Hola hermosuras, hoy vengo con una historia algo larga pero que creo que les va a gustar y si no pues me pondré a llorar en un rincón.
Advertencias: Rated M.
Ese fic está dedicado a Nekonekodesu 3 por su cumpleaños, te quiero mucho :D
Con ustedes:
Ventana –Día 3.
Estaba demasiado estresada y algo cansada, las ojeras en sus ojos demostraban que se encontraba sufriendo y no era para menos, necesitaba una excelente idea para su proyecto final ya que debía sacar una nota muy alta para poder aprobar la materia, sin embargo era más que legal que iba a reprobar y lo peor de todo era que no tenía ni un solo centavo en el bolsillo para pagar los créditos extra escolares.
Podía pedirle a su padre que le ayudará con el dinero, pero sabía que no podía exigirle mucho cuando él tenía otros tres hijos y la cosecha no había sido buena ese año.
Todo era culpa de la temible Ultear, su profesora joven y hermosa que no sentía compasión por nadie siendo muy estricta con sus calificaciones, he ahí la razón por la qué estaba sufriendo.
Inspiración, iluminación divina, tal vez una musa o cualquier cosa que le indicará que debía hacer era lo que más quería, pero solo estaba en frente de su computador con la página de Google abierta y mirando a la nada, ya había consultado bastantes páginas que pudieran darle una idea para poder crear el súper producto, pero no. No había nada, ya todo estaba perdido.
Juvia abrió su ventana y tomó un poco de aire fresco, algo fuera de lo normal en las silenciosas calles de su barrio llamó su atención, era pasada la media noche y el joven que habitaba en el edificio del frente estaba saliendo por la ventana muy silenciosamente a la escalerilla de incendios.
La joven Loxar ya lo había visto antes, de hecho desde ese día en el que se pasó a vivir a esa habitación se dio cuenta de su interesante vecino y de eso ya iban dos meses, era divertido para ella observarlo ¿Y es que cómo no hacerlo? Era demasiado guapo, casi de su misma edad y tenía un lindo torso. El joven siempre olvidaba cerrar sus cortinas lo que le daba a Juvia una perfecta vista de su habitación y sobre todo de todas sus acciones, se podría decir que uno de sus hobbies era observarlo sin que él se diera cuenta, era lo que más le gustaba hacer.
No tenía ni idea de cómo se llamaba y tampoco tenía del todo claro si estudiaba porque siempre que ella llegaba lo veía en su habitación perdiendo el tiempo, para ella era una incógnita de dónde sacaba el dinero para sobrevivir, pero Juvia tenía la teoría de que era bailarín nudista en un bar.
Solo hasta que él se marchó la peli azul alejó los sexys pensamientos de su mente y volvió a sentarse en la silla frente a su computador, era imposible concentrarse cuando quería saber que era lo que estaba haciendo su vecino, así que minutos después se dio por vencida e intentó encontrarlo en alguna red social, pero todo fue inútil ya que no sabia como se llamaba y el sueño fue más fuerte que ella.
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— ¡Niña, sabe que después de las doce de la noche las luces deben apagarse! –Juvia despertó ante las palabras de la casera, había soñado con su vecino, aquel que le estaba dando una muestra de su talento como bailarín, el mejor sueño de toda su vida.
— Lo siento. –La joven apagó su portátil y cuando estaba a punto de apagar su lámpara para ir a dormir escuchó un ruido, curiosa se asomó por la ventana y vio a un hombre en el suelo, él había tropezado con las canecas de basura cuando intentaba escapar de algo, el muchacho se levantó casi resbalándose con toda la basura que había quedado esparcida y corrió por el callejón como si su vida dependiera de ello, Juvia inmediatamente identificó que era su vecino.
Vio como el joven rápidamente escalaba, cuando llegó al segundo piso trato de abrir la ventana de su habitación, pero la ventana no abría, efectivamente estaba trancada desde adentro. Algo desesperado empezó a golpear el cristal y gritó suavemente.
— ¡Abre la ventana, hermana! Por favor, la policía me está buscando. No dejes que me lleven –La chica trató de quitarse de la ventana, sin embargo aún así estaba preocupada por él y no tenía ni idea que hacer, se convertiría en cómplice si lo ayudaba pero no era tan descorazonada para dejarlo a su suerte.
No había tiempo, el carro de policía estaba casi llegando a la calle donde ambos vivían y si lo atrapaban lo llevarían a la cárcel sin remedio. Algo desesperado vio a su alrededor, si rompía el vidrio para poder entrar los policías se darían cuenta de su presencia, entonces buscó otra solución, cuando vio la ventana de Juvia supo que había alguien ahí.
Sus ojos se abrieron grandemente y con un gesto de sus manos le rogó a Juvia que lo dejara entrar, confundida, asustada y algo movida por su instinto apagó la luz de la lámpara y abrió la ventana, corrió la cortina para que pudiera pasar y él prácticamente saltó desde el segundo piso para ahorrarse las escaleras. Subió rápidamente por las del edificio de la chica y cuando entró bajó la ventana.
La patrulla de policía se estacionó en el callejón buscando al joven, sabían de antemano que estaba en los alrededores y la peli azul intentó asomarse, por instinto el muchacho le cubrió su boca con la mano alejándola de la ventana y aprisionándola contra su cuerpo para que no se moviera. El corazón de Juvia latió fuertemente y su respiración se agitó, estaba asustada y si le pasaba algo era culpa de ella por haber salvado a un criminal.
— No te muevas, no hagas ningún sonido. –Le susurró en el odio provocándole cosquillas, su piel se erizó y sintió además como le tomaba la cintura para apretarla fuertemente.
Los policías buscaron en cada rincón, pero gracias a Juvia no pudieron hallarlo, cansados de buscarle regresaron a la patrulla, habían tenido una buena noche capturado a muchos, uno más o uno menos no hacia la diferencia para ellos.
— Gracias por ayudarme, hubiera sido un dolor en el trasero pasar la noche en la cárcel. –solo hasta que supo que estaba a salvo pronunció palabra.
Juvia le prestó atención y vio algo inusual en su perfecto rostro, tenía un moretón en el ojo, en su mejilla y también tenía sangre en la boca. Algo muy grave estaba pasando y ella no quería verse involucrada, aunque era muy tarde, ya estaba metida hasta el cuello en todo eso.
— ¿Quién eres?, ¿Qué hiciste?, ¿Por qué no te abrieron la ventana?, ¿Por qué todos esos policías están detrás de ti?
— Entre menos sepas de esto mucho mejor para ti.
— Te acabo de salvar el trasero como dices tú, creo que me merezco una explicación.
El joven negó con la cabeza y se arrimó a la ventana, estaba dispuesto a irse, pero Juvia lo tomo fuertemente del brazo y lo jaló hacia ella.
— No te voy a dejar ir hasta que no me cuentes que fue lo que pasó –El muchacho cerró su boca pegando sus labios en un gesto de desacuerdo y luego le dio la espalda a la joven, subió la ventana y puso su pie en el marco de la misma. — Gracias por lo que hiciste, pero no me gusta que la gente conozca cosas de mi vida.
— Me importa muy poco si no te gusta hablar, acabo de salvarte y no permitiré que te vayas dejándome un cargo de conciencia, pude salvar a un ladrón.
— No hay cargo de conciencia, olvida lo que acabó de pasar y ya no lo tendrás.
— No, pudiste acabar de matar a alguien, golpearlo o mucho peor pudiste violar a una pobre indefensa –Enojado por todas las cosas que esa chica algo entrometida le estaba diciendo, frunció el ceño y se acercó peligrosamente a ella, con su cuerpo la arrinconó y Juvia para retroceder tomaba la distancia que creía conveniente para su espacio personal dando pasos hacia atrás, sin embargo antes de poder dar cuatro pasos completos la pared la traicionó y no le permitió seguir escapando de él. — ¿Acaso tengo cara de violador y asesino? –El delincuente para terminar de intimidarla puso su brazo en la pared y bajó su rostro a la altura de sus labios, Juvia no pudo hacer otra cosa que pasar saliva fuertemente, estaba acorralada y tenía mucho miedo.
