Holaaaaaaaaaaaaaa! *please, no tiren granadas hasta que me explique* En fin, tiren, las merezco, desaparecí de nuevo y esos actos de aparente abandono tienen demasiados culpables, tantos, que si empiezo con las excusas puede llegar a ser un capítulo entero,jajajajja.
Río para no llorar
Amaba escribir estos fanfics, lo saben? Pero mis vaivenes emocionales y toooodoooo lo que tengo que hacer día a día me decían: dejá, no escribas más, para qué, no importa más, nadie va a ponerse mal si me voy, usá tu tiempo en otra cosa, etc, etc (mi parte emo se dedicaba a chantajearme mientras mi parte rebelde decía lo contrario*sí, lo sé, estoy un poco loca,jajajjaja*)
Así que ha ganado la pulseada mi parte rebelde que es más del 70% de mi personalidad por lo que acá estoy y van a leer un capítulo que hace dos meses más o menos está casi terminado pero ese maldito casi me llevó dos meses sentarme a terminarlo, jajajajja, Se entendió? ;)
Bueno, mejor vayamos a lo importante: ustedes.
Si volví es por ustedes y la otra mitad por mí-para que negarlo,jajaja-me encanta escribir y, aunque no hayan dejado los reviews acostumbrados Inugami, Impalasammy, MabyDean, Sarah, SankripkeMile, GreeneyesSpn, Carolina, ItsPinku, maybissweetie12 sepan que las entiendo y que espero que no hayan abandonado la afición de leer fanfics (que tampoco voy a negarlo, es casi una obsesión para mí,jajajaj) Acá las espero, y para que se entusiasmen más, esta vez SÍ voy a dejar el prólogo de mi nueva historia que había prometido al final del capítulo pasado (de mi comentario,obvio, no del capi, jajajaj) Y hablando de él, para que no pierdan el hilo, les pido vuelvan a leerlo así entienden mejor.
Gracias a todas y en especial a Cristina-amiga incondicional-y a Sav21 a la que le prometo un mail directo para agradecer comentarios y favoritos en mis otras historias. Un abrazo a ambas!
P/D: No sé si todavía hace falta (porque todo el mundo lo sabe, snif) pero aclaro que los boys no son míos y que hago esto sin fines de lucro y blah, blah, blah *maldito disclaimer que no la dejan soñar a una*
P/D2: No tengo, tuve ni tendré beta (no consigo alguien loca como yo,jajajaj) por lo que todos los errores son míos.
P/D3: En este capítulo hay un breve diálogo extraído del episodio 6x22 que salió al aire (mal traducido por cierto, jejej) pero lo demás es todo mío, muhahahhaah
Enjoy it! Qué lo disfruten!
*no me odien* "puppy eyes de Sammy insertar aquí"
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Horas había pasado desde que Bobby sabiamente había decidido retirarse del cuarto seguro sin volver a repetir esa propuesta las pocas veces que volvía a darle su apoyo al único que realmente le importaba en ese momento.
No le interesaba que el mundo estuviera en peligro de derrumbarse otra vez ni que él hacía horas que tenía el trasero pegado a esa silla, el vaso de whisky pegado a la mano, los ojos pegados en Sam, sintiéndose enfermo y cansado de no entender realmente que estaba pasando en la cabeza del chico. La magnitud de lo que estaba sucediendo a su hermanito aumentaba sus deseos de volar en pedazos a Castiel porque le costaba tanto entender el daño que deliberadamente había provocado como comprender que estaría pasando dentro de la cabeza de su hermano.
Sólo sabía que el chico estaba en mal estado.
Supuso que la pared cayendo era comparable a una grave lesión en la cabeza, pupilas dilatadas, convulsiones y, si Sam estuviera despierto, probablemente estaría mareado y vomitando las tripas como en la peor borrachera de su vida. Dean tendría que estar despertándolo con frecuencia haciéndole preguntas tales como
¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes? ¿Quién soy yo?
Pero Sam no despertaba, estaba profundamente inconsciente y no respondía a ningún tipo de estimulación.
Y Dean lo había intentado todo.
Puso la radio a todo volumen cerca de los oídos de Sam, algunos cubos de hielo en la parte delantera de su camisa, cerca de su cuello y bajo sus brazos, le dio algunos golpecitos suaves en la cara e incluso intentó hacerle cosquillas en las plantas de los pies.
