Hola hermosuras! Hoy vengo con una historia tipo mitología y espero que les guste mucho.

Con ustedes:


Samurai – Día 5.

Todos los niños estaban reunidos frente a la fogata en completo silencio y atentos a las palabras de la más anciana de su tribu, les gustaba escuchar sus palabras, se reían cada vez que ella querían darles un poco de su sabiduría y cada uno soñaba que podía tele transportarse en el tiempo y poder vivir cada aventura.

Entre ellos solo se podían ver por las flamas anaranjadas y algo amarillentas del fuego, cada uno había tomado su lugar y ahora con mucho respeto esperaban que ella les hablará. La anciana con su abrigo de pieles les sonrió y tomo su quijada algo pensativa, estaba segura que ya les había contado muchas historias y se encontraba buscando la mejor leyenda o tal vez historia real que sus antepasados pasaron a ella exactamente igual, por medio de la comunicación oral.

— ¿Ya les conté la historia del zorro y el lobo?

— Sí abuela, cuéntanos otra. –Una pequeña niña abrazando un pedazo de trapo que consideraba muñeca contesto a las palabras de la anciana y ella asintió aún más pensativa, no se le habían acabado las historias claramente, pero no podía comunicarles ciertas de ellas porque eran niños.

— ¿De qué quieren entonces que sea la historia? –Casi todos los niños hablaron al tiempo y la anciana sonrió por el comportamiento de ellos, al fin de cuentas eran niños.

— Uno por uno y digan una sola palabra. –Detuvo sus voces gritonas y todos levantaron su mano al tiempo para poder expresar sus ideas. Señaló al primero y este sonrió.

— Guerra –La anciana le dio la palabra al niño siguiente y así sucesivamente. — Samurai, peleas, sangre, dioses, amor. –y las niñas parecían estar de acuerdo en una cosa, querían que la anciana les hablara de amor mientras que los niños querían que hablara de luchas. Tenía la historia perfecta para contarles.

— Pongan mucha atención porque la historia que estoy a punto de contarles es de una época donde existían muchas peleas, muertes e incomprensión por parte de los hombres, donde había tanta maldad por parte de los humanos que no les importaba quitar otras vidas. Además el amor era algo que solo los de clase baja tenían posibilidad de acceder, ya que los matrimonios eran arreglados por cualquier beneficio, tierras, unión entre tribus, riquezas, alimento. El amar era casi un tabú, pero los personajes de esta historia supieron cómo amarse y superar las adversidades...

Hace doscientos años aproximadamente, escondido entre las montañas del oriente asiático y rodeado por el mar que daba vida a los seres que los alimentaban, existía un grupo regido por el emperador José Porla, su palabra era la ley e impartía su leyes a los habitantes, su consejero Makarov era un buen hombre y trataba de que las decisiones del gobernante fueran las más sabías y que beneficiarán a todo su pueblo. La población era bastante grande, obediente, trabajadora y justa, ellos eran una de las tribus más importantes de todo el territorio y su armada también lo era, estos se conformaban por hombres disciplinados, preparados, fuertes y entrenados desde pequeños, a estos guerreros los llamaban Samurai, hombres valientes y llenos de orgullo que no les importaba morir por defender a su pueblo.

Su cultura era politeísta, por lo tanto creían que el dragón azul los había creado y protegido de los enemigos, ese era su dios más importante en una variedad infinita de dioses que representaban los aspectos de la naturaleza y los sentimientos mortales de los humanos, así que la mayoría de sus ofrendas iban dirigidas a él o ella.

En ese entonces el ataque entre tribus era normal, ya que sus fuerzas militares eran muy bien entrenadas y todos aquellos samurais que lo conformaban eran muy valientes, no habían casi ataques enemigos, pero siempre estaban alerta a cualquier ataque por territorio y estaban dispuestos a defender y atacar, ellos eran de los que conquistaban tierras y se adueñaban de sus riquezas, matar y despojar de sus pertenencias a los hombres era una cosa sería, sin embargo, ese no era su mayor problema.

