Nunca sabes el motivo por el cual te odian, solo basta con decir que un depredador es malo y todos las presas la creen a la primera, sufrí mucho durante mis primeros días de escuela, eran pocos los depredadores que había en esa pequeña escuela a excepción de un lobo de pelaje tan blanco como la misma nieve y de una zorra de pelaje gris y de cola totalmente negra así como sus patas y manos, todos los demás se apartaban de nosotros como si de un momento a otro se nos antojara un aperitivo, era muy lógico que eso no pasaría y de ser así estos malditos collares nos darían una buena descarga eléctrica.

En la hora del descanso solía apartarme para tomar mis alimentos pero el lobo y la zorra al parecer se conocían, el tiempo que pasaban juntos y las bromas que solían hacerse, fue la chica quien me vio y le dijo algo a su acompañante, no quería ser grosero pero prefería estar solo a estar con alguien, la abuela había dicho que ir a la escuela sería bueno para mí y lo que menos quería era decepcionarla.

"Hola chico, ¿podemos sentarnos aquí contigo?"- aquella chica y su acompañante estaban justo a mi lado, realmente debía estar tan concentrado en mis pensamientos como para no darme cuenta cuando venían hacia mí.

"claro"

"que grosera soy, mi nombre es June y él es mi hermano Julián"

"pero si ustedes…..son diferentes"

" y esa es la razón por la que nos odian aún más" – la voz del lobo aunque aún era cachorro sonaba más como la de un joven lobo, entendía lo que era la discriminación y lo supe por las malas, solo bastaron unos días para darme cuenta el miedo que causaba mi familia en FoxVille, aunque era un pueblo para zorros, lobos y demás carnívoros de la familia canina hace poco habían comenzado a llegar presas como llamas, caribúes e incluso conejos, según nuestro alcalde esa era buena oportunidad para convivir en armonía con otras especies, y esa había sido una mala idea, el crimen había aumentado y los depredadores habíamos pagado el precio.

Después de esa pequeña charla habíamos regresado a nuestra aula para terminar nuestras clases, habíamos ido a casa juntos e incluso nos dimos el lujo de pasar a una dulcería para una golosina, creía que era el comienzo de una amistad que compensaría mi soledad, que equivocado estaba, al día siguiente pensaba en invitarlos a mi casa puesto que le había pedido permiso a la abuela para llevar amigos, ese día al llegar a nuestra aula la profesora anuncia que June y Julián ya no asistirían más a la escuela, ellos junto con sus padres habían sido arrestados, al parecer el padre fue culpado de asesinato, creía que era cosa del destino, la soledad a la que estaba condenada desde la muerte de mis padres, era tan injusto para los depredadores, ser culpados de crímenes que podrían haber cometido las presas, eso me recordaba el incidente de FoxVille , una vez más me recordaba que tenía que ser fuerte y que algún día esperaba las cosas cambiaran para bien.