Hola hermosuras!

¿Cómo están todos? Pues bien les voy a contar un secretico, este fue el primer OS del reto que escribí y por lo pronto uno de mis favoritos. Espero que lo disfruten mucho como yo lo hice escribiéndolo y que me dejen muchos reviews para apoyarme. Este fic va dedicado a Chachos por el día de su cumpleaños. Te quiero :3

Bien, este día es:


Juego – Día 4.

La biblioteca es un lugar aburrido, estar rodeado de libros tan pesados y tanto silencio me desespera, aunque siempre me he considerado un chico callado esto es demasiado para mí. Natsu ya se ha quedado dormido encima del libro de cálculo y Gajeel no hace más si no pintarle la cara a ese tonto peli rosado, nuevamente quiere hacerle una broma para que todo el salón se burle de él y el tonto cae en cada una de ellas. Estoy seguro que si la bibliotecaria nos viera en estas nos sacaría a patadas por ser las ovejas negras de todo el colegio, aunque las chicas nos tienen otro nombre, los guapos y populares.

Lo único que quiero hacer en estos momentos es ir corriendo a ese verde pastizal y empezar a jugar con mi balón de fútbol. Si, el soccer es mi pasión y lo que mejor sé hacer, pero ahora debo guardar reposo por órdenes del entrenador ya que mañana es el partido más importante del campeonato intercolegial. Los idiotas de Saber sabrán que Fairy manda y que por tercer año consecutivo vamos a conseguir ganar la tan anhelada copa y el reconocimiento entre cada una de las aulas de clase.

Bien, estoy sumamente aburrido y hacer la tarea no es una opción, ¿Qué hacer? Nunca pensé que ser un estudiante sería algo tan tedioso.

— ¿Seguro que no quieres pintarle uno de estos? –Gajeel me muestra algo indecente que pintó con ayuda de la nariz de Natsu en su rostro, automáticamente me hace sonreír sacando a ese demonio que llevo dentro y acepto tomando el marcador permanente en mis manos, se tomará un buen tiempo quitarse esto de la cara. Me acerco más a mi mejor amigo peli rosado para empezar a pintar mis artísticos dibujos y en ese instante escucho una silla correrse en una mesa cercana. Suelto el marcador al verla, pues no es un lugar que frecuento y ella viene todos los días acá, sus labios forman una tímida sonrisa y trato de no perder el control de mí mismo al verla.

La saludo con mi mano en un ligero movimiento y vuelvo a mi lugar, debo aceptar que cada día es más hermosa y es una chica inteligente, todo lo contrario a mi. Saca sus útiles esparciéndolos ordenadamente en la mesa y espero que se acerque pero no lo va a hacer ya que le da pena con mis amigos. Es muy tímida pero me gusta el espacio que me da, no es asfixiante como pensé que sería cuando le pedí finalmente que fuera mi novia después de que me siguiera a todas partes, cocinara para mí y me atrapara con su encanto.

Se sonroja al ver que me quedo mirándola y siento un golpe en mi cabeza, un calvazo para ser más específico que me estampa en el libro de física. Miro a Gajeel sorprendido por el golpe y no entiendo porque me extraño de su comportamiento, Juvia es su prima y la protege como si fuera de cristal, pero ya debería estar acostumbrado o al menos dejar de ser tan violento conmigo.

— ¿Por qué me golpeas?

— Si la miras más de cuatro segundos lo considero acoso.

— Es mi novia.

— Y yo soy su primo y sus padres me dejaron a cargo, eso significa que puedo golpearte cuando quiera. –Juvia ríe y ese sonido es el mejor que mis oídos han escuchado y que a mi cerebro le resulta familiar y hermoso, me cruzo de brazos mostrando indignación pero yo solo quiero que hagan silencio para poderla seguir escuchando reír. Además el lugar no ayuda porque no se expondrá a que la saquen por ruidosa, por eso ríe muy bajito. ¡Diablos!

— Sea B un punto de la circunferencia AC, distinto de A y de C. Entonces el triángulo ABC es un triángulo rectángulo –Natsu asustado y con una gran baba colgando se levanta de la silla y empieza a recitar un teorema, todos en la biblioteca se le quedan viendo y Gajeel empieza a reírse de él.

— Parece que la flama ha encontrado una nueva técnica para estudiar. Solo se duerme encima de los libros y cuando despierta ya lo sabe todo.

