Capítulo 13
***PEETA POV***
Él está ansioso porque no quiere dejar a sus hijos, pero sabe que Finnick y Bannock tienen razón cuando le dicen que tiene que hacerlo.
Si ellos se llevan a los niños al viaje, les va a tomar el doble de tiempo cruzar el país, y Prim acepta quedarse con ellos en el Cuatro. Ella lloró cuando Sammy le dijo que Katniss estaba viva, pero las lágrimas pronto se transformaron en risa, y su felicidad es irremplazable ahora; se siente extasiada, y no puede borrar la sonrisa de su rostro.
—Tráela a casa lo más pronto que puedas — le dice ella.
Él le promete que lo hará, y Prim le sonríe.
Annie se va a quedar en el Cuatro para cuidar a Romy; Haymitch y Effie se comprometen a cuidar tanto a los niños de Peeta como apoyar a Annie.
—¡Pero yo puedo ayudar! — Protesta Ash —¡Yo no te voy a detener!
—¡Yo tampoco! — le dice Davey —¡Yo soy rápido papá! ¡En verdad soy súper mega rápido!
—¿Y qué pasaría con su hermana? Si ustedes vienen, ¿quién la va a cuidar? — les pregunta Peeta.
Ellos exclaman que su tía Prim.
Él sonríe —Pero ella necesita a sus hermanos — les dice — Yo sé que quieren venir, pero tienen que creerme cuando les prometo que voy a traer a mamá a casa muy pronto. La voy a traer a ustedes.
Ellos por fin aceptan, y lo abrazan antes de que se vaya con Finnick y Bannock.
—Yo sabía que ella no estaba muerta — susurra Davey.
Peeta le sonríe a Davey y lo besa en la mejilla.
Sammy no irá con ellos, y Peeta entiende; él ha estado viajando por meses. Pero les dibuja un mapa y les señala la ruta más rápida que pueden tomar para llegar al Once, y ellos comienzan su camino. Finnick está ansioso por llegar al Once, ha estado como un torbellino desde que supo que Nell estaba viva, y le preguntó a Sammy por ella, preparándose para dejar el Cuatro, preocupado de que algo vaya a pasarle en lo que llegan al Once.
—Nada va a pasarle a Nell mientras esté con Katniss — le dice Sammy.
Sus palabras hacen que Peeta se sienta muy feliz de una forma tonta y estúpida. Y está bien. No hay ninguna razón para preocuparse por Nell; ella está a salvo con Katniss. Es extraño, pensar en que Katniss estuvo viviendo lejos de él por tantos meses. Él quiere saber todo lo que le ha pasado, todo lo que ha pensado, cómo se ha sentido. Ella está viva. ¿Qué estará haciendo ella en este momento? ¿Estará con Nell? ¿Estará cazando? O ¿Estará con Mary y los cuates?
Muy pronto va a saberlo y la tendrá entre sus brazos de nuevo.
Bannock bombardea a Sammy con preguntas sobre su esposa y sus hijos, ¿a quién se parecen? ¿Cómo son? ¿son rubios, tienen los ojos azules o color miel como ella? ¿son tranquilos o lloran mucho? Está impaciente por conocerlos.
—Un mes — dice Finnick — Si cortamos camino hacia el Once, y si encontramos algún medio de transporte quizás podríamos llegar antes.
La humedad es horrible, y se pone peor cuando están en camino, el sol les da en la espalda pero se fuerzan a seguir avanzando, sobreesforzándose para llegar lo antes posible. Se encuentran con pueblos con sobrevivientes que les facilita el viaje a través de los distritos, ahí pueden descansar por la noche y obtener más suministros; ellos cruzan cerca de una docena y consiguen unos caballos que les ayudan a ir más rápido.
Dos días antes de cumplir el mes, ellos llegan a las cabañas en el Distrito Once que les señaló Sammy en un mapa.
