Hola hermosos, hoy les traigo:
Flor de jardín – Día 7.
Y aquí estoy, después de diez años, bajo los escalones del autobús apretando mi pequeña maleta contra mi y puedo sentir el sol acariciando mi rostro, la tranquilidad del campo me invade y respiro algo aliviado, este lugar es muy pacífico y agradable, el campo definitivamente no se compara en nada con el ruido y el estrés de la vida en la cuidad, este pueblo es perfecto aunque no me di cuenta de eso después de muchos años.
Veo a mi alrededor para saber si las cosas siguen igual, pero no lo están, la mayoría de las personas que conocía murieron o se fueron a otro lugar y los espacios que frecuentaba cuando era niño ya no existen porque han sido remplazados por edificaciones. Algo en mi corazón duele porque la nostalgia se hace parte de mi, mis recuerdos vienen a mi mente y yo solo quisiera que las cosas fueran como antes, aquí no tenía preocupaciones o amistades falsas, en mi pueblo natal las personas eran muy sinceras y amables, acá no hay que aparentar que se es más que el otro porque todos nos queremos por igual.
Hay una cerca gigante con anuncios y permisos de construcción donde solía jugar con Natsu y Loke, donde robábamos algunas frutas y jugábamos a las escondidas, va a ser un centro comercial demasiado grande para los pocos habitantes que vivimos acá, es algo completamente irónico. Ese centro comercial es lo más preocupante de todos los cambios que observó en mi pueblo, están arruinando el bosque más hermoso que teníamos y es doloroso que nadie haga nada al respecto, que dejen que lo hermoso de la naturaleza sea remplazado por toneladas de concreto que nos volverá consumistas, dependientes de bienes innecesarios y repletos de inutilidad que serán desechados en menos de nada.
Algunos creen que estar a la moda, tener cines, millones de boutiques para elegir, un auto lujoso, tener sus armarios llenos de ropa que nunca van usar y poder ver innumerables anuncios publicitarios es una gran vida, a mí personalmente todo eso me aburrió y me cansó, especialmente porque las personas en ese lugar no eran como me las imaginé y terminaron dañando mi corazón y mis ilusiones, en especial ella.
Camino a mi casa por aquel atajo lleno de árboles e hierba, hace mucho nadie lo usa y casi se está cerrando, miro el cielo azul, el clima es bastante refrescante y ya casi estoy en casa pero primero debo pasar por casa de Natsu, debo informarle que estoy aquí.
Recojo un mango que se ha caído del árbol y lo limpio, se ve delicioso y las frutas de mi pueblo son las más deliciosa de todas. Le quito la cascara y empiezo a comerlo, está muy bueno pero le falta sal para quedar perfecto, cuanto extrañaba este sabor, el olor del campo y la hermosa vista a mi alrededor. De repente siento un golpe en la cabeza y maldigo fuertemente, llevo mi mano al lugar donde me duele y afortunadamente no me salió sangre, sin embargo creo que me va a quedar un chichón.
Identificó al culpable, esta volviendo a poner una piedra en su resortera y yo soy su blanco, es un pequeño niño de cabellos rosados y ojos cafés.
— ¡Intruso, me las vas a pagar! –Pongo mis manos al frente tratando de demostrarle que no soy un ladrón o un enemigo, pero recibo otro golpe, en la frente en esta ocasión, tiene puntería este niño.
— Mi nombre es Gray, soy amigo de Natsu.
— Conozco a todos los amigos de mi padre y tú no eres uno de ellos. –Carga su arma nuevamente, tiene los bolsillos llenos de pequeñas piedras y he llegado a la conclusión que es un peligro este niño, claramente es hijo de Natsu.
— Antes vivía acá, soy el hijo de Silver y Mika. –Al terminar mi frase él baja su resortera y se rasca la cabeza tal como lo hacía Natsu cuando necesitaba entender algo.
— ¿Usted es el nieto del viejo Silver? –Le asiento con la cabeza y mi corazón vuelve a doler al recordar que no pude llegar a tiempo para ver a mi abuelo, para decirle que lo quería muchísimo y que quería agradecerle todo lo que hizo por mí, si al menos hubiera sabido que todo lo que consideraba importante en mi vida era una basura comparado con todas las hermosas cosas que tenía aquí, hubiera tomado el primer vuelo al pueblo y hubiera estado en los últimos momentos del viejo, pero ahora es inútil pensar en eso ya que no puedo devolver el tiempo.
— Soy su nieto, ¿Tus padres están en casa?
— ¿Le vas a decir a mamá que te golpeé? –Levantó mis hombros como respondiéndole con un tal vez, no sé que tan dura será Lucy con su hijo o al menos con nosotros era algo brusca y siempre nos golpeaba cuando hacíamos algo mal, pero ella es una buena chica, me alegro que Natsu hubiera podido encontrar la felicidad que yo no pude alcanzar.