— ¡Cállate, idiota! –Avergonzado porque un sonoro shhh va dirigido a nosotros, se sienta rápidamente y trata de hacerse el desentendido, pero los ojos se le abren de par en par cuando ve a la rubia de Lucy sentada en la misma mesa que Juvia.

Ella no es tan penosa como Juvia y no duda en levantarse e ir a nuestra mesa, Levy la novia de Gajeel va con ella y mi peli azul se queda sola en ese lugar.

— ¿Los futbolistas en la biblioteca? Debe ser un milagro, no, el Apocalipsis más bien. –Lucy y su comentario hace que personas cercanas a nosotros se burlen y gruño por instinto.

— Por cierto, Natsu. Lindos dibujos –Levy es la que habla y el Dragneel gruñe a punto de empezar a golpear a Gajeel por la fantástica broma que le ha hecho.

— Ya saben que no pueden desgastarse, cállense y siéntense. –Los dos quedan sentados y quietos con la voz de Levy, Natsu y Lucy se demuestran su amor en público y yo solo quiero vomitar, la mirada azul de Juvia se cruza con la mía y le hago con la mano un gesto para que venga, ella se contrae en la silla y niega con la cabeza. Es solo Gajeel y Natsu, no es todo el equipo para que este nerviosa de ir con nosotros, es la porrista más tímida que he conocido en mi vida.

Sonrió y simplemente espero que se levante a buscar su libro, muerde su labio inferior mientras mira en su cuaderno que tipo de libro necesita y cuando se levanta por él aprovechó que Natsu y Gajeel están distraídos con la presencia de Levy y Lucy.

Camino ágilmente hacia ella y cuando la tengo en frente odio no poder acercarme más, algo dentro de mí se asusta y detesto que todos los demás se nos queden mirando de esa manera, más a Juvia que no se merece esas miradas de desprecio por las demás chicas. Aunque ser mi novia no es nada fácil y solo son chicas envidiosas.

— Hola –Es lo único que puedo pronunciar por el momento y ella deja de buscar lo que sea que está buscando para poner toda su atención en mi, adoro cuando sus mejillas se ponen rosas al hablarle y automáticamente ella sonríe con tal solo verme.

— Hola –Me responde muy bajito y siento deseos de abrazarla pero mi cuerpo no se mueve ni un milímetro.

— ¿Qué estás buscando?

— Solo un libro de historia –Quisiera poder ayudarle en sus tareas pero no recuerdo nada de lo que vi el año pasado, sin embargo ella no lo necesita porque es muy inteligente y se esfuerza para que sus notas sean buenas y así poder estar en el equipo de porristas, hasta yo he recibido su ayuda para que no me saquen a patadas del equipo de fútbol por mi promedio tan bajo.

— ¿Qué vas a hacer hoy? Como ves no es que este muy feliz aquí y no puedo ir a jugar, estoy muriendo del aburrimiento lentamente –Juvia niega con la cabeza mientras sonríe. — Ya decía Juvia que tu acá era un fenómeno de la naturaleza que ocurre cada cien años.

— No te burles de mí –Sonrío y respiró hondamente, me trae loco esta chica.

— Es una oportunidad que ella no puede perder, en serio te ves muy extraño en este lugar, pero Juvia no sabía que tuvieras semejantes dotes artísticos. –Nuevamente se burla por mi aburrimiento y yo cruzo los brazos mientras la veo levantar un libro enorme.

— Nunca volveré a pisar esta tierra Santa, no sé cómo no me he quemado o empezado a convulsionar, es como estar en un cementerio a las doce de la noche.

— Eres un exagerado, la biblioteca es el mejor lugar para estudiar.

— ¿Ya comprendes por qué la odio? –Vuelve a sonreírme y saca otro libro que apila con el que ya tiene en sus manos, debe tener mucha tarea, pero si sigo acá creo que moriré.

— ¿Quieres ir a tomar un café de esos que te gustan? –Camina a la mesa mientras la sigo y los dos nos sentamos.

— Juvia tiene entrenamiento extra en el equipo de porristas, ya sabes que mañana es el día más importante de todos y las coreografías tienen que salir perfectas. –No le gusta decirme que no, no puede hacerlo y está moviendo sus dedos de un lado a otro buscando la mejor manera de decírmelo. Aunque me ha condenado a una tarde de ver televisión sin hacer nada, sonrío ladeado.

