Hola hermosuras! Hoy les traigo:


Océano – Día 2.

Corrí rápido, lejos de casa, ni siquiera me puse los zapatos porque en medio de mi rabieta no podía devolverme por ellos. Crucé la calle, el piso estaba muy caliente y cuando llegué a la arena me apresuré a tocar la orilla del mar. Mis pies se aliviaron al sentir el agua tibia tocar mis plantas, esto era lo que amaba; la brisa, el mar, el sol radiante, el cielo azul, las sonrisas, nadar, el océano. Definitivamente amaba esa clara agua, peligrosa e indomable.

Apresuré mi paso para encontrarlo lo más pronto posible, debía llegar a él, quería disfrutar de los segundos que nos restaban. Sabía que no estaba en casa, así que puse mi atención en las personas dentro del mar. Lo hallé rápido, mediana estatura, flacucho y peli negro, hielitos estaba desafiando las olas con su tabla de surf, mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas y corrí a nuestro muelle para llamar su atención.

— ¡Hielitos! –Grité en repetidas ocasiones hasta que vio que estaba en ese lugar. Él sonrió y me saludo con su mano, pero enseguida su sonrisa desapareció cuando descubrió que estaba llorando.

Nadó en su tabla de surf hasta donde me encontraba y cuando llegó estiró su brazo para que yo tomará su más preciada posesión. Hielitos salió del mar subiéndose hábilmente por el palo de madera que hacía parte del muelle y frunció el ceño al tocar mi mejilla y cerciorarse de que estaba llorando.

— ¿Qué sucede, Rainy? –Sus ojos grises se posaron en los míos y yo lo abracé, él ni siquiera se inmutó, no era de los que le gustaba demostrar sus sentimientos, hielitos siempre fue alguien muy serio y yo respetaba eso.

— ¿Que pasa, Rainy? ¿Por qué estás llorando? –Suspiré y me senté para poder ver el movimiento del agua, comencé a mover los pies en el aire y luego lo vi a él, esperé el momento exacto en que mis lágrimas dejaron de salir y me llené de valentía para hablar. — Mis padres hicieron un mal negocio, vendieron la casa de playa y ya no volveré para el próximo verano.

— ¿No volverás? Pero vendrás el año siguiente de ese verano ¿No es así? –Negué con mi cabeza y alcé mis hombros, la verdad no sabía cuando íbamos a volver.

— Tal vez no volvamos nunca, Hielitos. Papá dice que es costoso venir acá. –Hielitos asintió con su cabeza y se sentó a mi lado cruzando los brazos.

— ¿Cuándo te vas?

— Mañana en la madrugada.

— ¿Eso quiere decir que no te quedaras hasta que terminen las vacaciones? –yo no quería que nos separaran, no cuando él era alguien demasiado importante en mi vida. — No.

— ¡Esto es una molestia! No te preocupes, nos vamos a volver a ver, Rainy. Tus padres recuperarán su fortuna rápidamente y volverán a vacacionar en la isla, hasta que eso suceda yo no te olvidaré...Verás, cuando una persona tiene un recuerdo bonito en su memoria sobre alguien siempre llevará a esa persona en su corazón. Mis padres siempre están conmigo, aquí. –Hielitos tocó su corazón con su mano y luego lo volvió puño. — Cada vez que te vas a la ciudad siempre recuerdo los buenos momentos a tu lado y la espera se hace más corta. Cuando menos me lo imagino el verano llega y viene contigo.

— Juvia espera cada año para que sea verano y así pueda verte.

— ¿Viste? Nos vamos a volver a ver algún día, tú eres mi mejor amiga, Rainy. No me podré olvidar de alguien como tú, por lo pronto practicaré mucho para que cuando vuelvas te pueda mostrar cuanto mejoré en mi tabla de surf.

— ¿Me lo prometes? –Parecía un mar de lagrimas y él sonrió para que yo dejará de llorar. — Te lo juro, te esperaré aquí, no importa cuánto tiempo pase.

— Juvia también promete jamás olvidarte, siempre se acordará de los buenos momentos para que la espera sea más corta, hará todo lo posible por volver.

— Entonces es una promesa –Hielitos se quitó su collar de cruz y lo colgó en mi cuello. — Este es el símbolo de nuestro juramento. –Tomé la cruz entre mis manos y la vi a la distancia.

— ¿Seguro que quieres darle el collar a Juvia? Es el único recuerdo que tienes de tus padres y puede pasar mucho tiempo para que lo vuelvas a ver –Él asintió con su cabeza sin decir nada más y yo sonreí automáticamente, eso era lo que necesitaba para estar convencida de la venta de la casa, que hielitos y yo nos volveríamos a encontrar.

— ¿Esto es como si estuviéramos comprometidos? -Las mejillas de él se volvieron rosas, había visto muchas novelas románticas, tenía diez años y era soñadora e inocente. — ¡Claro que no, de hecho no tengo del todo claro que es eso de comprometernos!

— Pues mira, los amigos siempre terminan siendo esposos y tienen muchos hijos para vivir felices por siempre, eso es lo que significa que alguien esté comprometido. Los dos son amigos y comparten mucho tiempo juntos, tú haces feliz a Juvia por eso no hay duda que los dos deben comprometerse. Cuando crezcan se podrán casar y Juvia te dará muchos hijos para que tú seas feliz, de eso se trata el matrimonio. –Hielitos se cruzó de brazos y cerró los ojos sin decir una palabra. Estaba muy avergonzado. — Desde ahora Rainy y hielitos están comprometidos. Cuando Juvia vuelva los dos se van a casar y tendrán una familia hermosa. –Hielitos abrió sus ojos y vio el mar totalmente avergonzado por mis palabras.

— ¿Eso te convierte en mi novia? –Sonreí y le negué con la cabeza. — Papá dice que no puede tener novio hasta los dieciséis, pero ya que eres el prometido de Juvia, ella cree que está bien. –Me quité mi pañoleta y la puse en su frente.

— Este es el símbolo que tú vas a guardar –Suspiré hondamente, él puso su cabeza en mi hombro y apretó fuertemente sus ojos.

— No quiero que te vayas –Su voz sonó triste y supe entonces que él al igual que yo estaba sufriendo.

— Juvia volverá pronto, es una promesa. Ella debe irse ahora o sus padres la castigaran -Le di un beso en la mejilla y salí corriendo con mi corazón latiendo fuertemente, me fui lejos de él, de nuestro muelle, de la playa y del océano que tanto me gustaba. Esa fue la última vez que vi a hielitos.

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Siete años después.

