Hola hermosuras! Espero que estén súper bien y que sinceramente estén disfrutando este gruvia Month.
Hoy les traigo:
Café y té – Día 8.
Era un nuevo día en Fairy Tail news, el sol ya había salido demostrando que una nueva jornada de trabajo estaba a punto de comenzar y en esta ocasión, Gray Fullbuster, el joven periodista encargado de una de las columnas más relevantes de las publicaciones del diario de cada domingo llegó con media hora de antelación de su horario normal.
Rápidamente se sentó en la silla de su pequeño cubículo y empezó a chequear los papeles que tenía algo desordenados encima del escritorio, todo estaba hecho un desastre y agradecía que esta vez hubiera logrado levantarse temprano y llegar a tiempo para que su jefe no viera semejante catástrofe de notas y fotografías que tenía claramente que organizar.
No era para menos, estaba algo indeciso ya que necesitaba una historia supremamente atrapante y exitosa para esta semana. Se había esforzado demasiado y tenía tantas historias que simplemente no sabía que escoger y cómo empezar a redactar con perfecta elegancia y claridad, necesitaba que todo saliera perfecto para que sus sueños se hicieran realidad, su meta desde que llegó al periódico era ser el editor en jefe.
Y efectivamente podía sentir en la punta de sus dedos esa vacante de trabajo, podía olerlo y saborear esa exquisitez a lo que la gente llama éxito dentro de una sociedad donde hay que escalar con esfuerzo y dedicación, él todo lo había conseguido con esfuerzo y mucho sudor, Gray a diferencia de muchas personas no tenía los recursos o los contactos para poder adquirir un gran puesto sin mover un dedo, por eso hacía todo lo posible por realizar su trabajo sin una sola falla.
Mirajane, la antigua jefe de edición que siempre conseguía buenas historias y lograba que el periódico ofreciera una información confiable y fidelidad en sus lectores, acababa de marcharse ya que se había casado con su novio y ambos se habían transferido a otra ciudad, esto provocó una vacante y Jason el dueño del periódico decidió que la contratación sería interna, pues sería más costoso hacer el proceso externamente y él era de los que ahorraba cada centavo.
Gray había trabajado por tres años en ese periódico y siempre se habían encargado de hacer un excelente trabajo, resaltar y recibir halagos por parte de su jefe, pero los regaños siempre se hacen presentes en los empleos pues ningún ser humano es perfecto, sin embargo, Gray era muy bueno en lo que hacía y por eso pensaba que ese puesto sería suyo, era lo justo.
Respiró hondamente, no sabía por dónde empezar y estaba al borde de la desesperación, intentó controlarse y empezar por aclarar su mente, eso era lo principal a la hora de escribir una historia y efectivamente era lo que estaba intentando hacer. El desorden nunca fue un problema para él porque era de esas personas que aunque hubieran millones de cosas regadas por el lugar recordaba donde las había dejado.
Miró a su alrededor, aún tenía tiempo antes de que Jason llegará y le preguntara por la historia del domingo que ni siquiera había comenzado a escribir, no tenía ni idea que excusa le iba a inventar, pero efectivamente no iba a dejar que eso lo venciera, siempre fue un chico inteligente y con algo saldría, tendría que tener la historia para el viernes para que pudieran revisarla y hacerle anotaciones de ortografía y edición, solo había un problema, ya era jueves y le quedaban menos de cuarenta y dos horas, demasiado preocupante.
Sueño, cansancio y pocas energías para hacer algo impresionante, no iba a mentir, él sabía mejor que nadie que no había dormido absolutamente nada pensando en el lunes, el momento en el que Jason por fin iba a decir el nombre del nuevo jefe de edición y ya había ensayado en su mente las palabras que iba a decir, hasta había programado algunas reacciones de su rostro mientras se veía al espejo, Gray estaba muy seguro de sí mismo y las posibilidades que le dieran el cargo eran muchas.
— Bien Gray, empezaremos con tu última historia como columnista, hola al cargo de editor en jefe. –Gray se asustó al escuchar un ruido, pensó que estaba completamente solo, pero se dio cuenta que Kinana, la joven del aseo estaba limpiando todo el lugar y dejándolo impecable.
— ¿Siempre llegas tan temprano, Kinana? –El joven encendió su computador e hizo cuatro columnas de papeles con las historias que poseía, poco a poco su escritorio se estaba despejando pero necesitaba mucho tiempo si queria que se viera ordenado.
