Disclaimer: Frozen y sus personajes no me pertenecen. Recomiendo insulina para este capitulo.
Capitulo 18 - El corazón sabe lo que quiere y lo que no
-He estado pensado que me gustaría aprender a manejar- comento luego de cansarme de revolver mi sopa.
-¿Y eso?- pregunta mi padre levantando la vista de su comida para verme- siempre te gusto que te fuera a buscar o descansar mientras mis choferes te traían.
-Sí, bueno… creo que me gustaría saber, nunca hace mal saber algo nuevo ¿Verdad?
-Sí, es verdad. Pero lo veo algo poco práctico. Nunca necesitaras conducir. Siempre tienes alguien quien te lleve o trae con solo pedirlo.
-Ya lo sé, pero me gustaría ser algo… independiente… creo.
-¿Crees?
-Sí, me gustaría moverme sin molestar a nadie.
-Pero hija, no molestas a nadie. Yo adoro pasarte a buscar y tener nuestras charlas. Y nuestros choferes, pues, es su trabajo, y aunque no lo fueran estoy seguro que estarían encantados de hacerte un favor.
-Eso lo sé, papá. Solo… me gustaría… moverme por mi cuenta.
-Pero es que ya te mueves por tu cuenta, no es como si se te negara llevarte.
-Ya… olvídalo- termino algo cansada de no poder expresarme y vuelvo a la sopa.
-Es normal que la señorita Elsa quiera un vehículo para ella. Todos los jóvenes de su edad le gustaría uno ¿No es así?- comenta Myriam mientras le servía un poco de agua.
-Eso lo entiendo. Yo quería uno con desesperación, recuerdo. Y cuando comencé a salir con tu madre, por Dios, como quería el mejor auto para llevarla a donde ella quiera- agrega él mirando hacia arriba.
-Sí, es verdad. Un auto impresiona mucho a las chicas ¿No?
-Cállate Myriam.
-¿Eh? ¿Qué dije?
-Nada, solo que yo no necesito impresionar a nadie… ¡Y ya! Bájale un poco a tus novelas.
-Yo solo concordaba con su padre, señorita. Recuerdo que el primer viaje que hizo el señor fue en busca su madre - siguió rememorando, riendo- el conde no estaba muy convencido de dejar a su hija.
-Tenía un deportivo que no era a prueba de padres protectores, sí.
-Sí, ya, que interesante historia. Igual no quería un auto para impresionar a nadie.
-¿Qué te pasa, hija? Has estado con mal humor desde que volviste de la caminata el otro día. ¿Sigues muy cansada?
-Sí, perdón. Supongo que es eso.
-Sabes, últimamente estoy algo ocupado con el trabajo, y paso mucho tiempo en la oficina, aparte suelo llar mi auto. No creo que nuestro chofer se queje si le pido que te algunas clases. No lo ocupare después de todo ¿Qué dices?- propone, pero se que es con la intensión de animarme.
-Eso estaría bien… pero, creo que tienes razón. No tiene ningún sentido que aprenda a conducir. Aparte Rafael se afligiría pensando que lo estamos despidiendo o algo ¿Verdad?- pregunto riendo un poco, pero no creo que llegue a convercerlos.
-¿Así es como piensas pasar el comienzo de las vacaciones?- levanto mi vista del libro que estoy leyendo y veo como miran acomoda las sabanas en mi habitación.
-No he hechos planes- digo sin mucho interés y mi vista vuelve al libro que sostengo.
-Pero es el primer fin de semana de vacaciones. Esperaba que tengas planes más interesantes que leer.
-Leer es un plan interesante.
-Sí, es verdad. Es solo que últimamente tus planes incluyen a la señorita Anna. Inclusive si el plan es solo leer, suele invitarla a que lea con usted.
-No es cierto.
-Pero aquella vez la vi a ambas estudiando en su habitación- dice la vuelvo a ver- le dijo que tenía que estudiar pero que si querían podían estudiar juntas… aunque creo que no estudiaban lo mismo.
-No, Anna no estaba estudiando, solo leía un libro que compró. Yo era la que debía estudia, pero como había pasado algo de tiempo…
-Oh, claro… ¿Y dónde está ahora?
-No lo sé- contestó sin interés y vuelvo a concentrarme en la lectura- seguramente preparándose para ir a una fiesta.
