Ejem, ejem, buenas y santas compañeras de sufrimiento (wtf? ) por los Winchester jejeje. Quien dice sábado dice lunes vayan sabiéndolo desde ahora jajajaj
En serio, perdón por la demora, es evidente que no voy a tener que dar fechas, especialmente cuando se trata de un fin de semana ya que es obvio que ni siquiera vine por acá *sorry* Así que para no dilatar más esto dejemos que vuelva cuando pueda, y me obligaré a que no sean más de tres días, eso sí lo puedo prometer!
Por lo tanto, acá estamos con el capítulo 2 y antes de que puedan leerlo, mis más calurosas palabras de agradecimiento para
Inugami: AMIGA! La alegría que recibí cuando leí el primer review y vi que fuiste la primera lo sabes porque enseguida nos escribimos, jajaja. Pero quiero dejarlo bien claro por acá también: ME HICISTE MUY FELIZ con tu apoyo y tus palabras. Perdón por tu futura cuenta en el cardiólogo, jajajaj. No te me agotes tanto trabajando y disfruta de estos días de descanso. Te quiero un montonazo!
Sarah: gracias por tus palabras y bienvenida a esta historia!
Sav21samydeanspn: Hola! Gracias por agregar mi fic a favoritos y seguirla y dejar tu review, espero no decepcionarte cuando no encuentres wincest, yo nunca escribí ni escribiré pero si amas el amor de hermanos, eso seguro lo vas a encontrar.
EloraP: Gracias por agregarla a tus favoritos con tan sólo un capítulo leído! Me encantó!
Bien para terminar espero que les guste la imagen que elegí para esta historia (que oh, casualidad, jajaja, es la que corresponde al capítulo mencionado!
Ahora sí, no digo más nada para que puedan leer (y emocionarse, aviso, después no digan que no les dije nada, ya que sigue la angustia por varios capis más,jejejej)
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
…Porque aunque fueran condenadamente buenos en lo que hacían, por herencia y por elección, saberse unidos, estar juntos y confiar ciegamente en el otro era por lo que ambos luchaban con más fuerza por sobre ninguna otra cosa. Y eso lo confirmaba cada vez que uno de los dos resultaba herido, la estabilidad lograda dentro del formidable dúo que se complementaba como nunca antes hubiera visto en dos personas aparentemente opuestas se desequilibraba lentamente como cuando una grieta comienza a abrirse paso en la firmeza de un lago congelado después del golpe inesperado de un enorme peso.
-¡Dean!-reclamó con firmeza dando un pequeño sacudón en el hombro tenso del hermano mayor intentando desesperadamente rescatarlo de esa parálisis de pánico en la que había caído cuando la otra mitad de su alma comenzó a desvanecerse a pesar de la fuerza con la que intentaba retenerla en el cerco amoroso de su abrazo…
Supernatural
…El joven Winchester levantó la mirada lentamente hacia Bobby, sus ojos llenos de lágrimas reflejaron el agradecimiento y el alivio que calentó su interior helado de miedo cuando las palabras y el silencioso mensaje de apoyo y protección de alguien que compartía con él la preocupación por Sam llegaron hasta su cerebro aturdido, una leve sonrisa en respuesta a esas palabras comenzó a formarse en sus labios mientras intentaba calmar los latidos frenéticos de su corazón para que el hermano mayor pudiera hacerse cargo nuevamente de todo.
Su responsabilidad, su razón para seguir adelante, la otra mitad de su ser yacía indefenso en sus brazos y la certeza de esa debilidad clavándose como un puñal en su corazón sumados al desconcierto y la sorpresa por el repentino ataque traicionero de quien había sido su amigo habían agrietado la fortaleza que él siempre había sido.