— Buenos días señor Fullbuster, debo llegar temprano para que Don Jason no se moleste, él odia la mugre y todas esas cosas, ya sabe que el periódico no dura mucho tiempo limpio.
— Desventajas de vivir en New York.
— Exacto, ¿Desea algo de tomar? –Gray asintió con su cabeza, necesitaba un poco de cafeína para despertarse y no podía quebrantar uno de sus mandamientos, el café siempre era su mejor aliado y debía empezar el día con una tasa.
— Un café bien cargado, muchas gracias. –Su concentración se posó en los papeles que tenía en su escritorio, ya estaba más que convencido, su historia sería sobre la corrupción del gobierno al vender una entidad pública y al haber malgastado el dinero en hechos que no tenían nada que ver con los ciudadanos. Tenía las pruebas suficientes, era tiempo de experimentar y demostrar cuan capacitado estaba.
— Aquí tiene –Agradeció su café y tomo un sorbo de él, la mañana había empezado muy agradable y sabía que con esa historia ganaría el puesto, los demás que competían con él no tenían oportunidad, ni la más mínima. Sonrío al recordar a una persona que simplemente no soportaba y que creía que podía ganarle, no mientras él viviera.
De repente el ascensor se abrió y su atención se dirigió a este, su ceño se frunció enseguida y podía jurar que el dulce de su café fue cambiado por un sabor amargo a penas escuchó sus tacones tocar la madera en un ritmo armonioso.
Los ojos azules de aquella mujer que entró en la oficina se abrieron ligeramente al verlo tan temprano y después de un mili segundo levantó su cabeza, caminó elegantemente a su lugar de trabajo y se detuvo un instante tras Gray.
— ¿Aún escribiendo para el domingo? Pobre hombrecillo, dejando todo para ultima hora. –Se rió sarcásticamente y volvió a su caminar, Gray puso sus ojos en blanco enseguida, pensó rápidamente en una respuesta ante su afirmación, no soportaba a esa mujer y no se iba a dejar vencer, eso estaba claro.
— ¿Tan temprano y ya fastidiando, estirada? Mi columna efectivamente necesita más tiempo, no como la tuya que se centra en bomberos rescatando gatos de las copas de los árboles. –La joven tranquilamente se quitó su abrigo demasiado costoso para el sueldo que recibía en ese lugar y dejó las llaves de su auto en el cajón. A cambio de Gray era una mujer estrictamente organizada y muy metódica en todo lo que hacia.
— En esa ocasión escribí sobre el arduo trabajo que realizan todos los días los bomberos, son héroes y sus tareas van desde rescatar gatos en los árboles a salvar muchas vidas, pero tú no entiendes absolutamente nada sobre arduo trabajo, lo único que haces es rascarte el ombligo todo el día tomando ese café de porquería que te mancha los dientes y esa comida putrefacta repleta de colesterol. –Gray llevó la lengua a sus dientes delanteros, estaba seguro que sus dientes no eran amarillos y que él trabajaba más que nadie en este lugar.
— Eres una estirada, tú solo abres la boca para pedir y lo tienes todo, por tu padre rico estás aquí. –Las mejillas de Juvia se sonrojaron enseguida, estaba muy enojada y simplemente odiaba que todos la juzgarán por su fortuna, estaba más que claro que odiaba a Gray, pero no podía perder la compostura, era una niña demasiado educada y la decencia era su lema por encima de todas las cosas.
— Tengo talento y lo sabes, inmaduro. Por ahora da tu mejor esfuerzo para que puedas superar mi historia que será publicada en primera plana claramente, después del lunes seré la jefa de edición y tú...bueno tú tendrás que... –Sus pensamientos le mostraban escenas divertidas y no podía contener su risa, Gray infló sus cachetes intentando controlar su ira y la joven le dio la espalda, era simplemente insoportable para ambos que sus escritorios quedarán tan cerca.
Gray sabía que ella tenía talento y que escribía muy bien, Juvia Loxar, su joven y hermosa compañera a veces lo sacaba de quicio, pero era claramente su competencia más relevante para ese puesto, era una joven muy capaz y conseguía buenas historias, y ni hablar de la redacción. A veces Gray temblaba cuando pensaba que podía quitarle su tan anhelada meta de jefe de edición, definitivamente necesitaba resaltar más que ella para conseguir el ascenso.
Juvia tomó una pequeña tasa de su cajón con una hermosa inscripción referente a su trabajo, se dirigió a la cocina y preparó su té con splenda. Gray como si pudiera arremedar sus movimientos lo hizo en la mesa al mismo tiempo que hacía los gestos de la joven peli azul. Cuando ella volteo a verlo fue descubierto y Juvia se tapo la frente con una de sus manos.
