Holly mother of Kripke!
Sí, soy yo, no están viendo visiones! No sé si todavía habrá alguien por acá que se acuerde de que existo yo y este fic pero si lo hay encarecidamente le ruego que no me odie, buaaaaaaaaaahhhh *_*
Estoy cada día más loca, desaparecí en septiembre del año pasado antes del clásico de mi ciudad y ya pasó otro en febrero (el cual ganamos y por eso estoy loca de contenta, jajajaj) y ahora que ya está llegando el otro como visitantes y debido a lo loca que estoy gracias al hurt Sammy de esta temporada 11-en especial el capítulo Red meat, jeje-es que me picó el bichito del remordimiento y la escritura y la lectura de más fics….
Y NO ME ALCANZA EL TIEMPOOOOOOOOOOO….¿Ya mencioné que estoy loca? Jajajajaj
También debo aclarar que estoy pasando por situaciones emocionales y estructurales nuevas en mi vida, es decir depresiones varias por decepciones varias y nervios, cansancio, alegría y adaptación a mi nueva vivienda. Sí, hace tres meses me mudé y eso todavía me estresa, todavía me estoy acomodando ya que se me ocurrió mudarme en momentos cruciales del país, nuevo presidente, nueva economía, nuevo trabajo, y tantas cosas por arreglar que me estaba alejando del fandom cada vez más, ni Facebook ni foros de Supernatural….hasta que la serie me retornó a mi habitual obsesión por el hurt Sam y protective Dean y ACÁ ESTAMOS! Jejejej
Debo agregar que casi me pego yo misma cuando abriendo mis archivos para seguir escribiendo donde había dejado-para así publicar-descubro que no iba por donde pensaba que iba (wtf? Jajajja) y que el capítulo 7 en realidad es el que no tenía que publicar sino el 6 que ya hace meses está terminado (*se esconde para que no le tiren flechas*) Vean el lado positivo, jejej, el 7 ya lleva mucho más de la mitad así que no desapareceré eternamente y…Otra novedad? Esto parece no tener fin, jajajja porque el 8 ya está más que encaminado y creo que va para más (quizás uno o dos, pero conociéndome mejor no aseguro nada *silba con disimulo y se va*
Espero que lo disfruten y no hayan olvidado los demás! Por las dudas dejo el final del capítulo anterior en negrita antes de empezar con el nuevo *_*
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Tragándose nuevamente la enfermedad hacia abajo Dean apretó suavemente su mano contra el cuello de Sam, palpando sus latidos, respirando profundamente mientras trataba de unir ese palpitar al suyo, tratando de restablecer esa conexión que siempre lo había mantenido vivo-la que lo había rescatado de esa cáscara vacía que había sido todo ese tiempo en que Sam no tuvo su alma-abrazándolo aún más fuerte en cuanto esos recuerdos no muy lejanos llegaron a su memoria necesitando sentir a su hermano más cerca como si con sólo sostenerlo en sus brazos pudiera evitar que sus almas se desintegraran con el paso de las horas y ninguno de los dos pudiera volver a ser lo que era ni estar donde tenía que estar.
-Éste es el lugar donde quiero estar, Sammy-afirmó con la voz más fuerte y segura que se había oído en horas empujado por esos pensamientos tan instintivos, tan arraigados en su interior desde el día que el pequeño había elegido caminar hacia él en lugar de su papá y había descubierto que ser hermano mayor le importaba más que cualquier otra cosa.
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-Éste es el lugar donde quiero estar-Dean apretó su abrazo deseando sentir a su hermano lo más cerca posible que pudiera. Las emociones que le causaran todo lo ocurrido, el silencio que los rodeaba y los recuerdos de su infancia sacando lo mejor de él, esas emociones que se habían mantenido protegidas bajo esa coraza de duro cazador, del soldado de papá que en todo quería ser como él siempre habían emergido cuando se trataba de Sam. Consciente de eso Dean cerró los ojos unos segundos mientras respiraba profundamente tratando de ralentizar su corazón que todavía palpitaba frenético después de los momentos vividos-Caray Sammy, estás convirtiendo mi vida en un largo momento de películas para chicas-agregó tratando de forzar una sonrisa en su rostro tenso mientras abría los ojos nuevamente para mirar a Sam, ya más confiado en mantener a raya sus emociones-Hermanito, contigo es donde quiero estar-repitió con firmeza a pesar de que sabía que seguía adentrándose en un terreno demasiado sentimental tan lejano a su reacia forma de ser, añorando más que nada que en ese momento su hermano le respondiera con ese brillo en sus ojos de cachorro perdido y no con ese silencio que le quebraba el alma.