— Mi madre me enseñó a desconfiar de todo el mundo y eso te incluye a ti. –Y ella que pensaba que era desnudista, hubiera sido mucho mejor que ser un delincuente buscado por la policía.
— Tú madre te enseño bien, pero también te debió haber dicho que no te entrometieras en los asuntos de los mayores –Juvia infló sus cachetes totalmente enojada, ya con veinte años era lo suficiente mayorcita para que le dijeran ese tipo de cosas.
— Si no me respondes te juro que llamaré a la policía, llevarán tu trasero a una fea y sucia celda. –frustrado puso su frente en la pared, odiaba que las mujeres fueran tan tercas, con su hermana le bastaba para que ahora esta desconocida empezará a hacerle preguntas sobre lo que no le incumbía.
— Para cuando lleguen ya no estaré acá –Le dio la espalda a la joven liberándola de su prisión e intentó nuevamente escapar, su intento se vio frustrado al sentir cómo ella se montaba en su espalda tratando de hacerlo perder el equilibrio y lo agarraba fuertemente con sus brazos y piernas como si fuera una garrapata.
El chico cayó al suelo emitiendo un pequeño gemido de dolor, estaba muy lastimado pero eso no le impidió tratar de librarse de esa molesta mujer, en un rápido rollo la dejó abajo, con sus fuertes manos aprisionó las de la chica y con sus piernas apretó las de Juvia para que no se moviera ni lo pateara, el joven respiró hondamente, se fijó en el cabello alborotado de la chica y su respiración agitada hacía subir su pecho rápidamente, era bastante hermosa y él ya lo había notado cuando vio que tenía una nueva vecina.
— No te quiero lastimar, por favor. No te metas en esto, es peligroso y entre menos sepas mucho mejor.–Terca y algo empecinada por saber sobre él sonrió y lo retó con su mirada.
— No me importa si es peligroso, si no me cuentas gritaré, esto es una posada de mujeres y la dueña tiene su respectiva alarma para protegernos. De cualquier forma saldrías perdiendo –Bastante avergonzada y muy sonrojada se llenó de valentía, tomó sus manos mientras él la aprisionaba a ella y de esa manera se quedó quieta, si él intentaba escapar tendría que soltar sus manos de las de Juvia.
— ¡No voy a hablar! –Declaró el joven tratando de soltarse. — Pues yo no te voy a soltar, puedo quedarme así toda la noche, podemos ver quién se cansa primero. –juvia levantó la ceja retándolo y él resopló sumamente enojado.
— Me estás obligando a hacer algo que no quiero. –La chica abrió los ojos algo temerosa por el tono de voz del peli negro, pero no le importó, alzó los hombros como una niña malcriada.
— ¿Me vas a golpear o que?
— Nunca sería capaz de golpear a una mujer, no soy de esos.
— ¿Entonces qué vas a hacer?
— Algo con lo que estoy seguro que me soltaras, pequeña molestia. –Sin pensarlo dos veces se acercó a ella, el corazón se le detuvo a la joven al verlo tan cerca e inmediatamente sus mejillas se sonrojaron, cerró los ojos fuertemente algo asustada pues sus labios estaban muy cerca de los suyos, pero apretó las manos del joven en vez de soltarlas. Esperó que sus labios se unieran con los de ese delincuente, después de unos segundos sintió como su nariz se recostaba en la de ella.
— Suéltame, por favor. –Juvia abrió los ojos y emitió una sonrisa malévola al escuchar las palabras del muchacho. — Sabia que no eras capaz.
— ¿Capaz? Claro que lo soy.
— Pues inténtalo –Juvia siguió riendo, pues estaba segura que no lo iba a hacer, ya estaba un poco más tranquila porque sabía que si hubiera sido alguien malo le hubiera hecho daño antes tratando de salirse con la suya y él solo quería que ella guardará silencio y no se entrometiera.
— ¡Te lo buscaste! –Decidido se acercó al rostro blanquecino de la joven y en un hábil movimiento besó la mejilla de ella, avergonzado dejó de hacer fuerza en las piernas de Juvia y se levantó del suelo, pero se levantó con ella porque Juvia no soltaba sus manos.
— Mi nombre es Gray Fullbuster, no te diré nada más. –La joven soltó las manos del intruso y lo empujó a la cama para que se sentará.
— Me lo contarás todo, así no quieras. Somos vecinos, creo que debo conocer a la gente que vive a mi lado. –Cansado y con su cuerpo muy lastimado se acostó en la cama de la joven. La peli azul se sentó y se acercó a él. — Se que no eres malo, tú amenazador beso en mi mejilla lo comprueba, pero mira cómo estás ¿Qué fue lo que te pasó?...Gray, cuéntame ¿Si? No tengo muchos amigos así que tu secreto estará a salvo conmigo, no te debes preocupar. –El Fullbuster alzó la ceja y ella suspiró, sabía que de su boca no iba a salir nada.
— ¿Dónde vas a pasar la noche? –Gray levantó sus hombros y miró la ventana. — Creo que es hora de irme. –Juvia negó con su cabeza. — No iras a ningún lado con la cara así, espérame acá. –La chica se dirigió a la puerta y volvió su cuerpo. — Prométeme que no te irás. –El Fullbuster asintió y ella fue a la cocina para tomar una bolsa de hielo y luego fue al baño buscando el botiquín, cuando volvió ya no había nadie, Gray había desaparecido.
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En sus clases no dejaba de pensar en él, quería descubrir que era lo que estaba pasando en la vida de Gray, pero siempre llegaba a la misma conclusión, no conocía nada de él. Se sentía como embrujada, desde esa noche no podía concentrarse en lo que hacía y sus pensamientos tenían nombre y apellido, Gray Fullbuster.
Cada noche dejaba la ventana abierta esperando que apareciera, Juvia solo quería ayudarlo, no iba a juzgarlo, pero la esperanza de volverlo a ver era casi nula.
Había pasado una semana y todo parecía empeorar en su vida, debía volver a ver a su maestra Ultear el otro semestre porque no iba a presentar el proyecto y tenía que trabajar para pagar la clase, sin contar que le había mentido a su padre diciendo que todo estaba bien.
Miró su reloj, eran las dos de la mañana y seguía viendo por la ventana. Sabía que estaba completamente loca por esperarlo, pero algo muy dentro de ella le pedía que lo encontrará.
Se dirigió al baño sabiendo que no iba a volver, se lavó los dientes y se puso su pijama para ir a dormir, cuando volvió a la cama se llevó un gran susto, Gray estaba al pie de su ventana, su cara llena de sangre la asustó, pero no dudó en ir a auxiliarlo.
— ¿Qué fue lo que pasó? –Juvia tomó una de sus prendas y suavemente empezó a limpiarle el rostro al joven.
— ¡No me toques! –La peli azul se quedó muy quieta ya que había sido algo feroz y rudo al hablarle.
— No es necesario que me cures, solo necesito un lugar donde quedarme mientras la situación mejora, te pagaré un buen dinero si me dejas quedarme. –Juvia ladeó su cabeza y negó, no quería meterse en problemas.
— ¿Por qué acá? ¿Por qué no otro lugar? –Gray puso sus ojos en blanco odiaba que le hicieran tantas preguntas.
— Porque la policía y mis enemigos nunca me encontraran en una posada solo para mujeres. –La joven asintió y se cruzó de brazos.
— Si piensas quedarte tienes que decirme que es lo que haces.
— Entre menos sepas mejor. –De su pequeña maleta Gray sacó un fajo de dólares y se los tiro a los pies. — Luego te daré el resto, necesito que no le digas a nadie que estoy aquí.
— ¡Esto es mucho dinero! ¿De dónde sacaste esto?
— ¡Cállate y tómalo!
— No puedo meterme en problemas por esto. Necesito que me digas porque vienes con todos esos golpes en la cara. ¿Entiendes?