— Eres un inmaduro, In-ma-du-ro. –Gray odiaba que le dijera inmaduro, como si esa "estirada" como él la llamaba fuera lo suficiente madura para aceptar que tenía una competencia y no hacerle la vida imposible, porque eso era, Juvia era demasiado astuta y la mayoría de las veces se salía con la suya haciéndole la vida a cuadritos a Gray.
La joven se sentó en su escritorio y puso un mechón detrás de su oreja, le dio un sorbo a su té y disfruto del momento, al contrario de Gray ella no andaba con afanes o carreras, Juvia siempre hacía todo con muchos días de antelación. Suspiró hondamente y miró su agenda, empezó a chulear las cosas que ya había realizado e hizo algunas anotaciones en sus notas de colores para empezar a pegarlas en la pantalla, era una gran forma para no olvidar las cosas.
Gray trató de ignorar a Juvia y empezó nuevamente con su trabajo, los demás empleados empezaron a llegar a medida que pasaban los minutos y la joven Loxar saltó de su silla cuando vio a Jason, su jefe, habló lo suficientemente fuerte como para que Gray la escuchara y sonrió con superioridad, a ella le encantaba vanagloriarse de sus acciones y refregárselas en la cara al Fullbuster.
— Buenos días, Jason. ¿Revisaste mi artículo? –Gray abrió los ojos algo sorprendido, no podía ser que ella ya tuviera su publicación del domingo cuando él no había pensado ni en el título.
— Excelente trabajo, Juvia. Perfecta explicación sobre la corrupción de entidades públicas en la alimentación de los niños en las instituciones educativas subsidiadas. –La joven le restregó claramente su sonrisa a Gray y tomó las hojas que le devolvió Jason. — Puedes enviarlo a estilo para que lo corrijan.
— Muchas gracias, Jason.
— Como siempre demasiado efectiva, felicitaciones Juvia. –Y el pequeño sentimiento de la envidia dentro de Gray se encendió, sí que odiaba a esa chica, pero su historia iba a estar mucho mejor, de eso estaba completamente seguro. Motivado empezó a escribir y a revisar sus pruebas, iba a ganarle a Juvia como fuera.
Con una sonrisa triunfante la joven se sentó en la silla de su escritorio y tomó algunos papeles para archivarlos en su carpeta, sus ojos azules se desviaron por un segundo a Gray y los ojos grises del chico la vieron algo incomodos, quería preguntarle si tenía micos en la cara pero no tenía mucho tiempo para estar perdiéndolo en peleas tontas.
— Tengo que decirte, inmaduro. La verdad el novato está haciendo una historia sobre la venta de WaterFall. Yo de ti busco una nueva historia. –Casi se congeló en ese instante y un fuerte dolor en su pecho se apoderó de él.
— ¡Es mentira! –Ella levantó los hombros y lo miró con algo de lastima.
— Puedes preguntarle si no me crees. –Juvia sacó una lima de su cajón y emparejó una de sus uñas sin ponerle demasiada atención al asunto, Gray estaba destrozado, a tal punto de que ahora no sabía qué hacer, de lo único que estaba seguro era de que ella había sido quien le dio ese tema al novato, la había visto hablar con él.
— ¿Cómo fuiste capaz de hacerme esto?
— ¿Yo? –Fingiendo inocencia sonrió y negó con la cabeza. — No tengo la culpa que tú dejes tirado todo a la vista de todos y el novato en su afán por escalar te haya robado la historia.
— ¡Eres una p...! — Cuida tu lenguaje o le diré a Jason que me atacas y muy seguramente ya no tendré más competencia para el puesto de jefa. –Gray cruzó los brazos, pero claramente no se iba a quedar así, se levantó furioso y camino a la oficina de su jefe.
— Jason no te creerá si no tienes pruebas, así que no te desgastes.
— Tranquila estirada, voy a hacer algo mucho mejor. –Gray entró con el debido permiso de Jason a la oficina y esperó a que este terminara de hablar por teléfono.
— ¿Ya tienes la historia para el domingo?
— No, no señor. Venía por un tema diferente, es que acabo de escuchar que le dio su aprobación a la historia de Juvia y quería hacerle una sugerencia.
— Te escucho.