Daría cualquier cosa por ver sus ojos otra vez y si eso significaba seguir adentrándose en el territorio prohibido al Winchester no emocional lo haría sin dudar.
Sam era su mayor debilidad.
Lo sabía. Lo sentía.
El duro, recio, irónico, bromista y seductor Dean Winchester derrumbaba su máscara dejando ver su verdadero interior si su hermano corría riesgo o estaba como ahora herido e indefenso en sus brazos, dependiendo totalmente de él como lo había hecho en la mayor parte de su vida para la protección, los cuidados y el cariño que hubiera recibido si se hubiera criado en una familia como la que él había disfrutado durante casi cinco años.
Sabía que él era su punto débil pero también su mayor fortaleza y el valor, la responsabilidad, el cariño y la protección que por él sentía eran los pilares que lo habían mantenido humano, tan cercano a lo normal como podía ser durante todos esos años.
-Éste es mi lugar, Sammy, todavía quiero seguir siendo tu hermano mayor, pero si no vuelves-la sola idea ató su garganta con un nudo de dolor y no pudo seguir hablando. No sólo corría el riesgo de perderlo por culpa de los recuerdos del infierno sino que cuando volviera a su lado-y no quería pensar en que no iba a lograrlo-Sammy estaba lejos de estar seguro.
Había un mundo allá afuera que ya había demostrado que odiaba a los Winchester y que quería hacerles la vida lo más miserable posible. Había una guerra en el cielo, probablemente anarquía en el infierno, monstruos rompiendo todas las reglas, desconocidos y más letales que nunca…
Y luego estaba el purgatorio.
Dean no sabía lo que iba a pasar cuando se encontraran con él pero estaba dispuesto a apostar todo lo que tenía-con excepción de Sammy y el Impala-que no sería nada bueno.
Pero, de alguna manera, sintiendo el peso de Sam en sus brazos, su corazón todavía palpitando con fuerza, tan cerca pero tan lejos de él, muchas de las cosas que antes parecían importantes no parecían importar más si el chico era quien estaba en peligro mortal. Aunque esa misma certeza que cargaba sus hombros con el peso de más dolor tuvo el efecto contrario en su pecho que se llenó de ese profundo sentimiento de protección y amor por quien había sido su responsabilidad número uno desde que lo sacara de la casa en llamas.
-Tienes que volver Sammy, yo estoy aquí y siempre te protegeré-le aseguró con voz firme, esa pena que casi nubla sus sentidos prácticamente borrada de su ronca voz y del brillo de sus ojos verdes gracias a la fuerza con la que sus instintos de hermano mayor se hicieron cargo de sus emociones-Sé que puedes hacerlo hermanito, aunque parezcas princesa con ese pelo largo eres mucho más fuerte de lo que la mayoría piensa-con una suave sonrisa en su mayor parte orgullo y amor más que como consecuencia de la pequeña broma el joven cazador volvió a recostar a su hermano tratando de que ese toque de humor y la fortaleza que estaba recuperando no se diluya nuevamente ante el terror de perderlo, mirándolo fijamente mientras se ponía de pie se apartó un poco de su lado para apoyarse en la desvencijada mesa-Vas a estar bien Sammy, no vas a dejar de ser la pequeña mierda terca justo ahora ¿no?
-Dean-la voz de Bobby lo sorprendió nuevamente -¿"Desde cuando el viejo se había vuelto tan sigiloso"?-pensó el joven cazador cuando intentó evitar que se descubriera su sobresalto poniéndose de pie y comenzando a caminar alrededor del catre de Sam. El hombre mayor fingió no darse cuenta no sólo de la expresión de derrota, pérdida y culpa en el rostro del mayor de sus muchachos por lo que rodando sus ojos con cansancio le tendió un vaso con whisky mientras pensaba-"Siempre has hecho esto Dean, siempre te culpas por cosas que están más allá de tu control"-pero, a sabiendas de que era inútil decirlo en voz alta sabiamente abandonó el tema.