— No pasa nada, Juvia. Lo único que quiero es que estés mañana ahí dándome todo tu apoyo, haciendo esos versitos y moviendo tus pompones para mí. –Asiente con la cabeza y sonríe, está tan emocionada como yo por el juego. Ya comenzó ese cosquilleo en mi estomago, por todos los árbitros quiero salir a ese campo y acabar con todos.

— Tiene que ocurrir algo muy malo para que Juvia no este en el juego mañana. –Acaricio su mano suavemente y luego la quito para no avergonzarla delante de todas estas chicas resentidas. — Gracias –Digo muy bajito y la veo guardar todas sus cosas en la maleta.

— Juvia va a ir a casa a cambiarse y luego va a ir al entrenamiento.

— Te acompaño entonces –Ella sonríe algo emocionada, le encanta que la lleve a su casa.

Ambos salimos sin tocarnos, agradezco que entienda que no me gusta mostrar afecto en público o no es que no me agrade, me cuesta mucho tener que hacer cosas que las personas normales harían y todo por culpa de mi personalidad.

Pasa su carné y le dejan sacar esos dos libros fuera de la biblioteca, cruzo mi mochila y camino con ella a su casa.

— Ayer en el entrenamiento Ángel dijo que su cheearleading es mejor que el de Juvia y que perfectamente puede ocupar su lugar.

— Es una envidiosa, por algo te nominaron para que seas capitana. –Tomo sus libros ya que estoy seguro que son más grandes que ella y la quiero ayudar con su maleta pero no me deja.

— Tienes que descansar para mañana, dale a Juvia esos libros. –Niego con la cabeza, están pesados pero claro que puedo cargarlos.

— Tu tienes que relajar tus muñecas para hacer las acrobacias, además solo quiero cargarlos. –Ella asiente y seguimos caminando, desearía que el camino a su casa fuera más largo pero son tan solo cuatro cuadras.

— Juvia no le dijo nada, ya sabes que no le gustan las peleas y comenzaron con la rutina otra vez, luego a propósito esa peli blanca le pisó el pie a Juvia.

— ¿Te dolió?

— Un poquito –Me gusta ese puchero tan infantil que hace y también me agrada escucharla hablar, odio que se metan con ella y más porque es muy dulce y jamás respondería como esas vanidosas que hay en el equipo de porristas.

— Entonces Meredy le dijo a Ángel que solo tenía envidia de...de... –Se sonroja y pone sus manos en sus mejillas.

— ¿De qué? –Pasa saliva y me mira. — De que tú fueras el novio de Juvia. –¿Cuándo aprenderán que deben dejar de meterse con Juvia? Ninguna de ellas me importa y el único error de Juvia es ser tan buena novia. Tendré que hablar con esa chicas seriamente. Sé que ella no mataría ni una mosca por eso se aprovechan de ella.

— ¿Y qué dijo esa pisa pies delicados? –Juvia sonríe y se acerca más a mi, puedo sentir su perfume de rosas y tengo que pasar saliva en ese momento.

— Debe medir como cuarenta de talla porque casi le destroza el pie a Juvia.

— ¿Entonces qué te dijo pie grande? –Se ríe como una niña pequeña, a puras carcajadas y nos detenemos cuando llegamos a su casa.

— Que Juvia se preparará porque le iba a quitar todo lo que era de ella. –¡Ay mujeres!, si supieran que se ven tan tontas peleando por bobadas, esa mujer es la mayor boba por atreverse a amenazar a Juvia.

— Y con eso se refería a ti –Pongo los ojos en blanco, no puedo negar que Ángel es bonita y tiene buen cuerpo pero nunca cambiaría a Juvia, sería un tonto si lo hiciera.

— A veces a Juvia le parece un sueño que te hayas fijado en ella –Y nuevamente empezó a dudar de ella misma, respiro hondamente y aunque quiero poner mis brazos en la nuca para verme cool y relajado ya siento adormecida las manos por los libros.

— No pienses en eso, más bien concéntrate en el juego y en darme muchos ánimos mañana. –Sus ojos ya no están tristes y se anima ya que su misión ahora es ser la mejor porrista mañana.

— Juvia estará mañana apoyándote.

— Bien dicho –Le pasó los libros y le ayudó a abrir la puerta de su casa.

— Me voy antes de que se te haga tarde. –Deja rápidamente los libros en su mesita de llaves y se abalanza sobre mi para abrazarme fuertemente.