Estaban atravesando por una fuerte sequía, sus cultivos estaban muriendo debido a que la lluvia no caía desde hace muchos meses y estaban demasiado preocupados, no habían suficientes recursos para alimentar a toda su población, ni agua para saciar su sed, entonces José Porla decidió que los únicos alimentos que poseían iban a ser destinados para una ofrenda especial, todos esperaban que el dragón de agua les respondiera sus súplicas y olvidará cualquiera que haya sido su falta. Estaban prácticamente desesperados y debido a que el agua de mar es salada era imposible tomar de sus aguas o regar sus cultivos con ella, se encontraban sufriendo.

Sorpresivamente, el dios dragón no les respondió con el tan anhelada agua, menos reviviendo sus cultivos, lo que sucedió fue algo muy diferente, acción que no se esperaba, la deidad envió a una niña que fue rescatada de las feroces aguas del mar, la bebé que fue encontrada en una caja flotante debido a su llanto fue la respuesta que tanto esperaban sus habitantes.

La niña fue encontrada por un monje mientras pedía clemencia por su pueblo y desde entonces se creyó que era el mismo dragón de agua representado en persona, definitivamente no se guiaron de que fue rescatada del agua para pensar que era la diosa, vieron que sus cabellos eran azules y ondulados como las olas del mar, sin decir que sus ojos eran como el océano mismo, la niña era físicamente muy diferente a todos ellos, la pequeña bebé no tenía el cabello negro, los ojos rasgados o la piel ligeramente tostada, la pequeña era como sacada de otro mundo.

Y esa niña fue la respuesta a todas las amarguras y situaciones difíciles, después de que fue presentada ante el emperador y bautizada como "Juvia" la diosa de la lluvia y por ende del agua, llovió, no fueron pequeñas gotas que cayeron durante poco tiempo, la lluvia estaba llenando embalses y salvando cultivos, era un milagro y no necesitaban más señales para saber que esa pequeña era de origen divino y que poseía poderes para salvar a los que la adoraban correctamente. Había un problema en todo esto, la pequeña era una figura muy poderosa pero demasiado débil por ser una humana, muchos de sus enemigos si sabían de sus poderes podían secuestrarla para su propio beneficio o peor aún, asesinarla y ellos serían los que recibirían él juicio divino.

Ante esta situación José Porla, el emperador tuvo que usar todos sus consejeros y pensar en una mejor solución, la niña era muy importante para desprotegerla, la pequeña diosa debía ser cuidada día y noche, así mismo no podía salir del castillo porque los peligros que la atacaban eran mayores fuera de ese lugar. Decidió entonces que Juvia no saldría nunca del castillo y un Samurai se haría cargo de ella porque mucha seguridad sería sospechoso y él no quería que nadie supiera la valiosa posesión que guardaba en esa habitación, los que sabían sobre el tema creyeron que los hombres impuros no podían acercarse al dragón azul, por esa razón decidieron que un pequeño Samurai, puro y recto en sus actos debería cuidarla y mantenerla a salvo.

No fue difícil encontrarlo, los hombres valientes son entrenados desde pequeños, a la edad de siete años escogieron al niño más habilidoso, fuerte, obediente y con las capacidades de cuidarla, lo apartaron de la guerra y lo enviaron al castillo a proteger a la bebé, Gray de la familia Fullbuster fue el afortunado que se quedo cuidando a la niña, él pequeño niño tenía una de las tareas más importantes de toda la comunidad, él debía proteger el alimento y la preciada agua para los habitantes.

Le explicaron toda la situación a Gray, por supuesto era de extrema confidencialidad, nadie podía saber que había una diosa en el castillo o todos intentarían atacarlos con tal de conseguir a la niña, así son los humanos, cuando ven algo increíble no se encargan de hacer preguntas o proteger al asunto en cuestión, buscan satisfacer sus necesidades a toda costa y luego preguntan porqué, en ese momento ya es demasiado tarde para poder hacer algo.

Las doncellas que estaban a su servicio eran mujeres de edad avanzada, no iban a permitir que por envidia alguien asesinara a la deidad, ni mucho menos que entre mujeres empezarán a sentir celos contaminando el equilibrio natural de las cosas e impidiendo que Juvia pudiera seguir trayendo agua, todo estaba perfectamente calculado.