El niño me golpea de nuevo y sale corriendo muy rápido, no lo puedo alcanzar, él sedentarismo de la ciudad hizo mal en mi, acá yo era un chico fuerte y hábil, definitivamente me descuide y quiero recuperar lo que algún día tenía, sin embargo ya no tengo a las personas más especiales en mi vida, hoy estoy completamente solo y espero que Natsu me perdone por haberlo dejado tantos años sin una llamada o señales de vida.
— ¡Demonio! –Rujo y espero que me haya escuchado, los niños son demasiado traviesos y complicados pero si me preguntan hubiera querido tener uno o tal vez dos, después de lo que pasó con ella no creo que pueda volver a confiar en otra mujer o al menos tener ganas de tener hijos.
Me apresuro a la casa, si Natsu sigue siendo el mismo estará tomando su café de las once y Lucy estará preparando algo delicioso para el almuerzo, solo espero que no me juzguen. Sigo adelante caminando y veo una cabeza rosa a la distancia y él toma su escopeta en sus manos al verme.
— ¿¡Quién anda ahí!? –Lucy sale de la casa también y al igual que su esposo me amenaza con un arma.
— Soy yo, Gray. -¿Qué acaso todos en esta finca me quieren matar? –Natsu ladea su cabeza y me observa durante unos segundos, después de reconocerme tira la escopeta hacia un lado y sale corriendo a mi.
— ¡Gray! ¡No puedo creer que estés aquí! –Abrazo a Natsu, ¿Cómo fui capaz de dejar a mi mejor amigo por irme a perseguir "mis sueños"?
— Te extrañe hermano.
— ¡Ni una maldita llamada, Gray! Llegue a pensar que estabas muerto. –Asiento dandole toda la razón, en la ciudad había olvidado mis orígenes y todos mis amigos.
— Me perdí en el sendero de la vida, lo siento Natsu.
— Pasa, ven. Debiste haber llegado cansado, ¿Qué deseas comer? Hay tantas cosas que tenemos que hablar. –veo a Lucy, su cara me demuestra que está muy enojada, lo contrario a Natsu y sé que ella me guarda rencor por dejarla.
— Tal vez en otro momento, sabes que debo visitar a mi abuelo en el cementerio y poner al día los papeles para que la finca quede en mi poder.
— El viejo no se ira de allá, Gray y lo de la casa puede esperar, los del centro comercial no te la pueden quitar porque eres el único heredero. –Camino a casa con Natsu dándome por vencido, dejó la maleta en una de las sillas mecedoras de la entrada y saludo a Lucy que esta cruzada de brazos y me mira con esos ojos color chocolate algo amenazadora.
— Hola Lucy, ¿Cómo estás?
— ¿Aún te importa después de diez años? –Merezco esto, soy consciente que abandone a mis amigos y que es muy probable que nadie me quiera ahora.
— Claro que sí, Lucy. Eres mi mejor amiga al igual que Natsu.
— Mami hay una serpiente en mi habitación –Una niña rubia de no más de dos años está jalando el pantalón de mi rubia amiga y el rostro le cambia totalmente, ella sonríe y toma a la niña entre sus brazos.
— ¿Te hizo algo, mi niña? –La niña niega con la cabeza y se refugia en el cuello de su madre.
— ¿Natsu, vas a revisar la habitación de Nashi? –El cabeza de flama le sonríe y toma su machete en la mano, sigue igual de valiente y cabeza hueca ese tonto.
— Siento haberlos abandonado, Lucy, pero quiero decirte que estoy muy feliz de verlos juntos. Cumpliste tus sueños, ¿Recuerdas el día que me contaste que querías que Natsu fuera el padre de tus hijos y aquel con quien compartirías toda tu vida? –Una sonrisa se forma en sus labios aunque ella la quiere esconder ya que está demasiado enojada conmigo como para ceder.
— ¿Quién es mami? –La pequeña me señala y yo le hago señas para hacerla sonreír y para que crea que soy amigable.
— Es un amigo de tú padre y mío, su nombre es Gray. –La niña se esconde en el pecho de su madre demasiado avergonzada cuando intento saludarla, yo sonrío y vuelvo mi atención a Lucy, ella suspira hondo y me señala con su dedo índice.
— No creas que te voy a perdonar tan fácil Fullbuster, tendrás que hacer muchas cosas para ser el de antes...El almuerzo ya casi está listo, creo que debes tener hambre. –Sonrío cuando Lucy entra, ellos tienen un hermoso corazón, no tendrían la capacidad de negarme su amistad.
Me siento en la silla del comedor, no ha cambiado en absolutamente nada el comedor a excepción que la parte suave del asiento ya se está dañando.