— Lo harás perfecto mañana. –Mis brazos rodean su cuerpo y necesitaba que alguien calmara esta ansiedad que estoy sintiendo. Juvia me tranquiliza, me anima y se convierte en la paz que requiero.

— Tu igual...Dame energía –Puedo notar sus mejillas rojas porque sabe lo que significa, antes de un juego ella me da energía por medio de un beso, es como una especie de ritual entre los dos así me siento seguro para el juego y ella para hacer su rutina.

Pone sus pies en puntica y toma mis mejillas con sus manos, la acerco de la cadera a mí y pruebo esos deliciosos labios a los que soy adicto y nunca me cansaré.

— ¡Hey Hey! No la toques. –La voz de Gajeel nos sorprende y nos separamos pero ya he obtenido la energía que necesito.

— ¡No los molestes, Gajeel! –Levy cruzada de brazos le reclama cariñosamente a su novio que nos deje vivir en paz.

— Cuídate –Juvia asiente y antes de que me vaya se asegura de que Gajeel entre, sale corriendo donde estoy y sorpresivamente me da un fugaz beso en los labios. — Más energía –Sonríe y vuelve a la puerta de su casa no sin antes decirme que me ama, me sonrojo de sobremanera y pasó saliva para no verme como un idiota.

— Yo también, nos vemos mañana.

Camino en dirección a mi casa, las calles están negras y es obviamente por las nubes grises, mejor me apresuro a mi casa o me mojaré con la lluvia.

Cuando entro saludo a mi hermano, Lyon. Me he salvado porque apenas cruzo la puerta empieza a llover a cántaros. Veo al tonto algo decaído y voy a la cocina para calentar el almuerzo que me ha dejado mi prima Ultear. Al estar listo me siento y empiezo a comer mientras Lyon parece perdido en sus pensamientos.

— Oe, ¿Qué te pasa?

— Nada –Levanto la ceja y lo obligó a decirme con mi mirada penetrante.

— Es que...Hace mucho no me dejan jugar, estoy en la banca todo el tiempo y el entrenador no me deja demostrar que yo también puedo ser una pieza clave. Estoy pensando en dejar el equipo. –Eso es grave, a ambos nos gusta mucho jugar y no imagino a Lyon fuera de esto. Es cierto que no lo dejan jugar y el entrenador debería intentarlo.

— Hablaré con él a ver qué puedo hacer.

— Gracias, Gray. –Sus ojos se iluminan en esperanza y yo vuelvo a mi almuerzo, devoro todo lo que puedo pues necesito fuerzas para mañana y cuando termino voy a mi cuarto, creo que lo único que puedo hacer para pasar el resto de la tarde es dormir.

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No hay luz cuando despierto, hace mucho no me tomaba esas siestas tan largas pero creo que la necesitaba. Miro el reloj y son casi las nueve de la noche, Juvia ya debe estar dormida pues le cuesta mucho madrugar y debió haber llegado rendida.

Reviso mi celular a ver si hay mensajes de ella, hay mensajes de medio Fairy Tail deseándome suerte por el juego de mañana, los leo y rápidamente agradezco a todos y veo por fin la conversación de los dos.

"¿Estás ahí? Juvia terminó su entrenamiento y todas están listas para darles los mejores ánimos mañana" me envió una foto de ella, Meredy, Ultear, Levy y Lucy. Guardo la foto y hago zoom en su rostro, es tan bonita hasta después de entrenar, se ve hermosa.

"Mañana nos vemos, si Juvia no te contesta es porque cayó como una roca"

Le escribo un mensaje para desearle buenas noches. "Te estaré esperando mañana, descansa"

Espero que me conteste y como no lo hace asumo que ya está durmiendo, bajo para buscar algo de comer y Ultear está viendo novelas con su pijama rosa de conejitos, odio esa pijama porque es tan esponjosa que me dan ganas de vomitar. Ella es la capitana del equipo de porristas y como se gradúa esta año tiene que elegir a una nueva líder, si escoge a Juvia la juzgarán por la relación que ella tiene conmigo pero Ultear dice que ella se lo ha ganado y que la va a escoger, para desgracia de Ángel.

— Hola bobo, te hice la cena. Está en el microondas, inútil –Ella y su singular manera de tratarme como se le da la gana.

— ¿Cómo te fue en el entrenamiento?

— ¿Lo preguntas por mí o por qué quieres saber de Juv? –Y me ha atrapado con las manos en la masa, ¿Por qué tiene que ser así conmigo?

