y aquí esta el tercer capitulo... lo hubiera subido ayer pero... tuve examen y llegue muy cansada :(
pero aquí sigo... con dolor en mis dedos por que no estoy acostumbrada a escribir tanto.
no recuerdo muy bien que día subí una historia de kfp llamada "Esa Familia" y muchos me pidieron que la continúe, aunque no se si lo haré porque yo tenia planeado que fuera un One-Shot.
en fin, agradezco a los que han comentado en esta y la otra historia, los quiero mucho ;D...
Hola Mishie, ¿Cuando te animas a subir una historia?
bien, ahora si.. que empieze el cap.
Kung Fu Panda no es de mi propiedad (si lo fuera ya habría TIPO) y esto lo hago por diversión
CAPITULO 3: Visita
Todas las miradas se encontraban sobre ella… expectantes.
Quizá tenían la esperanza de que ella les dijera que le ocurría.
Pero ella no quería hablar, no lo deseaba. Por ese momento solo quería estar sola.
-Si me disculpan debo… meditar un poco antes del entrenamiento- se excuso
-Claro, Tigresa- le dijo su padre
A pesar de estar algunos pasos lejos de la cocina, sentía la mirada de sus compañeros. La mirada de todos era de curiosidad y preocupación…. Pero, algunas también con un poco (una diminuta cantidad) de miedo… Como en…
"Como en Bao Gu…" susurraba aquella voz femenina
"¿Lo recuerdas?, todos con temor de nosotras… que cobardes, aunque… tal vez si tenían una razon para temer… nosotras somos unos monstruos… " Continuaba "Hazlo, permíteme ayudarte pequeña… después de todo… para eso estoy aquí, eres carne de mi carne y sangre de mi sangre"
-Basta- pensaba. Tigresa trataba de controlarse, no le gustaba que la hicieran recordar su pasado, no planeaba oír cosas que no quería escuchar
"¿Ahora tu también tienes miedo de tu poder?, Ja… vaya guerrera resultaste"
-Cállate- dijo, levantando un poco la voz. Trataba de silenciar la voz, fuera de quien fuera, viniera de donde viniera… no la quería escuchar.
"Jajaja, hay niña, me das risa… que patética eres."
-La patética y cobarde eres tú, ni siquiera eres capaz de mostrarte- la ataco… ella no se iba a dejar vencer tan fácil.
"No me he mostrado por qué no puedo… por ahora. Y créeme niña, cuando lo haga, todo estará fuera de su lugar, y tal vez si me ayudas tenga compasión contigo"
-Ni que fuera tonta
"Oh, claro que no lo eres…después de todo lo debo admitir, tienes mi cerebro. Pero si eres torpe e ingenua, por desgracia no te pareces en eso a mí… "
-¿Por qué no guardas silencio de una vez?- grito. Ya estaba harta.
"¿Lo ves? Ya estas desatando tu verdadero potencial, pronto seré libre… y todos verán lo que en realidad somos ambas… unos monstruos hechos para matar"
-¡SILENCIO!
-Se que tal vez hago demasiado ruido cuando camino, y que soy poco sigiloso, pero… ¿Era necesario que me gritaras?- la cuestiono un panda. El cual al parecer, había decidido seguirla.
-¿Po?
-Sip, ¿Quién más?, ¿El maestro Shifu?, dudo que en mi voz haya tantos… años encima
-¡TE ESCUCHE PANDA!- grito furioso el viejo maestro desde la cocina- ¡TENDRÁS DOBLE ENTRENAMIENTO!
- ¿Qué? Oh, vamos…- se quejaba el panda-… eso se llama "Injusticia Para El Panda"- susurro, esperando que Shifu, al estar lejos no lo hubiera escuchado
-¿Injusticia?... también limpiaras el salón de entrenamiento cuando termines- volvió a decir Shifu, mientras se dirigía a ambos alumnos.
-¡MAESTRO SHIFU!, ¡MAESTRO SHIFU!- gritaba un ganso negro con su habitual vuelo torpe.- ¡ALGUIEN DESEA VERLO!