— ¡Era una pequeña! No entiendo cómo llegó a la habitación de Nashi pero debemos ser más cuidadosos. –Natsu bota el cuerpo de la serpiente en la bolsa de basura y se sienta a mi lado dándome pequeñas palmadas en la espalda.
— Todos preguntaron por ti en el entierro de tu abuelo, dijeron que deberías estar ahí ya que él fue el que te crió. –Suspiro hondamente volviendo a sentir esa horrible culpa, odio el dolor en mi corazón, me siento tan estúpido. — No alcance a llegar hermano, no pude conseguir un vuelo que me trajera a tiempo.
— ¿Lo viste antes de morir? –Natsu cruza sus brazos y los pone en su nuca. — Su último deseo era verte, quería preguntarte porque fuiste tan desagradecido y nos olvidaste a todos.
— Fui un idiota, Natsu. Quería escapar de este mundo, no quería seguir siendo un simple granjero y me avergonzaba de mis orígenes, pensaba que tenía el mundo en mis manos y que con mi dinero no necesitaba de nadie, ahora entiendo que todo lo que hice fue un gran error.
— Algo tarde, Gray, pero aun así le dije que lo querías demasiado y que estabas haciendo todo lo posible por venir. El viejo no aguanto más de un día en el hospital, no te dio tiempo de llegar.
— Si tan solo lo hubiera sabido, estoy seguro que hubiera venido mucho antes. –Acaricio los pelitos del individual de la mesa como si fuera lo más entretenido del mundo y veo que Lucy me trae una bebida con un plato lleno de las delicias de este pueblo, respondo con un gracias y luego ella le sonríe a Natsu.
— Ya te traigo el tuyo.
— Está bien, Luce.
— ¿Cómo fue todo? –Empiezo a atacar mi comida, Lucy tiene una sazón exquisita, extrañaba demasiado esto.
— Sabes que Silver era muy querido por todos, fueron todos los del pueblo y esta es la ubicación de la tumba. –Me pasa un papelito y yo lo guardo en mi bolsillo. — Esta al lado de tus padres y de tu abuela. –Sé dónde queda, tal vez cuando muera también me entierren ahí, aunque no creo que tenga el derecho de seguir siendo un Fullbuster.
— ¿Él sufrió, Natsu?
— Yo diría que no, sólo te necesitaba ahí, debió haber sido su único sufrimiento. –El nudo vuelve a aparecer en mi garganta, sé que Natsu no es de esos que te echan en cara las cosas, pero me hace daño con sus palabras.
— ¿Venderás la casa de tus abuelos? Lucy se hizo cargo del jardín mientras llegabas, sabia como amaba ese jardín el viejo. –Le niego con la cabeza, es lo único que me queda.
— Voy a volver a vivir acá, Natsu. –De la sorpresa casi tira el plato que Lucy le iba a poner en la mesa y ella abre los ojos grandemente, no lo puede creer tampoco.
— Pero, lo último que escuche de ti es que te ibas a casar, ¿Una señorita de ciudad aceptaría venir a vivir acá? –Y Natsu acaba de tocar el tema que más me hace daño y no voy a la mitad de mi almuerzo, me quitó el apetito en seguida. ¿Cómo responder ante esa pregunta sin verme como un perdedor? Podría mentirles, pero ya no quiero seguir haciendo las cosas mal.
— Ella me estaba engañando con otro hombre y antes del día de nuestra boda me robo todo mi dinero, me dejo en la quiebra y se marchó con ese imbécil. –bajo la mirada, no aguanto el rostro repleto de lastima de Natsu.
— ¿Es que acaso todas las señoritas de la cuidad son unas desgraciadas? –Ahora Lucy es la que mete la cucharada en nuestra conversación, le alzó los hombros y trató de darme ánimos.
— Ya pasó un año, la policía está encargada de encontrarla así que he tenido algunos meses para olvidarla. –No sé cómo los sentimientos pueden cambiar de un día para otro, sé que la odio pero si la tuviera en frente no sé cómo mi corazón reaccionaría.
— ¿Y entonces por qué no viniste antes?
— Por orgullo, no quería demostrarles que había perdido y que ustedes tenían toda la razón.
— ¡Y vaya que la teníamos! –Me levanto y sonrío falsamente, tomo mi maleta y respiró profundamente para no oírme patético.
— Gracias por la comida, estaba delicioso pero iré a ver cómo están las cosas en la casa de mis abuelos y aprovecharé de una vez para visitarlos en el cementerio.
— No terminaste tu almuerzo, quédate otro rato, perdónanos si te hicimos sentir mal. –Natsu me pide perdón y yo sonrío fingiendo que todo está bien.
— Claro que no, solo tengo algunas cosas que hacer. Vendré luego para hablar de nuestras vidas.
