NARRA QUINN
—Por mucho que amaría quedarme nadando contigo, deberíamos entrar y prepararnos para la fiesta. Tengo que lavarme el cabello.
Gemí en protesta con mucho desagrado, esperando que funcionara.
—No esa jodida cosa, por favor.
—Quinn, vamos, sabes que tenemos que ir. Yo tengo que estar allá. Brody dijo que éramos sus invitados de honor, y espera que estemos allí, específicamente nosotras. ¿Qué tan grosero puede verse si no aparecemos?
Puse sus piernas alrededor de mi cadera y la sostuve contra mí mientras andaba por la brillante agua de nuestra pequeña playa. Tal vez la negación sería más efectiva ya que ella no iba a escuchar mis quejas.
—Te voy a mantener aquí afuera, en este hermoso mar conmigo para siempre. —Mordí la punta de su oreja y le di un golpecito a su lóbulo con mi lengua, probando la mezcla de su piel y la sal del agua.
—Para siempre, ¿eh? — Respondió, dándome acceso a su cuello al inclinar su cabeza a un lado.
—Así es. — Aproveché su oferta y succioné su hermoso cuello, la marca que hice en nuestra noche de bodas ahora era solo un ligero rubor. Con sus manos agarrando mis hombros y sus largas piernas alrededor de mi cadera, la tenía exactamente donde la quería. Ahora, solo si pudiera sacar de su cabeza la jodida fiesta de cócteles a la que estaba exigiendo que asistiéramos, mi futuro cercano sería perfectamente arreglado. Flotando en el océano y absorbiendo el sol con mi dulce chica en mis brazos —. Sip. Aquí contigo para siempre, no en una puñetera fiesta arrastrándome con idiotas.
Ella suspiró pesadamente, más como si estuviera totalmente llena de mí, pero descansó su frente contra la mía, y la sacudió de lado a lado.
— ¿Qué voy a hacer contigo, Fabray?
—Tengo algunas buenas ideas si tú realmente te quedaste sin ellas. — Apreté las dos mitades de su delicioso culo y la presioné contra mi polla.
— ¿Así que, sexo a cambio de llevarme a la fiesta? — Movió sus caderas hacia arriba y abajo, rosando nuestros pechos y empujando contra mi longitud bajo el agua, dándome una erección instantánea, y me dirigí hacia la orilla.
Ya había hecho este coger y cargar desde la playa hasta la casa un par de veces desde que habíamos llegado aquí. Siempre terminaba de la misma manera. Sexo volcánico. Jodidamente extraordinario. El premio final en la intimidad con la persona que amaba, llevándome al nirvana con ella. Un lugar que solo había encontrado con Rachel.
Con ella agarrada a mi cuello y acariciándola mientras nos llevaba a nuestra villa, estaba bastante segura de que no tendría que preocuparme por esa estúpida fiesta en unos minutos más.
— ¿Eso es lo que vas a usar para la fiesta?
Mi pregunta me hizo ganar un ceño fruncido, y una espalda rígida se volvió hacia mí con un movimiento de su sedoso cabello.
Demasiado para la agradable cogida después-de-nadar de hace dos horas. Bien podría haber sido hace dos años, porque justo entonces estábamos alistándonos para ir a la puñetera fiesta de cócteles de Weston en la ciudad.
— ¿Por qué, Quinn, estás diciéndome que no me veo bien con este vestido? — Su tono frío, mientras se aplicaba sombra de ojos en el espejo del baño.
—Luces mucho mejor que bien, y esa es la parte que me preocupa. — Rachel estaba sexy y fuera-de-los-limites todo el tiempo, pero ese pequeño vestido negro iba a matarme esta noche. Énfasis en pequeño. Era una creación sedosa similar a una túnica amarilla y azul, con una impresión del Partenón en ella. Esa parte estaba bien. Era la corta longitud de la cosa, exhibiendo sus largas y bronceadas piernas de una manera que cualquier hombre y mujer que la viera tendría un pensamiento… y solo uno. Como amaría tener esas piernas envueltas alrededor de mi polla.
—Te preocupas demasiado. Es solo un vestido babydoll de verano. Estamos de vacaciones en la playa, por el amor de Dios. Estoy vestida para la ocasión.
¿Un vestido babydoll? Jodido infierno y condena. Estaba segura de que esta noche envejecería permanentemente. Por unas cuantas razones. Una era la casualidad de tener una esposa hermosa que atraía la atención cada vez que estábamos en público, sin importar cuán apagado estuviera su ánimo. Otro era el destino, y la multitud con la que estaríamos mezcladas esta noche. No podía pretender estar feliz sobre eso, pero sabía que estaba en minoría y debilitada cuando se trataba del modelaje de Rachel.
