Hola! Acá estoy! Las vacaciones de invierno han llegado a mi ciudad y al fin pude sentarme en la pc a tratar de terminar este fic. Estamos cada vez más cerca, ya que éste fue el último capítulo que había publicado cuando llegó el largo hiatus de mis musas, jejeje. Pero no teman, esta vez llegaremos al final, sobre todo por la presencia cálida y entusiasta de todas mis lectoras que se animan a dejar un comentario y las que no pero dejan su huella en las visitas diarias o guardándola en alertas y favoritos.

Muchas gracias por leer y dejar comentario a:

Inugami: Ahora además de ganas de zarandearme (en el capítulo 2) sumamos ganas de enviarme la cuenta del cardiólogo? Jajajaja (no sé porque no se ve en F.F tu review del 3 porque en el celular lo veo 0_0 ) Ya me imagino por lo que estabas liada así que pronto mensajitos por whatsapp jejej. Uff, por un momento me asusté, pensé que estabas enfurecida conmigo pero luego aclaras que es con el emplumado (y compartimos furia con él, no lo dudes) y respiré aliviada. Me alegro que te calmaras sino Isma me enviaba un abogado junto con tu cardiólogo, jajajaj. Como siempre, amé tus reviews (ambos) Me encanta como te explayas en cada parte que te ha gustado y como demuestras tus emociones tan bien por "nuestro" Sammy y sus abnegados y preocupados hermano mayor y padre adoptivo por elección pero me extraña que todavía no me conozcas, jejeje. Un poco de calma en la casa de Bobby? Puede ser…o no…jajajja, sólo lee, disfruta o no, enternécete o no, quiéreme o no….pero no me dejes…*ojos de cachorro de Sammy* Te quiero amiga! Cuidate mucho!

Sarah, MabyDean y SanKripkeMile: Hola! Las tres dejaron entusiasmados y muy lindos comentarios en el capítulo dos pero no en el tres por lo que espero no haberlas defraudado y que sigan leyendo y sobre todo espero que SanKripkeMile no te hayas caído o algo después de tanto grito y corrida para leer lo que no había leído, jajajaj Besos a las tres!

GreenEyesSpn: Volviste! Volviste! No había visto el mail con tu review, por lo que me sorprendí encontrándote acá de nuevo! Yo también quiero ver la sexta de nuevo, y todas, pero ya no me alcanza el tiempo, jajaja. Abrazos!

Carolina: Aww, gracias por tus palabras, me alegró saber que te maravilla-es la primera vez que me lo dicen.

Sav21samdeanspn: Gracias por comentar el 2, me alegro que respetes mis gustos, yo también respeto los tuyos y por eso me alegro que sigas leyendo a pesar de que no escriba sobre wincest el amor de hermanos nunca faltará en mis historias. Saluditos!

krwlngmieskeen: AMIGAAAAAAAA! Gracias por tu comentario y por volver y porque te están agarrando las ganas de escribir y de leer otra vez! Contá conmigo para todo, para levantar ánimos caídos, para apoyarte en tus historias, para compartir el amor por nuestros hermanos que nos hizo entrar en este fandom tan lindo para poder conectarnos las dos otra vez con esas musas que nos estaban dejando-sabés que yo estaba como vos no?-Por eso, contá conmigo amiguita del alma, sabés que te re quiero y que amando lo mismo-el protective Dean y el hurt Sam, como decís, la mejor fucking combinación de todas, jajaj, eso me encantó-seguramente nos recargaremos energías para seguir escribiendo! Estamos de acuerdo?-las dos gritando, como en la propaganda, jajajaj-Ah! Qué decir de eso "es toda un poesía" *sigh* Nunca me lo habían dicho! Gracias! Me alegro que de antemano disfrutes de mis cosas y de ser tu inspiración *se sonroja de nuevo* Cómo me alegraste mucho el día con tantas lindas palabras acá dejo el próximo capítulo y te aconsejo-para la espera del próximo-si quieres leer Runaway no te voy a defraudar, jejeje, lo digo porque ya está terminada y esa te la perdiste, mi última obra maestra antes de desaparecer, jajajaja-fuera de broma, entre Always y Runaway están mis creaciones preferidas, todavía no me decido-Abrazos y abrazos que te duren mucho, mucho!

Ahora sí, dejo de alabarme sola, jaja y publico el siguiente capítulo. Espero que lo disfruten y si aceptan mi humilde consejito, acerquen una caja de kleenex la que tenga la lágrima fácil *escenas tiernas por aquí*

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…..-Te aseguro que no será en este mugriento callejón la última vez que hablaste con Sam-agregó por último el sabio cazador antes de darse vuelta para poner nuevamente en marcha el motor del Impala a sabiendas de que la idea de perder a su hermano era lo que tenía en ese estado al muchacho quien todavía no había conseguido equilibrar el peligroso cazador que era-para poner su mente en el juego-con el abnegado hermano mayor que también era.