— Te esperamos acá, Gray. ¡Ah! Y otra cosa importante, los de las constructoras nos quieren quitar nuestras casas para poner el parqueadero de su centro comercial, les hemos dicho que no y nos han ofrecido mucho dinero, sabes que el dinero no nos importa, pero al ver que nos negábamos amenazaron a nuestros hijos.
— ¡Son unos desgraciados! Pero tranquilo Natsu, por mi parte nunca les daré mis tierras a esos idiotas.
— Gracias por tu apoyo. –Me despido con un gesto de la mano y camino a mi casa que queda a unos cuantos minutos, ¿Parqueadero? Mi casa no será un mar de asfalto, eso lo juro.
Y ahí está, la casa de madera que recordaba, está más hermosa que nunca. La pintura se ha caído un poco pero no hay nada que una buena remodelación no pueda arreglar, esta será mi casa de ahora en adelante. Busco debajo del gnomo la llave y abro la puerta, los recuerdos me invaden y lloro, no sé si alguna vez pueda superar esto.
Repaso las superficies, todo está lleno de polvo y tendré que hacer una buena limpieza, levantó la cabeza y veo el jardín de mi abuelo, el cuidaba tanto sus flores que sonrío al ver que todo esta perfecto y hermoso como el hubiera querido.
Salgo por la puerta trasera y empiezo a recorrer cuidadosamente todas las plantas, están en buen estado y hay un árbol hermoso lleno de flores, no recordaba que había sembrado este arbusto hace mucho tiempo. Me agacho para ver las campanillas azules que han hecho una enredadera por toda la casa, se ven hermosas y yo creé esto, que hermoso.
Arrancó una para poder percibir mejor su olor y al levantarme mi celular cae en la enredadera, lo intentó recuperar pero le hago daño a las flores y también a una grande nuez que estaba en el lugar. Pareciera que todo lo que toco perece, lanzó la nuez gigante que no tiene porque estar en mi planta y arreglo las flores que se aplastaron.
De nuevo un golpe en mi frente se hace presente pero no veo al culpable, siento un zumbido en mis oídos y un jalón en mi cabello, ¿Qué está pasando? ¿Quién me está atacando? Pareciera que se tratara de un insecto y ahora mi oreja es jalada. ¡Esta casa está embrujada! Trató de correr pero mi cabeza sigue siendo atacada, entro en la casa y veo un espejo, hay algo brillante y muy rápido atacándome, puedo saber dónde está gracias al reflejo y rápidamente lo atrapó en mis manos.
Hay algo que está haciendo fuerza en mi palma para intentar salir, pero yo no sé lo permito. Busco un recipiente donde pueda encerrarlo y encuentro el frasco de la mermelada. En un movimiento rápido abro la mano y pongo el frasco en mi palma, abro mis ojos para ver que es lo que me ha atacado y no puedo creer lo que estoy viendo.
Es una pequeña personita con alas golpeando el cristal para intentar salir, sus palabras suenan como campanillas y sus cabellos son del color de las flores, su vestimenta es brillante y no puedo creer que las hadas en realidad existan. Debo estar soñando o haberme golpeado muy fuerte en la cabeza, después de unos minutos se da por vencida y se sienta, se cubre el rostro con sus rodillas algo asustada y pareciera que está llorando.
— ¿Por qué me golpeaste? ¿Acaso todos en este pueblo me quieren matar? –Ella niega con la cabeza y luego se levanta para hacer sonar su voz con numerosas campanillas, me está señalando y es obvio que me esta regañando, pero yo no logro entenderle una sola palabra.
— Quito el frasco de mi mano y muy cuidadoso lo pongo en la mesa para que no se vaya a salir por la superficie, ella encuentra un pedazo de hoja encima de la mesa, lo enrolla y lo usa como un megáfono, ahora sí puedo entender las palabras.
— ¡Estaba defendiendo mi hogar! Acabas de lanzar mi casa lejos, sin decir que eres un intruso y que mi única misión es defender mi casa y las flores del jardín.
— ¿Esa nuez era tu casa? –Ella se cruza de brazos y empieza a golpear el suelo en repetidas ocaciones con su pie.
— ¡Lo era! Y la acabas de destruir como las flores del jardín.
— ¡No seas exagerada! Solo fueron tres o cuatro. –Ella resopla y levanta algunos de sus cabellos azules. — No puedo creer que me haya dejado atrapar por un intruso.
— No soy un intruso, soy Gray Fullbuster el nieto de Silver –sus ojos se abren grandemente y se apresura al cristal para observarme mejor, abre su boca ligeramente de la sorpresa y suspira.
— No te creo, Gray era un niño feo.
— ¡Pues gracias! –Ahora yo soy el que hago de ofendido, ella sonríe y asiente. — Tienes sus ojos, debes ser tú.
— ¿Me conocías? –Ella mueve su cabeza afirmando y ahora tengo mucha más curiosidad por saber de ella.