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— ¿Me estás escuchando, Juv? –Los ojos verdes de Meredy están esperando muy abiertos mi respuesta, ni siquiera sé que estaba diciendo, me encontraba tan perdida en mis pensamientos que no estaba escuchando una sola palabra de lo que decía. — ¿De nuevo estabas pensando en él? –Suspiro dándome por vencida, ella sabe todo de mi.

— Juvia solo pensaba en cómo iba a reaccionar después de tantos años, ¿Habrá guardado su promesa? –Med hace ese extraño gesto con su boca, deja la maleta a un lado y se sienta al borde de mi cama para poder hablar conmigo.

— Ya sabes lo que pienso al respecto, Juv. Eran unos niños y ha pasado demasiado tiempo, hielitos...Es que ni siquiera sabes su nombre verdadero, él ya debió haber hecho su vida.

— Juvia no acepta las proposiciones de otros chicos porque respeta la promesa que los dos se hicieron, ella cree que él también hizo lo mismo que Juvia, que la ha estado esperando. –Med rasca su cuero cabelludo en un acto de desesperación y se acuesta en mi cama mirando al techo muy pensativa.

— Solo quiero prepárate, Juvia. Puede que él ya tenga una novia o dos, tal vez pudo haberse ido a otro lugar, piensa en todas las posibilidades. –asiento con la cabeza, me acuesto pesadamente en el puff y agarro fuerte mi collar de cruz para poder ver esa pequeña piedra azul que hay incrustada en todo el centro.

— Juvia quiere creer que sigue esperándola, ya sabes lo que ella decidió. –Meredy patalea un poco con mis palabras. — No quiero que me dejes. ¿Abandonaras a tu mejor amiga por un hombre?

— No sólo es un hombre, es el océano y todo lo que Juvia necesita para empezar su carrera.

— Acá también dan biología marina, Juv. –Levanto mi ceja, ¿Cómo voy a estudiar biología marina si ni siquiera hay océano en la capital? — No es lo mismo, Med. Allá Juvia tiene el océano y aprenderá muchísimo más, sabes que es lo que le apasiona. Además las dos no se separarán por siempre, piensa que son solo tres horas de diferencia, puedes ir a la isla cuando quieras.

— Pues tendrás que alquilarme la suite presidencial cada vez que vaya allá. –Le asiento con la cabeza demasiado emocionada y veo el reloj, ya es hora de salir o perderemos el vuelo.

— Trato hecho.

— ¡Hey mujeres se nos hará tarde! –Gajeel me sobresalta cuando golpea en la puerta fuertemente. Mi primo puede llegar a ser muy estricto en lo que a los hombres se refiere. Gajeel, me había ayudado a espantar todos mis pretendientes, pero jamás le había contado sobre Hielitos, nadie a excepción de Meredy sabe sobre mi promesa con él.

— Ya salen, Gajeel-kun. –Me apresuro en contestar y levanto mis maletas del suelo, esperé siete años por este momento y mi corazón late con fuerza, voy a volver a verlo.

La principal razón de este viaje es inscribirme en la universidad y verlo a él por supuesto, le pedí a Meredy que me acompañará, quería viajar con mi mejor amiga ya que sería una experiencia divertida para las dos, sin embargo, Jellal, su hermano dijo que no la iba a dejar sola y por eso también viaja con nosotras, aprovechó también para llevar a su novia así que Erza se le sumó al viaje y ya que Gajeel no me deja sola para ir a la esquina pues él va, pero con Gajeel llegó su novia Levy y sus mejores amigos Sting y Rogue.

Odio en lo que mi viaje se convirtió, ellos piensan que son vacaciones, no es malo del todo, es familia, pero lo que más detesto es la forma tan descarada en que el rubio de Sting me coquetea, ¿Acaso no puede entender que amo a alguien más?

— Hola mi hermosa princesa –Pongo mis ojos en blanco cuando escucho esa frase venir de sus labios, aparto mi mano cuando intenta ayudarme con mi maleta, puedo hacer las cosas sola.

— Hola Sting, si no se apresuran llegaran tarde. –Salgo de casa y dejo la maleta en el baúl para luego meterme en el carro y sentarme en frente, yo solo quiero que todos se apresuren.

— Vamos Juvia, no seas tan mala conmigo y dame una oportunidad... –Él entra en la parte de atrás del auto y pido paciencia proveniente de cualquier fuente divina.

— Sting, Juvia ya te dijo que solo son amigos.

— No me dejes en la friendzone, te prometo que te seré fiel. –Y el noventa y nueve por ciento de mi ser no le cree ni una sola palabra, sé que tiene sus amoríos con Yukino o Minerva, a mí no me engaña, él es uno de esos hombres que le gusta andar con varias mujeres.

— Ya deja de molestarla, Sting –Rogue, su medio hermano de cabellos negros sale a mi defensa y le sonrió por medio del espejo retrovisor.

— ¿Es que acaso te gusta Juvia? –Odio que hablen de eso cuando él es muy tímido y es obvio que le da pena.

— Eso no te incumbe –Rogue le da la espalda a su hermano y se dedica a ver por la ventana.

— ¿Te sonrojaste, Rogue? –Meredy pronuncia su pregunta con un deje de malicia y yo respiro hondamente. ¿Tú también Meredy? ¿Qué clase de amiga eres? Sé que quiere que yo desista de mi idea del compromiso con Hielitos porque piensa que es algo irreal, Rogue es una persona tierna y con buenos sentimientos, de todos los hombres sobre la tierra, Med me apoyaría con Rogue, pero no me daré por vencida con Hielitos, eso está más que claro.

— ¿Sabes Med? Debí haber invitado a Lyon también –Y sus mejillas se tornan violentamente del color de sus cabellos, eso es lo que obtienes por molestarme, chica.

— ¿Te gusta, Lyon? –Ahora es Sting quien molesta a Meredy y mágicamente la atención sobre mí es casi nula.

— ¡Claro que no! –Ella tartamudea y en mi interior puedo escuchar mi risa malvada.

— No puedo entender cómo una niña tan bonita como tú está tras de ese mujeriego. Sal conmigo Meredy y te juro que no te arrepentirás –Ella pone sus ojos en blanco.

— No eres tan afortunado para salir conmigo o con Juvia.

— Juvia caerá tarde o temprano –Él me pica el ojo y hace ese gesto con su boca y cejas que muestra su faceta de conquistador, uno muy confiado en sí mismo. — ¿Qué dices? –De repente las palabras del Eucliffe desaparecen al ver a mi primo a su lado.