Me imaginé lo que podría decir a la gente que conociera en la maldita fiesta, mientras me sentaba en la cama y metía lo pies bruscamente en mis zapatos. Hola, soy Quinn Fabray, encantada de conocerlo. Mi esposa es una de las modelos de Weston. ¿No es encantadora sin su ropa puesta? Estupendos senos, lo sé. Oh, confié en mí, lo sé. *Guiña* ¿Qué foto de ella prefiere? ¿La de sus senos o ésta donde realmente puedes ver la curva de su sexy trasero? Arrastré la mano sobre mi barbilla en señal de frustración.
Simplemente absorber el contenido de mi encuentro social imaginado era un poco más de lo que podía soportar, así que traté de distraerme pensando en esta tarde de nado con ella, en su lugar. No ayudó mucho…
Weston, uno de sus amigos fotógrafos, nos había invitado a su casa, que había resultado estar en Porto Santo Stefano. Jodida y maravillosa suerte. Rachel estaba decidida a llevarnos allí, así que supongo que me perderé una malditamente buena noche disfrutando con mi chica debajo de las estrellas.
Fui sacada de mis pensamientos por su mano fría en mi cuello y una expresión preocupada en su hermoso rostro. ¿No sería maravilloso si pudiera besarla sin sentido hasta que se olvidara sobre ir a esa fiesta?
—Por favor, no dejes que esta fiesta arruine nuestra noche. Es solo gente de la industria a la que se le ocurrió organizar una reunión mientras estamos aquí. — La mirada suplicante que medio tiró de mí, haciéndome sentir culpable por no apoyarla con su trabajo.
—Lo siento, nena. Estoy tratando de apoyarte aquí, pero me temo que soy muy mala en eso. Me enfurezco cuando otros hombres se fijan en ti. Quiero matar primero y preguntar después cuando veo cómo te observan. — Sacudí la cabeza hacia su vestido "babydoll" —. Y contigo usando eso, sé que estoy bien y verdaderamente jodida para una noche de tortura.
—Muchos de mis fotógrafos son gays, Qunn. — Pude sentir que en sus pensamientos internos me llamaba idiota posesiva, a pesar de que sabía que no llegaba a ese punto todavía. No todavía… pero suponía que la presionaría a hacerlo si seguía con eso.
— ¿Sin embargo Weston no lo es, o sí?
Ella suspiró pesadamente y presionó sus labios en mi cabello. La alcancé y la puse en mi regazo, enterrando mi cara en su cuello.
—No tenemos que quedarnos demasiado, Quinn. Solo lo suficiente para parecer educadas y saludar a todos.
— ¿Lo prometes? — Sabía que estaba actuando como una idiota, pero por lo menos estaba siendo honesta acerca de lo que sentía —. No te comparto con los demás del todo bien, y no me voy a disculpar por eso — murmuré en su oído.
—Lo prometo, dulce esposa. — Me ofreció sus labios —. Solo dame una palabra clave cuando estés lista y nos iremos.
— ¿Ves? Tú vas y me dices algo como eso, y me haces sentir como una bruta insensible. — Metí un rizo suelto detrás de su oreja —. Eres tan hermosa, y no únicamente en el exterior. — Puse mis dedos sobre su corazón —. Aquí eres hermosa.
Su expresión se suavizó.
—Te amo demasiado, Quinn, incluso cuando estás siendo una bruta insensible. —Me condujo hacia sus labios con una mano debajo de mi barbilla.
—Lo sé… y cuento mis bendiciones cada día que lo haces.
— ¿Así que, cuál es tu palabra clave?
Lo pensé por un momento y vino a mí en un destello brillante.
—Simba.
Se rio y sacudió la cabeza despacio hacia mí.
—Entonces, es Simba.
NARRA RACHEL
—Bella, luces maravillosa, el brillo en tus mejillas, todo, es completamente perfecto. — Brody, me besó en las dos mejillas como de costumbre, luego me sostuvo en un abrazo —. Hermoso vestido. Puedo ver que el matrimonio y la maternidad armonizan contigo, querida.
Pude sentir la mano de Quinn en mi espalda, suave y relajada ante mi amistad con Brody, un encuentro apropiado. Tal vez perdió su paranoia de que Brody trataría de tener algo conmigo cada vez que me fotografiara. Quinn no entendía que Brody no era de esos. Él era un fotógrafo profesional haciendo un trabajo conmigo, y nada más. Bueno, nada más que un trabajo y amistad platónica. Siempre había sido amable conmigo, y me gustaba trabajar mucho con Brody Weston. Esperaba que Quinn pudiera ver eso, esta noche, mientras interactuábamos.