Ese último comentario me salió con un tono molesto. No pude evitarlo. Debí quedarme callada, ahora seguramente Myrian pensara que…
-¿Están peleadas?- me pregunta y cierro mi libro suspirando con fastidio.
-No… bueno… sí… ¿Quién sabe? Anna es complicada ¿Cómo podría saberlo?
-¿Esta ustedes enojada con ella?
"No… bueno… sí… ¿Quién sabe? Elsa es complicada ¿Cómo podría saberlo?
-No…- terminó contestando.
-¿Entonces la que cometió la falta es ustedes?
-¡No! Yo no hice.
-¿Y porque duda si la señorita Anna esta enojada?
-No me ha hablado en toda la semana. Por eso.
-¿Y de verdad no tiene ni la remota idea de porque?
-Quizás solo está ocupada.
-¿Con que? Es fin de año, ya no hay clases y deberes para ella tampoco.
-Ya te lo dije, quizás está ocupada preparándose para la fiesta de esta noche.
-Oh… ¿Y usted no está invitada a la misma fiesta?
-¡Elsa! Qué bueno que hayas decidido venir finalmente.
-Sí, bueno. ¿Qué mejor que una fiesta para dar por finalizadas las clases? Y aun más si es un cumpleaños ¿Verdad, Troy?- contestó felicitándolo.
-Sí. Muchas gracias por venir- me contesta amablemente y me acompaña por e salón que está en el centro de su casa- los chicos del instituto están por allá, se apresuraron por comer. Es lo que siempre digo, viven con hambre.
Veo que cerca de la mesa de los aperitivos a donde nos acercamos, están mis demás compañeros.
-¿Viniste sola?- me pregunta fingiendo poco interés en la pregunta pero sé que tiene curiosidad por Anna. De hecho con esa pregunta me acaba de librar de mi propia curiosidad, al parecer no vino.
-Sí- contestó al mismo tiempo que saludo a los demás.
-No te preocupes, Troy. Si vino quien esperabas- contesta una de mis compañeras y nos señala con la quijada para que veamos a la entrada del salón.
Anna viene acompañada de una de las empleadas, al lado suyo esta Kristoff.
¡Vamos! Es decir, ¿De verdad hará pasar a Kristoff por su novio? ¿De todas las personas que seguro conoce él será el novio? No lo sé, me imagina que traería a alguien más… ammm "diferente"
Troy levanta la mano para saludarla y Anna lo ve, se acercan ambos. Yo me quedo atrás del anfitrión y esperó a la presentación de "su novio"
-¡Hey!- saluda a todos con una sonrisa y agarra a Kristoff de un brazo, no puedo lanzar un bufido.
Creo que no estoy a la altura de las circunstancia, será mejor que me siente y vea la presentación desde allá.
Tomó asiento al lado de uno de mis compañeros preguntándole que es lo que come y ya no vuelvo a ver a Anna, pero si la escucho.
-Tienes una hermosa casa, Troy- le dice.
-Gracias.
-Reamente muy bonita, y grande, seguro das buenas fiestas- comenta Kristoff.
-Sí, soy toda una leyenda- sigue hablando con orgullo ahora en su voz- Tu debes ser el afortunado novio de Anna ¿Verdad?
-No, Kristoff es un buen amigo, espero que no te moleste que lo haya invitado- se apresura a corregir Anna, con lo que hace que ahora la vea con atención- tuve una estúpida pelea con mi novio y… bueno, como no sabía si Elsa iba a venir no quise pasarla sin conocer a nadir.
-Pero nos conoces a nosotros ¿cierto chicos?- dice Troy fingiendo estar ofendido y los demás contestan afirmativamente.
-Claro que los conozco a ustedes, pero no lo sé. Quería asegurarme, no te molesta ¿verdad?
-No, para nada. Vamos, coman algo. Debo ir a saludar a otros invitados- contesto con simpatía Troy y dándole un guiño a Anna se retira.
Si me pongo a pensar, no sé ni siquiera a que vine. Así que no podría decir "Esto no es lo que esperaba"
Ya han pasado un par de horas. Mi diversión en esta fiesta consiste en hablar con mis compañeros y estar sentada. La de Anna parece ser ignorarme y bailar con Kristoff.
Largo otro bufido cuando veo como la hace dar una vuelta y ambos ríen. Parece que la está pasando bien. Y yo aquí sentada, mirándolos con la cabeza apoya en mi palma. Mis compañeros hablan sobre una película, no sé cuál es, hace rato que no los escucho. La música a todo volumen tampoco ayuda.
