tiempo de dar algunas verdades de mi parte.
-Que… cuando me tocas, Anna… no me molesta, bueno… no me molesta del todo, es solo que me pones algo… nerviosa, ansiosa, no lo sé. No me gusta estar nerviosa o expectante y… cuando te tengo cerca es como… estar esperando un golpe que puede venir de cualquier lado.
-Jamás te golpearía.
-¡Lo sé! ¡No es lo que quise decir!… bueno, no sé cómo explicarlo, perdóname. Lo que quiero decir es que… no me molesta que me toques, Anna.
-¿De verdad?
-De verdad.
-Entonces ¿puedo tocarte?
Esta conversación sigue siendo muy rara.
-Supongo.
Anna me mira seria, pero yo no retrocedo a mi palabra. Levanta un dedo mostrándomelo y luego lentamente lo acerca a mi cara, tocando mi mejilla y luego picándomela varias veces.
-¿Qué extraño?- dice analizando donde tiene su dedo.
-¿Qué?
-No estas chillando o derritiéndote
muy graciosa- exclamo con ironía y ella sonríe, pero no tarda en pellizcarme la mejilla usando sus dedos como pinza- ¡Hey!- pero a mi reclamo su otra mano toma mi otra mejilla y hace lo mismo.
-Ahora escúchame bien- me dice ubicando mi cara a justo en frente de la suya- entre Kristoff y yo no hay nada, ni lo habrá. Ya aclaramos todo lo que hay que aclarar entre nosotros y no pasa nada, no tienes por qué estar celosa.
-¡Ya te dije que yo no…!
-Él sabe que solo me gustas tú- me interrumpe y yo ya solo me le quedo viendo. De a poco el agarre en mis mejillas se afloja y solo deja sus palmas allí- Como te dije, Kristoff ya se me había declarado antes, y lo hizo de nuevo hace un par de meses. Pero aun, cuando ya no estabas presente, Elsa… tú seguías siendo la única en mi mente. Así que… no tiene ningún sentido que digas que él hace mejor pareja conmigo o que resaltes que tan bien nos llevamos, eso es porque somos buenos amigos. Supongo que Kristoff tuvo mala suerte ¿Sabes? Quizás si me hubiera fijado en él antes… solo es que estando tú… ya no había nadie más.
Puedo ver en los ojos de Anna que ella dice la verdad, como todas las cosas que dice sin pensarlas demasiado, sin miedo al rechazo o quizás sin importarle demasiado ese miedo o las consecuencias… me gustaría ser así.
Me gustaría poderle decir algunas cosas tan lindas como las que me acaba de decir y no tener miedo de lo que decirlas conllevarían.
Mis parpados se sienten algo pesados, el hecho de estar enfocándome en el rostro de Anna me motiva a cerrarlos, pero es su proximidad, cada vez más notoria la que me alerta.
-No puedes besarme- susurro dándome cuenta que estaba manteniendo mi respiración y casi no me quedaban fuerzas para hablar.
Anna se detiene y me da una leve sonrisa, se aleja un poco.
-¿Por qué no? Tú lo hiciste antes- no me está reprochando, es solo curiosidad- ¿Tienes miedo?
-Claro que no, no es eso.
Pero es exactamente eso, y el hecho de que ella lo adivine me asusta aún más. No es la primera vez que supongo esto, pero me preocupa que esta chica pueda leer la mente o algo por el estilo.
-¿Y entonces que es?- pregunta con paciencia- ¿Vergüenza?... ¿No quieres?... ¿Yo no te gusto?
No digo nada e intento desviar mi mirada en la medida que las manos de Anna todavía me mantienen al frente de su rostro.
-Es bueno saber que no es por ninguna de esas razones- dice gentilmente- ¿Entonces dime, Elsa, porque no puedo besarte?
-Me quiero ir- digo de repente invadida por la incomodidad.
Sacudiendo mi cabeza me zafo de las manos de Anna y me pongo de pie.
-Ya es muy tarde, me quiero ir- repito y siento mis espaldas que Anna se pone de pie también.
-Sí, tienes razón- dice y pasa al lado mío sin mirarme, caminando unos cuantos pasos delante.
Anna dijo que ya era muy tarde para andar caminando, así que tomamos un taxi las dos juntas. Le dio indicaciones al chofer de que me dejara a mi primero y luego seguiría camino con ella hasta su casa.
No hablamos casi nada y desde que subimos al auto que Anna solo se la pasa viendo su ventana. La culpa no tarda en presentarse en mi interior.
