Disclaimer: Frozen no me pertenece.
Capítulo 16 - Tú no puedes volar
Si hay algo que debo concederle a Anna, eso sería la enorme capacidad que tiene de hacer las cosas que yo no puedo.
Podría estar días pensado en una excusa perfecta para verla y a ella solo le basta marcar y decir "¿Te gustaría venir a mi casa hoy?" y su excusa perfecta seria "Tengo ganas de verte" y ya.
Y esa es la historia de porque ahora estoy admirando nuevamente su enorme habitación.
-¿Te gustan las Delicias Turcas?- Me pregunta.
-¿Los dulces? Sí, me gustan- contesto mientras agarro unos libros del suelo.
-Genial, ayer tuvimos unas visitas y nos trajeron un montón. Mande a que nos trajeran algunas mientras acomodamos.
Sí, acomodar. Acomodar el cuarto de Anna es lo que estamos haciendo hoy. ¿Por qué? Bueno, en sus palabras: "El cuarto de uno dice mucho sobre su dueño. Tu cuarto es muy bonito Elsa, pero estaba tan limpio que no pude sacar mucho de ti, bueno, solo que eres ridículamente ordenada, pero eso ya lo iba suponiendo. Quiero que me conozcas más, así que pensé que podrías ayudarme a ordenar mi cuarto"
Ridículamente ordenada dijo… Yo no soy ridículamente ordenada. Bueno, sí, soy ordenada, pero no ridícula.
Ella es un tanto desordenada. Es decir, vamos, esta casa es enorme y tiene empleados de limpieza… aunque no tantos como uno esperaría… de hecho, por el trato que da Anna y por como visten sus empleados… ni siquiera parecen empleados… ¿Sera directamente su familia? ¿Anna no tiene sirvientes?
-¿Anna?
-¿Mmmm?
-¿Por qué tu cuarto es tan desordenado?- pregunto y me doy cuenta que estoy sonando ruda- quiero decir, bueno, seguro ustedes tienen personal de limpieza ¿Por qué no se encargan de mantener tu cuarto limpio todo el tiempo? Eso, no quise decirte que eres desordenada… aunque bueno, sí, algo desordenada eres- término dándole un nuevo vistazo al cuarto.
-Tranquila, no me estas ofendiendo- dice ella doblando una blusa y guardándola en su armario- claro que tenemos personal, pero en esta casa cada uno se encarga de su habitación.
-¿Por qué? ¿No es para eso que se le paga a la servidumbre?
-Se les paga por tener la casa en orden, sí, pero a decir verdad rara vez tienen algo que limpiar. Mi familia trata a los que trabajan para nosotros como si fuera nuestra familia también porque bueno… son como nuestra familia. Desde que era muy pequeña mi nana se encargó de enseñarme sobre las estaciones del año al mismo tiempo que me ayudaba con mis estudios. Mis cocineros se encargaron de mantenerme bien alimentada mientras me traían postres a escondidas de mi padre y lo compartía con ellos. La chica de la limpieza siempre traía con ella a su hijo que tenía mi misma edad y jugábamos juntos mientras ella nos cuidaba. Mi padre confía ciegamente en todas las personas que trabajan en esta casa, los trata como si fueran su familia y ellos hacen lo mismo. Si desordeno algo debo ordenarlo luego para no causarle molestia a mi familia.
Eso no tiene sentido, pero parece muy convencida de lo que está diciendo así que no le voy a discutir.
-No te preocupes. Los invitados que vienen a pasarla aquí suelen hacer las mismas preguntas, y no llegan a entenderlo, así que es normal que tú tampoco lo hagas. Aunque creo que la relación que tú tienes con Myriam es parecida.
-Myriam es la mayor encargada de llave de mi casa, claro que le tenemos confianza, lleva toda la vida con nosotros, pero eso no quita que tenga que cumplir con sus responsabilidades porque la queramos.
-Ya, pero seguro tu también la ayudas.
-Puede ser…
-¿Y porque al ayudas?
-Bueno, Myriam se está volviendo algo mayor, necesita ayuda con algunas cosas supongo.