Pero la mirada fuerte de su padre adoptivo, su sólida presencia confortando su dolor, el mensaje de tranquilidad y alivio transmitido por esa mano callosa apretando la base de su cuello más esos instintos arraigados en lo más hondo de su ser, trocaron el escalofrío pesado del miedo recorriendo su cuerpo en esa cálida sensación que todos llaman amor. Y el hermano mayor que desde que tenía uso de razón se había hecho cargo de la protección y el cuidado del chiquillo de cabellos castaños y expresiva mirada sintió nuevamente como- y a pesar de que el pequeño había crecido más de lo esperado-la misma convicción de ser quien lo protegiera contra todos, por sobre todo y sin importar el como renació en su interior con fuerza.
Y así como un alud se desliza por la ladera de la montaña hasta cubrir con su arrolladora presencia todo lo que encontrara a su paso, toda su responsabilidad, todos sus instintos protectores y todo el amor que sentía por quien tenía en su regazo le devolvieron a su alma atormentada la calma que había perdido en esos interminables minutos de temor.
Eso hasta que una voz fuerte y enérgica sobresaltó la velada calma lograda por los cazadores preocupados que, absortos como estaban en el cuidado y la atención del joven cazador herido, no se habían percatado de la aparición repentina de otras personas en el callejón.
-¡No intenten nada raro y levanten las manos! ¡Ahora!-ordenó la voz gruesa y profunda. Bobby levantó la vista hasta ese momento fija en sus muchachos y vio parados a un par de metros de la espalda de Dean a dos policías que estaban apuntando sus armas hacia ellos.
Obviamente, la escena que apareciera ante los oficiales cuando llegaran al callejón atraídos por el eco de gritos desesperados no era la mejor como para que ahora no estuvieran apuntándoles con sus armas. El cuerpo ensangrentado de Elle más dos hombres inclinados sobre el cuerpo inerte de otro seguramente catalogaba como un crimen atroz.
-¡Bolas!-insultó Bobby por lo bajo, su mirada buscando de inmediato los ojos preocupados de Dean enviándole un mensaje de calma con el guiño apenas perceptible de uno de sus párpados y el apretón en el hombro del rubio quien, en lugar de levantar las manos como les habían ordenado, reforzó su abrazo protector en su hermano inconsciente-No disparen, no es lo que parece-dijo Bobby con calma mientras se levantaba lentamente.
-¡Dije que levanten las manos, los dos!-repitió enérgicamente el único que había hablado de los dos oficiales un hombre corpulento, canoso, evidentemente el que estaba a cargo ya que el otro era un joven delgado, bastante alto, cuyos ojos marrones enviaban nerviosas miradas desde los cazadores hasta el oficial mayor en espera de sus órdenes.
-¡No voy a dejar en el suelo a mi hermano!-casi gruñó Dean en desafiante respuesta recibiendo el ceño fruncido, en gesto de desconcierto, del joven policía.
-Dean-el tono bajo de Bobby estaba pleno de advertencia y de un silencioso pedido de calma-Oficiales, ellos son mis hijos-comenzó el viejo ya parado en toda su estatura, su voz firme cuando su mirada se fijó en los dos hombres que se acercaron lentamente a ellos-Nos asaltaron, le dispararon a mi esposa, golpearon a mi hijo menor-relató mientras su voz comenzó a quebrarse en una nada fingida angustia a pesar de la mentira-¡Tienen que ayudarnos!-reclamó con urgencia al tiempo que elevaba las manos como les habían ordenado.
El policía más viejo dudó un momento, el firme agarre a su arma reglamentaria titubeando con la duda que le transmitieron no sólo con esas palabras sino también con la expresión angustiada que ambos hombres reflejaban en sus rostros y, aunque la mirada dura del más joven destelló con un brillo de amenaza, fueron sus brazos acercando el chico herido a su pecho con una suavidad y ternura que contradecía la feroz advertencia de su mirada los que finalmente lo convencieron de que habían interpretado mal la escena que apareciera delante de ellos después de que recorrieran sigilosos el callejón solitario al que habían sido atraídos por esos gritos angustiados.