Y, en el fondo, se alegró de que no lo hiciera porque esa fue siempre la principal razón por la que Dean no se había convertido en John. Ser hermano mayor era su vida, su trabajo y su responsabilidad y, para el muchacho, no había nada más importante que eso.

Sintiendo como ese pensamiento-más esa conexión que acaba de presenciar-hacían mella profundamente en su corazón murmuró una maldición entre sus dientes apretados mientras ajustaba la gorra sobre su cabeza para disimular la forma en que se limpió las lágrimas que mojaban su mirada. Después tomó el volante del Chevy para girar las ruedas delanteras, salir hacia la calle principal maniobrando por detrás del camión de los repartidores y conseguir que el imponente auto negro saliera a toda velocidad de la penumbra del callejón semejando a un gigantesco murciélago escapando de un agujero del infierno.

Su único objetivo: llevar a un lugar seguro a las personas en su interior y la principal prioridad del conductor: alejarse de esos condenados callejones, tener la fortaleza necesaria para hacerse cargo de la seguridad de sus muchachos evitando que el mayor se derrumbe y encontrando una forma de salvar al más joven de la familia.

Después de todo, era lo que un padre tiene que hacer por sus hijos fue lo que pensó cuando echó una última mirada al espejo retrovisor y la imagen vulnerable de sus chicos manteniéndose unidos por algo más que la fuerza simbólica de su abrazo conmovió hasta la última fibra de su ser.

Y, aunque interiormente se insultó a si mismo por haberse vuelto tan blando, estaba completamente decidido a no abandonar a sus muchachos y a protegerlos pasara lo que pasara.

Aunque le costara la vida.

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El viaje por la carretera camino a la casa de Bobby fue un borrón en la memoria de Dean a medida que el gris pavimento se convertía en apenas una mancha cuando el poderoso Chevy del 67, rugiendo con toda su potencia, pasaba veloz sobre él devorando el camino semejando la monstruosa sombra de una criatura que se cierne sobre la desprevenida presa lista para saltar sobre ella en su ataque mortal.

En la mente del joven cazador no había cabida para otra cosa que no fuera la total atención y el cuidado de su hermano menor aún tendido en sus brazos sin hacer ningún tipo de gesto, sonido, algo, aunque sólo fuera el imperceptible cambio en el ritmo de la respiración o en la frecuencia de sus latidos que le indicara que pronto lo tendría de regreso a la normalidad.

-"Normalidad"-pensó Dean con una mueca de disgusto mientras, por enésima vez, movía una mano suavemente por los cabellos de su hermano en ese instintivo reflejo de su infancia mientras repasaba con atención todos los signos vitales del castaño sintiendo como la ansiedad cada vez más pesada y dura lo hundían más que el peso del torso de Sam tendido en su regazo.

Y, así como sus brazos y piernas empezaron a sentir las consecuencias del esfuerzo y la inmovilidad, también su mente comenzó a caer en una especie de torbellino en donde los recuerdos que le provocó el sólo hecho de pensar en esa palabra se arremolinaron en su cabeza regalándole una sensación de mareo y pesado cansancio que tornaron su rostro más pálido de lo que estaba desde que su hermano se derrumbara en ese maldito callejón.

Su idea de normal se desviaba tan lejos de la definición genérica que por un momento pensó en la invención de una nueva palabra. Para ellos.

-Sí, claro, como si pudiera haber alguna-murmuró entre sus dientes apretados mientras trataba de evitar que su temperamento furioso se apoderara otra vez de él cuando llegó a la conclusión de que esa palabra tendría que definir a quienes tenían que impedir que el ángel a quien consideraran un amigo-uno más en el equipo del libre albedrío-ocasionara un nuevo Apocalipsis a tan poco tiempo de haber logrado esa dolorosa victoria evitando así que las huestes demoníacas aterrorizaran la Tierra bajo el reinado del arcángel desterrado-Idiotas, esa debería ser la palabra-murmuró otra vez recibiendo como respuesta la mirada de soslayo de Bobby reflejada en el espejo retrovisor.

El viejo cazador recibió la imagen que le devolvió el vidrio esmerilado con la misma sensación gratificante que le provocara escuchar el continuo susurrar del muchacho para con su hermano lo que le permitía comprobar-con una extraña mezcla de alivio y dolor-que Dean no iba a dejar de lado justo ahora esa costumbre de su infancia de hablar y prometer seguridad y confort cuando las cosas se ponían peligrosas o malas, sobre todo si había sangre de por medio, al chico que sostenía en su regazo protector.