— Hola a todos –Gajeel acomoda a su novia peli azul al lado de Rogue y todos se acomodan para optimizar el espacio trasero de la camioneta, tantas horas desperdiciadas en el tetris debían servirle para algo a Gajeel.

— Hola Levy –Gajeel entra a la camioneta mientras hace sonar el pito demostrando que estamos listos, Jellal y Erza se adelantan en el auto de la peli roja.

— ¿Todos listos? –Todos asienten con su cabeza y mi primo enciende la camioneta. — Gehee –Pronuncia emocionado y arrancamos directamente al aeropuerto. Deseo con todo mi corazón que me estés esperando Hielitos.

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Fue un viaje desesperadamente largo, aunque solo fueron tres horas a mí me pareció una eternidad, todo porque quiero llegar y verlo de una vez por todas. Hemos llegado al hotel sin muchos contratiempos, es increíble apreciar con mis propios ojos en lo que se convirtió mi casa de verano, ahora es un hermoso y lujoso edificio de diez pisos, con piscina, su propia playa y un salón para reuniones. Este hotel es hermoso y muy lujoso.

— Su habitación es la O-908 –Reservé una habitación para Meredy y yo, todos están muy cansados y es el momento perfecto para ir tras hielitos, ya no me puedo contener mucho tiempo más.

— Buenas noches, Meredy y Juvia están muy cansadas –Me despido cordialmente de todos y arrastro a Meredy por el corredor del hotel hasta llevarla a los ascensores. — ¡Espera, quiero algo de tomar! Hace bastante calor –Meredy se queja, no ahora cuando ya estoy a punto de lograr mis planes, le niego con la cabeza, no hay tiempo que perder. — En la habitación deben haber bebidas y si no ordenas servicio al cuarto, Juvia paga.

— ¿En serio? –Med abre sus grandes ojos verdes y yo asiento. — Pero debes hacer algo a cambio. –Sus ojos suben para ponerse en blanco y luego me saca la lengua. — Lo sabía. –sonrío y aprieto fuertemente mi collar de cruz.

— No dejes que nadie entre a la habitación hasta que no regrese –Espicho rápidamente el botón que denota el piso cuatro ya que vamos en el tercero y no quiero bajar muchos pisos por la escalera.

— ¿Qué haces, Juvia? –Sonrío ya que su pregunta es muy obvia. — Ella va a buscarlo - Med intenta detenerme agarrándome del brazo para que no me vaya. — Son las tres de la mañana Juvia, no puedes ir a buscarlo ahora, es peligroso.

— Este lugar no es como la ciudad, además corriendo por la playa está a menos de cinco minutos. Volveré y te lo contaré todo. –Salgo cuando las puertas se abren e ignoro las palabras de mi preocupada y algo paranoica amiga de cabellos rosados, corro a las escaleras, parezco una adolescente traviesa escapándome a media noche de casa para ir a una fiesta.

Las escaleras de este hotel son eternas, cuando finalmente llego al primer piso me cubro con el muro para que nadie me vea y reviso que nadie de los que me conocen este rondando por ahí, no hay nadie, todos deben estarse instalando en sus respectivas habitaciones. Con luz verde salgo del hotel y corro por la playa con mi corazón latiendo en velocidades que jamás imaginé que lograría alcanzar.

Unos metros, ya casi estoy en su casa, pero a lo lejos veo unas luces saliendo de lo que se supone que es su tienda de surf, a medida que me acerco mi corazón empieza a doler, ya no es su hogar, es un bar en el que hay cientos de turistas bailando bajo el ritmo de la música tropical.

¿Qué debo hacer? Tengo miedo, me doy esperanza pensando que tal vez hielitos debía evolucionar con el crecimiento del lugar y como las tablas no se vendían hizo un bar, eso es lo que debe ser.

Entro en el bar y rápidamente me sitúo en la barra. La fiesta está buena, tal vez debería venir con Meredy un rato.

— Cortesía de la casa –Un hombre con mechones blancos en su cabello negro me pica el ojo y yo respiro profundo, odio que me coqueteen cuando claramente estoy comprometida. — Gracias -sin darle mucha importancia observo el trago que dejó sobre la barra y le doy un sorbo a aquel coctel con colores rosáceos.

— ¿Puedo hablar con el dueño del lugar?

— Ya la llamo –Le agradezco y tomo del cóctel mientras lo espero. Mi cuerpo naturalmente empieza a moverse bajo el ritmo de la música, hace mucho no salgo a bailar. Una mujer rubia con un vestido demasiado sugerente aparece con varios hombres vestidos de negro tras ella, parecen ser sus guardaespaldas.

— ¿Te conozco? –Su ceja se levanta y ladea su cabeza para inspeccionarme, yo la verdad jamás en la vida la había visto. — ¿Dónde está hielitos? –susurro algo avergonzada, ella me saca del bar para poderme escuchar claramente y luego se cruza de brazos frente a mi.

— ¿Qué quieres? No puedes estar aquí, se nota que no pasas de los dieciocho años. –Afuera sin el ruido de la música la oigo mucho mejor, ella mira su reloj, parece que la estoy haciendo perder el tiempo.

— Busco a hielitos –Frunce el ceño y se cruza de brazos. — ¿Hielitos? –Asiento con mi cabeza, odio el hecho de no recordar su nombre, siempre lo nombre así porque el día que lo conocí estaba atrapado en la heladera buscando descubrir cómo se formaba el hielo.

— No sé a qué te refieres.

— Él hijo de la dueña de la tienda de surf, flacucho, cabello negro, piel morena, debe tener su misma edad, señorita. –Veo sus ojos y su rostro me indica que aún no entiende de lo que estoy hablando. — Antes había una tienda de surf aquí.

— Mi padre compró este lugar hace mucho tiempo para mí, no tengo ni idea quienes eran antes los propietarios. –¿Pero qué sucedió con él? ¿No me dejo una nota? Un número, ¡algo!

— Gracias por su tiempo –Susurro antes de volverme, tengo miedo que en todo lo que había creído durante años fuera mentira, siento como simplemente una parte de mi corazón se destroza, él dijo que me esperaría en el mismo lugar no importaba lo que tardará, tal vez se cansó de esperarme.

Camino de vuelta al hotel sabiendo que es mi culpa, debe tener una hermosa novia, tal vez tres y yo solo soy un recuerdo borroso para él, esperé demasiado para volver. ¿Por qué diablos estás cosas me tienen que suceder a mi?

Las olas del mar están tranquilas considerando la tormenta que hay en mi interior, camino por la suave arena, esa sensación que hace mucho tiempo no sentía, todo este lugar me acuerda a él.