Él no consiguió nada.
Sam ni siquiera se inmutó, sólo se quedó allí como un cachorro gigante de peluche. Había hablado hasta quedarse ronco contándole anécdotas al azar de sus correrías por los bares, de recuerdos de la infancia, incluso de su padre y madre y su hermano seguía sin responder a su voz como tantas otras veces había sido lo primero que lo había atraído de la oscuridad de la inconsciencia cuando estaba enfermo o herido.
Y él siempre se había enorgullecido de eso.
Cuidar a Sam siempre fue su mayor prioridad y que el chico respondiera a su voz o a su toque desde los tiempos que aún andaba en pañales fue lo que había inculcado en su interior que él no estaba completo, que no era él mismo, sino cumplía su rol protector con Sam.
Por eso no podía dejar de mirarlo, de observar detenidamente el pecho de Sam sólo para asegurarse de que aún continuaba respirando o seguir poniendo una mano sobre su corazón para estar seguro de que el músculo aún latía con fuerza, de que aún continuaba trabajando.
Comprobando cada media hora al menos que las pupilas de Sam tuvieran alguna reacción. Y eso era lo que ponía más nervioso a Dean. Por segunda vez en aquella hora, deslizó suavemente el párpado de arriba y Sam siguió sin mirar nada. Inclinándose sobre él Dean iluminó con su lápiz óptico sólo para ver el hermoso color de ojos de su hermano casi fundidos y mezclados con esa dilatada pupila negra.
Y una vez más no reaccionaron. No hicieron nada, no registraron nada. No dolor. No placer. No oscuridad. No luz. No vida.
No había nada.
Los ojos de Sam estaban sin vida. No había nadie en casa.
Y esa reacción-o no reacción-a sus intentos de despertarlo era lo que hundía más profundamente la daga del dolor, la culpa y la impotencia en el desesperado hermano mayor.
Él estaba tan acostumbrado a ver tanta vida y emociones en los expresivos ojos de su hermanito que ver nada lo estaba hundiendo en la nada misma.
Frustrado más allá de las palabras Dean bajó nuevamente el párpado de Sam impulsando hacia abajo esa desazón y desesperación que le agarrotaba la garganta para que pudiera hacer uso de su voz.
-¿Dónde estás Sam? ¿Eh? ¿Dónde está tu fuerza para salir por tu cuenta? Siempre la tuviste, no puedes fallarme justo ahora-Dean se inclinó de nuevo para rozar el cabello de Sam en ese reflejo de su infancia que siempre había calmado y anclado en la realidad al más chico en todas esas etapas difíciles y peligrosas de su vida-Tienes que venir de vuelta-le pidió el hermano mayor con tristeza mientras acariciaba con ternura la frente de Sam para luego ponerse de pie y servirse el enésimo trago de whisky en lo que iba del día, tragando su contenido de un solo golpe desesperado por empujar hacia abajo con su ardiente contenido el amargo sabor de la desesperación y la angustia fundidas permanentemente con esa bilis que ascendía por detrás de su garganta.
No había dado ni tres pasos hacia la pared cuando sin previo aviso Sam echó la cabeza hacia atrás, gruñidos profundos brotaron de su garganta. Con los ojos cerrados y apretados fuertemente, su cuerpo se estremeció y tembló. El catre crujió bajo su peso confundiéndose el ruido con el estrépito del vaso de whisky que Dean dejó caer al duro suelo de la habitación de pánico, el vidrio rompiéndose en pedazos y esparciéndose como diamantes brillantes por todo el lugar en su prisa por correr al lado de su hermano.
-¡Sam!-exclamó con voz ahogada- ¡Sammy!-llamó más fuerte poniendo con rapidez una mano sobre el pecho del menor.
-Ghgggrgggr-Sam gruñó arqueándose bajo el peso de la mano de Dean.
-Hey-Dean apenas murmuró esa palabra, sin saber qué hacer o cómo ayudar, sus ojos muy abiertos y aterrados fijos en el rostro pálido de su hermanito no tuvo tiempo de decir o hacer algo más porque tan rápido como había empezado todo terminó y Sam se dejó caer como una muñeca de trapo en el colchón, la cabeza hacia un lado, mejilla comprimida sobre la almohada, silencioso e inmóvil como lo había estado segundos antes.