—Lo hace, Brody, y creo que no podría ser más feliz. — Me incliné hacia Quinn, alentándola a que hablara.
—Sr. Weston, gracias por la invitación. Hemos estado esperando por esto todo el día. — Mintió Quinn con fluidez, ofreciendo su mano, jugando el rol de la dama social a la perfección, con lo cual era muy hábil. Supongo que lo hizo por su amor hacia mí. Sabía que ella no quería estar aquí más de lo que me quería modelando. Gesticulé un gracias, solamente visible para ella. Me besó en el cuello y susurró en mi oído—: No te olvides de Simba, nena. — Luego se fue a conseguir bebidas para nosotras.
Brody me dio un tour por su elegante villa resort del siglo XVII mientras que yo quedé maravillada con todo el arte. Él tenía un cuarto completo dispuesto como galería de sus fotografías. Había un par mías allí. Una donde estaba en una silla formal con una rodilla subida, estratégicamente colocada, mi expresión lejana y pensativa. La otra pose era una recreación vintage de una chica Ziegfeld Follies con una boa de plumas y algunas zapatillas de satén. Era uno de los primeros retratos para los que había posado y realmente pensé que estaba muy bien organizado.
—Es una hermosa pieza, bella. Supe cuando hicimos esas series, que tenías un don. — Brody se paró detrás de mí, admirando la imagen que había creado conmigo como tema.
—Estaba tan nerviosa al posar, pero me hiciste reír cuando me dijiste que imaginara a Iggy Pop en un vestido. — Me encogí de hombros —. Eso rompió el hielo y después de eso estuve bien.
—Eso funciona para mí todo el tiempo, bella.
—Bueno, Iggy Pop en un vestido es divertido, así que buen trabajo, Brody. —Reímos juntos e hicimos nuestro camino de vuelta al salón principal.
¿Dónde estaba Quinn con mi bebida? Escaneé la sala buscándola, pero no vi su alta forma entre la multitud en ningún lugar. Y necesitaba agua.
—Ella está hablando con Carolina y Rogelio, mis amigos — dijo Brody, comprendiendo correctamente mis problemas para encontrar a Quinn —. Creo que han descubierto que ya se eran familiares.
¿En serio? ¿Quinn conocía gente en esta fiesta? Supuse que no era tan malo como ella había dicho que sería. No podía esperar por echarle en cara sus quejidos por venir aquí.
—Oh, eso es genial. Los iré a conocer. Pero primero, necesito algo de agua. Estoy realmente sedienta después de pasar demasiado tiempo nadando en el mar hoy. Debe ser por toda la sal.
—Ven conmigo, bella, cuidaré de ti
Una hora después estaba preparada para dejar este puesto de tacos. Desafortunadamente, era la única que me sentía de esa manera. Quinn y su vieja amiga, Carolina, se sentaron lado a lado en un sofá riendo y hablando de las elecciones Italianas y todo en medio; desde las mejores pistas de esquí en los Alpes Italianos hasta los zapatos Ferragamo. Se veían como si estuvieran teniendo un gran tiempo juntas. Yo, por otro lado, estaba atrapada esquivando las miradas inapropiadas que venían de Rogelio, quien aparentemente no se rendía al tratar de conseguir una buena vista de lo que había debajo de mi vestido. Él no estaba con Carolina como había asumido, tampoco. Rogelio estaba con otra mujer llamada Paola, una modelo Italiana que había visto en fotos, pero que no había conocido antes de esta noche. Ella me miraba fijamente también, casi tanto como Rogelio, pero por diferentes razones. Rogelio era solo un cretino, pero Paola me veía como una amenaza. Ella no tenía que preocuparse por mí, sin embargo; estaba segura de no estar interesada en lo que estuviera haciendo: prácticamente despatarrándose sobre Rogelio, dejando que la manoseara. ¿Iban a empezar a follar en frente de todo el mundo? ¿Ese cretino lujurioso y la zorra exhibicionista son con los que tengo que conversar? No era justo.
Quinn era ajena ante eso.
Me moví en el asiento y jugueteé con el dobladillo de mi vestido. Deseando que fuera más largo para cubrir más de mis piernas. Quería ir a casa y arrastrarme dentro de la cama, pero Quinn no había entendido mis insinuaciones sutiles cuando había frotado su pierna o apretado su mano. Ella solo se mantenía flotando alrededor como si pudiera hacer esto por horas. ¿Qué demonios le había pasado? Usualmente no era habladora, pero por todas las intenciones y propósitos que tenía seguramente esta noche sí lo era, en esta fiesta, a la que me había rogado que no la arrastrase.