Lo que José Porla nunca tuvo en cuenta en sus planes fue que su pequeña diosa rodeada de lujos y de los más impresionantes vestidos y comodidades se interesaría en un humano rompiendo el orden natural de las cosas, Juvia Loxar se había enamorado de su joven y apuesto Samurai.

Pero no nos adelantemos a la historia, con la niña en su poder tenían un as bajo la manga, una ventaja evidente ante sus enemigos y tribus cercanas, José Porla supo como aprovechar y explotar al máximo los poderes de Juvia. Es decir, la niña trajo consigo muchos beneficios económicos para ellos y entonces le ordenaron desde pequeña evitar la lluvia en los territorios enemigos, poco a poco debilitaron sus fuerzas con ayuda de Juvia, todos los pueblos cercanos estaban a su merced y efectivamente necesitaba de ellos para comer, del lugar donde Juvia vivía, la tierra era la única que daba alimentos gracias a las lluvias controladas. José Porla se convirtió rápidamente en dueño de gran parte del territorio, sus ambiciones superaban cada día lo que un humano podía poseer, su corazón se obscureció y no le importaba nada ni nadie, solo obtener más territorios y volverse más poderoso.

Gray el Samurai encargado de Juvia no estaba muy de acuerdo con la misión que le habían encomendado, él quería demostrar su valor y sus habilidades fuera del castillo, sirviendo y ganando honor para su familia, pero eso nunca pasó. El niño debió quedarse con Juvia, la bebé dragón, y aunque no podía aceptarlo le tenía algo de miedo, no quería hacer nada malo y caer muerto por sus poderes, aunque cuando era una bebé solo escuchaba sus lloriqueos y estaba muy atento a que nadie intentara matarla, lucía como un bebé normal y muy indefenso.

Su trabajo era fácil, los únicos que sabían acerca de Juvia eran el emperador, sus consejeros, el monje, sus concubinas y Gray. Todos debían guardar la identidad de Juvia y no comunicar de su existencia, por eso el trabajo era bastante fácil considerando que no habían enemigos que supieran de ella y quisieran hacerle daño.

José no dudó en casarse con una mujer y ante los ojos de los demás pueblos mostrar a su hija, a su "bebé", claramente ocultaba su cabello azulado de los demás para que no descubrieran su origen divino. Después de eso se encargó de encerrarla en una bola de cristal y no permitir que nada le pasará, Gray entonces se encargó de estar a su lado desde que era una bebé.

Era una niña bonita, pequeña y algo llorona pero le agradaba, cuando tenía la posibilidad de acercarse a ella sin que sus doncellas lo vieran, le gustaba verla dormir, siempre estaba seguro de haberse ido antes de que despertará, era una bebé y el tenía que vestir máscaras con su uniforme de Samurai, sabía de antemano que la asustaría si ella lo veía así.

La niña creció y como les mencioné antes sus poderes los uso para causar sequías en otras partes que no pertenecieran al territorio de Jose Porla. Era lo más cercano que tenía a un padre aunque el emperador por su puesto no se relacionaba con ella, solo le indicaba lo que tenía que hacer, mostrándole en un mapa donde debía hacer llover y donde no y aunque solo era una niña podía manejarlo con facilidad, ella era buena en lo que hacía.

Sin embargo a la edad de los ocho años se sintió muy sola, necesitaba niños de su edad ya que aunque las ancianas somos sabias no tenemos la vitalidad de gastar toda la energía que ustedes tienen, entonces le pidió a José Porla niños de su edad para jugar, él se lo negó, Juvia sabía que era una diosa y que su seguridad estaba en juego pero le parecía injusto que ella tuviera que estar encerrada y no poder conocer a nadie cuando hacía todo lo que él le ordenaba.

El Samurai se dedicaba a estar afuera de la habitación de la diosa y cuidarla, él no era muy cercano a Juvia, no habían cruzado otras palabras que el saludo y ella no conocía su rostro porque lo cubría la máscara, pero Juvia sabía de su existencia, lo había visto cuando iba a comer en el comedor y ella le hacía todo tipo de preguntas a sus doncellas sobre él, ellas le contestaban con gusto pero el samurai le causaba mucha curiosidad y quería saber sobre él.