Guardando su pistola en el cinturón mientras miraba a su joven compañero novato, quien de inmediato lo imitó, se agachó junto a los hermanos para mirar de cerca el rostro de Sam alarmado por la palidez casi transparente del chico levantando la mano y moviéndola hacia su cuello para así poder palpar el pulso al mismo tiempo que Bobby daba unos pequeños pasos hacia el joven policía que había fijado su vista en el cadáver de Elle, al parecer mirándola en detalle por primera vez ya que la palidez de su rostro comenzó a competir con la del inconsciente Sam.
Con el mismo pensamiento destellando en sus ojos ambos cazadores intercambiaron miradas en esos breves segundos, años de experiencia en el arte de la defensa y el ataque transmitiéndose la misma idea en ese imperceptible guiño de párpados. Tenían que salir de allí lo más rápido que pudieran y, sobre todo, evitar que los separen de Sam por lo que la convicción de hacer todo lo posible para ello les otorgó a los dos cazadores toda la velocidad, los reflejos y la fuerza que necesitaban para que en pocos segundos los dos policías fueran un par de cuerpos inconscientes sobre el polvoriento suelo del lugar.
El mayor de los uniformados fue el primero en caer, sin tiempo ni siquiera para parpadear, cuando la mano que estaba llevando hacia el cuello de Sam fue agarrada de su muñeca con impresionante fuerza, su cuerpo llevado hacia delante atraído por los dedos de Dean apretándolo al tiempo que giraba su brazo hacia un lado hizo que, no sólo se inclinara más hacia el joven cazador, sino que se torciera hacia la derecha para recibir el impacto brutal del mayor de los hermanos quien sólo emitió un gruñido ronco por la fuerza del golpe y con su brazo libre atrajo a Sam más cerca suyo mientras se reclinaba hacia atrás.
Después de recibir ese cabezazo en la sien el policía rodó sus ojos y cayó como una marioneta a la que le cortaran los hilos apenas rozando con su cuerpo a ambos hermanos sin llegar a golpearlos ya que gracias a los reflejos del cazador-a pesar de quedar un poco aturdido por la fuerza del golpe-ninguno de los dos fue tocado por el peso del policía al desplomarse.
Y el novato no corrió con mejor suerte ya que, al escuchar el sordo ruido, desvió la mirada del sangrante cuerpo de la amiga de Bobby para voltear la cabeza hacia el lugar de donde procediera el sonido encontrándose así con el rostro del barbudo cazador a escasos centímetros de distancia. Eso fue lo primero que vio, lo segundo fue un puño fuerte dirigiéndose hacia su quijada y después de eso lo único que pudo ver fue la luz escapándose en medio de bailarines puntitos negros que se unieron unos con otros hasta dejarlo en total oscuridad justo cuando sintió como unos fuertes brazos lo dejaban en el duro pavimento.
-Lo siento, chico-le dijo Bobby cuando lo acomodó con cuidado en el piso del polvoriento callejón desviando de inmediato su atención hacia los muchachos que amaba como si fueran sus hijos, lo que acababa de hacer una muestra más de lo que estaba dispuesto a arriesgar en pos de la protección de sus chicos.
-Tenemos que salir de aquí, Bobby-el tono apremiante, aunque innecesario, del mayor de los hermanos apresuró los pasos del cazador hacia ellos hasta que se agachó a su lado, sus rodillas quejándose del esfuerzo por enésima vez en lo que iba del día.
-Dame la llave Dean, voy por ella-dijo con firmeza refiriéndose al Impala como el rubio acostumbraba, lo que hizo que el joven lo mirara enarcando las cejas con algo de sorpresa. De inmediato metió la mano en el bolsillo de su chaqueta sin pensar siquiera en protestar dispuesto a quedarse aferrado a su hermano hasta que estuviera en lugar seguro-Enseguida regreso y cuidaremos de Sam en casa-la seguridad que le transmitiera con el apretón en su mano cuando tomó la llave que le tendió prestamente no fue tanta como la que llenó su interior cuando escuchó la palabra casa.