-Perdóname, Anna- digo esperando a que me mira, pero su vista sigue en su ventana.
-Yo soy la que debería pedirte perdón, te presione un poco supongo y logre que te incomodaras- suspira y ahora si vuelve su vista a mí- lo lamento, Elsa… de nuevo.
-No, no, no tienes que disculparte, yo soy la que está mal, tú… tú fuiste muy honesta conmigo, intentaste aclararme las cosas y yo… yo no hice nada de eso. No es justo para ti tampoco.
-Estoy bien, no necesito que me aclares nada, de verdad. No te tortures- termina y con mejor ánimo vuelve a su ventana.
Ya me siento un poco más tranquila, pero aun así me queda culpa, creo que es en realidad la leve mirada de tristeza que le vi a Anna cuando me zafe de sus manos.
-¿Sabes? Se supone que hasta que nos separemos la cita continua, así que… ¿Cuáles son los "grandes planes" que tienes pensado hasta que nos despidamos?- digo con la intención de animarla más.
-Bueno… de hecho en las terceras citas pasan muchas cosas más- dice y vuelve a mirarme- pero casi no queda tiempo, así que serán dos cosas más.
-Está bien…
-Bien, la primera- dice y se acomoda perfilándose a mí- Me gustas, Elsa.
Lo dice al momento que sus mejillas se sonrojan, y aun así me sostiene la mirada, yo no puedo hacerlo y desvió la mía a mis rodillas.
¿Qué clase de ser es esta chica? Se eta muriendo de la vergüenza y aun así dice esas cosas sin titubear, mirando de frente y con una sonrisa.
-Mucho- agrega, y yo lucho por volver mi mirada pero no lo logro- ¿Yo te gusto?
Puedo ver a mis manos jugando entre ellas con lentitud, intentando por este medio quitar mi nerviosismo, pero mi única respuesta a eso es sellar mis labios aún más fuertemente.
-No lo sabes ¿Verdad?- vuelve a hablar a cabo de varios segundos de mi silencio- eso está bien, Elsa. De hecho, estoy feliz- aclara, sorprendiéndome y cuando la miro en efecto me sonríe con cierta felicidad- no has dicho "No" Eso me da esperanza.
Mi mirada vuelve a caer en mis manos. Esto está mal. Anna parece una buena chica, no, yo sé que es una buena chica. Alguien como ella no merece que se le den falsas esperanzas.
Es verdad que no sé muy bien lo que siento por ella, y sé que doy muchos indicios de que estoy interesada, pero aun así… aun si fuera verdad… aun si yo… aunque me guste Anna… de esa forma, aun así… yo no haría nada, no querría nada.
No quiero tener una relación romántica con una chica.
-Sí no te molesta, Elsa- dice haciendo que al vea nuevamente- voy a intentar conquistarte- nuevamente sus mejillas toman más color pero me sostiene una mirada determinada- claro, si me lo permites y eso no te molesta, soy tu nuevo pretendiente.
…¿Qué?
-Ammm ¿Anna? Todo esto es… muy bonito, de verdad- comienzo diciendo, no encontrando las palabras correctas- pero… veras… no quiero… no quiero que te esfuerzos en vano ¿sabes?
-¿A qué te refieres?
-No quiero que… me preocupa que… bueno… no me gustaría que pongas muchas esperanzas en mí.
-¿Te molestaría que lo hiciera?- pregunta poniendo mucha atención- te desagrada la idea de que me gustes.
-No, no- niego al instante temiendo que malinterprete las cosas- no me molesta que te guste. A quien le molestaría algo así ¿Verdad?
De hecho, saber que le gusto a Anna me hace sentir bien… más que bien, importante, querida, hasta deseada, lo suficientemente valiosa para que una chica este diciendo que se va a esforzar por conquistarme… me hace sentir… cálida.
-Entonces si no te molesta no veo cual puede ser el problema.
-El problema es que… no quiero que esperes algo y luego te desilusiones si no pasa… y es muy probable que no pase nada y me preocupa.
-No te preocupes por mí- me interrumpe y aún tiene esa mirada determinada- yo voy a estar bien… siempre que pueda tratar, voy a estar bien. Por favor, Elsa, déjame tratar. Yo no hare nada que tú no quieras.
Tras esas palabras me queda en claro que hay más cosas de las que debo enterarme de esta chica. Como si hubiera otras cosas en su cabeza o tuviera algo en claro que no me está contando. Mas historias quizás.