Debido a su soledad y a su encierro la niña entró en una fase de mucha tristeza, lloraba demasiado y eso provocó un descontrol de sus poderes, generando inundaciones en su territorio y causando muertes de cultivos por la abundante agua que recorría la tierra, José Porla intentó reclamarle pero ninguno de sus regaños y amenazas sirvieron, desesperado y sin nada más que hacer decidió darle lo que ella quería, alguien con quien pudiera jugar, ¿Quién mejor que su Samurai personal? Bien, pues él fue designado para jugar con Juvia, sin embargo José Porla le dejo muy en claro que no debía hablar con Juvia de temas que no le concernieran como la conquista de otros territorios.

Gray en parte aceptó su nueva misión, estaba cansado de haber pasado casi ocho años cuidando a Juvia, sin poder hacer nada más si no estar frente a la puerta de su habitación. Aproximadamente tenía trece años y no sabia que tipos de juegos eran los correctos para ella o para cualquier niño, de todas formas Gray era tan solo un niño criado para luchar sin el permiso para expresarse, en el fondo era como ustedes, pero no tenía la libertad de jugar a la pelota, a las escondidas o persiguiéndose como ustedes pueden hacerlo. Él era un niño atrapado en un mundo de guerra y de honor.

Sus ojos azules se abrieron de par en par cuando lo vieron entrar, tímido, algo callado y un poco asustado porque iba a ver a una diosa, hizo una reverencia, ella sonrió, se sentó en su mesita de te y le indicó que podía levantarse y sentarse, no le gustaba que le hicieran ese tipo de cosas, tenía poderes y podía ser el dragón de agua pero ella no se creía importante.

Gray pensó que ella iba a ser una niña malcriada, maleducada y demasiado caprichosa, pero tenía un corazón digno de una diosa, amable, tierno y muy sonriente, a Juvia le encantó su nuevo amigo aunque no pudiera ver su rostro.

Soy Juvia Loxar, espero que seamos buenos amigos.

Yo soy Gray Fullbuster, usted es mi ama y estoy aquí para servirle.

No quiero ser tu ama, solo quiero que seamos amigos.

Una diosa no puede ser amigo de un humano.

¿Sabes? No creo ser una diosa, el clima está a mi favor cuando lo deseo, solo es eso. ¿Podrías hacerme un favor?

Lo que usted desee su majestad.

¿Podrías contarme sobre el mundo exterior? ¿Crees que alguna vez podré salir?

No creo que sea seguro que usted salga ya que es muy peligroso afuera, su majestad.

No me digas su majestad, llámame Juvia...Yo tal vez un día escape y pueda salir de este lugar, así podré saber lo que se siente pisar ese pasto verde, saber a que huelen esas flores de allá y el mar, quisiera alguna vez sentir cuál es su temperatura o a qué sabe, se ve tan hermoso desde mi ventana.

Sería un problema para mí si se va, pero por el momento yo puedo contarle sobre el mundo exterior.

Desde entonces ambos formaron una gran amistad, el mundo de Juvia era Gray y efectivamente todo lo que conocía el joven aparte del Bushido era ella. Ambos pasaron por mucho juntos, las sonrisas, las palabras, Juvia era la confidente de Gray y él el de ella, lógicamente él pequeño Samurai tenía mucha curiosidad sobre su origen divino y Juvia le recalcaba el hecho de que no había venido con manual al mundo, que sabía que tenía poderes pero no entendía cuál era su propósito en la vida.

Los años pasaron rápidamente, José Porla se había posicionado como emperador de casi todo el oriente, nosotros fuimos unas de las tribus que el más ambicionaba, pero gracias a que quedaba bastante lejos no fue su primer objetivo, cuando por fin decidió ir por todas estas tierras Juvia en ese momento estaba pasando por un mal momento y no tenía control de sus poderes. Fue uno de los momentos más dolorosos que la joven diosa tuvo que vivir y todo por un pequeño rasguño.

Juvia conducida por una de sus locas ideas y debido a que dentro del castillo no tenía cosas que hacer le pidió a Gray que le enseñara movimientos básicos de un Samurai, la joven de dieciocho años lo estaba haciendo muy bien, sin embargo en un momento Gray la empujo sin ser consciente y ella se lastimo una de sus manos al caer.