Debería irme.
Me levanto con la intención de buscar a Troy para despedirme, pero luego de dar unas cuantas vueltas por el salón no logro dar con él.
Finalmente lo veo, está a las afuera en su jardín, hablando en un banco con una chica rubia, parece estar en una plática muy íntima, están muy cerca. No puedo ir a interrumpir eso.
Genial, justo ahora decide no coquetear con Anna. Si la rubia fuera Anna ni dudaría en ir a interrumpir, pero no es el caso.
-Emm ¿Elsa?
Me giro al costando de donde me llamaron y siento como un s un balde de agua hervida se vertiera en mi estómago.
Hans está a mi lado. Hans mi ex novio. Hans el traidor. Y me está mirando como si temiera estarme molestando.
-Hans…- lo nombro no creyéndolo- ¿Qué… que haces aquí?
-Soy un amigo, je… soy amigo de Troy. Vamos al mismo club deportivo, ya sabes, al que iba- dice y se rasca la cabeza.
-Oh, ya veo. Bueno. A me iba.
-No, espera- se apresura a decir- a mi… me da gusto verte.
-Igual- miento por cortesía.
-Te ves bien.
-Gracias, tu igual. Ahora de verdad debo irme- aclaro con contundencia e intento alejarme.
-¡He pensado mucho en ti!- me grita entre medio de la música acercándose, lo miro- he pensado mucho en ti.
-¿Pensaste?
-Sí. En los que nos pasó… nunca tuvimos realmente la oportunidad de hablar y…
-No hay nada por decir- lo corto y con una mirada dura, me doy la vuelta y comienzo a caminar a la salida del salón.
-Espera, espera- dice y apresuradamente se pone en frente mío- nunca… ¿Nunca te arrepentiste tanto de algo que con todas las fuerzas desearas… volver atrás y repararlo?
Lo miro aun enojada pero algo en su mirada me hace ablandar un poco mi expresión.
-¿Nunca te equivocaste tan mal con alguien que te importaba tanto y luego solo te quedo… pensar en todo lo que harías diferente? Por favor, Elsa.
El recuerdo de Anna besándome en ese banco y como sali corriendo cruza mi mente. Hans tiene el mismo color de cabello de Anna no me cuesta mucho imaginar los ojos de dolor de ella en los de él.
-No te estoy pidiendo que me des otra oportunidad… solo… déjame… dame la posibilidad de hablarte. Solo eso… no sabes cuándo pensé en todo lo que te diría si alguna vez te veía de nuevo.
-Tenías mi teléfono… sabes a donde vivo.
-No tenía el valor para buscarte… sentía mucha vergüenza… pensé que nunca te vería de nuevo, pero aquí estas y solo puedo pensar que… "ahora o nunca"
Titubeo un poco pero sigo queriendo salir de aquí. Esto no me lo esperaba y no estoy lista para una confrontación como esta. No estoy lista.
-Por favor, Elsa. Solo unas palabras, un par de minutos… y nunca más me tendrás que ver… lo prometo.
Le sostengo la mirada por unos segundos, y hay algo en sus ojos que me dice que debo confiar, que está siendo honesto… y recuerdo cuando me declaro su amor y me pidió ser su novia. Es demasiado para mí.
-De acuerdo.
-Gracias- exclama con alivio- iré a buscar mi abrigo, no me tardo- dice y yo asiento. Aunque en realidad no me gustaría irme de aquí con él.
Estoy pensando en eso cuando alguien toca mi hombro.
-Hey- saluda Anna mirándome con media sonrisa.
Claro, ahora si se acerca y me nota. Le doy una mirada molesta.
-¿Qué quieres?- pregunto y me arrepiento al instante de sonar tan poco amable con ella.
-Amm bueno… ¿Quería saber cómo estás?
-Estoy bien- contestó secamente y es que ¡Maldición, no puedo con mi genio! ¡¿Por qué no se va ahora con Kristoff? ¡¿No la estaban pasando, bien?! ¡A las risas y todo!
-Claro, es solo que… bueno, te vi hablando con… ya sabes, con Hans… ¿Estas bien?
Anna sabe quién es Hans, sabe que así se llama mi ex novio, pero no recuero haberle mostrado una foto o algo. Ahora me vengo a enterar que husmea en mi vida.
No tiene porque, no es "Mi novia" ¿Verdad?
-¿Y?
-¿Y qué… pensé que te estaba molestando?