No se me escapó que Carolina era una mujer hermosa, tampoco. Elegante, y esbelta, es esa forma Europea que intimidaba como el infierno a mis curvas de embarazada, las cuales solo crecerían más, y se pondrían más curvadas en los meses siguientes.
Acaricié la pierna de Quinn.
Se volvió hacia mí y sonrió, cubriendo mis manos con las suyas.
Y volvió a su conversación con Carolina, descartándome con una cepillada afectiva de su pulgar sobre mi mano.
Un camarero trajo una bandeja con helado y no pude resistirme a tomar uno, mientras que todo el mundo lo rechazó.
El rico helado de chocolate congelado sabía cómo el paraíso. Por fin pude disfrutar algo aquí, mientras que el resto apestaba.
Paola chasqueó hacia mí.
—Demasiadas calorías en el helado. Yo nunca me lo permito.
Bueno, de seguro te permites ser una gran perra, Paola.
— ¿En serio? Yo lo hago. En realidad, mi doctor en Londres me dijo que empezara a ingerirlo. Entre más calorías pueda ingerir, mejor. Será más saludable para mi bebé si gano algo de peso. — Sonreí cálidamente y metí otra cucharada llena de helado en mi boca. ¡Pon eso en tu pipa y fúmalo, estúpida vaca!
Ella entrecerró sus ojos hacia mí.
— ¿Estás embarazada?
Froté sobre mi vientre, que debido a la forma de mi vestido, era casi invisible.
—Sip. Y casada. — Levanté mi mano y mostré mi anillo —. Soy muy afortunada; a veces pienso que debí haberme ganado la lotería de la vida. — Me apoyé en el brazo de Quinn con una caricia afectuosa de mi mejilla.
Sentí más que una pequeña satisfacción cuando puso los ojos en blanco hacia mí y resopló al irse a conseguir una bebida. Rogelio simplemente rio disimuladamente de manera silenciosa y ajustó su erección, ahora que eso estaba a la vista. Ugh. Sáquenme de este maldito lugar.
Quinn estaba tan sumergida en lo que estaba diciendo, la mirada en su rostro era vacía cuando lo interrumpí y dije:
—Simba llamó y dijo que es una emergencia.
— ¿Qué? — Preguntó, parpadeando.
Endurecí mi expresión e intenté de nuevo.
—Simba necesita que vayamos a casa.
— ¿Lo necesita?
—Él dijo ahora, Quinn.
Quinn nos condujo a casa mientras yo hacía en puchero en el asiento.
— ¿No te estás sintiendo bien, cierto? — Preguntó después de largos minutos de silencio.
— ¿Qué te ha hecho pensar eso? — Miré por la ventana, a las bonitas luces en jarrones fuera de las casas. Era una decoración local que habíamos descubierto en nuestro viaje aquí. Deseando cosas en las jarras. Ponías tus deseos en pequeñas tiras de papel que ardían por la vela dentro de la jarra. Mientras las palabras eran consumidas por el fuego, tu deseo era mostrado en el mundo espiritual para tal vez ser cumplido. Deseo nunca haber ido a esa fiesta.
—Bueno, no parecías estar en modo social allí.
—Bueno, tú seguro lo estabas. — Crucé mis brazos y la miré.
— ¿Qué? Solamente estaba teniendo una conversación con una vieja amiga. Gracias a Dios que había alguien con quien pude hablar, o hubiera enloquecido. Recordemos que no quería ir a esa jodida fiesta en primer lugar, Rachel. Solo se convirtió en algo más bueno de lo que imaginaba.
— ¿Cómo conociste a Carolina? — Odiaba ese sentimiento de inseguridad preguntándole sobre ella. No quería saber si habían sido más que "amigas", pero tenía que ser consciente de esa fuerte posibilidad.
—Nos conocimos cuando estaba en un importante trabajo para Italian PM hace años. Ella es una asesora cultural para el gobierno — lo dijo un poco demasiado rápido, como si estuviera lista para decirlo cuando yo lo preguntara.
Sentí cierta evasión de su parte. La forma en la que estaba actuando me recordó esa noche en la Gala Mallerton cuando la rubia "ella sale con alguien solo una vez" estaba compitiendo por su atención.
Mi corazón dio un pequeño salto y sentí celos ante el pensamiento de Quinn y Carolina estando juntas en algún punto del pasado. Se la había follado. Lo sabía.
—Oh… — No podía pensar en una mejor respuesta. Solo quería ir a la cama y alejar los desagradables pensamientos de mi mente.