Gray había desarrollado sentimientos por Juvia, ella creció siendo una hermosa señorita y muy diferente a todas las mujeres que él había visto, Juvia siempre cautivaba su atención. Su elegancia, belleza y corazón le hicieron desarrollar amor en su ser, pero el bien sabía que era un imposible, ella era una diosa y el un simple Samurai. Juvia lo era todo para él y nunca le haría daño intencional y por eso se sintió muy mal cuando su princesa cayó lastimada, desafortunadamente ese día José Porla entró en la habitación de Juvia para encomendarle una nueva misión y se enteró de lo que había pasado.

El castigo de Gray fue muy cruel, Juvia lo defendió diciendo que no le había pasado nada, que fue un accidente, pero en su ambición y miedo de perder aquella ficha clave que le estaba dando poder, castigó al extremo al joven Samurai. El Fullbuster fue azotado y Juvia solo escuchaba sus quejidos de dolor por la ventana de su habitación mientras el látigo tocaba su piel. Culpable y sin poder salir empezó a llorar causando una tormenta.

Estaba claro que no iba a dejar la situación así, puso almohadas en su cama simulando que eran ella, los seguros no fueron un impedimento para Juvia, sin importarle si la iban a castigar también, saltó por la ventana y cayó al suelo hiriéndose las rodillas, definitivamente ese salto fue más severo que el pequeño empujón de Gray, se levantó y miro a su alrededor, todos estaban durmiendo por la fuerte tormenta que Juvia estaba provocando y por primera vez desobedeció las órdenes de José Porla saliendo. Buscó con sus ojos dondequiera que podía ser la habitación de Gray, por su puesto que la halló, cuando entró estaba completamente empapada y él estaba en su cama dolorido por los golpes que ni siquiera habían cerrado o curado.

Juvia se acercó, tomó la lámpara del joven sorprendiéndolo y él abrió sus ojos al reconocerla, la joven nunca había podido ver el rostro de Gray porque siempre lo cubría con su máscara. Ese día supo que su rostro era uno de los más hermosos que había visto, su cabello negro y su respingada nariz era algo que no podía dejar de ver, cautivada por lo que acababan de percibir sus ojos toco la mejilla del joven y él reaccionó a su contacto. Ambos se amaban.

La van a castigar, señorita. Vuelva a su habitación.

No me interesa que me castiguen, me importas tú, de cierta manera José Porla me necesita.

La joven se levantó y busco agua, al hallarla volvió a Gray que se encontraba de espaldas y esparció un poco del líquido en su espalda provocándole un gemido de dolor al joven.

Es solo un momento, voy a intentar curarte.

Por instinto Juvia conocía una parte de sus poderes y las heridas en la espalda del joven desaparecieron, Gray sorprendido toco su espalda y luego se levantó, con las heridas que tenía iba a ser muy difícil hacer cualquier movimiento, pero ahí estaba, sano y salvo.

Me curaste, eres sorprendente mi diosa.

Yo fui la que te cause todos estos problemas, perdóname.

Yo fui el que te lastime.

No fue nada, odio al emperador por hacerte esto, es muy injusto. –Inesperadamente Juvia abrazó a Gray y él no sabía cómo reaccionar, por un lado estaban sus principios, pero por el otro estaba el amor tan fuerte que sentía por Juvia, sin meditarlo se dejó llevar por sus instintos de humano y correspondió a su abrazo.

Esa noche ambos demostraron su amor en un acto muy puro, Juvia no tenía prometido y nunca lo tendría porqué no iban a permitir que se alejará de su objetivo principal, solo por eso Gray lo hizo, le demostró todo lo que sentía por ella y la amó como nadie lo había hecho nunca.

A la mañana siguiente, antes de que el gallo cantará Juvia volvió a su habitación, estaba más tranquila y mucho más feliz, la lluvia se había detenido y nadie se enteró de lo que había pasado con su Samurai. En su posición de diosa le exigió a José Porla que le volviera a traer a Gray o si no traería graves consecuencias para él, sin poder refutarle nada porque no quería que su pequeña diosa se enojará le puso de nuevo a Gray a su servicio.