-¿Dirías que se está volviendo "poco eficiente" con su trabajo?- pregunta sin mirarme y sigue doblando su ropa.
-Quizás, pero ella es así, es decir, suele distraerse con sus noveles desde siempre, y cuando es el final de alguna temporada lo sabemos todos porque a la carne le falta cocer o se quema la sopa. Siempre distrae al personal nuevo para contarle lo nuevo del vecindario, y al personal viejo le distrae para también contarle lo nuevo del vecindario… pero hace su trabajo… no tan eficientemente peor lo hace.
-¿Y si no hace un trabajo eficiente por que no la despiden y contratan a alguien que si lo haga?- pregunta cerrando su ropero y volviendo a mí.
-¡No le podríamos hacer eso a Myriam!- contesto molestándome un poco por la pregunta descabellada.
-¿Por qué no?
-¡Por qué ella es como de la familia!
Ah… ya entiendo su punto… bueno, a medias.
Anna me mira con una sonrisa, tiene una expresión rara en su rostro cuando se acerca a mí. Me cruzo de brazos y miro al desordenado librero a mi lado. SI quiere fanfarronearse de que le di la razón, que lo haga, pero no la pienso ver sonriendo de triunfante solo porque…
-Eres tan linda- me dice mientras con una mano me acaricia la cabeza.
-Oye- me quejo mientras me despeina un poco- no soy un chiquillo que debas felicitar así porque dio la respuesta que tu querías.
-¿De verdad? ¿Preferirías que te felicitara con un beso?... Ay ay ay ay ok, ok- se queja mientras mis manos le siguen estirando sus mejillas.
-¡Deja de meterte conmigo, Anna!- le advierto mientras aprieto más las mejillas.
-Era bromita ¡Era bromita!- me suplica y con un bufido de mi parte dejo de torturar su rostro.
Esta chica…
Todavía tiene ese mechón platino de hace tiempo. Lo tomo con una de mis manos y noto lo que pensaba desde hace tiempo: Para ser una chica que le gusta andar bajo la lluvia, descuidada y poco ordenada, tiene un cabello hermoso y suave.
Mi otra mano, que no se ha retirado de su mejilla, nota que la piel debajo de esta se está poniendo caliente.
-¿Sucede algo malo?- pregunta Anna y puedo ver que sus mejillas están sonrojadas, y se justamente por lo tibio de su rostro que no se debe al pellizco que le di antes.
-En lo absoluto- contesto sonriéndole. Me alegra saber qué puedo hacer sonrojar a Anna. Quizás ella tenga más control sobre mí en este tema, pero saber que yo también me quedo con algo es… es bueno.
-Señorita Anna, aquí esta lo que pidió y…- escucho decir a alguien en la puerta y estoy tan de piedra que ni siquiera me vuelvo a fijar.
-Ah, sí- contesta Anna y se dirige hacia allí dejándome con la mano aun levantada a su altura.
-Lo lamente ¿Interrumpí algo?
Tierra, por lo que más quiera, trágame ahora.
-No, no te preocupes- contesta ella con tranquilidad- Ven, Elsa, estas son las Delicias Turcas de las que te hable.
-Eh… voy enseguida, ya… ya termino de ordenar estos libros ¿Sí?- contesto y sin mirar me vuelvo a concentrar en un libro abriéndolo y en lo posible metiéndome dentro.
Que embarazoso fue esto. Ahora que lo pienso la puerta estaba abierta… bueno, pudo ser peor ¡¿En que estaba pensando?!
-Gracias Teff- siento decir a Anna.
-De nada, estaré en la cocina por cualquier otra cosa… les cerrare la puerta.
-Ah, gracias.
De verdad, quiero meterme en este libro, que me trague.
-¿Elsa?- siento preguntar a Anna ahora más cerca, un sonido metálico la acompaña, quizás una bandeja siendo dejada en el escritorio más cerca de donde estoy- ¿Estas bien?... creo que estas intentando leer ese libro al revés.
-Sí, bueno… ya lo sabía- contesto dejando el libro de lado y viendo la bandeja de delicias turcas.
-Relájate. Ten, prueba una.