Después de tantos años, de tantas carreteras recorridas y moteles desvencijados, de considerar al Chevy como su única casa esa sola palabra cobró un significado diferente al escucharla de los labios del amigo de la familia cuando la dijo junto a esas otras palabras que significaban tanto para él y que formaban parte de su esencia. Por lo que casa se transformó en hogar y poder cuidar a Sam dentro de la calidez, la seguridad y la protección de un lugar al que no había esperado llamar así llenó su corazón con la misma gratitud intensa que se reflejó en su mirada, de repente inquietantemente húmeda, a la que Bobby intentó ignorar. Reprendiéndose mentalmente por lo blando que se había puesto últimamente por culpa de ese par de mocosos de ojos verdes, se levantó presuroso sujetando con fuerza la visera de su gorra después de pasar disimuladamente una mano por sospechosos ojos brillantes y salió corriendo por el callejón apenas con tiempo para escuchar la voz ronca del mayor dándole las gracias.
-Tranquilo Sammy, pronto estarás bien-la atención de Dean se volcó de inmediato en su hermano inconsciente cuando la figura de Bobby desapareció a la vuelta de la esquina.
Después de darle una breve mirada a los dos policías en busca de alguna señal que le indicara que tendrían más problemas, y suspirar aliviado de que siguieran inmóviles, puso dos dedos debajo de la quijada de su hermano en la búsqueda de un pulso que le transmitiera alguna señal de su regreso a la realidad.
La completa inmovilidad de Sam, la respiración superficial, el ceño completamente relajado y el lento fluir de la sangre por sus venas le recordaban tanto a los diez días que pasara sin saber si el alma que Muerte había rescatado del infierno para llevarla de nuevo al cuerpo de su hermano iba a dejarlo con vida que sintió su corazón oprimido por la garra del miedo
-Tienes que despertarte Sammy, por favor-le suplicó en voz baja mientras acomodaba la cabeza del castaño en el pliegue de su codo y pasaba su mano con ternura por su largo cabello castaño. Parecía tan joven y vulnerable, a pesar de su gran tamaño y de seguir cumpliendo años, que Dean no podía dejar de verlo como a un niño. Era su niño, el pequeño que él había criado, su hermanito y sabía que pasaran los años que pasaran nunca iba a dejar de ser eso para él-¡Sam Winchester, quiero que abras los ojos ahora!-ordenó con firmeza el rubio y, apremiado por la desesperada necesidad de alguna señal de vida, lo sacudió un poco mientras reclamaba su despertar sintiéndose terriblemente frustrado cuando sólo tuvo como respuesta el débil bamboleo de la cabeza de su hermano a la que se apresuró a acomodar junto a su pecho-No creerás que voy a darte un beso, no eres la Bella Durmiente-intentó bromear el mayor sintiendo como los latidos de su corazón se aceleraban al detectar al mismo tiempo el ronroneo potente del motor de su nena y el leve movimiento del policía tendido junto a ellos flotando en un lugar cercano a la conciencia, seguramente a causa del sonido de su voz-¡Vamos Bobby, maldita sea!-murmuró nervioso mientras se aprestaba a ponerse de pie-Voy a tener que levantarte un poco sasquatch, seguramente tendré una hernia después de esto-continuó hablando en voz baja, acostumbrado como estaba a ese murmullo de palabras reconfortantes o chistosas cuando su hermano resultaba herido en busca de brindar apoyo, tranquilidad o distracción al dolor que muchas veces también necesitaba oír él para no desesperarse y dejar que el pánico, que poco a poco ganaba terreno al pasar los minutos y el chico continuar tan inmóvil como si estuviera muerto, se apoderara de él.
Sacudiendo la cabeza ante esa horrible idea Dean se dispuso a trabajar para tratar de obtener a Sam en una posición sentada que le permitiera pararse detrás de él para tomar la mayor parte del peso de su cuerpo cuando Bobby llegara junto a ellos y pudieran al fin meterlo dentro del Impala. Con cuidado, levantó el torso de Sam empujándolo desde atrás de los hombros hasta sentarlo un poco y poder quitar sus piernas dobladas, casi entumecidas, de abajo del cuerpo de su hermano ya que, desde el momento en que cayera de rodillas cuando se lanzara hacia delante para sostener el peso del chico atacado en su camino al suelo, no había cambiado de posición.