-¿Quién?-cuestiono Shifu
-Ah… no lo puedo decir. Me dijo que no le dijera nada, que era una sorpresa
-ahhh- suspiro con cansancio- bien Zeng, ya te puedes retirar- ordeno.
-Si maestro- el ganso hizo una breve reverencia y salió "volando"
-Bien… Po, recuerda ir ahora mismo al salón de entrenamiento y… ¿Tigresa, ya te sientes mejor?- pregunto Shifu preocupado por la salud y estado de su hija adoptiva.
Y es que Tigresa rara vez mostraba malestar, incluso hubo una vez en la cual Tigresa salió del salón de entrenamiento a sus 10 años (antes de que se formaran los "Cinco Furiosos") y tenía varios cortes delgados que aun estaban sangrantes.
Otra ocasión recibió un corte profundo en el brazo con una espada a causa de una emboscada que ella y los otros cinco habían tenido cuando tuvieron su primera misión exterior.
Tigresa en ninguna de las anteriores ocasiones (o en otras igual de graves, o incluso mas) mostro ninguna queja.
Sus heridas las vendaba ella misma.
Ella siempre fue independiente de cualquier persona.
Ella nunca demostraba su malestar, incluso cuando se estuviera rompiendo en el interior, mostraba un semblante serio y pacifico a los demás.
Ella nunca tuvo a nadie con quien contar cuando era pequeña, por eso su carácter cerrado.
Ella durante toda su vida tuvo como principal preocupación mejorar en su Kung Fu.
Ella nunca disfruto abiertamente su infancia.
Y Shifu se sentía culpable.
-Descuida padre- lo trato de calmar la tigresa de bengala- estoy mejor, solo quería estar un rato a solas y meditar… siento algo de estrés últimamente- trato de sonar convincente.
-¿Segura?
-Muy segura
-¿Sabes que puedes confiar en mí y decirme si ocurre algo… ¿Verdad?
Ahora Tigresa no sabía que decir.
Por supuesto que confiaba en el, pero hay cosas que a veces es mejor reservar para sí mismo.
Hay veces en las que es mejor no decir nada para no preocupar, lastimar o decepcionar a alguien que quieres.
Le tenía confianza a Shifu.
Quería…. Pero no podía decirlo.
… y eso es algo que en algún momento de nuestras vidas nos ocurre a todos.
Tardaba en contestar, y eso alarmaba a Shifu
-¿T…Tigresa?... ¿Sabes que puedes confiar en mí?
-Claro que lo sé. Y lo hago. Si confío en ti
-Me alegra escuchar eso
-¡MAESTRO SHIFU!
-¡¿AHORA QUE QUIERES ZENG!?
-E…es su visita- decía temeroso Zeng por el enojo del maestro.
-Oh, es verdad. Bien, ya me debo retirar. Los veo más tarde- se despidió de Tigresa y Po
-¿Quién crees que sea Po?- preguntaba la felina.
Ahora se encontraba mejor, un poco alterada y pensativa por lo que le acababa de ocurrir, pero mejor.
Espero la respuesta de panda a su lado, pero no ocurría nada, absolutamente nada, Po no le contestaba.
Y eso le preocupo, Po siempre tenía algo que decir cada minuto (y a veces le faltaba el tiempo para decir lo que quería)
El panda estaba en un estado de shock, como si hubiera pasado algo que no se creía.
-Po…- lo llamo un poco más alto.
-Po…- el panda comenzaba a agotar su paciencia.
-PO!- grito. Y esta vez el panda reacciono.
-¿Q..Que? ¿Cómo? ¿Cuándo?
-¿Qué te ocurrió?... ¿es por el castigo de Shifu?
-Es que… ¿Cómo me escucho?, el estaba demasiado lejos
-Pues… para ser sincera tampoco lo sé. Pero Shifu dice que todo es posible con paz interior- dijo la felina encogiéndose de hombros
-Sip. Con paz interior…y con unas orejas gigantes- dijo algo deprimido el panda.
Esa frase le provoco una suave risa a la felina, Po lo había dicho con su típica y siempre presente inocencia de niño, el no lo decía con mala intensión.
Su inocencia de niño… él la conservaba a pesar de ser un adulto.