Dean miró a su hermano, aturdido y asustado. Si la tez de Sam estaba completamente blanca antes, era blanca como la nieve ahora.
Con una mano temblorosa pero suave giró la bamboleante cabeza hacia él.
-Vamos Sammy-su tono suavizado tanto como la mano que sostenía en la pálida mejilla, el profundo amor que sentía hacia el chico desde que tenía memoria volviéndolo cada vez más y más emocional-No me dejes solo, sigue luchando-le pidió mientras bajaba su mirada hacia el pecho de Sam comprobando su respiración otra vez.
Era poco profunda.
El corazón de Dean se hundió un poco más en el abismo de la desesperación.
¿Qué guerra mundial estaba en apogeo en el interior de su hermanito?
¿Dónde estaba el alma de Sam ahora? ¿Acaso todavía residía en su interior? ¿O había sido arrancada de su pecho una vez más, o peor aún, tragada entera por un horrible monstruo del infierno?
¿Estaba ese monstruo masticando a Sam, escupiendo a Sam mientras que él se sentó en la seguridad de la habitación de pánico, bebiendo whisky y escuchando música rock clásica?
-¡Maldita sea!-gruñó Dean. Él tendría que estar ahí, luchando junto a Sam. No podía hacer una mierda ahí donde estaba ahora.
Dean se estremeció con la fuerza de sus instintos protectores instándolo a hacer algo, cualquier cosa. No estaba en sus venas quedarse sin hacer nada viendo sufrir a Sam.
-¿Qué puedo hacer por ti hermanito?-preguntó mientras colocaba dos dedos debajo de la garganta del chico sintiendo el rápido ritmo que latía debajo de ellos-Sammy-murmuró y sacudió la cabeza tristemente-Sea lo que sea…lo que diablos sea que instaló campamento dentro de tu cabeza-el joven hizo una pausa para pasar una mano en el cabello de Sam alisando el flequillo lejos de la cara mientras pensaba como decir lo que quería decir-Estoy aquí. De alguna manera…de cualquier forma…voy a sacarte de todo ese infierno debajo del que estás metido-Dean sacudió la cabeza maldiciéndose a sí mismo por la mala elección de las palabras nacidas de su propia impotencia.
¿Cómo iba a hacer eso?
Sam estaba muerto para este mundo. Todo lo que él podía hacer era sentarse. Sentarse y beber. Sentarse y hablar. Sentarse y esperar.
Dean se paró bruscamente del lado del catre y giró sobre sus pies a buscar otro vaso en la desordenada mesa que estaba detrás. Lo tomó, se sirvió una medida, se sentó y puso el vaso en sus labios pero no bebió, durante mucho tiempo se quedó así, quieto, sin decir una palabra, mirando fijamente a Sam y tratando de no pensar nada más moviendo un poco más cerca su silla al catre donde yacía Sam. Una sola idea fijándose en su mente con la misma fuerza que sentía en su corazón.
Su razón de luchar día a día siempre había sido la intensa necesidad de proteger a Sam, por él se levantaba en las mañanas desde que era un niño, y ese año con Lisa no había sido suficiente para que olvidara, el alcohol no había sido suficiente para que lo aceptara.
Él nunca iba a dejar de ser hermano mayor y proteger a su hermanito-aunque fuera la responsabilidad más difícil y ardua que le tocara vivir-era la razón por la que seguía conectado a la humanidad, la razón por la que todavía se sentía un humano y no una cáscara llena de culpas, alcohol y rencores.
Sintiendo esa firmeza, esa decisión llenar su pecho con algo parecido a la esperanza o a la fe se puso de pie dejando el vaso en la mesa y cruzó sus brazos al escuchar los pasos de Bobby volver hacia ellos.
Ya estaba listo, decidido de nuevo a ser el hermano mayor que nunca debió dejar de ser.
Ya nada ni nadie cambiaría la convicción que crecía en su interior.
-¿Algo?-preguntó Bobby entrando al cuarto seguro dando un vistazo al pálido semblante de ambos hermanos.
-No puedo quedarme sentado, Bobby. Debo ayudarlo-fue lo primero que le dijo en cuanto el viejo puso un pie delante del catre de su hermano, descruzando sus brazos con energía y dando unos cuantos pasos de un lado a otro ya sintiéndose presto a lanzarse a la empresa que se le había ocurrido.