Entro y saludo a la chica de la recepción, está de más decirle que no quiero que nadie se entere de que he escapado a la mitad de la noche buscando a un hombre. Tomo el ascensor y aunque quiero llorar una leve esperanza ronda en mi corazón, Hielitos tenía a su amigo flamitas, así que debo encontrarlo y preguntarle por él. Pero ahora ya no puedo hacer nada, debo dormir, la entrevista para la universidad va a ser temprano en la mañana.

Cuando las puertas se abren reviso que no haya nadie, el corredor está demasiado silencioso, demasiado para mi gusto. Camino en las punticas de mis pies para que nadie me escuche, este corredor me da miedo, es como uno de películas de terror, no veo el momento en el que se me aparezca una niña pequeña y me de un gran susto, justo estoy en la hora maldita. Respiro muy asustada, un ruido llega a mis oídos y empiezo a sentir miedo, corro muy rápido para que esa niña diabólica no me atrape, cuando volteo para ir a mi corredor me estrello con alguien.

Mi trasero aterriza trágicamente en el suelo y no pudo evitar quejarme llamando la atención de alguien dentro de la habitación a mano derecha, vi al culpable de que mi frente doliera porque me golpeó con su torso en mi suave cabeza ¿Qué planeaba ese chico caminando a media noche por los corredores del hotel?, enojada lo señalo con mi dedo índice.

— ¡Oye, ten más cuidado! –Sus ojos oscuros se abren grandemente y luego se cruza de brazos muy enojado. — ¿Yo? Tú eres la loca que está corriendo por los pasillos del hotel como una niña, me acabas de arrollar como un tren de carga, tonta.

— ¿Tonta? –¿Qué se cree ese tonto? el idiota parece sacado de revista, su piel canela que cubre esos fuertes y hermosos músculos es perfecta. ¿Qué decir de su rostro? Sin un solo defecto, su brillante y hermoso cabello color negro es muy bonito.

— Sí, tonta, ¿Qué se supone que una niñita tonta hace tan tarde fuera de su habitación? –Inflo mis cachetes y me cruzo de brazos ¿Qué le interesa a ese bobo? ¿Acaso cree que tengo tres años?

— ¡Eso no le interesa a un bobo como tú! ¡Al menos ayúdala a levantarse! –El joven suspira profundo y se agacha para levantarme del suelo, pero sus ojos se posan en mi pecho. Desde su altura debe estar viendo de más. ¡Pervertido! Su mano se estira e intenta tocarme, ¿Qué le pasa? Retrocedo por instinto en el suelo y me alejo de ese hombre.

— ¿Qué le pasa, imbécil? –Me observa como si hubiera visto un fantasma, ¿Qué le sucede?

— Tu...Tu co... — ¿Juvia qué sucede? –Sting sale de su habitación y una maldición se cruza por mi mente. — ¿Qué sucede? –Pregunta con insistencia, ¿Qué le digo? ¡Me atraparon y todo por culpa de ese bobo! — ¿Qué haces con este hombre?

— ¿Juvia? –Ese chico pronuncia mi nombre como si fuera muy difícil de decir, su expresión me confunde.

— Nada, Juvia solo quería tomar algo y se lo estaba pidiendo a este chico. ¿No es así? –El peli negro no deja de verme como si yo fuera un fantasma, ¿Qué le sucede? ¡Diablos! Sígueme el juego, bobo.

— Pero no tienes porque salir, puedes llamar. ¿No entiendes que es muy peligroso salir sola a esta hora? ¿Y qué haces en el suelo? –Veo a mi alrededor, sigo en el piso.

— Es que nunca había visto una alfombra tan suave.

— Eres tan extraña, Juvia. Con millones de dólares en tu cuenta bancaria y te sorprendes por una alfombra. –Sting me levanta del suelo y me abraza por los hombros, estoy tan asustada que se lo permito, juntos caminamos a mi habitación y por instinto volteo a ver a ese chico, parece sumamente enojado.

— Buenas noches, Sting. –Me despido de él y entro a mi habitación, estuve a punto de ser atrapada y respiro de alivio. — ¿Cómo te fue con tu prometido? –Erza Scarlet está encima de mi cama mientras Meredy tiene en su rostro una expresión de arrepentimiento.

— Ella entró para hacer una pijamada de chicas, debí decirle dónde estabas. –Estoy perdida, acorralada, Erza es una mujer muy fuerte e insistente, yo no deseaba que nadie se enterará de mi secreto. ¡Diablos! No puedo esconderle nada a esta mujer.

— Juvia...Él...Hielitos.. Juvia está comprometida. –Eso es lo único que puedo decir, sé que no es suficiente para Erza, ella me hará contarle absolutamente todo.

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Salgo con tiempo de sobra de mi habitación, voy para la entrevista, debo aceptar que me encuentro muy nerviosa. Detengo el ascensor y espero que este llegue, pero antes de que eso suceda veo como la habitación de los hermanos se abre, es Rogue y lo saludo deseándole los buenos días.

— Yo..Sé que este día es muy importante para ti. Toma esto, es para ti. –Rogue me da un collar con una hermosa piedra roja muy brillante en el centro.

Hago mi cabello a un lado y él pone torpemente el collar en mi cuello. El ascensor se abre y veo al chico de ayer dentro. ¿Estoy condenada a encontrarme a ese hombre en todo lado?

— ¡Un momento por favor! –Le pido que me espere, él vuelve a fruncir el ceño, se supone que debe ser amigable porque trabaja en el hotel, ¡Tonto!

— Se te vería mejor si te quitas ese collar.

— Tienes razón –Me quito rápidamente mi collar de cruz para que no se sienta mal y lo guardo cuidadosamente en el bolsillo. — Muchas gracias por tu obsequio.

— De nada, buena suerte. –Rogue cruza sus dedos en el aire y sonríe, yo hago lo mismo y me despido de él, entro en el ascensor y respiro profundo cuando el chico aprieta el botón para que las puertas se cierren.

— Gracias por lo de anoche...Por cubrir a Juvia –Él no dice ni una sola palabra, luce muy enojado. — ¿Los empleados de este hotel deben actuar enojados como tú, bobo? –le saco la lengua, intentó ser amable con él y ese hombre es un tonto. Ni siquiera responde ante mi insulto y yo suspiro dándome por vencida. Reviso mi aspecto en el espejo de la pared, tengo un vestido blanco y un sombrero. ¿Será demasiado informal para mí entrevista? Me quito el collar que me dio Rogue y me pongo el mío, sonrío de alivio. Bien, parece que estoy lista. Mi acto llama su atención, pensé que sus ojos eran negros pero a la luz se ven azules.