Del panda, esa era una de las cosas que le… ¿Agradaba?... ¿Gustaba?...
No sabía cómo definir a esa emoción.
-Al parecer Shifu ahora estaba demasiado lejos como para escucharte-
-Si… pero, cambiando de tema… yo venía a preguntarte…. ¿Te ocurre algo?- le pregunto con voz baja el panda… y aquello la enterneció.
-Por supuesto… ¿Por qué lo dices?
-Ah… no lo sé. Has estado distraída toda la mañana, y eso no es normal en ti. Antes de que reaccionaras el maestro Shifu te había llamado como unas seis o siete veces. Y has estado muy seria… más de lo normal. Si sabes que puedes confiar en mí también, ¿Verdad?- le pregunto Po.-
Genial, de nuevo aquella pregunta.
Tigresa se debatía entre decir la verdad o inventar cualquier excusa decente.
Aun no era el momento adecuado para hablar sobre su situación.
-Claro que lo se Po. Y te lo agradezco. Eres mi mejor amigo… confío en ti.- dijo la oji rubí apoyando su brazo en el hombro del panda.
-Me alegro- dijo Po con un leve tono de decepción.
Muy en el fondo, a Po le había dolido esa palabra: "Amigo".
El no quería ser su amigo… quería ser mas.
La tigresa de bengala, al notar un poco deprimido al guerrero a su lado decidió cambiar de tema.
-Por cierto- decía la felina- no respondiste a mi pregunta-
-¿Pregunta? ¿Cual?
-¿Quién crees que haya visitado al maestro Shifu?
-Ummm… no lo sé, quizá pronto lo sepamos….
Los guerreros se dirigieron al salón de entrenamiento, se supone que primero deberían de haber pasado a la cocina para que Tigresa desayunara pero la felina se negó.
Llegaron a su destino y ahí se encontraban sus compañeros: los cincos furiosos.
Pero no se encontraba Shifu.
-Hola chicos- saludaron
-Hola- contestaron Víbora, Grulla, Mantis y Mono al unisonó.
-¿Ustedes saben dónde está el maestro?- les pregunto Mantis
-No- contesto Tigresa- según Zeng el maestro tenía una visita importante, es todo. Tal vez eso lo esté atrasando.
-¡MAESTROS!- gritaba Zeng
-¿Qué ocurre?- preguntaron todos. Debía ser algo urgente si el ganso había llegado gritando como un loco
-Maestro…. Visita…. Entrenamiento…. No…..- balbuceaba entre jadeos el mensajero
-Zeng!- lo riñeron
-Inhala… exhala… inhala… exhala- le decía Mono
-Ahora sí, ¿Qué ocurre?- pregunto Grulla
-ahhh…- suspiro Zeng- El maestro Shifu dice que debido a su visita se cancela el entrenamiento, ya que debe arreglar asuntos pendientes
-¿y quién es la visita?- pregunto Mantis
-lo lamento maestros… pero no me corresponde a mi decírselos…. Con permiso- el ganso hizo una leve reverencia y se retiro.
-Ok. Si el maestro cancelo el entrenamiento….- comenzó Mantis
-eso quiere decir….- siguió Grulla
-¡DÍA LIBRE!- gritaron Po, Grulla, Mantis y Mono.
-adiós entrenamiento con Tigresa- dijeron felices de la vida el insecto y el primate.
Ese día libre fue "normal".
Po visito a su padre, el cual le reclamo por haberlo dejado como "trapo olvidado" sin visitarlo e hizo una gran actuación de "padre que no es valorado por su hijo", para después pegarle con su cucharon en la cabeza a un panda.
Víbora fue al mercado para comprar nuevos listones y adornos para la cabeza, fue acompañada por Grulla, el cual también iba al mercado porque necesitaba nuevos instrumentos para practicar caligrafía.
Mantis y Mono estuvieron por todo el pueblo gastando bromas.
Y Tigresa…. Leyendo los rollos, meditando y entrenando, como si fuese lo más interesante del mundo.
Pero también la misteriosa voz que no hacia presencia desde la mañana ocupaba su mente.