-"Al menos volvimos a la normalidad con eso y Dean se porta como el hermano mayor que siempre fue aunque yo lo esté mirando"-pensó Bobby con una tenue sonrisa orgullosa que no llegó hasta sus ojos teñidos de amargura por todo lo que tenían que sufrir sus chicos. Disgustado una vez más con el maldito destino que se empeñaba en poner escollos en ese camino cada vez más difícil trató de concentrarse nuevamente en la carretera imprimiendo más velocidad al Impala que respondió con un rugido grave saliendo hacia delante impulsado por la potencia de su motor y, aunque sintió algo de alivio al darse cuenta de que en un par de horas podría llegar con los muchachos a su casa, no pudo evitar que el pensamiento que tuviera cuando diera ese breve vistazo a los hermanos en el asiento trasero lo envolviera en un nuevo y frustrante dolor-Normalidad…¡Maldita sea!-la maldición susurrada no pudo ocultar el dejo de ironía y furia apenas contenida por lo que carraspeó inquieto por ese nudo que no se desatoraba de su garganta desde que viera a sus chicos empezar a derrumbarse en ese maldito callejón.

Pasándose una callosa mano por la barbilla y frotándose la descuidada barba trató de controlar esa avalancha de pensamientos que el sólo hecho de murmurar esa palabra le causara sintiendo como lo que ésta trajera consigo lo llenaba con un nuevo nivel de impotencia y enojo

"Como si eso no les hubiera costado demasiado, como si el que se sacrificó por el equipo, por su hermano y por la humanidad entera no hubiera pagado con creces el error involuntario hacia el que fue empujado"

Él sabía que los dos habían cometido su parte de errores, habían dicho verdades a medias y mentiras verdaderas en ese camino de dudas, miedos, venganzas, responsabilidades y obsesiones en pos de cumplir con su parte en el torcimiento de ese destino que se empeñaba en lanzarles todo tipo de mierda en su camino.

Se habían peleado, habían creído-habían confiado-en el ángel y demonio equivocados, habían sido usados por el rey del averno y por un abuelo que no sentía nada por ellos, habían visto el cielo y el infierno y, pese a todo y contra todos-incluso contra un chico sin alma que no podía encontrar el camino-habían enderezado las cosas y habían conseguido esa normalidad tan necesaria para ellos.

Estaban juntos, eran hermanos de nuevo, eran cazadores con todas las letras otra vez y no recolectores de alfas para los maquiavélicos planes del cielo y el infierno. Sam tenía su alma, Dean tenía a su hermano y la aprobación de Muerte para que sigan indagando, para que sean útiles y dejaran de ser los causantes de ocasionar perturbaciones a escala global. Por eso había devuelto el alma del menor de los Winchester desde la jaula del infierno con el regalo inesperado de ese muro protector que podía salvar lo que quedara de su vida y tamaño regalo fue por nada más-y nada menos-para que siguieran haciendo lo que sabían hacer mejor que nadie.

Salvar ese punto insignificante en una galaxia recién nacida al que llamamos Tierra.

Mientras los pensamientos volaban junto con los kilómetros y el tiempo sumía en una ansiedad cada vez mayor a los cazadores la única casa que los hermanos tuvieran durante la mayor parte de sus vidas los envolvía con su arrullo ronco mientras los conducía a salvo al campamento de chatarras que ahora podían llamar su hogar. En el volante, las manos firmes y decididas de quien estaba dispuesto a hacerse cargo de ese puesto largamente necesitado en la vida de esos chicos a los que, sin darse cuenta siquiera, hacía largo tiempo había adoptado como propios. Cuando Karen había muerto-y en ese momento él no quería recordar el cómo-había decidido que nunca más iba a entregar su corazón a nadie y se había resignado a dejar este mundo sin una descendencia que perdure su legado. Pero ahora, mirando en esa pequeña imagen reflejada por el espejo retrovisor, no podía dejar de sentir que esa vulnerabilidad, ese dolor, esa apariencia frágil de quien ha regresado roto de una batalla le traspasaba el corazón como una flecha.

No sólo estaba perdiendo a un guerrero, estaba perdiendo a dos.

Porque ambos estaban unidos por algo mucho más grande que la lealtad del compañero de lucha hacia un miembro del equipo y, contrariamente a esa imagen dura, recia y peligrosa-que uno con mayor éxito que el otro se jactaba de poseer-cuando eran sus almas la que se estremecían en empatía con el dolor del que fuera lastimado parecían niños en la búsqueda del consuelo y la protección paternas.

Y aunque el sabio cazador sabía que ése era un estado pasajero y que, más temprano que tarde, la sangre Winchester plena de testarudez, valor, sacrificio, voluntad, fortaleza y furia iba a aparecer con toda su fuerza, no podía dejar de pensar que hasta que llegara ese momento-y después también-él iba a estar presente tendiéndoles esa mano que apuntalara la fortaleza que ellos dos siempre habían sido.