— Eres una tonta niña buena, no debí haber venido acá, pierdo mi tiempo. –Juvia resopló totalmente enojada, necesitaba el dinero, pero no podía tomarlo si no sabía de dónde provenía. Gray se dispuso a salir por la ventana, pero ella lo detuvo.
— ¡Espera, necesito el dinero, pero no quiero que sigas en esto!
— ¿Y quién te crees? ¿Mi madre? –Gray lanzó la maleta a un lado y se recostó en el sofá ignorando todo lo demás.
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Gray era una persona muy reservada, no quería involucrar a la chica en sus asuntos y era por eso que no le había dicho nada, pero Juvia era una persona inteligente y prontamente descubrió en qué tipo de problemas el Fullbuster estaba involucrado.
Dinero, golpes, salidas nocturnas los fines de semana y problemas con la policía, además Gray había mencionado que tenía enemigos, para Juvia no había ninguna duda, el joven luchaba en peleas ilegales.
Juvia se encargaba de curar sus golpes y hacer de mamá regañona, habían momentos en los que la Loxar no podía soportarlo, consideraba eso como una práctica salvaje y hacia todo lo posible por sacarlo de ese mundo manifestándole que no quería que él siguiera con esas peleas, pero Gray creía que era muy tonto para ir a la escuela y pensaba que no podía ganarse la vida de una manera decente.
El vínculo entre Gray y Juvia se había vuelto muy fuerte, ella era su confidente, la más comprensiva y la única que estaba ahí cuando la necesitaba, para él la joven se había convertido en una persona demasiado importante en su vida. A Gray le encantaba pasar tiempo con Juvia aunque no lo aceptará abiertamente, él sabía que algo estaba pasando dentro de su interior, pues nunca había sentido algo semejante, esa sensación tan fuerte en su corazón y esa satisfacción de tenerla cerca.
Cuatro meses habían sido suficientes para volverse los mejores amigos, las cosas con su maestra Ultear no habían mejorado pero él la estaba ayudando en su proyecto y las cosas no parecían tan difíciles con la ayuda de Gray.
Su corazón volvía a doler, estaba esperándolo a las horas de la madrugada, Gray había salido muy temprano y nunca antes se había demorado tanto, su corazón le indicaba que algo malo había pasado.
— Por favor vuelve, Gray –Cuando se asomó otra vez por la ventana vio a un joven que se tambaleaba apoyándose débilmente en la pared, no tuvo dudas, era Gray. No le importó salir con su gorro de pijama y con sus pantuflas de garritas, corrió para ayudarlo y cuando vio su rostro su corazón dolió, estaba cubierto de sangre y su cara estaba totalmente hinchada por los golpes.
— Hola –Con dolor trato de sonreír pero al tratar de moverse fue atrapado por el cuerpo de Juvia que en un gran esfuerzo por sostenerlo casi cae el suelo.
— ¿Qué te pasó? ¿Quién te hizo esto? –Con todas sus fuerzas lo sostuvo, inmediatamente un nudo se le formó en la garganta por verlo en ese estado, no soportaba que lo volvieran así y nunca antes había llegado tan golpeado.
— Cuando los hombres ricos con dinero te dicen que pierdas porque apostaron al otro contrincante, lo haces, pero no imaginé que ese hombre fuera un carnicero. –Se rió un poco y le tomó la cara a Juvia tratando de acariciarla, pero lo único que logró fue mancharla de sangre, estaba muy hablador y Juvia sabía que lo habían golpeado fuerte para que soltara tanta información.
— Tienes que alejarte de esos malditos. –El joven puso su frente en el hombro de la chica y la abrazó fuertemente — Gracias por ayudarme, no estoy tan mal como parezco –Trató de calmarla pero era imposible, ella estaba sumamente preocupada por él.
— ¿Puedes subir, Gray?
— No sé.
— Lo vamos a intentar antes de que alguien te vea y llame a la policía, yo te sostendré, no te dejaré caer.
— Eres la única que no me ha dejado caer. –Juvia sonrió y le acarició suavemente la cara mientras él en medio de su dolor le sonreía. — No podría dejarte, soy una criminal por apoyarte en esto y aunque sé que está mal nunca te daría la espalda cuando más lo necesitas, tonto. –Sus ojos se llenaron de lágrimas y no pudo aguantar más esa presión en el pecho, Juvia empezó a llorar y él trató de negar con la cabeza.
— No, no llores, Juvia. No debes llorar, no me gusta verte así, no entiendo porque lloras si yo soy el que está lastimado.
— ¿No entiendes que me duele verte así? ¡Me importas mucho! Si algo te llega pasar a ti, yo...yo no podría soportarlo...Ahora entiendo a tu hermana, te sacó de su casa porque igual que yo no soportaba verte así. No puedes seguir luchando, te pueden matar. –Estaba muy atacada, sus palabras estaban entre cortadas y parecía una niña muy asustada.
— No estoy tan mal – Juvia se tapó la cara para que él no la viera llorar y mordió su labio inferior tratando de calmarse. A él no le gustaba hacerla sufrir, odiaba verla llorar y era la primera vez que la veía así y ardía, su corazón dolía más que nada y eso sólo significaba una cosa, Juvia le importaba demasiado y quería lo mejor para ella.
— No llores o me harás sufrir más, por favor, no sigas llorando, por favor, te lo pido. –El joven con esfuerzo se subió a las escaleras y ella corrió a ayudarlo, lo tuvo mientras iba escalando y cuando por fin había llegado a la plataforma pudo suspirar en alivio, al entrar y verlo a la luz volvió a romper en llanto.
— Juvia no sigas llorando –Y por primera vez en toda su vida adulta sintió remordimiento por algo, le dolía lastimarla y definitivamente no podía seguir haciéndole daño sabiendo que la amaba.
— Ya mañana estaré bien –El joven se metió en la cama de Juvia y después todo se puso negro.
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Lentamente abrió sus ojos, le dolía todo el cuerpo y no podía moverse con toda libertad, lo primero que vio fue a Juvia sentada en una silla, estaba recostando su cabeza en la cama y apretando la mano de Gray, el joven lentamente acarició la suave mano que lo aprisionaba y se acomodó en la almohada, ya había luz del día, trato de tocarse los golpes con su mano libre y sintió muchas vendas, dolores en su rostro y una sutura, alguien lo había cosido.
Frío, el resto de la cama estaba fría y supo entonces que Juvia había pasado la noche sentada en ese lugar cuidándolo.
— Hola –La despertó y Gray pudo notarlo, sus ojos estaban muy hinchados de llorar y las lágrimas se habían secado en su cara, Juvia había llorado tanto que parecía más amoratada que él.
— ¿Cómo estás? ¿Te duele mucho? –Sentía que se iba a morir, pero negó y mintió diciendo que se sentía mucho mejor.
— ¿Por qué lloras por alguien como yo?
— ¿Por alguien como tú? ¿De qué hablas? Tú eres muy valioso para mí.
— Yo no soy valioso para nadie, si muero hoy todos seguirían con su vida. –Juvia mordió su labio inferior y su mano se detuvo a unos cuantos milímetros de la mejilla de Gray, el joven sorprendido porque nunca había visto a la chica enojada, bajó su mirada y acomodó su mejilla para que ella pudiera golpearlo.
— Me lo merezco. –La peli azul calmando a su loco corazón que latía desenfrenado cambió el rumbo de su mano y acaricio suavemente el cabello de Gray.
— ¿Sabes? Me gustaría que no lucharas más, a veces pienso que no volverás y me da mucho miedo, temo por ti, por tu salud, me asustan las personas con las que frecuentas en ese lugar y ¿De qué sirve el dinero si con un solo golpe en tu cabeza puedes morir? ¿Sabes cuántos documénteles he visto de peleas? Los hombres quedan como vegetales, mueren o pierden alguno de sus sentidos. ¿Qué sentirías si me golpearan y me dejaran casi sin conocimiento?... –Ni siquiera fue capaz de imaginarse lo que haría si alguien sería capaz de tocar a Juvia, le dolería, no le gustaría ver ni siquiera un rasguño en su rostro.