— ¿Crees que Juvia se ve muy informal? Tiene una entrevista para la universidad. –ya estoy en el piso cuatro, él se anima a contestar.

— Creo que te ves perfecta, demasiado para una tonta. –Sonrío y aprieto mi collar de cruz. — Tu te ves muy elegante para ser un pervertido.

— ¿Pervertido?

— No te hagas el inocente, ayer Juvia vio cómo le querías tocar sus pechos. Pero no te hagas ilusiones, no tienes ni una sola oportunidad, ella está comprometida. –Y dejándole claro esas palabras salgo del ascensor, me alivia lo valiente que fui.

— ¡Claro que no!-esa no-no era mi intención –Me voy ignorando sus tartamudeos.

Debo pasar a esa universidad, quiero ser la mejor bióloga marina. Solo espero que hoy todo salga bien.

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¡Estoy rendida! Camine mucho conociendo la universidad y estoy feliz porque me fue muy bien en la entrevista, el decano me dijo que ya estoy adentro. Más de la mitad del día se me fue en eso, muy pronto seré estudiante de la mejor universidad que da biología marina en toda Asia. ¡Bien por mí!

Fui a casa del amigo de Hielitos, me dijeron que estaba trabajando y debo pasar mañana por su casa para saber qué pasó con él, más horas de sufrimiento que busqué suprimir pensando en otras cosas, por eso Erza, Meredy, Levy y yo estamos haciendo compras.

— Este es perfecto –Erza me pasa un vestido, es del color del océano y no es tan atrevido, decido llevármelo.

— ¿Les parece si vamos por un helado? –Todas estamos de acuerdo con la idea de Levy. — Gracias por su compra. –Recibo las bolsas y nos encaminamos a la heladería.

Pido un helado de limón mientras escucho como Levy dice que debemos apresurarnos porque Gajeel quiere celebrar en el hotel que me admitieron en la universidad. No quería hacer gran cosa pero no puedo frenar la diversión de mis amigos.

Salimos de la heladería caminando lento y veo aquella banca donde nos gustaba comer helado sin fijarme por donde ando, de repente siento un golpe y cuando pongo atención veo mi mano manchada de crema de helado y un torso demasiado fuerte con una gran mancha verde la tela.

Subo mi rostro. — Perdón, Juvia no se fijó –Y cuando al fin tengo el valor de verlo a la cara me doy cuenta que es el chico que trabaja en el hotel.

— ¡Qué tonta y distraída eres! –Por todos los medios intenta limpiarse su ropa y yo me siento demasiado avergonzada.

— Perdón –intento ayudarlo y cuando tocó su torso él se aparta. — ¡No necesito tu ayuda, tonta!

— ¡Oye! –Erza se enoja por lo que me dice e intenta defenderme.

— ¿Rainy? –Veo al hombre a su lado, ese joven de cabellos rosados, él debe ser flamitas. — ¡Hola! –Sonrío y dejó que él me abrace, el chico del ascensor vuelve a fruncir el ceño pero esta vez más pronunciado, como si le molestara cada una de mi acciones. Si no pensara que esa idea de que él está celoso es completamente estúpida diría que eso es lo que le sucede.

— ¡Tanto tiempo! ¿Cómo ha estado tu vida? ¿Viniste con tus padres?

— No, los padres de Juvia murieron.

— Lo siento.

—Están en un lugar mejor –Sonrío tristemente al recordarlos y cambio de tema — Juvia quería preguntarte por Hielitos. ¿Sabes dónde está? –Flamitas hace un silencio demasiado incómodo y ve al chico a su lado, pareciera como si los dos se estuvieran hablando con la mirada. — ¿Qué pasa? Juvia vino a buscarlo a él.

— Él se fue hace mucho tiempo –Sus palabras me caen como una patada en el estomago. — ¿Sabes a dónde fue? ¿Dejó algo para Juvia?

— Nada, no dejó nada, se fue de casa buscando un mejor trabajo cuando Ur murió.

— Debe haber algo. –Mascullo, no pudo desaparecer de la tierra así no más.

— No hay nada. –Mi corazón quiere romperse pero yo soy fuerte, Meredy y Erza me toman entre sus brazos, ambas me sacan del centro comercial, no he derramado una sola lágrima y eso me preocupa, parece que mi cuerpo solo quiere interiorizar el dolor.

Tomamos un taxi para llegar rápido a la fiesta y tal vez necesito ocupar mi mente en otra cosa, esa celebración va a ser lo mejor.

— Este viaje era lo que necesitabas para avanzar con tu vida. –Le asiento a Meredy, yo no quería avanzar, yo quería seguir soñando con que tenía un prometido, con que nos íbamos a casar y formar una hermosa familia, definitivamente tenía la cabeza en las nubes y los pies en la tierra. Qué equivocada estaba.

Veo por la ventana y recuerdo todo lo que vivimos, debo suponer que fue lindo mientras duro y que debo concentrarme en mi futuro, conocer nuevo chicos, vivir todo lo que me privé por estar detrás de una promesa que no se cumplió.

— ¡Yo lo encontraré! Te debe una explicación y yo me encargaré que te la de.

— No es necesario.

— Claro que lo es.

— Yo también lo obligaré, no importa lo que tenga que hacer. –La voz amenazadora de Levy nos hace reír, ella es tan pequeñita que dudo que pueda dañar a alguien.

Nos bajamos al estar frente al hotel y subo con Meredy para dejar todas las compras.

— ¿Estás bien? –Sonrío patéticamente, debo estarlo algún día.

— Lo está, esos locos se están divirtiendo sin las dos, apresúrate. –Abro la puerta de nuestra habitación y dejó todo encima de la cama, me quito el vestido y las sandalias altas, me pongo un short y una blusa algo suelta con unas sandalias más informales. Meredy no pronuncia nada más del tema y se lo agradezco, no quiero hablar de eso.

Verificó mi aspecto en el espejo y me animo, una parte de mi estaba preparada para esto, debo sonreír y continuar con mi vida.

— Juvia está lista.

— ¡Vamos a divertirnos! –Ambas nos dirigimos a la playa, los chicos están jugando voleibol y todos se acercan a felicitarme cuando me ven.

— ¿Quieres jugar con nosotros?

— Juvia está cansada y ella no ve la pelota con esa luz. –El lugar está bastante iluminado pero soy tan mala en los deportes que botaría el balón al mar y con esta oscuridad no podrían recuperarlo.

— Está bien. –Camino a las sillas y me acuesto en una de ellas, las chicas hablan animadamente de todo lo que hicieron en el día.