— Ya tranquilo, no te sonrojes. –Se burla en mi cara y lleva las manos a la bolsa de frituras. — Estuvo bien, todas estamos listas y Juvia te hizo una rutina especial por si anotas un gol. Trabajo mucho en ello –Mi corazón late fuerte y voy por mi cena antes de que Ultear note que estoy emocionado por lo mucho que Juvia se esfuerza por mi.

— Ya deja esa sonrisa de bobo –Subo la cena a mi cuarto porque no conozco mejor persona para hacer bullying que Ultear y no puedo aguantar más esta presión. Cuando pasó por la habitación de Lyon lo veo alistar su uniforme y siento algo de lastima por él, desearía que pudiera demostrar todo lo que tiene mañana pero el entrenador a veces es demasiado cruel.

— Descansa, idiota.

— Tu igual, bobo.

Como rápido y me alisto para ir a la cama, trató en toda la noche de dormir pero es inútil. Estoy demasiado emocionado como para poder conciliar el sueño

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Veo el reloj cada cinco minutos y como no puedo seguir durmiendo me pongo en forma, empiezo mi rutina de ejercicios para que me rinda el día, veo el celular esperando el mensaje de buenos días de Juvia pero lo dejo en el piso pues es muy temprano y sé que aún no ha despertado.

El día esperado llegó y al acabar de ejercitarme entro al baño para alistarme de una buena vez, guardo el uniforme en mi mochila pero por más que intento los guayos no caben y saco mi libro de matemáticas para hacer espacio.

Estoy tan nervioso que prefiero no desayunar para que no me vaya a caer pesado, como unas frutas y espero que Lyon baje para irnos juntos a la escuela. Ultear ya ha salido y antes de irme de casa respiro hondamente para tener fuerzas.

Lyon anda muy callado, pero no quiero recordarle lo del juego así que no le digo nada, al cruzar dos calles me encuentro en el lugar donde siempre nos vemos con Juvia faltando diez para las siete para llegar juntos a la escuela. Es muy cumplida y se me hace raro que no esté acá y mucho más porque es antes de un juego.

Pasan cinco minutos, los más eternos de toda mi vida y trato de ver hacia su dirección una cabeza azul pero nadie aparece y no puedo irme sin ella.

— Vamos a llegar tarde si no nos vamos, Gray. –Busco mi celular en el bolsillo y me doy cuenta que lo he dejado en mi habitación, debió haber tenido una reunión de porristas antes de clase y por eso no está aquí, no puedo devolverme a mi casa por él porque no me dejarán entrar a la primera clase y si sigo fallando a cálculo perderé el año. Camino lentamente, la escuela no me emociona y la única razón por la que voy todos los días es por ella, para poder ver a Juvia.

Entro a clase de cálculo y nadie está poniendo atención, todos están haciendo carteles, inflando bombas y pintándose la cara para apoyarnos. Gajeel tampoco ha llegado y aunque no me parece raro de ese vago lo único que necesito es preguntarle por Juvia. Lo espero unos minutos pero ahora siento el cansancio por lo que no dormí ayer, con mis ojos casi cerrándose me recuesto en mi pupitre, puedo dormir hasta que comience biología, al fin de cuentas el profesor se ha dado por vencido con nosotros.

— Idiota –Cuando abro los ojos veo en mi rango de visión a Gajeel y a Natsu, están tratando de fingir que no están asustados pero conozco su comportamiento, busco por todas partes a Gildarts nuestro maestro de cálculo pero parece que la clase ha terminado. Recuerdo que no he visto a Juvia desde que la deje en su casa, así que me levanto rápidamente dispuesto a buscarla.

— ¿A dónde vas, heladera con patas? –Invento lo primero que se me viene a la cabeza, a veces es tan molesto que Gajeel esté conmigo, no puedo contarle nada sobre ella porque sale su espíritu sobre protector.

— Voy al baño –Cuando por fin creo que lo he logrado me topo frente a frente con la profesora Grandeneey, trato de salir pero me lo impide con su cuerpo y señalándome que entre nuevamente al salón.

— Voy al baño, señorita. Por favor déjeme pasar.