Me intriga un poco.
-Tu eres libre de hacer lo que quieras- contesto con la intención de no darle más importancia de lo necesario al asunto- no es como si yo pudiera decir "No, no gustes de alguien" así no funcionan las cosas ¿No es así?- termino, cruzándome de brazos y mirando por mi ventana.
-¡Gracias, Elsa!
Dios… esta chica.
-Sí… como sea… ¿Cuál es tu otro "gran plan" faltante?- me apresuro a preguntar para pasar de este tema… genial, ahora tengo un pretendiente declarado y autorizado.
-¡El beso de la tercer cita!
Si lo que Anna buscaba con esas palabras era que mi vista se posara más del otro lado de la ventana, me arrinconara en mi lugar y me cruzara de brazos aún más intentando hacerme diminuta pegada a la puerta, pues ¡Hey! Lo ha logrado.
-Era broma.
¡Esta chica!
-Oye…- digo reprochándola pero al verla veo que se ríe, resoplo haciendo que mis flecos se eleven y vuelvo a ver por la ventana- Eres el pretendiente más raro que he tenido ¿Sabias?
-¿De verdad?- pregunta con curiosidad- ¿Has tenido muchos pretendientes, Elsa?
-Bueno…- digo acomodándome en mi asiento ya más relajada notando que la conversación parece tomar un rumbo más normal- supongo que se podría decir que sí.
-"Supones que se podría decir que sí"- repite ella y puedo jurar que se está burlando- ¿Qué significa eso?
-Que no estoy segura.
-¿Por qué no estas segura? ¿No te aclararon sus intenciones?- pregunta aún más curiosa.
Recuerdo una charla con Rita hace mucho tiempo, ella dijo "Elsa, si te das cuenta que intimidas a tus pretendientes ¿verdad?" a lo que yo pregunte "¿De qué pretendientes me hablas?" y ella finalizó con un "Exactamente"
Ahora que lo recuerdo, se me llamo varias veces la atención en el pasado por ser muy indiferente a las charlas sin sentidos con la que me salían algunos chicos que querían acercarse a mí.
No es mi culpa del todo, realmente no estaba interesada.
Y no, ninguno vino a decirme "Soy tu pretendiente, voy a intentar conquistarte" como lo hizo Anna. No, jamás algo así. Si logre salir con Hanns fue por la insistencia de Rita y el lento proceso por el que el chico tuvo que soportar hasta que me entere de lo que en realidad quería.
¿Cómo decirlo?... No es que sea mala para los asuntos "Románticos"… es sencillamente que no me interesan…
Dios, si soy mala para el romance… recién ahora me entero…
Bueno, eso explicaría porque nunca congenie con todas la novelas que consume Myriam y las demás chicas de mi edad…
-¿Elsa?
-¿Si?
-Ya tienes esa expresión de nuevo.
-¿Cuál?
-La de estarte complicando las cosas…
Ah, sí… esa cara…
-No es nada- contesto automáticamente, esto se me está haciendo costumbre- ¿Tú has tenido muchos pretendientes?- devuelvo la pregunta.
-Bueno, sí- contesta mirando hacia arriba.
-¿De verdad?- pregunto sorprendida, no por la respuesta sino por la naturalidad con la que lo admite.
-¿Eh? ¿Tan raro lo ves?
-No, no, claro que no. Tú eres muy bonita, no me sorprende que así sea.
-¿Tú crees que soy muy bonita?
-Claro que sí- contesto con obviedad, tarde me doy cuenta de lo que estoy diciendo, pero apenas lo hago vuelvo a mirar por mi ventana.
Por amor a la verdad, Anna es hermosa, pero tampoco es para que lo ande diciendo así como así. Si hago estas cosas más esperanzas le daré.
-Así que tuviste muchos pretendientes ¿verdad?- hablo apresuradamente- ¿Alguno que te haya interesado?
-Sí, tuve alguno… pero a decir verdad siempre estuve interesada en los que no se interesaban por mí- me confiesa y cuando la veo noto que mira a pro su ventana también- suelo tener mala suerte en eso… ¿Cómo le dicen? Ah, sí… amor no correspondido. Me ha pasado mucho- termina diciendo con humor y una sonrisa.
Me acomodo en mi asiento y me dispongo a indagar más en el asunto, pero el taxi se detiene.
-Hemos llegado- anuncia Anna y mirando hacia afuera sé que es verdad, la entrada de mi casa me espera.