— Voy por un trago –Me levanto y camino al bar del hotel, me sorprendo porque ese chico parece tener clones en todas partes.

— ¿Tú otra vez? –Él sonríe y se acerca a la barra.

— Deja de seguirme, tonta. –pongo mis ojos en blanco y saco la lengua. — Ya quisieras, bobo...Dale un trago de lo más fuerte que tengas. –Él saca algunas botellas y comienza a hacer el cóctel.

— ¿Cómo te fue en la entrevista? –Veo su rostro y sonrío, este chico es muy apuesto. — Muy bien, aceptaron a Juvia.

— Parece que también te tendré que aguantar en la universidad –Ladeo mi cabeza sin comprender una sola palabra. — Yo también fui aceptado para biología marina y trabajo aquí para pagarlo. –Parece como si el destino quisiera que me encontrará con este hombre todo el tiempo.

— ¿En serio?

— Demasiado molesto ¿No es así?

— ¿Por qué escogiste esa carrera?

— Mi prometida amaba tanto el océano que me termino contagiando. –Toso fuertemente, me atraganto con el sorbo que le acabo de dar a la bebida, no sólo porque es la cosa más fuerte que he probado en toda la vida, si no porque es muy joven y está comprometido.

— ¿Estás comprometido? Te felicito. –Sonrío, solo espero que él sea feliz y no tenga un final trágico como el mío con Hielitos.

— Sí, ella es hermosa.

— ¿Qué pensaría si se enterará que querías tocarle los pechos a Juvia anoche?

— Estoy casi seguro que a ella le gustaría. –Ok eso fue raro, ¿Qué clase de relación tiene con esa chica? Bebo de nuevo mi bebida aguantando las ganas de hacer algún gesto y sonrió.

— ¿Y ya tienes donde hospedarte? –Niego con la cabeza. — Mañana Juvia buscará un lugar.

— Conozco lugares para ti, seguros, cómodos, algo lujosos y bonitos.

— ¿En serio? ¿Mañana podrías ayudarla?

— Pues ya que eres medio tonta, creo que lo haré para que no te pierdas. –su sonrisa es bastante bonita, no lo había visto sonreír, que lindo se ve.

— Gracias.

— Oye Juvia, quiero que sepas que...— Juv, Gajeel está enojado. –Veo la mirada roja de Gajeel sobre nosotros y suspiro hondamente.

— Juvia lo siente, tiene un primo con delirios de padre y no le gusta que hable con hombres que él no conoce. Mañana se ven ¿Si?

— Seguro, yo te ayudo a escaparte y vemos donde te puedes alojar. –Mi corazón late fuertemente, él quiere dárselas de duro, pero en realidad es tierno y se me hace muy familiar.

Me acerco a ellos con la bebida en la mano, sonrío, hablo y bebo de más, todo porque quiero olvidar mi compromiso roto y lo que ese chico despertó en mi, no entiendo porque no puedo dejar de verlo disimuladamente, tal vez me da risa que me nombre tonta y odio el hecho de que este comprometido, creo que por esa razón ya llevo seis vasos de este trago fuerte, creo que estoy muy feliz y luego siento una fuerte depresión, ¿Qué me sucede?.

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Me duele la cabeza, tengo ganas de vomitar y no entiendo cómo llegué a la habitación.

— Al fin despiertas –Intento abrir los ojos, veo a Meredy sonriendo lista para salir. — Quiero vomitar. –Me levanto y expulso en el inodoro eso que mi organismo no tolera.

— ¿Por qué está tan enferma? –Lloriqueo, odio vomitar y sentirme tan mal físicamente.

— Casi acabas con el licor del hotel anoche. -¡Ay qué vergüenza! Yo no me di cuenta en qué momento deje de pensar, solo me acuerdo de la conversación que tuve con el chico lindo del ascensor.

— ¿Y Juvia como se comportó? –Med se ríe, parece que hice algo muy estúpido anoche.

— A parte de decir que el chico del bar estaba más bueno que el pan, nada, estabas muy graciosa.

— ¿En serio Juvia dijo eso? –Ella asiente con la cabeza y yo vuelvo a sentir ese revuelto en mi estomago, estoy muy mal, no me emborracharé nunca más en la vida — ¿Y él escuchó?

— Sí y sonrió. Creo que le gustas, Juvia. –Me acuesto en la cama, no quiero hablar o pensar en otra cosa.

— Tráele algo a Juvia, la cabeza se le va a explotar.

— Ya llame y les pedí que nos trajeran una aspirina...La lancha ya va a salir, ¿Quieres que me quede a cuidarte? –Le niego con la cabeza. — Nunca habías venido, ve y diviértete. Juvia solo quiere dormir. A propósito ¿Qué dijo Gajeel-kun?

— Nada, estaba feliz de que te divirtieras en familia, era tu día por haber pasado a la universidad. –La voz de Med parece martillarme el cerebro. Duele, ya quiero que se calle.

Alguien golpea, es ese chico y tengo vergüenza con él así que me cubro la cabeza con la sabana.

— Conseguí algunas aspirinas y esta es más fuerte por si no le quita el dolor de cabeza.

— Muchas gracias.

— Si necesitan algo más no duden en llamarme.

Meredy cierra la puerta y segundos después me trae la aspirina, bebo todo y después de sentir el burbujeó en mi boca, me acuesto.

— Ya me voy Juvia, si me necesitas no dudes en llamarme, aunque creo que deberías llamarlo a él, trajo las pastillas en tiempo récord. –Le lanzó una almohada a Meredy en la cara y cubro mi sonrojo con la sabana. Ese chico ¿Qué es lo que tiene que tanto me gusta?

— Deja a Juvia, no la molestes. –Ella sale riéndose malvadamente y yo cierro los ojos intentando quedarme dormida, me duele la cabeza bastante.

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Algo suena, es el teléfono de la habitación y me estiro para contestar. Ya es medio día y me siento mucho mejor, ellos ya deben estar por llegar. Según el itinerario almorzarían acá y se irían a una playa que queda a quince minutos.

— Hola. –Cuando hablan del otra lado de la línea me doy cuenta que es el chico del ascensor, demasiado preocupado por mi para ser un par de desconocidos.

— ¿Cómo sigues, tonta? –Me río demasiado, no puedo creer que haya dicho frente suyo que está más bueno que el pan.

— Mucho mejor, gracias por las aspirinas.

— No sabes cómo me alivia escucharte decir eso, te veías muy mal esta mañana.

— No pienses que Juvia es de las que bebe hasta perder la conciencia, solo que ayer hubo varios motivos.