— Tengo dos preguntas para ti, hada. ¿Qué haces aquí y cuál es tu nombre? –Ella se cruza de brazos pero no sin antes hacer como si su boca fuera una cremallera y hubiera botado lejos la llave.
— Vamos, si respondes te juro que te liberaré. –Mi propuesta le llama la atención y vuelve a poner su megáfono en la boca.
— ¿Me lo juras por el dedo pequeñito de tu mano?
— Te lo juro.
— Bien, mi nombre es Juvia Loxar, soy un hada de jardín y estoy acá para cuidar el jardín de tu abuelo y la planta que tu sembraste. De hecho tú fuiste el que me trajo a la vida, la campanilla está directamente relacionada con mi vida. ¡Ahora sácame de acá!
— ¿Así que si corto esa enredadera y el arbusto tú morirás? –Ella asiente y respira hondamente.
— ¿Quién más sabe sobre tu existencia?
— ¡Dijiste que sólo serían dos preguntas y me liberarías!
— Esta es la última. –Infla sus cachetes como si estuviera enojada.
— Solo tú, por seguridad no nos mostramos ante los humanos, yo solo te quería asustar aunque no lo logre y mírame como termine.
— ¿Por qué no?
— ¡Eres un humano molesto!
— Y tú un pequeño fastidio. –Ella me da la espalda y puedo apreciar sus pequeñas alas transparentes, su cabello es bastante largo y sus ojos son azules, es una hada muy bonita.
— ¿Acaso no quieres volver a tu hogar? –No hay respuesta de su parte, creo que he logrado enojarla. — Vamos no te enojes, traigo unos dulces de la capital. –Levanto el frasco y Juvia me mira algo sorprendida.
— No te haré daño, solo quiero saber más de ti. –La pequeña ladea su cabeza y sonríe. — Gracias, sabía que eras igual de noble al señor Silver, de hecho todas las hadas le tenemos miedo a los humanos.
— ¿Por qué?
— Porque todo lo que tocan lo destruyen, no pueden ver algo hermoso o fuera de lo común porque necesitan saber de dónde vino o porque está ahí y finalmente terminan destruyéndolo todo.
— No somos así.
— ¿No? Ustedes mataron a los unicornios y a los gnomos, estoy completamente segura que si supieran que las hadas existen nos harían esos experimentos terribles y nos matarían, así que si dices algo te mato mientras duermes. –Y hasta ahí le llegó la ternura a esa pequeña mujer.
— ¡No diré nada! Prefiero vivir –Ella extiende sus manos y yo le doy la puntica de mi dedo meñique. — Es un trato. Ahora prométeme que jamás quitaras esa planta o yo moriré.
— Nunca lo haré.
— Bien, parece que seremos grandes amigos.
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Juvia Loxar es una pequeña y misteriosa vida, aún no logro comprender todo lo que le rodea o de dónde viene, pero es la única compañía que tengo y con ella no me siento solo. Se ha encargado de seguirme a todas partes y aunque le digo que es una hada molesta por sus acciones, me gusta hablar con ella y pasar todo mi tiempo con ella. Juvia es una pequeña muy comprensiva y definitivamente siento como si nos conociéramos de toda la vida, de hecho según ella yo soy su héroe porque la traje a la vida.
La cosecha fue todo un éxito en este año y pienso invertir mis ganancias en una nueva siembra, fue un año exitoso aunque debo aceptar que Juvia hizo un gran trabajo con sus poderes al ayudarme a crecer los cultivos, ese es nuestro secreto.
Siento por fin que he vuelto a ser yo y la gente en el pueblo me aceptó nuevamente, aunque cada día pareciera que ya no fuéramos un pueblo sino una ciudad muy pequeña que crecerá considerablemente.
— ¡Es hora del té! –Juvia llega a donde estoy trabajando, a veces pienso que es demasiado extraño que ella esté a mi lado y no vaya a buscar a su familia, sus amigas hadas se marcharon al saber que estaban construyendo un centro comercial, temieron por su vida y se marcharon pero Juvia se quedó, por fidelidad a mí y a la planta que le dio la vida.
— Perfecto porque ya termine por hoy acá –He notado que a veces cuando está hablándome sus mejillas se vuelven rosas y es tan adorable, la quiero mucho y espero que nunca se vaya de mi lado.
— Le agregue poco azúcar, como te gusta. –Juvia se sienta en mi clavícula y apoya su cabeza en mi cuello, camino hacia la casa, pues a veces le cuesta volar largas distancias porque es pequeña y se cansa rápidamente.
— El invierno se acerca y debemos proteger las flores del jardín.
— Lo sé, ya estoy pensando en eso. –Nos sentamos y ella toma té de su pequeña tasa de muñecas, le doy un trozo de mi mufin y ambos disfrutamos la caída del sol.