Peeta imagina cómo será el momento en que la vea, y cómo será cuando ella lo vea a él. Puede que él la vea antes de que ella lo note, y piensa en cómo se va a acercar a ella, cómo va a reaccionar. ¿Creerá ella lo que ven sus ojos? Puede que ella lo vea antes que él. ¿Susurrará ella su nombre? ¿Correrá ella hacia él? Peeta piensa en lo que le dirá, y en lo que ella le dirá. Puede que no digan nada al principio. Piensa en cómo será abrazarla. Besarla.
El recrea todo en su mente cientos de veces.
No le importa como suceda; va a ser perfecto sin importar qué.
Pero cuando van a cruzar el campo que los separa de las cabañas, una voz les grita que se detengan, y una mujer los apunta con un arma.
—¡Eyyy! ¡Calma! —dice Finnick, y se aleja de ella para su sorpresa.
Estaban tan entusiasmados por haber llegado tan lejos que los encontraron con la guardia baja.
—¡Muevanse y les vuelo las pelotas! — les dice ella, acortando la distancia.
—De acuerdo — dice Finnick.
—¿Qué quieren? — dice ella. Su cara está medio cubierta por la sombra que le da un sombrero que lleva puesto. Sus manos son firmes y apunta el arma al pecho de Peeta —¡Contéstenme!
—Vinimos a buscar a nuestra familia — dice Peeta —No queremos dañar a nadie. Yo…
La mujer levanta el rostro, y el sombrero se le cae quedando colgado por el listón con que lo traía atado —Yo sé quién eres — dice ella. Su rostro es serio, pero pronto va creciendo una sonrisa en su rostro — Peeta Mellark y Finnick Odair, a ustedes los reconozco, aunque al principio no lo hice.
—Pero ahora nos reconoce— le dice Finnick, cuestionándola.
—Lo hago — ella acepta, y baja su arma —¿Quién no? Mi nombre es Addy Weaver — y girando hacia Bannock levanta una ceja.
—Yo soy Bannock Mellark, hermano de Peeta, esposo de Mary.
—Gusto en conocerte Addy — dice Peeta —Siento haberla asustado. Vinimos a buscar a mi esposa Katniss, a Nell la hija de Finnick y a Mary mi cuñada y mis sobrinos. Pensamos que habían muerto en el bombardeo, pero nos acabamos de enterar que no fue así, y que ellas … — el titubea al ver la mirada de Addy — estaban aquí en el Once.
Hay una disculpa en su mirada —Lo siento, pero ya no están.
—¿Qué quiere… cómo qué no están? — pregunta Finnick —¿De qué está hablando?
Ellas se fueron — dice ella —Ellas estuvieron con nosotros por un tiempo con los cuates, y la dulce niña Nell. Pero se fueron hace poco más de dos meses. No sé a dónde fueron. Fue de repente, muy rápido. Ellas solo nos avisaron un día antes.
Finnick se le queda viendo —Ellas se fueron — repite.
—¿Sabe por qué se fueron? — pregunta Peeta tratando de controlar el pánico de su voz.
—Para encontrar… bueno, para encontrarlos creo —dice ella —En la radio había una mujer del Distrito Doce. ¿sabían ustedes que hay gente en el Capitolio transmitiendo? De los nuestros, gente de los distritos, y Mary le dijo a mi primo que si la mujer del Doce había sobrevivido, eso le daba esperanzas que también otros lo hubieran logrado, y ellas querían encontrarlos. Pero eso es todo lo que sé. Lo siento. Voy a preguntar al respecto a ver si alguien más sabe más que yo, ¿puedo llevarlos a dónde ellas vivían? Nadie vive ahí desde que ellas se fueron. ¿Les parece bien? Es lo mejor que puedo hacer por ustedes.
—Está bien —dice Peeta — Eso es…— el asiente — Gracias.
Madge.
Katniss escuchó a Madge en la radio.
Addy los lleva a la villa, y los guía a la cabaña más alejada — Voy a preguntar — les promete.
La cabaña está vacía, y no hay rastro que indique quiénes vivían ahí, o hacía dónde partieron sus ocupantes. Dos camas con un pequeño buró en medio, una cama más en otra esquina, una estufa, un lavabo, un gabinete, una mesa con tres sillas y eso es todo. Fue todo lo que dejaron.