No había necesidad de empujar hacia abajo y remover toda la mierda que habían pasado en las últimas semanas.
Ninguno de los dos era especialista en "hablar" de sus sentimientos. Ambos estaban entrenados para empujarlos hacia abajo y enterrarlos bajo tanta mierda que rara vez salían, salvo por las explosiones cuando bebían demasiado o en momentos aterradores como éste, cuando estaban a punto de perder a quien amaban. No tenía duda de que Dean hubiera seguido ese camino estoico del cazador-soldado sino hubiera sido por Sam quien con esos ojos expresivos, esa voz suave y esa imagen de inocencia y vulnerabilidad que había tenido desde que era un niño lo habían obligado a demostrar más veces de la que quería contar una sensibilidad interior que nadie que lo conociera sólo por fuera creería que existiría-"O quizás se hubiera convertido en John"- fue lo que pensó antes de murmurar-No puedes entrar en razón con él, únete a él-mientras cogía la botella de whisky y se servía un trago para sí mismo.
Apoyándose en la mesa suspiró mientras miraba a Dean quien después de haber recibido su vaso con la ardiente bebida aún lo sostenía en sus manos sin quitar la vista ni un segundo de su hermano, seguro de que el mayor todavía quería tener sus sentidos agudos para vigilar a Sam aunque pareciera que ya no lo pudieran salvar.
Sabía que el muchacho se había dado cuenta hace mucho tiempo de que a veces no todo el mundo puede ser salvado. Fue difícil al principio pero había aprendido a aceptarlo como parte del trabajo.
Pero Sam…Sam fue una historia diferente.
Él tomó personalmente todo daño o perjuicio hecho a su hermanito y se culpó a sí mismo cuando lo inevitable no se podía prevenir.
Causó la muerte de Bobby ver a sus chicos como en este momento, en mundos apartes y con desconocido destino. Quería decir tantas cosas, quería hacer algo, destrozar algo, pero se lo pensó mejor y caminando hacia Sam se inclinó sobre él para apretar su mano en el hombro derecho del chico.
-Mantente fuerte muchacho, puedes salir de esto-le dijo con una voz ronca que quiso culpar a ese trago rápido al ardiente whisky que había hecho antes de hablar que al temor de perderlo que atenazaba su corazón. Enderezándose de inmediato giró sobre sus pies y golpeó boca abajo el vaso en la mesa mirando luego a Dean para darle un guiño de apoyo silencioso fingiendo no darse cuenta de las lágrimas que brillaban en los ojos verdes del joven en respuesta al tosco momento de cariño hacia su hermano menor y saliendo raudamente de la habitación de pánico.
Todavía conmocionado por lo que había visto el joven cazador finalmente se decidió a beber de un trago rápido el vaso de whisky al que aferraba como un salvavidas en sus manos para anclarse del tormento torbellino emocional al que el viejo lo había nuevamente lanzado con toda la fuerza. Volviendo a servirse un trago se sentó en la silla junto a la cabecera del catre donde su hermano yacía en silencio.