— Sabe que está prohibido salir de las aulas entre clase, así que vuelva a su lugar si no quiere que cambie de opinión con respecto a la duración de la clase y no lo deje salir antes para que se pueda alistar para su partido –Y sé que no es nada lindo lo que estoy pensando de esa profesora ahora y me molesta no poder saber nada de Juvia, pero ya la veré en el juego, por lo pronto trataré de no morir mientras escucho la voz de la peli rosada al mismo tiempo que debo mantener mis ojos abiertos o me reprobará.

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— ¡Pueden salir ahora! –Al fin escucho esas palabras tan anheladas, abro los ojos de la emoción, tomo mis cosas y me levanto para triunfante salir del salón de clase, todas las chicas empiezan a gritarnos cosas pues son nuestras fans y se mueren por vernos jugar.

Gajeel y Natsu están diciendo que van a aplastar a los de Saber y yo bajo un piso tomándoles ventaja, apresuró mis pasos para acercarme al salón de Juvia, trato de buscar por todos los puestos su lindo rostro pero ella no está así que asumo que andan en el gimnasio y vuelvo donde los chicos. Este es el gran día.

Bajamos y cruzamos el patio del colegio para llegar a la cancha, en el campo ya están entrenando los del equipo de Sabertooth y a penas nos ven inflan sus cuerpos para presumir ante nosotros.

— ¡Pobres idiotas! –Susurró y no veo a ninguna de las porristas, harán su aparición cuando comience el juego y yo sólo necesito de la energía de Juvia, un beso para poder combatirlos.

Los observo a todos con disimulo, estudio cada una de sus técnicas y sé que aunque son fuertes nosotros podemos hacerlo, veo al entrenador que con ánimo nos dice palabras inspiradoras y luego después de que nos ordena que calentemos me quedo para hablar con él sobre Lyon.

— Lo siento, chico. Es un partido muy importante y no me pienso arriesgar.

— Pero, él juega muy bien. Hace mucho que usted no lo deja. Por favor inténtelo.

— Ya está decidido, Gray. Necesitamos ganar hoy para poder entrar al campeonato nacional y no pienso ponerme a experimentar ahora. –Salgo a correr en dirección al campo, a veces ese viejo no entiende razones y es muy terco, Lyon me ve con ilusión y yo no le puedo sostener la mirada.

Lyon lo ha comprendido, no logre nada con Makarov y él quiere dejar todo botado pero lo animó a que corra, aunque no tenga sentido que caliente si no va a jugar, pero tal vez me rompa una pierna y él necesariamente tiene que entrar por mi.

El árbitro pone la pelota en el centro del campo y las miradas ahora se ponen tensas demostrando rivalidad, nuestras porristas salen y con mi mirada busco a Juvia, no la encuentro en ninguna parte y es demasiado extraño porque ella es la primera y siempre está al lado de Ultear saludándome y deseándome los mejores ánimos. Repaso con la mirada todos los rostros de las porristas pero ninguna tiene su hermoso cabello azul. ¿Dónde está? El árbitro con su silbato indica que el juego ha comenzado y debo poner atención a la bola.

Miro a las chicas que están haciendo sus coreografías y acrobacias, en el lugar que se supone que es de Juvia está Ángel, no entiendo. ¿Qué está sucediendo?

— ¡Gray pon atención! Ya van dos pases posibles para gol que has perdido –Asiento con la cabeza y trato de concentrarme en el juego pero es imposible, Juvia nunca ha faltado a ninguno de mis juegos y este es tan importante, debería estar acá.

Natsu me hace un pase que en ninguna mente pasaría que a mí se me escape y salga de largo pero es cierto, he perdido el mejor pase de todo el campeonato y empiezan a verme mal y los del otro equipo me abuchean, solo no sé lo que me pasa, estoy jugando terriblemente mal y lo sé.

— Han pasado veinte minutos de juego y no estás aquí, Gray. –Natsu trata por todos los medios de volverme a la tierra y yo quiero jugar bien, pero necesito saber de Juvia. No puedo jugar bien sabiendo que no sé dónde está ella.

Los veinticinco minutos restantes no es más que un tiro y afloje, el marcador no ha despegado y Rufus de Saber no hace más que golpearme y detener todas mis jugadas. Creo que si sigo acá le partiré la cara a ese tipo pero me desespera ver a Ángel creyéndose que puede llenar los zapatos de Juvia, todos son unos idiotas.

El sonido del final del primer tiempo llega a mis oídos y corro hacia Gajeel, me pasan agua y la bebo ignorando los comentarios de que debo concentrarme y poder ganar para poder centrarme en lo importante, Juvia.