— Me parece sumamente interesante el tema que tiene Juvia, pero usted más que nadie sabe que se necesita recopilar mucha más información para que sea una exclusiva y la información sea clara y concisa. No digo que su trabajo este mal hecho, solo que usted sabe cómo son los políticos de astutos para salirse por las ramas, en mi humilde opinión Juvia debería exponer mejor los argumentos para que el periódico no se vaya a ganar una demanda. –Y sus argumentos fueron lo suficientemente convincentes para Jason.
— Llámame a Juvia. –Con una sonrisa socarrona salió de la oficina y vio que Juvia se estaba preparando para salir ya que había acabado sus obligaciones en la oficina.
— Juvia, Jason te necesita en la oficina. –Muy educado volvió a su silla ignorando la mirada glaciar que le dedicó su compañera. La joven entró y dos minutos después salió demasiado enojada. Gray intentaba contener su risa y ella lo señaló con su dedo índice quebrantando sus principios de calma.
— Me las vas a pagar, inmaduro.
— Estoy jugando tú mismo juego, estirada.
— Jason me hizo escribir todo de nuevo, tú no tenías nada, creo que el más sucio en todo esto eres tú.
— Eso es lo que te pasa por meterte conmigo. –La chica llenó sus mejillas de aire, no le daría el gusto de verla enojada y perdiendo la compostura, en su mente contó hasta cien y volvió a su trabajo, lo iba a aplastar con su artículo de eso estaba segura y Gray también tenía la misma intención, ganarle a ella.
.
.
.
Diez de la noche y ambos seguían en sus puestos de trabajo con sus mejores amigos, una tasa de café y por parte de ella una tasa de té caliente para mantenerla despierta y calmar un poco sus nervios.
La joven guardó su adelanto y fue por su abrigo mientras su portátil se apagaba, aún no había terminado, pero era muy tarde y odiaba que sus horas de sueño fueran perturbadas por trabajo, ella tenia muy organizada su vida y odiaba este tipo de imprevistos.
Gray vio que ella se iba y se alistó, no le gustaba quedarse solo en un edificio tan grande y ya estaba muy cansado como para seguir, además había logrado trabajar mucho, tal vez la presión de tener a su rival al lado lo hacía rendir mucho más que si estuviera solo en su casa, ambos se demostraban que podían y esa rivalidad era lo que los había hecho avanzar mucho en sus respectivas historias.
Los dos estaban algo nerviosos por el nombramiento y el ascenso del otro, sabían que si uno era relevado el otro se consideraba un perdedor y esa no era una opción. No se conocían lo suficiente como para justificar su odio, pero ese puesto de trabajo encendía su rivalidad y ese era el mayor muro entre los dos.
— ¡Buenas noches, inmaduro! –La chica echó sus cosas dentro de su bolso y el joven se levantó para ir tras de ella.
— ¡Yo también me voy! –Juvia detuvo el ascensor, se cruzó de brazos al soltar el botón que detenía las puertas cuando vio que él entró y el silencio entre los dos fue muy incomodo. Afortunadamente solo fueron diez segundos y Gray se bajó en el primer piso.
— Adiós, estirada.
— Adiós, inmaduro. –Juvia se bajó en el sótano y camino hacia su auto, se subió en él y manejó por el parqueadero saliendo del edificio. Se dio cuenta enseguida que estaba lloviendo muy fuerte y vio a un joven peli negro cubriéndose el cuerpo con su chaqueta en un intento fallido para no mojarse. Él de repente la vio y ella siguió su camino, encendió su radio intentando perderse en las canciones de su lista de reproducción y en el primer semáforo se detuvo, dio media vuelta muy arrepentida, sabía que eran rivales pero no podía dejarlo ahí tirado en plena lluvia, podía coger un resfriado.
Volvió a la editorial y miró en todos los sentidos, pero él ya no estaba por ningún lado. Respiró profundamente y trato que ese acto no le afectará, no era tan mala como se lo imaginaban.
Llegó a su casa algo cansada, colgó la ropa limpia y la sucia la dejo en un cesto, tomo su agenda y anotó "lavar la ropa" el día lunes, pero inmediatamente cambio de opinión porque si ganaba el puesto iba a celebrar con sus amigas, así que la dejó para el domingo. Fue a la cocina para prepararse un té y destapó unas galletas de soya para mantener la figura.
Con el té y las galletas se fue directamente para el sofá y por fin, en todo el día sintió algo de descanso. Encendió su televisor para ver si estaban dando la repetición de su novela, no lo iba a aceptar en público, pues era una chica rica y la mayoría de las mujeres jóvenes de su estrato social no lo hacen, pero le gustaba ver novelas.