-Sam-dijo Dean y como su voz salió temblorosa y quebrada carraspeó y lo intentó de nuevo-Sam, vamos amigo, soy yo-se agachó un poco y extendió su mano fría por el vaso con hielo para rozar la mejilla del chico. Sam no se movió-Ya escuchaste a Bobby hermanito, vas a salir de esto ¿No?-La habitación siguió en silencio excepto por el insidioso zumbido del ventilador tamaño industrial que giraba en lo alto enviando sombras en movimiento sobre el rostro de Sam-¡Respóndeme Sammy! ¡Dime que me escuchas!-Dean exigió en voz alta. Como era de esperarse Sam no hizo un sonido, su respiración anormalmente lenta-¡Me molesta cuando me ignoras Sam Winchester!-Dean se inclinó hacia adelante apoyando la mano sobre el pecho de Sam y presionando con fuerza-¡Lo menos que puedes hacer es respirar como corresponde, perra!-Dean siguió con la presión, mirando hacia el ventilador mientras luchaba por contener las lágrimas-¡Vamos!-exigió de nuevo con más fuerza, el contenido del vaso casi derramándose sobre el rostro de Sam en la precaria posición que lo sostenía con su otra mano apoyada en su rodilla-¿Recuerdas cuando estuviste casi dos semanas sin hablarnos después de esa cacería en Texas?-preguntó Dean de pronto cuando el recuerdo llegó a su mente al revivir una situación bastante parecida a ésta-Creí que papá iba a volverse loco, siempre fuiste un mocoso especialista en hacerle salir humo por las orejas-Dean sonrió un poco ante esa imagen. Su padre echando humo como esos dibujitos animados que Sam y él miraban juntos cuando eran niños muchas veces había estado cerca de ser realidad-Yo estaba loco de preocupación-admitió casi en un murmullo-Y papá también, eso tienes que saberlo… aunque él no lo demostraba casi nunca-caviló Dean y, abstraído por la memoria no invitada, continuaba hablando sin darse cuenta como la respiración de Sam y sus latidos parecieron acelerarse un poco-Al menos durante esas semanas sí tenías los ojos abiertos y con esas miradas de cachorro muchas veces no necesitas hablar-agregó Dean parándose para caminar unos pocos pasos hacia la pared perdido por unos instantes en la memoria de esa cacería en la que casi habían perdido a Sam-Una de las muchas veces que casi te pierdo-resopló frustrado apoyando el vaso frío en su frente para tratar de despejar su memoria de esos recuerdos nada gratos. No creía poder soportar una muesca más a su preocupación y temor por su hermano-No sé cómo todavía no tuve un infarto después de todos los sustos que me has dado Sammy-refunfuñó bebiendo de un solo trago el contenido del vaso para arrastrar así la acidez de esa bilis que quemó su estómago cuando su mente revivía con claridad aterradora esos momentos lejanos que, como muchos otros, clavaron la espina del miedo y la preocupación por quien era lo más sagrado y amado que tenía en su vida.
-Sólo tenías doce años Sammy-el recuerdo cobró vida una vez más en la voz temblorosa de Dean quien optó por hablar en voz alta esos pensamientos que llegaron a él con toda su fuerza, mejor eso que tenerlos rondando por su cabeza otra vez-Eras tan pequeño para esa edad, mi enano-agregó cariñosamente mientras daba una mirada a las facciones tranquilas de su hermano-quizás tenías un poco menos de doce pero se siente como toda una maldita vida el tiempo que pasó desde ese día-admitió mientras pasaba una mano sobre sus ojos y se apoyó en la dura pared de hierro-Era una de tus primeras cacerías y yo no podía creer lo que papá estaba sugiriendo, mi estómago se retorció y realmente sentí ganas de vomitar y, no puedo negarlo ahora, también fue una de las primeras veces que tuve que tragarme mis ganas de darle un puñetazo…
Flashback
-¡Maldita sea papá! Sam sólo ha pasado por una cacería, él apenas sabe lo que hay ahí afuera-Dean sintió su propia voz elevarse varios tonos antes de que pudiera detenerse al ver aparecer esa mirada glacial en la cara de su padre. Casi en cámara lenta sus ojos se oscurecieron y las sombras se movieron ocultando la mayor parte de sus rasgos.
Dean no sabía si había sido un truco de la luz o esa capacidad impresionante que tenía su padre de parecer tan amenazante y peligroso sin decir una palabra y sabía que si no fuera su hijo en este momento estaría temblando en un rincón.
-Papá-continuó el jovencito sabiendo que se había excedido en su posición en la familia, pero "maldita sea-pensó-es de Sammy de quien estamos hablando"-Papá-siguió Dean tomando aire para mantener la ira lejos de su voz-él es demasiado joven, apenas puede sostener un arma y tú quieres usarlo como cebo-en ese momento casi se atraganta con el nudo de temor que la sola idea le causó por lo que sus últimas palabras fueron más roncas y duras de lo que pretendía-¡Tiene que haber otra forma de cazar a esa cosa sin arriesgar a Sammy otra vez, él es sólo un niño!