— ¿Y nosotros? ¡Me siento muy tonta! Yo no sé lo que significó para ti, jamás me dices lo que sientes...-La joven suspiró pero no dejó de acariciar el cabello del muchacho, Gray tomó fuertemente la mano de la joven y la apartó.
— Creo que llegó el momento de alejarnos, no soy bueno para ti. –Sabía que la lastimaba y que se hacía daño alejándola de su vida, pero confiaba plenamente en que Juvia estaría mucho mejor sin él.
— ¿Crees que te voy a dejar ir? Te buscaré en cada calle, en cada rincón de esta ciudad hasta encontrarte, me involucraría con Element 4 para encontrarte.
— Jamás vuelvas a pronunciar el nombre de esa pandilla, tú solo pondrías tu vida en peligro estúpidamente.
— Si muriera hoy la gente seguiría con su vida. –Gray la zarandeó un poco de los hombros intentando hacerla entrar en razón. — ¿De qué hablas? Tienes a tus padres y hermanos, ellos no podrían seguir sin ti.
— Tu tienes a tu hermana y a mí, nosotras no seguiríamos normalmente con nuestras vidas. Yo moriría porque nunca te pude ayudar. ¿Alguna vez pensaste en tu hermana? ¿En que su vida debe ser un infierno porqué no tiene ni la menor idea donde estás?
— Ella me dejó cuando más lo necesitaba.
— Tú me estás dejando cuando más lo necesito.
— No necesitas en tu vida a alguien como yo.
— ¡Tú no sabes lo que es mejor para mí, idiota! –La joven abrazó a Gray y sin poder detenerse siguió llorando tratando de hacerle entender lo importante que era para ella. El Fullbuster dejó que ella siguiera así, sin tocarla, le reconfortaba su compañía y sabía que ella tenía razón aunque no quisiera aceptarlo.
— Voy a dejar las peleas callejeras, voy a volver a casa de mi hermana. No soporto lo llorona que eres. –La joven sonrió limpiándose las lágrimas.
— Estaremos a una ventana de distancia. –Y sin entender porqué, el joven sonrió imitando la sonrisa de la chica.
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Gray consiguió un trabajo de operario en una fábrica y en sus tiempos libres le ayudaba con su proyecto a Juvia, él deseaba seguir adelante consiguiendo dinero limpio y ese se conseguía estudiando y esforzándose, estaba dispuesto a hacerlo por Juvia y por su hermana.
Había pasado un mes desde entonces, Gray no había vuelto a ese sucio lugar donde peleaba, al contrario le encantaba pasar tiempo con Juvia.
— ¿Por qué ese idiota de Lyon te mira tanto?
— Es el novio de Meredy, tengo que hablarle o quedaré como una maleducada. –Gray cruzó los brazos y Juvia sabía que estaba molesto, ya conocía bastante bien sus gestos.
— No te enojes, sabes lo que siento por ti aunque intentes hacerte el tonto.
— No quiero que pases tiempo con él.
— Soy una mujer soltera, tengo que tener amigos. -Gray posó sus manos en las mejillas de Juvia, la joven tragó toda la saliva que tenía en la boca y el Fullbuster llevado por sus instintos y sentimientos juntó sus labios con los de ella, la Loxar disfrutó de su primer beso. No supo en qué momento llegó a la cama ni en que instante él se posicionó encima de su cuerpo, sin embargo ninguno quería parar.
Sus manos acariciaban suavemente la piel blanquecina de la muchacha, explorando, dejando que sus sentimientos ganaran, tiernamente empezó a tomarla.
— Gray, yo nunca...No sé cómo hacerlo. –El Fullbuster abrió sus ojos y asintió, tomó sus mejillas suavemente desacelerando el ritmo de sus caricias.— ¿Te sientes lista? Yo puedo esperar lo que sea por ti. Perdóname si pareciera que te ataqué, pero a veces no puedo controlarme.
— ¿Tú te sientes listo?
— Me siento listo si tú estás segura.
— Yo estoy segura. –Gray sonrió y apagó las luces, prendió la lampara en una intensidad lumínica leve para darle más seguridad a Juvia y cerró las cortinas. — Nunca me había sentido tan nervioso. –La joven sonrió y respiró profundamente.
— Yo también lo estoy –Gray se quitó la camiseta y caminó en dirección a la cama, la tomó fuerte entre sus brazos, con sus labios bajó por su cuello y se detuvo un gran tiempo ahí, haciendo suspirar a Juvia por el cosquilleo.
Cuidadosamente y haciéndole entender que la amaba, besó despacio su cuerpo, su vientre plano y escuchó un pequeño gemido cuando la despojo de su blusa. Sonrojada y con mucho calor vio cómo su chico admiraba su belleza a cierta distancia.
— Ámame mucho, Gray. Por favor.
— Y tú a mí, Juvia. –la pequeña Loxar empezó a acariciar el torso desnudo del joven y gritó al sentir un pequeño mordisco en su pecho. No le dolió pero le pareció muy excitante y controlarse ya le estaba costando mucho, él estaba conociendo su cuerpo y aunque estaba algo asustada, se fue relajando. Abrazó a Gray que estaba concentrado dándole placer en su pecho y movió su cadera para darle espacio a su joven novio y así poder encajar perfectamente.
— Eres tan bonita. –Desabotonó hábilmente su jean y bajo la cremallera de este, lentamente lo bajó y se encontró con unas adorables bragas de ositos. — Eres tan Inocente, tan perfecta, tan mía –Sin descuidar los pechos de la joven se encargó de besar muy despacio sus piernas, primero la izquierda y sonrío al ver que Juvia suspiraba de satisfacción.
— Lindas piernas señorita Loxar.
— Hábiles labios, señor Fullbuster. –La joven sonrió, en ese momento no podía pensar en nada más, en nadie, solo en los dos y en lo mucho que lo amaba.
Curiosa bajó su mirada a él cuando se detuvo, vio al joven arrodillarse en la cama y tragó toda la saliva en su boca cuando vio que sensualmente puso sus dedos en el botón y la cremallera de su pantalón, Gray se desnudó completamente y ella algo indiscreta observó esa parte de su anatomía, no podía dejar de observarlo, era simplemente nuevo para ella y sabía que estaba listo para entrar en su cuerpo.
— ¿Te gusta?
— Me da miedo ¿Me va a doler? –Gray sonrió con su ego elevado, en un bolsillo de su pantalón buscó un paquete plateado y lentamente se puso lo que había en su interior para luego volver a darle toda su atención a la joven.
— No te dolerá, seré suave. –Sin más espera le bajó su ropa interior, a Gray le encantó la parte íntima de su chica, tan linda, cuidada y virgen. Tenía una mancha de nacimiento muy cerca de su parte de excitación y Gray le dio un beso en aquella mancha reclamándola como suya, la joven sintió un corrientazo recorrerle todo el cuerpo y sintió un extraño líquido salir de ella.
— Te amo, Juvia. –Juntó su cuerpo desnudo con el de ella y subió para encontrarse con su boca, se besaron tierno, suave y amorosamente durante minutos mientras ella emitía ligeros gemidos al sentir los dedos del joven hurgando en su intimidad, estimulado y excitándola.
— Siento no tener nada de experiencia, me siento tonta. –Gray negó con sus labios en los de ella y en ese instante le abrió las piernas para acomodarla a su cuerpo.
— Mujeres como tú son perfectas, no hay muchas como tú en esta época y sólo serás mía, mía y de nadie más.
—¿Es seguro? Mi padre me mataría si quedo embarazada–El joven enterró su nariz en el pelo de Juvia y se perdió por un segundo en el olor a flores de su cabello.
— Lo es, usaremos por hoy condón, pero es mejor que tú empieces a cuidarte, siempre es mejor estar el doble de preparado, aún no podemos tener un hijo nuestro, aunque no me molestaría. –Juvia sonrió algo asustada y gimió fuerte cuando sintió como su botón ya no soportaba tanto placer.