Acabó su té, se levantó en propagandas para dejar los platos en el lavavajillas y fue a lavar sus dientes, fue directo a la cama al terminar y programó su televisor para que se apagará automáticamente si ella se quedaba dormida.
— Te ganaré, Gray Fullbuster. Seré la nueva jefe de edición, te lo juro. –Entre sueños pronunció esas palabras y aunque intentó dormir de seguido sus pesadillas no se lo permitían. La imagen de su odioso rival mojándose en la lluvia como si fuera un perro callejero la atormentaba, debió haberlo recogido.
.
.
.
Llegó muy puntual, como todos los días a la editorial y revisó su agenda del día, Juvia tenía muy poco tiempo para terminar y mandar a estilo su historia, necesitaba apresurarse. Sacó su tasa de té y lo preparó rápidamente, sabía que cada segundo era valioso y que lo más importante de una historia después del desarrollo enriquecido era un gran final y eso era lo que le faltaba por hacer.
Miró la pantalla de su computador demasiado concentrada y un ruido perturbó la poca paz que tenía al estar sola en la oficina, volteó su mirada al ruido y vio a un Gray algo extraño que acaba de llegar, tenía su nariz algo roja y sus ojos hundidos, claramente estaba resfriado y todo porque Juvia no lo recogió en su auto.
— Buenos días, inmaduro.
— Hola, estirada. –Gray sabía que no era la obligación de la chica llevarlo a ningún lado, mala suerte por él que no tenía un auto propio y solo por eso no estaba enojado, pero ella sí sentía muy culpable y aunque su orgullo le gritaba que no fuera tonta, ella se levantó de su silla y se fue directamente a la cocina para prepararle un café.
— Esto es lo único que harás por él, Juvia. –tomó el vaso desechable en sus manos y suspirando profundo se acercó a su rival.
— Aquí tienes –Gray sumamente extrañado la miró con sus ojos muy abiertos, inmediatamente frunció el ceño tratando de descifrar que tenía en mente esa chica y dudó en tomar el café.
— ¿Le echaste veneno para quedarte con el puesto de jefe?
— ¿Cómo se te ocurre? Yo solo pensé que con el café se mejoraría tu resfriado.
— ¿Actos de benevolencia? ¿De ti? No soy tonto, conociéndote dudaría dos veces en tomarme este café, no gracias. –El chico le arrebató el café bruscamente de las manos a Juvia y no se tomó el trabajo de mirarlo, en cambio lo lanzó con el líquido completo a la basura y ella abrió sus ojos demasiado impresionada. Nunca nadie antes le había hecho eso y se sintió completamente tonta al hacer eso por él. "Por sapa me pasan están cosas" pensó y no dudó en mostrar su desacuerdo por lo sucedido.
— ¡Vete al demonio, inmaduro!–Cruzada de brazos y esta vez muy furiosa se volvió a sentar en su silla, se concentró en su trabajo y no cruzó ni una sola palabra con el joven el resto del día, ni siquiera se despidió de él. Llevó la historia a Jason que nuevamente la felicitó y fue a llevarla a estilo, con las correcciones pertinentes se marchó a su casa a descansar, el lunes cuando volviera al trabajo sabría quién iba a ser el jefe y eso la emocionaba bastante.
El día había estado terrible para Gray, podía jurar que tenía fiebre y que no podía seguir, pero su responsabilidad era más fuerte que su enfermedad, claramente no había rendido al mismo nivel que Juvia y por intervalos de tiempo pensaba en lo que había hecho con el café, tal vez había sido algo grosero, pero ella también era una criatura maligna y debía cuidarse ya que en el peor de los casos pudo haberle echado un laxante en su café y podría estar haciendo su historia en el baño, primero debía curarse en salud.
La vio salir de la oficina, se desilusionó un poco al ver que ya había terminado y que su jefe le había dado el visto bueno. Lo único que Gray quería era ir a su casa y acostarse a dormir, deseaba echar todo a la basura, sin embargo hacia todo por su puesto y aunque se sintió un poco porque Juvia no se despidió de él, siguió con su escritura.
A las cuatro ya había terminado, cada palabra estaba perfectamente unida con la siguiente y se esmeró en describir a la perfección la problemática que abarcó. Si con eso no le daban el ascenso renunciaría, sería demasiado injusto o al menos Juvia también se lo merecía.