Con el movimiento la cabeza del joven cayó hacia su pecho, la barbilla apoyada en él y su cabello castaño en un lío enmarañado tapando su rostro conmovieron aún más el corazón angustiado del mayor al recordarle esa fatal noche en Cold Oak cuando sus manos eran lo único que mantenían firme la cabeza de Sam.
-Te tengo hermanito, estoy aquí-le dijo mientras pasaba un brazo detrás de sus hombros para sostenerlo mientras su otra mano le daba un suave y firme sostén a la cabeza tambaleante apoyándose en su frente. Sentirlo tan frío y sudoroso le retorció las entrañas pero se concentró en acomodarse en cuclillas detrás de la espalda del chico con suavidad y cuidado para no hacerle más daño del que ya estaba sufriendo apoyándolo en contra de su pecho en cuánto consiguió ponerse detrás de él-Ven aquí, tranquilo, estaremos bien, ya lo verás-animó el rubio mientras acercaba la cabeza de Sam y lo acomodaba bajo su barbilla.
Si al menos le diera una señal de vida, una mirada perra del "testarudo autosuficiente que siempre está bien" no le importaría seguir introduciéndose cada vez más en esas situaciones de películas para chicas que obstinadamente siempre trató de evitar. Todo su mundo estaba desmoronándose a su alrededor en inquietante similitud con el mundo terrenal el cual estaba nuevamente en peligro si la soberbia de quien creyera su amigo, en complicidad con el nuevo rey del infierno, conseguía el objetivo y el Purgatorio abría sus puertas para dejar salir cosas que ni siquiera podía llegar a imaginar.
Pero, aunque la Tierra estuviera nuevamente contando sus horas para el desastre final, tener en sus brazos a quien había sacrificado su vida y condenado su alma a una tortura eterna para salvar a la humanidad, a la mitad de su corazón-su hermano del alma-ponía las cosas en el orden de importancia que siempre tuvieron y que por culpa de ese año lejos de Sam, de su regreso sin alma, casi había olvidado. Nada ni nadie era más importante que él y algo que llevaba así arraigado en lo más hondo de su ser desde que tenía memoria nunca iba cambiar aunque los años siguieran pasando y Sam ya no fuera ese chiquillo que corría a sus brazos cuando él volvía de la escuela.
El ronroneo del motor de su nena deteniéndose a medio metro de ellos, más el crujido de la puerta cuando Bobby descendió apresuradamente, lo sacó de esos segundos de cavilaciones y, aún sintiendo la fuerza de sus instintos protectores calentando su interior en franca competencia con el helado toque del miedo, se levantó presto a llevar a su hermano a un lugar seguro.
-Vamos Sammy, es hora de ir a casa-dijo el joven mientras levantaba al menor inconsciente tomándolo de las axilas y apoyando el torso del chico en su pecho-¡Toma sus piernas, Bobby!-agregó Dean aunque el viejo ya lo había hecho, sintiéndose incapaz de dejar de hablar temeroso de que el silencio le hiciera sentir a Sam que estaba solo y que nadie lo estaba cuidando.
Por toda respuesta el sabio cazador rodó sus ojos mientras murmuraba algo sobre los idiotas hermanos mayores con tendencia a mamá gallina, aunque el brillo de orgullo y cariño por ese muchacho que se desvivía por su hermano se hizo evidente a pesar de que la sombra que proyectaba la visera de su gorra sobre su rostro pretendió evitar que todas las emociones que lo abrumaban al contemplar el desconsuelo y la preocupación del mayor de los Winchester reflejados en el gesto tenso y el brillo húmedo de sus ojos verdes también se hicieran eco en su mirada.