-"Al diablo con que no compartamos la misma sangre, ellos son mis chicos"-pensó con orgullo cuando robara una última mirada a esa escena dolorosamente conmovedora que se desarrollaba en el asiento trasero del Impala y agradeciera en silencio que el brillo del sol en camino hacia el horizonte disimulara la sospechosa humedad que apareció en sus ojos.

************Supernatural*************

La noche estaba estrenando sus primeras horas cuando finalmente los cazadores llegaron al lote de chatarras dejando una estela de polvo y piedras como prueba de la velocidad con la que ansiaban llegar a su refugio. Con una hábil maniobra el mayor de los cazadores derrapó a pocos metros de su porche sin apagar el motor para que la calefacción que había prendido apenas cincuenta kilómetros atrás no se apagara.

El viejo había accedido al pedido de Dean-mejor dicho, orden, ya que el rubio con su modo de hermano mayor protector y nada se hace con Sammy sin que yo lo decida activado a la máxima potencia-insistió en que Sam tenía frío sin importarle siquiera que él estaba sudando la gota gorda por la fuerza con la que sostenía al chico en sus brazos para evitar a toda costa que los vaivenes de las curvas, los baches en esa carretera en mal estado y los derrapes de su nena en las banquinas cuando Bobby debía eludir camiones lentos y pesados o viejitos en días de paseo en sus cacharros pudieran lastimarlo.

Y si por ahora él no podía hacer nada para evitar que lo que estuviera pasando en su cabeza lo hiriera más de lo que ya estaba nada le impediría protegerlo a toda costa aunque lo estuviera cargando como a un recién nacido en su regazo.

-"Claro, salvando las enormes distancias entre ese bebé que papá me entregó para sacar de nuestra casa en llamas con este ex Terminator con cara de bebé que tengo ahora"-pensó Dean con una leve sonrisa mientras miraba al barbudo cazador rodear el auto para abrir la puerta trasera del Impala y tomar otra vez las piernas de Sam-Llegamos Sammy, ahora vamos a llevarte a casa-su voz suave no traicionó la angustia que lo embargaba decidido a ser el puente fuerte que el chico necesitaba para cruzar otra vez a la realidad-¡Con cuidado, Bobby!-advirtió el joven cuando el cuerpo de su hermano comenzó a deslizarse por el asiento atraído por los brazos fuertes del viejo cazador que había tomado sus largas piernas y ya lo tenía sujeto por las rodillas-¡Espera que yo salga y lo levante, no lo dejes caer!-agregó mientras se deslizaba por el negro cuero sosteniendo el torso de Sam hacia delante hasta dejarlo casi sentado manteniéndolo con un brazo rodeando su pecho y, con el otro, empujando con suavidad su espalda hasta que pudo sacar las piernas por el espacio entre el asiento y la puerta y apoyar sus pies en el suelo para así poder pararse y volver a tomar la mayor parte del peso de Sam-¡No lo sueltes, Bobby!-advirtió nuevamente mientras maniobraba con cuidado por el pequeño espacio entre su hermano y el asiento delantero sin sacar una mano fuerte y cuidadosa del pecho de Sam para que no cayera de bruces al suelo.

-¡Apúrate, hijo!-resopló el mayor de los cazadores cuando Dean se puso de pie y se tomó un momento apoyado en su amado Chevy para que la sangre de sus piernas entumecidas comenzara a circular con un poco más de velocidad, odiando ese maldito cosquilleo debajo de su piel que no le dejaba retomar el control de sus piernas temblorosas-Si no quieres…que se…caiga-agregó en ese momento el agotado cazador a sabiendas que aunque tuviera los peores calambres el mayor de los Winchester no iba a permitir que eso pasara.

El ceño fruncido del rubio fue un breve anticipo de su pronta e irónica respuesta.

-¿Demasiado peso para tus piernas reumáticas, Bobby? Deberías pensar seriamente en un viaje al geriátrico-le dijo burlón disfrutando apenas de la mirada asesina que le dedicó el viejo antes de disponerse a levantar del asiento a Sam mientras desesperadamente trataba de no darse cuenta lo frágil y vulnerable que parecía su hermano pequeño movido de un lado al otro como un muñeco de trapo sometido al capricho de las manos que lo sostenían sin emitir un solo sonido, sin un movimiento, sin un suspiro, sin un quejido.

Nada.

Casi como si estuviera muerto.