-Quizás más tarde…
-¿Qué tienes?
-Nada, solo es que me sorprendió tu empleada entrando. Temo que se pueda dar una mala idea.
-¿Una mala idea?- me pregunta con gracia- yo creo que va a pensar que estabas a punto de besarme.
-¡A eso me refiero, mujer!
-Pues no es una mala idea.
Me guardo mis ganas de volver a pellizcar sus mejillas y solo le doy una mirada entrecerrando mis ojos.
-¿Qué?- me pregunta y parece que el asunto aun le causa gracia- no te preocupes. Teff me ha visto en situaciones mucho más comprometidas. Nunca dice nada, es muy reservada y…
-Situaciones mucho más comprometidas ¿Eh?
-Bueno… sí…
-Vaya…
-¡No es lo que estás pensando!- se defiende de repente con la cara totalmente roja.
-Yo no estoy pensando en nada- digo y vuelvo mi atención al librero.
-Teff está conmigo desde que soy muy chica. Las situaciones a las que me refería iban desde esconder chocolate en las fundas de la almohada y luego tener toda la cama marrón y llena de bichos hasta ver un pony metido en mi ropero. Créeme cuando te digo que si ve a una chica sosteniéndome la mejilla ni se inmuta.
-¿Qué hacia un pony en tu ropero?
-Le tenía miedo al tapizado, y en el ropero no había, así que…
-Me refería mas bien a que hacia… no importa… -me resigno.
Aunque Anna me intente explicar porque un pony entro a su habitación y ella pretendía esconderlo en su armario y porque creyó que era una buena idea guardar chocolate en la funda, seguramente no terminare entendiéndolo.
-Tu familia sabe de tus… bueno, preferencias- pregunto exteriorizando lo que en verdad me llama la atención de su calma.
-¿Mis preferencias?
-Sí, ya sabes- digo como si fuera obvio pero al ver que me ladea la cabeza sin poder entender suspiro de nuevo- tu empleada entro, te vio conmigo y no parece alterada- ahora me ladea la cabeza al otro lado- ¿Por qué estabas por besar a otra chica… como tú?... ¿Chica?
-¡Ah! Te refieres a eso.
A veces creo que Anna hace este tipo de cosas a propósito, solo porque le gusta ver mi expresión de fastidio… de verdad, creo que lo hace a propósito, meterse conmigo adrede.
-Sí, eso. ¿Tu familia sabe?
-¿Qué cosa?- me pregunta y la vuelvo a agarrar de las mejillas- ay ay ay, es broma, es broma, ¡ya!- suplica y la suelto, esta vez dándole la espalda, molesta y vuelvo a los libros- Bueno, a decir verdad, la primera vez que me gusto una chica tenía unos… 5 o 6 años. Y lo primero que hice fue preguntar: "¿Cómo conquisto a una niña, papá?" y él se lo tomó muy bien. Me dijo que a las mujeres les gustan las flores y la música, así que le regale unas margaritas y le cante una canción.
Me pongo una mano en la cara, escondiéndola pese a que estoy de espalda, porque maldición, es tan tierna.
-Ya… así que tu familia está de acuerdo con que te gusten las chicas y lo toman bien.
-Bueno, antes de que me enamorara de esta chica me había enamorado de un niño, eso fue a los 4 años, lo recuerdo bien. El primer amor siempre se recuerda.
-¿Lo dices enserio? ¿Vas a llamar amor a lo que siente una niña de 4 años?
-Pero de verdad lo amaba- se defiende- se llamaba Esteban, y era bien moreno, me recordaba al chocolate. Y compartía mis chocolates con él. ¿Sabes lo mucho que amaba yo al chocolate cuando era una niña? Lo amaba más que mi vida, y aun así lo compartía con él. Era amor. Puro y verdadero.
Ya no sé si bromea o habla en serio… creo que habla en serio.
Llaman a la puerta y Anna da permiso para que pasen.
-Disculpe señorita- habla la muchacha y reconozco la voz que nos atrapo hace unos minutos, me vuelvo a sentir avergonzada cuando me doy cuenta que me mira con curiosidad- tengo una llamada de su padre en el teléfono.