— ¿Dónde está Juvia?

— ¿Juvia? –Gajeel se sorprende por mi pregunta — Pensé que ya sabias, ayer mi prima se mojo con la lluvia yendo al entrenamiento, se esforzó demasiado y no se cambio de ropa a tiempo. Amaneció resfriada y con una alta fiebre...Dijo que te había dejado un mensaje por eso pensé que ya lo sabías. -¿Precisamente tenía que dejar el celular hoy? ¡Diablos! Por eso no me entere de que estaba enferma. Ellos viven solos y Juvia debe estar tan enferma y sola en su casa, puede necesitar algo, Gajeel ¿Cómo fue capaz de dejarla sola?

— ¿Y la dejaste sola?

— Me pidió que viniera y que te apoyará con el juego ya que ella no podía venir, tuve que encerrarla porque quería estar acá y hacer su presentación de porrista pero no estaba nada bien, sería un mal primo si la hubiera dejado venir en su estado.

— ¡Todos, hagan un círculo! –La voz del entrenador nos obliga a detener nuestra conversación pero yo necesito saber todo sobre ella, Juvia no se enferma con frecuencia y tal vez empeore y no pueda recibir la ayuda de nadie precisamente porque está completamente sola en su casa.

— No se entienden, no hay conexión. Los pases no están siendo recibidos, las oportunidades de anotar un gol las han desperdiciado. Si seguimos así perderemos el juego. ¿Qué es lo que les pasa mocosos? – "Tiene que ocurrir algo muy malo para que Juvia no este en el juego mañana." Un horrible sentimiento se aloja en mi pecho, sé que debo quedarme acá y terminar el juego pero esto nunca había pasado antes, Juvia tiene una buena salud y no puedo seguir así pensando en ella y tratando de jugar bien, no puedo conectar mi mente a mi cuerpo porque mi corazón ha tomado el mando y ella necesita de mi ayuda.

Debo estar con ella, decirle que ya que ella está ahí conmigo para apoyarme cuando lo necesito yo también estoy a su lado para cuidarla y procurar que todo esté bien. Juvia es tan delicada que no la puedo imaginar enferma y absolutamente sola en su casa. Debo ir ahora mismo y ver con mis propios ojos que ella esté bien.

— ¿Gray? –Un codazo de Gajeel me hace volver, todos me están mirando y el entrenador ahora se ha cruzado de brazos. No tengo ni idea porque me están viendo o que fue lo que dijeron pero Juvia es más importante que este juego y mi hermano sabrá ocupar mi lugar, es la oportunidad que tanto quiere.

— Mi novia se enfermó, no puedo quedarme.

— No nos puedes dejar solos, Gray. Tú eres nuestro goleador. –Sonrío, creo que es malo poner toda la fe en una sola persona cuando todos tienen habilidades increíbles, un equipo son varias personas demostrando que pueden hacerlo juntos, el trabajo en equipo es la mejor victoria y nosotros la tenemos.

— Hay alguien mucho mejor que yo entre nosotros...Lyon es tu turno de demostrar lo que tienes, no me decepciones, idiota.

— Pe..pero, Gray ¿Qué estás haciendo? –Lyon, algo impresionado ni siquiera puede hablar bien, yo me levanto y miro a Gajeel.

— ¿Las llaves de tu casa?

— ¿Qué haces?

— ¿Dónde están las llaves? Está enferma y no puede estar sola.

— Solo es un resfriado.

— ¡Espera Gray! No puedes dejar el partido botado.

— No lo estoy dejando, solo le estoy dando la oportunidad a mi hermano que usted no le quiere dar ¿Dónde están, Gajeel?

— Están en mi casillero –Salgo corriendo dejando todo atrás. — No puedes hacer esto por esa mujer –Ángel a lo lejos me grita cosas y a mí me importa muy poco lo que me tenga que decir, voy a los camerinos y de un golpe abro el locker de Gajeel, tomó las llaves de su casa y no hay tiempo para cambiarme así que tomo mi camino con mi uniforme de juego.

Corro con los guayos puestos por las calles de camino a su casa, la gente se me ha quedado viendo y siento mi corazón que late desenfrenado, pero no es por la velocidad que estoy llevando si no porque estoy sumamente preocupado por ella. Mis manos tiemblan cuando llegó al pomo de su puerta y abro rápidamente.