-¡Espera que llevemos al chico a un lugar seguro y tu culo conocerá mis piernas reumáticas!-le contestó Bobby con fuerte tono tratando de distraer la atención del joven con su voz severa para que así aleje esos malos pensamientos que seguramente estaba teniendo, de inmediato reconociendo que ese muro protector que Dean trataba de apuntalar con su famoso lado bromista se estaba agrietando nuevamente dejando como prueba de ello esa acuosa mirada que le dedicó a su hermano menor mientras comenzó a levantarlo del asiento trasero haciendo a la inversa la maniobra que lo había puesto ahí en primer lugar-¿Dónde?-jadeó el viejo cuando el peso de las piernas de Sam aumentó considerablemente en el momento en que Dean finalmente consiguió sacar al castaño del Impala-¿Sofá…la habitación…de arriba o al cuarto…seguro?-agregó el viejo deseando que el muchacho no se decidiera por la habitación que ambos hermanos compartían cuando pasaban días en su casa desde esos tiempos en que John los dejaba para ir a uno de sus misteriosos viajes de caza porque eso significaría unas escaleras que no creía estar en condiciones de aguantar.

-Abajo, sin dudas-respondió de inmediato el mayor no sin antes dedicarle una sonrisa burlona al cazador dándose cuenta de inmediato de los pensamientos del viejo-Tú tienes la culpa, Bobby, fuiste tú el que le taladró la cabeza desde que era un niño con la dichosa comida sana-agregó mientras comenzaron a recorrer el camino hacia la casa.

-A los dos les hablé de la comida sana, idiota-replicó el viejo-Al menos él prestó atención, siempre fue el más inteligente de los dos-agregó dispuesto a seguir con el jueguito de las bromas así el hermano mayor se concentraba en lo que sabía hacer y no continuaba desintegrándose como una hoja de papel bajo la lluvia.

-Pero yo soy el más asombrosamente guapo de los dos-replicó regalándole esa arrogante sonrisa torcida que derritió camareras a sus pies a lo largo y a lo ancho del país.

-Eso lo dices tú-contestó Bobby-Por si no lo notaste tu hermano creció bastante en estos años y ya no es el chiquillo escuálido al que le hacías sombra-y con esa frase el viejo le dedicó una gran sonrisa triunfal a sabiendas que, desde que eso literalmente ya era un hecho, el hermano mayor había perdido parte de la atención que le habían dedicado exclusivamente a él.

-Se supone que el hermano mayor debe ser el más alto y no al revés-gruñó Dean en voz baja pensando con que retrucarle al viejo cuando de repente se dio cuenta de que, mientras llevaban a cabo esa pequeña rencilla, habían llegado frente a la enorme puerta de hierro del cuarto seguro antes de que el esfuerzo de llevar a su preciada carga les pasara factura a los dos.

Un sólo vistazo a esa puerta robó el poco humor que brevemente se había instalado entre los cazadores cuando casi inconscientemente luchaban con puertas, escalones, penumbras y sombras mientras trasladaban con sumo cuidado al herido muchacho evitando golpearlo contra los muebles o tropezar con la cantidad de cosas que el viejo tenía desparramadas por cada rincón donde pasaran. El instinto de protegerlo y cuidarlo arraigado con fuerza en los hombres mayores desde los tiempos en que ambos cuidaban a ese chiquillo inquieto y preguntón que le gustaba esconderse y correr por toda la casa.

-Cuarto seguro…maldita sea-maldijo Dean entre dientes en cuanto miró la maciza puerta de hierro con amargura pensando en la ironía de esas palabras.

Se suponía que ese lugar iba a ser algo bueno, los había maravillado cuando la conocieron creyendo que era el mejor refugio que habían visto en mucho tiempo pero desde su creación-en espera de ese Apocalipsis que finalmente había llegado y casi terminó con la vida conocida para la humanidad-había sido más un lugar para mantener encerrado a Sam Winchester que un lugar para sentirse a salvo.

Habitación del pánico, ése si era un mejor nombre para el cuarto seguro porque detrás de esa puerta de hierro forjado sí que había cobijado el miedo visceral, la desesperación, la angustia de un hombre rompiéndose en pedazos mientras los delirios y alucinaciones del otro parecían destruir ese mundo que los mantenía juntos.

Sangre demoníaca, desintoxicaciones, un hermano sin esperanza a punto de decir sí, un desalmado hermano decidido a todo con tal de permanecer con vida y una larga y angustiosa espera por el regreso del alma bondadosa que había vencido al arcángel de la oscuridad era lo que habían visto esas malditas paredes mientras que, desesperadamente, cada uno de los dos por turnos intentaba con todas sus fuerzas raspar desde ese piso donde caían los fragmentos de sus almas todo lo que pudieran-esperanza, amor, confianza, fe, valor-para tratar de ponerlo todo junto de nuevo hasta que el hermano herido, agotado y casi vencido volviera a estar de pie para así ser el pegamento que uniera esas partes resquebrajadas en un todo.

Y Dean la odiaba por eso, odiaba ese lugar, odiaba esos momentos y odiaba ver a Sam pasar por ese dolor nuevamente. Si pudiera cambiar de lugar o morir por él-otra vez-para que estuviera a salvo no lo dudaría ni un segundo.