No esperé a que Quinn viniera y abriera mi puerta cuando llegamos a la villa. Solamente salí y me dirigí hacia los escalones.
No fui más lejos cuando unos brazos fuertes me agarraron por detrás, presionándome contra su firme y suave cuerpo.
— ¿Adónde crees que vas? — Ella acarició mi cuello y presionó sus pulgares contra mis clavículas seductivamente. Mi cuerpo respondió inmediatamente, mis pezones de endurecieron y convirtieron en picos que me dieron la ahora familiar picada de dolor cuando sucedió.
—A la cama, Quinn. — Sabía que había notado que estaba poniendo mala cara. No me importó. No podía evitar la forma en la que me sentía: celosa, insegura, y más que un poco herida.
—No aún, mi bella. — Besó detrás de mi oreja, el sonido áspero del deseo evidente en su tono —. Fui a tu fiesta y me comporte bien, y ahora tendré la cita que quería contigo en la playa en primer lugar.
Mi rigidez se derritió con sus palabras, y giré para darle la cara, metiendo mi rostro en su cuello, respirando su aroma de especias y colonia que me habían capturado desde el primer día.
—Fue una fiesta desagradable — murmuré —. La odié.
Acarició mi cabello y besó la parte superior de mi cabeza.
—Lo puedo notar, pero puedo mejorarlo ahora — prometió —. Olvídate de la pretenciosa fiesta y ven conmigo.
—Así que, ¿no querías quedarte más tiempo para hablar con Carolina? Ustedes eran obviamente viejas amigas pasando un buen rato. — Mis palabras rencorosas se me escaparon ates de que pudiera detenerlas.
Me dio esa mirada vacía de nuevo e inclinó la cabeza.
—Nena, ¿eso qué significa?
Me encogí de hombros.
—Tengo el presentimiento de que tú y ella en el pasado… que ustedes dos tuvieron…
Sus ojos se abrieron como platos antes de que empezara a reír.
—Bien, lo entiendo ahora. Pensaste que Carolina y yo habíamos salido juntas. —Sacudió la cabeza lentamente hacia mí —. No, nena. Éramos solo amigas y colegas. Además, me lleva una década.
—Bueno, sigue siendo hermosa. Creo que su edad no le molestaría a ningún hombre o mujer.
Se rio un poco más.
—El hecho es que solo las mujeres lo harían para ella y yo no entro en ese tipo de mujeres, tú me entiendes no.
—Oh… bien, eso es bueno. Quiero decir… entonces eso tiene sentido. Espera, ¿Carolina es lesbiana? ¿A esa hermosa mujer no le interesan los hombres?
—Nop. Ella batea para tu equipo, nena. ¿Por qué crees que me senté entre ustedes? No quería que tuviera la oportunidad de estar demasiado cerca de mi hermosa esposa. — Me besó suavemente, dando pequeños mordiscos a mis labios —. No es que esté preocupado de que tú puedas cambiarme, ¿Pero por qué correr riesgos?
—Oh, Dios. Como si eso pudiera pasar. — Empujé su pecho y sacudí la cabeza —. Es la cosa más ridícula que he escuchado en mi vida.
— ¿Acaso no has aprendido que no corro riesgos contigo, querida? No lo hago, y nunca lo haré. — Su mirada era firme.
—Supongo que he aprendido un par de cosas esta noche… — Me sentí como una tonta, pero aun así, el hecho de que Quinn me había estado cuidándome en la fiesta en lugar de ignorarme, hacía que mis temores se dispararan —. Una de ellas es que el vestido no fue muy buena elección para llevar a la fiesta. — Levanté la mirada hacia ella tímidamente —. Es demasiado corto, y no lo usaré más cuando salgamos.
Ella dejo escapar un suspiro de alivio.
—Bueno, luces muy bien en él, pero no voy a negar que aprecio tu oferta. — Puso sus manos es mi trasero en un gesto posesivo —. Porque esto es mío — gruñó, mientras se inclinaba por otro beso lento, empujando su lengua dentro de mi boca en un enredo exigente que me mostró que estaba hablando en serio.
Yo era suya.
Cuando a regañadientes sacó su lengua de mí, me di cuenta de que no había acabado con su explicación.
—Pensé que iba a tener que sacar los ojos de Rogelio de sus cuencas en algún momento. Ver a ese chupapollas observarte casi me mató. Tuve que apartar la vista o probablemente él ya estaría ciego ahora… y yo estaría encerrada por eso en una cárcel Italiana. — Se encogió de hombros, no ofreciendo disculpas por lo que sentía. Quinn era una mujer muy honesta. Era algo que admiraba de ella, y que amaba. Acababa de aprender una valiosa lección sobre la confianza.