-Oh, voy enseguida- contesta Anna y la chica asiente dejando la puerta abierta y marchándose- No te molesta quedarte sola unos minutos ¿Verdad, Elsa?
-No, está bien, ve.
-Gracias- y se encamina hacia afuera.
Cierto, el padre de Anna se fue hace como una semana por algo de la embajada. Ella me lo explico pero bien básico. Supongo que no le gustó mucho hablar de política. Una pena, es de mis temas preferidos.
Mis manos toman más libros de la habitación y me encamino al librero ordenándolos. La mayoría de lo que están aquí son cuentos de todos los géneros. Supongo que es verdad que Anna le gusta leer tanto, pero al parecer solo historias que ella considere entretenida.
Tomo otros libros que descansan en su mesa de cama, mientras camino al librero noto que estos no son libros en realidad, bueno, uno de ellos no lo es. Es un cuaderno del mismo tamaño que los libros que guarde, pero al abrirlo veo que está escrito en tinta. ¿Su diario?
No, no es su diario. Parece un libro de cuentos escrito a mano. Le doy una cuantas hojeadas y veo que está compuesto de pequeños cuentos, al parecer diferente entre ellos, no capítulos.
¿Anna escribió esto o es un regalo? Quizás lo escribió su padre para ella, o su abuela. Las hojas están a lo amarillentas, pero aun así no paree tan antiguo. Ella dijo que estaba en su familia esto de las historias.
Mmmmm, vamos a ver.
Doy una mirada a la puerta y por el pasillo no se ve rastros de Anna. Me siento en su cama y abro el aleatoriamente por la mitad.
"La hormiga y la mariposa"
Ese es el título y luego hay un dibujo muy infantil de lo que se podría entender que es una hormiga y una mariposa.
Parece que va de una hormiga que conoce a una mariposa… esto debe de ser un cuento infantil o algo.
La mariposa parece que alegra los días duros de la hormiga… bla bla bla, la hormiga quiere que la mariposa la note bla bla bla… la verdad nunca he sido gran fan de los cuentos infantiles, excepto cuando era niña, pero ya de grande pues la verdad que no… oh, esperen, hay una otro dibujo de la hormiga llorando con una viñeta que dice "No puedo volar"
Pues, sí, obviamente, eres una hormiga… a ver que dice…
"…una chistosa, simpática y trabajadora hormiga... intentando que la mariposa que, vuela en a lo lejos, te note... pero... eres una hormiga, y no de las voladoras que a veces asustan y pican fuerte, no... eres una simple hormiga inofensiva, sin alas... naciste sin alas. Y ahora tus ansias de volar no te dejan vivir tu vida de hormiga trabajadora... no solo eso, se te ha metido en la cabeza que debes conseguirlo... entonces como hormiga, trabajas muy duro, estudias muy duro, entrenas muy duro, simpatizas con las demás hormigas muy duro... te conviertes en la hormiga perfecta... o lo más cercano a la perfección que puedas alcanzar, inclusive hasta aprendes a nadar... y sin embargo... no puedes volar, porque sencillamente no tienes alas.
Hormiga impotente
Porque impotencia sientes… ese sentimiento que llevado al extremo, una vez que agotas todas tus fuerzas y posibilidades, te hace sentir miserable, porque entonces lo sabes... sabes que no importa lo que sea que hagas, no lo conseguirás. Sabes que no importa que tan fuerte estudies, que tan linda te veas, cuanto buenos amigos puedas tener, cuan simpática seas, que tan bien te puedas vestir, que tan inteligente te vuelvas, que tan habilidosa y dotada de atributos los cuales trabajaste... ¡No! inclusive sabes que aunque llegues a tu proyección de perfección personal... Tienes las certeza que no conseguirás volar…
Porque sencillamente no puedes... no es para ti...
y eso... eso apesta...
No eres para las alturas… tu no vuelas"
-Eso es personal- escucho a mi lado y el libro sale volando de mis manos cayendo al suelo.
-¡Lo lamento!- digo al instante que lo levanto- pensé que solo era un libro de cuentos, nada más.