El hombre al que la vida le había regalado la oportunidad de ser casi como un padre para esos chicos-desde el día en que John Winchester llegó hasta la puerta de su casa con un bebé en brazos y ese pequeño rubio tomado de su mano-sentía su corazón latir frenéticamente, sus propios temores y sentimientos compitiendo con el dolor que le ocasionaba ver sufrir a esos muchachos a los que quería como si fueran sus hijos.
Carraspeando con disimulo para desatar el nudo de angustia que tenía atorado en la garganta abrió la puerta trasera del poderoso auto negro que los esperaba ronroneante-casi como una bestia pronta a saltar con velocidad sobre su presa-sosteniendo las piernas de Sam con una sola mano, el esfuerzo llenando de perlitas de sudor su frente y resoplando como un caballo cansado miró a Dean quien entendió enseguida el tácito mensaje de su mirada.
-Por supuesto que voy con él, Bobby-respondió el mayor a su silencioso interrogante-Aguanta un poco más al "pequeño"-remarcó sin poder evitar una sonrisa casi divertida al observar el esfuerzo del viejo por sostener al castaño mientras él maniobraba dificultosamente para entrar de espaldas al asiento trasero llevando con sumo cuidado la mayor parte del peso de su preciada carga-No sé como… esa comida de conejo pudo hacer que… creciera tanto-resopló finalmente el joven cazador cuando finalmente consiguió acomodarse en el asiento sosteniendo el torso de su hermano sobre su pecho, intentando bromear aunque los minutos de tensión, la espera por una respuesta, la ausencia de cualquier reacción a tanto movimiento de parte del chico inconsciente en su regazo no hacían más que cerrar su garganta con un nudo cercano al pánico.
El viejo cazador acomodó lo mejor que pudo las largas piernas de Sam dentro del auto antes de cerrar la puerta con una débil sonrisa surcando sus labios por las últimas palabras que escuchara del rubio siendo plenamente consciente de la necesidad del muchacho por mantener parte de su muralla emocional intacta a la típica manera Winchester, bromas tontas y poca-o nada-demostración elocuente de lo mucho que amaba a ese joven tendido indefenso en sus brazos. Aunque a él no le hacía falta escuchar las palabras que se reflejaban en el verde vibrante de esa mirada ya que sabía de sobra lo que tanto uno como el otro sentían y ese pensamiento le regaló una emoción inesperada.
El privilegio de haber sido testigo de una unión que iba más allá de los lazos fraternales-dos almas gemelas separadas por cuatro años de distancia- y que fue capaz de vencer tanto al cielo como al infierno era un regalo que pocas personas habían podido presenciar y, formar parte de ello, afianzó aún más su convicción de protegerlos contra lo que fuera, aún si tenía que dejar la vida en el proceso.
-¡No te muevas o disparo!-ordenó de repente una voz ronca pero imperativa interrumpiendo con un sobresalto ,tanto los pensamientos de Bobby, como la atención y el cuidado del mayor de los Winchester al castaño protegido en el cerco de su abrazo pero desprotegido tanto como él en el asiento trasero del Impala al que el viejo cazador estaba a punto de ingresar cuando lo sorprendió el policía que se había recuperado demasiado pronto, evidentemente, por tener una cabeza más dura de lo que Dean había esperado.
-¡Maldita sea!-susurró el cazador, dudando un segundo en detener su movimiento a mitad de camino entre el asiento del piloto o bajar el pie que ya había levantado para entrar al auto, sintiendo en su mente un torbellino de decisiones que no estaba preparado para enfrentar.
Pero, un sólo vistazo a sus muchachos indefensos en el asiento de atrás hizo que su corazón decidiera lo que a su razón le estaba costando hacer y, de un salto demasiado ágil para su edad-pensó Dean en ese segundo cuando observó todo como si ocurriera en cámara lenta-se sentó detrás del volante pisando en ese exacto momento el acelerador del Chevy del 67 que rugió con toda su potencia para salir disparado hacia delante al mismo tiempo que el silbido de una bala pasara rozando la chapa superior de la puerta delantera, dejando detrás de su invisible estela, chispitas doradas que saltaron desde el roce de la bala contra el metal.