Tomó su pañuelo y se sonó la nariz como por milésima vez, recibió las correcciones y finalmente lo envió a la sección donde lo publicarían el domingo, ahora sí podía ir a descansar a su casa y esperar un largo fin de semana para que aquel día muy esperado llegará, quería que fuera lunes muy pronto.
.
.
.
Los ánimos entre los dos seguían muy tensos, el día de la divulgación del nuevo jefe había llegado, Juvia se había ido a la oficina más elegante de lo normal y Gray lo había notado.
— Es un honor que vengas tan elegante para celebrar mi ascenso. –Dijo burlón a lo que ella puso sus ojos en blanco.
— ¡Qué gracioso, inmaduro! Menos mal tienes otro talento porque cuando me asciendan será mejor que trabajes de payaso que como un columnista a mi cargo. –El joven le saco la lengua y se arregló su corbata, debía aceptar que él también estaba muy elegante y demasiado entusiasmado con la idea de que fuera el jefe editor.
Ambos revisaron su reloj como si estuvieran perfectamente sincronizados y se dieron cuenta que la hora de la verdad había llegado. Jason reunió a la mayoría de los empleados de la editorial y ambos pasaron saliva esperando el tan ansiado anunció.
El pequeño demonio de Gray le dijo que era hora de hacerle una maldad a Juvia para avergonzarla, sabía que los sobrantes de su té de la mañana ya estaban fríos, se acercó a ella, fingió que accidentalmente había tropezado y le lanzó el contenido en el vestido. Juvia pegó el grito en el cielo y no controló sus ganas de asesinarlo. — ¡Lo hiciste a propósito, idiota! –Jason puso su mirada en la chica y ella pasó saliva y se calmó para no quedar mal delante de todos los empleados.
— ¡Lo siento! ¡Un momento por favor, Jason! –Juvia tomó del brazo a Gray y a trompicones lo haló.
— ¿A dónde me llevas? Suéltame, están por anunciarme y me estás retrasando.
— ¡Qué gracioso! Tú me hiciste esto y ahora me ayudas.
— Eres tan molesta.
— Igual que tú –Juvia lo metió al baño de mujeres, Gray queriendo salir intentó escabullirse, pero ella le impidió el paso y se cruzó de brazos para no dejarlo salir.
— No saldrás de acá hasta que me ayudes -muy avergonzado, Gray le presto su pañuelo y lo humedeció para ayudarla, al intentar poner el trapito en su falda la chica le arrebató el objeto de las manos y ella misma se limpió.
— No entiendo porque eres tan malo conmigo.
— ¿Me lo preguntas a mí? Tú no eres precisamente un ángel.
— Es el día más importante de mi vida y te haz encargado de arruinarlo con tus idioteces.
— Juvia no estés tan segura de que vas a ganar, puede que hoy sea el peor día de tu vida.
— Pues alguno de los dos en este baño va a ganar y soy muy positiva, tengo confianza en mí, me he ganado el ascenso.
— ¡Juvia, Gray! Jason los quiere afuera ahora. Dice que no es momento para amoríos –La joven se sonrojó al saber que la situación era muy comprometedora ante los empleados que no tenían ni idea de lo que estaba pasando ahí adentro y se apresuró en salir. Tuvo la tentación de dejar encerrado a Gray pero ya era suficiente de travesuras y actos de sabotaje.
Ambos salieron juntos y se aproximaron a la reunión, Jason los vio llegar y comenzó a hablar, ambos se separaron un poco y con su corazón latiendo fuertemente escucharon sus palabras.
— Ya que todos estamos aquí, vamos a empezar con el nombramiento del nuevo jefe de edición. Como ustedes saben nuestra querida Mirajane Strauss se fue dejando un vacío en nuestra organización y este debe ser llenado con una persona de grandes capacidades. Después de mucho pensar ya tome una decisión y no quiero que esto baje los ánimos entre los empleados si no son escogidos para el puesto, ya que todos los aspirantes realizaron un buen trabajo...El nuevo jefe de edición es una persona que lleva bastantes años con nosotros... –Gray se arregló su corbata ya que pensaba que era él porque llevaba más tiempo en la editorial que Juvia, la joven miró al suelo algo decepcionada y sonrió, sabía que Gray se lo merecía.
— ...Es una persona comprometida, cumplida y que hace un excelente trabajo. — Felicitaciones –Le susurró Juvia muy suavecito a Gray y él le agradeció con una sonrisa. Dio un paso al frente y esperó pacientemente a que Jason terminara de hablar.