-Dean-el viejo cazador quiso cortar la diatriba que veía venir, sintiendo el impulso de rodar sus ojos por tercera vez en lo que iba del día sabiendo que el joven no se resignaba a quedarse sentado sin hacer nada pero sintiéndose apenado por tener que insistir nuevamente en el trabajo que tenían por hacer para evitar la estupidez que Castiel y Crowley iban a cometer.
-¡No sabemos qué está pasando en la cabeza de Sam!-exclamó el rubio ya desesperado por terminar con esa espera eterna por volver a ver a su hermanito de pie junto a él. El chico no se merecía nada de esto, había salvado al mundo y así era como le estaba pagando el ángel a quien había considerado amigo-¡Tengo que ayudarlo, meterme en sus sueños, algo!
-Sabes lo que hizo Cass-Bobby sabía que estaba entrando en un campo minado con ese comentario y lo que iba a decir pero no podía dejar de intentar alejar a Dean de la loca idea que sospechaba se le estaba ocurriendo-La represa en la cabeza de tu hermano es historia y el infierno se está liberando-continuó tragando el nudo que intentaba obstruir el paso de su voz maldiciendo en su mente a quien permitió que sus muchachos iban a tener que pasen por esto-¡No sabemos lo que sucede allí dentro!
-¡No me importa! ¡Tenemos que hacer algo!-la frustración y la desesperación en partes iguales se dejaron sentir tanto en la voz de Dean como en su postura, su cuerpo tenso, el ceño fruncido, sin dejar de caminar como león enjaulado era una bomba a punto de estallar y Bobby sabía que tenía que darle algo para mantener la cordura, cualquier cosa, un objetivo, un plan, algo, pero en ese momento lo único que podía decirle era lo que parecía lo único probable de lograr.
-Y lo haremos-su voz se elevó un tono mientras decía esas palabras, tratando de imprimirle la fuerza que no sentía, la esperanza que estaba perdiendo al ver a sus muchachos pasar por este calvario-Pero en este momento tenemos dieciséis horas hasta que abran el Purgatorio-prosiguió el sabio cazador tratando de no inmutarse de la mirada asesina del hermano mayor-Ya perdí a un hombre-dijo y la mirada de Dean de inmediato se dirigió a su hermano suavizándose con el dolor y el sentimiento de protección que creció en él al verlo inmóvil e indefenso-No puedo permitirme perder dos-concluyó el viejo y fue en ese momento cuando la resolución del rubio alcanzó toda su fuerza.
-"Y yo no puedo permitirme perder a Sammy. Nunca"-fue lo que pensó antes de erguirse en toda su estatura y con la determinación que venía de la mano con ser un Winchester se plantó delante de Bobby-Quiero la raíz del sueño…ahora mismo-su mirada fija en los ojos del cazador tenía la misma fiereza que el ronco tono de su voz, ese tono que Bobby había escuchado amedrentando a esos tontos que osaron cruzarse en el camino del protector hermano mayor e involuntariamente sintió un estremecimiento que no había sentido ni enfrentándose a la más temible criatura.
-"Diablos, sí que me estoy volviendo viejo y sentimental"-refunfuñó en su mente mientras apretaba los labios contando hasta diez para no darle un correctivo al cabeza dura insolente que tenía adelante sintiéndose más que dispuesto a admitir que ese estremecimiento tenía que ver más con la actitud rebelde de quien era como un hijo para él que con la advertencia de peligro que sintió al reconocer que esta vez la furia protectora del hermano mayor estaba dirigida a él-Está bien, idiota, como quieras, después no digas que no te lo advertí-y murmurando por lo bajo sobre los problemas que estos dos idiotas le causaron desde que aparecieron en su vida dio media vuelta y salió del cuarto seguro en busca de la raíz del sueño que habían guardado después del caso donde los chicos tuvieron que rescatarlo de su propio infierno culpable y sus tortuosos recuerdos-Si no fuera porque tenemos que hacer algo para evitar que abran el Purgatorio hace rato hubiera propuesto esto-se dijo mientras subía las escaleras sintiéndose aún más culpable de que no lo hiciera cuando el recuerdo de Dean llamándolo padre para sacarlo de esa pesadilla le apretó el corazón-¡Maldición! ¿A quién quiero engañar?-protestó mientras empujaba de una patada la puerta que lo conduciría al cuarto donde guardaba muchas de sus hierbas y pociones para hechizos-No quiero perder a ninguno de esos dos idiotas-murmuró mientras pensaba en el peligro que representaba que Dean entrara al mundo infernal en la cabeza de Sam-¡Castiel, maldito estúpido! ¡Vuelve y arregla esto!-exclamó con voz ronca.