—Oh Dios mío, Rogelio era repugnante. Lo odié.
—Concuerdo con eso. — Me besó en la nariz —. Ahora dejemos de hablar sobre esa horrible fiesta, y tengamos la cita en la playa que tanto quería contigo. Quítate los zapatos, Sra. Fabray.
Mientras nos quitábamos los zapatos, me di cuenta de que Quinn había disfrutado cada momento de mi incomodidad. La titilante diversión en sus ojos verdes me lo dijeron. No podía negar que la orientación sexual de Carolina me dio alivio, pero no era lo suficientemente tonta como para pensar que no me encontraría con una de las ex amantes de Quinn en el futuro. Pasaría, y yo tendría que lidiar con eso cuando sucediera.
— ¿Qué estamos haciendo en la playa? — Pregunté, mientras ella me conducía sobre la fría arena bajo mis pies.
—Teniendo nuestra cita. Confía en mí, nena. Esto es algo que había estado planeando para nosotras.
—Apuesto a que sí. Estoy consciente de que cuando dices cita te refieres a sexo…
Mis palabras se perdieron cuando dimos un giro en el camino de la playa y llegamos a la orilla. Las olas lamían la arena con los relajantes sonidos del agua moviéndose contra la tierra. Una luna plateada se elevaba sobre el agua, pero lo realmente hermoso era la gran cantidad de jarras de vidrio iluminadas con velas establecidas sobre la suave arena de la playa. Lo que parecían cientos de parpadeos a la distancia alrededor de una pila de mantas y almohadas. En un lado había un cubo con hielo y bebidas y lo que parecían ser pequeños postres y fruta fresca en una bandeja.
—Es hermoso, Quinn. — Apenas pude hablar al darme cuenta de lo que había hecho —. ¿Cómo hiciste… esto?
Nos condujo hasta las mantas y atrajo para sentarme a su lado.
—Fue mi idea — empezó —, pero necesité algo de ayuda para ponerlo todo. Franco lo organizó mientras estábamos en la fiesta.
Observé alrededor de nosotros, imaginando si el cuidador de nuestra villa estaba en la oscuridad, esperando por un vistazo.
—Sé lo que estás pensando, pero no tienes que preocuparte, nena, Franco no está en los arbustos observándonos, confía en mí.
Reí nerviosamente.
—Bueno, si Franco está en algún lugar en los arbustos, creo que va a ser espectador de un jodido bueno show.
—Ahora eso es lo que me gusta oír. Mi chica aceptando la idea de una cogida caliente en la playa — susurró burlonamente en mi oído, su lengua chasqueando hacia afuera para lamer la punta —. Te gusta mi sorpresa.
Mi cuerpo cobró vida instantáneamente, necesitándola demasiado. Quinn podía ponerme caliente con una simple mirada o un toque. Levantó la mano y trabajó en el nudo desordenado que sostenía mi cabello y lo desató. Se estaba volviendo buena en desatar mi cabello. Sonreí al verla encontrar los ganchillos y jalar de ellos, sabiendo cómo iba a coger mi cabello en puñados y utilizarlo para dominarme cuando estuviéramos adentradas en el sexo.
—Estás sonriendo — murmuró, mientras seguía trabajando en mi cabello.
—Amo verte haciendo cosas simples.
Mi cabello cayó libre.
—Esta no es una cosa simple para mí — susurró, pasando los dedos de sus dos manos por la longitud enredada. Su mirada se oscureció mientras se centraba en mis labios —. Lo es todo.
Dejó caer sus labios contra los míos, buscando la entrada con su lengua, trazando mi boca abierta con gran cuidado. Con sus dos manos cogió mi cabello y tiró, forzándome a arquearme contra ella, a ofrecerme.
—Lo eres todo, Rachel — susurró bajo, arrastrando su boca hasta mi garganta, y luego moviéndola más abajo, sobre la seda de mi vestido hacia un pecho. Se concentró en mi pezón y lo encontró con sus dientes, sujetándolo entre las capas de tela y sus dientes.
—Oh… Dios. — Gemí ante la aguda mordida de placer. Ya caliente por su tacto mientras me escurría rápidamente. En un momento, ella me había trasladado al lugar en el que no quería pensar en nada excepto el viaje sensual al que me estaba llevando. Era tan buena amándome, tan buena en todo lo que hacía —. Tú eres mi todo, Quinn. — Mi propia voz sonó jadeante incluso para mis oídos.
Sentí sus manos levantando mi vestido, y luego una fresca brisa pasando sobre mi piel cuando ella lo pasó sobre mi cabeza. Y estuvo fuera.