-No, y si así fuera soy lo suficiente capaz de arreglármelas sola. No necesito que me rescaten ¿Sabes?
-Claro… ammm ¿Y qué quería?
La inspecciono con la mirada. Por más que estoy hablando molesta y buscando justamente que se moleste ella también, Anna parece verdaderamente preocupada por mí. No es justo. La quiero molesta, justo como me molesto a mí en toda la noche.
-Hablar- contestó.
-¿Hablar sobre qué?
-Eso no es de tu incumbencia- contesto y parece sorprendida, finalmente lo consigo- no soy tu novia.
Sí, lo conseguí. Ahí está ese rostro molesto que quería.
-Cuanta verdad- contesta ella ahora, imitándome a mí cuando conteste eso días atrás.
-Listo, aquí esta- dice Hans aunque su interrupción no evita que amabas nos sigamos viendo con intensa molestia- ¿Pasa… algo?
-No, nada, vámonos- contesto y tomándolo del brazo lo saco de la fiesta- diviértete- es mi modo de despedirme de Anna.
-¿A dónde quieres ir?
-A casa- es la respuesta inmediata que me sale a la pregunta de Hans cuando ya estamos en su auto, pero supongo que él se refería a otra cosa.
-Quiero decir… ¿Quieres r a tomar algo? ¿O de verdad prefieres que te lleve a tu casa a hablar allí?
-Tienes razón… perdón. Se me antoja un café, de hecho.
-Por supuesto- dice él, veo que sonríe.
Ya es bastante tarde, pero seguro podrá encontrar una cafetería abierta, es fin de semana después de todo.
No puedo dejar de pensar en Anna. Incluso cuando tomo el café pienso en Anna y en lo poco que le gusta e café, ella prefiere el chocolate.
Hans habla de lo arrepentido que esta de haberse equivocado conmigo, que no sabe en qué pensaba, o pienso en Anna y como no me canso de equivocarme con ella.
Hans me habla de la presión en la que siempre está metido, yo pienso en Anna y a presión que siento sabiendo que me gusta una chica… y que "gustar" ya se queda corto.
Hans me habla de lo difícil que era tratar conmigo y lo mucho que se tenía que esforzar para llegar a mí, yo pienso en Anna y como me suele hacer entender lo mismo, no soy fácil.
Llegado a un momento de la conversación, en la que Hans se esfuerza mucho por hacerme sentir cómoda, estar todo el tiempo en una posición sumisa y de falta, él dice:
-Fue culpa de ambos.
Y no puedo en Anna, porque entonces todo vuelve, finalmente siento que lo veo de nuevo. Todo. La relación, nuestras risas, la salida al cine, el llevándome en su coche, cenando con sus padres, los planes, mas risas, las flores que solía traer en mi casa, la mirada llena de cariño que tenía solo para mí y como hablaba conmigo, todo.
Algo en mi pecho comienza a doler y sube hasta mi garganta.
-No- digo mirándolo ahora con tristeza- no fue mi culpa.
-No fue tu culpa- concuerda él temiendo haberme ofendido o estarme perdiendo- pero no puedes culparme de todo a mí, Elsa. Nunca… yo nunca supe que me amabas.
-¿De qué hablas?
-Siempre era yo el que lo decía, era yo el que hacia los regalos, era yo quien te buscaba.
-Siempre estaba allí para ti.
-No te esforzabas por mí. No me amabas. A veces pasaban días sin saber de ti y nunca llamabas.
-Sabes que estaba ocupada.
-Lo suficientemente ocupada ara tu novio. Solo… admítelo, por favor. No me amabas.
-¿Y por eso buscaste amor en la primera que se te cruzo?
-Estaba dolido, sentía que nada de lo que hacía era suficiente para ti, me equivoque. Sí, fue mi culpa. Pero fue porque… porque tu o provocaste. Tú me descuidaste y… ya no sabía qué hacer.
-No sé de qué hablas.
-Si tan solo me hubieras demostrado amor… que te importaba, que valía la pena todo el esfuerzo que así… yo no hubiera nunca…
-No fue mi culpa- digo contundentemente- no trates de hacerlo ver como si te hubiera obligado a engañarme, porque no fue así
-Yo estoy admitiendo mi error, te estoy pidiendo perdón, pero por favor, Elsa… reconoce tu parte.
-No- contesto poniéndome de pie- creo que llamare a un taxi.