— Ya estás lista, Juvia. –Lentamente entró en el interior de la joven, Juvia apretó fuertemente su cobija mientras soportaba la sensación, con su mirada le indicó que siguiera y cuando estuvo totalmente dentro de ella le dio un beso en la frente.
— ¿Te duele?
— Un poquito, pero se siente extrañó, solo es eso. –Gray le tomó las manos para entrecruzarlas con las de él y perfectamente retrocedió para volver a entrar en un ritmo suave y lento. Juvia enredó sus piernas en la cintura de Gray y disfrutó de cada estocada, cada movimiento, cada suspiro, su aliento en su rostro y él sudor recorriendo sus cuerpos.
— Ahí –Gimió Juvia cuando sintió una hermosa sensación y él le abrió los labios con su dedo, quería explorarla y entró su lengua en la boca de la joven mientras trataba de moverse en ese lugar que ella le había indicado, sonrió al ver cómo se relajaba y como estaba segura con él.
— Me gusta, Gray. Se siente muy rico –Sonrojada y metiendo su cabeza en el hueco del cuello del joven empezó a gemir demostrando lo que estaba sintiendo.
— Mary nos va a escuchar, no hagas esos sonidos tan fuertes.
— No puedo evitarlo, me gusta mucho.
— Estas tan estrecha, esto es el cielo, Juvia. –Apretó sus manos fuertemente y aumentó los movimientos en su interior, por instinto Juvia mordió la clavícula del joven y le repitió en su oído todo lo que lo amaba.
Gray más rápido embistió a la joven teniendo especial cuidado, gimió de placer en un ronco sonido y Juvia abrió su boca, le había fascinado ese sonido y mordió su labio inferior tentándolo para que volviera a hacerlo.
— No aguanto, Juvia. –Gray empujó más fuerte dentro de ella para llevarla a la gloria, se contuvo todo lo que pudo y vio el gesto de placer en el rostro de Juvia acompañado de temblores en sus piernas, se liberó cuando se aseguró que Juvia disfrutó y se contrajo en el cuerpo de su chica.
Había sido testigo de su primer orgasmo y le fascinaba, le encantaba estar dentro de ella, lentamente el joven se salió de su cuerpo y la besó suavemente para luego acostarse a su lado y abrazarla fuertemente.
— ¿Te gustó? –Juvia asintió buscando sus mimos, se acercó a su rostro algo agitada y empezó a besarlo, sonrío y de repente vio algo inusual recorrerle las piernas.
— ¡Estoy sangrando! –Gray se sentó en la cama y la atrajo hacia su cuerpo.
— Es normal, no te preocupes.
— ¿Ya te había pasado antes? –Gray sonrió por su pregunta con un tono de celos y levantó su ceja demostrando su diversión por la situación.
— Eres la primera virgen con la que estoy, aunque fue mi primera vez por amor. –Juvia sonrió y lo abrazó, no podía creer que él hubiera aceptado que la amaba. — ¿Me amas?
— Más de lo que te imaginas, eres la única molestia que no pude arrancar de mi vida. –Juvia cerró los ojos muy tranquila, entendía las palabras de Gray aunque no supiera expresarse de la mejor manera. .
— Voy a bañarme, ¿Nos encontramos en la lavandería? Tengo algo que lavar –Gray le asintió, le dio un beso en los labios y se vistió, sin más salió por la ventana esperando a la chica y sonrió, nunca pensó que su vida pudiera llegar a ser tan feliz.
La joven se metió rápidamente en la ducha, estaba tan feliz, tan emocionada, se sentía tan amada, Gray era lo único que necesitaba y aunque se sentía un poco dolorida, nada de eso le importó, salió del baño y volvió a su habitación, con una seña le indicó a Gray que ya iba a bajar y el asintió desde su ventana.
Al salir de su habitación se encontró a Mary, su compañera de piso sentada en el sillón.
— ¿Crees que no te escuché? ¿Qué opinará Hilda cuando le cuente que profanaste su santuario de chicas haciendo semejantes cosas con un hombre?
— No tienes pruebas, haz lo que se te de la gana –Salió de apartamento casi tirando la puerta y cuando bajó, Gray, para su sorpresa no estaba solo, lo acompañaba un hombre alto y fornido.
— Adelántate, Juvia. Ya voy para allá –la joven dudó pero le hizo caso, saludó al entrar y metió la ropa en la lavadora, le puso jabón y dejó que comenzara el ciclo, se asomó por la ventana y vio que Gray se iba con ese hombre, no podía permitir que él volviera a su antigua vida, no con ese hombre que se veía demasiado peligroso.
Sin pensarlo dos veces salió del local y lo tomó del brazo.
— ¿A dónde vas?
— Vuelve a la lavandería.
— Vas a pelear otra vez ¿No es así?
— No te incumbe. –Un ligero apretón se apoderó del corazón de Juvia al escuchar sus palabras frías y algo cortantes— ¿Eso es lo que vale una promesa para ti?
— A veces hay que mentir para que las cosas sean más fáciles –El joven apartó la mano de Juvia de su cuerpo para finalmente apretarle fuertemente la muñeca — Pensé que nunca ibas a caer, te estabas haciendo la difícil pero al final todas caen. No te vuelvas a meter en mi vida, ni mucho menos te acerques a mi nuevamente.
— ¿Qué quieres decir?
— Que solo fuiste sexo para mí y que ya no quiero nada contigo porque obtuve lo que quería–Juvia sintió como las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
— Al final no cumpliste mis expectativas, en la cama no eres más que una ingenua e inexperta –El joven que lo acompañaba emitió una fuerte carcajada para hacer sentir mal a Juvia y todo terminó para ella cuando vio a Gray reírse con él. Vio cómo se fue con ese hombre mientras la dejaba destruida, destrozada y con su corazón hecho mil pedazos.
Juvia no supo en qué momento entró y tomó toda la ropa metiéndola nuevamente al cesto cuando ya estuvo lavada, tampoco fue consciente que al pasar la calle casi un auto la arroya, caminó a casa, no quería nada más si no llegar a su cama y cerrar los ojos para luego despertar de esa pesadilla, pero lo verdaderamente malo estaba por comenzar.
— Quiero que tomes tus cosas y te vayas lejos –La dueña del apartamento estaba enterada de todo lo que había pasado mientras Mary con una sonrisa veía toda la situación, un problema tras otro y ya no tenía a Gray para que la apoyará.
— ¿Puede darme dos días más? El lunes es mi última clase, le prometo que me iré entonces. –No podía pensar en conseguir un lugar ahora que se sentía usada, tonta y destrozada, Gray Fullbuster se había encargado de destruirla en un segundo.
— ¡Quiero que te vayas ahora! –la peli azul abrió la puerta de su habitación y con toda la rabia que tenía en ese instante la empujó lejos de su vista. Cerró la puerta con llave y deslizó su espalda en la puerta hasta quedar sentada en el piso. — ¡Ahora no, por favor, déjeme!
Se hizo una bolita en el piso y lloró hasta que la mañana del domingo llegó, casada de llorar vio que ya no le salía una sola lágrima, se arrastró a su cama y ya encima de ella cerró los ojos para dormir.
Juvia no tenía con quién hablar, alguien con quien desahogarse, si salía la sacarían de su casa, entonces todo el día se quedó encima de su cama, llorando como si el mundo se fuera a acabar, tratando de que ese dolor en su pecho se calmara, solo esperaba que él viniera y le dijera que todo era mentira, pero eso nunca pasó y su proyecto había quedado sin terminar, tal vez su maestra sentiría algún tipo de piedad por ella, en ese mes solo era dulzura, tal vez la dejaría pasar.
En la mañana del lunes se alistó, armó sus maletas y las dejó en la puerta de la habitación con una nota en la puerta. "Salgo de clase y recojo mis maletas, lamento todas las molestias", llegó a la universidad y se hizo en el último rincón del salón, su proyecto no funcionaba, nada estaba marchando bien en su vida y para peores su maestra estaba como el demonio.