Pero ellos se las van a arreglar.
Ella está viva, y ellos van a encontrarla.
—Ok, sabemos que escucharon a Madge en la radio — empieza Peeta — Fue como ellas supieron que estaban mal acerca de los búnkeres, y que podríamos estar vivos, y es por eso que se fueron. Debió ser así.
—Correcto — dice Bannock — ¿Pero dónde están ahora?
—Debieron irse al Capitolio— dice Peeta — Donde está Madge, ella lo repite todas las noches antes de cortar la transmisión. Apuesto que decidieron seguir las vías del tren. Es decir, es como Katniss sabe que se puede llegar al Capitolio.
—Correcto, pero no respondiste la pregunta detective. ¿Dónde diablos están ahora? Si ellas se fueron hace dos meses, ¿dónde están? Ya deberían estar cerca del Capitolio— dice Finnick algo desesperado.
—A nosotros nos tomó menos tiempo — dice Peeta.
—Pero ellas viajan con una niña y dos bebés de pocos meses, eso les puede llevar al menos el doble de tiempo — dice Bannock.
—Nosotros partimos del Trece, y nos detuvimos a pasar el invierno en el Nueve — dice Finnick —¿Tú crees que Katniss se haya detenido a descansar? Después de creerte muerto y a sus hijos, y a Prim por tantos meses, solo para descubrir que había una posibilidad de que estuvieran vivos, crees que ella haya decidido… Peeta, ¿Tú crees que se tomaron un descanso en el camino? ¿Katniss? — él menea la cabeza —¿Qué pasó? ¿Dónde están?
—Nosotros cortamos camino y pudimos conseguir caballos que nos facilitaron el trabajo, quizás mientras nosotros veníamos para acá, ellas iban por otro camino. — dice Bannock
—Lo vamos a averiguar — dice Peeta — Ellas están vivas, es lo que importa.
—¿Lo están? — pregunta Finnick.
Peeta lo voltea a ver —Sí — él susurra —Sí, mira, sé que estás decepcionado, yo también. Pero ellas están allá afuera en algún lugar. Han estado vivas todo este tiempo, eso no ha cambiado. Ellas están allá afuera, buscándonos, y ahora nosotros las buscaremos a ellas. Las vamos a encontrar.
Finnick se voltea hacia otro lado y asiente — Lo sé, lo siento — se aclara la garganta — Lo sé.
Ellos analizan el mapa, tratando de decidir qué camino tomar. Pero solo hay una posible opción: ellos se tienen que dirigir hacia el Capitolio, tomar el camino que pudo haber tomado Katniss, y esperar que eventualmente les den alcance hacía donde quiera que Katniss, Mary y Nell se hayan detenido.
Él no es capaz de dormir esa noche. Se acuesta en la cama que posiblemente fue de Katniss, y desea regresar el tiempo y haberse negado a darse por vencido y no seguir buscándola.
Pero fue lo que él hizo.
Se dio por vencido y la abandonó.
No pensó en buscarla en otro lugar que no fuera en las ruinas, no se molestó en pensar que ella pudo haber escapado del Trece durante el bombardeo. Él la dejó. Ella estaba gravemente herida; eso le dijo Sammy y le tomó varios meses recuperarse. Era cuando ella más lo necesitaba, pero él no estuvo para ella. Se fue.
Él va a encontrarla. Tiene que hacerlo.
Peeta presiona su cara contra la cama, deseando que oliera como ella. Que quedara algo que confirmara que vivió en esta cabaña, y que ella no es un fantasma que solo vive en su memoria. Algo que haga real el hecho de que ella no muriera en el bombardeo.
La luz se filtra en la cabaña, y él siente su cabeza embotada, le duele y está cansado.
Él la dejó, eso no lo puede cambiar, pero la va a recompensar. La va a encontrar y llevar a casa, y nunca jamás la va a dejar ir.
La mayor parte del camino es tranquilo. Ellos se mantienen en las vías, y no se topan con nadie por días.