Toco la manija de la puerta del auto, pero no la abro, vuelvo a ver a Anna con algo de duda.
-De verdad era broma lo del beso, descuida- me dice con gracia.
-Claro- contesto aun viéndola con incomodidad- esto no salió como esperaba y…
-¿Qué?- me anima esperando que continúe.
-Me preguntaba si te volveré a ver… ya sabes… pronto- digo exteriorizando lo que me preocupa.
-Claro que sí, soy tu pretendiente ¿Lo olvidas? ¿Qué clase de pretendiente seria si te descuido?
-¡No lo decía por eso! Es que… bueno… eres mi amiga, antes que todo, que eso no se te olvide. Y me gusta mantener a mis amistades cerca, es eso.
-Oh, claro, por eso también.
-Bien- concuerdo y vuelvo a apretar la manija, pero sigo sin abrirla, vuelvo a Anna- buenas noches.
-Buenas noches- devuelve ella desde su lugar, sigo sin moverme- ¿Le pasa algo a tu puerta?
-¡Cállate!- contesto viendo que se está divirtiendo con mi situación y ahora si abro la puerta… pero no me bajo del taxi y vuelvo a verla- ¡Es solo que me molesta que sigas poniendo tu distancia, ya te dije que no me molesta que me toques!
-¿Eh?
-¡Nada!- contesto sintiendo que pierdo la paciencia al no entenderme ni yo. Me acerco a Anna y le beso la mejilla- Eso, que tú sueles hacer eso, sueles dar muchas muestras de afectos, y en nuestra amistad acostumbraste a despedirme así, ya te dije que no me molesta, así que puedes seguir haciéndolo ¿Ves?
Por favor, Anna, di que entendiste lo que acabo de decir porque siento que estoy a punto de morir de lo ilógico de todo.
-Oh, era eso, claro- dice y se acerca a mi dándome un beso en la mejilla- buenas noches, Elsa.
-Buenas noches- repito y le vuelvo a besar la mejilla, me alejo y ella se acerca devolviéndome el beso otra vez.
Parece hacerle gracia nuestro intercambio.
-¿Sabes?- me pregunta luego de que le de otro beso en su mejilla- no tendría problema en contar esto como el beso de la tercera cita, aunque sea en la mejilla puedo hacerlo valer porque…
Solo fue alejarme un poco y ver sus labios moviéndose el suficiente incentivo para inclinarme cerrando mis ojos y besarla.
Aunque solo traslade los fugaces besos en la mejilla a sus labios, apenas tocándolos fue suficiente para que pudiera sentir una enorme descargar eléctrica que me recorrió toda la medula hasta dejar un enorme hormigueo en mi nuca, la misa descarga que hizo que de un salto me hiciera hacia atrás.
-Buenas noches- digo rápidamente, tanteando torpemente con mi mano la manija, encontrándola, y saliendo del taxi tan rápido como puedo permitírmelo.
No miro hacia atrás, llego hacia mi puerta abriéndola y cerrándola con mi espalda. Solo cuando ya me siento lejos de Anna exhalo con profundidad.
Bien, voy a hacer algo por mí, voy a admitir algo por el bien de todo mi ser y porque en mi cabeza ya es muy obvio, voy a dejar de pelear contra eso y… dejarlo ir:
Me gusta Anna.
De verdad, me gusta Anna, el cómo, el porqué, el desde cuándo y todas las demás interrogantes pueden ser confusas y puede siquiera que no tengan nunca una respuesta, me encargare de encontrarlas y planteármelo todo… pero no puedo seguir mintiendo con esto.
Anna me gusta. Y aunque estaba aterrada con la mención de un beso, aun así lo quería.
Quería besar a Anna, porque me gusta, no como amiga, no como conocida, no como alguien que simplemente me simpatiza, me gusta Anna de una forma… de esa forma.
Y ella lo sabe. Por eso esta tan confiada, de ahí saca su valor. Porque sabe que tiene oportunidad conmigo.
Porque sabe que me tiene. ¡Ella me tiene!
-¡Señorita Elsa!- exclama Myriam al verme en la puerta- Que tarde llega, ya me estaba comenzando a preocupar, estaba a punto de llamar a… ¿Acaso vino corriendo?
-¿Qué? No, vine en taxi, ya es muy tarde y tome uno para no demorarme más.
-Pero está muy roja y agitada.
-Ammm…
-No diga más- dice Myriam acercándose, poniendo una mirada picara- ¿Era muy guapo ese taxista?