—Eres mi diosa. Aquí mismo, ahora… de esta manera. — Me acostó sobre las mantas y se cernió sobre mí, sus brazos rectos a los lados, encerrándome, devorándome con ojos hambrientos —. Adónde debo ir primero… — murmuró —. Quiero todo de ti a la vez.
No me importaba qué tomara primero. No importaba. Nunca importó. Cualquier cosa que hiciera, yo la quería. La necesitaba en ese momento.
Moví mis manos hacia los botones de su camisa y empecé a desabotonarlos.
Ella sonrió perversamente hacia mí. Quinn amaba que la desvistiera. Amaba verme succionando su polla. Amaba ver su polla penetrándome. Donde fuera.
Empujé su camisa por sus hombros, desistiendo cuando no se movió más porque sus palmas sobre las matas evitaban que pudiera quitarla, y empecé con sus pantalones, frustrándome más cuando solo pude empujarlos debajo de su tenso trasero.
—Mi nena está frustrada… dime qué es lo que quieres — ordenó.
—Te quiero desnuda para que pueda verte — jadeé, moviendo mis manos dentro de sus bóxers hasta agarrar su polla que estaba dura como una roca. Dura como hueso y envuelta en piel aterciopelada, quería esa perfecta parte de su cuerpo en mi boca donde podría succionarla y acariciarla hasta que ella se viniera abajo por lo que le había hecho —. Quiero tu polla. Te quiero a ti.
—Jodido infierno — gimió, sus ojos con una salvaje necesidad mientras su cuerpo se sacudía, se deshizo de la camisa y sujetador violentamente, y pateó los pantalones y los bóxers en un giro agresivo que la dejó respirando hacia mí con una mirada de cruda y furiosa posesión —. Te amo demasiado.
Quinn empujó hacia arriba mi sostén y cogió ambos senos en sus manos, inclinándose para chupar la punta de los picos, enviando un camino de calor fundido directo hacia mí centro. Estaba completamente lista para su polla, pero sabía que aún no la conseguiría, sin importar cuánto rogara.
Quinn se hizo cargo del ritmo.
Arqueando mi espalda con sus manos, encontró el cierre de mi sostén, abriéndolo fácilmente, antes de arrojarlo a algún lugar de la playa. Ella gruño de placer cuando volvió a mis pechos, probándolos implacablemente con las puntas de su barbilla enmarcando la lengua más suave que sabía exactamente cómo chupar y lamer, llevándome a una frenética y desesperada necesidad.
Sus manos se enredaron en el vestido de baño blanco que usaba debajo de mi vestido y encontró mi sexo con un toque demandante.
—Todo mío — dijo ásperamente, empujando un largo y grueso dedo en mi interior.
Me arqueé en su mano y grité cuando dobló su dedo para encontrar mi punto dulce, cerrando la brecha entre el placer y el orgasmo que me había hecho desear desesperadamente.
Ella me hizo todo esto en pocos segundos.
—Quinn, por favor — supliqué.
Su respuesta fue deslizar su pulgar sobre mi clítoris mientras trabajaba con su dedo mi pasaje hacia un orgasmo cegador. Uno que me dejó estremeciéndome y temblando debajo de ella, jadeando por aire.
—No mires hacia otro lugar. Quiero tus ojos en mí después de que te hice venir. — Rechinó los dientes —. Quiero ver tus ojos emitiendo fuego y tus piernas sacudiéndose cuando entre en ti, haciéndote gritar mi nombre. — Sus dedos me acariciaron suavemente ahora, trayéndome del placer torrencial, totalmente cautivada por su necesidad de poseerme.
—Quiero hacer que te vengas. — Jadeé hacia ella, tomando su polla en mi mano y acariciando arriba y abajo la cubierta aterciopelada, amando el fuerte siseo que emitió cuando hice contacto.
—Lo harás — prometió oscuramente.
Mi parte inferior fue bajada por mis piernas y un beso fue reverentemente plantado en mi montículo. A menudo era la última cosa gentil que hacía antes de que las cosas se pusieran sucias y perversas. Casi como una afirmación final para hacerme saber que me amaba, y para no olvidarlo cuando las cosas se pusieran salvajes. Mi diosa del sexo rabioso tenía una consciencia preocupante, había aprendido. Eso solo me hacía amarla más, cuando mostraba su cuidado hacia mí.
Ella no tenía que preocuparse, sin embargo. La aceptaba malvada o gentil… o como fuera.
Quinn me giró sobre mi costado y puso su cuerpo opuesto al mío, alineándonos de tal manera que podía tener su polla en mi boca y su boca podía tenerme. Levantó mi pierna y se tomó su tiempo besando el interior de mi muslo, probando lentamente mi sexo como si fuera un manjar que quería saborear.