Pero ellos tropiezan con un sitio donde es claro que se prendió una fogata, y pasan una tumba marcada con piedras. También ven un cuerpo y se detienen a enterrarlo; su cabeza fue machacada y está claro que le robaron sus pertenencias.
Cruzan el Nueve, y se topan con un pueblo pequeño y vacío, y conocen a una mujer llamada Gretel.
Ella los reconoce de inmediato, y les da la bienvenida a su casa, les ofrece cena y trata de peinar su cabello para ocultar una cicatriz que tiene en el rostro. Ella habla de forma nerviosa, y les dice que tienen suerte de no haberse topado con saqueadores en el camino —Ellos les hubieran cortado la garganta por una sola moneda en su bolsillo. Pero escúchenme, parloteando y ustedes no han dicho nada. ¿Qué los trae por aquí a las afueras del Nueve?
Finnick le explica todo y pregunta —¿Las ha visto?
—No lo he hecho— dice ella —Lo siento. Solíamos ver a muchos viajeros por las vías, pero ha pasado un tiempo desde que se veía a mucha gente. No desde los espasmos. Parece que le dio a mucha gente, ¿no? Así son las cosas ahora, si los saqueadores no te dan alcance, los espasmos lo harán— ella suelta las palabras amargamente, y voltea a ver a Peeta con disculpa en la mirada — ¡Pero estoy segura que nada le pasó a Katniss! — ella se sonroja — Yo apuesto que se fue al Capitolio, sabes.
—¿Qué son los espasmos? — pregunta Bannock.
—La enfermedad — dice Gretel, mirándolos con sorpresa. Ella les explica que los sobrevivientes del Nueve dejaron la fábrica hace tiempo, y construyeron esa villa al lado de las vías. —Era algo para verse — dice ella —Pero eso fue antes de la enfermedad. Llegó de pronto, y se esparció rápidamente. Sólo pocos lograron sobrevivir. Si te da, hace que te den espasmos en todo el cuerpo. Te hace caer en cama y aferrarte a las sábanas. Pero eso no es lo que te mata — dice ella— Es la diarrea, la deshidratación y la fiebre. Eso es lo que acaba contigo, te fríe el cerebro.
Su explicación deja a Peeta sin habla.
Pero ella continua, y se ofrece de voluntaria para preguntar en el pueblo por Katniss, Mary y Nell —Si pasaron por aquí, alguien puede recordarlas. No somos el pueblo se solíamos ser, solo quedamos pocos, pero nadie se olvidaría de Katniss Everdeen si la vieran.
El trata de sonreír y le agradece.
No es hasta más tarde que Finnick dice lo que Peeta se rehusaba a pronunciar en voz alta —No se que sea peor: pensar que los saqueadores las mataron brutalmente, o que ellas se enfermaron de los espasmos y murieron de forma lenta y dolorosa — voltea a ver a Peeta — Pero ellas tienen que estar bien ¿verdad?
Peeta y Bannock tienen los puños cerrados.
No, no puede ser así. Él no pudo haberse enterado que ella estaba viva solo para saber que es muy tarde. Ella volvió a la vida, la tiene de vuelta. Tiene que tenerla de vuelta.
—No sabemos si están muertas — dice Bannock —No todavía — y voltea a ver a Finnick —No lo voy a creer hasta que lo vea con mis propios ojos. No me voy a dar por vencido, y sé que Peeta tampoco, no por segunda vez.
No importa cuánto les tome, él la va a encontrar.
Por catorce años, ellos fueron los amantes trágicos. Pero eso va a cambiar. Él la va a encontrar.
El plan es preguntar en el pueblo por la mañana si alguien las vio, pero no es necesario.
Gretel despierta a Peeta, y le dice que habló con Stan.
—Él cree recordarlas cuando pasaron por aquí — le dice, con los ojos brillosos.
Peeta se queda paralizado por un momento, tratado de procesar sus palabras. De pronto siente que la esperanza llena su pecho. Ellos necesitaban un lugar para empezar a buscarlas y éste es. Ésta es la pista que estaban buscando. Gretel los apura para que salgan pronto mientras les habla sobre Stan.