-Por favor…- comienza él pero yo ya no reparo en sus palabras, salgo tan rápido del café como puedo y antes de que mi garganta comience a ceder, siento que me ahogo.
El taxi me deja en las rejas de las afuera de mi casa. Comienzo a caminar por el frente y a medida que me acerco a las escaleras principales veo a dos personas sentadas allí.
Uno es mi chofer y con quien habla es una pelirroja que ya bien conozco.
-La señorita quería esperarla- me anuncia Rafael mientras los dos se ponen de pie delante mío, yo asiento.
-Gracias por hacerle compañía- le agradezco mientras subo las escaleras y dejo a ambos atrás.
-Oh, no podría dejar a tan lindo pajarito, solo. Hablamos mucho aparte.
-Sí, bastante, gracias Rafael, por el buen rato- siento decir a Anna.
-Gracias a usted señorita- dice mi chofer y se aleja en dirección del portón.
-Es tarde, Anna ¿Qué haces aquí?- preguntó al abrir la puerta, quedándome a un lado para invitarla a entrar, lo hace.
-Vine a verte.
-¿No podías esperar a que amaneciera?
-No. Tengo cosas que decirte, y no pueden esperar aparte….
-Ya veo- contesto sin interés y me interno en la casa, camino a la cocina.
-¡Aparte! ¿Qué paso? No me digas que nada, has estado llorando ¿Por qué?
-Baja a voz- le pido. Mi padre no está en casa, pero creo que Myriam si, y seguro duerme, no quiero despertarla y que venga a cotillar- ¿Quieres tomar algo? Yo a tome un café, pero puedo ofrecerte algo de jugo, o si quieres chocolatada…
-No, gracias, por favor ¿Me podrías contestar algo de lo que te estoy preguntando? ¿Si? Muchas gracias- dice cruzándose de brazos y hablando con ironía.
No le hago mucho caso y saco del refrigerador una botella de leche mientras busco en la alacena chocolate.
-Te dije que no quería nada, Elsa, por favor. Vamos, dime que paso ¿Si?- me pide y dejo las cosas reposar en la mesada, lentamente la miro, deja de cruzar sus brazos y se acerca- esta bien, si entiendo todo el asunto de que "no soy tu novia" y demás, es una pelea algo tonta, pero si soy tu amiga ¿Verdad? Si sabes que te quiero ¿No es así? Y me preocupa que tú estés bien, ya sabes, tratar con alguien que te lastimo puede ser complicado y me preguntaba si ibas a estar bien estando a…
La beso, porque ya no puedo más. La atraigo con una de mis manos en su nuca y la beso, luego agarrando sus rostro con ambas manos.
-¿Elsa por que estas….?- intenta decirme cuando se aleja de mi pero no la dejo, vuelvo a presionar mis labios con los de ellas, pasando mis manos por sus mejillas de nuevo a su nuca.
Sus manos que en un primer momento estaban mis hombros, por la sorpresa, dejan de intentar librarse y terminan bajando hasta mi cintura, donde me abraza.
Mis labios acariciando los suyos tantas veces, de tantas formas, hasta que siento que estoy satisfecha, y mis manos me ayudan a apartarla de mi rostro solo unos centímetros.
-Te amo- le digo mirándola a los ojos, inspeccionando esas hermosas gemas verdes que tiene- te amo tanto que duele.
Ella no dice nada, toda sonroja y con los ojos viéndome detenidamente.
-Te amo- le repito ara asegurarle que o que escucho no fue una ilusión- te amo, Anna.
-¿Estas bien?- me pregunta con timidez acariciando mi mejilla pero sin alejarse demasiado.
-Sí, ahora lo estoy- digo al momento que asiento- escucha, yo… yo soy tan idiota, y terca, y orgullosa. Y… y fue mi culpa que Hans me engañara.
-¿Qué? No, no, no, no- comienza a negar alejándose de mí y negando con su cabeza como si lo que dijera fuera estúpido.
-No, escúchame, ¿Si? Solo… escúchame.
-No amaba a Hans, lo tenía como si fuera mi adorno. Estaba tan feliz de tener un novio como él- comienzo a explicar mientras me agarro la frente- él era todo lo que una princesa quería tener ¿Sabes? Era guapo, atento, educado, tenía una enrome casa con grandes influencias, era perfecto, eso creía. Pero él tiene razón, no lo amaba… creía que sí, pero era mentira… amaba… amaba "Ser perfecta" tener el novio que combinara conmigo, no lo sé. Es difícil de explicar. Era como si… yo era como los demás esperaba que sea. Era la fotografía perfecta ¿Entiendes?- pregunto y veo en su rostro como está haciendo el esfuerzo por seguirme- claro que no me entiendes.