Pero, tal como sospechaba, ningún batir de alas se escuchó cerca suyo y tirando con frustración su gorra contra los estantes se acercó al frasco donde se veía flotando en amarillento líquido esas raíces que Bella Talbot les había conseguido, tomó el recipiente, levantó su gorra del piso y sin sacudirla siquiera la puso sobre su cabeza de nuevo mientras retomaba el camino de regreso al cuarto seguro no asombrándose a la vista que llenaron sus ojos cuando al llegar Dean estaba en la misma posición donde lo había dejado, firme, decidido y con todos sus sentidos protectores activados a la máxima potencia.
A pesar de saber que era prácticamente una tarea destinada al fracaso tratar con Dean en el modo hermano mayor decidido volvió a intentarlo a pesar de que lo primero que hizo el rubio fue tomar el frasco de sus manos y llevarlo hacia la mesa para comenzar a preparar el brebaje.
-Al fin-fue lo único que dijo el mayor de los Winchester un poco arrepentido por el tono amenazante que había empleado para lograr lo que quería pero sin demasiado remordimiento como para que le impidiera cumplir la misión que había resuelto.
Rescatar a Sam de su propio cerebro podría ser una tarea imposible pero él no sería su hermano mayor si al menos no lo intentaba.
-Tienes que considerar lo que esto le haría a Sam-intentó interceder nuevamente en el loco plan de Dean mientras lo observaba cortar con suavidad un mechón de cabello de Sam y echarlo en la repulsiva mezcla-De todas las personas que conozco Sam es la que más protege su privacidad…
-Ésa es la menor de mis preocupaciones, Bobby-lo cortó secamente Dean-El chico no oculta nada de mí, al menos no ahora-agregó emitiendo un gruñido de frustración por otros ingratos momentos de los que ni quería acordarse pero que sabía siempre estarían ahí dando vueltas-Conozco todos sus pequeños sucios secretos-dijo enarcando las cejas y con un tono más bromista al que el viejo respondió con un resoplido-Además, él ya vio el interior de mi cabeza-y tan rápido como un relámpago antecede a un trueno el tono de broma fue reemplazado por uno más serio y determinado-Necesito hacer esto Bobby, y no puedes impedirlo.
El viejo cazador suspiró de nuevo mientras meneaba la cabeza. Sabía que era una misión imposible intentar alejar a Dean de la idea si él creía que con eso podía hacer algo para proteger a Sam pero él temía que el infierno derrumbándose en la cabeza de Sam resucitara recuerdos enterrados del propio infierno de Dean y los perdiera a los dos.
-No es demasiado lo que podrás estar en la cabeza de tu hermano-terció nuevamente el viejo-Sabes tan bien como yo que una raíz pequeña pequeños resultados y esas dos eran las únicas que quedaban.
-No importa, dure lo que dure, tengo que intentarlo-reafirmó con fiereza y determinación en su voz-Es mi hermanito y no sería su hermano mayor si no hago lo que sea por defenderlo y no voy a ir a ninguna parte lejos de él sino lo hago-aseguró nuevamente en pocos minutos algo que ya le había dicho al cazador cuando le pidió la raíz del sueño por primera vez mientras arrastraba el colchón viejo que estaba apoyado en la pared del cuarto seguro apenas aliviado de que con este movimiento Bobby no había alcanzado a ver sus ojos llenarse de lágrimas con la sola idea de dejar a Sam solo para ir detrás de Castiel y detener sus estúpidos planes y su equivocada alianza.
En pocos pasos llegó nuevamente junto al catre donde estaba Sam y lo colocó lo más cerca que pudo, se quitó la chaqueta y después de considerar brevemente la idea de comer algo antes de tomar ese líquido asqueroso, pensando que entre tanto whisky y sustos no tenía nada en su estómago, lanzó la idea a un lado junto con su celular.
La comida no estaba en su mente ahora mismo.
Sam estaba en su mente y lo que la mente de su hermano le estaba haciendo a sí mismo.