Porque era su hermano.

Suyo.

O como quiera que se llame a quien hace latir tu corazón en la misma frecuencia.

Dos pronombres dentro de una misma palabra que encerraban una gran verdad, su gran verdad. Y para qué negarla, él iba a llamarla como en realidad era…

Su-yo…su todo...todo en lo que él creía y todo por lo que él hacía…su hermano del alma…su alma…

Porque no había otra manera de describir la agonía que estaba desgarrándolo por dentro, ahogándolo poco a poco, mientras sintiera el dolor que Sam sufriera detrás de esa puerta como suyo propio.

Cada minuto de sufrimiento de su hermano hacía un hueco cada vez más profundo en su interior haciéndole sentir que estaba perdiendo ese calor que siempre lo había mantenido humano, eso que le había dado fuerzas para seguir luchando a pesar de ver como la otra mitad de su ser se desvanecía poco a poco herida por ese maldito destino que no mereciera.

-¿Vas a quedarte mirando esa puerta como un idiota o vamos a entrar?-resopló Bobby molesto sacándolo abruptamente de ese torbellino de pensamientos que le recordaron el doloroso camino de sus vidas pero, también, ese sentimiento que lo unía a su hermano y por el que siempre valdría la pena luchar.

Sam lo necesitaba y como que se llamaba Dean Winchester que lo iba a sacar de esa habitación de mierda sano y salvo para que volviera de nuevo a su lado como el eterno-dolor en el culo-imán para los problemas-sabelotodo-testarudo hermano pequeño que era.

Eso fue lo que interiormente se prometió el atribulado hermano mayor mientras daba una patada a la puerta-que afortunadamente para su pie estaba entreabierta-para así poder ingresar de una vez por todas a su interior dirigiéndose de inmediato hacia el catre para finalmente depositar con toda suavidad a Sam quien continuó indiferente a tanto ajetreo a su alrededor.

Apenas apoyaron la cabeza del menor en la almohada ambos hombres suspiraron agotados por el esfuerzo realizado pero, al mismo tiempo, al mirar esos revueltos cabellos castaños, la palidez de su semblante, la imposible pequeñez que transmitía la vulnerabilidad de su joven hermano-a pesar de apenas caber en ese desvencijado camastro-llenó los ojos verdes de Dean, quien seguía mirándolo fijamente en búsqueda de alguna señal que le diera una esperanza por su regreso, con unas lágrimas que tercamente se negó a derramar e hizo vibrar esas alarmas internas que tan profundamente llevaba arraigadas devolviéndole con toda su fuerza esos instintos que siempre le hicieron protegerlo.

-Ayúdame a sentarlo Bobby-ordenó Dean de nuevo y por completo en su modo de mamá gallina rondando a sus polluelos-Hay que quitarle la chaqueta, ponerlo cómodo. Deberías traer más almohadas y unas mantas-agregó sin esperar que el viejo lo ayudara levantando a Sam que cayó suavemente contra su pecho y comenzó la ardua tarea de tratar de quitarle la campera marrón sucia con el polvo de ese maldito callejón haciendo instintivamente lo que había hecho infinidad de veces por un Sam muchísimo más pequeño cuando lo vistiera y desvistiera cada uno de los días que pasaron en la soledad de una casa que nunca llamarían hogar o cuando el arrullo del motor del Chevy lo dormía tan rápido como la música de rock suave que su padre sintonizaba en la radio cuando atravesaban los caminos entre una cacería y otra-Y trae un recipiente con agua y unas toallas limpias, un jabón, el cubo de basura por si vomita, el botiquín, Tylenol, Gatorade, pañuelos desecha…

-No soy tu maldito mayordomo, idiota-lo cortó Bobby aún con las cejas arqueadas en expresión de sorpresa por la andanada de pedidos del mayor de los Winchester aunque en su voz no hubo ningún tono de enojo-Tú quédate aquí a cuidar a tu hermano y yo traeré todo lo que necesitas-agregó mientras palmeaba su espalda confirmándole que esa agria respuesta no había sido otra cosa que su habitual sarcasmo hacia las costumbres sobre protectoras de Dean acostumbrado como estaba a recibir esas órdenes cuando concernían al cuidado de Sam, algo que ocurría desde tiempos mucho más lejanos de los que quería recordar-Mocoso mandón-gruñó el viejo mientras daba la vuelta y se dirigía hacia la puerta no sin antes devolverle una sonrisa torcida al ronco gracias que llegó a sus oídos.