-¡Ya basta Dean!-lo cortó John con más dureza de lo que pretendía orgulloso a pesar del momento de tensión de que su hijo mayor no sólo no se había inmutado ante su presencia amenazante que había puesto a más de una criatura a rogar clemencia sino que era más que evidente que el amor que lo unía a su hijo pequeño era mucho más fuerte de lo que cualquier otro hermano mayor hubiera sido capaz de brindar-Esto no está abierto a discusión Dean, tu hermano ha tenido todo demasiado fácil durante mucho más tiempo que tú y si no lo mimaras tanto ya hace rato estaría entrenándose para ser el cazador que tiene que ser-Aunque sabía que élera el culpable de eso al desligar sus responsabilidades paternas en alguien que también era un niño y, como tal, sus emociones y sensibilidad no estaban endurecidas con el tiempo y las pérdidas también estaba convencido de que no podía dar marcha atrás ni llenar el hueco negro y doloroso que la ausencia de Mary había cavado en su pecho con el amor por sus dos niños. Tenía que prepararlos antes que algo venga a arrastrarlos de su vida y la única forma de lograrlo era ser más sargento que padre-Sabes que hay vidas en riesgo, niños en peligro, no pudimos salvar a dos-en ese momento su voz se quebró un poco pero tan rápido como un suspiro volvió a ser el temible John Winchester que muchos-cazadores y criaturas-ya conocían, respetaban y temían-Sam tiene que aprender lo que está ahí afuera y cómo luchar contra ellos y mientras más retrasemos este momento peor va a ser para todos.
-¡Lo entiendo papá, lo sé, hay que salvar vidas, hay niños en peligro!-la razón peleaba contra su corazón y Dean nunca había podido separar lo que sentía por su hermanito con la importancia de la caza- ¡Y es por eso que poner a Sammy al alcance del Rawhead es como agitar una bandera roja delante de un toro!
-Cuida tu tono conmigo, muchacho-la voz grave retumbó en el pecho de John como un gruñido hosco que sin embargo no inmutó a Dean quien estaba en modo completo hermano mayor.
-Sí, señor-espetó con sarcasmo-había veces que le costaba idolatrar al ex marine sobre todo cuando éste era más sargento que padre, especialmente cuando estaba con ese estado de ánimo y su compañero favorito era la botella-ahora vacía-de whisky y no Dean.
La amargura hizo arder el estómago del pecoso cazador y comenzó a hacer notar su presencia "Voy a tener una úlcera a los veinte a este ritmo"-murmuró el hijo mayor entre sus dientes apretados antes de voltear nuevamente a mirar a su padre y preguntarle.
-¿Cuándo vas a decirle a Sammy?-John lo miró de arriba abajo, su mirada como dagas parecía saber que en ese momento su primogénito estaba tratando de dominar las ganas de golpearlo hasta que entienda sobre Sam.
-Yo no lo haré-dijo secamente y Dean se tensó anticipando lo que venía después de tan tajante respuesta, su rostro apenas se contrajo y un fugaz dolor brilló en sus ojos antes de una rebeldía y determinación que estaba acostumbrado a recibir de Sam-Tú lo harás ¿Crees que puedes manejar a Sammy mejor que yo? ¡Entonces díselo tú!
Y sin siquiera dar una oportunidad al joven de decir algo a su favor o no, John giró sobre sus pies en busca de sus llaves a las que tomó de un manotón desde arriba de la mesa y estrelló la puerta tras sus pasos sin decir ninguna palabra o incluso mirar como dos jóvenes palidecieron casi al mismo tiempo.
Un pequeño sonido que hubiera pasado inadvertido para cualquier otro fue una puñalada para Dean quien con horror se dio vuelta para enfrentar el rostro pálido de su hermanito.
-¿S-Sammy?-tartamudeó en un hilo de voz, mirando fijamente al niño demasiado pequeño para su edad parado a pocos pasos de él por lo que sólo atinó a parpadear y tragar convulsivamente las repentinas ganas de vomitar que le causó la suave y temblorosa voz del chico preguntándole-"¿Qué quiere papá que haga?"