— Ayer llegó una carta en una Paloma, es de mi hermano Gajeel, me contó que todos están juntos y están viviendo en un lugar lleno de plantas y flores donde no hay humanos que nos puedan hacer daño, al final de su carta me dice que me espera allá porque todos tienen ganas de verme –no me agradan sus palabras, no quiero que se vaya ni que nadie la aleje de mi. Tenemos un lazo muy fuerte y desde que llegue a este lugar ella ha estado conmigo, no deseo volver a sentirme solo.
— ¿Y te quieres ir? –Ella niega con la cabeza y come educadamente su pedazo de pastel.
— Juvia se siente cómoda acá con su presencia Gray-sama. No lo dejará solo, además está acá para defender el jardín y hará todo lo que sea por lograrlo.. –Algo dentro de mí se alivia al escuchar sus palabras y disfruto mi té.
— Sabes que enfrentarte a los humanos puede ser peligroso.
— Por defender el jardín ella haría lo que sea, es que todo esto es el mundo de Juvia y no dejará que se lo quiten.
— Si ellos te atrapan sería fatal, no seas terca y no vuelvas a hacer lo que me hiciste a mí cuando nos conocimos.
— Lo siento, Gray-sama. Pero esto es algo en lo que lo desobedecería, es mi casa, mi vida...¿Escuchaste eso? –Un ruido llama nuestra atención y tomó la escopeta entre mis manos.
— Sí, Juvia. No dejes que nadie te vea. –Alisto el arma y apuntó a la oscuridad. — ¡Estoy armado, salga de mi territorio!
— ¡Gray! –Reconozco esa voz, — ¿Natsu, eres tu? –Ella se esconde tras de mí, nadie la puede ver y por medio del alumbrado público puedo ver a Natsu cargando a su hijo, está mal herido y de repente Lucy aparece cargando a la niña.
— ¡Ayúdanos Gray!
— ¿Qué les pasó? –Los niños están inconscientes y no dudó un solo segundo en ir por las llaves de la camioneta del viejo, Juvia está asustada y sale de su escondite cuando estamos solos en la cocina.
— ¿A dónde vas? Yo te acompaño.
— No, puede ser peligroso. Espérame acá, volveré pronto.
— ¿Me lo prometes?
— Por mi garrita del dedo pequeño. –Ella se queda volando en el aire y se despide con su pequeña manita, tomo a Nashi entre mis brazos para que seamos más ágiles, nos subimos en la camioneta del viejo y rápidamente manejo al hospital, esto es obra de esos imbéciles del centro comercial.
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El dictamen del doctor es que debemos llevarlos a la capital, el antídoto para el veneno letal de esa serpiente que no se ve en nuestra región y que casualmente mordió a los dos niños no se encuentra en este lugar y la única manera para salvarles la vida es desplazarnos a la ciudad para que les den el tratamiento adecuado.
Demasiada casualidad, ¿Cómo esas dos serpientes provenientes de India tal vez, llegaron a una granja de Estados Unidos? Se necesita demasiado dinero para llevarlos a la capital con vida y la única manera de lograrlo es vender las tierras y la casa, demasiado injusto cuando no queríamos irnos de casa o del pueblo, pero por los hijos se hace lo que sea y Natsu y Lucy harán lo que sea necesario por mis pequeños sobrinos.
Me ofrecí a llevarlos y guiarlos por al ciudad, ellos no se rehusaron porque necesitaban más ayuda de la que creían, acabo de recoger la cosecha y no tengo mucho afán en sembrar de nuevo así que no me preocupo por llegar pronto a casa, pero otra vez volví y al lugar que tanto odio, a esta selva de cemento que no quería volver a pisar en la vida.
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Llevo algunas horas en el hospital, Natsu está en la casa temporal que alquilamos, se ha esforzado tanto que terminó enfermándose, han pasado cinco días largos y le prometí que estaría pendiente de los niños, los quiero demasiado y no podría soportar que algo malo les pasará.
Bajó para tomar aire, los niños están mejor y no hay nada que temer ya que Lucy está en la habitación acompañándolos, tomo un café y camino por la sala de urgencias, es la única manera para volver a subir desde donde me encuentro. En este lugar hay mucha sangre y solo espero regresar pronto. Un bebé entra por urgencias, se ve muy pequeño en esa camilla y parece que está muy grave ya que su madre está gritando desesperada, desvío mi mirada del bebé a la pobre madre y el mundo es un pañuelo, definitivamente es demasiado pequeño.
— ¡Sálvela doctor! Por favor. Esta muy grave, solo tiene dos meses, le queda una vida entera por vivir. –Me quedo completamente quieto, parpadeo algunas veces para saber si esto es real y claramente es ella, la mujer que me robo y daño mi corazón cuando yo más la quería.
— ¡Hasta acá puede pasar! – El doctor le impide el paso, Nano está muy angustiada, está llorando y claramente esa bebé no es mía porque no la veía hace dos años, debe ser de ese desgraciado con el que me engaño.