Apenas los pasos de Bobby retumbaron por las escaleras Dean terminó de quitarle la chaqueta al joven y luego lo dejó con sumo cuidado apoyado contra la almohada poniéndose de pie mientras miraba a su alrededor en la búsqueda de algo que hacer para reforzar la seguridad de la habitación porque, a pesar de que en el fondo deseaba desesperadamente que Castiel se diera cuenta del terrible error que había cometido y volviera a arreglarlo, no quería por ningún motivo volver a verlo cerca de su hermano otra vez por lo que sacó la navaja de su bolsillo y haciéndose un corte en el antebrazo sin ningún atisbo de duda o dolor dibujó con su sangre el símbolo con el que iba a desaparecer al ángel que creyera su amigo si se atrevía a tratar otra vez de amenazar a Sam.

No podía confiar en él de nuevo, lo sabía, y eso le dolía más de lo que estaba dispuesto a admitir, su amigo-casi un hermano-se había aliado a Crowley y era capaz de cualquier cosa con tal de conseguir el control del cielo perdido como estaba en esa batalla contra Rafael, ciego de soberbia y hambriento de poder por lo que sintió un profundo temor de que el ángel quisiera regresar para llevarse a Sam lejos de su lado-o mucho peor-arrastrarlo de nuevo al infierno si se daba cuenta de que él y Bobby seguían intentando impedir que lleve a cabo sus siniestros planes.

Porque, a pesar de que sabía que apartarlo de Sam iba a resultarle más que difícil al viejo cazador, era plenamente consciente de que algo había que hacer para detenerlo, que no podían permitir que el caos reinara una vez más.

Pero sí que el hijo de puta había sabido pegarle donde más le dolía porque ver a Sam derrumbándose hacia el piso del callejón a causa de un pequeño toque de su mano fue casi como si hubiera recibido un balazo perforándole el corazón haciéndolo caer al mismo tiempo que Sam cayó, dejándole solamente aire para llamar a su hermano una y otra vez cuando todo lo que quería era gritarle ¿Por qué, por qué lo hiciste?

Porque él no entendía, quería saber cómo habían llegado a esto aunque en el fondo sintiera la amarga certeza de que a nadie le importaba un carajo lo que él quería… o lo que Sam quería.

Había perdido tantas cosas en su vida, tantas personas que amara, tantos amigos, había perdido a Lisa y Ben-y eso le había dejado un agujero en su interior que todavía no dejaba de sangrar-pero esto, perder a Sam, su alma, bajo las manos de un amigo, por culpa una traición, lo resquebrajaba por dentro en tantas piezas, le estaba causando un dolor tan profundo que le estaba resultando más que difícil resistir, pensar o hasta respirar.

La mitad de lo que él era no estaba allí, no se movía, no volvía…

¿Cómo podría respirar?... ¿Cómo haría algo?...

Él deseaba tanto hacer algo pero no podía imaginar qué

Porque todo lo que podía sentir en ese momento eran las palabras de Castiel resonando en su mente paralizándolo una vez más, el helado toque del miedo llenando su interior como el día en que escuchó esa sentencia que ahora era tan real.

"Si tratamos de regresarle esa cosa mutilada a Sam no tenemos idea de lo que pasará, podría ser catastrófico"

Catástrofe.

Sí, esa sí que era una palabra acertada. Sinónimo de acabóse, colmo, desastre, cataclismo, fin del mundo, calamidad, tragedia, debacle, hecatombe, desgracia, ruina, Apocalipsis…un maldito resumen de sus vidas encerrado en esas pocas palabras en las que también se debería incluir Winchester.

-¡Maldita sea!-gritó Dean pateando la silla tratando de descargar algo de la furia, el dolor y la impotencia que esos últimos pensamientos le causaran en el primer objeto que encontró para seguir después con todo las cosas que había arriba de la mesa haciéndolas caer estrepitosamente por toda la habitación mientras maldecía e insultaba peor que un marinero borracho a pesar de que era vagamente consciente de que era inútil seguir con lo que estaba haciendo y de que parecía un loco.

Pero él estaba en una habitación donde la cordura estaba fuera de lugar y él terminaría perdiendo el juicio si no conseguía recuperar a su hermano que yacía inconsciente en ese maldito camastro hundiéndose cada vez más en un abismo infernal del que quizás no pudiera escapar.

Él quería poder llegar a la mente de Sam y decirle que vuelva a este jodido mundo al que apenas valía la pena salvar pero todo lo que le salió fue un sollozo ahogado cuando después de que soltó toda esa ira y sarcasmo se dio cuenta de que lo único que realmente quería era a Sam.

Su hermanito, su responsabilidad, su trabajo, ese mocoso rebelde, testarudo, independiente al que siempre vio como el niño al había que enderezar, que guiar para que no equivoque el camino, ya era mucho más que eso.