-Tienes razón, es un libro de cuentos, pero es personal ¿Me lo devuelves?
-Sí, sí, ten, lo lamento- digo y apresuradamente se lo vuelvo a entregar. Ella me brinda una sonrisa al tomarlo y luego pasa al lado mío, abriendo un cajón de su escritorio y dejándolo allí.
-No tienes que disculparte. Fui yo la que te pidió que me ayudaras a acomodar después de todo.
-Sí, pero no era mi intención meterme en tus cosas- aclaro- no pensé que era algo personal.
-Tranquila, te dije que está bien. No me importa- dice con calma y toma los libros que deje en la cama acomodándolos luego en el librero- creo que ya terminamos ¿verdad?
-Ah… sí, eso parece- digo mirando por la habitación, mi vista termina su recorrido en el plato con las delicias turcas, me levanto y tomo una.
-Están ricas ¿Verdad?- me pregunta mientras mastico y asiento.
Ella se acerca también y toma otra.
No decimos nada mientras comemos. El ventanal de Anna nos muestra un hermoso día. Quizás pueda invitarla luego a ir a caminar y que me muestre su jardín con la excusa de conocer más su casa y no tener que irme ahora mismo.
-Hace un hermoso día ¿No cree?- comienzo preguntando.
-Sí, lo es.
-Estaba pensando, si tú quieras claro, bueno… a mí me gustaría que me mostraras tu jardín. Desde tu ventana parece que tienes uno muy bonito y me dio curiosidad. Aparte, Myriam anda buscando unas flores especiales y no la consigue por ningún lado, no digo que tú quizás las tengas, pero teniendo un terreno tan grande seguro tienen mucha variedad- finalizo, muy contenta de dar tan buena excusa… pero me encuentro con el rostro de Anna que parece estar intentando disimular la risa-¿Qué?
-No es nada.
-No, vamos ¿Qué?
-Es que tú me causas gracia.
-¿Qué dije? Si no quieres mostrarme tu jardín está bien…
-No es que no quiera. Sí quiero. Quiero que sepas eso Elsa, yo siempre voy a querer cualquier plan que se te ocurra, cualquier idea que tengas, lo que sea, que implique pasar tiempo contigo- me dice dándome una mirada comprensiva- quizás me esté creyendo mucho por decir esto, pero talvez, solo talvez, tu también quieras pasar tiempo conmigo, pero eres orgullosa y sé que no me lo vas a decir, por eso te llame para invitarte, supongo que es más fácil para ti que sea yo la que te invite y tú solo debas decir "si" o "no"
Me la quedo viendo por unos momentos en los que toma otra delicia, es verdad, es un alivio que sea ella la que plantee las cosas y yo solo debo aceptar o rechazar la propuesta.
-Lo que me causo gracia, que siempre lo hace, es que tengas que orquestar toda una excusa para pedirme hacer algo… y no te das cuenta que solo porque eres tú la que lo pide es suficiente para mí- me vuelve a sonreír- como decirlo… me hace feliz que te esfuerces por mí- admite y ahora es mi turno de desviar la vista- pero de verdad, no hace falta que te esfuerces tanto. Si quieres verme o pasar más tiempo conmigo, solo tienes que decirlo. A mí no me parece mal o raro o molesto que me llames, de verdad, me da gusto.
-¿Por qué eres así?
-¿Eh?
-De considerada y atenta… ni siquiera parece que te cueste entender lo que digo… parece como si estuvieras en mi cabeza… es molesto.
No, molesto no es la palabra.
-Perdón.
-No, no quise decir que me moleste, es solo… me inquieta un poco el saber porque… sabes esas cosas… y yo no. Es decir, siento que… no lo sé, que tú llevas el control de esto. Me gustaría saber también… cosas. No importa, ni siquiera yo me entiendo, lo lamento.
-No, no, yo entiendo eso que estás diciendo, de verdad- me interrumpe, haciendo una pausa para que la mire- bueno, si quieres respuestas solo tienes que preguntarlas. ¿Por qué soy considerada y atenta contigo? Fácil, porque te quiero, Elsa… Y porque se cómo te sientes. Yo me sentía igual antes… creo que inclusive peor que tú.