-Nosotros…uh…nosotros…tenemos una nueva caza-comenzó mientras trataba de recomponerse, su hermanito lo necesitaba y él nunca había puesto sus emociones primero que las suyas pero cuando realmente lo miró, sus ojos ya más claros de esa maldita humedad que apareciera cuando viera la temblorosa barbilla y esos ojos enormes brillando con lágrimas y temor, supo que Sam había oído todo.
-¿Qué es un Rawhead?-nuevamente la voz del niño sacó a Dean de sus pensamientos y emociones turbulentas, su amor por él peleando con la ira hacia su padre por sólo pensar en poner a Sammy en peligro.
-Una criatura que caza niños-contestó mientras se acercaba al jovencito y trataba de encontrar su mirada debajo de esa mata de castaño cabello cayendo sobre sus ojos.
-¿Y es por eso que papá quiere que yo…sea el cebo?-las lágrimas, la decepción, el dolor y el miedo brillaron por turno en esos expresivos ojos que de repente se clavaron el los verde esmeralda de su hermano mayor suplicando en silencio por esa protección y preocupación que sólo él le hacía sentir y Dean en ese momento sintió que no idolatraba a su padre, lo odiaba por esto.
-Sí Sammy, es lo que quiere-respondió con una voz más ronca de lo que hubiera querido. Sam bajó la vista unos segundos que para Dean fueron eternos, no dijo nada, no lloró, no tembló, su pequeño cuerpo pareció relajarse de la tensión y el miedo que momentos antes tensaban sus hombros.
-Escuché que no querías-dijo con una voz tan suave que si Dean no hubiera estado parado tan cerca de él hubiera pasado desapercibida, su tono tan trémulo y sin embargo tan determinado tuvieron un efecto demoledor en su interior cuando escuchó a su hermanito afirmar-Si hay que hacerlo lo haré, pero esto…la caza…no va a ser mi vida para siempre-escuchando esas palabras Dean sintió como su corazón se derrumbaba y que en lugar de ser el niño el que estaba temblando a pesar de tan firmes palabras el que empezaba a temblar era él-Gracias por intentarlo-agregó luego con suavidad y un pequeño hoyuelo se marcó en su mejilla.
En ese momento el mayor sintió como su interior se ablandaba como una goma y un calor intenso se dispersaba por su pecho, amor y asombro ante la capacidad de su hermanito por cambiar sus estados de ánimo con tanta intensidad brillaron al mismo tiempo en sus orbes verdes que se abrieron de sorpresa y emoción. Fue tanta la necesidad de protegerlo y cuidarlo, tanta la sensación de vulnerabilidad que le transmitió al mirar esos ojos grandes y expresivos mirándolo bajo ese flequillo rebelde de castaño color que Dean tuvo que apretar los puños para reprimir el repentino impulso de tomarlo en sus brazos y salir corriendo con él hacia el Impala, arrancar y no mirar atrás.
Pero ellos eran Winchester y no habían sido criados para alejarse sin hacer nada cuando allá afuera había niños en peligro aunque fuera su propio niño el que estaría en peligro de muerte si seguían el plan de papá, lo sabía, lo sentía en sus huesos, sus instintos protectores de hermano mayor resonando en su interior con estridente urgencia.
Sabía, sentía que algo iba a salir mal, que la mala suerte Winchester y el imán que parecía tener su pequeño hermanito hacia los problemas iban aparecer en esta cacería como en las otras que Sammy estuvo en peligro pero Dean también podía asegurar que ninguno de ellos iba a dar marcha atrás en el negocio de la familia y que no iban a parar hasta que el trabajo estuviera hecho y, aunque eso siempre había sido motivo de orgullo, el ver regresar a su padre sin regalar una mirada a la aparente fortaleza que Sammy quería demostrar y a su molesta obediencia hizo que el joven cazador sintiera con más certeza que nunca que, en ese momento-y no quería pensar en cuántos más había pasado lo mismo-para el gran John Winchester ellos no eran sus hijos, eran sus soldados y como tales a la batalla iban a salir sin mirar atrás.
