A partir de este capítulo el narrador no será Neji, sino una tercera persona omnipresente.
Día 8
Era ya el octavo día de expedición. Neji se encontraba recostado en lo alto de un árbol, el día recién comenzaba. Había pasado la noche durmiendo en ese árbol pues con los peligros que lo asechaban en ese lugar, le pareció un poco más seguro descansar allí. El día anterior había terminado con sus provisiones, y aunque ya se encontraba en un lugar donde sería más sencillo encontrar víveres tenía que ponerse en marcha cuanto antes, pues lo último lo había comido la tarde anterior, así que muy pronto el hambre llegaría a él, y eso sería un problema. Así que, con eso en mente, comenzó a descender del árbol que le había servido de refugio, comenzó a caminar adentrándose cada vez más y más en aquel bosque.
Mientras caminaba, iba recordando cómo es que había llegado allí. En su mente se veía a él mismo caminando ya algo exhausto, su mirada perdida en la arena que durante siete días había sido lo único que lo rodeaba, llevaba caminando desde el alba, sólo se detuvo en un momento de la tarde para comer su última ración de comida. En ese momento el sol estaba por ponerse, cuando de repente ante su mirada se posó una mancha enorme color verde, que pronto reconoció como pequeñas plantitas llenas de vida. Levantó su mirada, y se encontró con el comienzo del bosque que había previsto, el contraste entre los dos ecosistemas era tan irreal que parecía sacado de un cuento, mientras una parte de ti podía estar en el bosque, la otra podía seguir permaneciendo en el desierto y así podías estar en ambos lugares al mismo tiempo. Entonces también cayó en cuenta de los peligros a los que podía enfrentarse, así que cautelosamente comenzó a adentrarse al bosque, y en cuanto el sol terminó por ocultarse, se subió a lo alto de un árbol para descansar y poder seguir caminando hasta el día de mañana, pues el peligro aumentaba aún más si se le ocurría seguir andando por el bosque durante la noche, así que, sin más, decidió recostarse en ese árbol y descansar, cosa que también necesitaba, si quería seguir con aquella misión.
Un ruido de entre los árboles lo sacó de sus pensamientos, rápidamente todos sus sentidos se pusieron alertas, inmediatamente identificó que el sonido estaba detrás de él, así que cautelosamente fue dando la vuelta al mismo tiempo que sacaba la única arma que portaba, una lanza metálica. Todavía no terminaba de girar cuando repentinamente un puma salió de entre unos arbustos que se encontraban cerca, Neji automáticamente empezó a correr tratando de escapar de él, tenía buena condición, pero los obstáculos que se iban presentando hacían que el camino fuera más difícil de lo que debería.
Sabía que no tenía que correr, pero en el momento en que apareció el puma, fue su instinto lo que lo hizo moverse, ahora se preguntaba donde carajos había quedado su mente analítica, que siempre pensaba de manera fría y calculadora las situaciones por muy peligrosas que fueran, no por nada era llamado genio, pero momentos atrás todo se había ido a la fregada y su instinto fue el que lo hizo moverse ¿Desde cuándo actuaba por instinto? Eso no tenía sentido. Mientras seguía corriendo frente a él apareció un rio, que el consideró su única salvación, comenzó a correr aún más rápido, cuando estaba a pocos metros de internarse al rio, el puma lo alcanzó y derribo. El puma no perdió tiempo y lo acorraló con su cuerpo, Neji por más que intentaba salirse del agarre no podía, cuando vio que el animal estaba dirigiendo sus afilados colmillos directo a su cuello no hizo más que resignarse. Él sabía que la misión iba a ser peligrosa, pero tampoco esperó que fuera a durar tan poco tiempo, fuera como fuera, había llegado a su fin, y sin más sólo se preparó para sentir la inminente mordida que le iban a proporcionar, cerró los ojos y esperó el ataque…
Un segundo, dos, tres, cuatro segundos, cinco, seis, siete… ¿No era ya mucho tiempo?
Abrió los ojos cuando sintió un peso muerto caer sobre él, para su sorpresa el puma estaba inconsciente. Con dificultad salió de debajo del animal. Cuando por fin pudo examinar con más detenimiento el cuerpo inerte del puma, su desconcierto aumento ferozmente. Sus ojos se posaron en el pecho del puma, donde de una manera tan limpia y mortal, se hallaba clavada una flecha, la punta no estaba a la vista, lo único que se podía apreciar era el astil de madera que esta llevaba. Su objetivo se mostraba de manera clara, el corazón del animal.
Neji buscó el origen de esa flecha, para cuando volteó ya era demasiado tarde, pues lo único que alcanzó a ver fue una forma humanoide que se alejaba a gran velocidad del lugar. Sintió su cuerpo estremecer, hasta entonces cayó en cuenta de que el puma le había rasguñado gran parte del brazo derecho, y este estaba sangrando de manera abundante. Aprovechó que estaba cerca del rio para enjuagar sus heridas, pero cada vez que las limpiaba nuevamente volvían a empaparse de sangre. Cuando dejo de emanar sangra de sus heridas, pudo darse cuenta que estas eran aún más profundas de lo que esperaba. Fue en busca de su mochila, revolvió todas las cosas hasta que encontró las vendas que necesitaría. Con sumo cuidado fue colocándoselas para que así las heridas sanaran.
Nuevamente se acercó al rio, ahora con cantimplora en mano, pues ya que no tenía comida de momento lo más importante sería mantenerse hidratado. Decidió que de momento descansaría ahí, estaba demasiado agotado, la carrera para escapar del puma había sido verdaderamente cansada, aún más cuando tu estomago está vacío y te acabas de despertar.
Comenzó a quitarse la ropa que llevaba puesta, pues que mejor para despejar la mente y relajar el cuerpo que una ducha con agua fría. Se notaba que el rio tenía buena profundidad, así que de un clavado se sumergió en él.
Estuvo nadando durante varios minutos cuando decidió que era momento de salir de allí, una vez fuera comenzó a vestirse nuevamente, cuando estuvo listo se dirigió al lugar donde había dejado su mochila, grata fue su sorpresa cuando vio que a un lado de esta se hallaba una especie de plato con una variedad de frutas asombrosas. Tal parecía que ese día no tendría que concentrarse en buscar comida. Las examinó con detenimiento durante un buen rato, su sorpresa aumentó cuando se dio cuenta que esas frutas las conocía, así que las comió con toda confianza, apartando unas para comerlas más tarde.
Cuando terminó de almorzar, decidió que era hora de seguir andando por el bosque. Tomó sus cosas y se puso en marcha. Mientras caminaba a su mente llegaron los sucesos de unas horas atrás, no tenía idea de lo que había pasado, aquí la única cosa clara era que Dysomia parecía ser la réplica de la tierra, pero además sabía que lo habían salvado, la interrogante era ¿Qué o Quién? Y ¿Por qué? Eso no lo sabía, sólo recordaba esa sombra en forma casi humana que salió corriendo por entre los arbustos, el detalle más claro que tenía era que se le notaban dos pequeños bultitos en su cabeza ¿serían sus orejas? No lo sabía, pero eso lo tendría que averiguar…
He aquí un nuevo capítulo, espero que les haya agradado, a las pocas personas que lo hayan leído, pues con lo que los dos primeros capítulos que había dudo que se hayan motivado para seguir leyendo.
Muchas gracias a quienes lo lean, trataré de actualizar pronto.
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