-¿Cómo?
-Déjame adivinar- me pide y mira hacia arriba- "No sé qué hacer" "No quiero esto, yo no pedí esto" "Quiero que la cosas sean sencillas" "De todos modos esto no tiene futuro, ya no la quiero, no tiene sentido" "¿Por qué me siento tan mal?" "¿Qué dirán los demás?" "Y si solo está jugando conmigo" "Y si solo es una etapa" "Y si solo soy una etapa para ella" "Quiero dejar de pensar en ella" "¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?" "¿Qué excusa aceptable puedo usar para verla?" algunas de esas frases, Elsa ¿te son familiares?
No le contesto, solo me la quedo viendo.
-Tomare eso como un sí, veras, yo ya pase por eso antes… y es… feo. Cuando iba a primero de secundaria me enamore de nuevo, de una compañera esta vez. Era parecido a lo que sentía por este chico moreno del que me enamore por primera vez, y también parecido de la niña que le regale una flor, pero ya era más grande y entendía más cosas. Y bueno… me planteaba todas esas frases que te dije antes.
-¿Y qué paso?
-Nuevamente acudí a mi padre y él me dijo el mismo consejo que la primera vez. Me sentí contenta de que me siguiera amando de la misma forma, pero su consejo de cantarle y darle una flor no era ya una buena idea. Aparte notaba que el medio en el que estaba juzgaba muchas a las personas, así que me mantuve en silencio lo más que pude… luchando contra lo que sentía y demás… pero un día no pude más… y se lo dije…
-¿Y?
-Ella me rechazo- me contesta con una enorme sonrisa- dijo que no le gustaba las chicas… luego de eso la poca relación que tenía con ella empeoro… notaba que me tenía algo de pena creo que por eso me guardo el secreto, aunque la verdad no me importaba.
-Ya veo…
-¡Hey! No importa, tiene un final feliz, al año siguiente me enamore del chico más guapo de mi escuela.
-¡Te enamoras mucho!
-Sí, es verdad, supongo…
-¿Y qué paso?
-Me correspondió y fue mi novio por un buen tiempo.
-¿Y luego que paso?
-Y luego… luego esta chica de la que me había enamorado volvió a ser muy cercana de mí, estaba tan feliz de poder tenerla como amiga de nuevo.
-Bueno, sí, supongo que es una final feliz después de todo… pero ya no estas de novia ¿verdad?
-Ciertamente.
-¿Qué fue lo que paso?- por una parte temo estarme metiendo mucho en asuntos de Anna, pero sencillamente no puedo contra mi curiosidad.
-Yo termine con él.
-¿Por qué?- pregunto y Anna me mira de forma burlona- es decir, si se puede saber… claro, no voy a obligarte a que me cuentes nada, solo… me daba curiosidad y si tú me quieres contar pues…
-Fue porque la que chica que me gustaba estaba enamorada de él.
-… ¿Qué?
-Eso- dice y mira a través de la ventana- la verdadera razón de porque volvió a ser mi amiga es porque estaba enamorada de mi actual novio, y me lo dijo un día llorando. Me sentí tan mal por ella, de verdad parecía que lo amaba. Es decir… me dijo las mismas cosas que yo solía decir las noches que sufría por ella. Entonces pensé "Debe ser amor de verdad" Al día siguiente termine con mi novio.
-¡¿Qué?! ¿Por qué? Era tu novio en un primer lugar, no tenías por qué hacer eso, dijiste que tú también lo querías…
-Y dije la verdad, lo amaba… pero la amaba más a ella creo… es decir, era muy feliz con mi novio y pensé que la había superado… y la supere, de verdad. Ya no soñaba con besarla o tomarla de la mano y esas cosas que solía pensar antes de dormir, casi la había olvidado, y cuando se volvió mi amiga de nuevo… bueno… no la deseaba como otra cosa… pero quería que ella sea feliz, aun si eso significaba sacrificar mi felicidad un poco… eso debe ser amor… y yo la amaba.