— Hola Nano. –La enfrentó, la odio y merece lo que le está pasando. Ella voltea a verme y se sobresalta enseguida. — ¿Cómo lograste escaparte de la policía tanto tiempo?
— Gray –Retrocede tratando de alejarse de mí y sus ojos se llenan de lágrimas. Me ruega que no la lleve a la policía y yo por todos los medios posibles intento calmarme para no matarla en este instante. Tengo tantas ganas de hacerle pagar lo que me hizo.
— Es mi hija, Gray. Tiene una enfermedad terminal y necesito dinero para darle su tratamiento.
— ¿No te alcanzo con todo lo que me robaste? –Ella muerde su labio inferior y niega con la cabeza, siempre pensé que iba a ser diferente este encuentro, lo recree tantas veces en mi mente que tenía preparada cada palabra y ahora no sé qué decir.
— Él se fue con otra mujer cuando le dije que estaba embarazada, estos meses han sido un infierno, estoy prácticamente viviendo en la calle y vivo de la caridad de las personas.
— ¿Y cómo se siente? ¿ya entiendes por lo que yo pase? –Me cruzo de brazos y ella parece verdaderamente arrepentida, pero creer en ella sería un error y no quiero volver a ser un idiota nunca más.
— Perdóname por todo lo que hice, sé mejor que nadie que estuvo mal y detesto lo que pasó, pero ahora lo único que me importa es poder salvar a mi bebé, lo necesito. –Tengo la posibilidad de ayudarla, no entiendo porque mi corazón duele de esta manera y siente lástima por ella, ame alguna vez a Nano y me lastima verla llorar.
— ¿Crees que me vas a engañar nuevamente con eso? –Ella niega con la cabeza. — Ella tiene poco tiempo, iré a la cárcel, seré tu esclava para siempre, no importa lo que hagas conmigo y lo que yo tenga que hacer, pero por favor sálvala a ella.
— Todo lo que tenía tú lo robaste, Nano.
— Aún te queda la casa de tus abuelos. –Este es el colmo del descaro, me robó todo lo que tenía y aún así me pide dinero. No venderé lo único que me queda por ella. Nunca lo haría.
— eres una ladrona y eres patética, tengo lastima por ti. –Estoy dispuesto a irme y en ese instante ella se arrodilla ante mi, Nano nunca en su vida hubiera hecho esto, ella era una mujer con un tremendo orgullo y se las daba de ser mujer de alta sociedad.
— Te lo suplico Gray, por favor. Te pagaré todo lo que te he quitado, cada centavo pero ahora ayúdame, no tengo a nadie.
No creo que esté dispuesto a hacer esto, ¿Qué me pasa? Definitivamente soy un idiota.
— ¡Levántate! Puedo hacer algo por ti. –Saco mi celular y llamó a los de la constructora, vendó la casa y les pido que me consignen el dinero de una vez, de todas formas era muy peligroso volver porque nos matarían si definitivamente no lo hacía. Ella escucha mi conversación y besa mi pies, en realidad siento mucha lastima por ella.
— Voy por el dinero. Te lo daré en la cafetería del quinto piso en tres horas.
— Te juro que te lo recompensare, enserio.
— No jures en vano.
Me alejo de ella y salgo del hospital, pienso en todos los momentos que pasé junto a Nano y aunque todo fue una mentira para mí fue muy real, sé que no podría hacerle daño, yo realmente la perdono.
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Me demoro unas horas haciendo los trámites del dinero, es bastante y los de la constructora no tardaron en pagar porque al fin tenían lo que querían y no iban a perder esa oportunidad. Me devuelvo al hospital cuando tengo el dinero y soy cuidadoso de que no me vayan a asaltar, sería simplemente terrible.
Suspiró profundamente y entro a la cafetería con el dinero en mi mano dentro de un sobre, Nano tiene los ojos hinchados y sigue llorando, se levanta cuando me ve y yo camino hacia ella y le entregó el sobre.
— No sé cómo agradecerte –Casi no puedo escuchar su voz, el televisor está algo fuerte y asiento con mi cabeza ante sus palabras. No quiero sentarme o pasar mucho tiempo con ella, así que le dejó en claro la razón por la que lo hice, ni siquiera quiero dejar a esa niña desamparada o huérfana y por eso no la voy a delatar ante la autoridad.
— Lo hago por tu hija, porque tengo sobrinos y sé lo que es pasar por una situación de vida o muerte.
— Yo aún te amo Gray, podemos volver a estar juntos, ser la familia que siempre quisimos, podemos tener hijos de los dos. –¿Justo ahora viene con eso? Niego con la cabeza, yo a ella no la amo y por fin entendí todo lo que sentía, necesitaba esta confrontación para entenderlo, Juvia se volvió un ser muy importante para mí y no la dejare por una mujer que me destrozo y en la cual ya no tengo ninguna confianza.