Cierro y camino a su habitación, me quedo en la puerta inmóvil pues no me gusta lo que veo, nunca la había visto tan débil, tan pálida ni mucho menos tan quieta. Camino a ella y hace un ligero movimiento quejándose de dolor, sus ojos siguen cerrados y su frente hierve.

Voy al baño por un poco de agua fría y mojo una toalla para ponérsela en la frente, respiro hondamente al ver que trata de abrir los ojos y cuando me reconoce automáticamente mira el reloj.

— Tu partido es ahora –Trata de levantarse pero le es inútil, no tiene las fuerzas suficientes para lograrlo.

— Lo sé –Contesto con normalidad y traigo una silla cerca de su cama para tenerla vigilada.

— ¿Qué haces acá? ¡Es el partido más importante de todo el campeonato y además la premiación será cuando finalice el juego! –Preocupada creo que va a empezar a llorar pero antes de que lo haga remojo la toalla que ya está caliente y la vuelvo a poner en su frente.

— Estoy cuidando a mi novia que está enferma, eso es más importante que millones de copas o partidos.

— Juvia lamenta enfermarse, no pudo verte jugar –El tono con el que dice sus palabras me hace doler el corazón, yo la odio ver enferma o triste y la verdad el juego en comparación de estar con ella no es absolutamente nada, no me arrepiento de estar ahí.

— No te perdiste de nada, el primer tiempo jugué espantoso. Me falto tu energía, no pudimos darnos un beso hoy y tus ánimos desde el equipo de porristas no estaban...Aquí entre los dos Ángel es la peor porrista para dar ánimos, te necesitaba solo a ti y no estabas, creo que eres mi amuleto de la suerte.

— Eso no es cierto, tú eres el mejor jugador, no necesitas de Juvia.

— Te sorprendería saber que eres el resultado por el que me esfuerzo –Se sonroja, más de lo que ya está y mueve la cabecita negando tratando de contener todas las emociones que mis palabras le provocan.

— ¿Y Cómo va el juego? –Dice después de haberse calmado.

— No lo sé pero sé que Lyon jugará mejor que nunca. –Estornuda tiernamente y su nariz ya está roja. Gimotea un poco por la impotencia de estar enferma y luego sus ojos se vuelven a llenar de lágrimas.

— Gray-sama no debió haber hecho esto por Juvia. –Es tan tierna que me dan ganas de abrazarla y besarla.

— Tu eres más importante que cualquier juego, por lo pronto solo quiero que mejores. Duerme un poco, te haré un caldo. –Juvia asiente mientras abraza más la pequeña réplica que tiene de mí en forma de muñeco. Salgo de la habitación pero su voz infantil me detiene.

— No te vayas, por favor quédate. –Sube las cobijas y palmea una parte libre de la cama para que me acueste con ella.

— Gajeel me mataría.

— Él no está acá, por favor complace a Juvia -Me quito los guayos y me meto entre las cobijas para abrazar a Juvia y dejar que se acurruque en mi pecho. Sonríe y cierra los ojos sin apretarlos, totalmente relajada.

— Gracias por venir, Juvia te extrañaba mucho...¿Puedes contarle sobre el juego? –No me importa que me prenda su resfriado, comienzo a contarle sobre mi día, de Lyon, los roces con Rufus y la forma de película con la que llegue a su casa. Pensándolo bien el juego dejo de tener importancia, pues el centro de mi universo es Juvia y me encanta compartir cada segundo de mi vida con ella.


Este fue el día cuatro, en serio espero que les haya gustado mucho, ya saben que yo soy su diabetes y no podía dejar de escribirlo con algo hermosamente dulce y que les encantara. Este fic lo escribí en enero, ya ha pasado bastante tiempo como pueden ver pero lo tenía guardado y me aguante las ganas de publicarlo.

No olviden dejarme review o si no hay tabla. Aquí abajito puedes dejar tu hermosa opinión y si aún no le has dado favorito o follow te invito a que lo hagas para que al momento de actualizar ya te llegue la alerta y puedas leerlo mucho antes que cualquier persona.

Gracias a todos los que me dan su apoyo y que siempre han estado ahí leyendo lo que a este mentecita se le ocurre y puede transmitirlo a muchos países por medio de esta sensualona página.

Pregunta: ¿Renunciarían a un juego tan importante por la persona que aman?

Desde Colombia les mando un beso y un abrazo psicológico con mucho sabor a Gruvia. Bye :3

Los quiero.