— No necesitas justificarte conmigo, pero eres bastante graciosa cuando bebes, luego te pusiste a llorar, la verdad a mí no me molesto verte en ese estado.

— No me lo recuerdes.

— Yo me encargaré de recordártelo, pero no ahora, esta mañana estaba buscando algunos lugares y vi uno perfecto para ti, es lujoso y no tan costoso, te va a encantar. –Sonrío, parece que está siendo demasiado amable conmigo, sé lo que significa, le gusto, pero él tiene prometida.

— Muchas gracias, ¿te parece si van mañana, bobo? –Me parece que no me importa su prometida y eso me hace sentir muy malo.

— Mañana tengo que trabajar doble turno, el domingo estaré libre.

— Juvia tiene todo el verano, debe volver en algunos días para la graduación pero estará acá más de dos semanas.

— Eso me alivia –No entiendo porque sonrío mientras escucho su voz, tal vez ese chico si me gusta.

— Bien, ¿Qué hay de almuerzo? Juvia está hambrienta.

— Hay pescado, tu familia está por llegar, así que alístate. La segunda parte de la visita la guió yo, así que me gustaría que fueras. –De repente salgo de la cama como un resorte.

— Juvia estará allá en unos minutos, chau.

— Chao –cuelgo y me baño en cuestión de segundos, alisto uno de mis vestido más bonitos y me pongo el vestido de baño de punticos. Bloqueador, es lo más importante y mi mejor amigo en este lugar, me aplico gran cantidad y tomo mis gafas de sol con mi bolso de playa, parece que ya estoy más que lista.

Bajo y me sitúo en una silla del comedor, busco con mi mirada al chico, pero parece que hace de todo en el hotel y no sé que estará haciendo.

— ¡Juvia! –Med me abraza y yo saludo a todos que han llegado muy felices.

— ¿Cómo les fue?

— Es hermoso todo, Juvia. Amo este lugar, además el pastel de fresas es exquisito. –Veo como todos se acomodan en la mesa y respondo la pregunta que me hace Rogue.

— ¿Cómo sigues?

— Bien, muy bien. Juvia lamenta haberse excedido anoche.

— No es problema, estabas muy divertida. –Sting sonríe y nos toman la orden.

Almorzamos mientras hablamos de cosas algo triviales, me gusta este viaje, me gusta pasar tiempo con ellos y aunque no tengo una sola noticia de Hielitos creo que no perdí mi tiempo viniendo acá.

— ¿Están listos? Debemos salir ahora porque las olas se ponen algo fuertes después de las cuatro de la tarde y no podremos navegar. –Me sonríe y todos se levantan ya que terminamos de almorzar.

— Vamos entonces, Gehee –Caminamos por la playa hacia el lugar donde salen las lanchas, él está delante de nosotros y parece muy serio, pero mejor así, no quiero que Gajeel lo tome entre ojos.

— Esta es –Leo la inscripción pintada en la lancha, "Rainy" los recuerdos me invaden, no sé si alguna vez lograré olvidar a Hielitos.

— Es tu turno –Asiento y tomo las sandalias en mi mano, él estira el brazo para tomar mi mano y me ayuda a subir, su contacto es suave, me encanta y sonríe cuando pasó frente a él.

— Con cuidado. –Med está a mi lado y me molesta con el chico, yo me acomodo el chaleco salvavidas para ignorarla, pero debo aceptar que no puedo evitar ver cada uno de sus movimientos. Después de ayudarlos a todos se sube y enciende el motor de la lancha.

— Espera, abróchatelo –El peli negro se acerca a mí y me asegura él chaleco, no puedo evitar sonrojarme, esto es tan tierno. — Gracias –Susurro con una bola de sentimientos atrapados en mi garganta.

— ¿Todos aseguraron sus chalecos?

— Sí –Él arranca y a medida que nos adentramos en el océano puedo ver los diferentes colores gracias a la profundidad, escucho cada una de sus palabras, parece saber demasiado y admiro eso de alguien que es tan joven, además me gusta su voz.

— Este es tu campo, mujer. –Sonrío ante las palabras de Gajeel y observo todo a mi alrededor, no me arrepiento de la carrera que elegí, yo amo el océano.

— ¡Hemos llegado! Por favor disfruten de la playa, si tienen alguna pregunta no duden en comunicármelo. Nos quedaremos solo dos horas. –Nuevamente me ayuda a bajar de la lancha, Med sigue con su intención de molestarme con ese chico.

Ordenamos unas bebidas y las chicas nos acostamos en la arena a disfrutar del sol, debo broncearme, estoy muy blanca. Pongo mi lista de reproducción y escucho música para relajarme un poco, así me quedo un buen rato.

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— Mira eso, Juvia. –Despierto de mi corta siesta, ya estoy más que dorada, veo a donde Med está señalando y es el peli negro en una tabla de surf, va por una ola, ¡Diablos! Es muy bueno.

— Juvia va a nadar un poco –Me quito la salida de baño e intentó llamar su atención mostrando mis habilidades de natación, después de unos cuantos minutos se acerca a mi.

— Eres bueno en la tabla de surf, bobo.

— ¿Debo considerar eso como un cumplido? –Levanto mis hombros. — Tal vez –Él señala mi cuello de repente. — ¿Dónde esta tu collar? –Llevo mi mano a mi cuello y cuando no encuentro el collar mi corazón se detiene.

— No, Juvia lo perdió. –Lloriqueo y me sumerjo para empezarlo a buscar con desesperación, solo veo agua, arena, algas y pequeños pescados, a esto se le llama buscar una aguja en un pajar. Voy a la orilla y le grito a Meredy para que me ayude a buscarlo, después de un minuto todos tienen su mirada en el suelo.

— ¡Deja de llorar, mujer! En la cuidad te harán una réplica exacta.

— Tu no entiendes, ese collar era único, Gajeel-Kun. Era el único recuerdo que Juvia tenía de él y lo perdió. –Vuelvo a meterme al mar, no descansaré hasta no buscar bajo todas las arenas existentes en este lugar.

A medida que pasa el tiempo mis lagrimas aumentan y mis esperanzas de encontrarlo disminuyen, nunca había llorado tanto desde ese día que me fui de la playa o cuando mis padres murieron.

— Oye ya debemos irnos, las olas se vuelven peligrosas.

— ¡Juvia no se irá hasta encontrar el collar! –Él niega con la cabeza. — No puedes quedarte aquí, es una isla solo con fines turísticos, no hay donde hospedarse.

— Juvia no puede perderlo. –Él me intenta llevar a la lancha y cómo ve que me resisto me sube a su hombro como si fuera un costal de papas.