La memoria no invitada se retiró en forma abrupta cuando Dean escuchó los pasos de Bobby a punto de abrir la puerta del cuarto seguro por lo que se volteó nuevamente y caminó para sentarse en la silla junto a la cabecera del catre de Sam apretando los ojos mientras pellizcaba el puente de su nariz mientras deseaba con todas sus fuerzas que la imagen que ese recuerdo había traído consigo, esa imagen de su hermanito convulsionando en su cama cuando la fiebre que la infección de esas sucias garras que rasguñaron su brazo al atraparlo había tenido un pico demasiado alto, se fueran antes de que el viejo se diera cuenta que el brillo de sus ojos eran algo más que las horas de tensión y muchos vasos de whisky. Con un suspiro dejó el vaso junto a la pata de la silla y se volteó para mirar al sabio cazador quien ese momento entraba en el lugar.
-¿Quieres que te cubra con Sam por un tiempo para que puedas tomar un descanso?-preguntó en cuanto ingresó, la mirada dolida y cansada de Dean lo impulsó a hacer esa pregunta aunque sabía exactamente cuál era la respuesta.
Dean sólo concedía su lugar en contadas ocasiones, generalmente cuando sabía con seguridad que su hermanito se estaba recuperando o totalmente fuera de peligro y que nunca dejaría su lado sino estaba convencido de que estaba a salvo. Su rol de protector y responsable de Sam arraigado demasiado profundamente en su alma como para intentar cambiarlo justo en este momento en que no sabían si podrían recuperar al chico de las garras invisibles del infierno acampando en su cerebro.
Pero Bobby sabía que el mundo estaba en riesgo otra vez y le dolía en el alma tener que recordarle eso a Dean porque sabía que Sam era el mundo de Dean y, tal como le había sucedido en Cold Oak, sin su hermano poco le importaba el resto por lo que no le extrañó nada su respuesta.
-No-murmuró Dean y miró a Sam mientras se inclinaba de nuevo por su vaso vacío de whisky-No-repitió de nuevo con más claridad y fuerza mientras se ponía de pie para llenarlo otra vez.
-Dean-el viejo dijo su nombre con un suspiro preparándose para intentarlo de nuevo-Cass te ha engañado para que hagas exactamente lo que quiere. Tenemos un trabajo que hacer y sentado en tu trasero no vamos a lograr que se haga-y aunque la mirada dura de Dean lo fulminó con furia el cazador lo intentó de nuevo-Hijo, sé que duele ver a Sam así, lo sé, porque también me pasa a mí, pero…
-¡Estoy harto de peros Bobby!-lo cortó el joven con vehemencia. Su voz ronca mezcla de iguales proporciones de dolor e ira bajó un poco su grave resonancia al fijar la vista nuevamente en su hermano y su rostro joven le transmitiera tanta vulnerabilidad que sintió sus instintos protectores subir varias muescas más-No puedo dejarlo acá solo, Bobby-su voz se suavizó y miró hacia el viejo con tanto brillo de culpa y amor brillando en sus ojos verdes que el viejo tuvo que carraspear para encontrar su voz-él está indefenso en este maldito catre plegable y no sé qué puede pasarle si lo dejo ¿Y si tiene otra convulsión? ¿Y si se ahoga y no puede respirar? ¿Y si…
-Dean, hijo, cálmate, lo sé-interrumpió Bobby a sabiendas que si dejaba que el muchacho expresara sus temores nunca lo sacaría del cuarto seguro y realmente se estaban quedando sin tiempo-Pero si Cass abre el purgatorio…
-¡No me importa!-replicó cortante y duro deseando que el viejo cazador no siguiera insistiendo porque no quería tratarlo mal sobre todo porque sabía que tenía razón. El mundo estaba otra vez en peligro por culpa de los estúpidos planes-y las equivocadas alianzas-del que había sido un amigo, uno más en la familia.
-¿Por qué no tomas un poco de café?-sugirió Bobby tratando de cambiar el tema, la respuesta a su intento de convencerlo más que clara.
Quizás más tarde el whisky que estaba enrojeciendo las mejillas del rubio lo ayudara a tomar la decisión correcta y sabía que Sam hubiera intentado convencerlo si estuviera despierto y sus heridas le impidieran acompañarlos.
Dean le sostuvo la mirada un minuto y luego se sirvió otra medida. Bobby rodó los ojos con cansancio al recibir la respuesta silenciosa y sus ojos se dirigieron a Sam.