-Eso es estúpido.
-Sí, estoy de acuerdo con eso también- dice riéndose- pero así son las cosas, la ayude a quedar y todo y luego de algunos meses fueron parejas. Supongo… supongo que sencillamente no tengo suerte para el amor ¿Sabes? Siempre me lo he planteado.
Miro a Anna y veo que esta vuelve su vista al ventanal.
-Mi primer amor, el chico que me recordaba a chocolate, se mudó al año de habernos conocidos. La chica que le regale la rosa la conocí en un viaje de vacaciones y nunca volví a saber de ella. Mi mejor amiga no me correspondió y sentía lastima por mí, y por ultimo tuve que dejar a mi novio porque amaba más a alguien y ese alguien lo amaba a él. ¿Lo ves? Mala suerte.
Miro también a través de la ventana y entonces lo relaciono.
-Tú escribiste eso… lo de la hormiga y la mariposa… tú eras la hormiga.
-Ah, ese cuento, ya casi lo había olvidado… supongo que siempre he sido algo fatalista e infantil… pero algo así me sentía. Me costaba tanto aceptar que haga lo que haga, me esfuerce lo que me esfuerce… simplemente no sería nunca su tipo. Ella me lo dijo desde un principio "No le gustan las chicas" y yo no puedo cambiar eso- admite y me sonríe.
Su sonrisa me hace sentir algún peso en el estómago… me duele…
-No pongas esa cara- me advierte- te dije que tenía un final feliz. Me sentía mal por todo esto, y siempre quise aprender francés por lo de mi madre, aunque pensaba postergarlo hasta que entrara la universidad, así que pensé que para mantener la mente ocupada me vendría bien distráeme con eso.
-¿Tu final feliz es que adelantaste tus estudios en francés? ¿Es eso?
-No, Elsa… se nota que sigues siendo algo idiota aun- me dice y no es posible ofenderme porque las palabras son dicha con mucho cariño- Me inscribí tarde pero como tenia buen nivel me dejaron ingresar, y encima en un curso elevado. El primer día de clases llovió mucho y llegue toda mojada de pie a cabeza. Entre en la clase justo para interrumpir la lectura de una chica muy bonita ¿Sabes? Y ella se me quedo mirando como si fuera el más extraño paso por su vida… de hecho me siguió mirando con la misma cara varias clases después.
Vuelve su rostro a mí con las mejillas sonrojadas y ladeando la cabeza un poco.
-Supongo que tienes razón al decir que me enamoro mucho, después de todo no me tomo nada hacerlo de esta chica que me miraba raro y siempre me cuestionaba cosas, creo que le estresaba bastante- admite- ¿Lo ves? Te conocí… es un final feliz.
Me sostiene la mirada por unos segundos y luego vuelve al ventanal.
-Bueno, aunque claro, no es un final, así que no sería un final feliz. Creo que quedaría mejor decir que es un desenlace feliz, ya sabes, de la resolución de ese problema en específico. Quizás dentro de 10 vuelva a tener problemas como este y…
Ella da un pequeño jadea cuando mi mano tira de su muñeca para acercarla, con mi otra mano tomo su mejilla y, antes de que pueda pensar en lo que estoy haciendo, la beso.
Lo necesito. Necesito besarla, necesito de algún modo que sienta todo lo que tengo en el pecho, porque si no lo saco siento que me va a matar.
Así que trato, trato de besarla intentando trasmitirle que está bien y que creo que ella es lo más increíble de mi mundo, no más que increíble… no tengo palabras… y por eso la beso.
Me separo de sus labios con un leve sonido. Me sonríe.
-¿Eso fue porque te di pena?- me pregunta con timidez.
-No- niego al instante, negando para que entienda que de verdad no tiene que ver con eso.
-¿Por qué fue?
-Porque…- comienzo y trago mientras analizo sus ojos- no soportaba no hacerlo- digo desde lo más honesto de mi alma, y ahora su sonrisa se ensancha más- ¿Puedo hacerlo de nuevo?
Ni siquiera dejo que termine de asentir cuando ya estoy uniendo mis labios con los suyos de nuevo.