— ¡Baja a Juvia!

— No lo haré, es un tonto collar.

— No lo es –Él me sube en la lancha y me impide bajarme, yo solo no puedo evitar que mis lagrimas salgan.

— Tal vez sea una señal para dejar ese compromiso irreal atrás, Juvia. –Med pone su mano en la mía intentando calmarme, yo pongo mi cabeza en su hombro y cierro los ojos.

— Llorar por un collar, que tonta. –Erza le da un golpe a Sting en la cabeza por su comentario, no podía perderlo cuando era tan importante.

Cuando llegamos a la orilla salto de la lancha y corro sin decir una sola palabra, voy rápidamente al muelle, aquel lugar donde lo vi por última vez, tal vez esa parte inconclusa de mi vida debe terminar donde comenzó.

Veo el sol caer y las luces amarillas y anaranjadas reflejarse en el mar, que hermoso paisaje. Pienso en él, en mi y luego ese chico del hotel aterriza en mis pensamientos como si fuera en lo único que puedo pensar. Será mi compañero en la universidad, tal vez si desiste del compromiso con esa chica podíamos llegar a ser más que amigos.

Soy joven, bonita y creo que debo avanzar, olvidarme de Hielitos será lo mejor que podré hacer. Además ese chico del ascensor se parece mucho a él, tiene el mismo color de ojos, practica surf y su sonrisa es hermosa. Tal vez, algún día.

— Oye, parece que buscabas esto. –El peli negro se acerca a mi y me entrega el collar de cruz. — ¿Co-como lo conseguiste? –Él se sienta a mi lado en el muelle y sonríe. — Siempre fuiste una distraída y descuidada, Rainy. Estaba cerca de la silla donde estabas tomando el sol. –Mis ojos se abren de par en par al escuchar cómo me nombró, cuando veo su rostro en su cabeza está usando la pañoleta que le había regalado a Hielitos.

— No..no puede ser cierto.

— Lo es. Aquí estoy, te esperé como lo prometí. –Lloro porque en mi interior hay un choque de sentimientos que no puedo controlar. — ¿Por qué no se lo dijiste? ¿Sabes cuánto te buscó? –Lo señalo con el dedo y luego lo golpeo en el pecho demasiado rabiosa, él me detiene y me abraza tan fuerte que no me puedo mover.

— Quería que tú misma lo descubrieras, te di tantas señales, después de unas horas supe que no lo harías, que distraída eres. Luego, cada vez que intentaba decírtelo alguien nos interrumpía.

— ¿Por qué Flamitas le dijo a Juvia que te habías ido? ¿Sabes cuánto la destruyó eso? Esa fue la razón por la que Juvia bebió anoche.

— Sabes lo tonto que puede llegar a ser, perdóname. Por favor no llores. –Hielitos pone su mentón en mi cabeza, me encuentro tan aliviada por haberlo encontrado, por saber que está bien.

— Parecías a veces tan enojado cuando Juvia intentaba hablarte. –él rasca su nariz y vuelve a sonreír. — No es como si me agradara verte con ese rubio y el de pelo negro.

— ¿Celoso? –Él frunce el ceño y cierra su boca para no decir una sola palabra.

— Juvia guardó su promesa, ellos son solo amigos, tú...bueno, ya sabes...Juvia..-respiro hondamente para dejar de tartamudear y luego sonrío —...¿Crees que los dos puedan intentarlo?

— Eres mi prometida, lo estamos intentando desde que tenemos diez años, Rainy.

— ¿O sea que no tienes tres novias? –Él me aparta de su pecho y luego alza la ceja muy confundido. — ¿Quién crees que soy? –Levanto mis hombros. — Un pervertido que quería tocar a Juvia. –Él me empuja suavemente con su hombro en un acto tierno.

— Solo me sorprendí al ver de nuevo mi collar, eso era lo que quería tomar, tonta.

— Juvia ahora entiende cuando dijiste que a tu novia le iba a gustar que la tocaras.-Sus mejillas se sonrojan, puedo llegar a ser malvada cuando me lo propongo.

— Ya no hables de eso. -me acerco a sus labios, él abre sus ojos muy grande y no se mueve un solo centímetro. Sus labios son un poco secos, pero este momento es perfecto. Cierro mis ojos para soportar la vergüenza y luego siento como sus manos aprietan suavemente mi cara. Mi primer beso y fue perfecto.

— ¿Sabes? –Hielitos mira al mar, habla como si no hubiera pasado nada entre los dos. — Amo los veranos, siempre llegan contigo –Sonrío y respiró profundamente, soy consciente que pasara mucho tiempo para descubrir que los dos somos el uno para el otro, si las cosas no funcionan creo que ambos lo superaremos.

— Juvia te hubiera logrado reconocer si hubieras llevado puesta la pañoleta.

— Tenía miedo de perderla. –Hielitos pone su cabeza en mi hombro y yo apoyo la mía en la suya.

— Gracias por esperar a Juvia.

— A ti, por cumplir tu promesa.

— Eres hermosa, Rainy. –Me abalanzó sobre él y lo beso mientras una lagrima se desliza por mi mejilla, tenía tanto miedo de que lo que sentía fuera irreal.

— ¡Oe Juvia! –La voz de Gajeel llama mi atención, pasó saliva y empujó a Hielitos al mar, salto tras él y ambos nadamos mientras Gajeel está tan enojado que no se separará de la orilla hasta que salgamos.

— ¡Ven acá mujer! -Debo buscar una explicación, por lo pronto tomo de la mano a mi prometido y nadamos juntos mientras mi panza empieza a doler de la risa que me da.

— ¿Por qué tu primo me mira con cara de asesino?

— Porque te quiere matar –Mi risa es escandalosa al ver la expresión de miedo en su rostro.

— No me parece gracioso –Hielitos frunce el ceño y traga algo de agua, me rió y es tan contagioso que él empieza a reír. Me toma entre sus brazos mientras patalea para acercarnos a la orilla.

— No te vuelvas a alejar de mí lado.

— Juvia no lo hará –Me subo en su espalda y lo abrazo fuertemente, el sonríe y juntos disfrutamos del océano mientras el sol se esconde mostrando sus hermosos colores. Qué lindo día de verano.


Bueno hermosuras, debo aceptar que odie este día, no tenía ni una sola buena idea para desarrollar con el océano. Solo espero que lo hayan disfrutado y si no solo quiero decirles que hice mi mejor esfuerzo.

Pregunta: ¿Creen que el amor puede superar los años y la distancia?

Los quiero muchísimo, Bye.