— ...El nuevo jefe de personal es una mujer que no tiene conflictos o tropiezos para lograr lo que quiere... –El joven Fullbuster claramente pudo escuchar como su corazón hacia un crack y Juvia abrió sus ojos grandemente, se arregló la falda de su vestido y dio el paso para estar a la misma distancia de Gray, puso su mano en el hombro del joven para consolarlo y sonrió, ese era el mejor día de su vida.
— Felicitaciones, Juvia. –Dijo muy triste el joven y ella ladeó su cabeza. — Gracias Gray. Seré linda contigo cuando sea tu jefe, te lo aseguro.
— La nueva jefe de personal es, redoble de tambores, señores...La jefe de edición ahora es Jenny Realight. –el mundo se le vino abajo a Juvia y ambos gritaron un "¿Qué?" Que llamó la atención de todos en el lugar, esa mujer ni siquiera era relevante o buena en lo que hacía, ellos no la veían como una amenaza.
Los minutos pasaban y ninguno podía superar el shock en el que se encontraban, Juvia pensó que era una broma del día de los inocentes, pero a medida que los minutos pasaban y que veía que ella seguía sonriente, recibiendo todas las felicitaciones por parte de sus compañeros y muy emocionada con la noticia trató de aceptar la realidad. Era muy difícil aceptarlo y más cuando trabajaron tanto como para que le dieran su tan anhelado puesto a otra persona, ambos negaron con la cabeza, estaban muy enojados, esa decisión era muy injusta y ninguno de los dos se merecía eso. Juvia era una buena perdedora, pero no soportaba eso que le habían hecho, tomó su bolso sin importarle que se fuera sin felicitar a la nueva jefa, salió de la editorial y todos se quedaron viéndola.
— ¡Espera Juvia! –Gray tomó su abrigo y las llaves de su casa que tenía en el escritorio y bajo tras Juvia, no quería estar más en ese lugar, estaba enojado al igual que ella. Alcanzó a la chica en el ascensor y Juvia tenía sus mejillas muy rojas de la ira que estaba sintiendo.
— ¿A dónde vas?
— Lejos de aquí. No pienso volver a un lugar donde no reconocen mi esfuerzo y me cambian por la primera aparecida. –Los ojos de Juvia se llenaron de lágrimas y respiró hondamente para controlar las ganas que tenía de llorar, ahogó ese nudo en su garganta y miró al frente, ella era una Loxar y no debía bajar la cabeza por nada ni nadie.
— Pues entonces espérame, necesito aire fresco para asimilar todo esto, yo necesito el trabajo aunque no lo creas, tengo gastos de una típica persona de clase media. –La joven suspiró y las puertas del ascensor se cerraron.
— Aún no lo asimilo, ¿Jenny? ¡Es tan injusto, Gray! Si hubieras sido tú, muy seguramente no estuviera tan rabiosa, impotente y fastidiada por la injusticia de Jason. ¡Pero se pasó con esto! –Pataleó un poco y él le sonrió, subió los hombros y negó con la cabeza tratando de aceptar la situación. — Te entiendo a la perfección, Juvia...Aún no entiendo cómo consiguió el puesto. –Agregó Gray, nunca se le pasó por la mente que esa rubia logrará ganarles, no cuando había dado todo de él para que el periódico funcionará y el resultado fuera ese. — ¡Espera! Es la primera vez que no me dices inmaduro, el cielo se cae a pedazos.
— Sigues siendo un inmaduro, inmaduro. Pero ahora por alguna razón no te odio a ti, odio con todas mis fuerzas a esa tonta. ¿Cómo lo logró? Su redacción es un asco y sus historias están enfocadas al entretenimiento del pueblo, eso no es para nada arte.
— Y qué decir de su cabeza, si una ardilla la golpeara buscando algo adentro sabría que esta hueca y se desharía de ella por completo. –Juvia vio los ojos grises de Gray y asintió estando totalmente de acuerdo con él.
— Deben ser sus pechos, ¡Son enormes! –Con un puchero adorable Juvia hizo reír a Gray que inmediatamente negó con la cabeza y acercó su mano al cuerpo de la chica. — No pudo haber sido eso, tú hubieras ganado si de eso se tratará. –La peli azul tragó toda la saliva que tenía en la boca y se sonrojó violentamente con el comentario de su compañero.
— ¡Me tocas y te mato!
— No lo haré. ¿Sabes? Yo sí veía muchas veces a Jenny en la oficina de Jason, siempre se quedaban solos. Te puedo asegurar que hubo algo entre esos dos. –Indignada Juvia se cruzó de brazos y controló su ira, se sentía tan mal, tan triste por eso.