Extendiendo su mano después de arrodillarse en el colchón junto a Sam tomó la mano fría y pálida en la suya sin importarle la asombrada vista que seguramente su padre sustituto tendría justo en ese momento fija en ellos.
-Aguanta ahí Sammy-le dijo suavemente mientras su pulgar rozaba la mano de su hermano haciendo que lágrimas asomen a la mirada cautiva del viejo cazador quien por más que quería no podía apartar la vista de esa escena fraternal que era una más de las tantas que había visto y que había provocado que amara a esos niños desde el momento en que los viera. Al menos, ese amor nunca había cambiado, pese a quien le pese, y se consideraba más que afortunado de ser uno de los pocos-sino el único-que había sido invitado a presenciar ese lazo inquebrantable-Tu hermano mayor está en camino-escuchó decir al rubio con firmeza y esa expresión interrumpió sus pensamientos regalándole una sonrisa de esperanza y alivio, no sólo por oír la certeza en la voz de Dean que prometía hacer lo que fuera necesario para traer al menor de vuelta sino que por primera vez desde que comenzara todo este lío sintió que si había una posibilidad de que Sam volviera con ellos, sería por Dean.
Y si Sam todavía estaba en condiciones de luchar sería para Dean por quien lo haría.
Y si eso no hacía que estuviera malditamente orgulloso de la hermandad de esos chicos no sabía que lo haría.
Sin nada más que agregar-ni nada menos-Dean tendió la mano pidiendo en silencio el vaso que Bobby sostenía en sus manos mientras esperaba que el mayor de los hermanos terminara de prepararse y, todavía enmudecido por el nudo en la garganta como cortesía de la escena fraterna, sólo atinó a entregar el vaso maldiciéndose por lo bajo por haberse vuelto así de blando y no poder decir ni una palabra de apoyo.
-Nos vemos viejo-dijo Dean con una sonrisa torcida consciente de que la mirada que el hombre parado frente a él le estaba dando estaba llena de todo ese apoyo paterno que necesitó durante mucho tiempo por lo que, estando seguro de que nada más iba a poder salir de su boca sin sonar una niñita a punto de lloriquear, le guiñó un ojo antes de beber de un solo trago el extraño brebaje del sueño.
Y antes de que Bobby tuviera tiempo de parpadear o tan siquiera darle una respuesta Dean cayó hacia atrás rebotando pesadamente en el viejo colchón antes de que su cabeza girara en dirección a Sam y quedara completamente quieto.
Ejem…clifhanger por acá (Y POR LAS DUDAS ACLARO: que ahora empieza el universo alternativo!) O sea que esto no pasó en el capítulo ni aproximadamente (lo demás tampoco,jejejej, pero a esas las llamamos escenas no filmadas porque no les alcanzó el tiempo, jajajaj.
En fin, que tuviera que llegar a este momento fue lo que ha conseguido que este capítulo sea la mitad de corto de lo que anteriormente estuve escribiendo, pero, como decía, varias cosas han cambiado y ahora voy a tratar de cumplir aunque deba castigarme con menos series o menos lectura (de las pocas cosas que hago con mi tiempo libre, eso ya lo había dicho, ser madre, ama de casa, maestra, trabajar, limpiar, comprar, acomodar, etc, me saca todos esos minutos preciosos que tenía cuando no trabajaba tanto, jejejeje)
En fin, sin trabajo no hay comida, y sin crianza no hay hijo (wtf? Jjajajaj) así que a no quejarse y administrar mejor esos ratos libres, necesito que me obliguen, me hostiguen, me amenacen, me alaben, lo que sea necesario en los lindos reviews que pueden dejar al pie de la página (jejejej,la chantajista es parte de mi personalidad malvada, tenía que volver jjajajaj) así que ya lo saben, faltan dos capítulos y llegamos al final.
Y para que no desesperen/mos con el hiatus más largo del mundo vayan a leer mi nueva historia I´d die for you que acabo de publicar hoy mismo arriesgándome a terminar en un loquero pero arriesgándome al fin porque así retomo el ritmo de escritura que me ha causado lindas experiencias, desahogos emocionales y de traumas de temporadas actuales y pasadas además de que me permitió conocer hermosas personas a las que hoy puedo llamar amigas.
Besos a todas y hasta la próxima!