Todo ese año lejos de él cuando lo creyó perdido para siempre dentro de ese pozo, todos esos meses que pasó a su lado desde que apareciera en el garage de su casa-haciendo que extrañe terriblemente al verdadero Sam cuando valoró las abismales diferencias que separaban del amable, compasivo, responsable, sensible y emocional hermanito que él amaba con ese RoboSam sin alma-sólo hizo que comprobara una vez más que el chico era la otra mitad de sí mismo, el que suministraba aire a sus pulmones y un alma a su cuerpo.

Sin él sólo podía sentirse roto, incompleto.

Co-dependientes les habían dicho y tenían razón.

Así habían crecido y así iban a ser por siempre.

Y si no era así que alguien le explicara cómo diablos podía sentirse desconectado desde el mismo momento en que dejó de tocarlo. Era como que mientras lo tenía cerca y todavía lo sentía algo dentro de él le confirmaba que los dos seguían allí-de que Sam todavía estaba ahí-pero ahora que se había separado a causa de ese arrebato de furia sintió que esa desconexión era más que física e hizo que una parte puramente instintiva de él sintiera un profundo y visceral temor de que Sam no pudiera regresar si él no estaba cerca.

-Sammy…Sam-el joven cazador llamó a su hermano mientras se acercaba al catre y se arrodilló cerca de la cabeza del castaño mordiéndose el labio inferior con algo de nerviosismo porque sabía que iba a entrar en uno de esos momentos emocionales que siempre trató de evitar por lo que carraspeó un poco antes de poner dos dedos debajo de la barbilla del chico sintiendo su corazón encogerse por el rápido latido que percibió debajo de ellos y por esa piel pálida demasiado húmeda y fría-Sammy… ¿Qué está pasando contigo hermanito?-murmuró Dean sacudiendo tristemente la cabeza, la impotencia y la furia abriéndose camino en su interior nuevamente-No estás acabado ¿Me escuchas? ¡Esto no va a ser tu fin! ¡Vas a luchar y vas a conseguir regresar aquí otra vez!-y a pesar de la firmeza de su voz, del tono demandante con que le dijo esas palabras el mayor pasó una mano con ternura por el pelo de Sam apartando después una hebra de cabello para acariciar suavemente su frente-Me siento como si estuviera en una jodida novela, maldita sea-agregó Dean tratando de desatar esa pelota de tenis que de repente se le atascó en la garganta con la oleada de emociones que lo golpearon como un camión cuando al contacto con la piel del chico recordó la cantidad de veces que había hecho ese gesto de amor por él durante su infancia-Las cosas que hago por ti-agregó con una leve sonrisa, tratando de rearmarse y detener esas lágrimas delatoras que escaparon por sus pestañas inferiores para que no se conviertan en el llanto que amenazaba con desatarse desde que Sam cayera en sus brazos en ese callejón.

Él era su responsabilidad y haría lo que sea para recuperarlo-aunque estuviera haciendo la madre de todas las escenas de películas para chicas-por lo que se inclinó hasta ponerse a la altura del oído de su hermano y con la voz más firme que pudo poner le dijo.

-Estoy aquí Sammy. No estás solo y te prometo que encontraré alguna manera para sacarte del infierno en donde estás metido. Tú sólo tienes que seguir luchando hermanito, por favor-y después de esas últimas palabras el hermano mayor se acercó al rostro de Sam e hizo algo que no había hecho en mucho tiempo-en demasiado tiempo-tanto que casi no se acordaba cuando había sido la última vez-Te amo, Sammy-murmuró mientras le daba un beso en la frente-¡Y no me hagas repetírtelo otra vez mocoso malcriado que ya siento como me están creciendo los senos!-exclamó mientras se ponía de pie intentando con esa broma recuperar algo de su machista dignidad perdida sin darse cuenta siquiera que, detrás de la entreabierta puerta de hierro, se apresuró a ocultarse la figura de un hombre que en ese mismo momento enjugó las lágrimas que caían por sus mejillas con las toallas que estaba cargando.

-¡Creo que voy a tener que salir a comprar sostenes para mí también por culpa de estos dos idiotas!-murmuró Bobby totalmente emocionado por la escena que acababa de presenciar intentando, al igual que Dean, rearmar esa fachada machista que los caracterizaba para continuar haciendo lo que tenía que hacer.

Sus chicos necesitaban un padre y eso era lo que él iba a ser.

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Y bien? Alguien necesitó los kleenex? Algún momento especial que les ha gustado leer? Alguna palabra o palabras dignas de mencionar? Si es así, dejen un comentario y lo sabré!

Mi lado chantajista tenía que volver! Ahora mi lado emocional le pide a su hermanita del alma selenewinchester que recupere fuerzas y luche con todas sus ganas, contarás conmigo siempre! Ojalá pudieras volver a leer mis fics y despejar tu cabeza un poco de tantos problemas! Te quiero mucho, sis!

Hasta la próxima!