— No Nano, yo aprendí a amar de otra manera y aunque es imposible el amor que siento por esa persona no la voy a traicionar. -¡Juvia! Ella llega a mi mente y tapo mi boca, la olvidé por completo por la difícil situación que estaba pasando, siento que me voy a derrumbar. ¿Qué fue lo que hice?
Estoy asustado, cometí un gran error, pero puedo cortar la enredadera y sembrarla en otra parte, al igual que las otras plantas y salvar la vida de todas las hadas que puse en peligro, sé que lo puedo lograr. Solo debo llegar antes de que ellos lleguen al jardín.
— Adiós Nano –Es lo único que alcanzó a decir hasta que una noticia en el televisor llama toda mi atención y me arranca el corazón.
"Y en otras noticias, un hallazgo sorprendente se dio lugar en un pueblo del norte de Estados Unidos y han confirmado que es un hada" –Juvia, es mi pequeña hada y está dentro de un frasco muy asustada intentando salir. La quieren esconder de las cámaras, es claro para mí que están en mi casa y veo cómo tumban todo mi jardín y la casa con una máquina, es demasiado tarde, no logre salvarla.
"Se quedo quieta, ¿Qué le sucede?" –El reportero en vivo intenta llegar a ella y Juvia ha dejado de brillar, mi mente me trae la razón por la que ella se quedó quieta, la única razón que me conectaba a ella y que la hacia estar con vida, era esa flor de jardín y yo me había encargado de destruirla y destruir mi vida de nuevo por culpa de Nano.
¿Qué pudo haber pasado? Estoy seguro que salió cuando vio a los de la constructora, estaba intentando salvar su flor, su jardín, su vida. Todo es mi culpa, no debí haber bajado nunca y encontrarme con ella. No puedo controlar mis lágrimas y lo peor es que no puedo contarle a Natsu sobre esto, tengo mucha rabia, yo no quería perderla.
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Han pasado cinco meses desde que los niños salieron del hospital, conseguimos un hogar cerca del pueblo, algo muy parecido a lo que antes teníamos para los cinco. No voy a mentir y decir que soy feliz porque no lo soy, tampoco voy a aceptar que he dejado de sentir culpa por lo que pasó porque la culpa es mi diario vivir, Juvia y su familia murió por lo que hice, le rompí la promesa, nunca volví y es algo con lo que tendré que lidiar para siempre.
No volví a saber de Nano o de su hija, nunca hice las obras de mala fe y sigo esperando que Juvia venga, que me diga que es hora del té y que sobrevivió, sin embargo a medida que pasa el tiempo voy renunciando a esa idea, eso son únicamente fantasías.
Sembré una campanilla nuevamente, tal vez Juvia volvió a nacer en algún lugar de la tierra y espero que así sea, así nunca la vuelva a ver. El amor que sentía por ella era algo realmente puro, teníamos una amistad hermosa y la apreciaba muchísimo, logre lentender el significado del amor con ella, con mi pequeña amiga.
— ¿Estás triste tío, Gray?
— Claro que no, solo estoy recordando a una amiga. –Camino con Nashi lentamente por la finca y veo a una mujer con un sombrero mirando mi planta, tomo la niña entre mis brazos y corro hacia ella, no puedo permitir que nadie le haga daño a mi campanilla.
— ¡Oe! ¿Quien es usted?
— Soy nueva en el pueblo, lamentó si lo asuste o quebrante los límites de su hogar, pero me llamó la atención esa flor, esta hermosa. –La joven voltea a verme y es Juvia en persona, trago toda la saliva que tengo en la boca y me acerco para ver si es real o si solo me la estoy imaginando.
— ¿Juvia? –No me puedo equivocar, son sus mismos ojos azules y la forma en la que se viste.
— ¿Cómo lo supo? –ella ladea su cabeza, parece que no me reconoce, no tiene porque hacerlo, la hada que conocí no existe ya más y tal vez por arte de magia ella está aquí. Me la han devuelto, no puedo creerlo.
— Ya había escuchado ese nombre en él pueblo, ¿Quieres pasar a tomar café? Te aseguró que es el más delicioso de esta región. –Ella sonríe y acepta mi invitación, volteo a mirar las campanillas, crecen radiantemente y les agradezco de nuevo a esas flores de jardín por volver a juntarme con Juvia.
Final final de los finales hermosuras, es una historia corta pero creo que uno se puede enamorar de un amigo, así sea completamente diferente a uno y que más puro y sincero que un amor imposible, debido a su raza, tamaño, forma. Espero que les haya gustado.
Pregunta: ¿Harían lo mismo que Gray por la persona que les arruino la vida?
Espero sus reviews y les mando un beso y un abrazo muy grandote, bye.