Tomé su gruesa longitud en mi mano y la acaricié, añadiendo un pequeño giro en la punta, sabiendo cómo la volvía loca. Gimió contra mi sexo cuando lo llevé a mi boca y la cerré alrededor de la amplia cima de su polla. Lo atraje hondo y deslicé mi mano en tándem para tomar el ritmo que sabía que amaba. Chupar… giro… acariciar… deslizar.
La llevé conmigo, disfrutando la tensión en sus muslos y abdomen, los sonidos y palabras que salían de su boca, amortiguados por sus labios presionados entre mis piernas, construyéndome hasta que alcancé un pico donde todo se convirtió en un remolino de sexo y placer imposible de describir con palabras. Las dos nos perdimos en un hermoso frenesí de camino a encontrar nuestra cima juntas.
—Tan bueno… oh mierda, esto es tan bueno. Chupas mi polla… tan bien, nena… —Los jadeantes gemidos de Quinn me sacaron de mi propio remolino de placer, lo suficiente como para mover mi cuerpo.
Amo chupar tu hermosa polla. Me revolví alrededor y me arrodillé entre sus piernas, tomando su dura carne, en largas chupadas que llegaron a chocar contra la parte posterior de mi garanta. Cogí sus bolas en mi otra mano y las apreté, sintiéndolas tensarse, preparándose para darme lo que quería de ella.
—Mierda, mierda, mierda…voy a venirme en tu boca. Rachel... — se atragantó, sacudiendo sus caderas en cortos balanceos, follando mi boca. Sus manos agarraron mi cabello en puñados, sosteniéndome contra su polla… mientras vaciaba su esencia caliente por mi garganta.
En ese instante final, mientras esperaba por ella, porque así era como Quinn lo necesitaba de mí; dijo mi nombre en un desesperado grito para que la mirara.
Levanté mis ojos y encontré el verde de los suyos empezando a bajar sobre mí, hechos trizas en una ardiente brillantez, llenos de amor… por mí.
—Te… amo — me dijo en un rugido, que sólo podía ser descrito completamente como un éxtasis agónico.
Lo supe porque eso era exactamente lo que ella me hacía.
Horas después, y más orgasmos de los que creí posibles, estaba recostada entre los fuertes brazos de mi mujer con el suave sonido del mar contra la arena, y el parpadeo de las velas en las jarras iluminando la noche a nuestro alrededor, con un suave resplandor. Tenía más felicidad y amor del que había experimentado en toda mi vida, y ahora entendía lo afortunada que era de tener ese amor.
¿Cómo podía alguna vez vivir sin ella ahora? ¿Qué me sucedería si alguna vez la perdía? ¿Podría sobrevivir a algo como eso?
Quinn me había cambiado para siempre y no habría mal tono de esa campana. Nunca.
Cerré mis ojos y me concentré en donde estaba ahora. En nuestra propia cama-del-amor al lado de la playa, con Quinn abrazándome por detrás, sus manos acunando mi vientre mientras dormía.
Sosteniéndonos contra su corazón, protegiéndonos… amándonos.
Una cosa hermosa…
Estaba casi asustada de creer que eso me había pasado a mí.
Lo siento sé que me he tardado una eternidad en actualizar pero me han sucedido un par de cosas, primero sentimentalmente con una chica que sigue rompiendo mi corazón cada que quiere y luego esta que me volví a cambiar de escuela y me toco en la tarde y la escuela está a 1 hora 45 minutos de mi casa asique básicamente entro 3 días a las 12:05, 2 días a las 11:15 y salgo a las 6:45… no tengo tiempo de nada me levanto voy a la escuela regreso y hago mis tareas y duermo y así sucesivamente y los sábados son igual porque tengo que ir a mi taller…. Los domingos hago mis proyectos y reportes de mis prácticas de laboratorio así que ni siquiera tengo vida social…
Ryan: a tu pregunta de lo del bebé, lamento decirte que si tardara y si se lo que dije no abandonare la historia solo que mi tiempo es escaso :(
Shion16: la seguire continuando solo que no tengo mucho tiempo últimamente… :(
guest: si volveré aunque estare desapareciendo… lo siento :(
Guest: tratare pero no tengo mucho tiempo estos días :(
shion: si eres el mismo shion16 tratare de actualizar pero no se cuando y cuando lo siento :(
guest: wau no había contado cuando tiempo sin actualizar tenia en verdad lo siento solo necesito un poquis de paciencia.
Tratare de actualizar pronto… se acercan las vacaciones de semana santa y puede que termine la historia en esos días…