Los días pasaban y cada vez que tenían la oportunidad de demostrarse su amor lo hacían, primero verificaban que no hubiera nadie que pudiera delatarlos y enseguida se amaban con un amor bueno, sincero y puro. Gray pensaba que estaba pecando al meterse con una diosa, pero nada de eso le importaba, estar con Juvia era lo único que necesitaba. Él joven empezó a cumplir los caprichos de Juvia y sin importarle su propia seguridad la sacaba fuera del castillo cundo nadie se daba cuenta y poco a poco le fue mostrando el mundo.

Todo era felicidad en la vida de los dos hasta que semanas después Juvia dejó de tener control de sus poderes, ella estaba demasiado preocupada porque nada de lo que quería le salía bien y eso sólo significaba una cosa, iba a tener problemas con José Porla por qué no podía mantener en sequía a los demás pueblos. Algo asustada le pidió a Gray que cortara su mano y así saber si podía curarlo, pero no sucedió, Juvia supo entonces que no tenía poderes.

Lo vamos a ocultar de José Porla, yo te defenderé si se da cuenta, no tienes porque preocuparte, su majestad.

Si ya no le sirvo ¿Qué va a hacer conmigo?

Tres meses pasaron y ella le pedía a su emperador que se calmará, que pronto iba a hacer lo que él le pedía, pero él parecía que no le tenía paciencia y le decía que si no hacía algo pronto ella iba a sufrir todas las consecuencias. Con todas sus fuerzas intentaba hacer llover o que dejará de llover, pero su salud parecía desmejorarse y no entendía porque habían decidido quitarle sus poderes. Sus doncellas algo ancianas reconocían esos síntomas que se prestaban en su salud y se lo hicieron entender.

Si no estuviera tan segura que no has conocido varón diría que estas embarazada, mi dragón de agua.

Sabía cuál era la razón, un ser estaba creciendo dentro de ella y cuando se tocó su vientre sintió una conexión especial, su bebé estaba dentro de ella y era lo que estaba consumiendo todos sus poderes. No sabía cómo iba a hacer para escapar ya que estaba segura que si se quedaba el emperador se iba encargar de explotar a su hijo como lo había hecho con ella y eso no era justo para el producto de un hermoso amor que se tenían Gray y Juvia. Su objetivo era irse del castillo pero primero tenía que contarle a Gray.

Sin embargo los planes del emperador eran otros, si Juvia ya no trabajaba para él no le servía y era preferible acabar con ella que Juvia trabajará en su contra. Entonces hizo algo que no cabía en ninguna mente.

Gray, el dragón de agua ha decidido no seguir trabajando para nosotros, por esta razón tú deberás matarla por el bien de todos los habitantes.

Estoy seguro que debe haber otra razón para que Ju..la diosa no esté cumpliendo sus órdenes.

La decisión ya está tomada, Gray. Tú que eres su Samurai personal no levantaras sospechas cuando lo hagas, necesito su cuerpo mortal para saber que cumpliste mi orden.

Pero traerá juicio sobre esta tierra.

¿Estás considerando mis decisiones? ¿olvidaste cuál es el camino del guerrero?

No señor, debo seguir la justicia, el valor, la benevolencia, el respeto, la honestidad, el honor y la lealtad.

Debes saber que si incumples esta misión será considerado traición y morirás.

El joven agobiado por la orden no sabía qué hacer, ¿Por qué tenían que pasar por esto? No quería hacerlo, pero era él o ella y era una decisión muy difícil. ¿Qué harían ustedes? Yo hubiera hecho lo que él hizo.

Entonces el día había llegado, Gray entró en la habitación de Juvia muy nervioso, ella saltó al verlo y le pidió que se quitará la máscara para poder ver la reacción en sus ojos, Gray la obedeció y trato que sus ojos no se llenaran de lágrimas, pensó que asesinarla era lo mejor para ella, si la mataba su espíritu podía ser libre y Juvia podía conocer todo lo que había sido privada por estar dentro del castillo.