Esperar era insoportable, para los dos.
Sintiendo su pecho apretado por el peso de la preocupación por sus muchachos heridos extendió la mano y tomó el pulso de Sam.
-El chico lucha duro, Dean-dijo dejando que su mano se deslizara desde el cuello para descansar en silencioso apoyo sobre su hombro deseando con toda su alma que de alguna manera el muchacho pudiera sentirlos.
Dean empujó la silla hacia atrás y se levantó caminando algo tambaleante hacia la mesa, la escena presenciada ablandando su interior tanto como para permitirle expresar pensamientos que en otro momento no hubiera dejado salir.
-¡Él necesita mi ayuda para luchar contra lo que sea que esté luchando!-Dean golpeó el vaso nuevamente vacío sobre la mesa y se apoyó en ella bajando la cabeza para ocultar el temblor de su labio inferior.
-Muchacho, sé que todo esto te ha puesto de cabeza-el viejo cazador no sabía de qué otra manera decir que lo entendía sin entrar abiertamente en el territorio emocional que ambos acostumbraban a evitar-"Maldita sea, no tener a un Dr Phill cuando se lo necesita"-refunfuñó el viejo mientras se frotaba el rostro con sus manos frunciendo el ceño al ver a Dean servirse una copa tras otra-Sam le ganó la partida al Diablo, Dean. El chico es duro, él va a salir de esto-afirmó nuevamente consiguiendo que finalmente el preocupado hermano mayor lo mirara-Ya lo sabes ¿no?-preguntó al ver la mirada de Dean iluminarse en esa mezcla de amor, orgullo y dolor por todo lo que Sam había pasado, lo que ambos habían sacrificado, ese fatídico día en el cementerio-Sólo continúa hablando con él-agregó Bobby con la esperanza de que el muchacho encontrara una luz para recuperar la fuerza y no siguiera tan perdido como lo estaba Sam.
La maravillosa y dolorosa conexión entre ambos, arraigada en el alma de los jóvenes desde que comenzaron a ser uno la referencia del otro, el apoyo en el crecimiento y la estabilidad emocional dentro de la vida caótica que les tocara vivir, era más notoria que nunca.
Sin Sam Dean no estaba completo, era una sombra de sí mismo.
Y aunque Sam había demostrado ser capaz de iniciar su propio camino hacia la independencia estaba totalmente seguro de que si creció con esa fuerza, con la firmeza de elegir cambiar una vida que no le gustaba y enfrentarse a su padre fue porque el chico sabía que para lo que necesitara podía contar con Dean.
-¡Eso, obviamente, no funciona aquí!-frustrado y tenso ante el recuerdo de Sam saltando a la jaula después de doblegar a Lucifer no contribuyó a calmar su temperamento por lo que se apartó de la mesa y comenzó a caminar alrededor del catre sin apartar los ojos de Sam, el sonido del whisky chapoteando en el vaso instó a Bobby a dar media vuelta y servirse un trago para sí mismo.
-"Si no puedes ganar, únete a él…otra vez…"-pensó con amargura y se resignó a que pasaría por más momentos como éste si no encontraba alguna forma de ayudar a Sam para así recuperar a Dean.
No existía uno sin el otro, de eso no tenía duda, por lo que ajustándose la gorra con un suspiro resignado decidió volver a sus libros a tratar de encontrar una manera de detener al ángel descarriado sin tener que obligar a Dean a apartarse de su hermano.
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Buenooooo…*silbando bajito se retira*
Sí, jejeje, esto no terminó acá, prepárense que al menos dos capítulos más están en camino, y PROMETIDO esta vez no voy a tardar meses en volver y para que me quieran un poquito y vuelvan a leer mis historias una noticia que espero sea buena para todas
La semana que viene empiezo a publicar otra!
O acaso no les hace falta más brotherly love y menos Destiel por estas páginas? (y a mí me hace falta menos Castiel en la serie así que en el próximo fic ni siquiera lo voy a incluir,muahahahahhaha)
Ejem, sorry ;) Ahora sí, después de mi risa malvada sólo me queda decir
Hasta la próxima!