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— ¿De qué me sirve un prototipo si no funciona? Pedí un proyecto real, debió haber pensado antes que no funcionaría y meterse con algo más simple, la espero el otro semestre. –Juvia asintió, ahora eso era lo menos grave en su vida y ni siquiera odiaba a su profesora, por la persona que sentía más odio en ese momento era por ella misma, odiaba ser tan tonta y pensar que la podrían amar cuando solo estaban jugando con sus sentimientos. Tomó su proyecto y lo lanzó a la basura delante de su profesora, no quería tener ningún recuerdo, nada de Gray.
La joven se sentó en su silla y puso su cabeza en el escritorio, no quería quedarse pero sabía que si levantaba su cabeza los demás se darían cuenta que estaba llorando, entonces aguardó.
Al final de la clase y cuando se aseguró que todos habían salido vio a su maestra que era la única que quedaba. Guardó sus cosas y cuando se intentó levantar vio que una pequeña lagrima salía de los ojos de Ultear, ella estaba pasando por una mala situación.
— Todas tiene solución, se lo dice una chica que acaba de perder una materia por segunda vez, que le entregó su virginidad a su novio y este la abandonó cinco minutos después y luego la echaron de su apartamento arrendado. No se preocupe, sé que usted también sufre pero todo se va a solucionar. –Trató de sonreír con una sonrisa totalmente rota y se encaminó a salir del salón de clase.
— ¡Espera! ¿Te parece si tomamos un café? No puedo dejar que una de mis estudiantes se vaya así –La joven asintió y camino con ella en completo silencio.
La peli azul vio su capuchino con crema y respiró hondamente. Efectivamente Ultear estaba esperando que se sintiera cómoda para que hablará.
— Estamos aquí como amigas, no te preocupes, soy una maldita como profesora pero a veces soy buena escuchando. –La joven le pegó un sorbo a su capuchino y luego la vio, inmediatamente se echó a llorar, no aguantaba todo el dolor que estaba sintiendo.
— Llora, eso es lo mejor para liberar el alma, funciona, te libera del dolor físico...Si quieres empiezo yo, adivinaste, yo también tengo problemas...Tengo un hermanastro, sus padres murieron cuando era muy pequeño y mi madre decidió adoptarlo, pero para mí es como si fuera mi propio hermano. Ella murió hace poco y él se me salió de las manos, completamente, no podía hacer nada para controlarlo...Estaba metido en problemas con gente muy peligrosa, pero luego se dio cuenta de lo que estaba haciendo y él cambió, sin embargo ayer me avisaron que estaba en el hospital, lo apuñalaron tres veces, lo golpearon y casi lo matan.
— ¿Se encuentra bien? ¿Por qué le hicieron eso? -Juvia mordió su labio inferior, pensó que algo así le podía pasar a Gray y su corazón volvió a arder, estaba tan asustada por él.
— No lo sé, aún no despierta pero los médicos me dicen que no debo preocuparme, el puñal no alcanzó ningún órgano vital y las heridas no son tan graves como parecen, yo no sé qué hubiera hecho si mi hermano se hubiera muerto, simplemente me da rabia que él no lo entienda. –Juvia abrió su corazón y se sinceró con ella, parecía que ambas edtaban pasando por lo mismo y rompió su silencio, tal vez ella la podía aconsejar.
— Mi novio también estaba metido en asuntos peligrosos, me prometió que no lo iba a volver a hacer, le creí, le dije que él era todo para mí, se lo demostré entregándome y al final él decidió su vida anterior, lo he llamado pero él no me contesta, parece que hablaba enserio cuando me dijo que solo jugó conmigo...Lo amo tanto, me duele todo esto, pero yo no le importo a él, ¿Sabes qué es lo peor? Que si viniera y me dijera que lo siente yo lo perdonaría con tal de tenerlo a mi lado, no sé en dónde queda mi dignidad, pero vivir sin él es como la muerte misma. Nunca había sentido este dolor, yo no quiero seguir sin él, no sé qué hacer. ¿Qué debo hacer?.
— Sé lo mucho que duele, Juvia. Mi primer novio me cambio por una rubiecita tonta con tu mismo rostro, te pareces demasiado a ella.
— ¿Por eso me tomo entre ojos?
— Tal vez sea por eso, pero no estamos hablando de ese tema, siempre fui parcial a la hora de calificarte. Tu idea de la maleta me gustaba, tal vez no debiste lanzarla a la basura.
— Él me la ayudó a hacer, no es fácil para mí verla, señorita.
— Debiste quemarla entonces, Juvia. Lo verdaderamente importante es que es tu primer amor y esos siempre duelen, deberás besar muchos sapos para conseguir tu príncipe, tú hiciste todo lo que estaba en tus manos para que todo marchara bien, tienes la conciencia tranquila, es él el que se lo pierde, perdió a una chica que lo daría todo por él. Creó que cuando sea más grande le dolerá, olvídalo, Juvia...Tienes tus vacaciones de invierno para olvidarlo, aléjate de él, es lo mejor para ti. –Juvia delineó el borde de su tasa con su dedo y sintió como sus lágrimas caían a la mesa, asintió, creyó en ese instante que era lo mejor para ella.
— Bien, entonces iré a casa de mi padre, queda a diez horas de acá, creo que es una distancia prudente para nosotros y lo intentaré olvidar, gracias por sus consejos señorita, me debo apresurar si es que quiero conseguir un boleto. Ojalá su hermano se recuperé pronto.
— Fue un placer hablar contigo, iré a visitar a mi hermano en el hospital.
Las jóvenes se despidieron cordialmente y amabas tomaron caminos separados, Juvia fue por sus maletas y caminó a la estación de autobuses, por suerte pudo conseguir el último boleto y tomó un autobús hacia el pueblo de su padre. Por milésima vez mientras veía por la ventana sus lágrimas la acompañaron en su dolor.
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La hermosa profesora, Ultear Milkovich, se despertó asustada al ver que su hermano había despertado y la estaba llamando con su voz.
— ¡Despertaste, Gray! –Entre señas el joven le pidió su celular. Ella negó con su cabeza, no estaba en condiciones para hablar y desgastar sus energías.
— Yo puedo llamar a quien tú quieras, tú no puedes hacerlo.
— Dile que estoy bien, que lo hice solo porque me amenazaron con hacerle daño... –El joven detuvo sus palabras, le dolía pronunciar cada una de ellas. — Nada de lo que dije era verdad. –Su respiración comenzó a agitarse
— ¡Cálmate se lo podemos explicar cuando estés mejor!
— No, fui muy cruel, debe estar sufriendo...yo...yo –Gray no podía seguir hablando y Ultear lo sabía.
— Dame su numero –Lentamente Gray le dictó el número y ella lo anotó en su teléfono para llamarla — ¿Cómo se llama?
— Juvia –La joven recordó una conversación y un rostro cubierto de lágrimas, debía ser demasiada coincidencia, bajó el teléfono algo sorprendida y lo vio a los ojos. — ¿Loxar?
— ¿Cómo lo sabes?
— Hace casi cuatro horas le aconseje que olvidara a su novio idiota que solo la quería para tener sexo y debe estar ahora en un autobús rumbo a casa de su padre a diez horas de acá.
— ¿Qué? No te entiendo. ¿La conoces?
— Es una de mis estudiantes y estaba destrozada. Le dije lo que cualquier mujer le diría en una situación así, le aconseje que te olvidará y para eso se debía ir muy lejos.
— No, dile que la amo, que no me puede dejar. –Tosió perdiendo el aliento y Ultear tuvo que llamar a los médicos para ayudar a su hermano y calmarlo, estaba muy afanado y sobre todo se sentía impotente, no podía levantarse para ir a buscarla. Era un completo inútil en ese momento.
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Y ahí estaba ella, en frente de la puerta de su padre con su celular casi muerto. Toco algo insegura y cuando la esposa de su padre le abrió trato de aparentar que todo estaba bien.
— ¿Juvia?
— Lamento venir sin avisar, espero no ser muy inoportuna. –La mujer negó y la abrazo fuertemente.