Juvia lo abrazó, también estaba muy nerviosa, les habían dado un regalo a ambos que era su bebé. Gray la abrazó por última vez y sacó su espada, respiró hondamente y antes de clavarle la espada a la diosa escuchó sus palabras.

Ya sé porque mis poderes han desaparecido. Estoy embarazada, Gray. Vamos a tener un bebé. –El peli negro detuvo su movimiento, estaba tan impactado que su mano se quedó totalmente tiesa con la espada en el aire, como vio que no respondía, Juvia abrió sus ojos y pudo ver por medio del reflejo del cristal a Gray. Ella se apartó sumamente asustada y llorando trato de huir de él.

— ¡Me vas a matar!

¡Espera! –Gray salió tras ella, pero José Porla había dado otra orden, si Juvia salía con vida de la habitación no deberían dudar en matarla y antes de que los otros guerreros enterraran su espada en ella un gran temblor se sintió, era el terremoto más fuerte que habían experimentado y todos ellos perdieron el equilibrio sin hacerle daño a la joven.

Juvia corrió, corrió y corrió por su vida, no sabía a dónde iba pero su instinto de supervivencia la impulsaba a seguir, no podía permitir que le hicieran daño a su bebé y además no sabía cómo controlar el dolor en su corazón al saber que Gray la había traicionado. Los habitantes veían a la chica correr sorprendiéndose por su aspecto físico, todos creían que era el mismo dragón de agua trayendo juicio, no se podían explicar el terremoto y verla a ella, Juvia era la culpable.

A Gray no le importó que el suelo se moviera, corrió tras ella tratando de alcanzarla y vio como los otros guerreros lo seguían, no podía dejar que alcanzaran a Juvia, no iba a dejar que le hicieran daño a su bebé. Las casas en su mayoría se habían derrumbado y un ruido llamó la atención de Gray y los demás guerreros.

El mar estaba enfurecido, supo entonces que Juvia era la que había causado todo eso, las olas que superaban la altura de toda la aldea llegaron a todo el pueblo con fuerza y gran velocidad, purificaron el territorio de todas esas personas malas que se dejaron llevar por la ambición, entre ellas José Porla, Gray asustado porque las olas estaban a punto de alcanzarlo corrió con todas sus fuerzas, buscó a Juvia con su mirada y rezó una sencilla oración, en ella pedía poder ver a Juvia por última vez, ser ella lo último que viera cuando la muerte viniera por él.

El Fullbuster siguió corriendo unos cuantos metros más, cuando había perdido sus esperanzas vio a Juvia cansada de correr, se encontraba descansando en un árbol y el joven sonrió. Con sus últimas fuerzas corrió hacia ella y la abrazó protegiéndola con su cuerpo, en ese momento el agua llegó por ellos y no volvieron a saber nada sobre Gray y Juvia, la diosa de agua que trajo juicio a aquellos que usaron sus poderes para el mal.

— ¡Abuela! Mi cabello es azul ¿Tú crees que tenga poderes para controlar la lluvia? –La niña con su muñeco de trapo preguntó con una sonrisa en el rostro, la anciana sonrió.

— Tal vez, Umi.

— ¿Entonces ellos dos murieron? Un maremoto es algo temible y muy peligroso -Un niño curioso y algo impresionado le preguntó a la anciana sobre la suerte de los dos amantes.

— Unos dicen que si, otros dicen que no.

— Es una hermosa historia de amor, ambos murieron juntos y salvaron a los demás pueblos como nosotros, les debemos mucho. –la anciana asintió ante el comentario de otro niño y se levantó del suelo.

— Bien, vamos todos a dormir, ya es muy tarde. –La anciana vio al cielo y sonrió, agradecía todo lo que ellos habían hecho para que pudiera ser libre, ella a diferencia de Juvia usaba sus poderes para el bien y como ella quería, la anciana era la hija mayor del famoso dragón de agua y el guerrero Samurai, Gray Fullbuster.


Espero que les haya gustado mucho, aquí abajo está el cuadrito por si deciden dejarme un review que agradecería demasiado.

Pregunta: ¿Les hubiera gustado nacer en la época de samurais, princesas y emperadores?

Los quiero mucho, nos leemos mañana.