— Tal vez eso debiste hacer para ganar el puesto, Gray. –Juvia se echó a reír y el Fullbuster también lo hizo.
— ¿Estás loca o que? No sería capaz de hacer eso, me gustan mucho las mujeres.
— Ni yo. Me daría mucho asco –Ya no había nada por lo que lo dos se odiarán, la rivalidad de repente se acabó y Gray notó por primera vez en todo el año que llevaba conociendo a la peli azul que su sonrisa era hermosa, vio como el ascensor se abrió en el primer piso, pero no entendía porque no quería dejar de hablar con ella, a Gray le parecía agradable por primera vez en toda su vida la compañía de Juvia.
— Esta es mi parada, Juvia. –La joven levantó la ceja, ella también estaba pasando un rato agradable con el joven y ahora ambos tenían algo en común, odiar a la rubia que les arrebató el puesto de sus sueños en circunstancias totalmente injustas.
— ¿Necesitas que te lleve a algún lado? –Juvia se sintió rara, no quería sonar evidente y mostrarle las ganas que tenía por hablar con él, desahogarse de las injusticias del mundo. No lo iba a negar, Gray era lindo y su sonrisa había hecho un efecto en ella, definitivamente solo se dio cuenta de eso cuando ya no tenía que competir con él. Aún ni siquiera entendía porque todo ese tiempo se comportaron como perros y gatos sabiendo que ambos tienen mucho talento y demasiadas cosas en común también.— Ya sabes, ahora con todo esos tips para crear conciencia ambiental siempre es mejor compartir el auto. ¿Vienes?
— Pues te diría que sí, pero me muero de ganas por estar en un taxi con un conductor que siempre pone música horrible, por qué me quede atascado en el gráfico y mis niveles de estrés suban al infinito y más allá –las puertas del ascensor se cerraron y ella sonrió, como le encantaba esa expresión a Gray, se había vuelto su mayor droga desde hace un minuto aproximadamente.
— Mi padre se ofreció a comprarme Phantom Publishing hace algunos meses. –Gray abrió sus ojos demasiado sorprendido, esa empresa definitivamente costaba un ojo de la cara y había una sola cosa que no entendía. — Si se ofreció a darte el poder y que pudieras ser la dueña de tu propia editorial ¿Por qué trabajas como una simple columnista?
— Porque quería demostrarle que podía por mi cuenta, no me gusta que me de empujones en la vida, a mí me motiva conseguir las cosas con mi esfuerzo, pero esto...No puedo trabajar para nadie más porque mira cómo me pagan, definitivamente aceptaré la propuesta de papá.
— Te felicito, sacaras ese periódico adelante y serás la competencia de Jason, estoy más que seguro. -Los dos salieron del ascensor y caminaron juntos al lujoso auto de la chica. Algo melancólico le dio ánimos y ella algo insegura le propuso una idea que esperaba que fuera aceptable para él.
— Pues ya que seré la jefa necesito un excelente jefe de edición. ¿Trabajarías conmigo? –Gray no pudo disimular la sonrisa que se le formó en ese instante en los labios, estaba tan feliz. Por fin la vida le daba lo que se merecía.
— Me encantaría trabajar contigo. Pero ¿Por qué yo?
— Mira, sé que somos muy buenos en lo que hacemos y si sacamos esos excelentes resultados siendo rivales, no me imagino como prosperaríamos trabajando como equipo. -Era un gran razonamiento y Gray lo sabía, tal vez un cambio no estaba nada mal, no se quedaría más en un lugar donde valoraban más una falda que muchas gotas de sudor y sufrimiento.
— Entonces acepto, espero que seamos un gran equipo.
— Necesito contarte todos los detalles y las ideas que tengo.
— ¿Te parece si vamos por un café y un té?
— Me encantaría, Gray. –El automóvil arrancó y juntos se marcharon lejos de aquella editorial, dejaron atrás su rivalidad y los malos momentos, ahora una nueva esperanza rondaba en su vida.
Final final de los finales. Espero que les haya gustado.
Pregunta: ¿Alguna vez han tenido un rival que no soportan? Yo sí, soy una persona muy competitiva y me tomo todo muy enserio.
Bueno ya saben que acá abajito está la caja donde pueden dejar su review y también pueden dejarme un follow o favorito.
Los quiero demasiado, les mando un beso y un abrazo psicológico. Chau chau.