— Claro que no, linda. Esta es tu casa, sigue. –Sus hermanitos corrieron a saludarla felices de verla, ella con su vida destrozada les sonrió y les hizo muchas preguntas, sobre todo cómo iban en la escuela.
— ¿Mi niña llegó desde la ciudad? –Tuvo que contener todas las lágrimas cuando vio a su padre, se levantó, salió corriendo y lo abrazó por mucho tiempo, quería sentirse protegida, que alguien le hiciera entender que la quería y que nunca le haría daño.
— Me siento tan feliz de verte ¿Cómo estás, princesita? –Juvia sonrió con una sonrisa completamente rota y con un muy falso "Estoy muy bien".
— ¿Quieres comer algo? ¿Quieres ir al pueblo? ¿Te preparamos tu comida favorita? ¿Quieres que te compre algo?
— No papi, solo quiero ir a descansar. Fue un largo viaje.-Quería huir porque sabía que no tenía la suficiente valentía para aguantar las lágrimas delante de su padre.
— No te arreglamos una habitación, nos hubieras avisado antes.
— No te preocupes, dormiré en la habitación de huéspedes mientras tanto. No quiero causarles problemas.
— Ya te dije que no eres un problema.
— ¿Puedo ir contigo, Juvia-nee? –Su pequeña y tierna hermanita la quería bastante, estaba tan feliz porque ella viniera que quería pasar todo el tiempo con ella.
— Ocean estoy cansada, te prometo que más tarde jugaremos ¿Si? –La niña hizo un puchero demasiado infantil y Juvia le sonrió. — Solo dormiré unas cuantas horas, no te preocupes. –Sin decir ni una sola palabra más llevo su maleta y se recostó en la cama, de nuevo estaba en casa.
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Pensó que la distancia era suficiente para olvidarlo pero se equivocó, el apetito no volvía y solo sonreía cuando estaba cerca de su hermana, una semana sin él había sido completamente devastadora.
— Juvia, hay fiesta en el pueblo. ¿Quieres ir, muñeca o te quedas con Ocean? –Su padre había entrado a su habitación de improvisto. Ella se limpió rápidamente las lágrimas y trató de fingir que nada pasaba pero era más que obvio que él ya la había visto.
— Me quedo cuidando a mi hermanita, papi. Diviértanse mucho. –Su padre cerró la puerta y se sentó en su cama, pasó su brazo por los hombros de Juvia y la apretó fuertemente hacia él.
— Sabes que puedes contarme cualquier cosa que te suceda ¿No es así? –La chica asintió haciéndose la fuerte..
— Me gusta que nos visites y que estés aquí todo el tiempo que quieras, pero soy tu padre y no me gusta verte así, sé que te pasa algo. –Juvia movió sus piernas algo indecisa, no quería contarle a su padre lo que le hizo, no deseaba que él se decepcionara.
— ¿Sabes? Yo también hice llorar a tu madre muchas veces, era joven e inexperto, algo tonto también...Eres muy hermosa, princesita. Ya conoces la corriente de este mundo consumista, si no sirve, tirarlo y si ves que puedes hacer algo por él, repáralo...Eres mi primera bebé y aunque no lo parezca te quiero demasiado...No me gusta que ningún imbécil haga llorar a mi niña, pero estas en el tiempo de experimentar todas esas cosas. Aún conservo mi bate de béisbol, puedo usarlo con el que te haga daño. –Juvia sonrió y abrazó a su padre, lloró en sus brazos como si fuera una pequeña niña y se sintió mucho mejor, su padre la quería más que nadie y le decía cosas para hacerla sentir mejor mientras le acariciaba el cabello.
— ¡Cloud vinieron por nosotros! –Su madrastra se asomó por la puerta y Juvia trató de fingir que nada pasaba. — ¿Puedo pasar? –Juvia asintió algo incomoda y esa mujer le sonrió con dulzura. — Somos tu familia, linda. Recuerda que puedes confiar en nosotros. –La Loxar asintió con su cabeza y se refugió en los brazos de la mujer que prácticamente la crió, se aliviaba un poco más al saber que la apoyaban..
— Yo cuido a Ocean, ustedes tranquilos. Diviértanse mucho, gracias por estar conmigo.
Vio como sus padres y sus hermanos menores salían de la casa e hizo una pijamada de chicas, ella y su pequeña hermanita, jugaron hasta que la pequeña tormenta se quedo dormida, en ese momento juró que si un hombre le hacía algo así a su hermanita le cortaría los huevos.
Dejó que Ocean se durmiera en su cama solo por una razón, no quería estar sola y se acomodó a su lado tratando de quedarse dormida.
"Laxus, Natsu y Gildarts son los preferidos, apuestan por ellos y son los más duros rivales, los hombres con dinero son los que deciden quién pelea"
"Si fuera hombre ¿creerías que podría luchar?"
"Nadie sería capaz de dañar un rostro tan hermoso, yo mismo me encargaría que nada te pasara, que nadie te tocara, que nunca te hicieran daño."
— Eres un mentiroso –Susurró la pequeña joven a punto de volver a llorar, pero algo la distrajo, un sonido inusual llegó a sus oídos, en un momento pensó que había sido obra de su imaginación así que volvió a cerrar los ojos.
De nuevo escuchó algo en su ventana, ese sonido se asemejaba a una piedra golpeando el cristal. Se levantó de la cama y vio como otras tres piedras cayeron en el vidrio. Asustada se asomó rápidamente y tuvo que llevar sus manos a su pecho para tratar de calmar su corazón que amenazaba con salir.
— Hola, ¿Puedo hablar contigo? –No sabía qué hacer o cómo actuar, la joven asustada negó con su cabeza y volvió a la cama, no podía aparecer cuando estaba más segura que nunca de olvidarlo.
— ¡Juvia! –Gritó fuertemente y en repetidas ocasiones, ella tuvo que asomarse de nuevo a la ventana o sus gritos despertarían a su hermanita.
— ¿Puedes bajar un momento? De todos modos si no lo haces tendré que subir por esa enredadera con tal de verte.
— ¿Qué quieres? ¿Vienes por más sexo? ¿Crees que voy a volver a caer? ¡Pues ya no soy la niña tonta que conociste! ¡No quiero verte, Gray! –Cerró fuertemente la ventana y volvió a la cama con su hermanita, le dolía verlo, su corazón aún latía fuertemente por él, ¡Demonios! No entendía porque en cierta parte estaba tan feliz de verlo con vida, tal vez el mayor porcentaje de sus lágrimas eran porque no sabía que había pasado con él.
Una cabeza negra se asomó peligrosamente por la ventana el cual estaba a punto de caer si no le abrían, golpeó como pudo sosteniéndose en una sola mano y ella asustada por él dejó que sus sentimientos ganaran y le abrió.
— ¿Qué haces acá? ¿Cómo conseguiste la dirección? –Gray hizo un gesto de dolor y apretó su vientre mientras contraía su espalda.
— Juvia, yo quería..aahh –Se quejó de dolor y ella se acercó para ver qué pasaba, cuando levantó su camiseta pudo notar que tenía tres gasas en diferentes partes de su abdomen y que una de ellas estaba sangrando. — ¿Qué te pasó? –Lo ayudó a sentarse en la cama muy silenciosamente para no despertar a la niña. — Se reventó, un punto se debió haber reventado, pero eso no importa… -Su rostro estaba lleno de morados que estaban desapareciendo lentamente de su piel y su mano derecha tenía una férula. Nunca antes lo había visto tan golpeado, ni siquiera ese día cuando prometió nunca más luchar.
— ¿Salimos? Sería demasiado extraño que ella nos viera acá y le contará a tu padre. –Teniéndose de las paredes porque se le dificultaba moverse caminó fuera de la habitación, Juvia salió detrás de él y le prestó su hombro para que se apoyará, juntos caminaron hasta la habitación de huéspedes y él se sentó en la cama algo pálido.