-¡Hijo de puta!-insultó el rubio cuando sintió el rechinar del acero de su nena quejarse por la huella de la munición disparada y, aunque sentía la necesidad de ver el daño que ésta le había causado, su primer y prioritario instinto había sido el de agacharse hasta que su cabeza rozó con el asiento del conductor formando con su cuerpo un escudo humano para su indefenso hermano. Sólo cuando sintió que las llantas de su bebé respondieron con la celeridad que él conocía para salir raudamente de ese lugar se levantó mirando ansioso hacia el rostro de Sam para ver si tanto movimiento y ruidos habían causado alguna reacción-¿Bobby?-preguntó preocupado sin apartar la vista del menor que apenas parecía respirar.
-Estoy bien, hijo-tranquilizó el barbado hombre sabiendo que su nombre dicho en ese tono interrogante era puro y simple interés por su bienestar, conocimiento que llenó su interior de una calidez que la tensión del momento casi logró opacar-¿Ustedes?-su propia preocupación no se hizo esperar y la pregunta surgió de sus labios antes de que tuviera tiempo de pensarlo.
-¡Súper!-respondió el rubio con sarcasmo mientras giraba un poco su torso para mirar hacia atrás-¿Crees que nos sigan?-preguntó Dean volviéndose hacia Bobby al mismo tiempo que un agudo ulular surcó el espacio dándole una estridente respuesta.
-¡Y tenías que abrir la boca, idiota!-se quejó el viejo mientras se ajustaba la gorra sobre la cabeza y daba un poco más de velocidad al Impala a pesar de que todavía tenía que maniobrar con cuidado por las intrincadas callejuelas que más bien semejaban callejones unidos entre sí por complicados recodos que parecían llevar a ninguna parte-¿Cuándo demonios saldremos de estos jodidos callejones?-preguntó ofuscado Bobby golpeando el volante con rudeza. La mirada ceñuda de Dean casi precede a una respuesta más dura si no hubiera sido por el ulular de otra sirena policial que desde la distancia se hizo oír presta a reunirse con la otra-¡Bolas!
-¡Maldita sea!-ambas ofuscadas exclamaciones resonaron al mismo tiempo en el interior del Impala pero de improviso la voz del rubio pasó de ese enojado tono a la aprensiva y ansiosa preocupación del hermano mayor que en ese momento sintió un apenas detectable cambio en el chico inconsciente en su regazo por lo que volteó la mirada hacia él de inmediato-¿Sammy? ¿Me oyes?-lo llamó mientras ponía una mano bajo su barbilla para controlar su pulso. Encontrar que latía demasiado rápido lo preocupó y alivió en iguales proporciones, quizás estuviera recuperándose de lo que mierda sea que Castiel le había hecho o sólo estaba empeorando fue lo que pensó mientras sentía la garganta apretada y los músculos de su espalda anudados en respuesta a tanta tensión-¡Sammy!-repitió el mayor casi desesperado cuando de repente la respiración de Sam se aceleró y su cuerpo se arqueó aumentando el esfuerzo del cazador por sostener el peso de su torso entre sus brazos-¡Sam!
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0
Y bien? Les ha gustado? Me odian por dejarlo ahí? Cliffhanger (o algo así, jejeje) es como lo llaman
Me gustaría aconsejarles que miren nuevamente el 6x22 y creo que se darán cuenta del porqué del momento policial (sino se los digo en el próximo capítulo, jajajaja) Para las que me conocen saben que esto no termina acá, y que falta más angst y hermano mayor casi al borde del pánico y, para las que no me conocen, les advierto desde ahora que vayan acostumbrándose a que aumenten las hojas que van leyendo (esta vez fue sólo una más pero los que vienen… *silba disimuladamente*
Nos leemos pronto!
Por favor, si son amables y me dejan saber si les gustó, quizás vuelva más rápido (y esta es la chantajista-quien para la que no me conoce le digo es mi lado oscuro, jajajaja)
Bye! Ciao! Goodbye! See you later! Hasta pronto!