Stan es un hombre de edad madura, calvo y como con tres largos cabellos negros peinados de lado a modo de cubrir su pelona. Él tuerce los labios cuando Gretel los presenta.
—Diles lo que me contaste —dice Gretel —Acerca de Katniss, y … y todo lo demás.
—Te dije que no estoy seguro si era Katniss Everdeen— le contesta él, sobándose el cuello.
—¡Pero tu recuerdas a una mujer que pudo ser ella! — exclama Gretel.
De mala gana él asiente con la cabeza —Yo recuerdo a dos mujeres que vinieron con una niña y dos bebés. Eso fue hace poco más de un mes creo. Eso fue lo que te dije —y voltea a ver a Peeta —No estoy seguro si ella era tu esposa, pero tenía cabello oscuro — hace una pausa y Peeta asiente. Tiene que ser real; esto tiene que ser algo —Ella era delgada de ojos grises y tenía una horrible cicatriz en el cuello. La otra era rubia, y … bueno, yo las recuerdo por que la pequeña niña tenía los espasmos.
—La niña — repite Finnick.
—Ellas traían a esta pequeña niña con ellas. Ella tendría unos cinco años. Pequeña con cabello negro — él duda, pero Gretel le hace una señal con la mano para que continue —Parecía que todavía no le daba la fiebre, pero se podía ver que le quedaba al menos una semana como mucho. Les dijimos a las mujeres que la llevaran a la casa roja, es la casa donde ponemos a los enfermos para evitar que nos … bueno, ustedes saben. Pero ellas no lo hicieron. Ellas querían ir al Distrito Ocho. Había rumores de que allá tenían medicina. Pero aun así, nosotros les dijimos que la niña no iba a aguantar hasta llegar allá. Pero no nos quisieron escuchar, y eso fue todo. Se fueron. No sé que les pasó después.
—Y ¿recuerda usted sus nombres? ¿o algo más? — le pregunta Gretel.
Él menea la cabeza.
—Pero parece que son ellas ¿no? — ella voltea a ver a Peeta.
—Así es — contesta él y voltea a ver a Finnick, pero éste tiene la mirada perdida en el piso.
—Yo creo que no es lo que ustedes querían escuchar — dice Stan disculpándose.
Peeta le sonrie —Es lo que necesitábamos oír — dice —Gracias.
No se le había ocurrido la posibilidad de no encontrar a todas con vida. Katniss y Mary pudieron haber sobrevivido, pero no Nell. Él había asumido que eran todas o nada. Supuso que, si encontraban a una de ellas, sería junto a las otras. Mirando a Finnick, sabe que él pensaba lo mismo. Ahora lo saben y no es capaz de sostener la mirada de su amigo.
No hay una razón para no ir al Ocho. Es la pista que tienen.
De todas formas ellos se dieron una vuelta por el pueblo para confirmar la versión.
Hablan con todo el mundo, y se dan cuenta que otros recuerdan lo mismo que Stan. Y hay quiénes si se atreven a confirmar que era Katniss Everdeen solo que con el cabello muy corto. Peeta no sabe que pensar, él quiere que sea verdad, pero si ella era en verdad Katniss, todo parece indicar que Nell ahora debería estar muerta.
Y si no era Katniss, ¿qué más les queda?
Al día siguiente antes del alba ellos parten para el Ocho.
No me cuelguen! yo se que muchos esperaban ver el reencuentro en el capítulo de hoy, pero las cosas no pueden ser así de fáciles, necesitaba haber algo de drama.
Me gustaría mucho que me dijeran que opinan de la historia, les gusta o no? sugerencias para lo que falta. Es muy importante para mí saber su opinión.
Ya tengo la mitad del próximo capítulo, pero denme ánimos para poderlo terminar y actualizar el próximo martes.
Muchas gracias a los que me mandaron comentarios y agregaron esta historia a sus follows y favoritos.
No desesperen que se va a poner mejor muy pronto!
saludos
Gracias por leer
Marizpe