— ¿Qué te paso? ¿Cómo llegaste acá? –Estaba más preocupada por él que por su propio corazón, respiró hondamente y se sentó muy lejos de él. Necesitaba mantener una cierta distancia, quería no romperse en pedazos.
— Mi hermana me dijo donde vivía tu padre, tenía acceso a tus datos y me los dio secretamente. –Juvia ladeó su cabeza ya que no entendía nada de lo que estaba hablando, luego vino a su mente.
— ¿Ultear?
— Te juro que quería presentártela en una cena, pero ella se me adelanto. –La joven guardó silencio, no podía creer que esa chica fuera hermana de Gray y ella nunca se hubiera enterado de eso.
— Ese día te juro que no peleé, me negué, pero eran hombres peligrosos y no podían permitir que no siguiera haciendo dinero para ellos…Cuando salimos esa noche Deliora sabía quién eras, me dijo que si no peleaba tú ibas a sufrir todas las consecuencias, fui duro contigo para que él creyera que no eras importante para mí, no podría soportar si algo te pasaba por mi culpa, pero nunca pensé que fueran casi a matarme por negarme a pelear.
— ¿Por qué te he de creer? Pasó casi una semana, dijiste que las mentiras hacen las cosas más fáciles, no soy tan tonta para creerme semejante mentira. –Gray cerró los ojos algo dolorido, trato de acercarse a ella pero la joven le dio la espalda.
— No sé qué paso con tu celular, después que desperté todos los días intentaba comunicarme contigo, pero eso nunca paso…Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, no estaría acá si no fuera así, quiero recuperarte, te amo, Juvia –Sus palabras dolían, más cuando le decía que la amaba y ella no creía que podría ser real.
— No digas que me amas cuando dijiste que sólo fui sexo para ti, no quiero verte más. ¿No entiendes?
— ¡Ya te expliqué que fue lo que pasó! ¿Crees que no te amo? Pues bien, te demostraré que si lo hago. –Con todas las fuerzas que tenía se levantó y trato de bajar las escaleras, cuando estuvo abajo Juvia no dudó en bajar.
— ¿A dónde vas? ¡Ven acá! Estas lastimado.
— Voy a decirle a tu padre que me permita ser tu novio, le contaré todo lo que pasó, te voy a demostrar que voy muy en serio contigo.
— ¿Cómo lo vas a encontrar? No está en casa.
— Hay una fiesta, solo debo preguntar por el señor Loxar y ya lo encontraré –No le importaron sus heridas o que otro punto se le quebrara por el esfuerzo que estaba haciendo, salió a la carretera casi corriendo y tomó el taxi que lo gano traído, Juvia desesperada y con su hermana en brazos salió tras él, afortunadamente logró meterse en el taxi antes de que este arrancará.
— ¿Qué diablos crees que haces? ¡Mi padre sabe lo que pasó, te va a matar!
— Le explicaré todo, tal vez él si me crea. –la niña en los brazos de su hermana despertó y se quejó un poco. — ¿Dónde estamos Juvia-nee?
— Vamos al pueblo a buscar a papá, vuelve a dormir, linda. –la niña obediente asintió en el pecho de su hermana y se acomodó para volver a dormir.
— Dijiste que querías tener una familia, en unos años en vez de ella puede ser nuestra hija. –Juvia apoyó su mentón en la cabeza de su hermana y respiró hondamente, cerrando los ojos.
— ¡Eres un idiota! Si me hubieras dicho lo que estaba sucediendo me hubiera ahorrado una cantidad considerable de lágrimas y las ganas de matarme. –él la empujó hacia su cuerpo.
— Te lo iba a explicar cuando saliera de la pelea, pero cuando desperté estaba en una cama de hospital y Ultear me había dicho que te habías ido lejos de mi. No tuve la oportunidad de aclararte las cosas, mi recuperación tardó mucho tiempo, de hecho no me habían dado de alta y me escapé para explicarte todo.
— Ahora entiendo por qué se te reventó la herida, nunca te cuidas, no te valoras, no entiendo porque no has podido comprender que él día que ames tu cuerpo y no lo lastimes ese día podrás amar a los demás.
— Tú eres más importante para mí, traté de encontrarte en la ventana, pero cuando vi que no salías me di cuenta que era muy tarde.
— Esa noche me echaron del apartamento, Mary se dio cuenta de lo que hicimos esa noche, ya no seré tu vecina. –el joven abrazo a Juvia más fuerte contra su pecho y suspiró hondamente. — Es una lástima que ya no seamos vecinos, tal vez es tiempo de que me independicé y que encontremos un apartamento para los dos, me gusta vivir contigo.
— Tal vez -Cuando llegaron Juvia le mostró a su padre. Gray hábilmente se metió entre los asistentes y al estar frente al padre de la joven tragó fuertemente, nunca había visto un oponente tan fuerte en su vida.
— Soy Gray Fullbuster, necesito hablar con usted sobre Juvia.
— Mucho gusto, soy Cloud Loxar. ¿Quién es usted? –Ni siquiera tenía claro lo que le iba a decir pero su cerebro no conectaba bien con su boca y terminó diciendo lo peor. Subió su voz porque la música no dejaba escuchar sus palabras y habló.
— Soy el que le quitó la virginidad a su hija y luego la abandonó. –En ese momento la música se había detenido, todas las luces se encendieron y todos los presentes estaban viendo al joven.
— ¿¡Qué!? –Algo en la cara del padre de Juvia le demostraba que no sabía nada y que la había embarrado totalmente.
— ¿Por qué le dijiste eso? –Preguntó Juvia avergonzada tratando de ignorar todas esas miradas sobre ella y Gray.
— ¡Dijiste que le habías contado todo!
— Obviamente me salte esa parte...— Juvia-nee que es la virginidad? –Y eso era aún más vergonzoso, sin saber qué decir se agachó a la altura de su hermanita de seis años y sonrío. — Virginidad es algo que le debes dar al amor de tu vida, pero no antes de los veinte años, ¿Entendiste? –No profundizó en el tema y cuando levantó su cabeza, Gray se había ido con su padre fuera del bar. Quería salir pero no deseaba que su hermana escuchara nada de la conversación, entonces la voz de su madrastra llamo su atención y ella le sonrió.
— ¡Es bastante guapo! Aunque un poco bocón, está aquí por ti, eso demuestra que le importas. –Juvia suspiró hondamente y se acercó a su madrastra. — Lo amo tanto, solo fue un malentendido.
— Lo sé, sus manos temblaban y su voz también. Nadie lo suficientemente cuerdo se enfrenta a su suegro y le dice las cosas que hizo con su hija, Cloud estaba muy preocupado por ti, pero quiere tu felicidad. Estoy segura que le dirá: "la dejo en tus manos, pero si no la cuidas te corto las bolas" -Juvia abrazó a su madrastra y sonrió, estaba muy feliz.
Después de un rato vio a su padre entrar y él con su mirada le dijo que saliera, el joven apoyándose en un poste de luz le sonrió y le indicó que viniera.
— ¿Qué te dijo mi padre? –Gray la abrazó aprisionándola contra su dolorido cuerpo y luego le dio un beso en la frente.
— Me perdonó por todo lo que hice, parece que de cierta manera cree que soy un hombre, no por luchar en peleas clandestinas, sino porque pude aceptar mis errores y pedir perdón, creo que le caí bien a tu padre. Me dijo que si no te cuidaba me cortaría las bolas, debo empezar a hacerlo ya que quiero tener hijos.
— ¿Conmigo?
— Claro que contigo, te amo, tonta.
— Te amo, Gray. Si vuelven yo estaría ahí para protegerte.
— Es lo único que necesito. -al voltear su mirada vio que todos los de la familia de Juvia estaban viéndolos a los dos por la ventana del lugar, sonrío para sus adentros y le dio un tierno beso a Juvia en los labios. — Y pensar que todo esto empezó por qué abriste la ventana.
Bueno, me quedo algo largo, que digo, me quedo extremadamente largo pero definitivamente espero que les haya gustado.
Pregunta: ¿Ustedes hubieran abierto la ventana?
Los quiero, Bye.