-No, si entiendo. Entiendo la presión social que debiste tener… que tienes. Lo he visto antes.
Me quedo callada sintiéndome el ser más idiota en el planeta. Tan egoísta, tan soberbia. Orquestándome mi noviazgo como una enorme mentira.
Yo lo sabia. En el interior de mi corazón, cuando lloraba por las noches por la traición. Sentía que lo merecía.
"Tengo lo que merezco"
-Aun así, Elsa, no fue tu culpa. Él pudo… hablar contigo, terminar si era necesario. Había otras salidas y…
-Él tuvo su culpa, sí, es verdad. Pero tiene razón, debo aceptar parte de la mía. Acepto eso… igual dolió…. Y luego enferme por un tiempo- recuerdo- la gente decía que estaba enferma por amor y yo me enojaba. Era solo una gripe mal curada pero coincidía con la ruptura de mi noviazgo, estaba tan molesta.
Digo mirando hacia arriba, recordándolo. Todas esas personas hablando a mis espaldas de lo triste que había sido todo.
-Ellos estaban tan equivocados. ¿Cómo iba a estar enferma por amor si no tenía ni idea de lo que el amor era?- pregunto mirándola- gracias, Anna.
-¿Eh?- me pregunta ladeando su cabeza, su expresión de confusión me causa ternura.
-Nunca me importo alguien como me importas tú. Si Hans no me hablaba por días estaba bien, si tu no lo hace me desespero y comienzo a preparar chocolatada para todos en la casa- confieso riéndome- Te hago regalos, te analizó para adivinar antes de que me digas que es lo que te gusta y que no. Intento incluirte en mis planes cuando pasa un tiempo sin verte y te extraño- admito sintiendo que me sonrojo- te extraño todo el tiempo. Quiero, de verdad quiero… que sientas que te quiero. Que sepas que eres importante… pero soy tan torpe y tan difícil que sé que a veces debes pensar que…
-Si sé que me quieres- se apresura a decir- yo si me siento importante para ti.
-¿De verdad?
-Sí, de verdad. Es decir, eres algo idiota ¿Ya sabes?- me pregunta y me hace sonreír- pero no la mayor parte del tiempo… porque, la mayor parte del tiempo eres… increíble. Todo el tiempo estas sorprendiéndome. Me escuchas todo lo que hablo, todo, y hablo mucho, recuerdas cosas que ni yo recordaba que te había contado. Los cuentos que armo me avergüenzan pero tú me los críticas con tanto cariño que ¡Dios! Me haces creer que seré una gran escritora algún día. No te espero un día pero llegas a mi casa con las excusas cuidadosamente armadas que aun diciéndolas te sonrojas, eres tan tierna- admite con cariño, la veo buscando más cosas por agregar- la mayor parte del tiempo eres tan buena y paciente conmigo. Tu voz es tan linda que haces que ame mi nombre más con solo nombrarme. Soy tan feliz cuando decides pasar el tiempo conmigo, cuando me elijes. No tienes idea. Me siento tan cómoda contigo.
-¿Te sientes cómoda conmigo?
-Sí, ¿que no estas escuchando todo lo que dije o…?
-No es suficiente.
-¿Qué?
-No quiero que te sientas cómoda conmigo, Anna. Quiero que te sientas amada por mí- le digo rodeándola con los brazos y su rubor vuelve a aparecer. Yo también siento que me muero de la pena- eres tan rara…
-Gracias- dice bajando la mirada.
-Te amo, Anna- le repito y sonríe pero no sube la mirada, en vez de eso apoya su cabeza en mi hombro y me abraza.
-Yo también, Elsa- habla sobre mi ropa- te amo.
Nota de autor
Tenkiu sou mach a todos los que me apoyan y siguen esta historia, Limay supero los 200 review y eso para mi son MUCHISIMOS comentarios, MUCHISIMA buena onda y MUCHISIMO apoyo.
Para mi es como mas de 200 veces que me dijeron que lo que hago es genial. Es decir
Me repitieron que soy genial MUCHISIMAS veces.
Muchas gracias, de verdad, casi que me hacen olvidar que nadie me paga por esto X,D
